Pequeña y gran minería en el debate público

Empresarios nacionales e internacionales han demostrado gran interés durante los últimos años en la exploración y explotación de los recursos mineros en el territorio colombiano. Este hecho ha abierto un debate en los medios de comunicación nacionales y ha contribuido a la movilización de las comunidades donde se adelantan procesos de exploración. Se han generado protestas en pueblos que históricamente han sido netamente mineros, ya que las mismas multinacionales que quieren llevar a cabo actividades de gran minería en territorios donde el renglón económico es otro, también quieren ocupar las minas de estos pueblos como Segovia, Antioquia y Marmato, Caldas.

Son pueblos que llevan poco más de trescientos años extrayendo del río o de las vetas dentro de la montaña, minerales como el oro para intercambiarlo por su sustento diario. El despliegue mediático ha demostrado las visiones que tienen los entes estatales acerca de la minería y de los segmentos empresariales de este sector, y las visiones de quienes rechazan cualquier actividad minera y sus prácticas. Además se ha evidenciado la existencia de varios tipos de minería a lo largo y ancho del país que son hoy el eje central de las disputas entre el Gobierno, la comunidad y las trasnacionales.

En Colombia, cuando se habla de tipos de minería se clasifica en artesanal o barequeo; pequeña o de subsistencia; mediana y gran minería. La minería artesanal o de barequeo consiste en la recolección de materiales preciosos que son arrastradas por las aguas del río desde las laderas de las montañas, o desde los sedimentos del río sobre los que se hace la separación de los “granitos” de oro que se alcanzan a ver. Esta práctica no genera grandes problemas sociales y ambientales, y se convierte en una alternativa económica. Por su parte la pequeña minería o de subsistencia se apoya en herramientas sencillas, como poleas y motores de bajo calibre para extraer y remover la arena, el agua o hacer perforaciones, y no emplea sustancias químicas como el mercurio. Mientras que la mediana y gran minería, que puede presentarse de manera legal o ilegal, utiliza maquinaria pesada, sustancias químicas como el mercurio y en el peor de los casos se vale de grupos paramilitares o contribuye al lavado de dinero del narcotráfico, como se ha registrado en algunas regiones del país.

A partir del año 2001 las diferencias entre pequeña, mediana y gran minería desaparecieron del Código de Minas. Los requisitos y exigencias para realizar cualquier actividad minera fueron estandarizadas, obligando con el paso de los años a que el reconocimiento del “pequeño minero” desapareciera, y se decretó que: “solo son mineros tradicionales, quienes hayan trabajado antes de 1991”, como si la minería no fuera un asunto hereditario históricamente.

Los últimos debates que se han presentado en el país han girado alrededor de si la “pequeña minería” es legal o ilegal. El Estado cataloga de “minería ilegal” a las prácticas que “se limitan a simplemente extraer el recurso de la manera menos costosa y más rápida. La verdadera minería está bajo el amparo de reglas y procedimientos técnicos para extraer el mineral del subsuelo”. Así lo explica Álvaro Ponce, en su libro: ¿Cuál locomotora?

Aunque es sabido que “los pequeños mineros y de barequeo” siempre han existido, el Gobierno nacional sentenció el 25 de febrero del 2015 “las disposiciones trascendentales que permitan controlar acciones en contra de la minería ilegal”, y a su vez, en abril del 2017 diseñó una cartilla titulada: Normatividad para el control a la explotación ilícita de minerales. Allí ratifica que: “A partir de la vigencia de la Ley 685 de 2001, únicamente se constituye, declara y prueba el derecho a explorar y explotar minas de propiedad estatal, mediante el contrato de concesión minera, debidamente otorgado por la autoridad minera e Inscrito en el Registro Minero Nacional”.

El presidente Juan Manuel Santos declaró en el año 2011 para BBC Mundo que “La minería ilegal es una prioridad para las autoridades, se encuentra en manos de grupos al margen de la ley, y en este momento es una actividad importante y de crecimiento fuerte de financiación para el país”. Por su parte Gustavo Wilchex Chaux, experto en la Gestión del Riesgo, señaló para BBC Mundo: “Hay muchos pequeños mineros, que hacen una explotación artesanal, que aunque no tienen licencia, no se pueden catalogar como maleantes”.

