Gina Spigarelli

Gina Spigarelli

A través de la Sentencia T-622 de 2016, la Corte Constitucional otorgó derechos de la naturaleza al río Atrato, respaldando así a las organizaciones comunitarias del Chocó que históricamente han luchando por el agua, su cultura y la vida de su territorio.

El río Atrato, uno de los más poderosos del país, que cuenta con más de 15 ríos y 300 quebradas tributarias a lo largo de su recorrido, fue el primer ecosistema en ganar Derechos de la Naturaleza en el país. Este fallo de la Corte Constitucional se dio tras la acción de tutela interpuesta por el Centro de Estudios para la Justicia Social Tierra Digna, y resalta cambios para el río tanto como para las poblaciones humanas que viven alrededor de este. Según la sentencia T-622 de 2016, el Gobierno está obligado a “descontaminar las fuentes hídricas del Chocó, comenzando por la cuenca del río Atrato y sus afluentes, así como la reforestación de zonas afectadas por minería legal e ilegal”, y a “restablecer los derechos de las comunidades étnicas que habitan la cuenca del río Atrato, especialmente en lo que tiene que ver con la recuperación de su cultura, participación, territorio, identidad, modo de vida y actividades productivas, incluida la pesca, la caza, la agricultura, la recolección de frutos y la minería artesanal... a garantizar: (i) la soberanía alimentaria de las comunidades y (ii) prevenir su desplazamiento involuntario de la zona por actividades mineras ilegales y daños ambientales”.

Este fallo tiene antecedentes alrededor del mundo, incluyendo América: en los EEUU, en varias comunidades, existen derechos de la naturaleza, y masivamente existen en Ecuador, donde estos derechos están contemplados dentro de la misma constitución. El río Atrato es el agua de la vida para el departamento del Chocó, y es significativo que sea el primer río del país en ganar derechos. Este departamento es el más empobrecido y menos preciado por el Gobierno nacional en intervención social, y a pesar de su riqueza en recursos naturales, incluyendo el oro, la contaminación del territorio y los gritos en contra de esto por parte de las comunidades locales han sido ignorados de forma sistemática.

El oro es uno de los recursos más exportados del país, la mayoría de su explotación está en el Chocó y Antioquia; su extracción, tanto legal como ilegal, usa una sustancia supremamente tóxica para todos los seres vivos: el mercurio. Según la organización internacional Mercury Watch, que apuesta por reducir el mercurio usado en la minería artesanal del oro a nivel mundial, Colombia es el país con más contaminación por mercurio en América, por lo que ecosistemas del Chocó y Antioquia son los más afectados. La minería trae la deforestación, el saqueo de maderas, y la erosión de las cuencas, lo que ha causado una crisis ambiental, que en el caso del Chocó esta crisis está agravada con la contaminación por mercurio del Atrato. Las enfermedades y muertes causadas por el mercurio en este río han forzado al Gobierno a declarar una crisis humanitaria en varias zonas. Los medios de comunicación nacionales tienden a enfocarse en la minería ilegal y en la presencia de actores armados ilegales en el Chocó, pero el fallo está en contra de entes del Estado, y la minería legal, tanto como la ilegal, debe detener el uso de sustancias tóxicas para extraer metales en el departamento.

Llegar a este punto de gran ganancia jurídica no fue fácil. En Colombia, desde los años 90 la política minero-energética ha sido una prioridad económica para los diferentes gobiernos, sin un reconocimiento de sus efectos socio-ambientales, y la biodiversidad del país está en alto riesgo por estas actividades. Con esta decisión, la Corte Constitucional favoreció al planeta, a la población, al agua, y a los recursos naturales, y los puso por encima de las políticas económicas. “Es el momento de comenzar a tomar las primeras medidas para proteger de forma eficaz el planeta y sus recursos antes de que sea demasiado tarde o el daño sea irreversible”, concluyó la Corte Constitucional. Existe la esperanza de que este sea el primer fallo de muchos, representando un giro legal después de más de dos décadas de política neoliberal que ha causado daños irreversibles para el país, el planeta y todos sus seres vivos.

Las comunidades del Chocó sirven como referente e inspiración para los movimientos a lo largo del territorio nacional, quienes luchan por sus ríos libres, y recursos naturales para el bien común, y el fallo sirve como precedente jurídico. La Corte Constitucional ha resaltado la necesidad de “respetar” a la naturaleza, “dejando de lado todo concepto que se limite a lo simplemente utilitario, económico o eficientista”. A todas las comunidades que combaten por el agua y la vida contra sustancias venenosas, mega-industrias de exportación como carbón y petróleo, mono-cultivos de café y caña, y explotación de otros metales no preciosos, la alta corte les ha avalado en sus luchas históricas, y al parecer, está empezando a respetar y respaldar sus exigencias.

 

ACTORES

Durante años, la batalla jurídica fue encabezada por el Centro de Estudios para la Justicia Social Tierra Digna, en representación de varias organizaciones comunitarias de la región, como el Consejo Comunitario Mayor de la Organización Popular Campesina del Alto Atrato, el Consejo Comunitario Mayor de la Asociación Campesina Integral del Atrato, la Asociación de Consejos Comunitarios del Bajo Atrato, y el Foro Inter-étnico Solidaridad Chocó.

Según la Corte Constitucional, los culpables de “no proveer una respuesta institucional idónea, articulada, coordinada y efectiva para enfrentar los múltiples problemas históricos, socioculturales, ambientales y humanitarios que aquejan a la región”, son: la Presidencia de la República, los Ministerios del Interior, Ambiente y Desarrollo Sostenible, Minas y Energía, Defensa Nacional, Salud y Protección Social, y Agricultura, el Departamento para la Prosperidad Social, el Departamento Nacional de Planeación, la Agencia Nacional de Minería, la Agencia Nacional de Licencias Ambientales, el Instituto Nacional de Salud, las gobernaciones de Chocó y Antioquia, la Corporación Autónoma Regional para el Desarrollo Sostenible del Chocó, la Corporación para el Desarrollo Sostenible del Urabá, la Policía Nacional, la Unidad Contra la Minería Ilegal, y las alcaldías de los municipios de Acandí, Bojayá, Lloró, Medio Atrato, Riosucio, Quibdó, Río Quito, Unguía, Carmen del Darién, Bagadó, Carmen de Atrato y Yuto –de Chocó–, y Murindó, Vigía del Fuerte y Turbo –de Antioquia–.

Domingo, 30 Abril 2017 00:00

El Salvador prohíbe minería de metales

En marzo, el pequeño país centroamericano aprobó una ley histórica a nivel mundial, al prohibir la minería de metales.

A pesar de las luchas constantes contra la minería en Colombia y las similitudes que tienen los dos países en su lucha por la defensa del agua y los recursos naturales, los medios de comunicación masivos no mencionaron lo ocurrido en El Salvador. El país centroamericano es el primero del mundo en prohibir la explotación minera de oro y otros minerales metálicos a nivel nacional. La decisión fue aprobada por el Congreso salvadoreño, respaldada por partidos políticos de izquierda y de derecha, y apoyada por el movimiento social y de base. También hicieron su aporte: la iglesia católica del país con su poder de persuasión, las cortes internacionales que presionaron con fallos, y la comunidad internacional y redes ambientalistas que se manifestaron solidariamente.

Con el Tratado de Libre Comercio firmado en 2004, las multinacionales entraron con fuerza al territorio de El Salvador, respaldadas por la ley y apoyadas por el gobierno y las élites del país. Su discurso se basó en la promesa de desarrollo, la creación de trabajo y el mejoramiento de infraestructura. Desde entonces las comunidades de base se han opuesto a la explotación de su territorio. Igual que en países vecinos, la lucha ha sido larga y dura: han recibido amenazas, y algunos activistas han sido asesinados. También han tenido que soportar la degradación medioambiental, la contaminación del agua, la expropiación de tierras, el despojo y el incumplimiento de las leyes internacionales por parte de las empresas multinacionales. Similar al caso de Colombia, las empresas   junto con los gobiernos que les respaldan, responden con violencia hacia las comunidades. Los hechos siguen en la impunidad.

La ley es un gran logro para proteger el agua y los recursos naturales del país, aunque se queda corta al no prohibir a la minería de carbón, sal u otras sustancias no metálicas. El Salvador ya está en una situación muy precaria en términos del agua, y la ONU lo nombra como el país número uno de los más degradados medioambiental en toda la región. Los salvadoreños han sido testigos directos de cómo la minería contamina las fuentes de agua en todo el país y del daño que están sufriendo las comunidades, principalmente las más vulnerables. El mensaje para Colombia es claro: no esperar a una situación de degradación grave para empezar a apreciar el agua, el aire, la tierra y los recursos naturales.

