Martha L. Restrepo Brand

Martha L. Restrepo Brand

Gratitud por la vida de Aura, por su compañía y por lo que hizo por las gentes que sienten el acorde del tejido de su voz, el sutil golpeteo del bastón y su risa.

La vida y obra de Aura López fue como la del ave soñada que limpia las impurezas. Ella observaba el mundo desde lo alto de su conocimiento, sabía bajarse y estar a la altura del más humilde; supo distinguir lo bondadoso y lo generoso; esta mujer tranquila, armoniosa, persistente, flexible y fuerte a la vez nos deja una herencia de rebeldía, dulzura y belleza. Expandió su alegría y curiosidad en los lugares que habitaba y cada persona se enriquecía ante su presencia o su amistad.

La imagen del gallinazo tuvo presencia en muchos momentos significativos de su vida. Así relata lo que fue su primera ilusión al intentar volar como estas aves:

¡Lo que significó el solar en mi vida! Fue el lugar donde jugaba, soñaba y en el que empecé a disfrutar de la soledad. Para la niña Aura, el solar era algo inmenso, se acostaba en el suelo mirando hacia el firmamento a ver volar los gallinazos. Mi abuelo construyó una silla para él sentarse en la parte alta del solar y yo me quedaba ratos enteros mirándolos volar cómo llegaban a la tapia y de ésta volaban hacia el río. Un día le dije a mi hermana Berta que yo quería alas para volar, corte unas hojas de ruibarbo, me las amarré a mi espalda, me subí a la tapia y me tiré a volar. Caí y llena de sangre lloraba y lloraba. Sale mi mamá, ¿Qué paso? Y dice Berta: Aura se lanzó de la tapia porque quería volar. Tiempos después en El Peñol, observaba cómo volaban los gallinazos y me dije ¿pero por qué me quedo tan boba mirando los gallinazos? y recordé que fue en la infancia donde se me sembró esta admiración.

Y en Girardota, donde Aura pasó sus últimos 17 meses de vida física, desde el ventanal de su cuarto veía volar los gallinazos y le parecía un vuelo bello, suave, ligero. Este vuelo fue una compañía apacible de la que siempre se encantó.

Entre el ir y el venir, con la influencia de sus padres, su maestra Luz Mila, el mundo que se le abrió en Yarumal, luego en Medellín y el acceso a un saber universal, Aura López se configuró un ser inteligente, con pensamiento agudo y crítico, con criterio propio y autónoma, cultivó la belleza de la palabra hablada y escrita, maravilló a sus escuchas con su voz inolvidable pasada por los mejores filtros del alma, pausas y dicción perfecta, le bastó el instrumento de ella misma y sus relaciones para moverse en el mundo, para saber sortearlo, para influir en él y para acoger en su corazón a muchas gentes, que amó, admiró y valoró en su sencillez y cotidianidad.

Ya en Medellín se divirtió como ciclista y futbolista en la calle, continúo cultivando su pensamiento con Gabriela Mistral, Simone de Beauvoir, Virginia Woolf, Pablo Neruda, Miguel Hernandéz, Federico García Lorca, María Cano, entre otras lecturas que la fueron configurando en ese ser singular que fue Aurita. En simultánea se formó como locutora, periodista, escritora, lectora en voz alta y conferencista en espacios culturales y radiales. “¡Yo hacía muy buenas entrevistas!”, decía en varios momentos. En sus 32 o 33 años de edad conversó con el sacerdote y sociólogo Camilo Torres Restrepo y conoció de sus mensajes a los colombianos.

Supo dar cuenta a través de sus crónicas, conferencias y conversaciones de la realidad de Colombia y del mundo, especialmente en los asuntos de las mujeres, la niñez y la población más desprotegida. Desde la literatura organizó programas de poesía, de lecturas en voz alta de cuentos y novelas, una lectora dominical de cuentos especialmente dirigidos a la niñez, - aunque los cuentos son escritos para todas las edades -. Como vecina fue una habitante del centro de Medellín, especialmente del Palo con el Huevo, donde no sintió nunca temor de habitar. Se sentía orgullosa por la solidaridad entre sus vecinos.

