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Actualidad

Por: Elizabeth Otálvaro

Fotografías: Víctor Calixto y Asociación Codo a Codo

 El municipio de Soacha, Cundinamarca, afronta una fuerte situación de vulneración de derechos humanos. En lo que va corrido del año se suman 19 hechos violentos, registrados por el CINEP, que preocupan y alertan a sus habitantes. La presencia de los grupos armados ha cultivado el miedo, pero, ante este contexto, también hay líderes que hacen del trabajo comunitario y de la música una forma clara de resistencia.

 

Un límite difuso entre lo rural y urbano se traza a 40 minutos a pie desde el parque principal de Soacha hasta el cerro El Esparto, donde se levantan dispersas las casas que forman el barrio Altos de la Florida. Pero ni las facilidades de lo urbano ni la tranquilidad de lo rural son dueñas de la cotidianidad de los habitantes de esta fracción de la Comuna 6 del municipio de Soacha, quienes desde que este cerro comenzó a poblarse –a principios de la década de 1990–, han visto como las problemáticas de la informalidad son la ley.

Al recorrer las calles que van cicatrizando la montaña, cada vez más y con más fuerza al ritmo de un excesivo crecimiento poblacional, y al escuchar las voces de sus líderes, quedan claras las principales angustias de los habitantes del territorio que a sus espaldas tiene la grandeza del Sumapaz. La inseguridad, la drogadicción, la frecuencia de los homicidios, la mal llamada “limpieza social” y el problema de la titulación de predios a manos de los “tierreros” –personas que se apropian de porciones de tierra para luego estafar a otros–, son algunas de las situaciones por las que se reclama atención a esta comunidad.

Por ello, casi entre susurros y con el miedo como velo, se manifiesta la preocupación de sus habitantes al ver como en los últimos meses se viene agravando la situación de violencia. Lo que ocurre en Altos de la Florida no está lejos de las complejidades vividas por otros sectores del municipio de Soacha; tan solo para lo transcurrido en el 2017, el Centro de Investigación y Educación Popular (CINEP) registra 19 casos de violación a los derechos humanos.

Estas acciones tienen unos presuntos responsables y responden a intereses macro que reconocen la ubicación estratégica de este lugar, pues es la conexión de la capital con buena parte del sur del país. De acuerdo con el informe de la Defensoría del Pueblo del 30 de marzo de 2017, “para el municipio de Soacha, presuntos grupos armados autodenominados Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC) han ampliado el control territorial en aquellas zonas donde pretenden manejar los circuitos asociados al tráfico de sustancias psicoactivas”.

El informe agrega que las vulneraciones a la dignidad humana derivadas de la presencia de estos actores no han sido ejecutadas de forma aislada ni independiente; al contrario, se asocian con el accionar de bandas y grupos delincuenciales locales. “Las autodenominadas Águilas Negras presuntamente hacen presencia en seis comunas de Soacha […], podrían estar inmersas en una oferta de servicios que puede ser conveniente para una estructura con mayor grado de organización a nivel nacional como las AGC, en la medida en que facilita su hegemonía sobre los circuitos locales y regionales de actividades ilegales, sin llamar la atención directa de las autoridades sobre su posible responsabilidad en actos delictivos”, explica la Defensoría del Pueblo.

Esta situación, que parece escalar con el tiempo, no es una extrañeza para quienes habitan el barrio Altos de la Florida, es su cotidianidad; sin embargo, no por esto esperan normalizar la vulneración a su dignidad. Este panorama evidencia como a pocos minutos al sur de Bogotá hay quienes aun no ven hecha realidad aquella promesa de una paz con justicia social.

Altos de la Florida: un ejemplo de cómo resistir a través de la música y el encuentro con el otro
Cuando cae la noche y como si se tratara de luciérnagas, se ven las luces en la colina sobre la que se levanta Altos de la Florida; las mismas que, después de algunas acciones organizativas se lograron encender en el año 2000. Y es que la espontaneidad que no conoce planes de ordenamiento y que, por demás, se derivó de los desplazamientos del conflicto armado colombiano, permitió el asentamiento informal de las familias que conforman los cuatro sectores de este barrio, quienes aun hoy siguen librando la lucha por el acceso a los servicios públicos básicos: al agua, por ejemplo, que solo llega en carrotanque y en ocasiones puede tardar semanas en hacerlo.

En medio de tal oscuridad, también hay otras luciérnagas; asoman una vez se pisa el barrio. Son algunos jóvenes que se resisten al miedo con el que han convivido desde que Altos de la Florida es para los grupos armados y las bandas delincuenciales el escenario ideal. Han visto morir a sus amigos, han crecido escuchando el sonido de las balas y aun así han decidido hacer de la música la trinchera contra un futuro que, a simple vista, no parece muy prometedor en este rincón de Soacha.

MaicolOrtíz es uno de esos jóvenes que usa su guitarra contra el miedo. Él hace parte de los voluntarios de la Asociación Codo a Codo que se dedican a formar niños y niñas en el programa de musicalidad ofrecido por la fundación. “No hay que temer, hay que decirles ‘hey, aquí estamos un grupo de personas que queremos lo mejor para el barrio’”, dice al referirse a actividades que Codo a Codo y organizaciones como Kairós, Fe y Alegría, la Casa Pastoral y el Servicio Jesuita a Refugiados, convocan y lideran.

