Tres, dos, uno: acción

En estos momentos (2018-2019) los educadores atraviesan por la tercera cohorte para ser ascendidos o reubicados salarialmente en el estatuto de profesionalización 1278 de 2002. El principal instrumento de evaluación es un vídeo que los maestros tienen que grabar de una práctica pedagógica en el aula de clase, lo que ha generado bastante malestar e incomodidad para muchos de ellos. 

 

Manuel Trujillo es un docente de vocación desde hace 38 años que ahora es rector en la institución educativa José Antonio Galán del municipio de La Estrella, Antioquia, sector La Tablaza. Manuel hace parte de los 161.912 maestros vinculados por el decreto “nuevo”, conocido como el 1278 de 2002, aunque en Colombia aún se encuentran maestros vinculados bajo el decreto el 2277 de 1979.

Mucha crítica ha tenido este decreto y más aún con los dos distintos instrumentos que se han implementado en cuestión de escalafón. Antes del 2015, el docente presentaba una prueba tipo Icfes diseñada por la Universidad Nacional de Colombia, basada en competencias. El resultado debía superar el 80%. En el año 2015 uno de los sindicatos más grandes de Colombia, Fecode, en contubernio con el gobierno de Juan Manuel Santos y la Ministra de Educación Gina Parody, negociaron luego de un largo paro. Concertaron una mejora salarial y cambiaron este examen escrito por un vídeo, unas encuestas y una planeación.

En conversación con Manuel, conocimos las críticas que tienen los docentes en contra de los nuevos instrumentos de ascenso en el escalafón.

¿Cómo es la evaluación y el ascenso en el escalafón?
Nosotros éramos evaluados para subir en el escalafón cuando ingresamos a la carrera docente: una prueba escrita de competencias, una prueba psicotécnica, los antecedentes disciplinarios y la experiencia laboral. Luego inicia durante un año el periodo de prueba, que es uno de los más largos de todo el sistema laboral. Cada año nos hacen una evaluación de desempeño, la cual pactamos con el jefe inmediato que en el caso de los docentes soy yo (porque soy directivo), y en mi caso son los directores de núcleo. Al finalizar el año hacemos un cara a cara y se asigna una valoración en cada una de las cuatro áreas de gestión, si el maestro no supera el 60% se realiza un plan de mejoramiento.

En el caso de los ascensos, hay que decir que para ser ascendidos o reubicados salarialmente en el estatuto de profesionalización 1278 de 2002, las cosas han cambiado desde 2015. Nos quieren convertir en payasos, en actores por medio de un vídeo.

¿Por qué el video no responde a las mismas directivas de la evaluación de desempeño (cuatro áreas de gestión) y solo están valorando una práctica de aula?
Lo que pretendían era evitar que nosotros fuéramos sometidos a rigores académicos. Nos toman como unos ineptos. Ahora nos ponen a hacer payasadas en un vídeo, eso no lo voy aceptar. Por primera vez me metí a realizar el vídeo, pero para protestar. Fecode dice “qué pesar de nosotros que somos tan indefensos, no nos evalúen, pongámonos a hacer un vídeo”. Eso se fue convirtiendo en una industria, hay una empresa que capacita a los maestros para responder, les mandan el guion ya listo, le dicen qué tiene que hacer. Además, está la industria de los dueños de las cámaras, o sea, las empresas que filman la práctica pedagógica. Y si no se pasa el 80% y queda muy cerca (79.55%) están las universidades ofreciendo los cursos para el ascenso.

Maestros vinculados bajo el decreto 1278 afirman que el costo de la grabación oscila entre los $150.000 y los $300.000, varía dependiendo de la zona donde hay que ir a grabar. Llevan dos cámaras con trípode, los micrófonos y le entregan al docente el vídeo listo. Muchas veces ellos recomiendan a los maestros cómo hacer que la práctica quede mejor: el testimonio inicial (con telepronter incluido), el desarrollo de la clase y la reflexión final, que son los tres momentos que deben estar en el vídeo.