 

ANTECEDENTES

Un caso emblemático para el país centroamericano que unió a toda la población, fue con la empresa Pacific Rim. En 2008, esta multinacional demandó al país después que el presidente negó uno de sus proyectos.  El uso de agua para minar el oro es exorbitante. En el caso de El Salvador, una mina de oro usaba más de 10 litros al segundo, suficiente para brindar acceso del líquido a miles de personas. Como si fuera poco, el uso de químicos tóxicos mezclados al agua estaba causando daño a las tierras y a los campesinos que viven cerca de las minas. Una decisión de la corte internacional apoyó que el pueblo se juntara en contra de la multinacional: el país ganó el fallo, y con esto el movimiento social ganó respaldo de más población, incluyendo partidos tradicionales derechistas.

 

Los campesinos residentes en el corregimiento de San José de Apartadó formaron la Comunidad de Paz (CdP) en 1997, después de una ola de violencia paramilitar. “Yo tenía 17 años y un bebé de brazos, cuando bajó el ejército dándonos ocho días para desocupar La Unión”, cuenta Angela*, y agrega que “venían los paramilitares atrás ellos llegaron en la tarde con la misma orden ya habían pasado por La Esperanza, El Porvenir, Las Nieves, y en esto mucha gente se fue de la región para Bogotá, Medellín, o el mismo Apartadó. Los que nos quedamos en San José firmamos la declaración de la Comunidad de Paz el 23 de marzo en el casco urbano”.

Luego de ver un vídeo realizado por Oxfam sobre los primeros momentos, Beatriz se ríe y dice mirando hacia abajo, a sus botas pantaneras, “éramos tan jóvenes, tenía apenas 15 años, y tan animados... empezamos esta comunidad miles de personas, y tantos han sido asesinados, desplazados o desaparecidos. Es difícil mirar esos vídeos a veces, y pensar en todos los que hemos perdido en esta lucha, pero también nos recuerda de dónde venimos. Al principio hicimos todo juntos. Todo tuvimos reuniones dos veces al día, y contamos gente, supimos siempre dónde estábamos. Es increíble pensar todo lo que hemos logrado”.

Hoy día la CdP está conformada por familias campesinas de múltiples veredas. Vallas de madera, pintadas a mano, anuncian los principios no violentos de la CdP y demarcan sus territorios protegidos, salpicados adentro del bosque tropical de la Serranía de Abibe, entre los departamentos de Antioquia y Córdoba. Es una región de selva densa, un pulmón al lado de los monocultivos de banano por los cuales la región es reconocida. En estos cerros al lado del mar crece la cordillera Occidental de los Andes y es un territorio como muchos que han sido escenario del conflicto armado, rico en flora, fauna, agua, y minerales naturales. Además de esta abundancia, las veredas de la CdP se encuentran en un corredor estratégico que permite sacar estos recursos de Colombia por tierra, o por cualquiera de los dos mares: el golfo de Urabá o el Pacífico.

Los habitantes de la zona están acostumbrados a los ciclos de vida abundantes de su entorno: plantas, animales e insectos batallan en crecimientos furiosos por espacio en el ecosistema. Los elementos naturales son potentes: después de una tarde lluviosa, las quebradas son tan fuertes que prohíben el paso entre veredas, y en el sol del mediodía, los trabajadores buscan sombra mientras podan el cacao. Los senderos de esas montañas no permiten los carros, y solo campesinos a pie y bestias de carga transitan los espacios naturales. Hasta las emergencias cotidianas, como una picadura de culebra, por ejemplo, requieren organización y solidaridad de todos, entendiendo que la manera más rápida de sacar a alguien herido de la zona es en una hamaca colgada de un palo, cruzando la serranía a paso corrido. Aun así, con todos los riesgos inherentes del lugar, cualquier integrante de la CdP dice fácilmente que lo más peligroso de su entorno son los hombres armados, pues como su historia lo muestra, la CdP ha sufrido diversas situaciones a manos de los diferentes ejércitos de la zona, tanto legales como ilegales.

Sus casas, aguas y comidas han sido fumigadas con glifosato; sus animales, igual que ellos han pisado minas antipersonales; hombres, mujeres, jóvenes, niños y niñas han sido masacrados, desplazados y violados, así que conocen de manera personal los efectos psicológicos, emocionales y ambientales de los bombardeos, combates y tiroteos. Entienden que su territorio es el tesoro, y al precio de sus vidas han defendido su derecho a trabajarlo, y a vivir de forma digna como campesinos y campesinas que cuidan la tierra y viven de ella. “La presencia de esta CdP sigue totalmente vigente”, dice Sofía, una mujer fuerte y solidaria que sigue analizando la necesidad de su proceso. “El conflicto por esas tierras no se ha acabado y tampoco la amenaza armada por la misma presencia paramilitar, entonces la CdP sigue apoyando a la gente para que puedan trabajar sin tener que desplazarse. La pelea sigue siendo para el territorio y la tierra, y esa CdP ha servido y todavía sirve mucho por acá, no solo a los miembros, sino a todos los campesinos de la zona”, puntualiza.

El proceso ha sido afectado por el conflicto, y el mismo conflicto ha inspirado soluciones creativas a las situaciones macabras vividas por la gente integrada en este proceso. El bloqueo de comida por parte de los paramilitares, por ejemplo, forzó a la comunidad a pensar en su propia soberanía alimentaria, y de esta necesidad nació el centro agrícola comunitario. Grupos de trabajo fueron formados en respuesta de altos asesinatos y poca seguridad por los senderos. “Al principio había mucha formación en las veredas, como los evangélicos hablando la biblia hoy en día, pero la CdP hablando de la comunidad y de por qué era necesaria, enseñando sobre las razones del desplazamiento, explicando cómo trabajar en grupo para cultivar toda nuestra propia comida, apoyándonos entre todos a trabajar las fincas de todos y repartir cosechas de frijoles, yuca, arroz, maíz, y comida para toda la gente. Nos apoyamos con todos nuestros tajos, trabajando en grupos”.

La educación alternativa y popular nació porque las enseñanzas del Estado no incluían la sabiduría tradicional necesaria para la vida en el campo, ni la solidaridad para la convivencia como la CdP lo imaginaba. “Mira –dice Sofía–, la oportunidad para los jóvenes de haber crecido en la CdP les brindó una seguridad que nuestras generaciones previas no tenían”. Así mismo, todos los hijos de Ángela crecieron en la CdP, y ella cree que eso les brindó algo importante: “Mis hijos participaron en comités de los niños y todos los procesos de formación de la comunidad que trabajaban la solidaridad y los principios, y también tuvieron formación en la Universidad Campesina”.

“Sigue siendo necesaria hoy también la CdP porque por ejemplo con el proceso de paz el cambio que viene ya que no están ellos (Las FARC-EP) ni se sabe, porque los paramilitares siguen aquí y no veo nada bueno ahí –dice Angela–. También está la cuestión de la minería. La CdP no quiere que la carretera pase por su territorio, y hasta ahora no puede pasar, pero hay carbón y petróleo. Entonces, explotando esto, se puede dañar mucho el territorio, y la CdP está ahí pendiente de esto”.

Las celebraciones son necesarias para esta comunidad, dice Beatriz, “para darnos fuerza a seguir luchando por nuestras vidas y nuestra comunidad”. A Sofía no le gusta bailar, pero siempre está presente en las celebraciones porque respeta su importancia para todos: “Para decirlo, sin este proceso de la CdP por estos 20 años, no estaríamos nosotros en esas tierras. Quién sabe dónde estaríamos, pero aquí no, es por medio de la comunidad que seguimos acá. Todo lo que hicimos y todo lo que sigue haciendo la CdP me parece muy interesante. Sin este proceso, las cosas serían a otro precio”. La CdP ya se está preparando para conmemorar su resistencia, y si es como en años anteriores, el toque del equipo de sonido será vallenato a todo volumen, para bailar bajo las estrellas hasta amanecer en la celebración de este fuerte proceso, y de esas frágiles y sagradas vidas.

*Todos los nombres de las mujeres citadas en este artículo están cambiados por petición de las entrevistadas.

La Comunidad de Paz (CdP) de San José de Apartado es emblemática en Colombia por su desafío pacifico a la opresión militar. A lo largo de su historia ha actuado de manera firme para dejar constancia de las violaciones de derechos humanos cometidas en su territorio por todos los actores armados, legales e ilegales, y los últimos comunicados de esta organización campesina dejan denuncias alarmantes sobre el aumento de agresiones por parte de paramilitares en su zona de vivencia y trabajo.

No es nuevo que la CdP denuncie la presencia paramilitar; en la zona durante la totalidad de su existencia como comunidad hubo confrontación entre grupos paramilitares y la guerrilla de las FARC-EP. Aún así, parece que las denuncias de la CdP han crecido en gravedad y también han dejado claro la preocupación por el territorio durante la transición a una sociedad en “paz”.

