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‘Vida al río’, un proyecto de ecoturismo sostenible en Pitalito

Esta actividad en el Valle de Laboyos, la puerta del Macizo colombiano, tiene la finalidad de generar cuidado por los entornos naturales de la zona rural del sur del Huila.

  

La región de sur del Huila se caracteriza por sus ecosistemas estratégicos en biodiversidad y riqueza en fuentes hídricas, como tener a su paso el río más importante del país, el río Magdalena, que atraviesa de norte a sur el departamento del Huila. En él convergen importantes afluentes como el río Guarapas, que está declarado por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad, y su cuenca tiene un recorrido de 71 kilómetros que nace en el municipio de Palestina y desemboca en Pitalito en la vereda Criollo.

Como iniciativa de recuperación y preservación a las fuentes hídricas, en especial a la cuenca del río Guarapas, nació la Fundación Vida al Río en el año 2015, organización sin fines de lucro que busca marcar la diferencia en el municipio por su labor de cuidado al medio ambiente. Su espacio de trabajo está enfocado en el corregimiento Charguayaco, conocido como la puerta de entrada a la Reserva Natural Serranía de Peñas Blancas, un ecosistema estratégico en el sur del Huila que está conformado por 32.973 hectáreas comprendidas entre los municipios de Pitalito, Timaná, Acevedo, Altamira, Palestina y Suaza.

Dentro de los proyectos de la Fundación Vida al Río está Charguayaco Ecoturístico Café y Color; su propósito es la conservación ambiental y el reconocimiento de la importancia del lugar para la comunidad y el planeta. Entre las actividades desarrolladas están las campañas de arborización, recuperación de senderos ecológicos, embellecimiento de las casas, realización de murales dentro del caserío para que sea más agradable la visita a la zona, cine bajo las estrellas, campañas de salud y celebración de ‘San Pedrito’, fiesta tradicional colombiana.

La iniciativa no solo comprende la descontaminación de las fuentes hídricas, sino que se proyecta en la zona sur del Huila como un polo en ecoturismo sostenible, junto a organizaciones públicas y privadas que los han apoyado. Por ejemplo, el Servicio Nacional de Aprendizaje SENA se unió dando capacitaciones para preparar a la comunidad en este nuevo proceso ambiental.

“Creemos que la gente puede apuntarle a una nueva actividad que no sea solamente el cultivo del café, sino que sea sostenible y que se pueda mostrar su zona como una zona de reserva y de actividad ecoturística, al mismo tiempo que se pueda ir preservando lo que hemos aprendido y enseñado”, afirma Dora Lucía Ruiz, representante legal de la Fundación.

Gracias al trabajo en equipo unieron fuerzas con la comunidad y durante un año y medio han llevado grupos de 15 a 20 personas por los senderos ecológicos para el avistamiento de aves y especies representativas de la Serranía como el mono aullador, el mono maicero y el roble negro, especie endémica de la Cordillera de los Andes registrada en cinco localidades a nivel nacional. En cada visita se preparan jóvenes que participan como intérpretes locales y guías profesionales, quienes relatan la parte histórica y ancestral del lugar, siempre con el objetivo de la conservación ambiental.

Los intérpretes locales son un grupo de voluntarios de 40 niños y jóvenes ‘Guardianes del Turismo y Patrimonio Nacional’ con edades entre los 7 y 17 años, que son capacitados y todos los sábados reciben enseñanzas del reconocimiento de los bienes tangibles e intangibles que tienen dentro de su entorno, y de especies de flora y fauna, para que de esta manera puedan generar sentido de pertenencia por su territorio. Hasta el momento, han logrado graduar a dos promociones como guías locales.

El ecoturismo también se extiende a adultos mayores en el proyecto Club de los 60, donde realizan tardes de esparcimiento y enseñanza en el manejo de los residuos sólidos y la reutilización de materiales para productos del hogar o venta en ferias ambientales. Con la integración de niños, jóvenes y adultos siguen labrando su camino de conservación ambiental y mejoramiento de la calidad de vida mediante su eje central que es la sensibilización para el rescate del medio ambiente.

 

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