(107)

Por Juan Alejandro Echeverri

La familia campesina está completa. Todas las delegaciones esperadas pernoctaron ayer en la sede del Sindicato de Palmeros de San Alberto, Cesar. Provenientes del sur, el norte, el oriente, y el occidente del país han llegado representantes de los 61 procesos adscritos al Coordinador Nacional Agrario (CNA).

Después de tres días de viaje desde el municipio chocoano de Tadó, Luz Piedad Mosquera llegó a la Asamblea con una sonrisa resplandeciente. “Este evento es muy importante porque le brinda respaldo a las organizaciones para salir de la crisis”, aseguró.

Ni la estigmatización, ni los retenes de la Fuerza Pública fueron impedimento para que Eleonor Quintero y su delegación asistieran al evento. El representante del Movimiento de Trabajadores Campesinos del Cesar espera que “el CNA crezca y se fortalezca al finalizar la Asamblea”. Eleonor también manifiesta la alegría de recibir el abrazo fraterno de viejos conocidos. “Aquí, todas las regiones del país somos un solo equipo de lucha y resistencia. Venimos con el objetivo de reorganizar algunas cosas y darle un buen destino a nuestra organización”. 

 

Aunque el encuentro asambleario tiene un propósito deliberativo, también es un momento oportuno para festejar; cuando el campesino se encuentra con sus pares de otras regiones sobran motivos para festejar la vida y convertir las angustias en alegrías.

Durante la noche anterior se resaltó la riqueza y la diversidad cultural de las diferentes regiones. La música y el baile fueron los protagonistas de la mística campesina. Alonso Moreno viajó durante dos días desde el Nordeste antioqueño para asistir a la Asamblea. Este integrante del Comité de Integración Agrominero destacó la importancia de la música y la oralidad en la idiosincrasia campesina: “Hasta con un verso se saluda… el pilar y el fundamento de nuestros territorios es la poesía. El latido de un perro, el cantar de un becerro… hasta la lagrima más amarga se vuelve canción”.

Por un sistema acorde a las necesidades y exigencias populares; por unas condiciones dignas de subsistencia; por el reconocimiento del campesino como sujeto de derechos, 600 delegados debatirán durante seis días la ruta que determinará el horizonte político del Coordinador Nacional Agrario.

 

Solo restan horas para que inicie la 6ta Asamblea del Coordinador Nacional Agrario (CNA) en San Alberto, Cesar. El encuentro que reunirá a representantes campesinos de 22 departamentos del país pretende emitir un mensaje político sobre la coyuntura nacional: “Cada Asamblea tiene un objetivo político de acuerdo a las dinámicas y necesidades del territorio escogido. Además de las luchas históricas del campesinado, en San Alberto la incursión paramilitar intentó exterminar el movimiento social. Escogemos este municipio para decir que nuestra actividad, más que legal, es legítima, es una necesidad, y es una obligación que tenemos las comunidades”, así lo afirmó Ernesto Alexander Roa, vicepresidente del CNA.

Para Gabriel Henao –integrante de la Comisión de Interlocución Sur de Bolívar, Centro y Sur del Cesar– la decisión de realizar la Asamblea en San Alberto es un respaldo político y moral para la localidad cesarense: “Estos han sido unos territorios muy productivos con unos intereses muy grandes. Como en toda Colombia, nosotros no hemos tenido derecho a la tierra, y en este momento no tenemos derecho a ser campesinos. Son importantes este tipo de espacios porque las comunidades se fortalecen”.

Con esta Asamblea el Coordinador Nacional Agrario espera evaluar los planes de trabajo planteados en encuentros anteriores; fortalecer su plataforma política; identificar si los campesinos cuentan con servicios de salud e infraestructuras acordes a sus necesidades; construir una propuesta que confronte la explotación mineroenergética de los territorios, las cadenas productivas vigentes, la concentración de la tierra y la vocación de los suelos; y consensuar las líneas de acción orientadas a la reivindicación de los derechos campesinos.