En las últimas semanas, la CdP ha denunciado la presencia paramilitar en veredas de la misma comunidad y veredas cercanas, y además ha denunciado crímenes como el cobro de vacunas a familias campesinas, robos, amenazas a miembros específicos de la CdP, tanto como a la comunidad en su conjunto, el asesinato de un joven, y la violación de una menor de edad. De igual forma han denunciado la complicidad por parte del Estado en cabeza del Ejército de Colombia en estos hechos, en particular la Brigada 17 que opera en la zona: “José Antonio Dangon comandante de la Brigada XVII del Ejercito Nacional, dio parte de los operativos que el ejercito realiza en las veredas Mulatos y la Hoz del corregimiento de San José afirmando que no se ha encontrado el indicio de la presencia de grupos armados en esos lugares… Negar la evidente presencia paramilitar en la región, es recurrir a viejas prácticas de la brigada, pues en la época del General Rito Alejo del Rio se negó una y otra vez el actuar paramilitar, mientras las masacres, asesinatos, desapariciones, torturas e innumerables crímenes se cometían bajo el amparo y protección de la las fuerzas armadas y de las instancias judiciales que nunca han investigado”, expresaron en un comunicado publicado el 10 de febrero en su sitio web.

La CdP considera que la memoria es un compromiso con el futuro y reconocer la colaboración entre el Estado y los paramilitares en su zona por esas fechas tiene historia propia. El 21 de febrero la CdP conmemora una de las múltiples masacres cometidas, y única con un proceso judicial vigente. Se trata de la masacre de Mulatos y La Resbalosa, cometida conjuntamente por los paramilitares y el Ejército en el año 2005.

Durante su historia, distintos miembros del Gobierno y militares del Ejército, incluyendo el ex-presidente Álvaro Uribe, han señalado a la CdP de ser guerrilleros de las FARC-EP, lo cual es, para la comunidad, una falsa premisa que legitima su persecución. El 23 de marzo celebrarán sus 20 años y este aniversario de 2017 será el primero sin la presencia armada de las FARC-EP en Urabá. En su comunicado del 10 de febrero, preguntan retóricamente: “Ahora que la guerrilla de las Farc se están desmovilizando, ¿cuál será el calificativo para continuar semejante persecución? ¿Acaso no ha sido suficiente el daño humano que hemos padecido por más de 20 años?”

El proceso de paz adelantado entre el gobierno colombiano y las FARC ha generado múltiples preguntas e inquietudes sobre el tema ambiental. Esto se debe a que en este escenario no fue discutido el económico y extractivista que ha dejado a su paso numerosas violaciones ambientales y de derechos humanos. Por lo contrario, algunos han evaluado los planes de desarrollo nacional y territorial como una contradicción directa con los propósitos de paz y con las peticiones de los pueblos, pues profundizan dicho modelo y generan a su vez múltiples conflictos. Es por eso que el éxito para resolver el conflicto armado depende de un verdadero proceso democrático sobre el uso de los bienes comunes del territorio nacional.

Lo anterior fue el tema del foro realizado en diciembre de 2016 por CENSAT Agua Viva, 'Memoria, Ambiente y Verdad para la Construcción de Paz en Colombia'. Allí organizaciones de varios países latinoamericanos compartieron sus experiencias alrededor de conflictos armados, ambientalismo y post-acuerdos. El representante de la Universidad de San Carlos en Guatemala afirmó que: “el conflicto armado en Guatemala surgió de alguna manera a causa de la extracción de riqueza que sacó a la gente de sus espacios territoriales. A partir de 2005, cuando se firma el TLC con Estados Unidos nosotros afirmamos la inauguración de una nueva etapa de extractivismo caracterizado por el tema de megaproyectos, la expansión de la exploración y explotación minera, el turismo a gran escala, la explotación del patrimonio cultural, la concesión privada de reversas ecológicas, el monocultivo de caña y de palma africana, etc. La firma de los acuerdos de paz en Guatemala coincidió con la puesta en marcha de la agenda neoliberal en el estado. No triunfó la agenda de acuerdos de paz; la agenda como la dejamos instalada en el 96 no ha sido tocada ni cumplida. La agenda que sí triunfó fue la neoliberal, entonces el significado de los acuerdos realmente fue abrir los territorios al capitalismo del nuevo siglo y por esto se han generado nuevas fases de conflictividad”.

Guatemala es una experiencia de post-acuerdo ejemplar para Colombia, en particular en relación al extractivismo multinacional. La percepción de que hay agendas paralelas en coexistencia también debe sonar familiar a Colombia, donde los acuerdos de paz firmados entre el gobierno y las FARC caminan al lado de la criminalización de la protesta social, y el favoritismo a las multinacionales en el Plan Nacional de Desarrollo.

Hay diferencias de fondo entre cómo el gobierno y los pueblos consideran el tema ambiental, como Emilio Polo de la organización Paz con Dignidad lo explicó: “Las consideraciones ambientales para la construcción de paz desde organismos multilaterales están caracterizados a través de nociones como capital natural, economía verde, minería sustentable, pago por servicios ambientales, reducción de misiones por deforestación y degradación, donde estos profundizan los fenómenos de privatización, mercantilización y financiarización. De otra parte, organizaciones y procesos del ambientalismo y de los pueblos organizados para la defensa territorial han llamado la atención sobre la necesidad imperante de ahondar en la cuestión ambiental como punto de partida hacia la producción de una propuesta de país incluyente, digna, solidaria y en consonancia con las realidades territoriales… alcanzar la paz implica necesariamente transitar hacia la transformación del modelo de desarrollo basado en el extractivismo y su correlativa política minero energética, que ha despojado y afectado territorios rurales y urbanos”.

Lidoro Hurtado Quiñonez, del Proceso de Comunidades Negras reiteró esas diferencias en Colombia: “Vemos que la acción extractiva de los territorios no viene siendo impulsada por las comunidades nativas, sino por políticas gubernamentales, hemos venido tratando de generar conciencia ambiental desde nuestras comunidades porque han aprendido a dañar el ecosistema y se ha apropiado esa cultura de la venta de la tierra como una mercancía (…) cuando uno mira las políticas de economía mundial, están afectando directamente el ambiente sano, entonces el derecho a la vida es inviolable pero también a cada rato se vive violando la vida”.

Esperanza Martínez, representante de Acción Ecológica en Ecuador, explica que a diferencia de Colombia, en Ecuador la naturaleza tiene derechos propios, pero también reconoce que tener las leyes escritas, no quiere decir que los conflictos se acaban, de hecho, tampoco quiere decir que las leyes sean aplicadas: “No ha cambiado mucho en el escenario real la operación de las empresas de la operación de estado. Cuando llegó el caso de la Texaco en el 2003 yo pensaba que la solución iba a llegar en el 2005 o 2006, estamos a 23 años y seguimos peleando. Uno no tiene que pensar solamente en el resultado final sino también en el proceso”. De hecho, semanas después del foro, el gobierno ecuatoriano tomó acción legal en contra de su organización por su activismo en contra de la explotación de una mina planeada sin consulta previa en territorio del pueblo indígena Shuar.

Así, una de las conclusiones planteadas es que es necesario reconocer lo ambiental como tema clave en el post-acuerdo en varios sentidos, por ejemplo desde la memoria histórica, entendiendo el ambiente como escenario de guerra porque es allí donde ha tenido lugar el conflicto. Así mismo, las raíces del conflicto social y armado en términos de los recursos naturales y sus usos es otro tema necesario para discutir, tanto para la memoria histórica como para las proyecciones a futuro del uso del ambiente dado que el conflicto por el territorio, los recursos naturales y sus usos seguirá estando presente.

Hoy en Colombia hay procesos sociales y movimientos populares que se oponen a formas y prácticas del modelo y acumulación capitalista, pero sus quejas y debates no han sido atendidos hasta la fecha en los procesos de negociación con la guerrilla, (por lo menos en la negociación con las FARC) y queda en duda dónde van a ser atendidos en una Colombia de post-acuerdos. El proceso de negociación sigue en Colombia, y el post-acuerdo es todavía un futuro lejano, pero hay muchos aprendizajes de los cuales aprender en la región mientras se dan algunos pasos. Como dice Martínez: “El proceso debe ser rico y el camino tiene que irnos dando la fuerza de continuar, y estos pequeños logros nos dan la energía para empezar cada una de las semanas”. Entonces nombrar lo ambiental y los efectos de la guerra, así como los planes para el futuro, será necesario para el proceso de post-acuerdo en Colombia.

Jueves, 17 Noviembre 2016 00:00

La lucha social se agudiza en los EEUU

Yo voto con el Partido Verde Estadounidense, así que 2016 no fue la primera elección donde voté por una mujer. Tengo el privilegio de votar Verde por vengo de un estado liberal, donde no tengo que temer que mi voto pueda ser un voto que contribuya a que el Partido Republicano gane los votos necesarios para tomar los delegados del consejo electoral que representan mi estado, los cuales son 10 de los 435 delegados. En total, el consejo electoral tiene 538 delegados, de los cuales 435 son elegidos según la población de cada estado; por ejemplo un estado como Montana con baja población tiene un delegado, mientras un estado como Texas con alta población tiene 38 delegados; y el presidente es elegido por los delegados en el consejo electoral, y estos por ley no están obligados a votar como el voto popular de su estado. El resto de votos de delegados, 103 están divididos entre 100 Senadores, dos por estado, y tres que representan a la población que reside en Washington D.C., que es una ciudad que no se hace parte de ningún estado por ser el distrito capital federal.

