México: entre el terrorismo de Estado y los retos para el movimiento social

Ya son casi dos meses desde el inicio del paro de maestros en México impulsado por la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y donde participa también el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), exigiendo la anulación de la Reforma Educativa que impone el Gobierno de Enrique Peña Nieto, quien ha respondido violentamente, causando hasta el momento 11 muertos, más de cien personas heridas, detenidas, desaparecidas y el congelamiento de los salarios de los maestros.
Periferia habló con Francisco Cerezo Contreras, Coordinador del Comité Cerezo de Derechos Humanos en dicho país, quien nos contó, no solo sobre la actual protesta de los maestros, sino sobre el turbio panorama que vive hoy México como fiel copia de la guerra que ya hemos vivido en Colombia.

Las razones de las protestas y el tratamiento violento por parte del Gobierno
“Fundamentalmente son protestas en contra de la profundización de las políticas neoliberales en México, en este caso disfrazada de una “Reforma Educativa” que de educación no tiene nada sino es más una situación laboral donde se está intentando destruir lo que es el Sindicato más grande de México, y el Estado ha intentado desarticular las movilizaciones a través de la represión”.

Las demandas concretas que los maestros han venido realizando son que “se derogue la reforma educativa, la cual ha tenido un largo proceso dado que en México es difícil que de un día para otro se imponga una ley, pues inmediatamente viene la respuesta social organizada y lo intentan de otra manera. Por ello el Gobierno reprime” explicó Francisco. Dicha Reforma educativa está formulada desde el año 2013, y según los docentes, atenta contra la educación gratuita en México, los derechos laborales de las y los trabajadores de la educación y además desconoce a la comunidad educativa para establecer un cambio estructural en la política educativa.

Con estas movilizaciones “también se busca la libertad de todos los presos políticos que existen no solo de esta sino también de anteriores movilizaciones, y otros puntos muy específicos sobre la represión que sufrieron los maestros en Nochixtlán, Oaxaca; además que se le pague a los familiares de los ejecutados extrajudiciales”.

Ayotzinapa y Nochixtlán: Dos caras de una misma moneda
Para el defensor de Derechos Humanos los hechos que condujeron a la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, y los actuales hechos de violencia y represión por parte del Estado y cuerpos paramilitares, tienen bastante en común puesto que “desde 2006 se declara una guerra contra la delincuencia organizada y entra un plan denominado Iniciativa Mérida, que es como el Plan Colombia de ustedes, y los efectos de este entrenamiento y dinero que pone el Gobierno de los Estados Unidos al Gobierno mexicano genera una guerra que nosotros decimos es contra el pueblo y no contra el narcotráfico, y empiezan a utilizar una estrategia de control social mediante el terror, es decir desaparición forzada, ejecuciones extrajudiciales, tortura y detenciones arbitrarias de manera generalizada en todo el país”. Según cifras oficiales van 27mil desaparecidos y más de 200mil ejecutados, aunque el Comité Cerezo tiene elementos para considerar que son muchos más.

Sin embargo, pronunciamientos del actual presidente de México dan a entender que ya no existe tal guerra en el país, y como lo dice Francisco “dentro de ese contexto no se acaba el Plan Mérida ni las políticas de profundización neoliberal, y lo que va a suceder es que cambia la estrategia de terror para el control social a una estrategia de represión política dirigida contra el pueblo organizado, contra defensores de derechos humanos, organizaciones sociales y populares, y el punto en el que vemos que esta estrategia combinada va a ser una constante es el caso de Ayotzinapa, pues es el primer caso en México donde se da una desaparición forzada masiva en contra del movimiento social, porque antes se daba contra migrantes y la gente en general, lo cual de por sí es preocupante, pero aquí se evidencia un cambio en la estrategia del Estado”.

Toda esta situación, más otras medidas económicas y políticas que encarecen el costo de vida de los mexicanos y que los afecta en cuanto a servicios públicos, salud y trabajo, ha despertado el descontento social que hoy se expresa en la lucha de los maestros y la solidaridad de diversos sectores sociales fundamentalmente en Oaxaca, Guerrero y Chiapas, que de acuerdo a Francisco, “son los Estados históricamente más pobres y también donde hay mayor organización”.

Una copia de la realidad colombiana pero con chile y limón

Hablar de la realidad mexicana sin lugar a dudas nos recuerda los momentos más tristes de la realidad colombiana, sobre todo durante los últimos 30 años, cuando el narcotráfico y el paramilitarismo se instalaron como los mecanismos privilegiados para ejercer control social y garantizar la profundización del modelo neoliberal.

Según relata Francisco “aquí también crearon lo que llaman autodefensas, que son aparatos paramilitares. A diferencia de Colombia, en México no existe una fuerza beligerante del tamaño de las que tienen en Colombia, aquí son mucho más pequeñas y eso va a permitir que el Estado implemente esta guerra de manera acelerada; es decir, lo que ustedes vivieron en unos diez años a nosotros nos ha tocado vivirlo en dos años, y por eso el movimiento social no ha podido responder a ese ritmo que impone el Estado”.

“Podemos decir que entre 2008 y 2012 es donde mayor exterminio se da del movimiento social con planes por ejemplo como el Plan Ciudad Juárez que era muy parecido al Plan Medellín, que aquí desapareció y asesinó a la gran mayoría de los defensores de derechos humanos; los que quedaron se tuvieron que exiliar o desplazar” puntualiza Francisco.

En ese sentido para las organizaciones populares de México reconocer la experiencia colombiana es fundamental para entender este momento puesto que “ustedes han tenido una gran experiencia organizativa para enfrentar el terrorismo de Estado”.

El reto para el movimiento social
Toda esta situación ha generado profundos debates y tensiones en el movimiento social pues como señala Francisco “al movimiento social no le dio tiempo de reflexionar qué estaba pasando, porque fue algo muy acelerado y poco a poco nos ha tocado ir entendiendo que esa era la política de Estado”.

Sin embargo los golpes que han sufrido producto de la represión también han generado fraccionamiento y divisiones en el campo popular, “entre aquellos que todavía piensan que este es un Estado fallido, es decir que es un Estado que quiere pero no puede y necesita la ayuda sobre todo de Estados Unidos; otra parte que considera que hay un desvío de poder, es decir, que el Estado debería hacer tal cosa pero no lo hace para beneficiar a grandes empresarios, y estamos quienes consideramos que esto es producto del capitalismo en su fase neoliberal y efectivamente esto ha generado un descontento generalizado en la población pero todavía no un descontento organizado”.

De acuerdo a lo dialogado con Francisco, en muchas ocasiones los sectores organizados grandes como el de los maestros solo se movilizan cuando “les llega el agua al cuello; el magisterio siempre se ha movilizado pero solo ahora que se ven en riesgo de desaparecer logra movilizarse con fuerza y solo en algunos estados donde tienen preponderancia de los 32 que existen en todo el país. En este contexto todas las fuerzas están tratando apenas de unificarse, pero ni siquiera de manera programática o muy pensada, sino como una respuesta natural, de instinto, de sobrevivencia del movimiento social. No quiere decir que no haya expresiones más avanzadas o más atrasadas, nosotros venimos de esa realidad y solo el tiempo, la organización y la conciencia van a permitir que el movimiento social pueda arribar a nuevas formas organizativas, a nuevas situaciones donde pueda frenar y revertir esta política neoliberal que está a marcha forzada en México”.

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