En la plataforma política del CNA la mujer tiene un rol fundamental en la recuperación del campo, la exigencia de condiciones de vida digna, y la conquista de la soberanía popular. Joana Pinzón,  habitante de Arauca e integrante de la Asociación Campesina José Antonio Galán Zorro (Asonalca), acude a la Asamblea con diversas expectativas: “Esperamos salir más unidos, con las propuestas claras y fortalecidas hasta que podamos ganarle la pelea al Estado y se nos reconozca como sujetos políticos de derechos. Además de consolidar la figura de los territorios campesinos agroalimentarios”.

Al igual que muchos de los asistentes a la Asamblea, Albeiro Patiño denuncia las inequidades de un sistema basado en la acumulación inequitativa de la tierra y el capital.  El representante legal de Asocaprile (Asociación de Campesinos Agropecuarios y Recuperadores del Playón del Río Lebrija) asegura que: “Los campesinos estamos llevando el peso de todas las represiones del Gobierno que apoya más al adinerado que a nosotros. Al adinerado todo se le facilita, al campesino no. No estoy en contra de los millonarios pero que tampoco nos pisoteen”.

Del 24 al 29 de noviembre, el campesinado colombiano exigirá lo que le corresponde y lo que el Estado le ha negado durante más de 50 años: una reforma agraria integral que fortalezca la economía campesina, garantice la vida digna, respete la autodeterminación y la soberanía popular.

 

 

PRESENTACIÓN

Periferia es una corporación que nació en el 2004 como un proyecto de comunicación popular. Desde entonces editamos mensualmente el periódico Periferia Prensa Alternativa, una publicación de alcance nacional, elaborada con los aportes de colaboradores y reporteros populares de diferentes regiones del país. Desde hace nueve años  sacamos a circulación anualmente una agenda que en principio recogió los aportes fotográficos del periódico, pero  a lo largo del tiempo  se ha perfilado como una apuesta estética y como un espacio de difusión del trabajo de fotógrafos, colaboradores y amigos  que trabajan en la periferia con las comunidades, por lo cual en las últimas ocasiones la agenda ha tenido un enfoque temático, con la finalidad de poner la mirada sobre un asunto específico de las comunidades periféricas.  A su vez esta agenda es una manera de autogestión de la Corporación para el trabajo periodístico y  formativo.

 TEMA

 El tema central de este año “Mujeres que luchan en la Periferia” tiene como objetivo resaltar las apuestas que realizan las jóvenes, niñas, campesinas, indígenas, lideresas, activistas, feministas, obreras, trabajadoras informales, artistas, ancianas, madres, víctimas, entre otras,  que buscan transformar su territorio, en las ciudades o en el campo de Colombia. En el contexto de nuestro país, donde muchos sectores se oponen al enfoque de género en políticas públicas, como Corporación creemos que el rol de la mujer es primordial para la construcción de la paz en los territorios, por esto la mirada de nuestra  agenda quiere poner de presente a estas luchadoras que día a día apuestan por un país diferente, justo y en paz.

 BASES

  • Pueden participar fotógrafos profesionales o aficionados
  • Se pueden enviar entre una y tres fotografías
  • Cada fotografía debe llevar un pie de página que contextualice dónde se tomó, quién es la persona fotografiada, y explicar por qué esta mujer es una luchadora (máximo 25 palabras)
  • Las fotografías deben enviarse al correo This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it. con el asunto: Convocatoria - Agenda 2018
  • Las fotografías deben estar en alta calidad
  • Fecha límite: 25 de septiembre

 

SELECCIÓN

 La selección estará a cargo del comité editorial del periódico Periferia Prensa Alternativa.

