Saúl Ignacio Peláez Arango

Saúl Ignacio Peláez Arango

Saturday, 04 November 2017 00:00

Siete meses después

Visité por vez primera la ciudad de Mocoa, capital del departamento de Putumayo, para participar de la carrera atlética Mocoa 10k Vive. Han pasado siete meses luego de la avalancha ocurrida por las fuertes lluvias y se ven aún las piedras, rocas, arbustos caídos, lodo por doquier, barrotes, y enseres de las casas destruidas. La ciudad que quedó en pie está sitiada, pues todos esos escombros no han sido removidos ni levantados, y las labores de reconstrucción y recuperación de infraestructura son inexistentes. Se suma al mismo tiempo el desánimo, la desesperación y el desamparo para los sobrevivientes y damnificados por cuenta del Estado colombiano y el Gobierno de “Paz, Equidad, Educación”, como también de las instancias departamental y municipal, quienes han brillado por su ausencia para la pronta solución de las necesidades básicas y prioritarias.

Es impresionante la negligencia gubernamental. Y lo sostiene así una habitante del barrio San Miguel, la señora Rosa Erazo, quien actualmente vive en el segundo piso de su casa que quedó de pie, pues hoy por hoy no tiene en dónde arrendar, debido a que el auxilio de arriendo por tres meses, de 250.000 pesos, no alcanza para lo que realmente cuesta un arriendo en esta ciudad, que oscila entre 350.000 pesos y 600.000 pesos.

Doña Rosa es doblemente desplazada, primero por la violencia armada, pues en el 2002 debió desplazarse del municipio de La Dorada como consecuencia del asesinato de su esposo, y recién llegada a Mocoa la alcaldía de la época le prometió una casa y el pago de la indemnización que nunca cumplió. Desde eso comenzó a labrar su porvenir levantando su casa donde está actualmente, y hoy medio destruida. Su presente diario está en cuidar a su madre con más de cien años de edad, en elaborar sombreros y bolsos de hiraca, y en alimentar pollos y gallinas para sostenerse y tener con qué comer y vivir. Está a la expectativa de lo que ocurra con la entrega de las nuevas casas, que cuentan las malas lenguas, serán por sorteo amén de la posibilidad de la demolición del barrio. Sobre esto doña Rosa dice: “Si piensan venir a demoler las casas aquí, me tendrán que demoler a mí también porque no tengo nada ni para dónde ir”.

Una de las grandes preguntas que se hacen los habitantes es qué pasó con el dinero y las promesas vendidas. Mientras tanto, duermen noche a noche con los ojos a medio cerrar y con el miedo permanente de que otra lluvia, otro aguacero, tan nada ajeno a este paisaje amazónico, genere un nuevo deslave, una nueva avalancha, para llevarse definitivamente la poca ilusión que les queda ante dios y ante la misma vida, que viene siendo esquiva por causa no del destino, sino de la misma naturaleza a la cual el hombre mismo se ha encargado de desproteger y destrozar sin anestesia.

Desde el 2011 se realiza entre los municipios de Campamento y Yarumal, en Antioquia, la carrera atlética en honor al “Combate de Chorros Blancos”, cuyo objeto primordial es recordar la historia para dar sentido a nuestro existir como colombianos y para construir ciudadanía. Hasta ahora, cuando completa siete versiones, la carrera mantiene su carácter informal y permite disfrutar no solo el hecho cívico-histórico, sino también la naturaleza y la práctica deportiva al paso entre estos dos municipios, además del monumento conmemorativo, lugar donde justamente los participantes se dividen simbólicamente en dos grupos: los pertenecientes a la subregión norte de Antioquia, que representarán las tropas republicanas, y los provenientes de otros lugares de Colombia y el exterior, que representarán las tropas realistas. Este evento coincide con el día que se celebra el aniversario del combate ya citado.