¿Y quiénes son los pares evaluadores?
Yo realizo un símil que se aplicó aquí en la época de la gran violencia jurídica, que hoy llegó a las aulas y a los escenarios pedagógicos, los pares son anónimos, jueces sin rostro, que nos critican y nos etiquetan como malos simplemente porque quieren, sin una justificación pedagógica. A mí me tocó ver profesores llorando porque los pares evaluadores, que son anónimos, les escribían en la retroalimentación que trataban mal a los estudiantes.

En el sistema educativo el evaluador y el evaluado tienen que mirarse a la cara porque la evaluación es un instrumento que se aplica para mejorar. La evaluación debe ser objetiva, partir de lo que se tiene pactado en el criterio. Las mismas palabras que le mandan a uno, se las mandan a todos, están libreteadas en la retroalimentación.

Docentes que se presentaron para la segunda cohorte (2016-2017) y que no alcanzaron el puntaje de 80%, encontraron en la retroalimentación comentarios como: “El docente no es consistente en el trato respetuoso con sus estudiantes y, algunas veces, es indiferente frente al comportamiento de estos. Aunque en algunas ocasiones promueve la cohesión entre el grupo de estudiantes, se evidencia poco apoyo y por lo general, el trato entre estos es irrespetuoso. Aunque propicia la participación de los estudiantes, no logra motivarlos e involucrarlos en las actividades propuestas”.

Aunque los maestros pueden hacer reclamaciones durante el proceso, las respuestas a los docentes siempre fueron negativas. “Nos permitimos informarle que de conformidad con la Ley Estatutaria 1581 de 2012 y la Ley 1324 de 2009, estas solicitudes no se pueden responder de manera favorable al interesado, ya que esta información ostenta carácter reservado”, fue la respuesta común que recibieron los educadores.

Manuel, ¿qué piensa usted de la evaluación docente?
Creo que hay que prepararlos para las nuevas pedagogías, las nuevas tendencias del aula, los nuevos movimientos sociales. Un maestro es un dinamizador social, el pueblo se transforma en las aulas de clase, en la dinámica de la escuela.

Es muy triste que a los maestros se nos evalúe tanto. No he visto que a los médicos los evalúen para subirles el sueldo, a los jueces tampoco, y los generales solo van y hacen un curso.

Yo no entiendo por qué Fecode no llegó a un arreglo en ese tema, ¿queremos mejorar a los maestros? Gobierno, coja cohortes de maestros y llévelos a las aulas universitarias y actualícelos de cuenta suya, ¿por qué Fecode no arregló así? Preparemos los nuevos maestros, cojamos cohortes de las mismas bases y formemos cohortes de preparación y análisis pedagógico, es que la escuela tiene en su interior su propia dinámica de crítica, tiene maestros muy bien preparados, pensadores, pero nos desconocen, nos creen ineptos, nos creen burros.

¿Qué otros aspectos negativos tiene hacer el vídeo?
Los maestros dejan de ser ellos, llegan donde uno solicitando que le preste un grupo que se maneje bien, no cumplen el protocolo y tienen que volver a grabar. Se estresan porque están en un escenario irreal. El aula de clase es como la habitación del matrimonio, es muy íntima porque es la relación de unos seres humanos que están en controversia permanente. Un aula es un ambiente humano de aprendizaje y desaprendizaje. Cuando le meten a alguien allá, le violan la intimidad, es como hacer una ruptura amorosa.

Yo conozco a una docente de la vereda El Cedro, en el municipio de Yarumal. Me escribió que ellos tenían programado que les grabaran el vídeo un viernes, pero tuvieron que reprogramar porque el camarógrafo se accidentó y les mandó otro diciéndoles que iba un lunes festivo. Citaron los niños un lunes festivo, llegaron cuatro a un aula y seis a otra, porque eran dos profes. Así tuvieron que hacerlo. En medio de los nervios todo salió mal, fuera de eso tuvieron que pedir permiso a los lugartenientes de la zona, que son los que controlan, para poder entrar una persona con cámaras. La docente me escribía y me decía: “rector, sé que voy a perder, es mi oportunidad, y eso no lo entiendo”. Otros maestros me dicen: “yo me gradué de maestría, estoy haciendo mi doctorado. Nos postgraduamos y tenemos que hacer esta payasada para que nos asciendan”.

