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Paz Colombia llegó a Cartagena

Previo a la ceremonia protocolaria en la cual se firmará el Acuerdo de Paz entre el gobierno colombiano y las FARC, encabezado por Juan Manuel Santos y Rodrigo Londoño, la ciudad de Cartagena vive un ambiente de optimismo ante la llegada de muchos representantes de países aliados del proceso, organismos internacionales e invitados especiales. También desde las regiones de Colombia llegarán representantes de las organizaciones de víctimas y organizaciones sociales, universitarios, líderes sindicales y los gobernadores de los 32 departamentos del país.

Se espera que durante el evento, que tendrá una duración aproximada de 70 minutos, haya un homenaje a las víctimas y las intervenciones de Ban Ki-Moon Secretario General de la ONU, Juan Manuel Santos y Rodrigo Londoño.

Pero también han llegado ciudadanos por sus propios medios desde diferentes regiones, entre ellos, Paz Colombia Duque, quien en la mañana del domingo llegó en un bus desde la ciudad de Medellín. Nos encontramos con él y conversamos, quien con su habitual traje, recorría las calles del centro histórico de Cartagena.

¿Cómo ve el proceso de paz?

Yo soy Paz Colombia Duque, me cambié el nombre hace 38 meses. Llevo un proceso de amor, paz y tolerancia, de desapego a lo material, ya conseguí mi paz que ahora necesitamos los colombianos y el mundo entero. Estoy apoyando este proceso de paz en Colombia para acabar con esta guerra absurda, ya que por medio del conflicto armado durante 52 años no se pudo lograr el fin de ambos bandos. Yo le digo sí a la paz, sí a la desmovilización, luego se tendrán que ganar un voto con una lucha muy intensa. No queremos que bombardeen más la selva donde mueren muchos animales y se destruye la naturaleza, para que no hayan más minas antipersonas, para que los colombianos no nos sigamos matando entre sí.

¿Cuál es la intención de estar presente hoy en Cartagena?

Bueno, estar mañana en el día histórico en la firma del Acuerdo, que será un paso más caminando por el Sí a la paz.

¿Cómo hizo para llegar hasta acá?

Me tocó trabajar muy duro para ahorrar unos pesos y poder desplazarme. Me vine en bus durante más de 13 horas de viaje y vamos a ver como pasamos el resto de la semana. 

¿Qué mensaje envía usted a los colombianos para su participación en el plebiscito del 2 de octubre?

Yo les digo que voten el Sí, no tengan miedo, el Sí no les dará la presidencia como dicen muchos que están desinformando. El sí es para que se desmovilicen, es muy diferente cuando lleguen las votaciones electorales, ahí cada colombiano decidirá y tomará su decisión.

 

En el amplio terreno nombrado El Diamante, el cielo varía entre un candente sol y lluvias torrenciales, y así mismo el terreno cambia constantemente entre un pantanero y un desierto árido. Las noches claras son acompañadas por la sabana y por las estrellas, y para este evento también con música revolucionaria: vallenatos, merengues, joropos y rock con letras inspiradas en la lucha y la transformación social, donde los delegados de la conferencia, después de haber trabajado todo el día, se dispersan bailando. Las Sabanas de Yarí fueron escogido como el sitio de la Décima Conferencia Guerrillera a propósito por las FARC, debido a que, como explica Joaquín Gómez: “siempre ha sido asentamiento de nuestros máximos jefes, lo segundo es que aquí se presentaron combates muy fuertes con los paramilitares y los sacamos, lo tercero es que a pesar del Plan Patriota nosotros continuamos ahí, y lo cuarto es que aún estamos aquí”.

Guerrilleros y guerrilleras de todos los rangos han compartido sobre sus vidas, historias y razones de haberse unido a la revolución colombiana, tanto en entrevistas formales como en momentos cotidianos como cocinar, descansar, y disfrutar de los eventos culturales. Entre otras, hemos escuchado razones como la pobreza, la falta de acceso a la educación, por conciencia desarrollado desde sus militancias legales, y por la represión del estado y la impunidad de ello frente a sus compañeros del movimiento social asesinados. Ellos y ellas declararan su motivación para transformarse en una organización política, afirmando que dejar las armas no quiere decir dejar la lucha. En las ruedas de prensa los representantes del Secretariado han reiterado una y otra vez la unidad de los delegados quienes han aprobado el acuerdo final y han mostrado su disposición en transitar en conjunto al nuevo movimiento político sin armas. Pablo Catatumbo recordó que a lo largo de la historia de la organización una de las fortalezas ha sido: “mantener la cohesión y la unidad” y que hacia el futuro también la organización seguirá trabajando unida.

