Alcides Garcia

Alcides Garcia

Pasado y presente, con líneas no siempre rectas mirando al futuro. Una historia monumental. Un presente. Fidel y Colombia: Gaitán, Gabriel García Márquez, la Paz. Un pueblo cubano que libra una dura batalla, nuevos desafíos ante viejos y nuevos enemigos, y el líder de una Revolución verdadera.

 

Sangre española por su madre y padre, y vida criolla en una Cuba convulsa. La fértil tierra de Birán al nororiente cubano. Sabor a campiña, a melao de caña, carretas y campesinos. Estudiante desde sus cuatro años. Separado de su familia y cómoda posición económica a sus seis. Estudios en Santiago de Cuba, también hambre y sufrimientos. Un universitario inquieto, deportista, inconforme, visionario, líder estudiantil. Un país es crisis política y económica; dictaduras militares; una historia de luchas y revoluciones nacionales; un ideario martiano alimentando el sentimiento. Materiales y contextos que forjaron el carácter, la personalidad, al ser humano, y al luchador Fidel Castro Ruz.

La fragua de un líder
Los espacios de la Universidad de La Habana son testigos de los inicios de la vida política en lo nacional e internacional de Fidel. Pocos dimensionaban el futuro detrás de la persona. Con 21 años participó en el intento de destitución del dictador dominicano Rafael Trujillo, la invasión de Cayo Confites. Pretendió hacer política en las filas del Partido Ortodoxo para buscar cambios desde la Cámara de Representantes del Congreso cubano, pero el golpe militar de Fulgencio Batista radicalizó su pensamiento. Emergió el líder, el revolucionario, y aglutinó a la “Generación del Centenario” que inició la lucha armada.

Clandestinaje y organización de un Movimiento. Los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes el 26 de julio de 1953. Persecución, juicio, cárcel, destierro a México. El Movimiento 26 de Julio y la lucha en las ciudades. El desembarco del Yate Granma y la Guerrilla en la Sierra Maestra. Unidad campesina. Territorios liberados. Unidad de la Sierra, el llano y las ciudades. Una doctrina propia. Extensión de la guerra y la invasión a occidente. Una ciudad tras otra liberada y el proceso se consolida. Un dictador que huye y el primero de enero del 59: “ahora si los mambises entrarán a Santiago de Cuba”. La Caravana de la Victoria triunfante el 8 de enero entra a La Habana. Se ganaba la Guerra pero comenzaba la Revolución.

Comenzaba el estadista Fidel. Un pueblo en el poder. Leyes y radicalización de la Revolución. Nacionalizaciones, guerra mediática y económica. Disidencia y contrarrevolución interna y externa. Aislamiento y expulsión de la OEA. Acercamiento a la Unión Soviética. Invasión mercenaria por Bahía de Cochinos y la primera gran derrota del imperialismo norteamericano en América Latina. Bloqueo económico y naval. Crisis de octubre o Crisis de los Misiles, una isla y dos potencias (Unión Soviética y Estados Unidos) y la amenaza de una guerra nuclear. Días en los cuales dijo el Ché refiriéndose a Fidel: “nunca antes vi brillar tanto a un estadista”.

A la naciente Revolución le sobrevendrían más peligros, amenazas y guerra de todo tipo. Estados Unidos su enemigo jurado. La disidencia interna. Intentos de desprestigio internacional. Un país, un pueblo que se levanta y fortalece después de cada golpe. Un país que se construye y reconstruye y abre sus brazos solidarios e internacionalistas al mundo, y esos mismos brazos de médicos, maestros, soldados… van a muchas naciones: Asia y África, Centro y Sur América. Cuba un símbolo. Cuba un pueblo. Cuba la verdad que se pronuncia, la voz de los humildes, el renacer vivo de la esperanza posible. Cuba faro y guía de la mujer y el hombre nuevos.