Para realizar un contrato de concesión en Colombia se deben pagar derechos de solicitud, demostrar que está habilitado legalmente para contratar, indicar el mineral o minerales de interés, delimitar el área solicitada, señalar las actividades exploratorias que se pretenden realizar, demostrar que tiene la capacidad económica para hacerlo y pagar por anticipado el valor del canon superficiario, una especie de impuesto donde se concreta un monto de acuerdo con la extensión solicitada y se paga hasta iniciada la exploración. Desde allí a este dinero se le conoce como Pago de regalías (Ley 685 de 2001). Estas exigencias de formalización, hasta el día de hoy, son imposibles de cumplir para un minero artesanal o pequeño minero.

Una muestra viva de ello actualmente es el caso de Segovia (Antioquia) y en el pasado el caso de Marmato (Caldas). Javier Marín, vocero de los mineros en Marmato relata que: “los pequeños mineros (de este municipio) tienen una proyección comunitaria del territorio como proceso de transición en la que una comunidad minera busca recuperar su capacidad agraria, pero a su vez, conservar su práctica minera ancestral”, y han manifestado públicamente que quieren formalizarse como lo exige el Estado, pero no les dan la oportunidad porque las exigencias son como para una trasnacional.

Por su parte, los mineros de Segovia, en medio de la desesperación decidieron protestar el pasado 21 de julio, inconformes frente a las políticas mineras que favorecen a la multinacional Gran Colombia Gold, la cual ilegalmente compró una empresa que era de los trabajadores: la Frontino Gold Mines. Esta multinacional también tiene presencia en Marmato; adquirió al parecer más de 100 títulos mineros en la parte del cerro El Burro ubicado en este municipio, y donde se centra la mayor extracción de oro. Finalizado el 2010 la trasnacional empezó a sacar a los mineros porque ella decía ser la dueña y cerró con grandes puertas metálicas las entradas a las minas; además destruyó la mayoría de los molinos de los pequeños mineros que de ellos dependían, y cerca de 822 personas se quedaron sin empleo.

El Gobierno, con sus políticas, ha dejado en evidencia que su preocupación principal no es la situación económico-social de las comunidades que han contribuido a la economía del país a través de esta actividad; más bien, necesita recuperar territorios para la minería a gran escala y considera como una amenaza las Consultas Populares que han tenido impulso en el país para evitar la gran minería. Hasta el momento, no ha mostrado disposición para negociar con los pequeños mineros la construcción de una política que regule y controle sus procesos, porque ya no los reconoce siquiera dentro del código de minas. Los mineros han pensado un sistema minero dentro de sus comunidades para resolver las necesidades que el Estado no ha resuelto, como una manera de sobrevivencia, como estrategia adaptativa a sus territorios; entienden que la auto regulación de la explotación y la construcción de alternativas organizativas son necesarias para su buen vivir, y que en la lógica del Estado o la racionalidad empresarial ellos no existen.

Share this article

About Author

Valeria Uran Sierra
Login to post comments

Librería

La Fogata

Apóyenos

Taller de Artes gráficas

 

Nosotros

Periferia es un grupo de amigos y amigas comprometidos con la transformación de esta sociedad, a través de la comunicación popular y alternativa en todo el territorio colombiano.

 

Por ello comprendemos que la construcción de una sociedad mejor es un proceso que no se agota nunca, y sabemos qué tanto avanzamos en él en la medida en que las comunidades organizadas fluyan como protagonista. Es en este terreno donde cobra siempre importancia la comunicación popular.

últimas publicaciones

Contacto

Medellín - Antioquia - Colombia

 

Calle 50 #46-36 of. 504

 

(4) 231 08 42

 

periferiaprensaalternativa@gmail.com

 

Apoye la Prensa Alternativa y Popular

o también puede acercarse a nuestra oficina principal en la ciudad de Medellín, Edificio Furatena (calle 50 #46 - 36, oficina 504) y por su aporte solidario reciba un ejemplar del periódico Periferia y un libro de Crónicas de la Periferia.