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Viernes, 11 Agosto 2017 00:00

En lo alto de Soacha le cantan a la paz

Por: Elizabeth Otálvaro

Fotografías: Víctor Calixto y Asociación Codo a Codo

 El municipio de Soacha, Cundinamarca, afronta una fuerte situación de vulneración de derechos humanos. En lo que va corrido del año se suman 19 hechos violentos, registrados por el CINEP, que preocupan y alertan a sus habitantes. La presencia de los grupos armados ha cultivado el miedo, pero, ante este contexto, también hay líderes que hacen del trabajo comunitario y de la música una forma clara de resistencia.

 

Un límite difuso entre lo rural y urbano se traza a 40 minutos a pie desde el parque principal de Soacha hasta el cerro El Esparto, donde se levantan dispersas las casas que forman el barrio Altos de la Florida. Pero ni las facilidades de lo urbano ni la tranquilidad de lo rural son dueñas de la cotidianidad de los habitantes de esta fracción de la Comuna 6 del municipio de Soacha, quienes desde que este cerro comenzó a poblarse –a principios de la década de 1990–, han visto como las problemáticas de la informalidad son la ley.

Al recorrer las calles que van cicatrizando la montaña, cada vez más y con más fuerza al ritmo de un excesivo crecimiento poblacional, y al escuchar las voces de sus líderes, quedan claras las principales angustias de los habitantes del territorio que a sus espaldas tiene la grandeza del Sumapaz. La inseguridad, la drogadicción, la frecuencia de los homicidios, la mal llamada “limpieza social” y el problema de la titulación de predios a manos de los “tierreros” –personas que se apropian de porciones de tierra para luego estafar a otros–, son algunas de las situaciones por las que se reclama atención a esta comunidad.

Por ello, casi entre susurros y con el miedo como velo, se manifiesta la preocupación de sus habitantes al ver como en los últimos meses se viene agravando la situación de violencia. Lo que ocurre en Altos de la Florida no está lejos de las complejidades vividas por otros sectores del municipio de Soacha; tan solo para lo transcurrido en el 2017, el Centro de Investigación y Educación Popular (CINEP) registra 19 casos de violación a los derechos humanos.

Estas acciones tienen unos presuntos responsables y responden a intereses macro que reconocen la ubicación estratégica de este lugar, pues es la conexión de la capital con buena parte del sur del país. De acuerdo con el informe de la Defensoría del Pueblo del 30 de marzo de 2017, “para el municipio de Soacha, presuntos grupos armados autodenominados Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC) han ampliado el control territorial en aquellas zonas donde pretenden manejar los circuitos asociados al tráfico de sustancias psicoactivas”.

El informe agrega que las vulneraciones a la dignidad humana derivadas de la presencia de estos actores no han sido ejecutadas de forma aislada ni independiente; al contrario, se asocian con el accionar de bandas y grupos delincuenciales locales. “Las autodenominadas Águilas Negras presuntamente hacen presencia en seis comunas de Soacha […], podrían estar inmersas en una oferta de servicios que puede ser conveniente para una estructura con mayor grado de organización a nivel nacional como las AGC, en la medida en que facilita su hegemonía sobre los circuitos locales y regionales de actividades ilegales, sin llamar la atención directa de las autoridades sobre su posible responsabilidad en actos delictivos”, explica la Defensoría del Pueblo.

Esta situación, que parece escalar con el tiempo, no es una extrañeza para quienes habitan el barrio Altos de la Florida, es su cotidianidad; sin embargo, no por esto esperan normalizar la vulneración a su dignidad. Este panorama evidencia como a pocos minutos al sur de Bogotá hay quienes aun no ven hecha realidad aquella promesa de una paz con justicia social.

Altos de la Florida: un ejemplo de cómo resistir a través de la música y el encuentro con el otro
Cuando cae la noche y como si se tratara de luciérnagas, se ven las luces en la colina sobre la que se levanta Altos de la Florida; las mismas que, después de algunas acciones organizativas se lograron encender en el año 2000. Y es que la espontaneidad que no conoce planes de ordenamiento y que, por demás, se derivó de los desplazamientos del conflicto armado colombiano, permitió el asentamiento informal de las familias que conforman los cuatro sectores de este barrio, quienes aun hoy siguen librando la lucha por el acceso a los servicios públicos básicos: al agua, por ejemplo, que solo llega en carrotanque y en ocasiones puede tardar semanas en hacerlo.

En medio de tal oscuridad, también hay otras luciérnagas; asoman una vez se pisa el barrio. Son algunos jóvenes que se resisten al miedo con el que han convivido desde que Altos de la Florida es para los grupos armados y las bandas delincuenciales el escenario ideal. Han visto morir a sus amigos, han crecido escuchando el sonido de las balas y aun así han decidido hacer de la música la trinchera contra un futuro que, a simple vista, no parece muy prometedor en este rincón de Soacha.

MaicolOrtíz es uno de esos jóvenes que usa su guitarra contra el miedo. Él hace parte de los voluntarios de la Asociación Codo a Codo que se dedican a formar niños y niñas en el programa de musicalidad ofrecido por la fundación. “No hay que temer, hay que decirles ‘hey, aquí estamos un grupo de personas que queremos lo mejor para el barrio’”, dice al referirse a actividades que Codo a Codo y organizaciones como Kairós, Fe y Alegría, la Casa Pastoral y el Servicio Jesuita a Refugiados, convocan y lideran.

Una muestra del poder de lo colectivo y del arte se dio cita el último sábado de julio en Altos de la Florida. El Servicio Jesuita a Refugiados (SRJ) invitó alrededor de 30 niños, niñas y jóvenes con distintos talentos musicales para que se presentaran en el festival artístico y cultural “Cultura de paz y reconciliación”, instalado justo al lado del “Árbol del amor”, un roble icónico no solo para los habitantes de la comuna sino para todos los soachunos.

El encuentro tuvo el objetivo claro de integrar a la población. En palabras de Maryi Marroquí, integrante del SRJ, “se logró mostrar cómo la cultura, la música, el arte, el baile, empiezan a movilizar masas para contribuir a la transformación social”, para ella el sentido de agrupar diferentes esfuerzos y esperanzas se agranda si se recuerda que el país entero camina hacia un escenario de reconciliación y que para ello es preciso comenzar por encontrarse con el vecino, con el otro.

Ritmos urbanos, africanos, andinos, canciones infantiles y baladas románticas se escucharon en una tarde en la que no fue precisamente el miedo el invasor. Los juegos, el compartir y, por supuesto, la música sirvieron de excusa para reunir a un estimado de 50 personas de la comunidad, entre ellas los integrantes de las organizaciones sociales presentes en el territorio y otros invitados interesados en acompañar los procesos comunitarios que allí se gestan, como es el caso de la Corporación Nysqua: Semillas de Justicia y Dignidad, un colectivo interdisciplinar de profesionales enfocado en la defensa de los derechos fundamentales de la población más vulnerable.

“Me pareció que el evento fue importante porque nos permitió un acercamiento personal, es decir, en nuestra formación jurídica siempre nos enseñan a ver el problema, pero se nos olvida la parte humana o sencillamente uno la refunde entre todo el trámite y los papeles. Ese evento nos permitió conocer a fondo las personas por las cuales vamos a iniciar procesos o lo que haya que hacer por ellos”, manifiesta Andrea Angulo, abogada e integrante de la Corporación Nysqua.

Pero todo esto tiene un origen en aquellos que creen en la juventud y en el arte. “La importancia que tiene la formación musical con los niños de Soacha y en el barrio en particular es arrancarnos un poquitico de esos problemas tan fuertes a nivel social. Sabemos que estos niños constantemente están influenciados por problemas de seguridad, pandillismo, microtráfico, así que la música siempre va a rescatar vidas”, esta es la opinión que comparte Ricardo Londoño, coordinador del programa de musicalidad de la Asociación Codo a Codo.

