Jazmín Grajales Clavijo

Jazmín Grajales Clavijo

Las notas musicales de paz las escribe la Comunidad de Paz
de San José de Apartadó; su apuesta y propuesta es la reconciliación.

El pasado 11 de julio, 25 viviendas, así como árboles y animales del caserío de San José de Apartadó, amanecieron con "pintas" alusivas al grupo paramilitar Autodefensas Gaitanistas de Colombia –AGC. Días antes había ocurrido lo mismo en la vereda La Cristalina. Ante este clima de zozobra, la Comunidad, que lleva 20 años construyendo apuestas de paz en este territorio afectado por la presencia paramilitar, pintó sus muros con mensajes como este: "Vamos a cerrar una página y juntos abriremos una nueva historia, donde la reconciliación sea la protagonista".  

“¿Dónde está la paz tan publicitada hoy en el país?”, es la pregunta que se la hace la Comunidad de Paz, ya que los hechos señalados no responden a una única presencia que este grupo paramilitar ha realizado en el territorio con fines de instigar, vulnerar y amenazar su tranquilidad. Su presencia se ha venido dando fuertemente durante el año pasado y el presente año en diversas veredas y corregimientos de esta región del país. La Comunidad de Paz a través de sus diferentes medios de difusión ha dejado constancia de las múltiples apariciones en el territorio por parte de este grupo, también han señalado que las autoridades y Gobiernos locales correspondientes niegan constantemente su presencia.

Por el contrario, según manifiestan los habitantes de esta región, brigadas del Ejército se reúnen con este grupo ilegal para coordinar acciones. En una constancia emitida el 19 de junio en su página web, la Comunidad de Paz señaló que han “podido comprobar que altos mandos de las brigadas 17 y 11 del Ejército de Antioquia y Córdoba se reúnen con grupos paramilitares en las veredas: Mulatos, del corregimiento de San José de Apartadó y Murmullo, del corregimiento de Batata del municipio de Tierralta, Córdoba, todo esto con la intención de coordinar todo el modelo de control sobre la población y de estigmatización a nuestra Comunidad de Paz”.

En esta misma constancia, la Comunidad deja por escrito que estas estructuras paramilitares sostienen puestos de control armado en las siguientes veredas: Arenas Bajas, Nuevo Antioquia, Playa Larga, Rodoxali, la Hoz, del municipio de Apartadó, en Turbo, del departamento de Antioquia, y también en La Resbalosa, Machosolo, Resbalosita, Naín, Murmullo, Alto Joaquín y Baltazar, del municipio de Tierralta, del departamento de Córdoba; en otras veredas de esta región este grupo ilegal patrulla como si fuera ejército oficial, dañando y amenazando lo que encuentra por su camino, y desangrando cada vez más la región, puntualizan.

Hechos como el hurto de alimentos, animales y dinero, amenazas de muerte, presencia constante en el territorio, la instalación de bases y retenes paramilitares, y la constante intimidación a familias y líderes que hacen parte de la Comunidad de Paz, tienen paralizada a la población. Otros hechos que se han registrado desde el mes de marzo en las diferentes constancias que han realizado, responden a diferentes situaciones como la presencia de estos grupos en diferentes veredas para reunir a los pobladores, en donde manifiestan que “esa hp comunidad de paz tiene que acabarse y no existir más”. Esto ocurrió en las veredas Multo Medio y Mulatos. En el casco urbano de San José de Apartadó su presencia también se ha sentido, en especial ante el gremio de comerciantes a los que el grupo ilegal ha llegado a “cobrar vacuna”; según ellos “es un aporte a la causa”. Los comerciantes también han manifestado su temor ante la intimidación de los paramilitares.

El 2 de julio llegó un grupo de paramilitares fuertemente armado a la vereda La Resbalosa, también de este corregimiento; así lo narró la Comunidad de Paz en otra constancia emitida el 12 de julio en su página web: “nos reunieron a los pobladores y se presentaron como Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC). Uno de ellos se presentó como jefe político encargado de convencer a los pobladores para sostener allí los puntos de información; otro se presentó como jefe de tropa, más conocido como “El Rayo”; otro se presentó como comandante de puntos. Luego presentaron a una persona de civil como “un punto” (informante) del sector La Rica, entre Naín y La Resbalosa, Córdoba”. Según relataron, esta reunión se hizo de manera forzada, por lo que violó los derechos de los campesinos.