Pero, ¿qué fue lo que pasó allí un 12 de febrero de 1820? Como consecuencia de los triunfos de las tropas republicanas sobre las realistas españolas, tanto el 25 de julio (Pantano de Vargas) como el 7 de agosto (Puente de Boyacá), ambas en 1819, y declararse verdaderamente la Independencia de la Nueva Granada (Colombia), la corona española no ahorró esfuerzo alguno para emprender la operación de reconquista de estos territorios ya perdidos, y en ese sentido “Chorros Blancos” fue la base angular para recuperarlos, pues era el sitio de enlace de movilidad general para ese momento entre las tierras de la Costa Caribe y las tierras del sur, con radio de acción amplificada hasta las tierras del Perú, para nada despreciables por sus riquezas y su búsqueda como forma de financiar la compaña de reconquista.

Para eso llegó la tropa realista al mando de Francisco Warleta días previos al combate, al punto llamado “Cañaveral”, hoy municipio de Campamento, haciendo alusión precisamente al campamento instalado allí por las tropas realistas. A su vez, las tropas republicanas al mando del Teniente Coronel José María Córdova pernoctaban en el sector de “Pajarito” en predios del hoy municipio de Angostura, donde incluso hubo un pre-combate con saldo de 25 bajas realistas, y dicho sea de paso es un lugar cercano al sitio donde se levantó, en la década de los setenta del siglo veinte, el monumento en honor al “Combate de Chorros Blancos”. Este mismo lugar es cercano a la cuenca alta del río Nechí y punto confluyente de tres cabeceras municipales: Angostura, Campamento y Yarumal.

En principio, tal cual lo indican los historiadores Pilar Moreno de Ángel, Orlando Montoya Moreno y Humberto Barrera Orrego, el “Combate de Chorros Blancos” no ocurrió en el sitio donde está apostado el monumento conmemorativo. Ocurrió en realidad kilómetros más arriba, en el Alto Boquerón en predios de Yarumal, junto al viejo camino real que sirvió como antiguo enlace entre esta población hacia Campamento e incluso hacia Anorí para el movimiento de personas, bestias y mulas con carga pesada, y el paso de víveres. Las tropas de Warleta y sus 80 efectivos emprendieron la retirada al verse rodeados por todos los flancos posibles por cuenta de las tropas republicanas y la superioridad avasallante de éstas, y con este triunfo republicano se dio la refrendación de lo ya logrado seis meses antes en las tierras de Boyacá. Las tierras del corredor estratégico antes descrito quedaron libres de las perversas manos del Virrey Sámano y se puso a salvo la ciudad de Cartagena y las sabanas de Corozal, amén de otras consecuencias altamente positivas.

Pero esto no es importante solo para recordar y nada más por medio de la competencia atlética y la conmemoración cívico-histórica. Esto tiene un fin libertario a tener en cuenta para el presente que estamos viviendo, y lo resume su promotor y mentor principal, Samuel Cesar Valero Muñoz, en un lema muy sencillo y simple para la ocasión: “Corra por un hecho histórico patrio resignificado hoy como acto fundacional de Colombia, y convertido en epicentro para la renovación política y democrática de un país en crisis por culpa de la corrupción. Corra por la regla del retorno a cero en política”.

El significado de esta frase es la relevancia del correr como diversión y libertad al relacionarse con la celebración cívico-histórica patria, para repensar el presente de nuestra nación de la misma manera que los criollos pudientes y los nativos más humildes, quienes ya cansados de la falta de libertades, el pago desproporcionados de impuestos y de una tiranía muy fuerte de la Corona Española en tiempos de la colonia, tuvieron la firme convicción de no necesitar a los colonialistas y decidieron gobernarse a sí mismos.

Hoy la resignificación, como lo plantea Valero Muñoz, es un acto fundacional de una nueva política y una nueva democracia, para que nuestro pueblo despierte de la actual tiranía que nos gobierna a través del capitalismo corporativo, acumulador y despilfarrador de nuestros recursos y bienes humanos y materiales. Y lo respalda el Alcalde de Campamento, Jorge Iván Durán Lopera, al resaltar este evento deportivo y la conmemoración como una exaltación de nuestra independencia, y en dirección a proteger el derecho a pensar diferente, a la libre circulación y a exigirle a los entes gubernamentales una inversión de los recursos públicos para el bien común y la vida digna.