Un encuentro donde reinventó su propia existencia, que le permitió una labor social y política, no solo cultural, fue su llegada al viejo municipio de El Peñol en el oriente Antioqueño. Llegó allí para quedarse e involucrarse con la problemática social que vivía para entonces este pueblo; Aura se involucró hasta el fondo no sólo con la problemática sino con las vidas de hombres, mujeres y la niñez del campo; asumió una relación amorosa, creativa y lúdica con las familias y acompaña a los que luego fueron sus ahijados, comadres y compadres, fue una aprendiz y una maestra a la vez. Estos años los vivió entre estar de lunes a viernes en su labor de diligente librera, la acción cultural en las emisoras, las entidades culturales, con una organización social o de mujeres en la ciudad, y los sábados y domingos se dirigía al pueblo y vivía otras sensibilidades, experiencias y afectos. Entonces volvía a la ciudad con el corazón tranquilo y contento, renovada y con esperanzas; la belleza del campo y lo vivido la sostenía para toda la semana al saber que volvería.

Este es un retrato de Aurita, amiga de muchas personas y que tuve la oportunidad de tener cerca en los últimos años de su vida. Sé que cada acto lo vivió en consecuencia con lo que pensaba y lo que hacía, lo que la hizo una mujer alegre, sana y con fino humor.

 

DEDICADO

A la niña de Borja que creció llevándole flores a Aurita.
A las hermanas López Posada.
A Isabel Amaya López, sobrina de Aurita.
A sus ahijados y comunidad del municipio de El Peñol.
A las mujeres y hombres de la cotidianidad entre el Palo con el Huevo, el Museo y la tertulia en espacios públicos.
A los radioescuchas, tocados por la suave voz en el comentario y en la lectura del día.
A los antiguos lectores de sus columnas en la prensa.
A Aguirre en su infaltable Cuadro.
A José Ruíz en el punto de Junín o Sabaneta.
A la gente de CONFIAR

Pueden conocer más sobre la vida y obra de Aurita López P. en el “Documental AURA”de Valhalla Producciones en youtube.

 

Friday, 25 November 2016 00:00

Quería alas para volar como los gallinazos

Gratitud por la vida de Aura, por su compañía y por lo que hizo por las gentes que sienten el acorde del tejido de su voz, el sutil golpeteo del bastón y su risa.

La vida y obra de Aura López fue como la del ave soñada que limpia las impurezas. Ella observaba el mundo desde lo alto de su conocimiento, sabía bajarse y estar a la altura del más humilde; supo distinguir lo bondadoso y lo generoso; esta mujer tranquila, armoniosa, persistente, flexible y fuerte a la vez nos deja una herencia de rebeldía, dulzura y belleza. Expandió su alegría y curiosidad en los lugares que habitaba y cada persona se enriquecía ante su presencia o su amistad.

La imagen del gallinazo tuvo presencia en muchos momentos significativos de su vida. Así relata lo que fue su primera ilusión al intentar volar como estas aves:

¡Lo que significó el solar en mi vida! Fue el lugar donde jugaba, soñaba y en el que empecé a disfrutar de la soledad. Para la niña Aura, el solar era algo inmenso, se acostaba en el suelo mirando hacia el firmamento a ver volar los gallinazos. Mi abuelo construyó una silla para él sentarse en la parte alta del solar y yo me quedaba ratos enteros mirándolos volar cómo llegaban a la tapia y de ésta volaban hacia el río. Un día le dije a mi hermana Berta que yo quería alas para volar, corte unas hojas de ruibarbo, me las amarré a mi espalda, me subí a la tapia y me tiré a volar. Caí y llena de sangre lloraba y lloraba. Sale mi mamá, ¿Qué paso? Y dice Berta: Aura se lanzó de la tapia porque quería volar. Tiempos después en El Peñol, observaba cómo volaban los gallinazos y me dije ¿pero por qué me quedo tan boba mirando los gallinazos? y recordé que fue en la infancia donde se me sembró esta admiración.

Y en Girardota, donde Aura pasó sus últimos 17 meses de vida física, desde el ventanal de su cuarto veía volar los gallinazos y le parecía un vuelo bello, suave, ligero. Este vuelo fue una compañía apacible de la que siempre se encantó.

Entre el ir y el venir, con la influencia de sus padres, su maestra Luz Mila, el mundo que se le abrió en Yarumal, luego en Medellín y el acceso a un saber universal, Aura López se configuró un ser inteligente, con pensamiento agudo y crítico, con criterio propio y autónoma, cultivó la belleza de la palabra hablada y escrita, maravilló a sus escuchas con su voz inolvidable pasada por los mejores filtros del alma, pausas y dicción perfecta, le bastó el instrumento de ella misma y sus relaciones para moverse en el mundo, para saber sortearlo, para influir en él y para acoger en su corazón a muchas gentes, que amó, admiró y valoró en su sencillez y cotidianidad.