Creo firmemente que votar por un partido diferente a los dos dominantes, Republicano y Demócrata, es necesario para la democracia del país, aunque sea indirecta, pero admito que no es una cuestión que he tenido que pensar mucho por mi condición privilegiada de haber nacido en uno de los estados más progresistas de la nación.

Para quienes reducen su discurso diciendo que los dos partidos son lo mismo, están equivocados. Aunque desde afuera puede parecer que las administraciones liberales y conservadoras de los EEUU son iguales, la verdad es que sí hay diferencias. Es cierto que el sistema bipartidista se protege, y hay similitudes entre los dos partidos, pero hay grandes diferencias entre tener una administración Demócrata Progresista versus una administración Republicana Conservadora. Las diferencias son muy sentidas dentro del país, y tienen que ver con derechos humanos, medio ambiente, salud, educación y  libertades civiles. Hablando de Trump, el sujeto está contra la libertad de la prensa, es aislacionista en un mundo globalizado, no ‘cree’ en el cambio climático, nunca ha tenido una oficina pública, de hecho  nunca ha tenido que responder a nadie sino a sí mismo, y planea elegir  jueces conservadores para la corte suprema que afectará esta generación y la próxima venidera en todo sentido jurídico, desde leyes de financiamiento de campañas electorales hasta libertades civiles. Sin duda una administración Demócrata hubiera sido mejor para el país.

El Partido Demócrata

Una amiga, militante del partido Demócrata escribió: “Nosotros hicimos esto a nosotros mismos. Por no instalar un sistema de educación accesible para todos, creamos un grupo masivo de votantes que no han pasado por la universidad. Fallamos en no tomar posturas fuertes por justicia racial y por ello no animamos a las minorías para que militaran dentro del partido Demócrata. Fallamos en asegurar el empleo para trabajadores desempleados por la globalización y automatización de las industrias y así, dejamos que un grupo previamente Demócrata se convirtiera en una masa enojada, miedosa y traicionada por el partido. La retórica no basta”.

Estoy de acuerdo con muchos de sus sentimientos. 16 de los últimos 24 años han sido manejados por administraciones Demócratas, pero no han apoyado a su base, e incluso han contribuido a deteriorar a los sindicatos obreros y la asistencia social, y simultáneamente han apoyado el modelo neoliberal y globalizado. Esto lo han hecho durante una fase donde hemos visto la muerte del periodismo de investigación y el reemplazo de ensayos largos y editoriales de análisis en Twitter y realitys tv, donde cualquier persona dice cualquier cosa y termina siendo ‘la verdad’, sin tener que pasar por ninguna revisión contrastada con cifras u otros argumentos. O sea, lo retórico se vuelve en verdad política. Es un mundo peligrosísimo para la democracia.

Históricamente, electores en los EEUU sin una educación universitaria tienden a votar Republicano. Los Demócratas saben esto tanto como los Republicanos, pero los Demócratas no han reformado el sistema educativo en cuanto a la  privatización de la Universidad, ni han bajado costos para que las universidades públicas sean accesibles, cuando al mismo tiempo que los empleos que son bien pagados en las industrias actuales de los EEUU, requieren de un diploma universitario. Además, esa base tradicional de obreros ya no tiene el poder que tenía para presionar a través del sindicato por sus derechos laborales. Estos están, como dice mi amiga, cansados de la retórica. Por ejemplo, es verdad que el salario mínimo tiene que subir, pero estos desempleados quieren trabajo con salario digno, no reemplazar sus trabajos por industria exportada, o estar robotizados por un trabajo de servicios, de servidumbre, con un salario mínimo.

Se puede sumar a esa frustración económica otro gran error del discurso Demócrata. En esta elección: los que votan por Trump son “racistas y homofóbicos”, pero esto no es verdad. Trump es racista y homofóbico, pero no es lo mismo decir que toda la gente que consideró votar por el partido Republicano lo es.  Esta acusación alejó a muchos estadounidenses blancos, más que todo en áreas rurales, que están sufriendo por su condición de clase y el partido subestimó las necesidades materiales de estos.  Mientras en otras épocas activistas han sido más efectivos en juntar esas necesidades cruzando raza y clase, en este ciclo electoral Trump llegó con la promesa que esa gente han querido escuchar: un empleo digno con buen pago, o sea, una promesa tradicional del partido Demócrata.

Él no va a cumplir con esta promesa, pero este no es el punto. El punto es que dijo lo que la gente necesitaba escuchar, mientras los Demócratas estaban señalándoles de ser racistas y homofóbicos por pensar en votar por Trump. Para ser clara: los Demócratas tienen dentro de su plataforma un plan para la economía de la clase media, que es mejor para la clase media que las mentiras de Trump, pero la campaña de Clinton eligió no enfocarse en ello. Es una lucha de clases, en gran medida. El partido Demócrata demonizó la clase trabajadora blanca por ser racista y no se enfocó en la dimensión de la economía, donde el partido Republicano (o el loco demente Trump) les prometió trabajo digno con buen salario. Tal vez es necesario reconocer que es menos racismo y más necesidad económica lo que causó que la clase obrera blanca abandonara el partido Demócrata en esa elección. Acordamos, al final, que esta misma gente eligió a Obama dos veces en los últimos ocho años.

 

Trump y el Partido Republicano

Trump llegó a ganar la presidencia sin el respaldo de “su” partido, y su habilidad de resolver las diferencias entre su campaña rebelde y las élites de su partido va a determinar cuánto tiempo se queda en el puesto. Trump, quien nunca ha tenido que recibir órdenes de nadie, va a tener que reconciliarse con el partido porque su éxito depende de esto. Ya ha empezado a bajarse  de las promesas de su campaña con las cuales el partido no estuvo de acuerdo: ya no va a construir un muro entre los EEUU y México, va a trabajar con cabilderos, y no va a revocar el ObamaCare. El partido Republicano, después de esas elecciones, tiene control del Senado y la Casa de Representantes, que quiere decir que le puede hacer mucho daño al país si Trump se pone en fila a marchar con ellos. Trump no es un conservador tradicional del partido, ha denunciado los tratados de libre comercio y quiere gastar en infraestructura desde el gobierno federal, dos cosas con las cuales el partido Republicano está en contra, y nadie ha mencionado cómo se va a resolver hasta la fecha

Me atrevo a decir que la mayoría de la gente que votó por Trump no son racistas, misóginos, homofóbicos o locos, como él ha probado ser. Aun así, algunos sí lo son: desde que ganó Trump, el KKK volvió a marchar en público, y han subido crímenes de odio contra minorías étnicas, negros, latinos, inmigrantes y homosexuales. Organizaciones de derechos humanos están temiendo, y con razón, por lo que pueda deparar al pueblo Estadounidense si el gobierno nacional no controla esa situación lo más pronto posible.

Sexismo en los EEUU

Los números finales, tanto como los números de abstención, no han sido publicados hasta la fecha, pero algo claro es que los hombres blancos prefieren a Trump, o si no a él como sujeto, por lo menos al partido Republicano. Este dato no sorprende a nadie. Los que tienen el poder no lo van a entregar gratis, y los hombres blancos en los EEUU siempre han tenido el poder, y sigue en ello. La diferencia de preferencia por género en esta elección sí fue sorprendente, la más grande desde los años 50: según los primeros números, las mujeres prefirieron a Clinton por 12 puntos, y los hombres a Trump por 12 puntos, poniendo 24 puntos de porcentaje entre género en preferencia.

El país es más sexista que racista. Cuando Obama fue elegido a la presidencia de los EEUU, hubo un cambio simbólico en términos del  racismo en este país. Lo mismo hubiera podido ser Hillary para las mujeres y el sexismo, un cambio simbólico para empezar otro trato hacia las mujeres, y hablar de sexismo desde la perspectiva de una mujer. Lamentablemente el país no está listo para tener una presidenta, o sea, ni simbólicamente está listo para cambiar el discurso sexista y poner en marcha otra relación entre géneros.

Me duele decirlo, pero Bernie Sanders le hubiese ganado a Trump. No porque la gente sea más izquierdista, ojalá, sino porque debatiendo con Bernie, Trump no hubiera podido reducir su debate a insinuaciones sexistas. Entre dos hombres blancos, no hubiera podido jugar el rol de maltratador, ya que siendo macho blanco versus macho blanco hablando de política, Trump no hubiera ganado a ninguno.