Friday, 20 January 2017 00:00

El SuperWilman de la viva esperanza

La vida, y sobre todo cuando viajas para desarrollar actividades deportivas, te brinda oportunidades únicas no solo para conocer lugares y  majestuosas culturas, sino también para toparse con grandes y maravillosas historias humanas. La de Wilman Jesús Lucarelli Azocar es una de ellas, porque además de ser verdaderamente humana, está marcada por perseverancia y superación, y es un salto hacia la esperanza, aquella que desde el día a día Wilman proyecta.

Wilman Jesús era una persona activa pues laboralmente ejercía como especialista en sistemas y operador logístico para eventos sociales, al mismo tiempo un consagrado atleta en pruebas de velocidad (100 y 200 metros planos) tanto en categoría élite como en máster (45-49 años), y tenía una vida en familia al lado de su esposa y sus dos hijos. Pero el 21 de julio de 2014 a Wilman le cambió la vida. Mientras realizaba algunas diligencias junto a su esposa Sonia Torres en inmediaciones a la Avenida San Martín en Caracas, Venezuela, al percatarse él que su esposa es atracada a mano armada por los hampones, forcejea con ellos para impedir el atraco e inmediatamente recibe un impacto de bala en la espalda.

Wilman llega en estado de gravedad al Hospital Militar Jesús Arvelo y allí el diagnóstico en principio no es alentador. El impacto de bala que recibió rozó una de sus vértebras ocasionando la pérdida de movilidad en sus extremidades inferiores y por consiguiente el uso de por vida de la silla de ruedas. Así, Wilman abandona tanto su vida laboral como su carrera deportiva convencional forzado por esta circunstancia de la vida, pero a quienes nunca abandonó y tampoco lo abandonaron fueron sus amigos y familiares, que lo rodearon desde ese momento para ayudarlo en su recuperación. Entonces, luego de dos meses hospitalizado y dado de alta, Wilman se traslada al Hospital Público Pérez Carreño, empezando su proceso de rehabilitación. Allí no se quedó a la espera de lástima y compasión sino todo lo contrario, fue a partir de la realización gradual de ejercicios tanto en piscina como de extremidades superiores a través de las pesas y balones terapéuticos, mas lecturas en tiempos libres cuando no habían visitas, como  empezó a crecer y a convencerse que su vida empezaba a florecer de otra manera.

 Wilman decidió firmemente continuar su proceso deportivo sin importar que ya estuviese en una silla de ruedas. Lo reconoce así  el pasado 26 de noviembre de 2016 en la pista de atletismo del Estadio Olímpico de la Universidad Central de Venezuela U.C.V, momentos previos a la tercera edición del Gran Premio Sprinter Atlético en su honor: “De viajar por el mundo representando a Venezuela como atleta en los campeonatos mundiales, suramericanos, panamericanos, olímpicos, máster, pasé a viajar por las pistas en una silla de ruedas. El cambio de vida fue muy grande”. También manifiesta: “Lo importante es creer en Dios, familia y amigos, y que siempre puedes ir por mas”.  

Y dentro de este proceso de viva esperanza SuperWilman no tuvo tiempo para deprimirse, ni para la pena, ni para preguntarse por qué le había sucedido esto. No solo se preparó físicamente, sino también mental y académicamente para al día de hoy dirigir los equipos juveniles y mayores de fútbol e igualmente a un grupo de atletas tanto convencionales como paralímpicos. También lidera una escuela de deporte adaptado para niños y jóvenes con restricciones físicas y cursa estudios de Fisioterapia en el Colegio Universitario de Rehabilitación “May  Hamiltón”  en  Caracas, con el propósito de ayudar y aportar, a partir de su experiencia y vivencia a muchas personas con su misma condición. Además permanece en la práctica deportiva con el atletismo, la natación y el levantamiento de potencia a nivel del ciclo deportivo paralímpico. Esa su carta de presentación ante la sociedad hoy por hoy y es su “para qué estoy acá”. Y así lo reitera Wilman en el artículo “La discapacidad solo existe cuando te entregas a ella” para el diario “El Universal de Caracas” en el mes de junio de 2016: “Mi intención es hacerle ver a las personas con discapacidad que la vida continúa, solo que por medio de otra perspectiva”.

