En honduras se habla de dictadura y rebelión

En Honduras hoy todo huele a pólvora, gas pimienta, humo y Golpe de Estado. Así describe la situación Esteban Ramos, un amigo ibérico que vive desde hace varios años en honduras desde donde viene trabajando por la democracia y la libertad de los pueblos. Las manifestaciones actuales son protagonizadas por el pueblo común, estudiantes, obreros organizados, y simpatizantes de la Alianza de Oposición contra la Dictadura, quienes participaron en las elecciones presidenciales del 26  de noviembre con el candidato Salvador Nasralla. El objetivo de la protesta es denunciar un posible fraude electoral, solicitar la inspección imparcial de más de cinco mil actas electorales y manifestar el rechazo a la corrupción y las mafias que destruyen al país centroamericano.

Las protestas se deben a la posible manipulación de las actas electorales, fallos en el conteo y verificación electrónica de los votos, retraso en el conteo y la sospechosa suspensión del sistema electrónico electoral por parte del Tribunal Supremo Electoral (TSE). Estos hechos activaron las alarmas de un posible fraude que beneficiaría la reelección presidencial de Juan Orlando Hernández (JOH). Un reelección prohibida constitucionalmente pero permitida por la Corte Suprema de Justica, (controlada por JOH), tras inhabilitar el artículo 239 de la Constitución hondureña, que prohíbe la reelección.

Tras el escrutinio del 94,35 % de las actas electorales, Juan Orlando Hernández, presidente y candidato presidencial del derechista Partido Nacional , aparece liderando la contienda con el 42,92 % de los votos; Salvador Nasralla, candidato opositor e integrante de la Alianza contra la Dictadura, suma el 41,42% de los sufragios. Nasralla se niega en aceptar estos resultados y exige la revisión de 5.173 actas que denuncia fueron cambiadas para asegurar el fraude, y de las que la Alianza dice tener evidencias fotográficas.

En las calles se habla de dictadura

La tensión en Honduras sigue creciendo. La protesta pacífica ha sido violentada primero por la infiltración de las “Maras” (pandillas que controlan parte del tráfico de cocaína y marihuana a lo largo de centro américa hasta la frontera y parte de USA) cuya violencia y vandalismo en las protestas ha sido la justificación para una segunda violencia: decretar el estado de excepción -restringir las libertades constitucionales y la democracia- y darle potestad a militares y policías para reprimir; represión que ha matado al menos once personas y herido gravemente a docenas durante las protestas y el estado de sitio.

Mientras, Jorge Ramón Hernández, ministro coordinador de Gobierno, mantiene el estado excepción que prohíbe la libre circulación entre las 6pm y las 6am en el territorio nacional, medida rechazada por la la población en la medida que restringe sus derechos constitucionales. Sin embargo el estado de excepción no se aplica a funcionarios del Estado, representantes del Tribunal Supremo Electoral (TSE), observadores electorales, periodistas acreditados, misiones internacionales, representantes de partidos políticos, personal médico y de socorro, miembros de seguridad y justicia, miembros del cuerpo diplomático, al comisionado nacional de Derechos Humanos y a las empresas transportadoras de mercancía.

Policías y militares en rebeldía frente a las ordenes de Juan Orlando Hernández

Estructuras élites de la policía nacional conocidos como “Los Cobras”, se declararon públicamente, en la tarde del lunes 4 de diciembre, de "brazo caídos", manifestando que no seguirán matándose con el pueblo y no obedecerán las órdenes de agresión contra el pueblo hondureño, también manifestaron que han sido agredidos , resultando dos policías asesinados, por lo tanto no saldrán a las calles para ser el escudo de los políticos. También, según un comunicado enviado por un oficial de las fuerzas militares, al medio de comunicación  UneTV, anuncian que un sector de las fuerzas militares se niegan a seguir reprimiendo al pueblo Hondureño y dicen que desconocen el resultado del consejo nacional electoral que da como presidente a Juan Orlando Hernández. En este momento los policías se encuentran acantonados en su cuartel general en Tegucigalpa y alertas a un posible ataque por los militares fieles a Juan Orlando Hernández.

Nos Matan para recordarnos lo criminales que son. -Me dice Cristian Mijango, un Hondureño de diecinueve años que vive en Washington desde hace ocho meses. En honduras la gente no olvida a las treinta personas asesinadas por las fuerzas armadas tras el golpe de Estado de 2009 orquestado por EEUU contra el entonces presidente electo Manuel Zelaya y lo que vemos es que ahora están haciendo lo mismo. Hoy en Honduras las Maras, los militares, las mafias y la corrupción son el único soporte con el que cuenta Juan Orlando Hernández.

Manuel Zelaya, coordinador de la Alianza contra la dictadura, reafirma el llamado para mantener la movilización social en las calles y denuncia que el decreto de estado de sitio es ilegal en la medida que no ha sido aprobado por el congreso de la república ni ha sido publicado en la gaceta oficial.

El robo de las elecciones se descubrieron en Tegucigalpa. En el primer boletín electoral, publicado el lunes 27 de noviembre, con el 57% de las urnas escrutadas, Nasralla aventajaba a JOH por 5 puntos. Sin embargo después de la caída del sistema electrónico electoral y el retraso en los boletines públicos del Tribunal Supremo Electoral –TSE, Hernández tomó ventajas. La Alianza Contra la dictadura denuncia que el robo ocurrió cuando las urnas llegaron a Tegucigalpa y funcionarios del TSE cambiaron las actas originales por las actas fraudulentas que revertían los resultados a favor de Juan O. Hernández.

Ahora la esperanza está puesta de nuevo en la movilización social del pueblo hondureño que no está dispuesto a soportar una segunda dictadura, y en las misiones de verificación de la comunidad internacional, vigilada a su vez por organizaciones sociales y políticas hondureñas con el fin de garantizar la transparencia en un proceso de revisión. 

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