Mi amiga militante del partido Demócrata lo resumió así: “Otra vez, un hombre blanco que habla más duro, grita, es más agresivo, quien nunca expresa desconfianza de sí mismo ni hace auto-reflexión, va a tener un ascenso, en vez de una mujer profundamente cualificada y experimentada”, y sigue, aún más grave, en las implicaciones para las mujeres en la sociedad:  “Puedo tener la seguridad que cuando soy víctima de acoso callejero es algo tácitamente y sistemáticamente condonado por otros, incluyendo la oficina más alta de la nación. Puedo tener la seguridad que la gente en mi gremio me va a ver como una ayudante en vez de lideresa, y que voy a tener que amablemente explicar mi experiencia para ganar un trabajo y después con toda certeza ser pagada con menor salario. Puedo tener la seguridad que los líderes en los lugares del trabajo, incluyendo las ONGs, se van a enfocar ‘en la misión’, en vez del trabajo de deconstruir sistemas de racismo, sexismo, clasismo y sus propios sesgos”.

Y otra amiga mía, Jackie, reflexiona cómo tantos padres y educadores expresaron el día después de las elecciones, a nivel personal, no saber cómo responder a sus hijos y alumnos: “Es más que el haber perdido mi partido político, y más que la derrota de ideales progresistas. Es un insulto personal, es un golpe a traición. Esto no es porque la gente esté cansada con el “establecimiento”, es porque no importa lo que una mujer hace, aprenda, diga o logra, porque siempre va a ser una mujer. Fue muy duro mirar a los ojos a mis hijas esta mañana, para saber que su luz interna, su curiosidad y su entusiasmo para la vida siempre van a confrontarse con hostilidad. Hostilidad contra su audacia de pensar que son valiosas simplemente por ser. El mensaje es claro: chicas, pueden ser todo lo que quieran, menos… suficientes”.

Poniendo mi política al lado, es necesario reconocer que las mujeres están de luto en los EEUU, más que todo las generaciones de mujeres progresistas desde mi abuela y desde mi mamá, que tomaron tanto orgullo en poder votar por una mujer, y por tener una esperanza tan grande de vivir para ver la primera presidenta de la nación. Sinceramente, espero que vivan para verla, aunque no sea Hillary Rodham Clinton.

Voto Popular versus Consejo Electoral

Trump no ganó el voto popular en los EEUU, algo muy importante para entender. La mayoría de los votantes en los EEUU no quieren a Trump, sino a Clinton. Hasta que voten los delegados del consejo electoral en diciembre, Trump no ha ganado la presidencia. Sin duda las movilizaciones de estos días en los EEUU están tratando de afectar las votaciones de los delegados, los cuales tienen el poder y derecho legal de votar por Clinton.

Demócratas han ganado el voto popular en 6 de las ultimas 7 elecciones presidenciales, pero los constituyentes de los EEUU están divididos y muy polarizados en su política. Encuestas recientes han mostrado que cada partido teme de la política del otro, o sea, tenemos miedo de nosotros mismos, y estamos votando casi 50-50 al nivel nacional.

Ninguna elección puede ser reducida solo a género o a raza, pero los números de quienes votaron en esa elección son impresionantes. Los blancos en los EEUU siguen siendo la raza que más sale a votar, y al final son ellos los responsables de elegir a Donald Trump. Mientras más información demográfica sea conocida, más atención se le va a prestar a la diferencia entre educación, edad, clase económica, y todas las cosas que dividen la raza en subagrupaciones, pero mirando las cifras es claro que los blancos lo eligieron, y más precisamente, los hombres blancos:

  • Hombres blancos representaron 34% de los votos y votaron 31% Clinton, 63% Trump, 6% otro
  • Mujeres blancas representaron 37% de los votos y votaron 43% votaron Clinton, 53% Trump, 4% otro
  • Hombres negros representaron 5% de los votos y votaron 80% Clinton, 13% Trump y 7% otro
  • Mujeres negras representaron 7% de los votos y votaron 94 % Clinton, 4% Trump y 2 % otro
  • Latinos representaron 5% de los votos y votaron 63% Clinton, 33% Trump y 5% otro
  • Latinas representaron 6% de los votos y votaron 68% Clinton, 26% Trump y 6% otro

La lucha y la esperanza

Al nivel nacional, el sistema bipartidista está siendo reevaluado por la población después de este ciclo de elecciones presidenciales. Ningún partido tenía la base y su liderazgo unido atrás de un candidato (en el partido Demócrata la base estuvo atrás de Sanders mientras el partido escogió a Clinton, y en el partido Republicano la base estuvo atrás de Trump mientras el partido tiraba para cualquiera que no fuera él). Más gente votó con otros partidos que en elecciones anteriores y estadounidenses están prestando más atención a la política. Todo esto es necesario para hacer cambios al sistema.

La gente blanca tiene la responsabilidad de parar el resurgir de grupos de supremacía blanca que están de fiesta por haber ganado Trump y ya se están organizando para esto. La lucha se ha vuelto muy real e intensa nacionalmente durante unos días contados desde el 8 de noviembre. La respuesta no ha demorado por parte de los constituyentes y movilizaciones masivas están pidiendo la intervención del consejo electoral y la solidaridad entre poblaciones para luchar contra la próxima administración en cabeza de Trump. Es seguro que la lucha de Trump no va a ser simplemente burocrática, también va a tener que luchar para que sus propios constituyentes no se movilicen para destituirlo. Dentro de su propio partido tienen mucho que resolver, y los senadores más izquierdistas como Elizabeth Warren y Bernie Sanders ya están comentando cada uno de sus movimientos, mientras nombra su equipo de transición.

El gobierno de EEUU es más que todo manejado al nivel local. Los estados tienen mucho poder de autonomía. Sería irresponsable, entonces, ignorar que en las elecciones del 8 de noviembre votamos para nuestros representantes al nivel de estado.  Mientras Trump ganó por el consejo electoral, al nivel estatal el voto popular tuvo noticias más inspiradoras. California eligió su primera procuradora, Kamala Harris. Catherine Cortez Masto ganó un puesto por los Demócratas en el senado desde el estado conservador de Nevada, y es la primera latina para servir en el Senado de los EEUU. La gobernadora electa de Oregon es lesbiana, la primera en la nación que fue abiertamente lesbiana durante su campaña. Tammy Duckworth es una Demócrata veterana de la guerra en Iraq quien perdió sus dos piernas en combate y le ganó al titular Republicano para poner su estado de Illinois en manos del partido Demócrata. De gran orgullo personal para mi estado de Minnesota, elegimos la primera somalí-estadounidense, Illhan Omar, a representarnos como legisladora. Omar vino a los EEUU a los 15 años, es una lideresa para su comunidad, y feminista interseccional quien ha dedicado su vida a los derechos de las mujeres y la participación cívica. Esto sin mencionar las ganancias al nivel de condados, municipios, distritos y barrios, donde la política se pone en marcha, los elegidos y sus bases se mueven y se organizan, y el discurso de plataforma se vuele irrelevante frente a la práctica y la lucha de construir el país que queremos, como dice la constitución:  por y para el pueblo.

 

 

Medios Masivos de Comunicación y los Acuerdos de Paz
Al parecer los medios masivos de comunicación (MMC) creen que la firma de los acuerdos entre las FARC-EP y el gobierno va a terminar inmediatamente la guerra en Colombia. Lemas como “el fin de la guerra” y “el último día de la guerra” han sido reproducidos a lo largo y ancho del país y del mundo, promocionando el discurso del presidente y del gobierno nacional del fin del conflicto armado en Colombia y el fin de las guerras en el continente de América. Aunque llevan cuatro años cubriendo la mesa de negociaciones entre las FARC-EP y el gobierno, los MMC no han dado al grupo guerrillero el estatus político que el mismo gobierno implícitamente le ha dado al sentarse a dialogar con ellos, y pese a que sentarse a negociar es muestra de que no hubo una rendición de ninguno de los grupos armados, los MMC todavía insisten en una agenda de desinformación sobre la derrota de la guerrilla por parte del ejército, pintando el proceso de negociación como una rendición ante el Estado. Siguen reproduciendo el discurso del ejército, gobierno y élite colombiana sobre las guerrillas como secuestradores, narcotraficantes y asesinos, en lugar de representar los dos lados de la guerra armada con una cubertura objetiva; usar su plataforma profesional para alzar las voces de todos los actores implicados y abrir el debate nacional hacia un futuro en paz y contra la retórica militarista.

Los MMC cuestionan de forma constante la impunidad de la guerrilla en el postacuerdo, pero no hablan de la impunidad del gobierno ni de la clase dominante que ha gobernado el país durante todo el periodo de violencia. Ignoran plenamente el movimiento popular, sector que, como explica el padre Javier Giraldo Moreno: “teme más a la impunidad de los poderosos y de los agentes del Estado y del paramilitarismo, cuyos crímenes de guerra, de lesa humanidad y genocidios superan enormemente en cantidad y en crueldad los crímenes de la insurgencia y su impunidad se traduce en la continuidad de un poder represivo que seguirá afectando a los sectores más desprotegidos de la sociedad y bloqueará con violencia las reformas sociales que se reclaman con urgencia”. Este temor está basado en una realidad vigente; en el primer semestre de 2016 la ONG Somos Defensores reportó 35 defensores de derechos humanos asesinados en el país, y los primeros días del cese bilateral definitivo entre las FARC - EP y el Gobierno, seis líderes sociales fueron asesinados, tres en Cauca y tres en Nariño, lógicamente por fuerzas de la derecha.