 

RECONOCIMIENTO

 A las personas con fotografías seleccionadas se les hará saber a través del correo electrónico, igualmente se publicará en la página web www.periferiaprensa.com. Los ganadores recibirán  un certificado de su participación, dos Agendas + Colección de libros de La Fogata Editorial y Periferia

 

FECHAS

Convocatoria: 08 septiembre – 25 de septiembre

Publicación de resultados: 2 de octubre

 

DERECHOS DE AUTOR

 La Corporación Periferia es una organización sin ánimo de lucro cuyo objetivo es visibilizar las luchas y apuestas de las comunidades en la Periferia. El propósito de este concurso no es comercial y la inscripción para participar es gratuita.  Los autores de las obras que resulten finalistas y entren a formar parte de la selección final aceptan ceder a Periferia –de manera no exclusiva- el derecho de uso y reproducción de las imágenes. El derecho de uso que asume Periferia sobre las fotografías finalistas no enajena la propiedad patrimonial e intelectual de los autores y su campo de acción está limitado para fines educativos y sociales. Periferia se compromete a reconocer los respectivos créditos de autor cuando las fotografías sean publicadas.

Ya está circulando Jardines Mágicos, una cartilla de úteros para colorear inspirada en flores colombianas. Su objetivo es empoderar a niñas y mujeres de su cuerpo y su feminidad. Periferia conversó con su autora, Carolina Ramírez, quien nos habló de su vida y nos contó sobre esta propuesta y el trabajo que gira alrededor de ella.

 

Periferia:Carolina, ¿qué es Jardines Mágicos, cuál es su objetivo?

Carolina Ramírez: Jardines Mágicos es un libro de úteros para colorear inspirado en flores colombianas. Nació porque en las historias que nosotras escuchamos de las mujeres, muchas de ellas nos cuentan cómo la misma medicina les decía que se sacaran el útero si ya habían tenido hijos. Esa carga con la que se ha visto el útero es muy fuerte, y cuando se ha extraído es solo por prevención, entonces hay que resignificar también el útero, hay que darle otras connotaciones. Nuestros órganos sexuales están también colonizados, porque por ejemplo las trompas de Falopio se llaman así porque Falopio era uno de los médicos que hacía experimentos con mujeres esclavas y sin anestesia, y mira, nosotros cargando la memoria de Falopio. Hay muchos asuntos para trabajar, porque también es necesario comprender que nosotras no tenemos un aparato reproductor, son nuestros órganos y no estamos tampoco obligadas a reproducirnos. Obviamente tampoco es negar a quien quiera reproducirse. Debemos mostrar a las niñas que llevamos un jardín en donde se pueden cultivar muchos sueños. El útero es un centro de poder para nosotras, porque si en el útero se logra gestar un hijo, imagínense la fuerza que se puede poner ahí, también para crear lo que nosotras queramos crear. Queremos seguir proponiendo esa metáfora.

P: ¿Cuéntanos un poco de ti y tu trabajo, cómo llegaste a este enfoque y a esta propuesta?

CR: Yo nací en Segovia, pero hace 15 años me vine a Medellín a estudiar psicología. Después que me gradué empecé a ver que todos los trabajos a los que llegaba era acompañando mujeres. A partir de un trabajo que tuve con enfoque de género, me movilicé mucho alrededor del tema. Allí empecé a tener un reconocimiento de mí misma y de las demás, a darme cuenta que todas las historias que llegaban tan macabras para mí eran las mismas historias de mi abuela, de mi tatarabuela, de mi vecina, es decir, que era la misma historia de las mujeres. Allí empezó esa inquietud mía por el trabajo con enfoque de género.

En el 2014 con otras amigas que habían sido compañeras de trabajo, decidimos emprender el colectivo Artemisa, y desde ahí tomé la decisión de no trabajar más con la institucionalidad. En el 2014 dos de nosotras hicimos la formación en terapia menstrual, con una mujer argentina. Allí trabajamos el ciclo femenino, relacionándolo con un momento de la vida de las mujeres, y con una fase vital de nosotras. Eso es fundamental, porque cuando hablamos de empoderamiento femenino, se trabaja mucho es desde lo político. También está esa otra parte de nuestro cuerpo y naturaleza. Una de las artimañas del patriarcado fue negar nuestra naturaleza, hacernos ver como histéricas, entonces de esa forma nos ponen a andar de manera lineal, y nosotras no somos lineales. Nuestra apuesta es empezar desde ahí, para reconocernos como mujeres cíclicas y entender que nuestro cuerpo no está enfermo. Allí empecé a recuperar la confianza en mí misma. También nos dimos cuenta de todas las taras que tienen las mujeres y la colectividad con la menstruación, pese a que sean muy empoderadas de lo político. Empezamos a entender que estamos muy conectadas con la tierra, y que la tierra es tan cíclica como nosotras. 

