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Evita: la eterna flor revolucionaria de Barrancabermeja

El pasado lunes 30 de noviembre, en la ciudad de Bucaramanga, falleció la compañera y docente Evangelina Marín Rueda, producto de un agresivo cáncer. Se fue silenciosa, sin despedirse, sin quejarse del dolor sentido, como era su costumbre discreta.

Evita, como era conocida, nació en Barrancabermeja, tierra de la cual heredó su calidez humana y la templanza de sus ancestros Yariguíes. Fue vocera del movimiento político A Luchar y destacada lideresa social y popular, Camilista y comunera, pero su mayor vocación fue ser formadora social y revolucionaria, sembrando principios y valores. También fue dirigente sindical del magisterio, defensora de derechos Humanos, y cofundadora de la Corporación Regional para La Defensa de Los Derechos Humanos (CREDHOS). Integró el Espacio de Trabajadoras y Trabajadores de Derechos Humanos y el Frente Común por la Vida en Barrancabermeja. Fue parte de la dirección de la Coordinadora Popular de Barrancabermeja, organismo que lideró las luchas sociales en las décadas del 80 y 90.

Se caracterizó por su trabajo fuera de oficinas y escritorios, era del tropel, de la calle, así como pronunciaba un buen discurso, dictaba una charla o conferencia, de igual manera ayudaba a organizar un sancocho en la barricada amaneciendo con los manifestantes durante las jornadas de protestas.

Mantenía viva la consigna de unidad obrero campesino popular. Acompañó al campesinado en las tomas de tierras de Yacaranda, Tienda Nueva y otras; las marchas de mayo y el paro del Nororiente Colombiano. En los años 80 jugo un papel destacado, con micrófono en mano animaba con fervor y alegría los Festivales del Río, las celebraciones en los 1ros de mayo y as marchas callejeras.

Como docente y formadora fue exigente, rígida, con pedagogía se hacía entender. En el debate radical, vehemente y mordaz, lo que contrastaba con su estilo sereno, pausado y cauteloso, generaba polémica pero aceptación de quienes compartimos espacios con ella. Vivió convencida del trabajo colectivo y la construcción de procesos diversos, poco amiga del individualismo, e irreverente a la hora de decir las verdades.

Durante el proceso de la Constituyente estuvo convencida del cambio de las estructuras en el país. Defendió el territorio y los procesos de paz, una paz con justicia social, con democracia, mas no de entrega y rendición. Fue valiente a la hora de jugársela en defensa de la vida. A mediados de los años 80, cuando la Red 007 de la Armada Nacional y el paramilitarismo masacraban en el Magdalena Medio, denunció sin vacilaciones tales crímenes en los consejos de seguridad local y nacional.

En el año 2006, ante las amenazas e intentos de asesinarla, con nostalgia abandonó Barrancabermeja, y se radicó en Bucaramanga, donde continuó su labor docente, vinculada a los grupos de estudio y trabajo de mujeres rebeldes, de luchadores sociales y defensores de derechos Humanos hasta el día de su fallecimiento.

Evita encarnó la mujer rebelde Barranqueña, su porte elegante contrastaba con su humildad y generosidad. Estudiosa, investigadora y locuaz. Queda en nuestra memoria sus llamados de atención a compañeros y compañeras de lucha, los que siempre comenzaba con sus palabras predilectas: “Mire pito”, o mira mita”, que denotaban de entrada su desacuerdo con su interlocutor.

En su familia se le reconoce por ese afán desmedido de proteger a todos. Su amor por su progenitora, hermanos, sobrino y nietos era ejemplar. Era parte del eje de las decisiones que se tomaban en casa, su felicidad era hacer feliz y servir a los demás.

Faltan palabras para describir a tan valiosa compañera de lucha, por eso sin vacilación afirmamos que su perdida física es grande, pero queda su ejemplo de mujer valiente comprometida con las luchas por la paz, con derechos, justicia y democracia.

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Acerca del Autor

Pedro Chaparro