SuperWilman Lucarelli, y atendiendo a su filosofía de vida, tiene dos grandes llamados por hacer y una grandiosa reflexión. El primer llamado apunta a: “la participación sin ningún tipo de restricción tanto para las actividades deportivas como para la vida social, apuntando a la integración, la solidaridad y el crecimiento colectivo”.  El segundo llamado es  “un grito de aliento a todas aquellas personas que crean que no pueden, siempre hay una alternativa para seguir adelante”. 

Wilman hace énfasis en la participación como la apuesta única y fundamental para que la sociedad viva y perviva con relaciones más de interdependencia que de dependencia, y como forma de que la vida humana se dignifique en todas las situaciones y momentos, pues estos siempre serán trascendentes. En cuanto a la alternativa de seguir adelante, considera que siempre existen espacios con soluciones, que aunque no sean las más grandes, brindan un camino para empezar de nuevo, desde cero o en algún punto determinado de su propia carrera y existencia.  

 

El artículo 52 de la Constitución Política de Colombia de 1991 lo dice así: “el ejercicio del deporte, sus manifestaciones recreativas, competitivas y autóctonas tienen como función la formación integral de las personas, preservar y desarrollar una mejor salud en el ser humano. El deporte y la recreación, forman parte de la educación y constituyen gasto público social. Se reconoce el derecho de todas las personas a la recreación, a la práctica del deporte y al aprovechamiento del tiempo libre. El Estado fomentará estas actividades e inspeccionará, vigilará y controlará las organizaciones deportivas y recreativas cuya estructura y propiedad deberán ser democráticas”. En principio, jamás especifica si es para los de 15 años, para los de 40 años, o para los de 100 años. No, porque es para todo el pueblo colombiano sin ningún distingo. Además, este es un derecho conexo con otros derechos fundamentales, entre ellos el derecho a la vida.
Ahora bien, los escenarios deportivos a nivel nacional pertenecen al Estado colombiano y con el único objetivo común del disfrute, el gozo, el aprovechamiento positivo del tiempo libre, la recreación y el deporte. Sin embargo, hoy se excluye y se restringe la práctica del deporte base (atletismo) en dichos escenarios públicos a los atletas sénior y máster (30 años y más), la mayoría de ellos de clase media hacia abajo, con muchas necesidades.

En la ciudad de Cali, tal como lo dijo Clemencia Terán, atleta máster de esta ciudad, en el 2010 “solo consiguieron permiso para practicar en la pista alterna al estadio Pedro Grajales, pues la pista principal es para los atletas de Élite”. Además practica en el estadio Pascual Guerrero diariamente entre las 11 a.m. y la 1 p.m., único horario disponible.

El segundo ejemplo es en la ciudad de Medellín, estadio Alfonso Gálvis Duque, donde entre los años 2005 y 2008 los dirigentes de la Liga de Atletismo de Antioquia de la época adoptaron inconsultamente la medida de cobrar la entrada a este grupo de atletas a mil pesos y con la complicidad de los directivos de la ACLAMAN (Asociación de Clubes de Atletismo Máster de Antioquia). Estos cobros afortunadamente cesaron desde mediados del 2008 gracias a la intervención del INDER, ente deportivo de la Alcaldía de Medellín, por el retorno de los escenarios deportivos públicos en beneficio de la comunidad.

El tercero, en la ciudad de Cartagena, donde a causa de la realización del Campeonato Suramericano de Atletismo categoría de Mayores en el 2012, según relata la señora Amparo Reina, también atleta máster, los directivos del IDER(Instituto para la Recreación y el Deporte de Cartagena) empezaron por no permitir más el uso de la oficina a la ATLEMASBOL (Asociación de Atletismo Máster de Bolívar), y prohibir el acceso a las instalaciones del Estadio de Atletismo Campo Elías Gutiérrez a los atletas tanto sénior como máster con el pretexto y la disculpa de ser estos los causantes del deterioro de la pista atlética. A la fecha ATLEMASBOL continúa sin oficina, y solo les permitían el ingreso a sus entrenamientos atléticos siempre y cuando pagaran una mensualidad, motivo por el cual realizaron varios bloqueos para protestar por dicha medida, hasta conseguir poder volver a los entrenamientos normales en el Campo Elías Gutiérrez sin cobros y sin ninguna novedad.