Allí iniciamos el trabajo de pedagogía menstrual, porque cuando nosotras aceptamos estos procesos físicos, biológicos, naturales en nuestro cuerpo y cuando nos damos cuenta que estamos en una conexión muy grande con la tierra, porque ella también pasa por cuatro ciclos, entonces nos damos cuenta que no estamos locas, ni histéricas, ni bipolares, sino que simplemente estamos supremamente conectadas con la tierra.  Se trata de recuperar ese saber y esa fuerza con los ciclos naturales de la vida. Desde allí nos reconocemos y empoderamos para que cuando lleguemos a los espacios políticos podamos respetar también nuestros propios ciclos. 

 

P: ¿En qué consiste el trabajo que realiza el colectivo Artemisa?

El fuerte de nosotros es la terapia menstrual, para sanar esos procesos de ciclicidad femenina, pero también hacemos el trabajo de pedagogía menstrual, no solo la terapia que es más personal. La pedagogía se hace en espacios públicos y privados, por ejemplo el Círculo de mujeres que facilitamos en el barrio Castilla, en el parque Juanes de la Paz desde hace dos años, cada 28 días, cada luna llena. Lo iniciamos porque se recrudeció en un momento la violencia en el territorio, entonces empezamos a hacer el círculo pensando en las mujeres que sufrían por la muerte de sus hijos, sus hermanos, pero después empezaron a llegar mujeres de otras partes de la ciudad, y ahí en el parque hemos tenido hasta 50 en un solo círculo. 

 

P: También eres autora de un trabajo llamado “El vestido de Blancanieves se ha teñido de rojo”, ¿en qué consiste esta propuesta?

Cuando nosotras empezamos a hacer el proceso de pedagogía menstrual, empezamos a darnos cuenta de la fractura que había en las mujeres a raíz de su menstruación, entonces empezamos a trabajar, a desmitificar, pero no había cómo hacerlo también con las niñas, para evitar o para hacer la prevención, y acompañarlas para que recibieran su menstruación de una forma más bonita. Ahí se nos ocurrió crear un cuento, materiales que estuvieran más a la mano de nosotras, y ahí me propuse escribir El vestido de Blancanieves se ha teñido de rojo. Nos interesaba mucho que fueran princesas clásicas, pues estas ya tienen un anclaje en lo colectivo, entonces era importante hacer la resignificación en ellas, porque también pensamos que esto de negarles a las niñas que se llamen princesas, es muchas veces nadar contra la corriente. Nosotras propusimos no pelear con eso, pero mostrarles a las niñas otra forma de ser princesas, porque está también Mononoke,por ejemplo, que es una princesa guerrera.

 

P: ¿Cómo esta propuesta se relaciona con los movimientos sociales y el trabajo político?

CR: Una de las cosas que también hizo el patriarcado fue hacernos pensar que lo espiritual era una cosa y lo político otra. Pero para que fluyan bien tienen que encontrarse estos dos componentes. Los movimientos sociales necesitan humedecer el alma, para que en su lucha no se resequen, y se humedece es desde allí, cultivando lo espiritual, y la relación que hombres y mujeres tenemos con los ciclos naturales.

Nota: Esta cartilla puede adquirirla en la sede principal de Periferia (Calle 50 # 46-36, of 504. Medellín), o a través de nuestras redes sociales.