Una muestra del poder de lo colectivo y del arte se dio cita el último sábado de julio en Altos de la Florida. El Servicio Jesuita a Refugiados (SRJ) invitó alrededor de 30 niños, niñas y jóvenes con distintos talentos musicales para que se presentaran en el festival artístico y cultural “Cultura de paz y reconciliación”, instalado justo al lado del “Árbol del amor”, un roble icónico no solo para los habitantes de la comuna sino para todos los soachunos.

El encuentro tuvo el objetivo claro de integrar a la población. En palabras de Maryi Marroquí, integrante del SRJ, “se logró mostrar cómo la cultura, la música, el arte, el baile, empiezan a movilizar masas para contribuir a la transformación social”, para ella el sentido de agrupar diferentes esfuerzos y esperanzas se agranda si se recuerda que el país entero camina hacia un escenario de reconciliación y que para ello es preciso comenzar por encontrarse con el vecino, con el otro.

Ritmos urbanos, africanos, andinos, canciones infantiles y baladas románticas se escucharon en una tarde en la que no fue precisamente el miedo el invasor. Los juegos, el compartir y, por supuesto, la música sirvieron de excusa para reunir a un estimado de 50 personas de la comunidad, entre ellas los integrantes de las organizaciones sociales presentes en el territorio y otros invitados interesados en acompañar los procesos comunitarios que allí se gestan, como es el caso de la Corporación Nysqua: Semillas de Justicia y Dignidad, un colectivo interdisciplinar de profesionales enfocado en la defensa de los derechos fundamentales de la población más vulnerable.

“Me pareció que el evento fue importante porque nos permitió un acercamiento personal, es decir, en nuestra formación jurídica siempre nos enseñan a ver el problema, pero se nos olvida la parte humana o sencillamente uno la refunde entre todo el trámite y los papeles. Ese evento nos permitió conocer a fondo las personas por las cuales vamos a iniciar procesos o lo que haya que hacer por ellos”, manifiesta Andrea Angulo, abogada e integrante de la Corporación Nysqua.

Pero todo esto tiene un origen en aquellos que creen en la juventud y en el arte. “La importancia que tiene la formación musical con los niños de Soacha y en el barrio en particular es arrancarnos un poquitico de esos problemas tan fuertes a nivel social. Sabemos que estos niños constantemente están influenciados por problemas de seguridad, pandillismo, microtráfico, así que la música siempre va a rescatar vidas”, esta es la opinión que comparte Ricardo Londoño, coordinador del programa de musicalidad de la Asociación Codo a Codo.

Es entonces así como la identidad por el territorio está enraizada en esos jóvenes que caminan y viven las calles de Altos de la Florida, MaicolOrtíz es uno de ellos. Ante las problemáticas no es ingenuo, pero en sus ojos, en sus palabras y en su canto está la fuerza de la juventud y la esperanza que no se desvanece con la violencia. “Los buenos en el barrio somos más”, dice con plena contundencia y sabe que así como a él, a aquellos niños y niñas que forma a través de la música, el arte los puede salvar.

 

Por Freddy Toro / TatuyTv*

 

A casi ningún pueblo le es ajena la situación que actualmente vivimos en Venezuela, la cual algunos no muy difícilmente logran remontar hasta los primeros años de la llegada de la revolución bolivariana al poder, en manos del estadista Chávez, cuando este decidió que los recursos de Venezuela eran para su pueblo y para los expoliados pueblos latinoamericanos, y dijo NO a los beneficios que durante décadas habían disfrutado las transnacionales principalmente norteamericanas, aunque también algunas otras de distinta latitud geográfica pero del mismo hemisferio. Tras su fallecimiento, o incluso desde algunos meses antes cuando su estado de salud agravó en el 2012, arreció nuevamente la arremetida neo‑imperial con el constante apoyo de sus lacayos apátridas, quienes han afinado sus estrategias y a través de una guerra no convencional[i] intentan doblegar a esta revolución -léase pueblo chavista-, y lograr el quiebre institucional que les arrebate el poder y así recuperar los privilegios económicos y el acceso a los valiosos recursos naturales que esta patria ha tenido, a bien preservar por y para la supervivencia de la especie humana, y en contra de un modelo que pone la mercancía -principalmente el dinero- por delante de los seres humanos.

 

Esta guerra no convencional, referida por los venezolanos y venezolanas comúnmente como "Guerra Económica", por ser el factor más agravado pero también por ser el más palpable en la cotidianidad de las familias de este país, no ha hecho sino profundizar los anti‑valores propios de la "cultura" del capital: acaparamiento, especulación, bachaqueo[ii], contrabando de extracción, además de un golpe monetario y un cerco financiero; son solo algunas de las manifestaciones de esta guerra que en la realidad profunda y estructural ha socavado todo el orden, la legalidad y la institucionalidad del estado‑nación venezolano, haciendo cada vez más difícil la gobernanza, que se ha visto incluso boicoteada desde dentro a causa de un revés electoral para la revolución (segundo frente a diecinueve victorias) a finales del año 2015, que le permitió a la oposición hacerse con el poder legislativo nacional. Llegado a este punto, durante el año 2014 y nuevamente durante el año en curso, hemos sido víctimas de una guerra sin cuartel, patrocinada a través de los emporios financieros, comunicacionales y hasta políticos (OEA) neoliberales, conocida popularmente como "Guarimbas"[iii]. La "guerra económica" y las "guarimbas", no son más que el principal par de estrategias extraídas de los manuales de Gene Sharp[iv] y de las Fuerzas de Operaciones Especiales del Ejército de los EE.UU.[v] para socavar las bases de un gobierno que no convenga a sus intereses, a través del desgaste y descrédito del aparato institucional, y la disminución de su respaldo popular.