Ejemplo de resistencia y victorias
Innovación y lucha. El derrumbe de la Unión Soviética y el Bloque Socialista. Nuevo aislamiento y aguda crisis económica: El Período especial iniciado en los 90. Cuando todo parecía perdido, cuando llegaba el supuesto fin de la historia, del socialismo, cuando se enarbolaba el supuesto triunfo del capitalismo, del mercado sobre la utopía, del dinero sobre el humanismo, ahí seguía Cuba, una pequeña isla del Caribe, una Cuba en revolución, un pueblo en resistencia y en construcción.

Si la lucha en la Sierra Maestra, el triunfo del primero de enero del 59, la derrota de una invasión, la crisis de octubre, la guerra económica y política, el enfrentamiento al imperialismo norteamericano y sus lacayos internos, el hacer realidad muchos sueños, fueron hitos de un pueblo liderado por Fidel; el sobrevivir al derrumbe del Socialismo y seguir siendo Cuba soberana, independiente, Cuba socialista y revolucionaria, es tal vez el mayor hito y el mayor triunfo de Fidel.

Pasado y presente de una historia viva: Nuevos desafíos
Fidel es historia viva, verdad y ejemplo. Fidel es inspiración de un pueblo, de un continente, de muchas de las mejores obras y causas nobles de nuestro atribulado mundo. “Fidel tiene la capacidad de ir al futuro, verlo, y regresar al presente para contárnoslo y proyectar cómo enfrentarlo”, dicen algunos sobre su capacidad de análisis.

Alejado de sus cargos, de su vida política pública, sigue alertando sobre el presente y el futuro de Cuba. Pero Fidel es humano, y como tal no puede ser perfecto. Tal vez no pudo predecir, o sí lo hizo pero no le hicimos caso, que los desafíos sobre la Isla y su Revolución podrían ser peores que la invasión militar, el bloqueo económico, y la capacidad interna de respuestas.

Ahora los desafíos del mismo enemigo jurado (Estados Unidos) vienen dibujados de acercamiento, de sutilizas y otras no tan sutiles. Vienen en golpes ideológicos y culturales, en peligrosos ritmos comerciales, en sugerencias de buena vecindad de lo que el Ché sabiamente dijo: “Al imperialismo, ni un tantico así”.

90 años, de ellos casi todos dedicados a su Cuba y a las causas nobles del Mundo. Una verdad innegable, como innegable el cielo gris y el calor sofocante que respiran mis días en el verano de la Cuba del 2016.

Gaitán y El Bogotazo. García Márquez el amigo de Fidel y la Paz en Colombia
Fidel dijo quedar enamorado de Colombia desde que en 1948 fue enviado a esta nación como delegado de la Federación de Estudiantes Universitarios a la IX Conferencia Interamericana; compartió con el candidato a presidente Jorge Eliécer Gaitán y volverían a verse el fatídico día del 9 de abril en que este fue asesinado durante “El Bogotazo”. Existe registro gráfico de Fidel ese día en Bogotá, y que hoy figura en el billete de 1000 pesos. Diría Fidel a la periodista cubana Katiuska Blanco: “Bogotá, ¡otra gran aventura en mi vida! ¡Nadie se puede imaginar las grandes aventuras que viví en tan poco tiempo!, pero todas aquellas experiencias me enseñaron, las luchas de grupo, lo de Cayo Confites, El Bogotazo. Fui ganando terreno en la parte táctica, estratégica”.

García Márquez y Fidel compartían una amistad criticada por muchos, pero disfrutada por ellos: “La nuestra es una amistad intelectual, cuando estamos juntos hablamos de literatura” –dijo El Gabo en 1981. Por esa amistad le vetaron la entrada a Estados Unidos durante años. El Nobel de Literatura formó parte del grupo de periodistas que fundó la agencia de noticias cubana Prensa Latina poco después del triunfo de la Revolución en 1959.

Pero ese amor por Colombia tiene otra expresión concreta y muy reciente: La Paz. Según reseña Telesur: “Que el anhelo de paz de los colombianos sea sellado en Cuba no es una casualidad. La paz de Colombia ha sido uno de los tantos empeños del Comandante de la Revolución Cubana. A ella ha dedicado tanto esfuerzo como lo hizo por la caída del Apartheid en Sudáfrica, la liberación de Angola o la independencia de Namibia y otras naciones africanas”.

