El movimiento estudiantil: una lucha incansable

Paso a paso
El segundo semestre del 2018 fue una demostración de valentía, coraje, de organización y lucha de un movimiento estudiantil que un año antes se creía que dormía. Las movilizaciones, encuentros nacionales, debates y horas interminables de asamblea, fueron iniciando poco a poco en todo el territorio nacional. Así pasaron los días mientras el fuego de la esperanza y la lucha invadía a muchos corazones desprevenidos, que meses antes no se hubieran visto involucrados en un anhelo nacional que reclamaba una educación digna en nuestro país.

Fue así como despertó este movimiento que tenía el peso de una educación superior con 16 billones de déficit y que daría un primer paso seguro ante esta y otras problemáticas con la creación de la UNEES (Unión Nacional de Estudiantes de Educación Superior), una plataforma que nació en septiembre en Caquetá, en el marco del segundo Encuentro Nacional de Estudiantes de Educación Superior. Allí, entre instituciones de educación superior(IES); públicas y privadas de todo el país y delegaciones que representaban los sentires amplios de las asambleas estudiantiles, se construyó un pliego que sería la ruta de lucha de un paro nacional histórico que ni siquiera los asistentes del encuentro preveían.

En este segundo encuentro nacional se hizo el llamado a las instituciones de todo el país a implementar mecanismos de presión para posicionar el pliego. Así, entre movilizaciones locales, nacionales y diferentes procesos, se definió como hora cero del paro el día 11 de octubre. Horas antes el paro fue recibido con una multitudinaria movilización sin precedentes en muchas de las ciudades que marcharon y que, por el impacto logrado aquel 10 de octubre, logró instalar una mesa de negociación con organizaciones profesorales, estudiantiles y el Gobierno nacional.

El siguiente paso fue la mesa de negociación: luego de que los rectores del Sistema Universitario Estatal firmaran un acuerdo, los estudiantes continuaron presionando hasta lograr un espacio para ser escuchados. Esta mesa estuvo marcada por largas e intensas jornadas de movilización y negociación, donde el sector educativo y el Gobierno tuvieron bastantes diferencias, tanto así que el Gobierno decidió levantarse de la mesa dos veces, y los estudiantes suspenderla el 13 de diciembre horas antes de firmar. Esto debido a que este mismo día se dio una nefasta jornada de represión en las movilizaciones nacionales, en donde Esteban Mosquera – estudiante de la Universidad del Cauca– perdió un ojo a causa de un proyectil lanzado por el ESMAD. Sin embargo, al día siguiente todo el estamento estudiantil firmó el acuerdo.

El hecho se produjo tras la presión del Gobierno, que se mantuvo en una lógica de todo o nada: o se aceptaba la propuesta que había en la mesa o se retiraban de la mesa definitivamente sin que quedara nada de lo acordado. Esta firma presionada generó inconformidades en la comunidad estudiantil, pues se hizo un 14 de diciembre cuando las universidades estaban vacías, y cuando no había la posibilidad de convocar escenarios asamblearios para avalar (o no) la decisión, además, se firmó con una jornada de represión previa y con un Gobierno que había sido rechazado rotundamente en las calles.

De esta mesa de negociación nacional salieron varios avances y mesas temáticas que se negociarán este 2019: reforma a los artículos 86 y 87 de la Ley 30, al Sistema General de Regalías, al Icetex, y a Instituciones Técnicas, Tecnológicas y Universitarias (ITTUS) y Publindex. Adicionalmente, hay una con la Alta Consejería de los DDHH de la presidencia para tratar el tema de la vulneración de DDHH en el marco de la protesta social. Por otro lado, están los 4.5 billones que se lograron arrebatarle al Gobierno en la mesa de negociación, y los recursos que aumentarán la base presupuestal de la educación, ligados al aumento del Índice de Precios al Consumidor (IPC) que serán reajustados durante los próximos años así: a partir de 2019 se hará un aumento del IPC más 3,5%; para el 2020, IPC más 4%; para el 2021, IPC más 4,5%, y para 2022, IPC más 4,65%.

¿Quiénes lograron sentar al Gobierno saliendo a las calles?
La composición de este movimiento estudiantil representado en la UNEES tiene unas características bastante particulares: en su gran mayoría las personas que nutrieron y conformaron comités, consejos, asambleas y labores necesarias en este paro, fueron personas que quizás nunca se hubieran pensado en una organización de carácter claramente crítico y con principios como la combatividad, como lo es esta plataforma. En su gran mayoría son personas sin formación política u organización previa, con la inquietud causada por un país lleno de corrupción y con un Gobierno nefasto que viene perdiendo legitimidad en los espacios universitarios y estudiantiles. La falta de experiencia y formación es a la vez ventaja y desventaja de este movimiento: obtuvo avances cuantitativos gigantes y logró una correlación de fuerzas necesaria para lograr instalar una mesa, sin embargo, esta misma ventaja también cobró su deuda en la falta de claridades e insumos para poder arrebatarle al Gobierno un poco más y no dejarse obligar a firmar.

Cabe destacar que, aunque esta era la realidad de la mayoría, hubo algunas organizaciones y personalidades con experiencia y formación que en muchas partes del país lideraron procesos y jugaron un papel importante en los espacios de dinamización nacionales y locales.


2019, ¿Y ahora qué?
Luego de la firma y del comienzo de año, la gran mayoría de IES que se encontraban en paro han bajado su mecanismo de presión, y han pasado por procesos asamblearios donde han hecho consideraciones al acuerdo firmado en diciembre que no se puede modificar. Algunas hicieron su pliego local con las administraciones e instalaron mesas de negociación en cada institución, lo que ha generado una dinámica constante y organizativa en esas universidades, a pesar de la quietud, luego de la firma del acuerdo, de muchos estudiantes que no entraron en dinámica con el paro o alguna plataforma.

Este es un momento decisorio frente al futuro de un movimiento que debe definir si su carácter es reformista o está dispuesto a mantener su organización y estructura al servicio de las coyunturas del país. También se debe preguntar si está dispuesto a seguir haciendo presión desde las calles en apoyo a los puntos que faltan por concertar, y para exigir el cumplimiento de lo ya pactado. Además, debe definir si mantiene su cabeza en alto y las esperanzas de construir un movimiento que se comporte como un sector social en disputa –tal como lo hacen los indígenas o campesinos–, y pasar de lo reformista a las disputas constantes que van más allá de las salidas de las aulas universitarias. Este 2019 trae consigo el llamado a un gran paro cívico nacional, donde muchos sectores sociales harán apuestas de unidad para pelear cambios estructurales en nuestro país, y donde los estudiantes y la fuerza que demostraron serán más que necesarios para avanzar hacia una Colombia para la vida digna.

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