El polémico contrato que la Universidad de Antioquia firmó con AngloGold Ashanti

Por Laura Franco y Juan David Guerra

En el Suroeste antioqueño, los cultivos de plátano y café, que colorean de distintas tonalidades de verde las montañas, han sido testigos de la organización que han tenido que emprender las comunidades para resistirse a la explotación minera en el territorio. Resistencia que hoy vive un nuevo capítulo a raíz de un proyecto formativo que realizaría la Universidad de Antioquia con financiación de la empresa multinacional minera AngloGold Ashanti.

¿Cómo inició todo?

El 12 de junio del 2018 llegó una carta de parte de la Veeduría y la Personería del municipio de Jericó, a la rectoría de la Universidad de Antioquia. La intención era solicitarle a la Universidad formación en labores de control y participación ciudadana. 

La carta dice lo siguiente: “Nos permitimos solicitar en un acto de responsabilidad social, la vinculación activa de la Universidad Pública como tercero académico independiente para que pueda apoyar a la veeduría y a la personería municipal de Jericó con el soporte técnico, legal y académico requerido, para que con base en información técnica veraz se pueda realizar el proceso de veeduría a este proyecto que se desarrolla actualmente en el territorio de Jericó”.

En resumen, le piden a la Universidad que brinde herramientas para hacer veeduría a la minería. El documento, firmado por el presidente de la veeduría ciudadana y por la personera de Jericó, pasó por varias Unidades Académicas de la institución, hasta que fue remitido, por competencia, a la Escuela Ambiental de la Facultad de Ingeniería, teniendo en cuenta que esta dependencia había realizado proyectos de formación sobre el tema con otras comunidades.

En la Escuela Ambiental vieron con buenos ojos la propuesta, y decidieron crear un diplomado para brindar dichas herramientas, pero había un claro inconveniente: la Universidad no podía financiar el proyecto, pues los recursos son escasos. John Fernando Escobar, profesor de la Universidad y miembro de la Escuela Ambiental, explicó a Periferia que la Universidad no puede invertir sus recursos en un asunto que es competencia de las personerías y las veedurías. 

La financiación era el problema

Fue así como la AngloGold Ashanti, cuya presencia en Jericó ha sido problemática desde que llegó (hace más de diez años), y que además ha sido denunciada por cometer atropellos contra campesinos, entró a participar en el proyecto.

La Universidad decidió comunicarse con dicha empresa en busca de financiación. “Al recibir la propuesta de formación nosotros dijimos “esto está bien”, pero eso no puede ser financiado por la Universidad, y comprendemos que los entes como personerías o veedurías no tienen recursos. Además, esto necesita juntar un grupo de gente importante. Por eso decidimos convocar a la empresa para que en términos de responsabilidad social financiara el tema”, cuenta el profesor Escobar.

Luego de realizar las respectivas gestiones legales, AngloGold aceptó, y el contrato se firmó. Sin embargo, esta decisión no fue bien recibida por parte de la comunidad jericoana, ni por los movimientos de la región. Organizaciones campesinas, indígenas y ambientales se mostraron en desacuerdo con que fuera la empresa la que financiara el diplomado. 

“Rechazamos la decisión de firmar ese contrato con una empresa que está ilegítimamente en el municipio. No podemos permitir que la universidad pública, financiada en parte con los recursos de los habitantes de Jericó, se preste para actividades con una empresa que está en contra de los intereses de la población”, expresa Fernando Jaramillo, presidente de la Mesa Ambiental del municipio.

Frente a tales reacciones, el profesor Escobar defiende las buenas pretensiones de la Universidad: “con este diplomado ni se promueve ni se rechaza la minería; nosotros vamos a dar instrumentos para el proceso de control ciudadano ante cualquier proyecto de desarrollo”, y afirma que antes de consolidar el convenio se establecieron tres salvedades frente al diplomado. La primera, que este fuese abierto para todo el que quisiera participar; la segunda, que los contenidos fuesen propuestos únicamente y de manera autónoma por la Universidad; y finalmente, que los resultados del mismo no tuviesen que ser revisados ni aceptados por la empresa minera.

Sin embargo, a pesar de estas exigencias y de la justificación de la Universidad frente a su autonomía, el diplomado fue cancelado por la misma institución a petición del alcalde de Jericó, Jorge Andrés Pérez.

La actividad académica estaba programada para comenzar a mediados de enero del presente año, pero no alcanzó a iniciarse el desarrollo de ninguna de las temáticas, dentro de las que se encontraban componentes que preocupaban a los ambientalistas por el enfoque que podrían tener, como en el caso del módulo 4 titulado “Ambiente y desarrollo. ¿Conceptos irreconciliables?”. Este currículo, según Fernando Jaramillo, no respondía “de ninguna manera a las necesidades de los líderes”, además que con él se defendía una idea de progreso “que no es más que su propio beneficio y la destrucción de nuestro municipio”.

AngloGold Ashanti: una empresa cuestionable

La principal preocupación de las organizaciones radica en que si la empresa financiara el diplomado, lo usara en beneficio propio, para publicitarse y ganar puntos ahora que tiene un camino difícil por recorrer en Jericó, esto después de que el Concejo municipal prohibiera por segunda vez la minería; por ende la empresa debe buscar salidas para poder explotar un millonario proyecto minero para el que ha realizado exploración desde hace una década en el municipio.

