Primeras jornadas antiautoritarias

Los pasados 15 y 16 de septiembre de 2009, se convirtieron en un pequeño intento por recordar y confrontar con el presente la caminata histórica de las luchas sociales, sus estrategias organizativas y las tácticas de acción que a lo largo del trayecto han manifestado una clara intención de confrontar el autoritarismo y la hegemonía. El ejercicio consistió en establecer un escenario de diálogo alrededor del antiautoritarismo entre los movimientos sociales colombianos y la lectura a los mismos desde la academia.

La discusión alrededor de la autoridad y el autoritarismo arrojó elementos conceptuales que sirvieron como base teórica común para el resto de las conversaciones de las jornadas. Para algunos de los asistentes, la autoridad es un acto inevitable y aceptable por diferentes grupos sociales en sus relaciones y procesos organizativos. Lo anterior da a entender que la autoridad es un tipo de relación ineludible, es decir, que es un acto cotidiano, casi espontáneo y frecuente con el cual lidiamos recurrentemente. Pero también que es un tipo de relación aceptable, pues su existencia está mediada por el reconocimiento de la idoneidad, de los atributos y cualidades de quien en un momento dado la ejerce para enfrentar o resolver de la mejor manera una situación particular. De esta forma, la autoridad aflora en el acto de aprobación que el cuerpo colectivo o los integrantes de una organización hacen de las capacidades de aquel o aquellos que presentan las mejores condiciones en un momento dado.

Pero, en sentido contrario, el autoritarismo es definido como un tipo de relación social deformada, basada en impositivos y verticales ejercicios de poder que, apoyándose en variados mecanismos de control, buscan someter a una parte del cuerpo colectivo para beneficio de quien promueve dichas prácticas autoritarias. El antiautoritarismo, entonces, es asumido como una respuesta colectiva de oposición a las estrategias de autoritarismo presentes en la historia de los pueblos y expresadas de diversas maneras en acuerdo con las propias condiciones de lucha.
Teniendo en cuenta lo anterior, el ejercicio contrahegemónico al que nos enfrentamos esos dos días adquirió su forma y pretendió continuar polemizando en materia de lo que representa la liberación de las mujeres, la organización obrera, el campesinado y la lucha indígena en los escenarios locales, nacionales e internacionales. El debate se nutría de cada presentación y ponencia, permitiendo a los asistentes socializar sus saberes y generar preguntas que alimentaban cada detalle de las jornadas. Se problematizó la modernidad, se acudió a la post-modernidad, se habló de pueblo, de multitud, de poder, de anti-poder y contra-poder, de Poder Popular como estrategia de construcción y trasformación de la realidad, de clases, de la lucha de clases, de lo común para enfrentar el imperio, de imperialismo, de feminismo, de género y sexo, de la necesaria confrontación del patriarcado.

En específico, en el bloque temático sobre mujeres y feminismo, donde participaron como ponentes una delegada de la Confluencia de Mujeres y la profesora Ochy Curiel, se habló de luchar contra las relaciones patriarcales dentro y fuera del movimiento popular, y de la construcción de un movimiento feminista conectado con el resto de las luchas sociales, cuestionando los privilegios de toda índole. En el bloque temático sobre el movimiento indígena, cuyos ponentes eran una delegada y un delegado del CRIC y el profesor Juan Guillermo Ferro, se discutió la necesidad de aprender de la lucha ancestral de los pueblos originarios, reconociendo, entre otras cosas, su capacidad de organización y movilización, su intento por vincular la ética y la política, su alegría en la lucha, su ímpetu  por caminar la palabra.

En el bloque sobre el movimiento campesino los ponentes, un delegado del Coordinador Nacional Agrario y el profesor Carlos Salgado, plantearon una discusión alrededor de los procesos de resistencia y autodeterminación del campesinado, no sin antes mostrar la situación de explotación del campesino en el contexto neoliberal, representado en las políticas de Estado, en los tratos de los terratenientes y en las olas de muerte ocasionadas por el paramilitarismo. Finalmente, en el bloque temático de movimiento obrero y sindicalismo, a cargo de un delegado del Instituto Nacional Sindical y del profesor Ricardo Sánchez, se habló de la necesidad de que, a pesar de la precarización laboral y la fuerte represión por parte de agentes estatales y paraestatales, el sindicalismo es uno de los pilares de la lucha por la emancipación humana. Frente al momento actual de la relación capital-trabajo, el movimiento obrero debe asumir el reto de nuevas formas organizativas y medios de lucha buscando construir un movimiento clasista, pluralista y combativo.

Ahora bien, la discusión sobre la lucha de clases, parte central de las jornadas, nos permitió debatir la necesidad de afirmar la perspectiva de antagonismo entre explotadores y explotados sin desconocer las formas contemporáneas de gobierno basadas en dispositivos policivos de control y normalización de la vida. Reconocer la lucha de clases y las transformaciones de las relaciones de poder nos llevó a plantear una resistencia que, aunque sigue pensando la revolución como un conjunto de cambios estructurales que deben trastocar la actual relación del capital-trabajo, también construye la emancipación a través de un proyecto de vida, una ética personal y colectiva que se manifiesta en la cotidianidad y que crea espacios de liberación en el aquí y el ahora.

Además de lo anterior, las Jornadas Antiautoritarias se desarrollaron bajo una idea de unidad e integración de las luchas que le propone al país una nueva forma de construir la trasformación social, estrategia que en la búsqueda por superar lo reivindicativo y las exclusividades gremiales, ha logrado sustentar en el entramado político la noción del territorio y lo relativo al mismo, constituyendo una proposición cimentada al calor de la praxis y el trabajo colectivo. La Minga de Resistencia Social y Comunitaria se establece como uno de los ejemplos primordiales en lo que respecta a las formas organizativas de carácter libertario y, por supuesto, antiautoritario.

Sin lugar a dudas, el escenario que pudimos desarrollar en estas fechas, apoyados por el Grupo de Investigación “Análisis de las políticas públicas y de la gestión pública” de la Universidad Nacional y por la Red de Hermandad y Solidaridad con Colombia, nos permitió generar avances que nos cualifican frente a la disputa contrahegemónica, y declaran una vez más que desde la construcción de Poder Popular es posible desafiar el autoritarismo que en nuestro país se manifiesta en el modelo neoliberal que se afianza bajo el discurso de la seguridad democrática.

Desobedecemos, resistimos y seguimos…hasta las próximas Jornadas Antiautoritarias en 2010.

Para leer los documentos sobre las jornadas visite nuestra web: www.redlibertariapmk.org

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