Es entonces así como la identidad por el territorio está enraizada en esos jóvenes que caminan y viven las calles de Altos de la Florida, MaicolOrtíz es uno de ellos. Ante las problemáticas no es ingenuo, pero en sus ojos, en sus palabras y en su canto está la fuerza de la juventud y la esperanza que no se desvanece con la violencia. “Los buenos en el barrio somos más”, dice con plena contundencia y sabe que así como a él, a aquellos niños y niñas que forma a través de la música, el arte los puede salvar.

 

Porfirio sigue siendo majestuoso e inmediato en la referencia de la condición humana. Cuentan los que han escrito de él que fue un soldado del ejército conservador en la triste guerra de 1886, la de los Mil días. Este hombre de expresión agreste sobrevivió al enfrentamiento fratricida y luego se hizo maestro de escuela; en el oficio de la enseñanza era muy bueno, compartía sus ingresos con la gente más necesitada y también los usaba para refaccionar los daños de la edificación de la escuela.

No es una excepción que un soldado,  un maestro, se sienta opacado en un país tan estrecho y busque una salida. Para Porfirio esta salida era necesaria para continuar escribiendo sus sentires sobre la vida. Entonces comenzó el viaje, decidió bajar hacia el río Cauca, luego al río Magdalena, y siguió hasta Puerto Colombia en Barranquilla. Allí continuó sus quehaceres intelectuales, e intentó comenzar un periódico. Pero pronto miró al Norte y nuevamente emprendió el camino.

Llegó a México, siempre asilo de los incomprendidos en Colombia. En ese momento la tierra de la revolución lo protegió, porque allí a la gente la respetaban por su opinión. Buscó este refugio porque no tenía espacio para desarrollar su obra en Colombia, dada la rigidez impuesta básicamente por el Partido Conservador de la Iglesia católica romanista, eso no necesita explicación.

Era un hombre que estaba asfixiado en un territorio mandado por un pacto con el Vaticano. Ya sabemos el poder político de la Iglesia católica; en esos momentos la escuela colombiana era un instrumento más de la Iglesia católica. Era un hombre que sabiamente entendió que no podía quedarse aquí porque aquí se moría; tenía que irse a un lugar que le diera garantías para hacer su ejercicio de la libertad.

Miguel Ángel Osorio, como aparece en los registros oficiales, es y murió siendo un iconoclasta, un hombre pensante de la justicia. Tuvo una grandiosa amistad con Federico García Lorca, otro monstruo de la poesía. Todo su esplendor periodístico y literario fue en Ciudad de México, en la República Mexicana. Cuentan también que hizo periódicos en Guatemala, en Nicaragua, en El Salvador.  

Podríamos resaltar su grandeza, su majestuosidad, que sigue siendo perenne como la que podemos ver siempre en la Canción de la Vida Profunda. Era un buscador de la libertad y creo que sigue siendo vigente porque él reivindicó las libertades, las libertades democráticas por las que tantos perecieron en este país y por las que aún pueden perecer.

Porfirio tiene su peso, su sitial de honor, dentro de la poesía latinoamericana y mundial. Retrató la vida y al ser esplendoroso que busca el sol, que busca la libertad, que hace el ejercicio de ser inmensamente crítico. En él encontramos la destrucción de la hipocresía, en él encontramos el ser pleno, el ser en su ejercicio maravilloso.

Su obra habla sola, entra en el concepto de lo universal, de lo atemporal, de lo perenne. Lo grandioso de Porfirio Barba Jacob es que fue un hombre de mucha inteligencia, que supo evadir el conflicto que se le cernía en Colombia.

Aunque volvió al país, fue una cosa de entrada por salida, porque fue un hombre de mucho conflicto individual, familiar y personal por su condición personal de ser. Desafortunadamente en esos momentos no se disfrutaba de las libertades democráticas que podemos disfrutar ahora, no queriendo decir que estemos en un paraíso; pero él necesitaba de un lugar esplendoroso donde se valorara su creación y no se le persiguiera.

Su obra se reconoció en vida, pero no con la majestuosidad de ahora, porque de todas maneras en estos momentos hay más valoración y más conocimiento de su obra. Es que estamos hablando de una Colombia de principios de siglo XX y de un México también a principios de 1900, que no tenía las facilidades que hay ahora, estamos hablando de que en esos momentos se hacía prensa con lingotes, igual que los libros. Ahora los medios de comunicación masifican cualquier evento o cualquier elemento; él no disfrutó de estos momentos. Hacer poesía y periodismo en esa época implicaba estar sometido a linotipo, a la tecnología disponible en esa época.

Su poesía es un pregón de la libertad, otros la llaman que es el cinismo poético. La poesía de Barba Jacob es un grito angustiado que busca entender la opresión contra el hombre, contra el ser, es un grito que busca la libertad, que quiere un espacio para el ejercicio vital de existir. A través de toda su obra, podríamos decir que es la autenticidad andando; de los seres más auténticos que haya dado nuestra América es Porfirio Barba Jacob. Allí se refleja el ser buscando las respuestas al dolor, a la opresión, a la mentira. Esa es la grandeza de este señor. Releerlo es redescubrirlo.

Por Freddy Toro / TatuyTv*

 

A casi ningún pueblo le es ajena la situación que actualmente vivimos en Venezuela, la cual algunos no muy difícilmente logran remontar hasta los primeros años de la llegada de la revolución bolivariana al poder, en manos del estadista Chávez, cuando este decidió que los recursos de Venezuela eran para su pueblo y para los expoliados pueblos latinoamericanos, y dijo NO a los beneficios que durante décadas habían disfrutado las transnacionales principalmente norteamericanas, aunque también algunas otras de distinta latitud geográfica pero del mismo hemisferio. Tras su fallecimiento, o incluso desde algunos meses antes cuando su estado de salud agravó en el 2012, arreció nuevamente la arremetida neo‑imperial con el constante apoyo de sus lacayos apátridas, quienes han afinado sus estrategias y a través de una guerra no convencional[i] intentan doblegar a esta revolución -léase pueblo chavista-, y lograr el quiebre institucional que les arrebate el poder y así recuperar los privilegios económicos y el acceso a los valiosos recursos naturales que esta patria ha tenido, a bien preservar por y para la supervivencia de la especie humana, y en contra de un modelo que pone la mercancía -principalmente el dinero- por delante de los seres humanos.

 

Esta guerra no convencional, referida por los venezolanos y venezolanas comúnmente como "Guerra Económica", por ser el factor más agravado pero también por ser el más palpable en la cotidianidad de las familias de este país, no ha hecho sino profundizar los anti‑valores propios de la "cultura" del capital: acaparamiento, especulación, bachaqueo[ii], contrabando de extracción, además de un golpe monetario y un cerco financiero; son solo algunas de las manifestaciones de esta guerra que en la realidad profunda y estructural ha socavado todo el orden, la legalidad y la institucionalidad del estado‑nación venezolano, haciendo cada vez más difícil la gobernanza, que se ha visto incluso boicoteada desde dentro a causa de un revés electoral para la revolución (segundo frente a diecinueve victorias) a finales del año 2015, que le permitió a la oposición hacerse con el poder legislativo nacional. Llegado a este punto, durante el año 2014 y nuevamente durante el año en curso, hemos sido víctimas de una guerra sin cuartel, patrocinada a través de los emporios financieros, comunicacionales y hasta políticos (OEA) neoliberales, conocida popularmente como "Guarimbas"[iii]. La "guerra económica" y las "guarimbas", no son más que el principal par de estrategias extraídas de los manuales de Gene Sharp[iv] y de las Fuerzas de Operaciones Especiales del Ejército de los EE.UU.[v] para socavar las bases de un gobierno que no convenga a sus intereses, a través del desgaste y descrédito del aparato institucional, y la disminución de su respaldo popular.

