El periodismo en Pitalito está herido de muerte

El departamento del Huila parece estar perseguido por una abominación contra el oficio periodístico independiente. Muestra de ello es el asesinato los periodistas Nelson Carvajal Carvajal el 16 de abril de 1998 en Pitalito, Pablo Emilio Medina Motta el 3 de diciembre de 1999 en Gigante, Gimbler Perdomo Zamora el 1 de diciembre de 2002 en Gigante, Guillermo Bravo Vega el  28 de abril de 2003 en Neiva, Manuel Macías el 9 de febrero del 2008 en Algeciras, y Flor Alba Núñez el 10 de septiembre de 2015 en Pitalito.

En medio de las problemáticas relacionadas a la libertad de prensa en el departamento, Pitalito ha sido uno de los municipios más afectados. El asesinato de Nelson Carvajal Carvajal marcó nocivamente y para siempre el oficio periodístico de la región. El periodista, con 37 años de edad, fue asesinado con siete disparos cuando salía de la escuela Los Pinos, de la que también era director y docente. El sicario huyó en una motocicleta que lo esperaba unas cuadras adelante. Para el momento, Nelson trabajaba como director del noticiero ‘Momento Regional’ de la Emisora Radio Sur, en el municipio. Desde allí venía realizando denuncias en contra de empresarios y políticos, y según fuentes él habría conseguido documentos que comprometían a empresarios con redes de tráfico de armas y drogas en la zona; actos ilícitos cometidos bajo el amparo de autoridades locales. En el caso no hubo condena, y solo hasta 2015 la Comisión Interamericana de Derechos Humanos concluyó que el asesinato fue cometido para silenciar su trabajo como periodista.

La muerte de Nelson puso de manifiesto los poderes oscuros en el municipio y su estrecha relación con entes gubernamentales, la falta de control en acciones delincuenciales y la complicidad estatal en los hechos. Este suceso, que dejó al periodismo de la región herido de muerte, se ha repetido cuatro veces más a lo largo de 18 años. El último episodio y quizá el más recordado por la forma tan contundente en que ocurrió fue el de la periodista Flor Alba Núñez; así, Pitalito volvió a estar en primera plana de medios nacionales, pero esta vez de una forma aniquiladora. De repente el segundo municipio más importante del departamento perdió por segunda vez una de las semillas más prometedoras de periodismo independiente.

Estos dos asesinatos de periodistas en la localidad, y en especial el segundo, hicieron que las dinámicas investigativas e independientes que se tejían empezaran a cambiar, y que en la actualidad se piense mucho antes de publicar cualquier información relacionada con denuncias sobre irregularidades políticas, o termine siendo omitida. Ejemplo de ello es la desconfianza y poca accesibilidad que muestran los medios cuando se les menciona la muerte de la periodista y la posible relación del hecho con la actual administración del municipio.

Al respecto, un periodista manifestó que “en Pitalito ninguno de nosotros quiere hablar sobre el tema y a pesar de saber la verdad sobre el segundo asesinato nadie lo dice. Vivimos en un pueblo en donde no queremos ser el objetivo de quienes ostentan el poder y tienen intereses oscuros, y así ser una tercera víctima. Dos de nuestros compañeros tuvieron que alejarse completamente de la región debido a amenazas, porque investigaban nexos del actual gobierno con la muerte de Flor Alba, y además del lavado de dinero en la zona, la fuerte conexión que tiene este con casas comerciales de la población. El periodismo en Colombia y específicamente en Pitalito nos pone a decidir entre informar con trasparencia o vivir, porque denunciar es estar dispuesto a morir”.

La noche del martes 2 de septiembre de este año, cuando casi se ajustaban tres años del último asesinato, debajo de la puerta de las instalaciones de La Fiera en Pitalito -una emisora reconocida en la región Huilense-, fue puesto un sobre de manila proveniente de las “Águilas Negras” y con dos oficios que titulan “Así comienza la limpieza en el Huila de tantas lacras” y “Águilas negras de Colombia por nuestro país”; en ellos mencionan a cuatro periodistas de la región y además a la fundación FESH. Entre letras se lee “Malparidos ni sus escritos ni sus denuncias nos van a detener”.

En un reciente informe de la Fundación para la Libertad de Prensa en Colombia, se advierte que los tres poderes del Estado colombiano siguen siendo los mayores agresores contra comunicadores sociales en el país. En los últimos 40 años han sido asesinados en Colombia 154 periodistas, crímenes que en su mayoría continúan en la impunidad.

De los cinco casos de asesinatos en el Huila, solo hay condenas en el de Flor Alba Núñez, al ser capturado el autor material, Juan Carlos Ortiz, alias ‘El Loco’. Los demás crímenes de periodistas huilenses siguen en la impunidad; pese a que hay indicios de personas muy reconocidas como comerciantes, a la fecha no existe prueba alguna que los haga responsables. Así, ante este panorama ¿quién puede brindar las garantías para que en el municipio se logre hacer un periodismo independiente?

 

AMENAZAS

                 

 

 

 

PERIODISTAS ASESINADOS

 Flor Alba Nuñez -Periodista-                                                                                                 

 

Nelson Carvajal - Periodista-

 

 

   

 

 

 

 

 

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