Porce II: una hidroeléctrica que devora pueblo (1a. parte)

No sólo fue el despojo de las viviendas y el hurto de esa minería artesanal que se hacía en la ribera del río Porce. También ahora el mayor inversionista en proyectos hidroeléctricos del país, EPM, se da el lujo de querer imponer las reglas del juego en lo que concierne al sostenimiento del embalse que le aporta a la hidroeléctrica sus aguas para mover las pesadas turbinas que generan esos 450 MW y que proveen en un año al sistema interconectado nacional 1600GWh.

 

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La sed de energía de la sociedad capitalista ha llevado a que ésta invierta grandes capitales en distintas formas de generación eléctrica: hidroeléctricas, termoeléctricas, nucleares, eólicas, marítimas, geotérmicas y otras tantas que el ingenio humano puede intentar llevar a efecto, además de arrastrar al planeta a grandes desastres como el reciente de Fukushima en el Japón . Lo que hasta el presente no se ha puesto a pensar esa sociedad depredadora de recursos es la sostenibilidad de todas y cada una de las formas de generación y la imposibilidad de hacerse a ellas por períodos ilimitados.

El crecimiento de la economía mundial pone cada determinado tiempo al mundo a pensar en nuevas y exquisitas formas de producción de una de las bases fundamentales de la acumulación de capital: la energía. Y para ello hace una división internacional de la proveeduría de dicha fuente, sobre la base de la riqueza de recursos naturales, y a Colombia, potencia hídrica, le correspondió desempeñar su papel a partir de allí. Los megaproyectos que se ciernen sobre nuestro país son intensivos en energía y ellos exigen una estrategia duradera y que sea en últimas favorecedora de la inversión. Por eso se prepara no tanto para industrializarse como para proveer de bienes sin valor agregado al mundo: la minería y la producción de agrodiesel, amén del etanol para vehículos, son los que están a la espera de la aprobación definitiva en el rubro de inversión financiera del imperialismo mundial.

En este marco, Porce II se ve pequeña, pero en energía la suma de pequeños esfuerzos da un todo que no sólo sirve para el país sino que lo prepara para la exportación de dicha generación estratégica. Después de Porce II llegó Porce III y la tragedia tras la inversión con su carga de desplazamientos, empobrecimiento y desarraigo, volvió a repetirse. Le sigue en orden de lista Hidroituango, y allí sí que encontramos el colofón de la acción depredadora de las clases en el poder.

Porce II, hidroeléctrica que nos ocupa, alberga en su seno el súmmum de las contradicciones que encontramos en cada proyecto que se desarrolla sin contar con el consentimiento de las comunidades. Allí, el último zarpazo (aparte de otros tales como el desarraigo de cientos de familias-cosa que le es común a todos los proyectos de este tipo que se impulsan en el planeta-, y la clausura de sus fuentes de sustento) consiste en intentar asperjar sobre el espejo de agua del embalse una de las bases químicas del agente naranja, el 2,4-D amina, tan conocido por el pueblo vietnamita cuando las hordas militares yanquis lo rociaban sobre sus campos para dejar sin protección natural al pueblo en armas que le combatía. Éste ha generado, desde la terminación de la guerra por allá en el año 1975, cientos de miles de taras en la población infantil de ese país.

Hace aproximadamente un año, EPM, en un acto atrevido, solicitó la aprobación por parte del alcalde y del Concejo de Amalfi de un plan piloto para asperjar en el embalse dicho agrotóxico con el fin de controlar un vegetal salido de las entrañas de la contaminación que el río Porce lleva en su seno: el buchón de agua. Esta planta crece con bastante rapidez y por ende debe controlársele so pena de disminuir el caudal que requiere la presa para mover las turbinas. Tanto el alcalde como el Concejo aceptaron dicha "solicitud"; sin embargo, para fortuna de todos, no faltó la voz del pueblo en cabeza del presidente de la Asociación de pesqueros de Porce y Amalfi, señor Gustavo Abad Londoño, el cual se negó a dar el visto bueno a tan temeraria petición. Es necesario aclarar, además, que este vegetal a su vez retiene parte de los metales pesados que llegan al embalse, lo cual se puede asimilar a una descontaminación natural, y que vienen con ese río que es la suma de ríos y quebradas contaminadas con desechos industriales, nitrógeno, elementos fosforados y plaguicidas y por ello arrastra en su seno casi todos los elementos de la tabla periódica.

Empresas Públicas desde hace más de cinco años ha impedido el avance del buchón con retroexcavadoras, pero desde principios de 2010 dejó de hacer esa limpieza mecánica por motivos enteramente burocráticos. Desde entonces el crecimiento de dicha planta se volvió un problema en apariencia imposible de contener.

Desde el momento mismo en que conoció la denuncia del crecimiento inusitado de vectores en esa zona y cuya sospecha recaía en el buchón de agua, Corantioquia puso en movimiento a la unidad científica y concretamente a la presidenta del Consejo Seccional de Plaguicidas, la doctora Lilliam Gómez, la cual demostró que la causa del problema se relacionaba más con el mal manejo que se le daba a las aguas negras por medio de los pozos sépticos que con el buchón. Desde este diagnóstico se derivaba que el mejor remedio para el control del crecimiento de esta planta era justamente el que antes se utilizaba: el mecánico. En consecuencia, la doctora Gómez sugirió que se debía permitir un crecimiento máximo del buchón de agua de 30 hectáreas para que ejerciera verdaderamente la acción ecológica en la cadena trófica de limpieza del agua de metales pesados.

Pero la ineficiencia burocrática y la falta de acción llevó al crecimiento de este vegetal hasta 380 hectáreas(de un total de 890 del embalse) y desde ese momento intentaron desde las altas esferas administrativas de EPM que el pueblo de Amalfi, principal afectado por las obras y por el mantenimiento del embalse, les diera el visto bueno al plan piloto de asperjar 20 hectáreas, proyecto que fue aprobado irresponsablemente por el minambiente con base en argumentos falsos tales como que el embalse al ser una laguna de oxidación sólo cumple un papel de provisión de agua para la central hidroeléctrica.

El debate continuará hasta que sea derrotada esa maniobra que sólo busca aminorar costos de operación en lugar de aprovechar el recurso que se origina desde la naturaleza misma para, por ejemplo, producir papel y dar empleo en la población. Por otro lado si usara dicha sustancia química, la cual es vendida por la multinacional Dow Química de tan ingrata recordación en todos los pueblos del mundo, se estaría violando el principio de precaución ya que los principales componentes taratogénicos y cancerígenos serían incorporados a la cadena alimenticia humana y además envenenaría el río aguas abajo; se haría pues un daño que pagarían los más de 130 pescadores que derivan su sustento de dicho embalse y las futuras generaciones con su salud.

 

Modificado por última vez el 16/06/2012

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