De putas: crímenes y corrupción

Soy puta de profesión y estoy putamente indignada por el desfalco que un exfuncionario de la Universidad Distrital hizo con dineros públicos que debieron ser invertidos en las incontables necesidades latentes de este centro educativo.

Acá no me enreden, ser puta me enseñó a ser astuta, audaz, inteligente y a no dejarme meter los dedos en la boca o por lo menos a no dejármelos meter si no es porque un cliente me está pagando por eso.

Para muchas de nosotras las putas es desgarrador, después de extenuantes horas de trabajo, tacones y shows, llegar a la U y no tener un salón para estudiar o un docente para ver la clase.

Así que acá no me enreden.

¿Y la plata de la universidad? Ah… pues me la mecatié en cositas

Para entrar en contexto, la Universidad Distrital Francisco José de Caldas es un centro educativo de carácter público ubicado en Bogotá, donde personas de las clases más populares acceden a la educación superior.

Presuntamente, un exfuncionario, quien fue removido de su cargo a propósito de las investigaciones, se mecatió la plata de esta universidad en cositas, se farreó la plata… literalmente se la farreó.

Esta información fue publicada el 14 de agosto del presente año en la página web de la universidad en mención:

“Gracias a la denuncia presentada por el rector de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas, Ricardo García Duarte, en enero de este año (2019), la Procuraduría General de la Nación acaba de abrir juicio disciplinario verbal con audiencia pública contra el exdirector del Instituto de Extensión (Idexud), Wilman Muñoz Prieto.

[…] Se evidenciaron situaciones irregulares y posibles casos de corrupción en la gestión de este exdirectivo […] fueron descubiertos hechos que evidencian irregularidades en el manejo de recursos del Idexud […] las pruebas obtenidas mostraban la utilización de una tarjeta de crédito de la Universidad, de cuya existencia no se tenía conocimiento”. 

Según una nota publicada por RCN el 26 septiembre 2019, cuando estaba en su cargo, Wilman Muñoz Prieto se compró (con dinero de la universidad) una camioneta Mercedes Benz y dos costosos carros más, lujosas cenas, estadías en casas de prostitución, entre otras “cositas más”, por el valor de 11 mil millones de pesos.

Se mecatió 11 mil millones de pesos de dineros públicos, mientras la Universidad Distrital se cae a pedazos. Basta con observar cómo los estudiantes de la Facultad de Artes Asab deben estudiar en una sede en la que corren el riesgo de que el techo les caiga encima.

Mientras tanto, el ahora exfuncionario “habría pagado tiquetes de avión, hoteles, cenas en restaurantes, así como ropa y cursos de inglés en línea, entre otras excentricidades como la mensualidad de Netflix… pagó dos vehículos de gama alta (una camioneta y un carro deportivo)”, según publicó El Espectador el 26 de septiembre de 2019.

Chimba, el señor coleccionando carros y comiendo rico mientras que los estudiantes, que casi ni tenemos para comer, debemos ir a estudiar con el estómago vacío en instalaciones realmente precarias, con hacinamiento, falta de inversión en la planta docente, escazas salidas de campo y pocos recursos para investigación.

El crimen no es pagar por putas, el crimen es robarse la plata

¿A quién no le gusta irse de farra? Pareciera que lo criminal del caso fuera pagar por putas y no que se hubiera robado la plata de la universidad. O eso es lo que se rastrea en los medios de comunicación, que en sus titulares llaman la atención sobre este tema en particular: “han pagado putas”, “pagaron prostíbulos”, “estuvieron en casas de prostitución”.

A los medios de comunicación esto les escandaliza más que el mismo desfalco. Más que la crisis de las universidades públicas, o que las condiciones paupérrimas a las que están sometidos estudiantes, docentes y trabajadoras. Más que el hecho de que el trabajo sexual haya financiado más universidades que el mismo Estado. Más que el hecho de que las putas tengamos que ir a putear para poder pagar nuestros propios estudios, y muchas veces el estudio de nuestros hermanos o de nuestras hijas. Más que el hecho de que muchas personas trans ni siquiera puedan acceder a la educación superior.

