Mi casa entre el lodo y la inundación

De regreso a Marinilla estaba perdida por la gritería de la muchedumbre. “Desalojen, desalojen”, decían los bomberos con las caras salpicadas de pantano.

–Soy Claudia la dueña de esa casa que se le está entrando el agua.

Minutos después me estrujaron hacia la salida. Encima tenía la maleta negra en la cual cargaba los papeles personales, los papeles judiciales del barrio, los accesorios, además del sueño de la comunidad “La Quebradita” que esperaba el juicio final de la Gobernación.

El reloj suizo vibró por primera vez a las cinco de la mañana con la intención de levantar a Claudia de las cobijas rigurosas que utilizan los marinillos. Se paró de su cama en forma de marcha, se estiró como un resorte, se persignó como lo hacía todos los días y se dirigió a la tina del baño.

Se duchó cantando los vallenatos del Binomio de Oro, según dice es la única forma de desestresarse.  Se secó, se enjuagó los dientes postizos y se dirigió a la pieza para retocarse la cara. Claudia -cuarentona jodida, sonrisa resplandeciente, pelo rojizo como la sangre, seduciendo como de costumbre a sus vecinos por su forma particular de arreglarse- tenía como fin protestar frente a los encopetados y lujosos edificios de La Alpujarra.

Salió de Marinilla a las siete de la mañana. A las 8 y 30 ya estaba en el centro de Medellín por su ímpetu de gloria. Cuando se bajó del bus de Sotramar, estiró la mano derecha y se la puso a un Renault amarillo vivo de los años 80.

–Señor me lleva a la Gobernación por favor.

–Sí mi amor-, le respondió con voz morbosa el taxista.
–¿Cuánto cuesta?
–Para usted mi amor, solo 5000 pesitos y le abro la puerta gratis como se lo merece.

Vio los edificios magníficos de la Gobernación y le preguntó a un peatón la dirección que tenía en la libreta. Por fin llegó al despacho de la Secretaria de Gobernación y diligenció la correspondiente cita. El gobernador la estaba esperando a las diez de la mañana. Tocó la puerta tres veces.

–Señor gobernador mucho gusto. Mi nombre es Claudia del municipio de Marinilla y vengo para cuadrar los papeles del proyecto La Quebradita–, dijo segura de sí misma.

–Listo señorita, bien pueda entre a mi despacho y conversemos acerca del tema.

Pasaron dos horas y salió la señora con una emoción en su brazo, como si se hubiera ganado la lotería. Le pregunté el motivo de semejante felicidad y no tardó en decirme que los papeles habían cumplido con todos los requisitos y aproximadamente en un mes comenzarían con la remodelación del barrio y la quebradita.

Cuando se bajó del bus de Sotramar miró hacia el fondo de la calle donde quedaba su digno hogar. Desde la distancia observó una multitud acompañada de los carros del cuerpo de bomberos y pensó que algo malo estaba pasando.

De repente aceleró las pisadas hasta llegar a la zona acordonada por unas cintas rojas y negras que advertían “lugar de peligro, por favor no pasar”. Claudia vio su casa entre el lodo y la inundación. Del desespero se le olvidó la advertencia de la cinta. Se agachó unos cuantos centímetros, caminó por la acera cinco metros con el bolso terciado. Abrió la puerta verde de la casa. “¡Uyyy mami!”, le respondieron los hijos encima de los colchones y los ratones flotadores.

-Tranquilos mijitos, voy a decirle a la comunidad que el gobernador nos va a solucionar el problema con el cauce de la quebradita. Todo comienza el mes entrante.

*Este artículo es resultado del taller de Prensa Escrita durante el proceso de Comunicadores Comunitarios del Movimiento social por la vida y la defensa del territorio, MOVETE.

Share this article

About Author

Carlos Mario Palacio
Login to post comments

Nosotros

Periferia es un grupo de amigos y amigas comprometidos con la transformación de esta sociedad, a través de la comunicación popular y alternativa en todo el territorio colombiano.

 

Por ello comprendemos que la construcción de una sociedad mejor es un proceso que no se agota nunca, y sabemos qué tanto avanzamos en él en la medida en que las comunidades organizadas fluyan como protagonista. Es en este terreno donde cobra siempre importancia la comunicación popular.

últimas publicaciones

Contacto

Medellín - Antioquia - Colombia

 

Calle 50 #46-36 of. 504

 

(4) 231 08 42

 

periferiaprensaalternativa@gmail.com

 

Apoye la Prensa Alternativa y Popular

o también puede acercarse a nuestra oficina principal en la ciudad de Medellín, Edificio Furatena (calle 50 #46 - 36, oficina 504) y por su aporte solidario reciba un ejemplar del periódico Periferia y un libro de Crónicas de la Periferia.