Relacionado con la impunidad está el cuestionamiento de los MMC de si la guerrilla va a cumplir con los acuerdos. Otra vez ignoran que históricamente el gobierno no ha cumplido, y no solo en los casos de acuerdos con la insurgencia, también en sus responsabilidades legales con los campesinos, los profesores, los indígenas, negritudes, estudiantes, entre otros; no es gratuito que estos sectores se tengan que movilizar cada año para exigir sus derechos y pedir de nuevo el cumplimiento de acuerdos previos. La respuesta por parte del gobierno, que supuestamente representa a sus constituyentes, es de represión militar y de guerra, ilegitimando la práctica democrática participativa y la protesta social para el cambio del modelo socio-económico, ignorado por completo en los MMC y simultáneamente negado por el gobierno en las mesas de negociación con las guerrillas.

Cuando tocan temas de protesta y movilizaciones, luchas sociales o mesas de negociación, los MMC los cubren desde la perspectiva del gobierno, respaldando acciones ilógicas que no contribuyen a finalizar la guerra agenciada por el gobierno, como el aumento del presupuesto militar y el nuevo código de policía. La meta de sacar la violencia de la política incluye las violencias oficial y paramilitar, así como las violencias del modelo socio-económico; con el exterminio de defensores de derechos humanos y líderes sociales, la guerra continúa. Resalta Giraldo que “el gobierno repite que no negocia el modelo vigente y que sólo invita a la guerrilla a que, una vez dejadas las armas, se presente a los debates electorales para solicitarle a la sociedad que apoye sus propuestas de reformas. Esto sería normal si hubiera democracia, pero el gobierno sabe que mientras no reforme el sistema electoral, uno de los más corruptos del mundo, y el sistema de propiedad de los medios masivos de información, ni la guerrilla ni ningún movimiento de oposición podrá conquistar triunfos democráticos”.

Los Medios Masivos de Comunicación y el ELN
En el caso del ELN, los MMC han mantenido una constante presión sobre la insurgencia como la única responsable de concretar diálogos de paz y que solo en esta recae si se inician, se congelan o se continúa este proceso. Siguen reproduciendo y respaldando la idea del gobierno, quien dice que el secuestro es una válida razón para no negociar el fin del conflicto armado, sin embargo parecen no explorar si hay algún hecho o llamado que proponga descongelar los diálogos. Por ejemplo, luego de la liberación de la periodista Salud Hernández, quien estuvo retenida por el ELN durante siete días, María Jimena Duzán envió una "Carta a Gabino" en la que ratifica que el congelamiento del proceso de paz se debe a que no renuncian al secuestro. El ELN respondió a esta carta: “que el presidente Santos de manera intempestiva y unilateral, haya colocado nuevos impedimentos para avanzar, ello es claramente violatorio de lo acordado […] ¿Si estos condicionamientos los hubiésemos hecho nosotros, cómo hubieran reaccionado los creadores de opinión? ¿Es lícito y está bien hecho que sólo una parte pueda colocar exigencias por fuera de la mesa de diálogo?”. Así mismo, han planteado en diversas ocasiones que "en la medida que vamos desarrollando la Agenda en el orden establecido, podemos paralelamente abordar y buscarle caminos y soluciones a los distintos aspectos humanitarios, incluyendo lógicamente las retenciones y las otras afectaciones que sigue generando la guerra".

Ni los MMC, ni la periodista a quien responden, ponen en cuestión si el gobierno es también responsable por cambiar lo acordado para el inicio de conversaciones. Para los MMC no existe otro referente que el argumento del gobierno, cuando dice que esta guerrilla no tiene intención de paz, ignorando por completo publicaciones semanales del grupo guerrillero en las que manifiestan lo contrario. La noticia cubierta pareciera ser un diálogo entre los medios y el gobierno sobre lo malo del secuestro, en vez de ser una noticia sobre el diálogo entre el gobierno y la guerrilla de cómo continuar la negociación y superar los actos bélicos de las dos partes.

El silencio mediático sigue como estrategia de guerra donde los MMC cumplen su rol hablando, paradójicamente, del fin de ella. Según el ELN, la confrontación bélica se está intensificando y siguen muertes de lado y lado. Por eso, pese a todos los lemas sobre el fin de la guerra, no se puede cambiar que mientras haya guerrillas en guerra con el gobierno, no se ha terminado la guerra, o por lo menos el conflicto armado.

Para una paz “estable y duradera”, como se dice en los acuerdos por firmar entre las FARC - EP y el gobierno, los MMC tienen que exponer todas las voces de la sociedad, incluyendo las disidentes que están siendo censuradas, tanto de civiles como de la insurgencia, para poder abrir debates nacionales en vez de cerrarlos y así fortalecer la democracia.

Desde el 8 al 15 de agosto más de 100 personas en representación de 15 organizaciones sociales, políticas y ambientales se movilizaron en la Travesía por el Suroeste Antioqueño: Un Abrazo a la Montaña, organizada por el Cinturón Occidental Ambiental (COA), como un mecanismo de construcción de paz territorial con justicia social y ambiental. El Abrazo a la Montaña recorrió a través de movilizaciones, foros, conferencias, presentaciones y actos culturales, los siguientes lugares del Suroeste: Jardín, el Resguardo Indígena Karmata Rua, Andes, Hispania, el Resguardo Indígena Hermenegildo Chakiama, Bolombolo, Peñalisa, Tarso, Pueblorrico, Jericó, Támesis, Valparaíso y Caramanta.

Los activistas participantes estuvieron sorprendidos por las representaciones de bailes tradicionales y  obras de teatro; empequeñecidos por saltos de agua y farallones; arrullados por ríos corriendo entre rocas y pájaros cantando en los arboles. Estaban mojados por aguaceros y bronceados por el sol, revividos por los varios tonos de verde que colorean las lomas, el aire limpio, y el bosque denso y natural. El ritmo de la jornada fue constante e intenso y se cansaron andando las montañas, pero la inspiración les cogió al llegar a cada pueblo, donde las comunidades locales seguían en defensa de sus territorios y, con una energía  y alegría compartieron de sus luchas locales. 

En Andes una mujer lideresa del grupo Huellas de Vida lamentó el uso del agua para el monocultivo de café, “es un problema para los campesinos que los monocultivos se lleven todo el agua, y también que ellos usan químicos venenosos para el agua, los cuales, de hecho, no son necesarios para cultivar. Mi sueño es recuperar todos los manantiales del municipio”.

Andrea Echeverri, integrante del Movimiento Social por la Vida y la Defensa del Territorio (MOVETE), expuso sobre los ríos colombianos y su uso en función del capitalismo: “En 2015 la energía hidráulica -aquélla que se obtiene por el movimiento, caída y corriente de las aguas- representó el 70% de la energía total del Sistema Interconectado Nacional, o sea que de cada 10 bombillos que se prenden en el país, 7 son alumbrados por nuestros ríos. Sin embargo, menos de 5% de esta energía está destinada  a los centros poblados. Casi la mitad (45,5%) termina siendo usada por las industrias y 21% es empleada en la explotación de minas y canteras; lo cual implica que las minas y canteras gastan 4 veces más energía de lo que nosotros hacemos en nuestras casas y es energía que en gran porcentaje requiere de la privatización de nuestros ríos y territorios para su generación, y que además genera otras injusticias en sus etapas de transmisión, distribución y comercialización. Según datos de la Unidad de Planeación Minero Energética-UPME, en 2015 la demanda interna fue menor a la generación. Pero, si se produjo más energía de la consumida ¿por qué los medios y el gobierno crearon un discurso de escasez que llevó a racionamientos en varios territorios y a una ofensiva contra nuestras aguas?”.

El COA constata que “nuestra justicia social y ambiental nos obliga a señalar que la naturaleza no sólo ha sido víctima del conflicto armado sino de un modelo de desarrollo que pretende destruirla a partir de mega-proyectos mineros, energéticos, petroleros, agroindustriales y privatizarla mediante políticas conservacionistas de economía verde”. Las amenazas que plagan el territorio del Suroeste Antioqueño en este momento son: microcentrales y represas de agua; monocultivos de café, pino, eucalipto, frutales; la minería de cobre y oro; la ganadería, agroindustria, y semillas alteradas genéticamente. Amenazas estas que hacen parte del Plan Nacional de Desarrollo y del modelo económico capitalista internacional que se están conociendo en el marco de negociaciones para el fin del conflicto armado como la ‘paz corporativa’. La paz corporativa, como explica el COA, es “el intento del ejecutivo colombiano por pacificar al país para entregar amplias zonas del territorio nacional a las corporaciones transnacionales”.