Algo preocupante también para esta población, según manifestaron,  es que se instaló un “punto” en su vereda, y ante su negativa, la respuesta de los paramilitares fue: “gústele o no, vamos a colocar aquí un punto y si nos toca comprar un terreno y construir una casa para ubicar a nuestro informante, lo haremos, pero la junta de acción comunal tiene que ubicarlo como una familia más de la vereda; además no hay problema si lo capturan, pues tenemos todo coordinado con los militares y con la Fiscalía para que no dure más de 24 horas capturado”. De igual manera reafirmaron que, “vinimos para quedarnos y queremos a todos organizados, trabajando para nosotros, por lo que no queremos sapos que anden informando sobre nuestra presencia”.

A pesar de todo, la Comunidad de Paz persiste, y como lo explican, su “Comunidad ha sobrevivido por más de 20 años en medio de amenazas, desapariciones, torturas y muertes pero aún seguimos, gracias a nuestros principios y reglamentos que son los que nos han fortalecido en nuestra resistencia y vida comunitaria”.

El pasado 10 de abril fue desplazada de su territorio la comunidad Indígena Wounaan del resguardo de Pichimá Quebrada, municipio de Litoral del San Juan, Chocó, a causa de bombardeos aéreos por parte de las Fuerzas Militares. Así lo relató Bernardino Dura, docente del resguardo: “el 11 de abril dos helicópteros y una avioneta sobrevolaban el territorio indígena; a las 3:15 p.m. empezaron los sobrevuelos de los helicópteros del ejército y la ráfagas caían hacia la tierra. Estuvieron volando hasta las 11:00 p.m.”. Según la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC) son aproximadamente 136 familias (456 indígenas) del resguardo Pichimá que han sido víctimas de este desplazamiento, de los cuales 130 son mujeres, 150 hombres y 170 niños y niñas, también afirma que 161 indígenas permanecen en el territorio y se desconoce su situación actual.

La Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), en un informe frente a la situación de desplazamiento masivo de esta zona del país cuenta que “El 7 de abril se produjeron enfrentamientos entre el Ejército y un grupo armado no estatal en el sector de Orpúa, en zona rural al norte del Litoral de San Juan (Chocó). El primer enfrentamiento causó el desplazamiento de 6 comunidades afrocolombianas e indígenas a otras comunidades. El 13 de abril hubo un bombardeo cerca a la comunidad Wounaan de Pichimá Quebrada, que ocasionó el desplazamiento de 466 indígenas (94 familias) hacia Docordó, y el de 31 afrocolombianos (17 familias) de la comunidad Las Delicias, hacia el casco urbano de Buenaventura”.

Este mismo organismo en un segundo informe amplía que “cerca de 2.760 indígenas de la etnia Wounaan y 1.598 afrocolombianos de 18 comunidades de zona rural del Litoral de San Juan (Chocó) sufren afectaciones humanitarias por las continuas operaciones militares y enfrentamientos entre la Fuerza Pública y un grupo armado no estatal”, enfatizando que las comunidades ubicadas en el Litoral de San Juan padecen una restricción a la movilidad, y están expuestos a un riesgo permanente de desplazamiento forzado intermunicipal, por los constantes operativos militares dados en la zona.

Las necesidades de la comunidad ante la situación
Bernardino Dura nos cuenta que “la situación es muy aberrante, se están enfermando más que todo los adultos mayores y niños. Síntomas más comunes son diarrea, fiebre, vómito, dolor de cabeza, así como una afectación psicológica a causa de esta situación”. Como comunidad han venido haciendo un llamado constante a diversas instituciones del Estado para que conozcan y atiendan esta urgencia humanitaria. Frente a esto, la OCHA informó que “La Alcaldía de Litoral de San Juan atendió la emergencia con ayuda alimentaria y lugar de alojamiento en la cabecera de Docordó. Sin embargo, se evidenció que la magnitud de la situación superó sus capacidades, por lo que se requiere acompañar y fortalecer la institucionalidad local y realizar labores de incidencia ante las entidades de orden departamental para responder a futuras emergencias”.

Dura reporta que tres personas ya presentan paludismo, “cuando nos desplazaron no pudimos traer lo que necesitábamos para protegernos de los sancudos, como cobijas, ropas, toldillos, pues esta zona es selvática”. Otras de las enfermedades que se han presentado en la comunidad son alergias por la contaminación del agua.