 

En vista de este golpe de Estado continuado que sufre el pueblo venezolano, el presidente, democráticamente electo, Nicolás Maduro ha convocado (según lo establecido en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, CRBV) al poder originario de la nación, que reside intransferiblemente en el pueblo y lo ejerce de distintas maneras, como es el caso de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), única vía legal y pacífica para solucionar la grave descomposición institucional y social que vive la nación bolivariana.

 

La asamblea constituyente es un mecanismo constitucional en el que se convoca al poder originario -el pueblo- para "transformar el Estado, crear un nuevo ordenamiento jurídico y redactar una nueva constitución" (CRBV, artículo 347), y como en cada proceso de transformación propuesto por la revolución bolivariana la derecha lo ha atacado de las formas más bajas y viles, teniendo como principales herramientas la falacia y la manipulación. No obstante, la mayoría de la población -no solo los partidarios de la revolución- ha manifestado rechazar la violencia[vi], expresando preferencia por opciones como el diálogo y la constituyente.

 

"El pueblo de Venezuela, fiel a su tradición republicana", tal como lo señala su constitución ha participado masivamente en todo el proceso previo a la instalación de la Asamblea Constituyente. Cientos de asambleas populares se han desarrollado, no solo para la postulación de sus candidatos sino para el análisis y debate sobre la constitución y todo el marco legal vigente, además de la elaboración y recolección de propuestas que creemos imprescindible mencionar:

 

La propiedad social como derecho progresivo de todo el pueblo en ejercicio de su soberanía. Los derechos hacia la auto‑determinación ecosocialista, también denominada derechos de la naturaleza. La des‑patriarcalización del Estado y el tema de identidad de género como eje transversal dentro de los derechos socio-políticos. La urgencia de declarar el control del Estado sobre los recursos naturales estratégicos para el desarrollo de la nación y la satisfacción de las necesidades de todos sus ciudadanos. La transversalización del poder popular en el que-hacer del Estado, y su participación en la toma de decisiones estratégicas de la nación. La comunicación como un derecho político y humano por encima de la libertad de empresa en que se ha convertido la libertad de expresión. La superación del modelo económico rentista, mono‑productor y dependiente.

 

Mientras que en la otra acera política, la oposición venezolana se desgasta en un nuevo llamado inconstitucional a una consulta sin árbitro, sin garantías ni control, pero principalmente sin propuestas, simplemente un capricho: arrebatarle el poder a un pueblo que ha conseguido mejorar su dignidad de vida y desea que esa posibilidad más nunca sea invisibilizada. Esta última es la apuesta constituyentista del pueblo bolivariano que, parafraseando al Che, dijo basta en el '99, y su marcha de gigantes ya no se detendrá con esta constituyente.

 

En otras palabras, aún no se ha instalado el proceso constituyente, apenas comienza, y ya es abundante la ganancia democrática y política en general para la patria de Bolívar, y lxs venezolanxs pueden comenzar a radicalizar esta revolución pacífica, amorosa y profundamente socialista, "Pueblo mediante".

 

 

 

*Tatuy Tv de cara al proceso constituyente hace parte de la plataforma “Los de abajo firmantes” y la “Plataforna Popular constituyente” donde confluimos diversas organizaciones de base.

 

[i]       "Conjunto de actividades dirigidas a posibilitar el desarrollo de un movimiento de resistencia o la insurgencia, para coaccionar, alterar o derrocar a un gobierno"

        (http://pcc.umcc.cu/wp‑content/uploads/2014/05/guerra_no_convencional.pdf)

[ii]      "Actividad ilegal cada vez más común en Venezuela que consiste en revender los productos básicos que no siempre se encuentran en tiendas" (http://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/08/150818_venezuela_bachaqueros_dp)

[iii]     "acciones vandálicas que implican el cierre arbitrario de calles, quema de basura, agresiones con objetos contundentes, alambres dispuestos a la altura del cuello y disparos, que suponen el encierro de los ciudadanos en sus casas por temor a perder la vida" (https://laradiodelsur.com.ve/2014/03/12/claves-conozca-que-son-las-guarimbas-en-venezuela-y-quienes-estan-detras/)

[iv]    https://cnnespanol2.files.wordpress.com/2014/04/la-lucha-politica-nonviolenta.pdf

[v]     https://nsnbc.files.wordpress.com/2011/10/special-forces-uw-tc-18-01.pdf

[vi]    http://hinterlaces.com/violencia-o-constituyente-analisis-situacional-de-oscar-schemel/

        http://hinterlaces.com/84-esta-de-acuerdo-con-un-dialogo-entre-gobierno-y-oposicion/

        http://hinterlaces.com/54-de-acuerdo-en-mejorar-constitucion-para-no-perder-conquistas-sociales/

 

El escenario político de Colombia está marcado por las agendas de paz; en todas las regiones es tema de conversación, y muchas han convertido estos espacios en aportes a la solución del conflicto. Por eso, aquí les contamos lo que se movió en mayo referente a este tema.