La Asociación Regional de Mujeres del Suroeste (ASUMBUS) y la Corporación Vamos Mujer constataron que, “son muchas las afectaciones y las implicaciones ambientales y socio-culturales negativas derivadas de los mega proyectos minero energéticos y extractivos: pobreza, violencias contra las mujeres de tipo sexual, física y económica, enfermedades, divisiones y rupturas del tejido comunitario y organizativo y expropiación del territorio y de los bienes naturales. Nos negamos y resistimos a esta propuesta del desarrollo excluyente y depredador, que mercantiliza la madre tierra y el cuerpo de las mujeres”.

En el Resguardo Indígena Hermenegildo Chakiama, antes de un acto espiritual, se escuchó sobre las diferencias entre un plan de desarrollo y un plan para la vida. Un plan para la vida, explicado por el gobernador indígena, “es un plan de largo plazo. Es un plan que incluye fortalecer el pueblo con una construcción continua de identidad, pensamiento, idioma, comida y territorio. El plan de vida tiene una educación propia, medicina tradicional y una defensa del territorio, el agua, el bosque y todos los recursos naturales”.  Eva Vélez, la  coordinadora del grupo de baile en el Resguardo Indígena Embera Chami Karmata Rua, explicó su qué hacer a través del arte como parte de un plan para la vida: “La danza sirve para enseñar la historia, para construir comunidad entre los jóvenes y para defender la cultura y el territorio”. 

Desde una tarima en Valparaíso, antes de empezar el acto cultural, el maestro de ceremonias recordó que “los campesinos alimentan este país, no las multinacionales”.  Se conocieron propuestas comunitarias como el Circuito Económico Solidario de Támesis (CESTA) que vende productos de campesinos y trabaja la conservación de la semilla criolla.

Durante un foro en Jericó, pueblo sede de la oficina de la empresa Anglo Gold Ashanti, los panelistas reconocieron que la paz va a dividir más a la sociedad que la guerra, porque aunque todos están en contra de la guerra, derecha e izquierda, multinacionales y campesinado, queda todavía la pregunta de cómo se va a construir la paz porque cada sector lo imagina distinto. Algo en lo cual todos los exponentes estaban de acuerdo es en la indignación de tener que negociar con empresas privadas en sus territorios como si fuera un actor político legítimo. Maria José, panelista del COA, lo explicó alegóricamente: “Tanto como no negociaremos con un ladrón que nos va a robar la plata en la calle, no negociaremos con multinacionales que vienen a robarnos el territorio”. Por eso, en Palermo una lideresa comunitaria expresó el compromiso del pueblo de no dejar a entrar a Anglo Gold Ashanti en su territorio: “Hemos visto lo que ha pasado a los pueblos vecinos, hemos visto que la minería trae la destrucción de la comunidad y el medio ambiente y trae la prostitución de las niñas y los niños y la corrupción en el gobierno para dejarlo pasar... eso no queremos para Palermo”.

En Tarso, el ambientalista Juan Alejandro Palacio recordó de la importancia de entender “un bonito paisaje” como más que una vista, y reconocerlo como un sistema ecológico que hay que entender como habitantes del mimo sistema. “Mostrar a los niños fauna en un zoológico es como mostrar a los extraterrestres los seres humanos en un manicomio”, dijo mientras exponía sobre la flora y la fauna diversa y extensiva del Suroeste Antioqueño, mucha de ella en riesgo de perderse por la minería, represas y la ganadería a gran escala como una práctica para el lavado de dinero. El Director de Escuelas Rurales también resaltó la importancia de conocer el territorio con su comentario, “el territorio es la educación, y la educación es el territorio”.

Daniel Pardo de la Corporación Social Nuevo Día enfatizó sobre la importancia de la participación ciudadana directa desde los territorios en la política, reafirmando que “la paz son cambios; no se decreta, se construye”.

En toda la travesía la lucha de las comunidades campesinas e indígenas mostraron su dedicación a la vida digna, su insistencia para un territorio libre de explotación y lleno de recursos naturales, biodiversidad y economía propias. Mientras las negociaciones para el fin del conflicto armado continúan en Colombia, los pueblos, más que nunca, tienen que unir las voces para defender su auto-determinación y soberanía, para obligar que el uso del territorio se quede en las manos de los habitantes y no mandado desde el gobierno nacional y mucho menos desde las empresas privadas, sean Colombianas o multinacionales.

 

Como muchos colegios de la ciudad de Medellín y de Colombia, la institución educativa José Roberto Vásquez, ubicada en el barrio Manrique, se acercó a las vacaciones de mitad del año sin docentes. Varios grupos de grados 6, 7 y 9 completaron cinco meses sin quién les enseñara sus materias básicas. Ante esta situación, los estudiantes de la institución decidieron parar las jornadas y actividades académicas, para exigir que la alcaldía de Medellín y el Ministerio de Educación enviaran los profesores necesarios para recibir una educación de calidad.

Cristina Tuberquia, del grado 9 , cuenta que “para los primeros meses del año esperamos al rector y a la administración quienes nos comentaban seguido que estaban haciendo los tramites, pero a llegar a abril, vimos las vacaciones acercándose y nos encontramos sin profesores todavía”. En abril, el Consejo Estudiantil citó a la Administración Municipal. “Hicimos una chocolatada en la escuela, y la Secretaría de Educación llegó; de esa reunión ellos se comprometieron a tener todos los profesores en la institución a más tardar el 20 de mayo”, cuenta Pamela Arenas del grado 11.

Esa fecha llegó pero los profesores no llegaron. Por eso, ante la incapacidad de la administración de la institución tanto como de la administración de la secretaría municipal, responsables de asignar y garantizar profesores para esta institución pública, los estudiantes entraron en paro el 26 de mayo para exigir su derecho a la educación, siendo firmes en que el paro no se levantaría hasta que todos los plazos fueran cumplidos y todos los educadores se encontraran en la institución. Los estudiantes, acompañados por algunos padres de familia, bloquearon el acceso a la institución educativa José Roberto Vásquez desde las 6:00 am, cerraron la calle y citaron de nuevo a la Secretaría para resolver la situación. La Asociación Sindical de Educadores de Medellín -ASDEM- acompañó después de algunas horas, igual que algunos estudiantes del SENA que queda al lado de la institución, quienes animaron a los jóvenes a seguir defendiendo su derecho a la educación. Algunos medios de comunicación llegaron y la policía no interfirió en el derecho de los estudiantes a protestar.

“Habían algunos momentos de tensión”, cuenta Cristian Tuberquia, del grado 11 “más que todo cuando llegó el subsecretario de educación de Medellín, Jorge Iván Ríos Rivera, porque no quería tener una conversación abierta con toda la gente, sino una reunión cerrada. Creo que fue por bloquear la calle y el acceso, que tuvo que responder. Nos citó en la Alpujarra el mismo día por la tarde y fuimos cuatro estudiantes y dos profesores para dialogar” recuerda la estudiante.

Ovidio Ochoa, rector de la institución, afirmó que con el paro de los estudiantes, la Secretaria de eEducación “obró con rapidez, con el fin de mejorar la calidad de educación” y también afirmó que “el problema no lo solucionó él sino los estudiantes que fueron muy efectivos y muy acertados en lo que tenían que hacer”.

La profesora Caterine Atehortúa, quien acompañó a los jóvenes a su reunión en la Secretaria comentó que, “es la primera administración que demora tanto en organizar la prestación de servicios de docentes; es una nueva administración, sin embargo el desorden y la burocracia de los funcionarios se pasa”.

Cristian, que participó en la reunión con la secretaria relata que: “primero nos dieron una cantidad de excusas por las que no han podido hacer un trabajo eficaz. Les dije que no estábamos para escuchar el porqué del desorden en la Secretaría sino para escuchar los planteamientos para solucionar el problema. La Secretaría y el Ministerio de Educación son totalmente negligentes, y es algo que pasa a nivel nacional. Ellos nos dieron la razón pero pidieron comprensión. Yo no estoy de acuerdo porque se supone que son profesionales en el trabajo que desempeñan y no tienen porque excusarse en la burocracia o porque están en una administración nueva, deberían tener la planta de docentes completas desde el primer día de clase”.

Cristian, también manifestó que los estudiantes no deberían asumir las consecuencias de la mala administración o mala planeación en la contratación de profesores, pero que siempre y cuando el sistema de educación esté roto, serán los estudiantes quienes paguen las consecuencias. “La reunión fue un jueves y nos dijeron que para el martes estarían llegando los profesores. En un momento llenaron los papeles, entonces uno ve que no es tan difícil. Después de seis meses y un día de paro, solucionaron el problema. Aunque nosotros continuamos el paro hasta ese martes a las 10:00 am, cuando efectivamente llegaron los profesores que faltaban”.

Los estudiantes consideran que el paro fue necesario porque fue el único método que sirvió para completar los docentes, de lo contrario, seguirían aún con dichos vacíos. Andrés Carmona, contralor escolar, recomienda esas acciones a otros estudiantes en otras instituciones que tengan la misma situación, “si es necesario llegar a este punto para que escuchen a los estudiantes, hay que hacerlo”.