Los albergues de recepción de las comunidades presentan daños eléctricos y mala adecuación de sus servicios públicos como depósitos para el agua, utensilios de cocina como estufas, y dotación para la preparación y el consumo de los alimentos. Por su parte las comunidades de las Delicias y Santa María de Pangala requieren condiciones dignas en el albergue que están ubicados en Buenaventura. En cuanto a educación, la jornada escolar está suspendida y se evidencia la necesidad de capacitación a los docentes para casos de emergencia. Así mismo, requieren la presencia de brigadas de salud e insumos médicos para atender la emergencia, y atención psicosocial a la población.

En su informe, la OCHA señala que se hace necesario la activación de rutas de protección y capacitación a líderes de la comunidad en Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario, medidas de protección para líderes de la comunidad, y fortalecimiento de acciones que permitan realizar un buen registro de los hechos victimizantes a la población, y presencia de instituciones como la Defensoría del Pueblo.


Un llamado a proteger la vida y los derechos
Las comunidades hicieron un llamado al gobierno de un cese al fuego y a los bombardeos en resguardos indígenas ya que estas acciones afectan el derecho humano a la vida y permanencia en los territorios: “nosotros como comunidad hemos resistido, pero ya no más, esta situación es muy triste e indigna para la comunidad”, puntualizó Dura.
Su llamado también ha sido enfático para que diversas instituciones, particularmente del Estado, conozcan en terreno la situación que vive la comunidad víctima de este desplazamiento masivo, donde se altera su vida y dinámica en el territorio, “esta situación es perturbadora, el solo hecho de desplazarnos a otro municipio, nos afecta todo, los niños están desescolarizados, no tenemos agua potable, no tenemos comida, no tenemos cobijas, hay pocas colchonetas, hemos dejado nuestras casas y nuestros cultivos de pan coger y animales”.

La ONIC por su parte señala “la urgencia de materializar las acciones necesarias desde las entidades e instituciones competentes, en el marco del Decreto Ley 4633 de 2011 y en articulación con las autoridades y organizaciones indígenas, para garantizar la seguridad de las comunidades del Pueblo Wounaan, quienes ven afectados sus derechos individuales y colectivos por la flagrante ocupación de su territorio y las amenazas que se ciernen contra la vida e integridad personal de sus integrantes, generando profundas afectaciones colectivas e individuales; en aras de salvaguardar su pervivencia física y cultural”.

Las comunidades también piden que hayan acuerdos claros en la mesa de diálogo y negociación instalada entre el Estado y las FARC en la Habana, y la próxima a iniciar con el ELN, “ojalá que la paz de la que está hablando el gobierno nos beneficie a las comunidades indígenas y afro, todos nosotros como colombianos queremos un país nuevo y sin violencia; en nuestros territorios y pueblos queremos es la paz, la alegría, la solidaridad, el amor a la naturaleza, nuestro llamado es al compromiso del gobierno a construir la paz”.

Tuesday, 01 July 2014 22:10

Mercados Agroecológicos -segunda parte-

encuentro-nacional-agroecologia

Los mercados agroecológicos se han convertido en una realidad en el eje cafetero durante los últimos años. La realización periódica de los mismos se ha convertido en una manera concreta de romper las barreras del campo y la ciudad, ganando en una relación armónica que le apunta a proyectar la soberanía alimentaria y la economía para la vida. En esta ocasión dialogamos con algunos agricultores que traen sus productos al mercado agroecológico impulsado por el jardín Botánico de Manizales.

Nosotros

Periferia es un grupo de amigos y amigas comprometidos con la transformación de esta sociedad, a través de la comunicación popular y alternativa en todo el territorio colombiano.

 

Por ello comprendemos que la construcción de una sociedad mejor es un proceso que no se agota nunca, y sabemos qué tanto avanzamos en él en la medida en que las comunidades organizadas fluyan como protagonista. Es en este terreno donde cobra siempre importancia la comunicación popular.

últimas publicaciones

Contacto

Medellín - Antioquia - Colombia

 

Calle 50 #46-36 of. 504

 

(4) 231 08 42

 

periferiaprensaalternativa@gmail.com

 

Apoye la Prensa Alternativa y Popular

o también puede acercarse a nuestra oficina principal en la ciudad de Medellín, Edificio Furatena (calle 50 #46 - 36, oficina 504) y por su aporte solidario reciba un ejemplar del periódico Periferia y un libro de Crónicas de la Periferia.