Soy prostituta, soy estudiante de universidad pública y en las vísceras me efervesce la rabia de saber que aparentemente este exfuncionario se mecatió la plata de la universidad en cositas.

Señor Muñoz Prieto, usted no solo se robó la plata de la universidad, usted se robó miles de sueños. Para muchos de los jóvenes es un sueño entrar a la universidad pública; para muchas de las estudiantes es una pesadilla ver cómo nuestra segunda casa se sume en la precarización.

Este es realmente el crimen, robarse la plata de la universidad pública.

Pagar por putas no es un crimen. Pagar por putas es pagar por un servicio sexual, erótico, de compañía y/o entretenimiento, así como se le paga a un doctor, a una abogada, o a un mesero. Así que no nos estigmaticen siempre relacionándonos con la criminalidad, las drogas y la violencia. La discusión es de dónde salió el dinero, no que se nos pague por nuestra labor.

Crimen es siempre estigmatizarnos y condenarnos a las putas, esto promueve más violencia simbólica, física y verbal hacia quienes ejercemos de manera libre y autónoma el trabajo sexual.

Delito es que el dinero de la educación superior –que debería ser gratuita y de calidad– se pierda y nadie diga nada. ¿Cómo se van a perder 11 mil millones de pesos y nadie se va a dar cuenta? ¿Quiénes eran/son responsables de esa veeduría?

Es un crimen no reconocer el aporte social de las putas a la humanidad, todos los orgasmos proporcionados, el infinito valor de nuestra compañía al sinnúmero de identidades sumidas en la depresión que llegan a nuestros brazos buscando consuelo, escucha y algo de cálidas palabras, todo el entretenimiento que posibilitamos en un sistema capitalista que nos bombardea con realities y abrumadores trancones, la ejemplar resistencia que las trabajadoras sexuales hemos hecho dentro de los movimientos sociales y el movimiento feminista.

El delito es que se roben toda esa plata mientras que nosotras las trabajadoras y los trabajadores de las clases populares, tengamos inhumanas y eternas jornadas de trabajo para que alguien de nuestra familia logre ir a estudiar.

El crimen es que yo, siendo trabajadora sexual, no pueda acceder a un crédito, porque ningún banco, ni el mismo ICETEX, le prestan a una puta y aunque quiera estudiar con crédito no puedo por puta. Nuestra educación nos toca financiarla a nosotras mismas con nuestro trabajo, con nuestra empresa, con nuestro negocio, es decir con nuestras vaginas –algunas con su falo–, con nuestros shows, nuestros tacones, nuestra compañía,  nuestros labios de colores exóticos, nuestra astuta capacidad de convencimiento y nuestra sagrada inteligencia.   

Por eso nosotras, las trabajadoras sexuales que estudiamos con la convicción de que la educación nos debe posibilitar construir un país para la vida digna, llamamos al rector de la Universidad Distrital Ricardo García Duarte a que renuncie voluntariamente a su cargo, una licencia no remunerada no nos basta. ¿Cómo así que se pierden 11 mil millones de pesos y usted hasta ahora se viene a dar cuenta?

Nosotras las prostitutas, que después de salir del puteadero nos vamos a la universidad, le exigimos al Estado colombiano, a la Procuraduría y a la Fiscalía que esclarezcan cómo se permitió tal acto delictivo y quiénes fueron los cómplices, y que se responsabilicen de hacer lo necesario para que se reintegre el dinero robado a nuestra universidad. ¿Se robaron la plata y ahora qué? ¿Qué se van a hacer los bienes adquiridos a través de este dinero malversado? ¿Quién y cómo nos va a responder por esta abyecta fechoría?

La premisa es condenar este presunto criminal que se mecatió la plata de la universidad en cositas y no condenarnos a nosotras las putas que somos trabajadoras de la clase popular como usted que está leyendo esto.

Nosotras las trabajadoras sexuales exigimos respeto, no somos víctimas, no somos los residuos de la sociedad como los medios de comunicación quieren vendernos, nosotras las putas estamos trabajando, estudiando y organizándonos políticamente para incendiarlo todo, volverlo a crear y construir un país para la vida digna.

 

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