La participación de los presos políticos y las presas políticas ha sido celebrada toda la semana, y durante la tarde del miércoles 21, el grupo de 24 delegados prisioneros políticos y prisioneras políticas compartieron sus perspectivas sobre la transición de su organización y la situación carcelaria en Colombia. Desde sus propias experiencias insisten en la denuncia de las graves violaciones de los derechos humanos y el incumplimiento sistemático con las leyes vigentes por parte del gobierno y el  INPEC. Este grupo de delegados tiene permiso para participar en la conferencia con la condición de regresar a la cárcel después de su terminación, y ya han manifestado que cumplirán con su palabra a pesar de ser conscientes de que la próxima ley de amnistía no cobijará sino a los prisioneros y prisioneras por rebelión y sus conexos.

Pastor Alape informó que en su conjunto los delegados de la conferencia reconocen la necesidad e importancia del enfoque de género, étnico e indígena en el nuevo movimiento político. Alape contó que a su llegada a las FARC habían apenas 60 unidades, y entre ellas, solo 3 mujeres. Según Manuela Marín, representante de la sub-comisión de mujeres de las FARC-EP, hoy en día las mujeres alcanzan a ser 33% de las filas de las FARC-EP, y en la conferencia representan 40% de los delegados. El rol de la mujer en este momento histórico es importante, como cuenta Marín: “Nosotros estructuralmente nos hemos declarada una organización anti-patriarcal, eso creo que ha sido un logro de nosotras como guerrilleras pero también un logro enorme como organización que hemos venido madurando esa concepción de como debe ser el país. (…) El tema va a ser parte de nuestro programa político, va a ser parte de todas nuestras banderas y todo el trabajo organizativo y político que vamos a hacer. Estamos muy tranquilas porque sabemos que no vamos a empezar de cero, sino que en Colombia hay enormes acumulados de organizaciones de mujeres muy valientes que se están dando este palea.”

Si bien se proyecta una actitud de esperanza, motivación y unidad, adentro de la guerrillada también hay varias preocupaciones que se han dado a conocer. Las FARC-EP reiteran constantemente la necesidad de que el gobierno cumpla lo acordado, y también que esto es solo el inicio para una lucha no armado. Frente a la imposibilidad de haber discutido el modelo económico en la negociación es evidente una frustración por parte de la organización, en este sentido Catatumbo manifestó: “Los acuerdos de paz no contemplan apoyo al modelo económico neoliberal, siempre nos hemos opuesto y nos seguiremos oponiendo al modelo extractivista y al modelo neoliberal que le hacen tanto daño al país, de hecho uno de los principales problemas que tiene Colombia es ese,” lo cual la guerrilla  entiende como la raíz de los conflictos sociales, de género, ambientales, y participación ciudadana, este último tema será el más importante para la implementación de los acuerdos mismos.

En términos minero-energéticos, también hay preocupación por parte de la guerrilla. Catatumbo reconoció que la cuestión minero-energético se quedó débil en lo escrito de los acuerdos: “Si ustedes leen los acuerdos, se darán cuenta que en realidad si hizo falta haber incorporado muchos más elementos sobre ese asunto (extractivismo) pero la realidad es que el gobierno siempre se negó a discutir el modelo económico en la mesa (…)  precisamente ahora con los acuerdos de paz se abre la puerta para que la gente siga luchando con otras condiciones para alcanzar las reivindicaciones y hacer esa lucha contra el modelo económico”. Durante la semana los representantes del Secretariado han reiterado la importancia de la naturaleza desde su ideología y trabajo histórico. “Somos comprometidos con el medio ambiente, con la población y con los recursos naturales,” dijo Mauricio Jaramillo, y tanto él como Bertulfo Alvarez contaron varias iniciativas históricas desde las FARC-EP  para la conservación, incluyendo la protección de parques naturales del saqueo de minerales y madera, tanto como iniciativas comunitarias contra la caza de animales en vía de extinción. Alape resaltó que algunas zonas de reserva “se ha mantenido también por el conflicto porque ni el capital trasnacional, ni capitales nacionales, han podido hacer inversiones en el marco de lo que se está llamando ahora el eco-turismo, en lo que por supuesto también está incidiendo capitales trasnacionales”.