 

En vista de este golpe de Estado continuado que sufre el pueblo venezolano, el presidente, democráticamente electo, Nicolás Maduro ha convocado (según lo establecido en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, CRBV) al poder originario de la nación, que reside intransferiblemente en el pueblo y lo ejerce de distintas maneras, como es el caso de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), única vía legal y pacífica para solucionar la grave descomposición institucional y social que vive la nación bolivariana.

 

La asamblea constituyente es un mecanismo constitucional en el que se convoca al poder originario -el pueblo- para "transformar el Estado, crear un nuevo ordenamiento jurídico y redactar una nueva constitución" (CRBV, artículo 347), y como en cada proceso de transformación propuesto por la revolución bolivariana la derecha lo ha atacado de las formas más bajas y viles, teniendo como principales herramientas la falacia y la manipulación. No obstante, la mayoría de la población -no solo los partidarios de la revolución- ha manifestado rechazar la violencia[vi], expresando preferencia por opciones como el diálogo y la constituyente.

 

"El pueblo de Venezuela, fiel a su tradición republicana", tal como lo señala su constitución ha participado masivamente en todo el proceso previo a la instalación de la Asamblea Constituyente. Cientos de asambleas populares se han desarrollado, no solo para la postulación de sus candidatos sino para el análisis y debate sobre la constitución y todo el marco legal vigente, además de la elaboración y recolección de propuestas que creemos imprescindible mencionar:

 

La propiedad social como derecho progresivo de todo el pueblo en ejercicio de su soberanía. Los derechos hacia la auto‑determinación ecosocialista, también denominada derechos de la naturaleza. La des‑patriarcalización del Estado y el tema de identidad de género como eje transversal dentro de los derechos socio-políticos. La urgencia de declarar el control del Estado sobre los recursos naturales estratégicos para el desarrollo de la nación y la satisfacción de las necesidades de todos sus ciudadanos. La transversalización del poder popular en el que-hacer del Estado, y su participación en la toma de decisiones estratégicas de la nación. La comunicación como un derecho político y humano por encima de la libertad de empresa en que se ha convertido la libertad de expresión. La superación del modelo económico rentista, mono‑productor y dependiente.

 

Mientras que en la otra acera política, la oposición venezolana se desgasta en un nuevo llamado inconstitucional a una consulta sin árbitro, sin garantías ni control, pero principalmente sin propuestas, simplemente un capricho: arrebatarle el poder a un pueblo que ha conseguido mejorar su dignidad de vida y desea que esa posibilidad más nunca sea invisibilizada. Esta última es la apuesta constituyentista del pueblo bolivariano que, parafraseando al Che, dijo basta en el '99, y su marcha de gigantes ya no se detendrá con esta constituyente.

 

En otras palabras, aún no se ha instalado el proceso constituyente, apenas comienza, y ya es abundante la ganancia democrática y política en general para la patria de Bolívar, y lxs venezolanxs pueden comenzar a radicalizar esta revolución pacífica, amorosa y profundamente socialista, "Pueblo mediante".

 

 

 

*Tatuy Tv de cara al proceso constituyente hace parte de la plataforma “Los de abajo firmantes” y la “Plataforna Popular constituyente” donde confluimos diversas organizaciones de base.

 

[i]       "Conjunto de actividades dirigidas a posibilitar el desarrollo de un movimiento de resistencia o la insurgencia, para coaccionar, alterar o derrocar a un gobierno"

        (http://pcc.umcc.cu/wp‑content/uploads/2014/05/guerra_no_convencional.pdf)

[ii]      "Actividad ilegal cada vez más común en Venezuela que consiste en revender los productos básicos que no siempre se encuentran en tiendas" (http://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/08/150818_venezuela_bachaqueros_dp)

[iii]     "acciones vandálicas que implican el cierre arbitrario de calles, quema de basura, agresiones con objetos contundentes, alambres dispuestos a la altura del cuello y disparos, que suponen el encierro de los ciudadanos en sus casas por temor a perder la vida" (https://laradiodelsur.com.ve/2014/03/12/claves-conozca-que-son-las-guarimbas-en-venezuela-y-quienes-estan-detras/)

[iv]    https://cnnespanol2.files.wordpress.com/2014/04/la-lucha-politica-nonviolenta.pdf

[v]     https://nsnbc.files.wordpress.com/2011/10/special-forces-uw-tc-18-01.pdf

[vi]    http://hinterlaces.com/violencia-o-constituyente-analisis-situacional-de-oscar-schemel/

        http://hinterlaces.com/84-esta-de-acuerdo-con-un-dialogo-entre-gobierno-y-oposicion/

        http://hinterlaces.com/54-de-acuerdo-en-mejorar-constitucion-para-no-perder-conquistas-sociales/

 

Porfirio sigue siendo majestuoso e inmediato en la referencia de la condición humana. Cuentan los que han escrito de él que fue un soldado del ejército conservador en la triste guerra de 1886, la de los Mil días. Este hombre de expresión agreste sobrevivió al enfrentamiento fratricida y luego se hizo maestro de escuela; en el oficio de la enseñanza era muy bueno, compartía sus ingresos con la gente más necesitada y también los usaba para refaccionar los daños de la edificación de la escuela.

No es una excepción que un soldado,  un maestro, se sienta opacado en un país tan estrecho y busque una salida. Para Porfirio esta salida era necesaria para continuar escribiendo sus sentires sobre la vida. Entonces comenzó el viaje, decidió bajar hacia el río Cauca, luego al río Magdalena, y siguió hasta Puerto Colombia en Barranquilla. Allí continuó sus quehaceres intelectuales, e intentó comenzar un periódico. Pero pronto miró al Norte y nuevamente emprendió el camino.

Llegó a México, siempre asilo de los incomprendidos en Colombia. En ese momento la tierra de la revolución lo protegió, porque allí a la gente la respetaban por su opinión. Buscó este refugio porque no tenía espacio para desarrollar su obra en Colombia, dada la rigidez impuesta básicamente por el Partido Conservador de la Iglesia católica romanista, eso no necesita explicación.

Era un hombre que estaba asfixiado en un territorio mandado por un pacto con el Vaticano. Ya sabemos el poder político de la Iglesia católica; en esos momentos la escuela colombiana era un instrumento más de la Iglesia católica. Era un hombre que sabiamente entendió que no podía quedarse aquí porque aquí se moría; tenía que irse a un lugar que le diera garantías para hacer su ejercicio de la libertad.

Miguel Ángel Osorio, como aparece en los registros oficiales, es y murió siendo un iconoclasta, un hombre pensante de la justicia. Tuvo una grandiosa amistad con Federico García Lorca, otro monstruo de la poesía. Todo su esplendor periodístico y literario fue en Ciudad de México, en la República Mexicana. Cuentan también que hizo periódicos en Guatemala, en Nicaragua, en El Salvador.  

Podríamos resaltar su grandeza, su majestuosidad, que sigue siendo perenne como la que podemos ver siempre en la Canción de la Vida Profunda. Era un buscador de la libertad y creo que sigue siendo vigente porque él reivindicó las libertades, las libertades democráticas por las que tantos perecieron en este país y por las que aún pueden perecer.

Porfirio tiene su peso, su sitial de honor, dentro de la poesía latinoamericana y mundial. Retrató la vida y al ser esplendoroso que busca el sol, que busca la libertad, que hace el ejercicio de ser inmensamente crítico. En él encontramos la destrucción de la hipocresía, en él encontramos el ser pleno, el ser en su ejercicio maravilloso.