En un comunicado expedido por el Cinturón Occidental Ambiental (COA) se advierte el peligro de que con este proyecto académico se posibilitara “la consolidación de una línea de base para disfrazar, con una falsa legitimidad, el proyecto minero Quebradona”, que ha ocasionado atropellos de la Fuerza Pública y de la empresa contra los campesinos del municipio. Este proyecto minero cuenta con una inversión de 65 millones de dólares (según el portal oficial de la empresa), y pretende extraer, según el COA, “3.95 Mt de cobre, 6.13Moz de oro, 85.2 Moz de plata y 70Kt de molibdeno”.

El COA señaló además que la Universidad estaría pactando con una empresa “conocida en el mundo por financiar grupos paramilitares, como en el caso denunciado por Human Rigths Watch en la República Democrática del Congo”, y que además tiene en su contra “delicadas acusaciones sobre su relación con el asesinato de líderes sociales en el país”.

La UdeA ya ha contratado con AngloGold

La Universidad de Antioquia ha trabajado dentro del proyecto minero “Quebradona” impulsado en el territorio. AngloGold le solicitó a la Universidad que hiciera una revisión del modelo hidrogeológico, es decir, una revisión del informe que debe elaborar la empresa sobre cómo se transformará el flujo del agua en el subsuelo con la actividad minera que está realizando. “Consiste en hacerle la revisión, una especie de peritaje al modelo para ver si está bien elaborado”, confirmó el profesor John Fernando Escobar.

Pero el diplomado y la revisión de modelo hidrogeológico no son, al parecer, los únicos contratos que ha firmado la Universidad con la empresa minera. La institución universitaria habría contribuido, además, en la formulación de la línea base del proyecto, que según el profesor, consiste en “estudiar todo lo que tiene el territorio, es parte de los procesos de licenciamiento. Yo llego a un territorio y casi que tengo que tener una base de datos que me diga: había cien mil árboles, había tantas hectáreas en cultivo, había tantas personas, el nivel de empleo, los ingresos, el pib”.  

El profesor expresó que otras Facultades e Institutos de la Universidad participaron en la construcción de la línea base, necesaria para que AngloGold pueda explotar el territorio. “Tengo entendido que otros Institutos y Unidades de la Universidad ya han participado en el levantamiento de esa línea base. Un instituto le hizo una labor de campo a AngloGold”, afirmó.

Contexto: en Jericó y el Suroeste antioqueño no quieren la minería

El historial de Anglo Gold Ashanti en la región es negativo, especialmente por su presencia en el municipio de Jericó, donde lleva varios años realizando labores de exploración en el proyecto Quebradona. 

En el 2017 las comunidades de Jericó salieron en protesta por la realización de cientos de perforaciones, y por la instalación de unas plataformas de la empresa minera. En mayo del 2018 comunidades de Jericó marcharon en contra de esta empresa, encabezadas por organizaciones indígenas y campesinas, pero las movilizaciones se vieron empañadas por denuncias de amenazas, agresiones, e intimidaciones que cometieron miembros del Ejército Nacional, la Policía y el Esmad durante la movilización.   

Pero Jericó no es el único municipio de la región que está en contra de la minería. En noviembre de 2018 el Concejo del municipio de Ciudad Bolívar prohibió la minería de metales e hidrocarburos en su territorio. Con este ya son 13 los municipios del Suroeste antioqueño que le han cerrado las puertas al extractivismo: Betulia, Titiribí, Támesis, Urrao, Jardín, Concordia, Pueblorrico, Salgar, Tarso, Fredonia, Valparaíso, y Jericó.   

Para ninguno de estos municipios fue fácil llegar a esta determinación, tanto por la presión que ejercen las grandes empresas, como por la guerra jurídica que deben enfrentar, principalmente contra la Gobernación de Antioquia, que contrariando las decisiones autónomas de las comunidades y de las instituciones locales, ha demandado varios de los acuerdos ante el Tribunal Administrativo de Antioquia. Como resultado de dichas demandas, el Tribunal anuló, entre otros, el acuerdo del municipio de Urrao. Pero el Consejo de Estado les dio la razón a los concejales de Urrao, y declaró, en una sentencia histórica que entró en pugna con lo dicho por la Corte Constitucional, que los municipios sí pueden prohibir la minería. 

Este año las movilizaciones en la región del Suroeste han continuado, y puntualmente en Jericó, donde el 15 de enero campesinos del corregimiento de Palocabildo presenciaron actividades de exploración minera en una de las plataformas de perforación del proyecto Quebradona, y denunciaron que, por Acuerdo municipal, estas actividades están prohibidas, por lo que la empresa estaría ejerciendo la minería ilegal. Las actividades de la empresa continuaron, y el pasado 24 de enero los campesinos de este corregimiento se tomaron la plataforma minera de la AngloGold Ashanti, localizada en la finca La Mancha, exigiendo al alcalde del municipio hacer cumplir dicho Acuerdo municipal, por medio del cual se prohíbe toda minería de metales en este municipio. 

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Juan David Guerra

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