 

 

 

 

 

Al militante desaparecido

Por Pablo Oviedo

Hoy a más de 20 años las murallas, el barrio Getsemaní y hasta la refrescante brisa marina siente tu ausencia y todavía te extraña. Todavía la heroica llora tu partida, por tu explosiva risa fiestera al momento de sonreír y por robarle las alegrías a la vida. Tú, maduro, seguro y sereno, humilde y de alma noble, el más luchador, el más fraterno y  revolucionario. Así eras, así eres Alonso, así te añora tu Cartagena del alma.

Eras ese muchacho moreno, de gafas redondas que trataba de cambiar el rumbo de la historia como muchos en Colombia,  tus únicas armas siempre fueron tu conciencia,  tus ideales y la fuerza de tu palabra, del debate, tus ideales, tus sueños. Le brindaste la mano al que lo necesitaba. Es así como te recordamos los que tuvimos la oportunidad y la dicha de conocerte, hermano.

No esperábamos que ese 15 de enero de 1996 salieras a cumplirle una cita a la muerte, luego de recibir una llamada y salir de la pensión en el barrio Getsemaní donde habitabas.  Fue el último día que te vimos con vida. Saldrías para nunca más regresar.  Nueve días después, el 24 de enero, tus restos fueron encontrados en una bolsa plástica en la bahía de Cartagena, Bolívar. Paramilitares te cortaron las manos y la parte baja de tu abdomen y luego te ejecutaron, a ti, estudiante de filosofía en la Universidad de Cartagena, a ti, Alonso Corrales Hernández, profesor también de ciencias sociales en el colegio INESI y uno de los fundadores de la Asamblea Nacional de Estudiantes Universitarios (ANEU), además  dirigente de la Juventud Comunista (JUCO) y la Unión Patriótica UP, ex integrante del Consejo Estudiantil de la Universidad de Cartagena.

Sigue en la más completa impunidad tu vil y cobarde asesinato a manos de un estado paramilitar, torturador y asesino. Se equivocaron los que te mataron porque no te enterramos: te sembramos, y a más de dos décadas sigues germinando en nuestros corazones y en  cada revolucionario que existe; seguimos con tus banderas adelante cambiando las cosas con la fuerza de la razón. Hoy en día en la universidad de Cartagena existe el centro de estudios políticos y filosófico Alonso Corrales Hernández. Gracias hermano, camarada, compañero, por tu ejemplo. Hoy sigues vivo. Representas también a las miles de víctimas de crímenes de Estado. Tu único pecado era “ser un soñador”.

Por Corporación Claretiana Norman Perez Bello

Los Indígenas Kubeo-Sikuani que retornaron desde el 2015 a la inspección de El Porvenir en el municipio de Puerto Gaitán, Meta, fueron nuevamente amenazados por resistir en sus territorios ancestrales.

La Corporación Claretiana Norman Pérez Bello (CCNPB), organización defensora de Derechos Humanos y acompañante de esta comunidad indígena, denunció que el pasado lunes 28 de agosto de 2017 el encargado de custodiar “Matarredonda”, una gran porción de tierras invadida por personas de la familia Sierra, en los predios de El Porvenir (Puerto Gaitán), se dirigió a la casa del  Gobernador Kubeo- Sikuani, Mauro Chipiaje para “prevenirlos” de que “en horas de la noche de hoy (28 de agosto), llegarían hombres armados en motos y carros para desplazar a toda la comunidad de los predios donde viven actualmente y que él venía a informarles para evitar una MASACRE”, relata dicha Corporación en una Acción Urgente.

Al día de hoy no hay claridad sobre los autores de la amenaza, sin embargo, en la región vienen operando desde 2010 grupos armados que se identifican como Águilas Negras, El Clan Úsuga, Las Autodefensas Gaitanistas de Colombia, La Empresa, entre otros. Pero estos actos no son nuevos en El Porvenir; tanto indígenas como campesinos han sido constantemente amenazados y perseguidos.