Su obra habla sola, entra en el concepto de lo universal, de lo atemporal, de lo perenne. Lo grandioso de Porfirio Barba Jacob es que fue un hombre de mucha inteligencia, que supo evadir el conflicto que se le cernía en Colombia.

Aunque volvió al país, fue una cosa de entrada por salida, porque fue un hombre de mucho conflicto individual, familiar y personal por su condición personal de ser. Desafortunadamente en esos momentos no se disfrutaba de las libertades democráticas que podemos disfrutar ahora, no queriendo decir que estemos en un paraíso; pero él necesitaba de un lugar esplendoroso donde se valorara su creación y no se le persiguiera.

Su obra se reconoció en vida, pero no con la majestuosidad de ahora, porque de todas maneras en estos momentos hay más valoración y más conocimiento de su obra. Es que estamos hablando de una Colombia de principios de siglo XX y de un México también a principios de 1900, que no tenía las facilidades que hay ahora, estamos hablando de que en esos momentos se hacía prensa con lingotes, igual que los libros. Ahora los medios de comunicación masifican cualquier evento o cualquier elemento; él no disfrutó de estos momentos. Hacer poesía y periodismo en esa época implicaba estar sometido a linotipo, a la tecnología disponible en esa época.

Su poesía es un pregón de la libertad, otros la llaman que es el cinismo poético. La poesía de Barba Jacob es un grito angustiado que busca entender la opresión contra el hombre, contra el ser, es un grito que busca la libertad, que quiere un espacio para el ejercicio vital de existir. A través de toda su obra, podríamos decir que es la autenticidad andando; de los seres más auténticos que haya dado nuestra América es Porfirio Barba Jacob. Allí se refleja el ser buscando las respuestas al dolor, a la opresión, a la mentira. Esa es la grandeza de este señor. Releerlo es redescubrirlo.

Por Rosa Ballesteros - Tierra Libre

La región del Sumapaz, como otras tantas regiones del país, se encuentra amenazada por el avance de la locomotora mineroenergética. Diferentes proyectos como el Bloque Petrolero VMM29 de explotación bajo técnica fracking, o los Bloques COR33, COR04 y COR11 de yacimientos no convencionales, agenciados por empresas transnacionales canadienses, como Allange Energy Corp, Canacol Energy y ADA; así como la Hidroeléctrica Agua Clara de Emgesa Endesa sobre el río Sumapaz, y diversas explotaciones de minerales y materiales como la arena sílice, son la preocupación de los habitantes de este territorio, en el que se alberga el páramo más grande del mundo.

Con lo anterior, se han puesto en riesgo aspectos como la producción de alimentos, que hace del Sumapaz una de las despensas agrícolas mas representativas del centro del país; las numerosas fuentes hídricas de la región que nacen principalmente en el Páramo, y sobre las que se desarrollan diversas prácticas de gestión comunitaria del agua y se tejen importantes ecosistemas para su preservación; así mismo la permanencia de las comunidades campesinas, que constituyen la mayor parte de la población.

Pero en el marco de estos proyectos, las comunidades de la Provincia han impulsado diversas Consultas Populares para manifestar su rechazo a este tipo de proyectos. Es el caso del municipio de Cabrera que en febrero del presente año dijo No a la Hidroeléctrica El Paso, con una votación del 97,2%. Vale mencionar que antes de que la Consulta tuviera lugar, Emgesa ya se encontraba en el resto de municipios de incidencia socializando a los Concejos Municipales que había decidido retirarse de Cabrera con el fin de implementar un proyecto con condiciones ambientales mucho más “sostenibles”. Bajo este argumento, la empresa pretendió invisibilizar la capacidad de organización de la comunidad, manifiesta en la alta movilización contra el proyecto y la constitución de la Zona de Reserva Campesina.

Según lo socializado por la empresa en el Concejo Municipal de Pandi, el proyecto se llamará ahora Hidroeléctrica Agua Clara, y tendrá lugar principalmente en el municipio de Icononzo (Tolima), en segundo lugar Pandi y en tercer lugar Venecia,  para la extracción de materiales. Informaron también que durante el 2017 se dedicarán a reelaborar y radicar el Estudio de Impacto Ambiental, así como a llegar a acuerdos con las comunidades implicadas.

Siguiendo el ejemplo de Cabrera, el pasado nueve de julio con 4.312 votos, el 98,54% del total de votantes, el municipio de Arbeláez le dio un No rotundo a la explotación de hidrocarburos en su territorio. Igualmente, se gesta para el seis de agosto la Consulta Popular para la capital agrícola de la Provincia: el municipio de Pasca. Allí, los enruanados paramunos también pretenden rechazar la entrada de transnacionales canadienses para la explotación petrolera. También las poblaciones de Fusagasugá, Tibacuy, Silvania y Sibaté vienen discutiendo y movilizándose en torno a este mecanismo, que permitiría decidir sobre la entrada de este tipo de proyectos a los territorios.

Este auge de Consultas Populares se ha dado en el marco del debate sobre la implementación de la técnica fracking para la explotación de yacimientos no convencionales de hidrocarburos. Los principales argumentos a favor se basan en la idea de que Colombia solo tiene seis años de reservas de petróleo y simultáneamente presenta un aumento de la demanda energética, con ello, a muy corto plazo no tendríamos la capacidad de producir  lo que consumimos y estaríamos a puertas de una crisis fiscal grave, en la que pasaríamos de ser un país productor de petróleo a uno importador.

El presidente de Ecopetrol, Juan Carlos Echeverry, defiende la idea de que “no podemos darnos el lujo de no hacer fracking”, y mas recientemente, tras el resultado de las Consultas en Arbeláez y Pijao, el director de la Agencia Jurídica de Defensa para el Estado, Luis Guillermo Vélez, advirtió que "se acabaría con el Estado Social de Derecho", ya que según Vélez, es imposible financiar "el Estado Social de Derecho como el que hemos querido crear en Colombia con un cubrimiento de salud para la población, con vivienda y vías sin tener regalías mineras, no hay forma de sustituir esos recursos".

Las Consultas Populares han puesto de manifiesto dos modelos en confrontación. Por una parte el del Gobierno basado en la profundización de un modelo minero energético que desplaza la vocación agropecuaria de los territorios, y despoja y amenaza la vida de las comunidades y ecosistemas; y por otro, el que demandan las mismas comunidades, en donde haya dignidad para el campo colombiano. Estas últimas, por tal razón, insisten en las Consultas y en la movilización como un escaño en la lucha por la defensa del agua y el territorio, y como manera de resistir a situaciones de amenazas directas,  intimidación, sabotaje y militarización de sus espacios de participación.

 

La Provincia del Sumapaz está ubicada al suroccidente de Bogotá, en el departamento de Cundinamarca, y está integrada por los municipios Silvania, Tibacuy, Pasca, Arbelaéz, Pandi, San Bernardo, Venecia, Cabrera,  y Granada. Su capital y centro económico es Fusagasugá. Esta región se caracteriza por albergar el páramo más grande del mundo con una extensión de 223 hectáreas, que se encuentra ubicado sobre la cordillera oriental entre los departamentos de Cundinamarca, Huila y Meta. Este páramo es una de las regiones biodiversas más importantes de Colombia y tiene una gran importancia por su riqueza hídrica, ya que actúa como esponja para el almacenamiento y liberación de agua lluvia, lo que en palabras coloquiales, le constituye como un productor de agua que nutre numerosas lagunas y corrientes. Es por ello que se le ha considerado como una de las reservas de agua dulce más importantes del mundo.

De este páramo nace la cuenca hidrográfica del río Sumapaz, que se extiende sobre 20 municipios de Cundinamarca y Tolima, por lo que se le conoce como la ‘columna vertebral’ de la Provincia, en la que existen numerosas fuentes hídricas provenientes de este río.  Esta es una región con una amplia extensión territorial rural, y una vocación agropecuaria y forestal, que configuran a la Provincia como una de las despensas agrícolas más representativas del centro del país.