Por último, tenemos el actual ejemplo de Bucaramanga, con el estadio de Atletismo “Luis Enrique Figueroa Rey” sector “La Flora”. Los atletas miran con preocupación la idea que tiene el INDERBU (Instituto Municipal de la Recreación y el Deporte de Bucaramanga) de cobrar la entrada a cada uno de los escenarios deportivos públicos que dependen de él para practicar el deporte, tal como lo cuenta Yamel Arias, atleta sénior de esta ciudad. Aunque por ahora es un proyecto y no se ha decidido nada, bien saben los deportistas bumangueses y sobre todo quienes son atletas sénior y máster, que sus derechos no serán garantizados y por lo tanto deben defenderlos de principio a fin para hacer desistir a los dirigentes del INDERBU de tomar tal decisión, la cual no está siquiera relacionada con la necesidad de remodelar la pista atlética.

Estos cuatro ejemplos anteriores ponen en evidencia que aunque el artículo 52 de la Constitución colombiana es claro, la dirigencia deportiva tanto a nivel nacional como regional se ocupa más de generar modelos de negocio que de garantizar los derechos de todos los colombianos, y para colmo, se atribuye los logros que los deportistas con esmero y por su cuenta obtienen en escenarios nacionales o internacionales. Hablar de vida digna, entonces, también implica la garantía de lo público, en este caso de los espacios de esparcimiento que tienen que beneficiar a todo el pueblo.

Un Palenque es aquel lugar creado y poblado por cimarrones o esclavos africanos luego de fugarse del régimen esclavista español durante el periodo colonial. Algunos de estos esclavos negros habían sido raptados del Golfo de Guinea, y al llegar cerca a Cartagena, se escapaban para fundar los palenques cerca al río Magdalena y a sus afluentes, en lugares montañosos de difícil acceso. Esto data entre los siglos XV y XVIII.

Entre todos estos, sobresale “San Basilio de Palenque”, aunque en principio lo llamaron “Palenque de San Basilio”, hoy corregimiento del municipio de Mahates, departamento de Bolívar. Está ubicado geográficamente entre los Montes de María y el municipio de Arjona. Fue fundado en el siglo XVII por un grupo de cimarrones al mando de Benkos (Domingo) Biohó, que huyeron de los colonos españoles para recuperar su libertad. Adoptaron al santo (San Basilio) como el santo del pueblo, por lo que los abuelos palenqueros no aceptan la denominación “Palenque de San Basilio”, con el argumento que el pueblo no es del santo, sino que el santo es del pueblo.

Danilo Cáceres Cassiani, nativo del pueblo, expresa que: “Somos el primer pueblo libre de América y el último rincón de África en ella”. También lo sustenta un Real Decreto firmado por La Corona Española en 1691, por presión de los gobernadores de la Provincia de Cartagena de la época. A partir de esa liberación se han caracterizado por conservar sus raíces inmateriales y su herencia africana bien expresadas en la música, la lengua palenquera, la medicina y los rituales.

Son raíces inmateriales porque no se tocan, no se toman, no se atrapan, solo se sienten, salvo la medicina que es mixta, porque las plantas medicinales usadas en las curaciones diversas sí se tocan. También son libres porque la tradición oral se conserva desde sus ancestros hasta nuestros días. Aún esto es posible gracias a las ventajas del aislamiento geográfico, y por falta de interés de otras personas en conocerlos culturalmente hablando.

En San Basilio de Palenque, por sobre todas las cosas, son fundamentales la familia como la base esencial de la sociedad, y el adulto mayor como ficha de mantenimiento del legado ancestral, para bien de la memoria colectiva y cultural. Muestra de ello son algunos ejemplos de la lengua palenquera, en boca de Danilo Cáceres Cassiani y de otras fuentes:

Asina kombilesa mi: Así es mi amigo
Ngombe: Res
Mona: Hijo, hija
Lumbalu: Rito funerario