Pasado y presente, con líneas no siempre rectas mirando al futuro. Una historia monumental. Un presente. Fidel y Colombia: Gaitán, Gabriel García Márquez, la Paz. Un pueblo cubano que libra una dura batalla, nuevos desafíos ante viejos y nuevos enemigos, y el líder de una Revolución verdadera.

 

Sangre española por su madre y padre, y vida criolla en una Cuba convulsa. La fértil tierra de Birán al nororiente cubano. Sabor a campiña, a melao de caña, carretas y campesinos. Estudiante desde sus cuatro años. Separado de su familia y cómoda posición económica a sus seis. Estudios en Santiago de Cuba, también hambre y sufrimientos. Un universitario inquieto, deportista, inconforme, visionario, líder estudiantil. Un país es crisis política y económica; dictaduras militares; una historia de luchas y revoluciones nacionales; un ideario martiano alimentando el sentimiento. Materiales y contextos que forjaron el carácter, la personalidad, al ser humano, y al luchador Fidel Castro Ruz.

La fragua de un líder
Los espacios de la Universidad de La Habana son testigos de los inicios de la vida política en lo nacional e internacional de Fidel. Pocos dimensionaban el futuro detrás de la persona. Con 21 años participó en el intento de destitución del dictador dominicano Rafael Trujillo, la invasión de Cayo Confites. Pretendió hacer política en las filas del Partido Ortodoxo para buscar cambios desde la Cámara de Representantes del Congreso cubano, pero el golpe militar de Fulgencio Batista radicalizó su pensamiento. Emergió el líder, el revolucionario, y aglutinó a la “Generación del Centenario” que inició la lucha armada.

Clandestinaje y organización de un Movimiento. Los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes el 26 de julio de 1953. Persecución, juicio, cárcel, destierro a México. El Movimiento 26 de Julio y la lucha en las ciudades. El desembarco del Yate Granma y la Guerrilla en la Sierra Maestra. Unidad campesina. Territorios liberados. Unidad de la Sierra, el llano y las ciudades. Una doctrina propia. Extensión de la guerra y la invasión a occidente. Una ciudad tras otra liberada y el proceso se consolida. Un dictador que huye y el primero de enero del 59: “ahora si los mambises entrarán a Santiago de Cuba”. La Caravana de la Victoria triunfante el 8 de enero entra a La Habana. Se ganaba la Guerra pero comenzaba la Revolución.

Comenzaba el estadista Fidel. Un pueblo en el poder. Leyes y radicalización de la Revolución. Nacionalizaciones, guerra mediática y económica. Disidencia y contrarrevolución interna y externa. Aislamiento y expulsión de la OEA. Acercamiento a la Unión Soviética. Invasión mercenaria por Bahía de Cochinos y la primera gran derrota del imperialismo norteamericano en América Latina. Bloqueo económico y naval. Crisis de octubre o Crisis de los Misiles, una isla y dos potencias (Unión Soviética y Estados Unidos) y la amenaza de una guerra nuclear. Días en los cuales dijo el Ché refiriéndose a Fidel: “nunca antes vi brillar tanto a un estadista”.

A la naciente Revolución le sobrevendrían más peligros, amenazas y guerra de todo tipo. Estados Unidos su enemigo jurado. La disidencia interna. Intentos de desprestigio internacional. Un país, un pueblo que se levanta y fortalece después de cada golpe. Un país que se construye y reconstruye y abre sus brazos solidarios e internacionalistas al mundo, y esos mismos brazos de médicos, maestros, soldados… van a muchas naciones: Asia y África, Centro y Sur América. Cuba un símbolo. Cuba un pueblo. Cuba la verdad que se pronuncia, la voz de los humildes, el renacer vivo de la esperanza posible. Cuba faro y guía de la mujer y el hombre nuevos.

