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"Arauca está viviendo la reparamilitarización del territorio"

ARAUCA Capital – La crisis humanitaria desatendida por el Estado colombiano tiene en algo riesgo a los liderazgos y las comunidades que han construido y labrado lo que la institucionalidad y las petroleras no han querido, ni han sido capaz.

El gobierno ha logrado mediatizar e imponer su relato: en Arauca hay un enfrentamiento a muerte entre dos grupos guerrilleros. Sin embargo, quienes tratan de esquivar las balas en el territorio, plantean que la crisis que comenzó a principios de año, no es otra cosa que una nueva “fase de la guerra contra el movimiento social araucano y su plan de vida”, su filosofía y su forma de pervivir en el territorio

En su recorrido, los integrantes de la caravana por la vida, la paz y la permanencia en el territorio escucharon voces que plantean que Arauca está viviendo la reparamilitarización del territorio; y que las autodenominadas disidencias de las FARC, son en realidad una fachada armada utilizada por el Estado y los intereses extractivos para menguar, incluso exterminar las expresiones sociales que tienen interpretaciones diferentes del territorio.

Juan Carlos Torregrosa, abogado de la Fundación de Derechos Humanos Joel Sierra, planteó que la situación actual del departamento le recuerda a la desmovilización del Ejército Popular de Liberación Nacional (EPL) en 1991, cuyos milicianos luego terminarían siendo cabecillas y creadores de embriones paramilitares que, por ejemplo, atacaron al tejido social, despojaron y asesinaron centenares de personas en el Uraba Antioqueño.

Después de escuchar la respuesta de los personeros y funcionarios de Tame, Fortul, Saravena, Arauquita, así como a la Defensora Regional y la gobernadora encargada del departamento, los caravanistas comprobaron la debilidad de la institucionalidad local, que se refleja en la malinterpretacion de lo que está sucediendo y lo ineficaces que son las medidas gubernamentales, las que lejos de garantizar el derecho a la vida, por el contrario estigmatizan, vulneran y revictimizan debido a la imposición de la autoridad militar sobre la autoridad civil.

En su momento el paramilitarismo lo reconoció: detrás de los fusiles vienen las maquinarias; es decir la voraz industria petrolera en el caso de Arauca. En municipios como Fortul, en 44 de las 56 veredas hay pretensiones de hacer exploración petrolera. Y a nivel departamental, más del 40% del territorio corre el riesgo de ser destinado a una práctica extractiva que según los araucanos ha derramado sangre y ha destruido ecosistemas y corredores biológicos claves.

A pesar de la amenaza armada, y ser víctima de un atentado terrorista, el Movimiento Político de Masas, Social y Popular del Centro Oriente Colombiano ha recalcado que seguirá denunciando, movilizándose, exigiendo el cumplimiento de los derechos fundamentales, y oponiéndose a la explotación desmedida del territorio.

Ante el desgobierno que manda hoy en el departamento y otras zonas del país, el movimiento social araucano ha tomado la decisión de hacer toda la incidencia posible para que se declare una emergencia humanitaria; para que el mundo y el país sepan que esta tierra no parió la guerra; que esta tierra quiere seguir sembrando yuca, plátano y cacao

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alejandro