Mercantilización de la salud: una planeación con premeditación y alevosía

Cuando hasta las necesidades más básicas y vitales del ser humano se convierten en un negocio, en una mercancía, estamos ante un alto grado de degeneración del sistema capitalista. Hasta principios de 1990 se tenía un sistema de atención en salud muy diferente al sistema actual. Existía una red pública llamada Sistema Nacional de Salud (SNC), el Seguro Social, decenas de cajas de compensación y previsión social e innumerables servicios de atención médica privada para cada empresa. En general, la atención era percibida como de regular a buena, se entendía que lo que el paciente necesitaba y lo que el sistema tenía de recursos era para la búsqueda del bienestar del paciente.

 

Pero los empresarios neoliberales no estaban contentos con esa forma  en que funcionaba el negocio; es más, aunque robaban, para ellos no era un negocio rentable. Fue así como, basados en modelos de salud impuestos en Chile y en Norteamérica, empezaron a proponer reformas en el Congreso. Por intermedio del entonces senador Álvaro Uribe Vélez nació la fatal y macabra ley 100 de 1993.

Con una gran demostración de demagogia y palabrería, como la utilizada en la tal Constitución del 91, los ponentes de la ley le hicieron creer a grandes sectores de la sociedad en la necesidad y benevolencia de dicha ley. Principios como universalidad, igualdad, integralidad, cobertura fueron promovidos como la panacea para resolver todos los problemas de salud del pueblo colombiano.

Con la puesta en práctica de la ley, a finales de 1994, se inició un nuevo lenguaje y una nueva época de un negocio rentable a costa de la salud y la muerte del pueblo. Aparecieron las Empresas Promotoras de Salud (EPS), las Instituciones Prestadoras de Salud (IPS) y las Empresas Promotoras de Salud Subsidiadas (EPS-S). Las EPS y las IPS funcionan como todas unas empresas capitalistas: con sus gerentes, sus burocracias, su eficiencia y eficacia administrativa aunque no en la atención a los pacientes, con obreros (médicos, enfermeras, etc.) con bajos salarios y pésimos contratos y garantías laborales; y buscan, por todos los medios, alta rentabilidad económica. Las EPS-S hacen peculados y chanchullos para intereses individuales y para financiar a grupos paramilitares.

El tiempo fue pasando y el pueblo fue sufriendo y muriendo. Su único consuelo individualista fue y es la limosna jurídica llamada tutela, herramienta individualista que entrega miserables beneficios al individuo y mata la lucha colectiva por el bienestar del colectivo. Nos quitan el pan de la boca a todos y nos tiran migajas para que nos revolquemos y consolemos. Si el pueblo no entiende que hay que mirar más allá, más profundo y más lejos, seguirá siendo idiota útil y engañado.

Hay más. La clase, la familia y los intereses que representa Álvaro Uribe no se iban a quedar ni quietos ni atrás. Ellos tenían otros planes para ejecutar y aumentar sus ganancias. Antes y después de llegar a la presidencia, que ocupó por 8 largos años, ya había empezado a desacreditar y acabar al Instituto de Seguros Sociales (ISS); esa era la táctica para volverlo “malo” y poder argumentar su liquidación. Esa jugada maquiavélica ayudaba a fortalecer las EPS y las IPS privadas, entre ellas, a Saludcoop donde tiene acciones la familia de Uribe y que ha obtenido ganancias anuales por más de 8 billones de pesos. ($ 8.000.000'000.000).

El pueblo tiene la obligación moral, ética e histórica de saber quién es su verdadero amigo y quién es su enemigo. Reconocer quién lucha a su lado para su bienestar o quién lo utiliza y después le da garrote y muerte.  El caso de la salud es un ejemplo claro de engaño y burla que el pueblo no puede darse el lujo de volver a permitir.

En el año 2010 se dieron unas grandes luchas contra los decretos de la emergencia social en salud y hubo un triunfo relativo. Ahora sabemos que la mayoría de decretos fueron tramitados y aprobados vía Congreso burgués. Sólo algunos artículos que lesionaban los intereses del gremio médico fueron quitados, ya que ese gremio tiene poder y lucha por sus intereses particulares. Es claro que muchos médicos se han involucrado en el negocio de la salud y están usufructuando grandes ganancias; por eso, no debemos esperanzarnos en las luchas que den las organizaciones médicas, sino organizarnos como pacientes y como pueblo para luchar contra los mercaderes de la salud, sean médicos o no.

Modificado por última vez el 16/06/2012

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