Ejemplo de resistencia y victorias
Innovación y lucha. El derrumbe de la Unión Soviética y el Bloque Socialista. Nuevo aislamiento y aguda crisis económica: El Período especial iniciado en los 90. Cuando todo parecía perdido, cuando llegaba el supuesto fin de la historia, del socialismo, cuando se enarbolaba el supuesto triunfo del capitalismo, del mercado sobre la utopía, del dinero sobre el humanismo, ahí seguía Cuba, una pequeña isla del Caribe, una Cuba en revolución, un pueblo en resistencia y en construcción.

Si la lucha en la Sierra Maestra, el triunfo del primero de enero del 59, la derrota de una invasión, la crisis de octubre, la guerra económica y política, el enfrentamiento al imperialismo norteamericano y sus lacayos internos, el hacer realidad muchos sueños, fueron hitos de un pueblo liderado por Fidel; el sobrevivir al derrumbe del Socialismo y seguir siendo Cuba soberana, independiente, Cuba socialista y revolucionaria, es tal vez el mayor hito y el mayor triunfo de Fidel.

Pasado y presente de una historia viva: Nuevos desafíos
Fidel es historia viva, verdad y ejemplo. Fidel es inspiración de un pueblo, de un continente, de muchas de las mejores obras y causas nobles de nuestro atribulado mundo. “Fidel tiene la capacidad de ir al futuro, verlo, y regresar al presente para contárnoslo y proyectar cómo enfrentarlo”, dicen algunos sobre su capacidad de análisis.

Alejado de sus cargos, de su vida política pública, sigue alertando sobre el presente y el futuro de Cuba. Pero Fidel es humano, y como tal no puede ser perfecto. Tal vez no pudo predecir, o sí lo hizo pero no le hicimos caso, que los desafíos sobre la Isla y su Revolución podrían ser peores que la invasión militar, el bloqueo económico, y la capacidad interna de respuestas.

Ahora los desafíos del mismo enemigo jurado (Estados Unidos) vienen dibujados de acercamiento, de sutilizas y otras no tan sutiles. Vienen en golpes ideológicos y culturales, en peligrosos ritmos comerciales, en sugerencias de buena vecindad de lo que el Ché sabiamente dijo: “Al imperialismo, ni un tantico así”.

90 años, de ellos casi todos dedicados a su Cuba y a las causas nobles del Mundo. Una verdad innegable, como innegable el cielo gris y el calor sofocante que respiran mis días en el verano de la Cuba del 2016.

Gaitán y El Bogotazo. García Márquez el amigo de Fidel y la Paz en Colombia
Fidel dijo quedar enamorado de Colombia desde que en 1948 fue enviado a esta nación como delegado de la Federación de Estudiantes Universitarios a la IX Conferencia Interamericana; compartió con el candidato a presidente Jorge Eliécer Gaitán y volverían a verse el fatídico día del 9 de abril en que este fue asesinado durante “El Bogotazo”. Existe registro gráfico de Fidel ese día en Bogotá, y que hoy figura en el billete de 1000 pesos. Diría Fidel a la periodista cubana Katiuska Blanco: “Bogotá, ¡otra gran aventura en mi vida! ¡Nadie se puede imaginar las grandes aventuras que viví en tan poco tiempo!, pero todas aquellas experiencias me enseñaron, las luchas de grupo, lo de Cayo Confites, El Bogotazo. Fui ganando terreno en la parte táctica, estratégica”.

García Márquez y Fidel compartían una amistad criticada por muchos, pero disfrutada por ellos: “La nuestra es una amistad intelectual, cuando estamos juntos hablamos de literatura” –dijo El Gabo en 1981. Por esa amistad le vetaron la entrada a Estados Unidos durante años. El Nobel de Literatura formó parte del grupo de periodistas que fundó la agencia de noticias cubana Prensa Latina poco después del triunfo de la Revolución en 1959.

Pero ese amor por Colombia tiene otra expresión concreta y muy reciente: La Paz. Según reseña Telesur: “Que el anhelo de paz de los colombianos sea sellado en Cuba no es una casualidad. La paz de Colombia ha sido uno de los tantos empeños del Comandante de la Revolución Cubana. A ella ha dedicado tanto esfuerzo como lo hizo por la caída del Apartheid en Sudáfrica, la liberación de Angola o la independencia de Namibia y otras naciones africanas”.