Esta situación, que finalizó en buenos términos, es la muestra de muchos de los vacíos que tiene la educación tanto en las ciudades como en los campos colombianos, y se inserta en un problema estructural de la educación en el país. Sólo por mencionar otro ejemplo, para inicios del año en curso 5.000 estudiantes, solo en Medellín, se vieron afectados por el cierre de seis instituciones por cobertura contratada tras no superar el Índice Nacional de Calidad Educativa.

El 2016 ha sido un año único en las primarias presidenciales de EEUU, tanto Republicanos como Demócratas han tenido irregularidades; la participación, los favoritos, y la cobertura de  medios han cambiado este ciclo electoral.

En EEUU las leyes electorales son escritas a nivel estatal, no federal; la manera en la cual los candidatos de cada partido pueden asegurar sus “votos delegados” varía de estado en estado, pero cada partido tiene su número mágico de votos para que un candidato reciba una nominación completa en la convención del partido; es raro que un candidato no haga eso en las primarias. La temporada de primarias finaliza en la convención de cada partido político, donde oficialmente se eligen y nominan sus candidatos. En las convenciones no solo el voto popular cuenta (y los votos delegados que surgen del voto popular), sino también votos de los “súper delegados” quienes pueden mover votos de un candidato a otro. En ciclos normales, el favorito tiene el margen necesario para ganar con o sin los súper delegados, y ellos entonces respaldan y oficializan una opción ya informalmente tomada, uniendo todo el partido para enfocarse en la elección general a la presidencia. El ciclo de 2016 ha mostrado al público que estamos lejos de una democracia directa en los EEUU, dado a lo reñidas que han sido las elecciones en los dos partidos. En particular, los jóvenes en los EEUU están aprendiendo mucho sobre el proceso electoral, sobre los delegados y súper delegados y sobre el financiamiento corporativo en las campañas.

Si ningún candidato llega al número mágico de votos delegados requeridos para asegurar su nominación antes de la convención, el candidato será elegido a través de una serie de votaciones en la convención misma, y en este proceso los delegados y súper delegados pueden afectar el resultado con mayor influencia, porque no están obligados a votar por los candidatos que eligió el pueblo; incluso el partido puede nominar un nuevo candidato que no haya participado en las primarias. Nadie ha podido predecir el éxito de las campañas de Donald Trump (Partido Republicano), ni de Bernie Sanders (Partido Demócrata), pero hasta la fecha las campañas de cada uno continúan causando ambigüedad sobre las nominaciones de los Republicanos y los Demócratas.

El efecto de los medios masivos en las primarias
Los medios masivos de comunicación y sus prejuicios han tenido un impacto mayor en este ciclo de primarias, hasta abril Trump había recibido 1.9 billones de dólares estadounidenses en cubertura gratis de los medios masivos. Según una investigación del New York Times, este número representa seis veces la cobertura que recibió su competidor más cercano, Ted Cruz y dos veces y medio más que Hillary Clinton, la candidata más cubierta de los Demócratas. Jill Stein, la candidata en posición para tomar la nominación del partido Verde ha recibido $0 dólares estadounidenses de cubertura mediática gratis. Gracias a esta discrepancia gran parte del pueblo estadounidense no sabe que ella es una candidata, que su partido tiene acceso a la votación nacional y mucho menos la ideología de izquierda de los Verdes en los EEUU. Lo mismo puede ser dicho por otros partidos nacionales en los EEUU. Los medios de comunicación masivos son cruciales para mantener un sistema bipartidista en los EEUU, a pesar de que hay muchos más partidos, y en un ciclo electoral de dos años es fácil cubrir y caracterizar cada partido durante la temporada de primarias. Los medios masivos también han afectado la percepción pública sobre los candidatos en la manera como caracterizan a cada uno.

Los Republicanos
La decisiones de Ted Cruz y Dan Kasich de retirarse de la carrera en la primera semana de mayo hizo de Trump candidato de facto, y entonces el presidente del Comité Nacional de Republicanos, Reince Priebus, twiteó que Trump era el “presunto candidato”. Esa fue la primera vez que el partido sugirió la posibilidad de respaldar a Trump oficialmente. Las palabras escogidas por Priebus muestran que el establecimiento ha decidido respaldar a Trump, no porque lo quieren hacer, sino porque no han podido presentar otro candidato que une a sus miembros registrados a nivel nacional. Una razón estratégica para respaldar a Trump es el hecho que él ha auto-financiado su campaña y puede seguir haciéndolo con la ayuda de los medios y sin la puja del partido. Podría hacer campaña afuera del partido y sin duda esto dividiría el voto conservador, favoreciendo al candidato Demócrata a la presidencia. Trump es atractivo a dos grupos que pueden apoyar a los Republicanos en una elección general: constituyentes conservadores no ligados al partido por sus pensamientos anti-establecimiento y a conservadores racistas, sexistas y homofóbicos quienes quieren el poder para decir y hacer lo que dice y hace Trump. Esos dos grupos representan votos, pero no tantos como los medios nos hacen creer con su cubertura de Trump y su “base,” porque a nivel nacional Trump pierde con los dos competidores Demócratas, esta atrás de Clinton y Sanders en las urnas.

Demócratas
Del lado Demócrata todavía existe la posibilidad matemática de que Sanders asegure bastantes votos para obligar al partido a entrar en una convención reñida. La primaria en Indiana aseguró esa oportunidad para Sanders, y tiene chance de ganar la mayoría de las primarias que faltan. El establecimiento favorece a Clinton, y con sus súper delegados hasta la fecha, parece que en una convención ella ganará a Sanders. Por su parte, Sanders se ha comprometido a seguir haciendo campaña hasta la convención, con la esperanza que se puede lograr la credibilidad para cambiar las alianzas de los súper delegados. Si el partido escoge a Sanders, entonces, habrá reformas económicas substanciales. Si el partido escoge a Hillary Clinton, ella seguirá por el camino del neoliberalismo, ignorando el papel que la desigualdad económica juega en la esfera social del país. El hecho que el partido Demócrata está cuestionando el neoliberalismo por primera vez desde la administración de Carter a través del debate Sanders-Clinton, causa emoción tanto como nervios adentro del partido, ya que tienen una posibilidad de cambio por primera vez en décadas.

Verdes
Stein representó a los Verdes en su campaña hacia la presidencia en 2012, cuando ella recibió más votos que las otras 36 mujeres que han hecho campaña para la presidencia en la historia de los EEUU. En abril, ella mandó una carta pública a Sanders, a la cual no ha respondido, pero en la que concluyó: “Mientras la maquina neoliberal Demócrata se moviliza para aplastar la revolución adentro de sus tropas, le insto a considerar la posibilidad histórica para abrir una ventana afuera del partido Demócrata. Me encantaría explorar con usted maneras colaborativas para avanzar el esfuerzo y asegurar la revolución para que la gente, el planeta y la paz prevalezcan”..

Cambiar un partido vs cambiar el sistema
Un debate positivo que ha resultado de estas primarias, incluye el cuestionamiento al rol del financiamiento corporativo en las elecciones, y la necesidad de reformas para financiamiento de las campañas. Otro aprendizaje, debido en gran parte a la campaña de Sanders, se da alrededor de la falta de democracia directa en el proceso electoral del país, y el rol que el socialismo juega en una democracia. En general, esta temporada electoral ha mostrado que en realidad hay muchas ideologías políticas en el país, e incluso adentro de los dos partidos tradicionales.

El 50 % de los estadounidenses no se identifican como Republicano ni Demócrata, o sea, la mitad de la población, tanto conservadora como liberal. Mientras los izquierdistas no estarían en desacuerdo con el partido Demócrata girando hacia sus raíces ideológicas, Stein y activistas de izquierda en todo el país no están pidiendo solo el cambio en el partido, sino un cambio al sistema como tal: que el proceso electoral, sus debates y la cobertura mediática sean abierta para todos los partidos, no solo dos.

Sanders tiene posibilidad de juntarse con Stein, y llevar con él décimo de miles de constituyentes quienes quedarán desilusionados si Clinton toma la nominación del partido Demócrata. Su decisión estratégica de hacer campaña en el partido Demócrata se ha pagado de una forma monstruosa con la habilidad de compartir ideas socialistas con el público en general desde una plataforma valida por el establecimiento, y el uso de tal plataforma ha podido generar un seguimiento de una base con la capacidad no solo de respaldarlo ideológicamente, sino económicamente también. Debido al sistema bipartidista, este momento no habría sido posible si Sanders hubiera hecho campaña como Independiente o Verde en las primarias. Sin embargo, si no gana la nominación del partido, según su propio discurso, el camino responsable de Sanders, como de su base, es unirse a los Verdes y respaldar a Stein cuando compita con los Republicanos y los Demócratas en noviembre.

 

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