Entre el 11 y 12 de mayo se realizó una Cumbre con fines de paz, autorizada por el Gobierno, entre la más alta comandancia de las FARC y el ELN, en La Habana-Cuba. En Medellín, el 12 de mayo, se hizo el conversatorio ¿Cómo va la Implementación del Acuerdo de Paz: Farc-Gobierno? El 16 de mayo se dio inicio al segundo ciclo de los diálogos entre ELN y Gobierno, mediante ceremonia en la que fue anfitrión el presidente saliente de Ecuador, Rafael Correa. Mientras tanto, prosiguieron las labores de los gestores de paz del ELN, y uno de ellos, Juan Carlos Cuellar, estuvo en la Cátedra de Paz de la Universidad Autónoma de Occidente.

Hacia mediados de mayo, se conoció el fallo de la Corte Constitucional por la cual pierde rapidez el trámite que de todas formas es legitimado, el llamado Fast Track.  Ante los hechos, diferentes organizaciones sociales se pronunciaron. Así mismo, se movilizó el secretariado y Timochenko ordenó a  todos los campamentos de tránsito de las FARC que entraran en Asamblea Permanente. En esos mismos momentos se re polarizó el país político y de opinión, y en particular sacaron pecho quienes no están a favor del Acuerdo Final con esta insurgencia.

Para proseguir el proceso y atender la crisis, días después, hacía el 20 de mayo, se conoció la carta pública de Rodrigo Londoño al presidente Santos; en ella se consigna que las FARC prosiguen cumpliendo y piden que se les cumpla. En medio de las múltiples posiciones políticas, algunos propusieron hacer trizas el llamado Acuerdo Final, aunque también se movilizaron políticos favorables al proceso de paz, como el exjefe negociador Humberto de la Calle, Clara López, Roy Barreras y el para entonces Ministro del Interior, Juan Fernando Cristo,  insinuando que para defenderlo, pueden ser alternativas presidenciales.

El 22 de mayo fue el encuentro sobre las radios comunitarias para la paz y la convivencia, en el cual, entre otras cosas se conversó con los enlaces territoriales  y nacionales. Además, el Alto Comisionado de Paz informó que ya se están creando las instancias con representantes de los pueblos étnicos y las organizaciones de mujeres.

El 23 de mayo, en diferentes regiones del país, se instaló el Consejo Departamental de Paz, instancia fundamental en el llamado proceso de transición. El 24 de mayo se hizo en Bogotá la reunión Iniciativas, Organizaciones y Plataformas que le Apuestan a la Paz, para defender los acuerdos. Mientras tanto, en San José del Guaviare se hizo el Primer Foro sobre Participación Política de las Mujeres. Ya para entonces el gestor de paz del ELN, Eduardo Martínez, también se había reunido con algunos grupos de mujeres del país.

El 25 de mayo, un diario capitalino realizó el debate: El Periodismo del Posconflicto, Retos y Desafíos. También, el Encuentro Colombia 2020, donde se habló de inclusión y reintegración de excombatientes. Así mismo, con Marcha Patriótica, en Bogotá, se adelantó el conversatorio El Abordaje Interétnico e Intercultural en la implementación de los acuerdos de paz. Igualmente, en Medellín, en la U de A, hubo el Conversatorio Paz y Posconflicto, con panelistas representativos de varias organizaciones que han sellado la paz, desde 1990. Además, en Unaula, se adelantó el III Encuentro para concertar la unidad de cara a las elecciones futuras, empezando por las del próximo año. Luego, en la Comuna 16 de Medellín, la correspondiente a Belén, se reunió la Mesa por el Desarrollo, donde se acordó dentro del plan local a ejecutar dentro de los próximos 12 años, lo que se denominará específicamente  Belén: territorio de Paz.     

El 26 de mayo, el Gobierno nacional en cabeza de Juan Manuel Santos prorrogó seis meses el Fast Track. Mientras tanto, en Bogotá se desarrolló el Encuentro Nacional Más Voces, Más Paz; por el cual la organización parlamentaria, Voces de Paz, rindió cuentas de su labor ante movimientos sociales y políticos del país. Ese día también se cumplió en el coliseo municipal de Anorí  en Antioquia, el Encuentro Ciudadano hacia la Construcción de Paz en los Territorios.

El 27 de mayo, con comunicado público, se informó sobre los avances logrados en la segunda semana del segundo ciclo de diálogos entre ELN y Gobierno; allí explicaron que avanzaron en lo pedagógico y comunicacional para la paz, en lo de acciones  y dinámicas humanitarias, así como en relación con grupo de países de apoyo, adicional al de los garantes que rodean estos diálogos que se adelantan en Ecuador. Además, a través del sostenido cubrimiento a la temática de paz colombiana que hace Telesur, se difundió un pronunciamiento del Primer Comandante del ELN, Nicolás Rodríguez Bautista, quien dijo que su organización lo que quiere hacia 2018 es que la política esté al servicio de la paz y no que la paz se vea limitada a los intereses de la política, pues considera que lo que el país necesita es la paz con cambios, cambios transformadores.

El 28 de mayo, se reunió el jefe máximo de las FARC, Rodrigo Londoño con el presidente de Cuba,  Raúl Castro,  para agradecerle a él, a su gobierno y al pueblo de su país, la hospitalidad y tanto apoyo que dieron para que se lograra el Acuerdo de Paz entre el Gobierno y su insurgencia. Un día después, el sábado 27 de mayo, retornó al país y llegó a Cartagena. 