Después de pactar no una entrevista, sino una conversación, los tiempos parecían esquivos en medio del Foro de Comunicación para la Integración de Nuestra América que sesionó en Quito, Ecuador, a finales del mes de junio. Como furtivos, aprovechamos un impase en los debates para sentarnos improvisadamente, sin formalismos, y comenzar la plática con una persona que aunque peina canas (si las peina) me pidió tutearlo. Comienzo a provocarlo con unos criterios que despertaron no pocos comentarios.

Dijiste algo que me pareció un diagnóstico sintético y objetivo respecto a la izquierda y la comunicación: “No tenemos agenda propia y no sabemos vender la esperanza”. ¿Cuáles pudieran ser las causas y las consecuencias perceptibles?
Lo perceptible inmediato lo tenés en Venezuela y Argentina. Estamos vendiendo lo que hicimos; todo lo que le dimos al pueblo. Lo mismo está haciendo Correa en Ecuador. Y eso ya está en el imaginario. No es que no usemos esos argumentos, pero, ¿qué me vas a proponer de nuevo para la otra etapa de gobierno?

En el caso venezolano, hay que seducir a una nueva clase media que se formó con el gobierno bolivariano, una clase consumista además. En Argentina millones de personas que accedieron al consumismo están esperando más. ¿Y qué le ofrecemos? Sin ser simplistas, miren cómo con el slogan de “Cambiemos” Macri ganó unas elecciones. ¿Cómo así que después de tener los posibles mejores años de gobierno en Argentina la gente cambia? Porque no le vendemos esperanza, ni el futuro, le vendemos el pasado.

Sobre la necesidad de agenda propia en la comunicación que hacemos…
No logramos desprendernos del “síndrome de plaza sitiada”. Nos hemos pasado demasiados años denunciando, resistiendo y llorando… con esa visión estamos siempre defendiéndonos de la agresión externa, olvidándonos incluso de comunicar lo que hacemos.

Nuestra agenda mayormente está marcada por la que nos impone la derecha y los medios hegemónicos. ¿Por qué no podemos marcar nuestra propia pauta en contenido y estética? Debemos ser proactivos, interpelar al gobierno con propuestas y con la gente en la calle.

¿Será que no tenemos una agenda propia o que la tenemos y no la tomamos en cuenta, por estar más concentrados en informar actividades puntuales, e inmersos en el diarismo?
Creemos que siempre debemos estar denunciando al enemigo. Los medios de la derecha nos venden que vivimos en sociedades inseguras y entonces nos ofrecen armas… y nosotros constantemente vendemos inseguridad política y que la CIA está detrás de todo, y no miramos que a veces es nuestra propia incapacidad, ineficiencia, ineficacia, hasta corrupción… y si es verdad que tenemos evidencia de cuando la CIA está detrás de algo pues vamos a denunciarlo en tiempo y forma, damos el golpe de impacto y seguimos con nuestra agenda de lucha.

En este acto de vender la esperanza mucho tiene que ver la forma y el contenido de la comunicación que estamos haciendo, ¿en dónde estamos fallando, qué rutas podríamos tomar?
Primero en tener formatos propios, no basta con tener los medios si copiamos formas de ser y hacer, si no tenemos nuestra gente para hacer y nuestros contenidos para compartir. Tenemos poca creatividad y ausencia de códigos propios.

No por estar en una comunidad se es un medio comunitario, no por responder a una línea editorial de izquierda ya eres contra hegemónico, no por decir que haces comunicación horizontal y participativa logras que el discurso sea práctica coherente; muchas veces hacemos nuestra comunicación con los mismos códigos y exigencias que los medios hegemónicos como si hacer lo contrario fuera una especie de “pecado profesional”…
¿Por qué seguimos teniendo presentadores de televisión de cuello y corbata, que engolan la voz? ¿Por qué no hacemos un informativo conversado para llegar mejor a la mesa del espectador para que no se sienta ajeno? Lo otro es que al parecer somos incapaces de la horizontalidad en la comunicación de nuestras organizaciones y movimientos sociales. Los que hablan en nuestros medios siguen siendo los dirigentes, las vocerías establecidas, hay tanta ausencia de la voz del pueblo, del campesino, el indígena, la mujer, la sencilla persona de a pie.