¿Y los estudiantes qué dicen?
Los muchachos están siendo solidarios con los maestros. De hecho, se comprometen a ser juiciosos y ordenados. Preguntan lo que deben preguntar, mejor dicho, también ellos fingen, se rescata esa solidaridad.

Si la razón de ser de la escuela son los estudiantes, es un absurdo que un vídeo valga un 80%. Debería valer más el comentario de los pares, lo que piensan los estudiantes del maestro, pero no, para el Icfes y el Ministerio vale más ponernos a hacer una cosa que no hace parte de nosotros.

¿Qué dice el sindicato de Adida?
En la última asamblea general se rechazó ese instrumento de ascenso y reubicación. Los delegados votaron negativamente a este sistema de evaluación de cohortes, pero hay unos delegados que la defienden con vehemencia, y lo más triste es que son del 1278. A muchos de esos delegados les queda muy fácil porque se graban en esas asambleas y los hacen ascender.

Queda claro que la base del sindicato está en oposición, no sé cuándo va a llegar a los que negocian, mejor dicho, a los que politiquean con el sindicato. Para mí el sindicato es un partido político, una plataforma política con sus ideologías, muchos llegan a puestos burocráticos en las Gobernaciones y Alcaldías, eso efectivamente pasa como fue el caso del dirigente sindical de Adida, Hazz Mariaga que ahora es director de la educación rural en Antioquia. Muchos de los sindicalistas llevan años sin estar en un aula de clase, eso de estar en un aula les es muy difícil.

***


Testimonio de un par evaluadora
Martha*, una educadora que se inscribió en la convocatoria para ser evaluadora, nos contó lo siguiente: “El operador para realizar la selección y todo el proceso de capacitación es la Corporación Mixta para la Investigación y el Desarrollo de la Educación – Corpoeducación. De primera mano me enteré porque unos compañeros de la escuela en la que trabajo me contaron. Además, la convocatoria fue publicada en la página web del Icfes el sábado 25 de mayo para que los interesados se inscribieran hasta el 29 de mayo.

Para ingresar tuvimos que realizar dos pruebas, la primera fue un cuestionario de 30 preguntas de lectura crítica y la visualización de un vídeo del cual teníamos que responder unas preguntas. Los mejores resultados pasábamos a la segunda fase que correspondía a una capacitación de cuatro horas durante cinco días. Por cada una de las capacitaciones nos pagaron $107.000 y por cada vídeo evaluado $80.000.

Lo que nos insistían mucho, para lo cual tuvimos que firmar fueron unas cláusulas de confidencialidad. Todos los participantes somos educadores en ejercicio, durante los talleres nos colocaban a analizar entre todos los 75 ítems con los cuales evaluamos los vídeos, este ejercicio generó mucho debate por las posturas de los pares; algunas muy extremas y otras más conciliadores. Para las capacitaciones teníamos prohibido entrar al salón celulares, lapiceros, cuadernos y todo el material que nos entregaban, como unas guías, se tenían que quedar allá. En las conversaciones insistían también que nos preocupáramos más por la forma de dar la clase y no tanto por el contenido desarrollado por el docente durante su clase.

Cada día vamos a un salón, dispuesto por Corpoeducación, con computadores y unos monitores encargados. Nos cargaban dos o tres vídeos por día, cada uno tiene un promedio de tiempo para ser evaluado de una hora y 15 minutos. Nosotros llenamos las respuestas, unas seleccionando sí o no, y otras de frecuencia (con respuestas como “muchas veces, algunas veces”). El promedio de la duración de los vídeos está entre 45 y 55 minutos. No se pueden adelantar, solo retroceder, por si tenemos dudas.

Por el momento hay un promedio de 88.000 vídeos para ser evaluados. Los monitores están preocupados porque son muchos, para cumplir el cronograma figado por el Icfes nos va tocar doblar horarios. Por mi parte yo voy a coger dos turnos de los tres que hay: de 2:00 p.m a 6:00 p.m y de 6:00 p.m a 10:00 p.m. La platica me sirve bastante.
*El nombre fue cambiado a solicitud de la fuente.

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