Entre el año 2014 y 2015 fueron asesinadas cinco personas y amenazados varios líderes de la vereda Matarratón y El Porvenir, ocasionando el desplazamiento de uno de ellos.En agosto de 2016 fueron desplazadas por lo menos nueve personas, quienes habían sido llevadas para invadir tierras. Estas sufrieron un atentado con arma de fuego y tuvieron que esconderse varios días en los bosques y casas de campesinos para evitar ser asesinadas.

Estos hechos y otros se han denunciado públicamente y ante las autoridades nacionales competentes como la Fiscalía General de la Nación, Procuraduría General de la Nación, Ministerios y a la comunidad internacional. Actualmente la CCNPB está gestionando reuniones entre las comunidades indígenas y las instituciones con el fin de preservar la seguridad y la defensa de la vida. No obstante, el pueblo Kubeo-Sikuani se siente inseguro y sin ninguna garantía de permanecer en el territorio.

Medios de comunicación y periodistas nos dimos cita en Quito (Ecuador) en el marco del Encuentro Internacional 'Periodismo que Transforma', organizado por la Federación Internacional de Prensa de los Pueblos (FIPU), para discutir sobre el aporte de los medios de comunicación a la construcción de la paz de Colombia y conocer los avances y dificultades que afronta el proceso de paz entre el Gobierno y el Ejército de Liberación Nacional (ELN).

Hacemos un llamado a las partes para que adelanten acciones de desescalamiento del conflicto y construcción de confianzas, y en gesto de voluntad de paz en el marco de la visita del Papa Francisco a Colombia, se firme un cese al fuego bilateral como acto humanitario en favor de la vida y que mejorará sustancialmente las condiciones para continuar el proceso de paz.

 

De igual manera, en respuesta a la carta abierta de la delegación de paz del ELN, enviada al Encuentro, reconocemos como un hecho positivo que se propongan espacios de discusión futuros sobre el quehacer de los medios de comunicación en la construcción de la paz y reafirmamos nuestra disposición a trabajar en ese sentido.

 

Ciudad de Quito, agosto 20 de 2017

Medios firmantes: Con la Oreja Roja | contravia.tv | Análisis Urbano | Revista Hekatombe | Red de Medios Alternativos y Populares (REMAP) | Periferia Prensa Alternativa | Contagio Radio | Revista Generación Paz | La Plena - Prensa Alternativa y Popular del Caribe | Revista Lanzas y Letras | La Barra Espaciadora | ZonaPública | Trochando Sin Fornteras | Federación Internacional de Prensa de los Pueblos (FIPU)


Foto: Gustavo Montoya

En lo alto de Soacha le cantan a la paz

Por: Elizabeth Otálvaro

Fotografías: Víctor Calixto y Asociación Codo a Codo

 El municipio de Soacha, Cundinamarca, afronta una fuerte situación de vulneración de derechos humanos. En lo que va corrido del año se suman 19 hechos violentos, registrados por el CINEP, que preocupan y alertan a sus habitantes. La presencia de los grupos armados ha cultivado el miedo, pero, ante este contexto, también hay líderes que hacen del trabajo comunitario y de la música una forma clara de resistencia.

 

Un límite difuso entre lo rural y urbano se traza a 40 minutos a pie desde el parque principal de Soacha hasta el cerro El Esparto, donde se levantan dispersas las casas que forman el barrio Altos de la Florida. Pero ni las facilidades de lo urbano ni la tranquilidad de lo rural son dueñas de la cotidianidad de los habitantes de esta fracción de la Comuna 6 del municipio de Soacha, quienes desde que este cerro comenzó a poblarse –a principios de la década de 1990–, han visto como las problemáticas de la informalidad son la ley.

Al recorrer las calles que van cicatrizando la montaña, cada vez más y con más fuerza al ritmo de un excesivo crecimiento poblacional, y al escuchar las voces de sus líderes, quedan claras las principales angustias de los habitantes del territorio que a sus espaldas tiene la grandeza del Sumapaz. La inseguridad, la drogadicción, la frecuencia de los homicidios, la mal llamada “limpieza social” y el problema de la titulación de predios a manos de los “tierreros” –personas que se apropian de porciones de tierra para luego estafar a otros–, son algunas de las situaciones por las que se reclama atención a esta comunidad.