Hasta el 29 de mayo, el Gobierno expidió Decretos de cumplimiento con el Acuerdo Final. Esta era la fecha máxima autorizada por el Congreso para que pudiera hacerlo autónomamente. Es verídico que aún no se han dado las condiciones para que las FARC estén plenamente desarmadas, y también es cierto que ya no son ejército beligerante. Precisamente en el amanecer del 30 de mayo conocimos que se postergó días el desarme y que a futuro las zonas veredales serán de pedagogía y reincorporación.

Dos adendas. Para el primero de junio, en Medellín se programó una Movilización Ciudadana por la Paz, citada para su inicio a las 6:00 p.m., con punto de salida desde el Teatro Pablo Tobón rumbo al Parque de las Luces.  También en Medellín, el encuentro  Antioquia le Habla a Quito, que busca aportar a los diálogos Gobierno – ELN, programado para el 2 de junio, fue aplazado. Se realizará el 13 de julio en el Museo Casa de la Memoria.

En el año 2016 fuimos testigos de múltiples discursos, algunos de ellos hegemónicos, posicionados gracias al poder mediático de medios de comunicación: impresos, radiales y televisados –todos ellos propiedad de conglomerados económicos–, en torno a la paz y multiplicados por pazologos, ONG’s y formadores de opinión.

 La mayoría de los discursos han orbitado en torno a los siguientes ejes:

  1. Todos los problemas de la ruralidad se solucionarían sin la presencia de la insurgencia.
  2. La paz impulsaría el desarrollo competitivo del país, mejorando las condiciones de vida en la ruralidad.
  3. El único culpable de una guerra sin sentido ha sido una insurgencia sin proyecto político, siendo el único actor que ha realizado acciones armadas en estos años de guerra.
  4. La actual institucionalidad es suficiente para adelantar los pocos cambios que se necesitan para lograr la paz.

La síntesis de estos discursos es uno sólo, volver inviable un proyecto de país que provenga de actores distintos a los que están en el poder. El uso de determinados adjetivos, de panelistas y entrevistas en emisiones centrales de los noticieros, el repetir cotidianamente la misma matriz mediática, le apuestan a este fin. El tema central de los discursos no sólo en desvirtuar a la insurgencia en su tránsito a la lucha política legal (al respecto la misma insurgencia ha replicado la matriz mediática y ha caído en errores al manifestar que ahora sí van a hacer política, ¿es que antes no lo hacían?), sino negar el rol de los actores sociales y políticos anti-neoliberales y anti-capitalistas y mostrarlos como unos locos con ideas arcaicas.

Este discurso se podría considerar como un complemento de la política desarrollada en los últimos años, donde las instancias gubernamentales, los medios de comunicación y panelistas, pretenden condicionar y direccionar las formas de protesta, los discursos que se deben desarrollar, incluso, determinar quiénes deben ser los liderazgos de la izquierda, resaltando algunos (ejemplo de ello es ubicar a neoliberales como Claudia López y Sergio Fajardo como “líderes de izquierda”) y proyectando el rechazo hacia otros.

Estos discursos, direccionados hacia el movimiento social, están centrados en crear una ilusión propagandista relacionada con que no hay que pelear con el Estado, por el contrario es necesario trabajar de la mano con él, para resolver los problemas de la comunidad, y con que la institucionalidad del país es lo suficientemente fuerte. Esto  apunta a generar dispersión de la disputa del poder y distraer los objetivos de proyectos emancipatorios.

Este discurso ha sido correspondido, en cierta medida, por diversos sectores, tanto de ciudadanía, como de los organizados, que han abandonado las jornadas de acción directa, de pintas, de bloqueos, de paros, de organización y movilización, por interminables comités para conciliar con el gobierno –los cuales casi nunca llegan a resultados concretos–, y como complemento, jornadas de Twitter que no alteran el poder establecido.

Los discursos de la paz apuntan a consolidar una sociedad despolitizada, que no logre diferenciar entre izquierda y derecha, aduciendo que representan lo mismo, donde reducen la política a institucionalidad, a la acción de partidos, a delegar los reclamos sociales, a participar en la dinámica institucional vigente, siendo un triunfo para quienes ostentan el poder. Ejemplo de lo anterior ha sido la participación de la sociedad en espacios de negociación con la insurgencia, donde la participación es administrada por terceros –como los foros temáticos de La Habana–, y las propuestas de la sociedad emanadas de estos espacios no son vinculantes, como si el conflicto no hubiera reconfigurado territorios y las mismas formas de habitarlos.

Comprender esto representa los múltiples retos de los procesos alternativos, que le apuestan no sólo a reivindicaciones que apunten a mitigar la crisis social y económica social existente, sino a construir modelos de sociedad centrados en lo colectivo, en la permanencia en el territorio, con una relación armónica con la naturaleza; un modelo económico centrado en el sujeto y no en la acumulación. En este sentido, es necesario generar condiciones, acumulación de fuerza, que permitan avanzar. Es por ello que se hace necesario volver a la acción directa contra el capital, a la marcha, la pinta, la organización barrial, sindical, obrera, campesina y popular, volver trinchera de disputa cada escenario de resistencia.

En medio de la zozobra que se vive en la región a causa de los múltiples hechos de violencia, es amenazado el líder social y defensor de derechos humanos JOSÉ VICENTE MURULLO TOBO.

Luego de participar el día domingo 02 de marzo de 2017 en la mesa de intercambio cultural para la interlocución y concertación entre la nación U´wa, el Movimiento Político de Masas Social y Popular del Centro Oriente de Colombia y voceros del gobierno nacional. Llegó a su celular un mensaje de texto en el que una persona identificada como “Camilo” y quien dice ser el comandante de la estructura paramilitar Águilas Negras, le dice.