 

 

Sábado, 22 Julio 2017 00:00

MansarovarEnergy contra el medio ambiente

Por Juan Pablo Oviedo

MansarovarEnergy Colombia Ltd (MECL) llegó al Magdalena medio generando mucha expectativa para las diferentes comunidades y habitantes. Su lenguaje era reconciliador, y predicó, en ese momento, que por encima de sus intereses estarían siempre los de los habitantes y el cuidado al medio ambiente.

Explicaban que MECL era una alianza entre una estatal petrolera de la India y una estatal petrolera de China llamada SINOPEC, además contaban que entre la India y la China quedaba el lagoMansarovar, por esola naciente empresa de la alianza entre los dos países se llamó con ese nombre, y acordaron que los chinos se encargarían de la parte de perforación y los hindúes de la parte de la producción.

Así actúaMECL en el territorio

Hace varios años estos campos petroleros se inundaron, producto del invierno y por estar ubicados en zonas de humedales. Era necesario transitar en canoas y chalupas por las diferentes áreas de este campo. Este año comenzaron las lluvias tempranas y por esta época de invierno del 2017 a MECL se le ocurrió la idea de aislar los humedales, y de esta forma automáticamente acabar con los ecosistemas que allí existen.

Luego de estos cambios,decidieron tomar medidas drásticas. Taponaron más de 10 caños que confluyen y atraviesan los campos petrolerosy que también pasan  por las comunidades veredales Santa Bárbaray Carboneros, entre otras, las cuales se veían beneficiadas de la pesca que allí realizaban. Con estas medidas, Mansarovar buscaba prevenir que sus campos petroleros se inundaran y causaran daños a los equipos de su pertenencia,así como para facilitar su movilidad. El batallón Bárbula del Ejército de Colombia contribuyó a taponar dos de estos caños, los cuales pasan por los predios donde se encuentra ubicado.

Con el taponamiento de los caños se generó un impacto ambiental negativo. Por la falta de oxígeno murieron muchas especies en los caños y de paso se afectó parte del sustento de estas comunidades y aledaños, sin que ninguna autoridad local o regional hiciera algo para evitar la catástrofe. Corpoboyacá, entidad encargada  de vigilar y salvaguardar el medio ambiente, no se pronunció al respecto.

La contaminación y el daño no paran y no son de ahora. En la región, los niños nacen con deformidades óseas, esto porque la Ciénaga de Palagua y sus humedales han servido de cloaca a las diferentes empresas extranjeras petroleras que han pasado por la región. Los impactos del plomo se han filtrado entre la cadena alimenticia de la ciénaga hasta llegar al ser humano. Hasta el momento, nadie responde por los daños.

En los pocos meses de su presidencia en EEUU, Trump ha logrado tensionar las relaciones con líderes y administraciones a nivel mundial, con sus discursos confusos y comentarios impulsivos. Simultáneamente ha desregulado normas y leyes al servicio del pueblo estadounidense a través de órdenes ejecutivas. Para citar solo unos ejemplos de su “diplomacia” internacional: el presidente criticó al alcalde de Londres (Inglaterra) después del ataque en esta ciudad donde murieron ciudadanos del país aliado, en lugar de expresar simpatía, solidaridad o reiterar la alianza entre los dos países; así mismo tomó un tono condescendiente frente a la OTAN y las decisiones de sus otros países integrantes en términos de sus presupuestos para la defensa militar; felicitó regímenes criticados por derechos humanos como el del presidente filipino Rodrigo Duterte, cuya guerra contra las drogas usa asesinatos extrajudiciales, y el del presidente turco Recep Tayyip Ergrodan, después que ganó el referendo para implementar más poderes presidenciales a su favor. A nivel nacional ha anulado regulaciones para el sector privado a costa del pueblo, los derechos humanos y el medio ambiente; económicamente su política de impuestos ha favorecido a los ultra ricos y las mega industrias con resquicios legales. Su plan general militarista, nacionalista y neoliberal sigue sin temblar.

Los Acuerdos de París
La decisión unilateral del presidente de salir de los Acuerdos de París, pese a la oposición de su propio partido, el pueblo estadounidense en su mayoría, y hasta el sector privado con quien trabaja, ha causado aún más confusión al interior de EEUU. Su razonamiento por la decisión está basado en cifras desacreditadas, y aunque los medios de comunicación masivos lo respaldan, esa posibilidad queda más y más estrecha. Después de anunciar la decisión de sacar a los EEUU del Acuerdo, en una mentira flagrante afirmó su decisión de renegociarlo. Los líderes de varios países europeos sacaron una declaración justo después de la decisión, reiterando que no se puede renegociar el Acuerdo unilateralmente, ni por la petición de un país aislado.

Esto es exactamente lo que hace Trump: aislar a su país del mundo. El ex-presidente Obama escribió su propia declaración en la cual trató de animar a los gobiernos locales y empresas privadas a seguir en sus iniciativas para salvar el planeta: “Aunque esta administración se junta con unas pocas naciones a rechazar el futuro, estoy seguro que nuestros estados, ciudades y negocios van a seguir el camino (de los acuerdos)”.

Trump miente sobre los efectos del pacto en la economía estadounidense; dentro del país el Acuerdo no solo tiene el respaldo de activistas y ambientalistas, sino también de los sindicatos obreros quienes están al tanto de que el carbón no es la energía del futuro, y el sector privado en su gran mayoría, que reconoce el potencial económico de invertir en otros métodos de energía con el resto del mundo y no estar dejando atrás esta industria.

El proceso de destitución
Aparentemente Trump está tratando de liderar el país como un gran negocio propio, y como le ha funcionado en su historia laboral, pretende hacerlo con impunidad completa por parte de la justicia. La pregunta que tiene el pueblo estadounidense en este momento confuso de uso abierto del sector gubernamental para el beneficio del sector privado es: ¿Será que lo logra? La amenaza para Trump este año es el proceso de destitución que han empezado gracias al mismo descuido discursivo que le define. Se ha implicado a sí mismo en obstrucción de la justicia por su propia boca descuidada, algo que la mayoría de políticos estadounidenses no hace. El hecho que se condena fue su decisión de despedir a James Comey, el ex-director del FBI, quien estaba investigando otros asuntos ilegales de la administración que potencialmente implicaban al presidente. En su testimonio después de ser destituido, Comey acusa al presidente de pedir lealtad personal por encima de la justicia. Esto ha generado la activación por parte de unos demócratas de iniciar el proceso de destitución. Al Green de Texas y Brad Sherman de California, anunciaron que están escribiendo los artículos para empezar el proceso. Refiriéndose al caso, Green dijo: “La cuestión no es si el presidente obstruyó la justicia, la cuestión es si lo puede hacer con impunidad”.

El proceso de destitución depende mucho del Partido Republicano, que por el momento controla el Congreso tanto como el Senado. Aunque hay protestas en el país y constante organización por parte de activistas en contra de la administración, falta un proceso a favor de destituirlo, y por la personalidad del presidente es muy poco probable que renuncie a su cargo, como lo debió hacer Richard Nixon cuando su destitución parecía inevitable por el escándalo de Watergate en los 70's.

