El modelo educativo del Sena es alienante

La fundación del Sena en 1957 reflejaba el anhelo de las clases trabajadoras del país de cualificarse técnicamente para insertarse en la industria nacional. Pero ahora se viene convirtiendo en la tumba de una educación superior, debido a la inminente privatización de la universidad pública y el privilegio dado en el Plan de Desarrollo Nacional de este gobierno a la formación técnica y tecnológica, que no es educación sino instrucción, es decir, capacitación de la mano de obra únicamente para convertirla en una mercancía cualificada para venderse al mejor postor.

La diferencia entre educación e instrucción la planteaba de una manera muy básica el filósofo oriental Jiddu Krishnamurti, quien en uno de sus textos llamado “Sobre la educación” definía a la formación impartida por las escuelas como un proceso sólo programado para crear personas con competencias laborales, es decir, para crear un Homo Faber, simples máquinas de creación de mercancías para ser vendidas. En cambio una educación integral debía tocar, para el filósofo, entre otros, temas tan fundamentales como el amor y la muerte, dos situaciones que consideraba de vital trascendencia en la vida de cualquier ser humano.

En este marco de ideas la formación brindada por el Sena, la única institución de educación gratuita en el momento, es instrucción y no educación, ya que pone su énfasis en el desarrollo de competencias laborales, reforzadas por el énfasis en el emprendimiento y el empresarismo, que refuerzan el individualismo, completando el cuadro “robótico-formativo” (robot significa “esclavo”) que hace recordar las escenas del musical The Wall del grupo Pink Floyd en donde se muestra a los estudiantes producidos como salchichas por la gran industria escolar, o la escena de la película “Tiempos Modernos”  de Charles Chaplin, en donde se observa al icónico Charlotte convertido en un “robot-trabajador” del proceso productivo.

Esta es la formación y la única opción que se está brindando en este momento a los colombianos desde que Uribe fue presidente, que ha convertido al Sena en la única opción de los jóvenes colombianos para acceder a educación post secundaria, por lo menos a nivel técnico. No responde a una preocupación dirigida al mejoramiento de la calidad de vida de los colombianos, sino a una estrategia laboral-empresarial para crear la fuerza de trabajo calificada y barata para la explotación laboral internacional que se viene con los futuros Tratados de Libre Comercio. Y decimos única, porque este modelo instructivo del Sena comenzó a ser utilizado por Darío Montoya Mejía para atacar el modelo pedagógico de las universidades y a colocarlo como modelo educativo por excelencia a seguir en Colombia.

Pero, además, las cifras de atención del Sena, que son elevadas, al igual que las del programa “Familias en Acción”, han sido utilizadas políticamente por Uribe y Santos para mostrar una inexistente preocupación por lo social, y para maquillar las verdaderas cifras de desempleo, a través de planes como el “Plan 250.000”, ya que se sabe que el DANE no cuenta a los que manifiestan estudiar, como desempleados, resultando las cifras de desempleo más bajas que las reales.

Pero además, la formación brindada en el Sena está en crisis. Ésta se refleja en la baja calidad en el proceso formativo, la poca claridad en el manejo del presupuesto y de las inversiones prioritarias para el funcionamiento de los centros tales como los salones, los equipos, los insumos, entre otros. Los estudiantes se han visto sometidos a recibir su formación en condiciones inapropiadas, lo que a su vez se refleja en la etapa práctica donde las quejas por la calidad de los aprendices son constantes. Finalmente son jóvenes que ingresan a un mercado laboral cada vez más competido con bajos niveles de conocimiento. Los jóvenes son sometidos a desarrollar labores operativas de la atención de las áreas productivas, y la formación conceptual, analítica y social pasa a un segundo plano.

En los 8 años que estuvo Darío Montoya Mejía en el Sena como Director Nacional, los estudiantes, los empleados y los docentes tuvieron que acostumbrase al discurso demagógico de los “nuevos ambientes de aprendizaje”, que significaba que hasta una escalera podía ser un espacio para aprender, mientras el Sena se atiborraba de manera abrupta de grupos de estudiantes que no veían donde recibir sus clases. También se hicieron evidentes la falta de planificación y la improvisación en los procesos, el abuso hacia los docentes, a quienes les tocó acostumbrarse a doblar su jornada de trabajo para atender la gran cantidad de grupos sin pago excedente, so pena de no ser renovado su contrato. Pero lo peor fue la posición fascista y persecutoria hacia el sindicato y hacia toda posición crítica por parte de la cúpula de la Dirección General, acusándolos de ser colaboradores de la guerrilla. También se dio la utilización del nombre del Sena en boca de Darío Montoya Mejía para catapultarse a la alcaldía de Medellín en las elecciones de octubre, de las cuales finalmente declinó.

Respecto al carácter autoritario en el proceso de formación, cuentan los estudiantes de algunos centros que en el proceso de inducción a su formación les advierten que es prohibido quejarse, hacer mítines o protestas, so pena de recibir sanciones disciplinarias. Los estudiantes han manifestado que  “mucha gente que es muy buena académicamente no habla por temor a ser expulsada, por un conducto regular y mediocre, que a lo único que conduce es al entorpecimiento de la labor educativa y académica”, actitud que refleja el discurso demagógico que pregona el Sena en materia de formación integral. Sumado a esto y similar a lo que se ha venido realizando en la U de A, los estudiantes son sometidos, a menudo, a requisas continuas por parte de la policía con perros y a un ambiente de represión y temor continuado.

La inminente privatización de la universidad pública, a través de la reforma a ley 30 impulsada por el gobierno Santos, la importancia dada a la formación técnica y  tecnológica en  el Plan Nacional de Desarrollo por encima de la educación superior (Reflejado en la evidente desigualdad de los presupuestos), en el que no se reflejan en un mejoramiento de la calidad de la formación, y las firmas de los TLC con otros países, refleja el interés del gobierno de Santos por promover no la educación, sino la instrucción operativa de labores, que permite a los futuros técnicos y tecnólogos obtener solo salarios mediocres que son funcionales a la explotación laboral internacional.

 

Modificado por última vez el 16/06/2012

Share this article

Acerca del Autor

Periferia

Nosotros

Periferia es un grupo de amigos y amigas comprometidos con la transformación de esta sociedad, a través de la comunicación popular y alternativa en todo el territorio colombiano.

 

Por ello comprendemos que la construcción de una sociedad mejor es un proceso que no se agota nunca, y sabemos qué tanto avanzamos en él en la medida en que las comunidades organizadas fluyan como protagonista. Es en este terreno donde cobra siempre importancia la comunicación popular.

Litografía Periferia

 

Ubicación

 

 

Medellín - Antioquia - Colombia

Calle 50 #46-36 of. 504

(4) 231 08 42

periferiaprensaalternativa@gmail.com

Apoye la Prensa Alternativa y Popular

o también puede acercarse a nuestra oficina principal en la ciudad de Medellín, Edificio Furatena (calle 50 #46 - 36, oficina 504) y por su aporte solidario reciba un ejemplar del periódico Periferia y un libro de Crónicas de la Periferia.