    “necesitamos hablar con ud, sabemos de sus movimientos, sabemos para quienes trabaja, necesitamos que coopere con las indicaciones que le vamos a dar sino será nuestro objetivo”.

Tras conocer la amenaza de inmediato se pronunció el líder quien expreso en su cuenta de twiiter: “La Paz del Gobierno de Santos; eliminar mediante la guerra sucia a quienes defendemos el Territorio”:



JOSÉ VICENTE MURILLO TOBO, es líder del Movimiento Político de Masas Social y Popular del Centro Oriente de Colombia , voceros nacional de la Cumbre Agraria, Campesina, Étnica y Popular, miembro del Congreso de los Pueblos y de la Fundación de Derechos Humanos Joel Sierra, desde donde ha defendido de manera contundente la vida, la permanencia en el territorio y rechazado el despojo y saqueo que realizan corporaciones transnacionales y el Estado colombiano en la región y el país, afectando los bienes de la naturaleza y poniendo en riesgo la existencia misma del planeta y las especies.

Ha dedicado toda su vida al trabajo social y a hacer otra mundo posible a través de la construcción del Plan de Vida en el departamento de Arauca. Nació en el municipio de Arauquita, de origen humilde y trabajador. Estudió en la institución educativa Juan Jacobo Rousseau. Fue el primer presidente de la Asociación juvenil y Estudiantil Regional ASOJER, por amor a su territorio, a la justicia, labró caminos de esperanza en el trabajo social juvenil. Es un fuerte crítico del abandono estatal en la región.

El conflicto armado ha evidenciado que en Colombia, especialmente en el departamento de Arauca, las Organizaciones Sociales y Defensoras de Derechos Humanos han sufrido cualquier tipo de agresión por el Estado Colombiano y sus aparatos militares, policiales y judiciales, de igual forma por el aparato de guerra sucia “paramilitar”.

“Esta amenaza contra Murillo Tobo, ocurre en un contexto de agudización de la violencia política. Que desde el año 2016 deja más de 120 muertes selectivas de líderes y lideresas sociales, así como de Defensores de Derechos Humanos en todo el territorio colombiano. Cuando en la región se han presentado casos de amenazas a nombre de paramilitares en medio de fuertes controles militares, desaparición de campesinos, homicidios selectivos, atentados contra dirigentes.” Así lo afirmo la Fundación de Derechos Humanos Joel Sierra en la emisión de una alerta temprana una vez conocida la amenaza.

Las reacciones de indignación, solidaridad y rechazo de organizaciones sociales, defensores de derechos humanos y dirigentes políticos se han hecho saber al gobierno y estado colombiano exigiendo que se investigue y castigue a los responsables de estos actos:

 

 

Con el 100% de las mesas escrutadas, la consulta popular en Cajamarca, Tolima, que preguntaba “¿Está usted de acuerdo Sí o No que en el municipio de Cajamarca se ejecuten proyectos y actividades mineras?” la ganó con el 97% el comité ambientalista del NO. 6165 cajamarcunos apoyaron esta iniciativa que prohibirá el uso del territorio para la minería, y en especial, para la ejecución de la mina La Colosa, a cargo de la empresa AngloGold Ashanti. El umbral para esta consulta era de  5.438 personas votantes, y una vez se conoció que este había sido superado la gente se congregó para celebrarlo gritando al unísono “El pueblo unido jamás será vencido”.

“Hoy el pueblo cajamarcuno, y el pueblo colombiano, está diciendo no al modelo económico extractivista  y sí a la defensa de nuestra vocación agrícola, de nuestra cultura, de nuestro territorio, de nuestros campesinos, de nuestros indígenas, y del futuro de nuestros hijos”, dijo uno de los  manifestantes al poco tiempo de conocerse  el resultado de la consulta realizada este domingo 26 de marzo.

Contexto:

Cajamarca es un municipio de Tolima, considerado la despensa agrícola del país. En estas montañas de enorme riqueza, la empresa AngloGold Ashanti descubrió en el 2006 el que sería el yacimiento de oro más grande de Colombia, y que de ser explotado, sería la mina a cielo abierto más grande de sudamérica. Por eso, los habitantes de este municipio iniciaron un proceso de organización para defender su vocación agrícola y oponerse a los propósitos de dicha empresa, y motivados por otras experiencias en el país lograron convocar una consulta popular.

La consulta había sido dilatada a través del mecanismo de tutela, con el cual la AngloGold Ashanti logró en principio que el Consejo de Estado tumbara la pregunta por considerarla poco neutral. La pregunta fue modificada y el proceso siguió adelante, hasta el triunfo de este domingo de los comités ambientalistas.

Este triunfo significa un aliento para otros procesos en el Tolima, y en otros departamentos, que buscan prohibir las actividades mineras en sus territorios, y que igual que en Cajamarca, las comunidades puedan decidir sobre la vocación del suelo.