La autora y activista canadiense, Naomi Klein considera a Trump y su presidencia como el “producto de una cultura empresarial que tiene fetiche por los que hacen sus fortunas ignorando flagrantemente las leyes y regulaciones”, y por cómo ha actuado hasta la fecha, ella tiene toda la razón. La pregunta va a ser si el pueblo estadounidense deja que esta fusión de lo público para el interés del privado, que ha llegado a su culminación con Trump, se siga aguantado, o si va a tomar la decisión de luchar masivamente contra ello. La decisión sobre el Acuerdo de París en conjunto con el proceso de destitución tiene a EEUU en una encrucijada, pero este proceso solo toca la punta del iceberg en la política del país norteamericano; no es solo esta administración, y mucho menos este sujeto: la política estadounidense necesita reformas radicales y cambios estructurales para proteger el bien común del territorio, sus ciudadanos y el planeta, y los necesita ya.

Viernes, 07 Julio 2017 00:00

El día que desbarataron el barrio

Cuando a mi viejo le pagaron la liquidación de una empresa en la que laboró por mucho tiempo, pudo al fin comprar un ranchito, al suroccidente de Cartagena. Aunque fuera de madera, tablitas y láminas de zinc viejas, y piso de tierra, ya nadie nos podría molestar por el interminable y hasta humillante arriendo.

Era la última casita del barrio y solo tenía luz, no había agua ni servicios básicos, ni siquiera una batería de baño. Los alrededores eran unos cerros o lomas altas, las necesidades se hacían al estilo gato: haga el hueco y luego tape. Al interior de la loma, como a cinco cuadras, estaba la única llave con que se abastecía de agua toda la comunidad y sus aledaños.

Por un tanque de cinco galones o la lata se pagaba un peso. Eran unas filas larguísimas, pero uno de pelao era feliz en esas filas hablando con amigos y conocidos, pero al que se descuidaba le brincábamos el turno, y ¡se armaban unas trifulcas!

A mi papa le regalaron una carretilla de esas antiguas, toda metálica, a la que con el tiempo y por el uso –y hasta el abuso– se le pudrió el platón hasta que se le cayó; quedó como una hormiga, solo varillas y tubos. La acomodamos de tal manera que fuera más liviana y fácil para cargar los tanques del agua, y la bautizamos la cibernética. Recuerdo que la cibernética recorría todo el barrio de casa en casa, los vecinos la prestaban para arriar el agua más fácil y cómodo. Era mucho mejor que usar las balanzas (un palo fuerte con dos ganchos a los lados que se cargaba en los hombros).

Para los ranchos típicos de invasión, cada quien dividía su terreno con hilos de alambre de púa y estacones. Eran como pequeñas aldeas y todo era muy sano. Había muchos árboles de ciruelos y nos divertíamos recogiéndolos para comer. En medio de aquella pobreza y humildad éramos felices, muy felices, no existía el celular, ni Whatsapp, ni internet, y los juegos eran el trompo, el velillo, el quemao, entre otros, que hoy se han perdido en medio de la tecnología.

Muy cerca había unas minas de arena que emergían de las lomas, y que los dueños de los terrenos explotaban artesanalmente para su sustento y el de sus familias. Con el tiempo esas minas de arena atravesaban una de la lomas; eran
como un subterráneo y nosotros jugábamos allí a policías y ladrones, sin saber que aquel túnel en el futuro sería el artificie de un desdén.

Con el pasar de los días llegaron unas empresas constructoras y compraron esa loma donde estaba la mina de arena. En el barrio todos estábamos contentos, porque se construiría un barrio nuevo, el progreso vendría de la mano, y nos quedaría la pavimentación cerca. Se hicieron las adecuaciones y sobre aquella inmensa loma empezó a surgir un lindo barrio, mejor dicho, uno de los mejores, hasta con cancha y todo. Nosotros vivíamos en un lugar pobre, humilde y sano, y todos empezamos a transitar por las calles de ese nuevo sector que nos conectaba con la civilización. La constructora vendió las casas y los nuevos propietarios empezaron a arreglarlas con rejas finas, buenas puertas, cielo raso, finas baldosas y espectaculares ventanas.

Sin embargo, con el pasar de los días se generó una falla geológica de hundimiento progresivo en el terreno, porque la construcción, justamente, se hizo sobre el lugar que antes fue una mina de arena. Las casas empezaron a agrietarse, y descontentos los propietarios le reclamaron a la constructora, quien los evacuó y reubicó por prevención, mientras realizaban los estudios de suelos.

Aledaño a nuestro barrio había otros también muy humildes. Un día como a las 3:00 p.m. yo veía pasar un gentío con picas, palas, martillos, machetes, masetas, entre otros. Mi susto fue inmenso al observar aquella turba; pasaron de largo, había viejos, jóvenes, niñas, niños, señoras, mejor dicho, gente de todas las edades. Como a las tres horas regresaban cargando en la cabeza láminas de eternit, ventanas, puertas y hasta las rejas. Habían desvalijado aquel barrio. Pensé: “bueno, eso es todo”.

Pero que equivocado estaba yo. Al día siguiente, como a las 5:00 a.m. se sintió el estropicio. Era de nuevo la misma gente; empezaron arrancando las tazas de los baños, los lavamanos, los adobes, las baldosas y hasta el sistema eléctrico. Mis ojos no daban crédito a lo que veían, solo exclamé: ¡Mierda, qué vaina! Al día siguiente la misma escena se repitió; arrancaron todo lo que pudieron.

Pero nuevamente esta turba superaba mis expectativas, y yo en mi inocencia juvenil me preguntaba en silencio por qué seguían tumbando con macetas, si ya solo quedaban ruinas. Demolieron las vigas y bases para sacar el hierro y venderlo, y por último se llevaron hasta los tubos de desagües. En un dos por tres había desaparecido aquel barrio y solo quedaban escombros por todas partes, que luego la gente se iba llevando para rellenar las calles, las casas, o los patios.

Días después se nos dio por visitar uno de los barrios vecinos, y el contraste que encontramos era entre mágico y chistoso. Se observaban unas casitas de tablitas con cartón, bolsitas plásticas, y piso de tierra, pero en su parte delantera, en la terraza, lucían rejas finas amarradas con alambre dulce a los maderos, y otras apuntaladas con clavos; otras casi cayéndose tenían sus láminas de eternit nuevas; otro rancho al que pudimos pasar tenía el baño hecho de tablas viejas, y la puerta era un trapo viejo con un roto, por el cual pude ver una taza de baño muy fina, y un lavamanos anclado a la tabla con clavos grandes.

Entonces comprendí que el mundo es así. Habían desbaratado un barrio completo, porque la necesidad no da tregua. Estos pobladores vieron en la situación una oportunidad para mejorar y hasta dignificar sus condiciones.

En Santa Rosa de Cabal, Risaralda, se llevó a cabo el pasado 27 de mayo un Cabildo Abierto, promovido por una iniciativa popular en cabeza del Comité por la Defensa del Patrimonio de este municipio. El tema en debate fue un cuestionado contrato de venta de agua en bloque, realizado por la administración municipal y el gerente de la empresa pública EMPOCABAL, encargada de la prestación del servicio de acueducto, alcantarillado y aseo, con un privado de dudosa procedencia, sin experiencia en el servicio que pretende prestar, sin la infraestructura que para ello necesita, y cuya sede principal al momento de la firma del contrato era un almacén de zapatos.

Origen de la discordia
La empresa EMPOCABAL fue creada en los años ochenta con un carácter estatal. Hasta ahora se ha encargado de la prestación del servicio de acueducto, alcantarillado y aseo, ostentando un monopolio natural público. De esto se deriva que su finalidad no es el ánimo de lucro sino, por el contrario, el ánimo de cumplir con una función social y garantizar un derecho.