Por ello, casi entre susurros y con el miedo como velo, se manifiesta la preocupación de sus habitantes al ver como en los últimos meses se viene agravando la situación de violencia. Lo que ocurre en Altos de la Florida no está lejos de las complejidades vividas por otros sectores del municipio de Soacha; tan solo para lo transcurrido en el 2017, el Centro de Investigación y Educación Popular (CINEP) registra 19 casos de violación a los derechos humanos.

Estas acciones tienen unos presuntos responsables y responden a intereses macro que reconocen la ubicación estratégica de este lugar, pues es la conexión de la capital con buena parte del sur del país. De acuerdo con el informe de la Defensoría del Pueblo del 30 de marzo de 2017, “para el municipio de Soacha, presuntos grupos armados autodenominados Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC) han ampliado el control territorial en aquellas zonas donde pretenden manejar los circuitos asociados al tráfico de sustancias psicoactivas”.

El informe agrega que las vulneraciones a la dignidad humana derivadas de la presencia de estos actores no han sido ejecutadas de forma aislada ni independiente; al contrario, se asocian con el accionar de bandas y grupos delincuenciales locales. “Las autodenominadas Águilas Negras presuntamente hacen presencia en seis comunas de Soacha […], podrían estar inmersas en una oferta de servicios que puede ser conveniente para una estructura con mayor grado de organización a nivel nacional como las AGC, en la medida en que facilita su hegemonía sobre los circuitos locales y regionales de actividades ilegales, sin llamar la atención directa de las autoridades sobre su posible responsabilidad en actos delictivos”, explica la Defensoría del Pueblo.

Esta situación, que parece escalar con el tiempo, no es una extrañeza para quienes habitan el barrio Altos de la Florida, es su cotidianidad; sin embargo, no por esto esperan normalizar la vulneración a su dignidad. Este panorama evidencia como a pocos minutos al sur de Bogotá hay quienes aun no ven hecha realidad aquella promesa de una paz con justicia social.

Altos de la Florida: un ejemplo de cómo resistir a través de la música y el encuentro con el otro
Cuando cae la noche y como si se tratara de luciérnagas, se ven las luces en la colina sobre la que se levanta Altos de la Florida; las mismas que, después de algunas acciones organizativas se lograron encender en el año 2000. Y es que la espontaneidad que no conoce planes de ordenamiento y que, por demás, se derivó de los desplazamientos del conflicto armado colombiano, permitió el asentamiento informal de las familias que conforman los cuatro sectores de este barrio, quienes aun hoy siguen librando la lucha por el acceso a los servicios públicos básicos: al agua, por ejemplo, que solo llega en carrotanque y en ocasiones puede tardar semanas en hacerlo.

En medio de tal oscuridad, también hay otras luciérnagas; asoman una vez se pisa el barrio. Son algunos jóvenes que se resisten al miedo con el que han convivido desde que Altos de la Florida es para los grupos armados y las bandas delincuenciales el escenario ideal. Han visto morir a sus amigos, han crecido escuchando el sonido de las balas y aun así han decidido hacer de la música la trinchera contra un futuro que, a simple vista, no parece muy prometedor en este rincón de Soacha.

MaicolOrtíz es uno de esos jóvenes que usa su guitarra contra el miedo. Él hace parte de los voluntarios de la Asociación Codo a Codo que se dedican a formar niños y niñas en el programa de musicalidad ofrecido por la fundación. “No hay que temer, hay que decirles ‘hey, aquí estamos un grupo de personas que queremos lo mejor para el barrio’”, dice al referirse a actividades que Codo a Codo y organizaciones como Kairós, Fe y Alegría, la Casa Pastoral y el Servicio Jesuita a Refugiados, convocan y lideran.