Hablando de la gesta libertadora en cabeza de Benkos Biohó, Cáceres Cassiani afirma la importancia de los cuatro factores que hicieron posible ser el primer pueblo libre de América: 1.La unidad de grupo como relación estrecha para el bien común. 2. El plan, porque fueron conscientes en su desventaja tanto numérica como armamentaria, cobrando importancia el plan de ataque, la estrategia y las formas del mismo. 3. El coraje, pues son hombres muy guerreros y valerosos reconocidos. 4. La decisión en la entrega y el no rendirse en la férrea defensa de su pueblo. La esencia de dicha lucha por la libertad y el logro de la misma hacen ver a San Basilio de Palenque como el gran referente simbólico y real por las luchas en pro de la abolición de la esclavitud, la reivindicación étnica, el reconocimiento de la diversidad cultural y la convivencia tanto a nivel nacional como a nivel latinoamericano.

Pero son muchos los retos en el presente para San Basilio de Palenque, porque si bien es importante y trascendente la preservación del patrimonio oral e inmaterial, y en esto insiste Cáceres Cassiani, lo fundamental para ese fin son los procesos de etnoeducación; las recopilaciones filológicas y lingüísticas a cargo de antropólogos como Nina Friedemann, Carlos Patiño Roselly, entre otros, a partir de la década de los ochenta; la formación académica de las nuevas generaciones palenqueras y el aporte de la Cátedra de Estudios Afrocolombianos amparada en el decreto 1122 de 1998, emanado por el Ministerio de Educación Nacional con el objeto de preservar y promover un conocimiento mayor de su sociedad y cultura.

Cáceres Cassiani también sostiene que son muchos los riesgos que hay para la preservación, a causa de las distorsiones a que se expone el pueblo palenquero por factores y agentes externos. Por ejemplo la continuidad del conflicto armado interno que ocasione posibles desplazamientos; la polarización de la sociedad palenquera por factores políticos que han generado pugnas entre sus mismos pobladores; el trato indigno por parte de la prestadora de salud COMFAMILIAR Bolivar; las altas tarifas de energías y el pésimo servicio de Electricaribe; los proyectos de infraestructura física inconclusos como el alcantarillado y la pavimentación desde la Troncal de Occidente hasta su cabecera(6kms); la inserción de costumbres extrañas por parte de pobladores propios que emigran a otros sitios del país y el exterior en busca de empleo y calidad de vida; y la falta de unidad de sus propios líderes por desear bienes ostentosos y grandes posesiones, y más si estos son ajenos a su idiosincrasia.

Frente a estos asuntos, los nativos consideran dos frentes. Uno hacia adentro, que incluya la educación y participación desde los “cuadros por edad” (ma-kuagro). Estos comienzan desde la niñez, para construir un sistema de derechos y deberes en el que todos sus miembros son conscientes de las necesidades de todos. Así mismo, resaltan el valor del adulto mayor, quien mantiene el legado ancestral y permite la transmisión del conocimiento adquirido que se conserva de generación en generación; y el valor de la mujer, con el gran aporte al hogar a través de la preparación y venta de dulces (cocadas, bolas de maní, enyucados, caballitos y alegrías), generando fuentes de ingreso. De hecho las mujeres palenqueras son consideradas las primeras microempresarias del Caribe Colombiano, pioneras en autogestión.

Por otro lado, está el frente hacia afuera. Este consiste en la relación con el resto del mundo a través del turismo, pero un turismo respetuoso de las tradiciones. En este sentido, Palenque de Turismo -PALETUR - , y Asociación de productores agropecuarios, dulces tradicionales y servicios etnoturísticos - ASOPRADUSE -, son primordiales a la hora de relacionarse con los turistas y toda aquella persona interesada en conocer su cultura y sus tradiciones.

Así como Cáceres Cassiani lo expresa, San Basilio de Palenque es una tierra de paz, una tierra de todos, donde todo el mundo es bienvenido para conocerla y vivirla bien, irradiando lo positivo y en colectivo viviendo con dignidad, respeto y solidaridad, como muestra clara de los valores que les distinguen ante el mundo. Por algo fue declarada por la UNESCO en noviembre de 2005 “Patrimonio Inmaterial y Oral de la humanidad”, y por eso es imprescindible cuidarla, protegerla y preservarla como parte de nuestra esencia y parte de nuestra nacionalidad ante el mundo.

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