Cuarta clase: Ideología de géneros

Decía Vittorio De Sica: “el mejor cine nace de continuar el camino que le es impuesto por la realidad humana y social contemporánea. Y esta realidad es la que le da la razón de ser, su carácter nacional y su valor universal”. Significaba esto que el buen cine (para De Sica) era aquel que narraba las historias y las realidades circundantes, aquellas realidades que a su vez impulsaban la inspiración y la obra de un autor, hablando de Roma, ciudad abierta (Roma, citta aperta, 1945- Roberto Rosellini) marca el camino del Neorrealismo Italiano: “la descripción descarnada de una sociedad colapsada por la guerra, empobrecida y pesimista; el uso de escenarios naturales, la presencia de actores no profesionales, rodajes con mínimos elementos técnicos”,  según el artículo “La Itália de De Sica” de Juan Carlos González.

Vittorio (y varios otros realizadores y teóricos) vieron nacer (parieron) uno de los géneros o corrientes más distintivos del cine: el neorrealismo italiano, una corriente que, como se señaló anteriormente, hizo cine con su gente y con sus uñas, narrando historias de la cotidianidad de la posguerra en un país pobre y en ruinas, asumiendo una realidad, su ética y su estética.

Un género es un conjunto de características que se repiten (más o menos) en varias obras, por lo general enmarcadas en un territorio y en un tiempo determinado (más o menos), que, sin pretenderlo dan cuenta de un momento tecnológico, estético y ético. El western (películas del Oeste), el musical, la ciencia ficción, el terror, e incluso las películas de superhéroes modernas están siendo (o fueron) testigos de momentos históricos: los musicales fueron el género por excelencia durante las guerras mundiales y servía para ser feliz y libre de preocupaciones por dos horas; el expresionismo alemán (corriente que estableció las bases del cine de terror) nació antes del auge de Hitler durante la primera posguerra mundial y la Nueva ola francesa (Nouvelle vague) fue impulsora de los años 60s, cuando los valores y las formas de mirar al mundo fueron repensadas y revolcadas.

Las categorías sirven para unificar criterios y diferenciar conjuntos de cosas. En el cine, las categorías, los géneros, las corrientes han sido además las encargadas de traducir o personalizar el devenir de la historia y la cultura; algunos musicales, aunque tengan un halo de festividad y alegría pueden estar narrando el dolor vivido durante las guerras mundiales, o las películas de vaqueros, un género que dominó por mucho tiempo el gusto del público, puede parecer a simple vista el género de acción de moda para entretener a las personas, aunque si se mira con mayor detalle se encuentra que simbolizaban también las transformaciones de la sociedad, el establecimiento de la industrialización (representado en el tren) y de unas costumbres colonizantes (la dominación del hombre industrializado sobre el indígena nativo).

Los géneros de cine se han transformado; los vaqueros por ejemplo, tienen la dicha de gozar con sub-géneros como el acid western (donde adquiere tintes psicodélicos y metafísicos, encontrando su mejor exponente en Dead man (1995) del director Jim Jarmusch) o el spaghetti western (género de vaqueros realizados por italianos). Estas reinvenciones por lo general surgen de la necesidad de narrar de manera tradicional (y con métodos típicos de algunos géneros) los nuevos aconteceres de la sociedad.

Las salas de cine en Colombia suelen considerar al cine colombiano como un género en sí, como si cada película del país no tuviera más característica que el hecho de haber sido hecha por colombianos. Lo cierto es que han existido exploraciones de género en la cinematografía colombiana y latinoamericana; corrientes como el cinema novo brasileño (el cual aspiraba a hacer un cine pobre, con los pocos medios habidos pero con la fuerza narrativa de la realidad) o el gótico tropical, género que pretendió narrar con una estética caribeña los monstruos y fantasmas de estas tierras, cambiando las sombras de los castillos, por las lúgubres casas coloniales y el sonido de las palmeras en la noche.

Los géneros le han puesto color al cine, han facilitado las narraciones y en ocasiones han servido para encubrir mensajes que por la censura no se hubieran podido difundir (como con el surrealismo que para decir lo que tenía que decir tuvo que deformar su discurso para sonar durante el franquismo), marcaron los desarrollos tecnológicos, como la llegada del sonido (que dio paso al musical) o la ciencia ficción, que siempre ha llevado la batuta (curiosamente junto a las películas de época) de los avances en el medio.

Vale la pena buscar la ideología en cada género, descubrir sus narrativas, sus discursos y sus formas, aprender a leer lo que está escrito en la imagen; descifrar en sus técnicas los mensajes que hoy difunde la televisión y los medios audiovisuales en general. Aprender a ver, es aprender a leer la imagen en movimiento.

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