El 25 de febrero del año 2016 se constituyó con un capital de 10 millones de pesos la empresa Proactivos Inversiones S.A.S., cuyo propietario es el señor Alberto López y representante legal la señora Yudy López, familiar del propietario. El 9 de marzo del mismo año, esta empresa se registró en la Cámara de Comercio con un capital pagado de 100 millones de pesos. Posteriormente, el 26 de mayo de 2016 la asamblea de socios de Proactivos S.A.S. ordenó constituir la empresa Serviaraucarias, lo cual se hizo efectivo el 9 de junio de 2016, con un capital de 400 millones de pesos, siendo propietaria en un 100% Proactivos Inversiones S.A.S.. En agosto 31 del mismo año EMPOCABAL le concedió a Serviaraucarias un contrato para la venta de agua en bloque, de forma que entró a competir con el mismo objeto comercial de la empresa estatal.

Voces en torno al tema
Para Aurelio Suárez Montoya, quien participó en el Cabildo Abierto en vocería del Comité Cívico, el contrato es ilegal, inconveniente e innecesario. Ilegal porque no se acudió a la figura de convocatoria y se entregó a dedo un contrato que disfraza realmente una concesión a una empresa sin idoneidad. Inconveniente porque EMPOCABAL renuncia a su objeto comercial en favor de una empresa privada, y de paso renuncia a expandir la empresa con la creación de 13 proyectos habitacionales que están proyectados en este municipio. Esto afectará, según Aurelio, la situación financiera de la empresa, por lo que seguramente terminará siendo privatizada. Innecesario, porque las finanzas de la empresa han mejorado con activos que superan los 52.000 millones de pesos, con importantes ganancias y una rentabilidad adecuada.

Miguel Fernández Quiroga, representante de los trabajadores de EMPOCABAL, plantea que el contrato no se acogió a los parámetros de la Ley 142 ni de la Comisión Reguladora de Agua Potable. Así mismo, que la empresa Serviaraucarias tendrá que hacer una enorme inversión en planta de tratamiento para cumplir con el objeto social del contrato, lo cual significa además el marchitamiento de la empresa estatal, un perjuicio para el trabajo de los empleados, y un incremento de las tarifas para los usuarios, por cuanto lo que persigue esta empresa privada no es la prestación del servicio, sino la búsqueda de ganancia monetaria. Fernández plantea además que en esas condiciones se violenta el derecho fundamental al agua, porque será más costosa, y que no se garantiza su prestación en términos de calidad pues la empresa privada no tiene las condiciones para hacerlo.

El sacerdote franciscano Bernardo Mesa también hace parte del Comité Cívico, y considera que el contrato conduce a privatizar el agua. Anota que este es a dedo y que presenta serias fallas. Aunque el contrato tenga una validez jurídica, no tiene una validez ética, enfatiza.

Por su parte, algunos líderes que están a favor del contrato, como en el caso de los señores Albeiro Ríos y Nelsón Andrés Trujillo, consideran que Serviaraucarias mejorará la prestación del servicio, generará mayor empleo, se desprenderá de la convención colectiva de trabajo que se plantea como demasiado onerosa, y aprovechará los excedentes de agua con que cuenta el municipio, luego de perder como cliente en la compra de agua en bloque al municipio de Dosquebradas.

Un debate entre el Gobierno municipal y los habitantes
La administración municipal, principal opositora de la iniciativa del Cabildo Abierto y defensora del contrato con Serviaraucarias, argumenta que este tipo de contratos son permitidos por la ley, y que son necesarios para el municipio tanto como para EMPOCABAL, puesto que esta última se encuentra en una insolvencia económica cuya principal causa es la convención colectiva firmada con el sindicato de trabajadores, y de la cual le es imposible salir sin los recursos que ganarán a razón de este contrato de venta de agua en bloque.

Sin embargo, el comité promotor y demás ciudadanos afirman que aunque es permitido por la ley, fue firmado a espaldas de la comunidad, sin su respectiva publicación, sin tenerse en cuenta a la junta directiva de la empresa y al Concejo municipal. Dicen además que tampoco se hizo un estudio previo, necesario para todo tipo de contratación que involucre servicios públicos, para garantizar la sostenibilidad económica de EMPOCABAL.

Cuando el Cabildo Abierto ya había sido aprobado por la Registraduría municipal, el alcalde de Santa Rosa y el gerente de EMPOCABAL se reunieron nuevamente con la empresa privada, anularon el contrato y firmaron uno nuevo que medianamente intenta subsanar algunas de las quejas del pueblo: estableció cuatro puntos de conexión, clarificó un poco el asunto de las tarifas y cambió la multa de 5.000 SMLMV a 2.500 SMLMV.

No obstante, un contrato donde se establece una multa de más de 1.500 millones de pesos para EMPOCABAL en caso de que incumpla, pero ninguna para el privado, deja serias preguntas en los ciudadanos, más cuando hay antecedentes de ser esta la fórmula de la privatización de las empresas públicas del país. En ese sentido, la postura más destacada dentro del Cabildo Abierto por parte de la comunidad fue su constante negativa a que en corto, mediano o largo plazo su recurso hídrico se encuentre manejado por un privado y no por su empresa pública.

La Fogata Editorial y Lanzas y Letras presentan una nueva edición, corregida y actualizada, de la obra escrita por Carlos Medina Gallego que recrea la mística de resistencia y las vivencias cotidianas del movimiento estudiantil en sus épocas de mayor radicalidad. Presentamos las palabras de las editoriales y del propio autor que prologan esta nueva edición.

 

En Medellín, pedidos: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Desde todo el país, compras online: http://www.lafogataeditorial.com/libros/al-calor-del-tropel

 

Por qué esta reedición, por qué ahora

 

En las presentaciones públicas de nuestros libros le damos especial importancia al debate, las opiniones y las sugerencias de los participantes. “Sería bueno reeditar Al calor del tropel, un libro de referencia para el movimiento estudiantil”, dijeron, en una ocasión. Tomamos nota de la sugerencia. Consultamos a jóvenes —y no tan jóvenes, ya que la primera edición del libro es de 1992—, hablamos con estudiantes que hoy se organizan en las distintas facultades del país. El veredicto fue unánime: sería muy bueno reeditar el libro. Para eso están nuestras editoriales: para recoger las inquietudes, necesidades y demandas del movimiento social. El paso siguiente, entonces, fue llevarle la idea al autor.

Carlos nos recibió en su casa, aceptó la propuesta sin dudar. Sellamos el acuerdo sin papeles, sin firmas: bastó la fraternidad y la confianza.

Sin adentrarnos en debates que exceden a este modesto espacio introductorio de una obra que marcó épocas, sí podemos decir cuál ha sido nuestra motivación política —como editores, como militantes de iniciativas culturales, pero militantes al fin— al apostar a la reedición de este texto.

Quienes hacemos La Fogata Editorial, quienes sostenemos Lanzas y Letras, creemos que la memoria histórica tiene peso propio, más allá de las coyunturas. Entendemos esta reedición como un aporte a mantener viva la mística de lucha, el sentido de compro- miso, la vocación de entrega militante que expresa la obra original. La realidad actual sigue tan signada por injusticias estructurales, por padecimientos y cercenamientos a las libertades, como lo es- taba en la época de radicalización juvenil que refleja esta historia.

Hoy como ayer las expectativas de cambio social siguen estando en la juventud, en particular en aquella que resiste la marginalidad, el estigma social y el racismo; la misma que en décadas pasadas pobló las universidades públicas y vivió los padecimientos de los barrios populares, siguiendo el ejemplo de Camilo Torres. Una juventud que, al igual que los y las jóvenes de Al calor del tropel, desborda la universidad, se compromete con el estudio, con la militancia, y mantiene viva la lucha por cambios estructurales. Junto a esa juventud, seguimos creyendo que el fondo de la propuesta y la práctica política estudiantil iniciada el siglo pasado es cuestión del presente.