Informamos sucesos pero nos falta contar la historia de nuestra gente luchadora en su diario, en su constancia y naturalidad, que son expresiones genuinas, legitimadas y convincentes, y apelamos a la estructura técnica que nos marcan los medios hegemónicos para supuestamente informar, en vez de buscar dialogar…
Si, hemos eliminado las crónicas. ¡Y qué sabrosas son las crónicas! En nuestros materiales es como si la gente no existiera. La mejor forma de identificarse es que la gente le hable a la gente, y no ser portavoz de los demás.

¿Podemos o no podemos cambiar eso?
Sí se puede cambiar, pero debemos comenzar a aceptar que lo estamos haciendo como no debemos. No tener miedo a la innovación, hacer bajar de la burocracia a quienes deciden en nuestros medios. No son enemigos, son nuestros compañeros. Es una cuestión de conceptualizar diferente nuestra comunicación, ¿para quiénes la hacemos? ¿Cuál es el mensaje político, la línea editorial? Se confunde una línea editorial con consignas.

Desde la izquierda hay una especie de subestimación del pueblo. ¿Cuántas veces vamos a un barrio y nos sentamos a hacer un debate abierto sobre la organización y los medios que gestionamos? ¿Tenemos miedo a las verdades que nos van a decir? Y entonces somos los primeros en hablar de pluralismo, libertad, de diversidad… recitamos todo eso, y somos los primeros estalinistas.

Para ir cerrando te propongo una especie de juego de Ping Pong respecto a una serie de temas que están, o deberían estar en el debate respecto a la comunicación…
Tránsito de lo informativo a lo dialógico: Es largo y debemos tener gente preparada para hacerlo. Investigación y formación para hacer la comunicación que necesitamos: No hay una investigación real. La praxis está 30 años adelantada a la teoría. Transnacionales de la información y las telecomunicaciones: La comunicación la hace la gente. Puede existir Google pero la información la pone la gente. Redes de medios y articulación: Necesario pero difícil. Todos queremos ser cabeza de león y no cola de ratón. Todos pretendemos ser los mejores y los que tenemos la razón. Es difícil hacer redes horizontales.

Periferia es un proyecto en construcción de comunicación popular. ¿Qué le dirías tanto al colectivo como a los lectores?
Que es un esfuerzo loable. A quienes están en el periódico que no todos van a opinar como ellos. No hay que mediar en la opinión de la gente, se puede hacer algo de corrección de estilo pero sin ir más allá. No es bueno estandarizar tanto. El diálogo es lo más importante. Construir desde abajo. Lo único que se construye desde arriba es un pozo. Hay que respetar a los demás.

Ellos te invitan a ir a dialogar sobre estos temas…
¡Pues vamos! Yo encantado de poder aportar lo poco que pueda.

Martes, 20 Octubre 2015 00:00

Cuba: una utopía, una realidad

Cuba es noticia. Lo ha sido por más de 50 años, desde que unos jóvenes rebeldes se fueron a la Sierra Maestra, liderados por Fidel Castro y con la resolución de que “seremos libres o mártires”. Fue noticia la manera en que el Movimiento 26 de Julio logró unificar los distintos grupos de lucha en la Sierra, el llano y las ciudades. Fue noticia el triunfo del primero de enero de 1959, las reformas, el hacer la Revolución a 90 millas de los Estados Unidos, el desembarco mercenario por Girón, la Crisis de Octubre, la tenacidad de un pueblo, la solidaridad y el internacionalismo de la isla para con los pueblos del mundo, la crisis económica interna, la  resistencia, las nuevas transformaciones, las aperturas, la actualización de un modelo económico y social, la actual coyuntura. Cuba fue y sigue siendo noticia.

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