Una muestra del poder de lo colectivo y del arte se dio cita el último sábado de julio en Altos de la Florida. El Servicio Jesuita a Refugiados (SRJ) invitó alrededor de 30 niños, niñas y jóvenes con distintos talentos musicales para que se presentaran en el festival artístico y cultural “Cultura de paz y reconciliación”, instalado justo al lado del “Árbol del amor”, un roble icónico no solo para los habitantes de la comuna sino para todos los soachunos.

El encuentro tuvo el objetivo claro de integrar a la población. En palabras de Maryi Marroquí, integrante del SRJ, “se logró mostrar cómo la cultura, la música, el arte, el baile, empiezan a movilizar masas para contribuir a la transformación social”, para ella el sentido de agrupar diferentes esfuerzos y esperanzas se agranda si se recuerda que el país entero camina hacia un escenario de reconciliación y que para ello es preciso comenzar por encontrarse con el vecino, con el otro.

Ritmos urbanos, africanos, andinos, canciones infantiles y baladas románticas se escucharon en una tarde en la que no fue precisamente el miedo el invasor. Los juegos, el compartir y, por supuesto, la música sirvieron de excusa para reunir a un estimado de 50 personas de la comunidad, entre ellas los integrantes de las organizaciones sociales presentes en el territorio y otros invitados interesados en acompañar los procesos comunitarios que allí se gestan, como es el caso de la Corporación Nysqua: Semillas de Justicia y Dignidad, un colectivo interdisciplinar de profesionales enfocado en la defensa de los derechos fundamentales de la población más vulnerable.

“Me pareció que el evento fue importante porque nos permitió un acercamiento personal, es decir, en nuestra formación jurídica siempre nos enseñan a ver el problema, pero se nos olvida la parte humana o sencillamente uno la refunde entre todo el trámite y los papeles. Ese evento nos permitió conocer a fondo las personas por las cuales vamos a iniciar procesos o lo que haya que hacer por ellos”, manifiesta Andrea Angulo, abogada e integrante de la Corporación Nysqua.

Pero todo esto tiene un origen en aquellos que creen en la juventud y en el arte. “La importancia que tiene la formación musical con los niños de Soacha y en el barrio en particular es arrancarnos un poquitico de esos problemas tan fuertes a nivel social. Sabemos que estos niños constantemente están influenciados por problemas de seguridad, pandillismo, microtráfico, así que la música siempre va a rescatar vidas”, esta es la opinión que comparte Ricardo Londoño, coordinador del programa de musicalidad de la Asociación Codo a Codo.

Es entonces así como la identidad por el territorio está enraizada en esos jóvenes que caminan y viven las calles de Altos de la Florida, MaicolOrtíz es uno de ellos. Ante las problemáticas no es ingenuo, pero en sus ojos, en sus palabras y en su canto está la fuerza de la juventud y la esperanza que no se desvanece con la violencia. “Los buenos en el barrio somos más”, dice con plena contundencia y sabe que así como a él, a aquellos niños y niñas que forma a través de la música, el arte los puede salvar.

 

Page 10 of 14

Nosotros

Periferia es un grupo de amigos y amigas comprometidos con la transformación de esta sociedad, a través de la comunicación popular y alternativa en todo el territorio colombiano.

 

Por ello comprendemos que la construcción de una sociedad mejor es un proceso que no se agota nunca, y sabemos qué tanto avanzamos en él en la medida en que las comunidades organizadas fluyan como protagonista. Es en este terreno donde cobra siempre importancia la comunicación popular.

Litografía Periferia

 

Ubicación

 

 

Medellín - Antioquia - Colombia

Calle 50 #46-36 of. 504

(4) 231 08 42

periferiaprensaalternativa@gmail.com

Apoye la Prensa Alternativa y Popular

o también puede acercarse a nuestra oficina principal en la ciudad de Medellín, Edificio Furatena (calle 50 #46 - 36, oficina 504) y por su aporte solidario reciba un ejemplar del periódico Periferia y un libro de Crónicas de la Periferia.