 

La Fogata Editorial Lanzas y Letras

Noviembre de 2016

 

Prólogo a la tercera edición

Carlos Medina Gallego

El camino recorrido por el activismo estudiantil en las dos últimas décadas está cargado de sueños y esperanzas, de escuelas cotidianas de formación que se confrontan con las viejas y ancladas prácticas de movilización, que se reinventan y se colorean de los entusiasmos con que siempre está vestida la legítima protesta juvenil.

Una nueva generación de liderazgos se coloca al frente de la lucha por una educación pública al servicio de las necesidades del país, que esté financiada con suficiencia y oportunamente por el Estado, que sea gratuita y con la oferta de bienestar necesario para garantizar que los ambientes y atmósferas universitarias proporcionen el aire suficiente y sano para que los futuros conductores de la nación se formen al más alto nivel y con las mayores oportunidades. Esta nueva generación tiene un orden de motivaciones distintas a las que nos movieron a nosotros en la década que va de finales de los 60 a comienzos de los 70, en un universo global que los coloca frente a nuevos retos personales y colectivos.

 

Pese a esto, en su corazón habita el pálpito de la rebeldía, un humanismo que se niega a desaparecer en el abismo del pragmatismo económico, y residuos del altruismo que llevó a miles de jóvenes de otras generaciones a asumir grandes sacrificios en el convencimiento de estar haciendo lo correcto. Esta nueva generación debe hacer la lectura correcta de su tiempo, encontrar la razón de ser de su forma de existir en lo colectivo, abrigar pequeñas y grandes luchas reivindicativas con la mayor objetividad posible y en el marco de logros alcanzables. Debe moverse con mayor inteligencia que la nuestra, porque son mayores los retos, más grandes los obstáculos, y no por ello insignificante el mundo de las oportunidades. Deben, como comunidad, hablar una sola lengua, la de la unidad, y salirse de la torre de babel de las ideologías, sin abandonarlas como fundamento pero haciendo especial énfasis en lo político, que es lo que realmente transforma; hay que dejar hablar a la práctica que une y callar a la palabra que distancia.

 

Estamos entrando a un momento histórico complejo, cargado de grandes incertidumbres y expectativas donde, inevitablemente, los jóvenes de hoy van a tener que jugar un papel determinante en la construcción de una sociedad más digna, libre y democrática. Estamos tratando de cerrar un largo ciclo de violencia que se niega a morir y que sigue consumiendo la vida de los más humildes en la voracidad acumulativa de poder de los más poderosos. El camino de construcción de paz no es nada fácil, porque no desaparece de un día para otro la discordia que alimentó décadas de odio y de venganza. Pero los jóvenes universitarios de hoy tienen que tomar en serio su papel, sacar suficiente distancia del pasado, y proyectarse cargados de amor por la vida en una ruta de reinvención del país de sus padres y abuelos. Tienen que poner fin a esa costumbre despreciable que establece que los hijos de los pobres vayan a los campos de batalla para que los hijos de los poderosos vayan a las zonas francas y a las zonas rosas.

 A esta altura de mi existencia no soy nadie para recomendar nada, pero si pudiera reiniciar mi vida, sin arrepentirme de nada de lo hecho —que fue lo que le correspondió a los jóvenes de mi tiempo, cuyo espíritu se ve reflejado en este libro—, comenzaría por prestar mayor atención a mi formación profesional y humanística, compensar de mejor manera los sacrificios de mi familia, estar más cerca de las necesidades de la gente que de las de mi organización política, y construir conjuntamente con los otros una ruta de realizaciones pequeñas de las que pudiera dar razón al cabo del tiempo. Acompañaría más a los liderazgos naturales que a los liderazgos impuestos y me formularía como propósito hacer de mi país un territorio en el que cada uno de sus habitantes tuviese garantizado los derechos fundamentales.

Este país necesita de muchos y bellos profesionales para que lo habiten del lado de la gente y los territorios; estoy convencido que un buen ingeniero, un buen médico, un agrónomo, cualquier profesional ejerciendo humana y justamente su oficio, cargado de amor por los seres humanos y por su patria es, por ese solo hecho, un auténtico revolucionario.

Si hoy pudiera comenzar de nuevo, mi programa político se- ría sencillo y contundente: lucharía para que en mi país la vida se respetara a cabalidad y tuviera una connotación sagrada; para que nadie, ni institución alguna, se considerara con derecho a poner fin a la vida de un ser humano. Trabajaría del lado de los ambientalistas en la defensa de los patrimonios comunes de la humanidad: el agua, los páramos, los bosques, las selvas, el aire, la iluminación solar, la biodiversidad, el planeta como recurso de vida; por la utilización adecuada y racional de los recursos y por una cultura sustentable de las relaciones del ser humano con la naturaleza.

Buscaría por todos los medios que se garantizara a plenitud el derecho a la alimentación y la seguridad y la sustentabilidad alimentaria de la nación; que en todos nuestros hogares la gente tuviese derecho a sus siete comidas diarias y que los niños y niñas, además, lleven repletos de frutas y dulces sus bolsillos cuando corran tras las mariposas y los sueños. Trabajaría para que todas las familias tuvieran una casa lo suficientemente amplia donde dar cabida a la solidaridad y a la sonrisa de las mujeres y de los trabajadores, una casa que tuviera más espacio y luz que cosas innecesarias y asfixiantes. Una casa que, además, estuviese construida desde nuestras tradiciones pluriétnicas y multiculturales.

 No economizaría el menor esfuerzo por conseguir para todos una educación de calidad desde el vientre hasta la muerte, en la vida y para la vida, cargada de las pertinencias y necesidades del país y repleta de oportunidades para todas las condiciones socia- les; una educación capaz de orientar los talentos y condiciones de cada uno, en la que los programas tengan en consideración las capacidades y limitaciones de cada ser humano, potencien las primeras y vayan llenando con paciencia el reloj de las segundas.

Volvería a marchar sin la menor duda por el hospital de La Hortúa y por el derecho a una salud de calidad, preventiva y curativa, a cargo del Estado. Por el derecho al trabajo digno, bien remunerado, de calidad, que tenga todas las garantías y seguridades laborales y prestacionales, la mayor estabilidad. Un trabajo que les permita a todos los ciudadanos y ciudadanas del país reproducir sus condiciones de existencia y las de sus familias, con calidad, sin angustias ni incertidumbres.

 Acompañaría las luchas de las mujeres y de las comunidades LGTBI por sus derechos; saldría a marchar en tacones si fuese necesario, sin el menor escrúpulo ni la menor vergüenza. Levantaría en alto la bandera de la no violencia contra la mujer y la no exclusión por ninguna causa. Me sumaría a la lucha de los defensores de los derechos humanos, a las de las comunidades afrodescendientes e indígenas y la de los sectores populares; volvería a marchar cuantas veces fuese necesario para demandar derechos y trabajaría para hacerlos efectivos.

Luchar por el derecho a la vida digna, la alimentación, la vivienda, la educación, la salud, el trabajo, la cultura, el ocio y la re- creación, sería —o seguiría siendo— mi nuevo programa de lucha política.

Hoy pienso que los jóvenes estudiantes tienen una mayor responsabilidad política, y que deben participar decidida y organizadamente en los escenarios de la lucha política democrática por los cargos de elección popular en todos los espacios posibles. Deben hacer a un lado los impedimentos ideológicos, políticos y morales para cumplir con la obligación ética y moral de servir con integridad y honradez a su sector social y a su país.

La publicación de esta nueva edición de Al calor del tropel, que ha acompañado la lucha estudiantil en las últimas décadas, debe servir para orientar la lucha de los jóvenes en un deslinde con su pasado y en la construcción de un nuevo horizonte de realizaciones, que debe comenzar con la recuperación juiciosa del espíritu que inspiró el surgimiento y la lucha de la Mesa Amplia Nacional Estudiantil —MANE— y su programa mínimo. Esa es la historia de hoy.

 

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