Milenarios segundos de alegre rebeldía

No puedo recordar a Carlos Pedraza Salcedo como un individuo, porque cada decisión que tomó lo hizo en colectivo. Esto lo corroboro al darme cuenta de todos los grupos de personas con los que mantenía relaciones. Su interés por transformar la realidad hizo que su facilidad para relacionarse con todas las personas fuera una fortaleza política y social, ya que pudo converger en la construcción de los sueños de distintas personas en varios espacios, como el familiar, el universitario, el popular, el político, etc.

No es posible recordar a Carlos sin hacer referencia a la Universidad Pedagógica Nacional, pues en este lugar fue forjando sus mayores pasiones y obsesiones: la política, la pedagogía y la historia. Aunque fue un líder estudiantil prometedor del Colectivo Pensamiento Crítico, su interés era el trabajo popular en los barrios del sur de Bogotá, especialmente en Ciudad Bolívar y Rafael Uribe Uribe. Varios fueron los días y las noches organizando libros para llevar a bibliotecas comunitarias, ensayando presentaciones artísticas para las comparsas de los carnavales populares, organizando acciones artístico-políticas para convocar a las marchas, haciendo ollas comunitarias para alimentar a las personas que participan en las largas jornadas de estudios, trabajo popular y fiestas.

Carlos consideraba que la formación política era un elemento fundamental en la lucha social, por eso se convirtió en un formador político en todos los rincones del país, desde la Universidad Pedagógica, el barrio en donde vivía, hasta las regiones cercadas por la guerra. En estos espacios aprendió a ser un educador popular, convirtiendo la palabra en un recurso para la conciencia, la charla cotidiana en su salón de clase, las calles en su laboratorio de experimentación y la experiencia en su maestra inseparable.

Además del trabajo popular, la defensa de los derechos humanos a través de la memoria colectiva de los pueblos fue también su gran pasión, es por esto que le apostó al trabajo en el Proyecto Colombia Nunca Más –PCNM–. Allí documentó casos de crímenes de Estado, e investigó el genocidio político como práctica estatal para acabar con la oposición política. De este trabajo comprendió que luchar tiene riesgos, pero que vale la pena enfrentarlos. Siendo parte del Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado –MOVICE–, fue crítico a los ejercicios de memoria que desconocen las apuestas políticas de las personas asesinadas o desaparecidas, de ahí que prefiriera utilizar la memoria como un vehículo para materializar los proyectos políticos de estas personas a las que no le permitieron hacerlo con sus propias manos.

Carlos fue forjando su carácter en medio de la lucha popular; su sencillez iba de la mano con la radicalidad. No importaba en dónde estuviera trabajando, siempre lo hizo con el interés de organizar al pueblo. Trabajó en la Asociación de Educadores Populares, Entre Redes, el Movimiento Político de Masas de Centro Oriente colombiano y el Congreso de los Pueblos. Ser parte de estas organizaciones le permitió aprender la importancia de las particularidades de las luchas de las mujeres, indígenas, campesinos y jóvenes, sin embargo, reconoció que las luchas más importantes se hacen en unidad. Además, evidenció que en todas las zonas geográficas del país, existen sujetos de carne y hueso realizando acciones de resistencia con una convicción enorme, que no desfallecen y que siguen adelante pese a las adversidades.

Carlos fue asesinado hace tres años, y aún seguimos preguntándonos quiénes fueron los responsables y por qué lo hicieron. Además de no encontrar respuesta, corroboramos que no existe voluntad del Estado para resolver las circunstancias de este y otros crímenes que enlutan al movimiento social. Se mantiene el dolor por la impunidad frente a su muerte, y la sensación de rabia sigue creciendo al presenciar la manera violenta en que fue alterada la cotidianidad de una familia humilde, que tiene que soportar además de la muerte de su ser querido, el exilio como alternativa para mantenerse en vida, pues en Colombia, luchar por la justicia es una actividad de alto riesgo.

No obstante, con su muerte sigue floreciendo la esperanza y quedan varias enseñanzas. La primera, reconocer y valorar en vida el aporte que cada persona entrega para la transformación social. La segunda, reconocer que su cualidad más grande, quizás con la que logró ganarse el cariño de muchas personas, fue mostrando que el mejor método de formación es el ejemplo, esto significa recordar que cualquier acto (hasta el más minúsculo) es político, y el discurso debe ser coherente con la práctica. La tercera es que su vida ha terminado siendo una inspiración para que otros sujetos sigan en la lucha. Y finalmente, pelear por hacer realidad lo que con sus propias palabras decía: “que los milenarios segundos que preceden este momento y estos minutos del presente y aun los millares de segundos de vida, siempre tengan no un día, sino todos los días llenos de alegre rebeldía”.

El espíritu de Carlos, sus proyectos, metas y utopías no mueren mientras sigan existiendo personas como su familia, compañeros, compañeras y demás, que tomen su memoria como una inspiración para todos los días pelear por un mejor mañana para el pueblo. Porque para aquellos que por una u otra razón conocemos el horror de la muerte, siempre existirá la posibilidad para alzar la voz contra toda injusticia. Porque la memoria de Carlos seguirá promoviendo la esperanza de los sujetos que pelearán por un mañana más digno para todos y todas, inspirará la alegre rebeldía juvenil en la escuela, las calles, las universidades y los barrios populares, sembrará las semillas de la justicia para las víctimas de crímenes de Estado, motivará el levantarse todos para inventarse la manera de acabar con cualquier forma de desigualdad social, y ayudará a fortalecer la voz de quienes gritarán: ¡No más impunidad!

Share this article

Nosotros

Periferia es un grupo de amigos y amigas comprometidos con la transformación de esta sociedad, a través de la comunicación popular y alternativa en todo el territorio colombiano.

 

Por ello comprendemos que la construcción de una sociedad mejor es un proceso que no se agota nunca, y sabemos qué tanto avanzamos en él en la medida en que las comunidades organizadas fluyan como protagonista. Es en este terreno donde cobra siempre importancia la comunicación popular.

Litografía Periferia

 

Ubicación

 

 

Medellín - Antioquia - Colombia

Calle 50 #46-36 of. 504

(4) 231 08 42

periferiaprensaalternativa@gmail.com

Apoye la Prensa Alternativa y Popular

o también puede acercarse a nuestra oficina principal en la ciudad de Medellín, Edificio Furatena (calle 50 #46 - 36, oficina 504) y por su aporte solidario reciba un ejemplar del periódico Periferia y un libro de Crónicas de la Periferia.