Catatumbo caracterizó el gobierno actual como de “un desorden terrible,” haciendo  referencia a la para-política, la para-economía y la corrupción, y nombró el paramilitarismo como: “la mayor amenaza para los acuerdos de paz, para la sociedad, y para la democracia en Colombia.” La participación ciudadana es absolutamente central para los acuerdos, en todos sus aspectos, y hay muchas dudas sobre la posibilidad de esa participación bajo la coyuntura de amenazas por parte del Estado. De esta manera Alape manifestó que: “Los acuerdos tienen unos alcances de cómo va a jugar la ciudadanía en la sociedad (…) No se trata de nosotros llegarles a las comunidades con programas establecidos porque sería entrar en la contradicción de todo lo que hemos hecho históricamente (…) todos los proyectos hay que construirlos en conjunto con las comunidades.” En la coyuntura donde 13 líderes y lideresas comunitarios y ambientales han sido asesinados en las semanas desde el anuncio de la firma de los acuerdos, el  enfoque en la participación ciudadana sigue siendo precario. Frente a esto Alape expresó que el primer paso va a ser la implementación de la mesa de garantía de seguridad, la cual deberá instalarse y empezar a funcionar al final de este mes o a principios de octubre.

 

La conferencia terminará mañana, 23 de Septiembre. Durante la semana los delegados han trabajado en plenaria, primero escuchando intervenciones de opiniones y preocupaciones de cada delegado al nivel nacional, y después aportes individuales de los cuales escucharon 121 guerrilleros, quienes habían escrito para este ejercicio de a una ponencia. Desde el día 20 han trabajado reunidos en comisiones específicas sobre la implementación de los acuerdos y conclusiones de la conferencia; Lozada opinó que hoy es un día definitivo para las decisiones sobre qué características tendrá la nueva organización, incluyendo la composición del nuevo estado mayor central durante la transición al movimiento político. La socialización de las conclusiones se dará  conocer al cierre de la conferencia.

 

En medio del ajetreo de las sesiones de la X conferencia nacional guerrilla de las FARC-EP, los delegados y miembros del secretariado sacan algunos momentos  entre los debates para entrevistarse con la prensa nacional, internacional y alternativa. Mientras atardece y comienzan a ensayar el sonido del acto cultural de la noche, detrás de la tarima central, nos encontrarnos con el comandante del bloque Sur y zootecnista, Joaquín Gómez, para dialogar sobre algunas inquietudes respecto al post-acuerdo.

¿En qué se diferencia la Reforma Rural Integral (RRI) que acordaron con el gobierno a la Reforma Agraria  que ustedes han trabajo históricamente?

Yo pienso que no hay mayor diferencia, sino que esta vez hemos sido más explícitos  porque nosotros desde la primera vez que hablamos de reforma agraria concebíamos que tenía que ser integral y eso es lo que se ha expresado ahora.

Pero por ejemplo, la propiedad privada no se toca…

Hay que entender que una cosa es un proyecto que nosotros tengamos como revolucionarios, porque otra cosas son los acuerdos, porque los acuerdos no implican una revolución, la revolución hay que hacerla, nosotros podemos ser modestamente una chispita, pero el determinante es el pueblo organizado.

¿Cómo organización en el post-acuerdo, haciendo política sin armas,  pueden evitar  que este acuerdo profundice el modelo neoliberal?