“La Quinua es un alimento ancestral, nace en la cordillera de los Andes y en el altiplano, es resistente y se encuentra en la dieta de muchos ciudadanos por sus cualidades nutritivas”

Hace nueve años un grupo de amigos entre cervezas y risas, decidió emprender un proyecto en la Biblioteca Popular “La María” –que debe su nombre a la flor del trabajo, María Cano-, ubicada en el barrio La María del sector de Britalia, en la localidad de Techotiba (mal llamada Kennedy), Bogotá. Raúl Navarro, junto a Mary -su prima-  y a Carlos el Copo,  propone darle un poco de vida a la biblioteca llevando música y libros al salón comunal para compartir con los pelaos del barrio y participar en el Carnaval Popular por la Vida, que para ese año llevaba su XXII presentación en el sector.  Luego de que este proyecto arrancara se vio la necesidad de tener más espacio y poder hacer más talleres con las mujeres y los niños del barrio, pues en este sector, igual que en casi toda la periferia bogotana, las mujeres y los niños y niñas no tienen espacios para encontrarse, educarse críticamente ni construir. Era un reto conseguir lo del primer arriendo, pero los profes de ese tiempo, organizados en colectivos, aportaron su granito de arena y dieron paso al sueño en el que ahora participan muchos estudiantes de las universidades públicas y el barrio.

Laura Peña y otras compañeras fueron las primeras en animarse a iniciar un trabajo pedagógico con los niños y niñas del barrio, y juntaron más de 20 los días martes y viernes, para hacer talleres de danza y arte. Así se fue sumando más gente soñadora de las universidad públicas, como Angie, Sebastián el rasta, Nadia, Felipe, Juliana, Carlos el Cali, el vaca y Julián, que como grupo de amigos participaron en el XXIII Carnaval popular por la Vida.

La bici de Raúl, remendada hasta con cinta, era el medio de transporte más efectivo para llegar en medio de la risa y empezar a trabajar. Se recogieron libros con los amigos y la familia, algunos donaron unos computadores, y luego el arriendo supo llegar con el sabor de la chicha de Alba, la mamá de Raúl, y las empanadas de Luz Dary, la mamá de Julián, promocionadas por Miguel Ángel, el cura, en las misas de los domingos. Un día la bici de Raúl se quedó en casa y no volvió más, su partida fue tan dura como un parto, dirían muchos, pues de ahí, con sueños y dolores, el encuentro fue para dar vida al sueño que debía tener nombre. Varios colectivos dieron vida a Quinua. Después de probar nombres como Conspiración o a la Sombra, que no duraron más que horas, definitivamente el nombre Quinua quedó después de la explicación del  Cali.

El proyecto migró hacia Bosa, para buscar un lugar más económico o gratuito que permitiera continuar, primero en la casa de Julián en un garaje, luego en el salón comunal de Carlos Albán, y finalmente en un local arrendado, ubicado en el barrio Israelitas, en la UPZ central, y cuyas problemáticas refieren a la falta de acceso a salud, educación, vivienda, y transporte, al aumento poblacional no planificado, y a la falta de lugares de recreación, cultura y deporte. En este lugar, con los computadores viejos se empezaron nuevamente los talleres, ahora de sistemas para amas de casa, niños, niñas y jóvenes. La Biblioteca que llevaba el nombre de Raúl Navarro Antolinez, quiso también ser Centro Cultural y rápidamente junto con cinco Juntas de Acción Comunal del sector, empezó a trabajar por el Carnavalito popular por la vida y la esperanza  que “sirve como un espacio en donde los jóvenes y los niños de la localidad pueden expresar toda esa inconformidad que tienen, pero también proponer desde lo que ellos son, proponer desde sus actividades culturales”, cuenta Alejandra Toloza, quien lideraba un taller de danzas. Es por esto que para el año 2012, se consolidó la intención de salir a bailar por las calles con los grupos de niños, niñas, abuelas, para hablar de la violencia intrafamiliar y la condición del Humedal La Tibanica.

Muchas fuerzas y deseos como las de Clarita y Pancha, dieron vida al Centro Cultural y Popular Quinua, donde se daban talleres de lectura crítica, artes, acompañamiento a Juntas de Acción Comunal, y se continuaba con el Carnavalito Popular, fortaleciendo expresiones artísticas que visibilizaran las problemáticas políticas, sociales y territoriales que existen dentro de la localidad.

En el 2014 el sueño era que las personas “se metan el carnavalito en su corazón para que vean que los jóvenes, los niños y todos, pueden hacer parte de él porque ellos en sí van a ser los beneficiados de esto más tarde; estamos sembrando una semilla para que los jóvenes tengan un mundo mejor”, tal como decía Rosa Lilia, vecina y quien participa en el grupo del adulto mayor ‘Por los caminos de la vida’. Pero eran tiempos de tormenta y fue necesario hacer cambios de lugar, y reorganizarse para responder a la realidad, reconstruir el trabajo con mujeres, con jóvenes y en universidades, que para esos días vivía una dura persecución.

Hoy en día, tres años después, se sigue promoviendo la organización política y apoyando propuestas locales como la huerta en el barrio José Antonio Galán, el diplomado de Jóvenes y Derechos Humanos, y el diplomado de Mujer, Género y Derechos Humanos, lo que ha permitido que con el paso del tiempo el proceso persista en cimentar el tejido social entre los habitantes, colegios de la comunidad, iglesia, etc. Además, una de las apuestas principales es recomponer el carnavalito popular, contagiar la alegría, compartir la vida y esparcir la idea de que un mundo diferente sí es posible.

Ahora nuevos rostros como Daniela, Ana, Camila, Aleja Alfaro, Johan, Carlos, Lady, Giovanny, encarnan las luchas en el barrio, el colegio y la universidad, sin perder de vista que los sueños colectivos son posibles de hacer realidad, y mucho más cuando “es necesario que nos unamos más, unamos fuerzas, unamos acciones” como afirma Carmen Rosa quien también participa en el grupo del adulto mayor ‘Por los caminos de la vida’.

