El modelo de ciudad en el centro de las agendas urbanas

Los diferentes procesos de revocatoria de mandato que se desarrollan por estos días en Ocaña (Norte de Santander), El Copey (Cesar) y Bogotá son unos de los 107 procesos de este tipo que se adelantan en Colombia. Esto no solo pone de manifiesto la inconformidad de importantes sectores de la sociedad con sus administraciones, sino que permite identificar lo complejo de pensar, construir y proyectar las ciudades en la actualidad. Para entender a qué responden las formas en que se organizan las ciudades, se necesario ver a los centros urbanos como espacios de disputa política entre actores, con diferentes formas de concebir y de actuar sobre los mismos.

Hoy por hoy, uno de los escenarios en que se hace más evidente la tensión entre los diferentes sectores políticos y económicos por la consolidación de un modelo de ciudad es Bogotá, y el marco de referencia para la discusión se encuentra en el proceso de revocatoria que se desarrolla contra la administración de Enrique Peñalosa, pues ha posibilitado que se expongan y confronten en forma abierta los modelos de ciudad que se movilizan desde los diferentes sectores.

La visión de una ciudad que se configure alrededor de la dignidad y calidad de vida de sus habitantes, y no sobre presupuestos exclusivos de producción y consumo de servicios, ha sido desarrollado por un importante conjunto de organizaciones sociales. Por ejemplo, la Cumbre Urbana y la articulación de procesos urbanos del movimiento social y político Congreso de los Pueblos han delineado una propuesta en la que expresan esta concepción del modelo de ciudad popular, contraria a modelos de ciudad concebidos por la administración Peñalosa, e inclusive, dista de concepciones que se reclaman progresistas, como la expresada por el exalcalde de Bogotá Gustavo Petro.

Este modelo comprende que las ciudades son lugares donde existe una incomprensible exclusión y marginalización de los y las empobrecidas, de allí que plantee que las ciudades deben planearse y estructurarse de manera que no deterioren el medio ambiente; así mismo, que el acceso y disfrute de lo público debe ser imperativo, los ciudadanos deben gozar de servicios públicos y acceso a la vivienda digna, y que el ejercicio de participación política activa de los ciudadanos es una prioridad.

Esta concepción de una ciudad dinamizada por sus pobladores, en la que haya participación política, amabilidad con el medio ambiente y administración democrática del espacio, está en contradicción a un modelo en el que el espacio se considere como un privilegio al que un pequeño grupo de personas tenga acceso, y esto es sin lugar a dudas la visión del alcalde Peñalosa. Este modelo de ciudad, contenido en el “PLAN DE DESARROLLO DE BOGOTÁ 2016-2020 BOGOTÁ MEJOR PARA TODOS”, presentado por Peñalosa, trabaja sobre tres pilares: 1. Igualdad de Calidad de Vida; 2. Democracia Urbana; 3. Construcción de Comunidad y Cultura Ciudadana.

Este se ve reflejado, por ejemplo, en la pretensión de construir sobre la reserva natural Van Der Hammen, que funge como un refugio ambiental para los bogotanos. También en episodios como el desalojo violento de más de trescientas familias en la localidad de Suba en el mes de abril del año en curso. Sobre este hecho, Elvira, vocera del asentamiento de Bilbao (Suba), en entrevista con Contagio Radio, manifestó irregularidades en el procedimiento de desalojo: “a nosotros nunca nos habían dicho que teníamos que desalojar. Había como 90 niños, mujeres embarazadas (…), los niños están afuera, la gente está en la calle, hay heridos, yo soy una de las voceras que acá había, he ido a la alcaldía, había pedido que por favor nos escuchara, acá nunca hubo una entidad (…), no tenemos para dónde coger y la mayoría de gente se resiste”.

Otro ejemplo es la constante persecución de Peñalosa hacia vendedores informales desde el inicio de su mandato, con acciones como el desalojo de 200 vendedores de la calle 72, el 26 de enero del año 2016, bajo el supuesto de “recuperar espacio público de la ciudad”. Jhon, integrante del gremio de vendedores ambulantes aseguró a Contagio Radio, que “fuera de los 230 vendedores que desalojó de la calle 72 el día 26 de enero, el alcalde Peñalosa desalojó 130 de la carrera séptima, el viernes siguiente desalojó 280 de la 19 con cuarta, a los cuales no les ha dado solución. Él sale a decir a los medios de comunicación con bombos y platillos que se le está dando soluciones. Aquí en la calle 72 estamos haciendo un acto simbólico mostrando que es mentira lo que él dice, (…) quiero invitar a la nueva ministra de trabajo a que inste al alcalde de Bogotá a que antes de seguir haciendo operativos de desalojo y de recuperación de espacio público, construya la política pública a favor de los vendedores informales e instale la mesa de concertación distrital”.

A su vez, la disminución de políticas sociales es el resultado de la priorización del gasto, por el cual se transfirió mayor presupuesto a la empresa Transmilenio, que actualmente se encuentra colapsada por el incremento de usuarios y la baja frecuencia de las rutas. A esto se suma la privatización de lo público como la enajenación de las acciones de la Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá (ETB), argumentando que el mercado de telecomunicaciones es de competencia internacional, lo cual deja sin maniobra a las empresas públicas de operación nacional, al tener un bajo número de usuarios con relación a la empresa multinacional. Estas son algunas de las manifestaciones de la manera de administrar la ciudad desde un modelo que sobrepone el interés privado a las problemáticas de la sociedad, como la atención a la pobreza.

En ese sentido, el modelo de ciudad se encuentra en el centro de las agendas de organizaciones y partidos políticos de todas las naturalezas; esto puede resultar sumamente provechoso para la ciudad, en tanto sus habitantes reconozcan estas tensiones y se hagan partícipes de la discusión. Congreso de los Pueblos, Marcha Patriótica, COMOSOC, como espacios de organización social se han trazado el reto de construir ciudad desde el movimiento urbano. En el año 2014 se realizó en la ciudad de Medellín el primer Foro Social Urbano Alternativo y Popular que pretendía trazar una ruta para la construcción de propuestas en las ciudades. En la actualidad, estos espacios también han aportado a procesos como la revocatoria en la ciudad de Bogotá, y a la movilización social en la ciudad de Popayán, Cali y Medellín. Con todo esto, queda recordar que el ejercicio de pensar la ciudad pasará por la comprensión de las necesidades del ciudadano sobre las necesidades del crecimiento económico, que en lo real han generado la segregación y el aumento de la pobreza en las grandes ciudades de Colombia.

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