Ya en Medellín se divirtió como ciclista y futbolista en la calle, continúo cultivando su pensamiento con Gabriela Mistral, Simone de Beauvoir, Virginia Woolf, Pablo Neruda, Miguel Hernandéz, Federico García Lorca, María Cano, entre otras lecturas que la fueron configurando en ese ser singular que fue Aurita. En simultánea se formó como locutora, periodista, escritora, lectora en voz alta y conferencista en espacios culturales y radiales. “¡Yo hacía muy buenas entrevistas!”, decía en varios momentos. En sus 32 o 33 años de edad conversó con el sacerdote y sociólogo Camilo Torres Restrepo y conoció de sus mensajes a los colombianos.

Supo dar cuenta a través de sus crónicas, conferencias y conversaciones de la realidad de Colombia y del mundo, especialmente en los asuntos de las mujeres, la niñez y la población más desprotegida. Desde la literatura organizó programas de poesía, de lecturas en voz alta de cuentos y novelas, una lectora dominical de cuentos especialmente dirigidos a la niñez, - aunque los cuentos son escritos para todas las edades -. Como vecina fue una habitante del centro de Medellín, especialmente del Palo con el Huevo, donde no sintió nunca temor de habitar. Se sentía orgullosa por la solidaridad entre sus vecinos.

Un encuentro donde reinventó su propia existencia, que le permitió una labor social y política, no solo cultural, fue su llegada al viejo municipio de El Peñol en el oriente Antioqueño. Llegó allí para quedarse e involucrarse con la problemática social que vivía para entonces este pueblo; Aura se involucró hasta el fondo no sólo con la problemática sino con las vidas de hombres, mujeres y la niñez del campo; asumió una relación amorosa, creativa y lúdica con las familias y acompaña a los que luego fueron sus ahijados, comadres y compadres, fue una aprendiz y una maestra a la vez. Estos años los vivió entre estar de lunes a viernes en su labor de diligente librera, la acción cultural en las emisoras, las entidades culturales, con una organización social o de mujeres en la ciudad, y los sábados y domingos se dirigía al pueblo y vivía otras sensibilidades, experiencias y afectos. Entonces volvía a la ciudad con el corazón tranquilo y contento, renovada y con esperanzas; la belleza del campo y lo vivido la sostenía para toda la semana al saber que volvería.

Este es un retrato de Aurita, amiga de muchas personas y que tuve la oportunidad de tener cerca en los últimos años de su vida. Sé que cada acto lo vivió en consecuencia con lo que pensaba y lo que hacía, lo que la hizo una mujer alegre, sana y con fino humor.

 

DEDICADO

A la niña de Borja que creció llevándole flores a Aurita.
A las hermanas López Posada.
A Isabel Amaya López, sobrina de Aurita.
A sus ahijados y comunidad del municipio de El Peñol.
A las mujeres y hombres de la cotidianidad entre el Palo con el Huevo, el Museo y la tertulia en espacios públicos.
A los radioescuchas, tocados por la suave voz en el comentario y en la lectura del día.
A los antiguos lectores de sus columnas en la prensa.
A Aguirre en su infaltable Cuadro.
A José Ruíz en el punto de Junín o Sabaneta.
A la gente de CONFIAR

Pueden conocer más sobre la vida y obra de Aurita López P. en el “Documental AURA”de Valhalla Producciones en youtube.

 

Nosotros

Periferia es un grupo de amigos y amigas comprometidos con la transformación de esta sociedad, a través de la comunicación popular y alternativa en todo el territorio colombiano.

 

Por ello comprendemos que la construcción de una sociedad mejor es un proceso que no se agota nunca, y sabemos qué tanto avanzamos en él en la medida en que las comunidades organizadas fluyan como protagonista. Es en este terreno donde cobra siempre importancia la comunicación popular.

últimas publicaciones

Contacto

Medellín - Antioquia - Colombia

 

Calle 50 #46-36 of. 504

 

(4) 231 08 42

 

periferiaprensaalternativa@gmail.com

 

Apoye la Prensa Alternativa y Popular

o también puede acercarse a nuestra oficina principal en la ciudad de Medellín, Edificio Furatena (calle 50 #46 - 36, oficina 504) y por su aporte solidario reciba un ejemplar del periódico Periferia y un libro de Crónicas de la Periferia.