Quinua nunca ha querido ser un proyecto muy ambicioso, es un proceso donde se ha buscado aportar a la consolidación y organización política de las personas, nace de estudiantes de universidad pública que buscaron en el barrio tener una alternativa para hacer trabajo político y transformar las realidades de los barrios.

Desde el siglo XVI, aquí, se inició el enfrentamiento entre las dos concepciones que ha manejado la humanidad, la de bien común y la de la codicia particular, enfrentamiento que aún no termina y en el que los indígenas han manejado la posición más avanzada de toda nuestra historia, mucho más de la que expresan algunas fuerzas, aparecidas desde finales del siglo XIX, que han malcopiado teorías provenientes de Europa e inclusive de China.

Como un ejemplo de tantos, nos queremos referir al Cacique Toné quien,  en 1557, es decir hace 460 años,  al frente de los Catíos, actuó en el suroeste de Antioquia, dando sus dos más importantes batallas en lugares cercanos al actual casco urbano de Urrao, según algunos escritores: El Escubillal y Nogobarco.

Juan de Castellanos es uno de los cronistas que en su obra, escrita en verso, Elegías de Varones ilustres de Indias, nos relata las hazañas de nuestro personaje. Él y otros investigadores, como William Jaramillo Mejía en su libro Antioquia bajo los Austrias, hablan de la forma en que   Toné y su pueblo, a partir de 1539, cuando llegaron los primeros paramilitares, eufemísticamente conocidos como “conquistadores”, encabezados por Pedro de Frías, iniciaron la defensa de su cultura y su territorio, dando muerte al invasor y sus acompañantes. Luego, entre 1541 y 1555, no cesaron de asediar la recién fundada fortaleza conocida como Ciudad de Antioquia (situada cerca al actual Ebéjico y distinta a la actual Sanfa Fé de Antioquia), hasta cuando, finalmente la incendiaron.

Lo anterior trajo como consecuencia que, el gobierno de la Real Audiencia, con sede  en Santafé de Bogotá, preocupado por semejante situación, contratara al español Gómez Fernández para que formara un ejército de paramilitares que enfrentara a los subversivos (cualquier parecido con la situación actual, no es coincidencia, sino la repetición tozuda de la historia que no queremos aprender por estar fijándonos en modelos extranjeros de lucha); el ibero, con su tropa, marchó contra los Catíos, quienes habían construido una fortaleza de madera, en El Escubillal; antes de iniciar el combate, y tal como era obligación en estos casos, Gómez Fernández leyó a los indígenas El Requerimiento, un documento oficial según el cual los nativos, si querían la paz, debían rendirse, pagar tributo al gobierno español, entregar sus tierras y demás riquezas y servir a sus amos. Toné, después de oír aquello, contestó, según Juan de Castellanos: “Llegaos un poco más acá, cristianos/por el tributo que se os adereza;/dejaremos las armas de las manos/para ponéroslas en la cabeza;/y aún de vosotros a los más lozanos/tengo de desmembrar pieza por pieza/porque si padecéis muerte prolija/la paz que me pedís quedará fija”.

Es claro que estas no fueron las palabras textuales de Toné, pero, de todas maneras, reflejan su pensamiento y, por tanto, su posición frente a la invasión, lo que, entonces, hace que ellas se conviertan en una declaración antiimperialista, más profunda que las declaraciones de independencia redactadas por los criollos, siglos después, quienes defendían la concepción de la codicia particular y una democracia recortada al servicio de sus intereses de clase.

El asedio español a El Escubillal duró siete días, al final de los cuales, en una retirada espectacular, por lo bien manejada, los Catíos se dirigieron a otra fortaleza que habían preparado de tiempo atrás, ubicada, según se dice, en Nogobarco; allí resistieron 38 días y estuvieron a punto de vencer; sin embargo, fueron derrotados por la superioridad de las armas y las tácticas, cayendo unos en poder de los invasores, que no vacilaron en torturarlos y matarlos, escapando otros, entre los que se supone estaba Toné, de quien nunca más se volvió a saber.

Es necesario precisar que declaraciones como la de El Escubillal, contra el imperialismo eurocristiano, se dieron por parte de muchos otros pueblos indígenas, pero la historia oficial se ha encargado de borrarlas, ya que no le conviene mostrar la realidad.

Además, debe quedar claro que las luchas indígenas, en toda América, continuaron por más de cinco siglos, y continúan hoy en día, con aportes de otras fuerzas, siendo las más profundas, auténticas, extensas y heroicas que se hayan dado en nuestro continente, pues avanzan buscando defender y desarrollar la sociedad que, al servicio del bien común, garantice una vida digna integrada plenamente a la naturaleza. Recuperar este legado es el camino más acertado si queremos una América, equitativa, soberana y en paz.

Para mayor información los invitamos a consultar los libros “La concepción americana del bien común”, Historia general de Urrao y Diccionario geográfico urraeño, de Jaime Celis Arroyave.

COMENTARIO APARTE. Además de lo que se ha dicho sobre los aportes de Fidel Castro, nos parece conveniente señalar como uno de los más importantes tiene que ver con el hecho de que su revolución se apartó de los moldes de otros continentes y mostró que nosotros, los americanos, tenemos y podemos hacer los cambios que necesitamos, fundamentados en nuestra propia historia y desarrollo. Es decir, enseñó que tenemos identidad y autenticidad. 

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