Nosotros como movimiento político no estamos en capacidad de evitar ese tipo de determinaciones que toma el Estado o gobierno de turno,  el que si estamos seguro que lo puede hacer es el pueblo. Todo lo que hemos acordado, que es muy importante, es una gran conquista pero a medias, porque para que se materialice se necesita que el pueblo se apropie de esos acuerdos y haga que se cumplan, de resto eso queda en letra muerta. En la mesa lo que ha habido es una confrontación de ideas que ha reemplazado esa confrontación armada que llevamos por más de 52 años y lo que se ha discutido ahí son precisamente las mismas causas por las que nos levantamos en armas.

¿Pero entonces como puede hacer el pueblo para defender el objetivo de la RRI, que es menguar la desigualdad en el campo, si existen leyes como la de ZIDRES  que buscan lo contrario?

Simplemente el pueblo necesita organizarse, el pueblo organizado como máximo soberano puede echar cualquier determinación para atrás.

Otro tema es el de la participación de la sociedad en el post-acuerdo ¿A ustedes no les preocupa  que se firme un acuerdo que busca dar garantías al movimiento social pero al tiempo se reforma el código de policía y recientemente se han asesinado 13 líderes sociales y ambientales?

Nosotros pensamos que son mensajes supremamente negativos porque es como anunciando de cierta manera cual va a ser el futuro nuestro, sin embargo nosotros consideramos que si el gobierno de Santos muestra buena voluntad y se ciñe a lo acordado entonces enfrentará a ese tipo de grupos que lo que persiguen es sabotear el proceso porque siempre se han beneficiado del conflicto, entonces ahora le tienen más miedo a la paz con justicia social que el diablo a la cruz. Todos esos crímenes son precisamente para eso, pero al pueblo hay que hacerle conciencia de que son provocaciones, que hay que organizarse y continuar, hasta volver este proceso irreversible.

Eso por el lado del paramilitarismo, pero por el lado de estructuras como el  ESMAD que no se desmontan o el de la policía que ahora tendrán condiciones especiales…

No somos ajenos, ni ignoramos que hay medidas que se han tomado que contradicen el espíritu de lo que se ha firmado en la Habana, por ejemplo esa seguridad ciudadana que le da a la policía atribuciones totalitarias donde puede llegar a tu casa sin ninguna orden judicial te capturan, te llevan y te pueden desaparecer, o simplemente ellos determinan que huelga es legitima o que huelga no lo es, es una cuestión de tipo fascistoide, son medidas liberticidas, porque están acabando con las libertades del pueblo pero eso solo se puede reversar con la ayuda y participación directa del pueblo, donde no sea espectador sino protagonista de primera línea.

Precisamente, en los acuerdos hay un tema que son los planes de desarrollo con enfoque territorial (PDET) ¿Qué tanta incidencia van a tener estos planes en el plan nacional de desarrollo?

Yo pienso que eso tiene que armonizarse con el plan nacional de desarrollo, para  que queden incluidos ahí, pero de hecho va a provocar ciertos cambios de tipo cualitativo

¿Cómo cuáles?

Se va a dar prioridad a los territorios acorde con la idiosincrasia de los habitantes, con sus necesidades y con los apremios que tengan para romper las cadenas del atraso y vincularse al progreso social y político del país.

 “Lo que me llamó la atención de las FARC fue que desde su origen estaban allí las mujeres afrontando la guerra” Manuela Marín

En medio de un receso de las sesiones de la X Conferencia Nacional Guerrillera de las FARC-EP,  Periferia dialogó con Manuela Marín, miembro de la comisión de paz y de la subcomisión de género de la guerrilla en La Habana. Ella nos contó acerca de su experiencia como mujer en la  insurgencia y su perspectiva sobre el feminismo en el futuro de la organización.

 

 

 

Sobre el barro seco y la grama alta de las Sabanas del Yarí, los delegados de las FARC-EP, desde todos sus bloques, se han reunido para su Décima Conferencia Nacional Guerrillera, la primera de sus asambleas nacionales en nueve años. Esta, a diferencia de las primeras nueve conferencias, no está pensada para la estrategia de la guerra ni se ha realizado en la clandestinidad. La Décima Conferencia Nacional Guerrillera, la última conferencia en armas de las FARC-EP después de 52 años de lucha como ejército, está enfocada en los acuerdos de paz por firmar y es abierta a la prensa.

 

 

El 17 de septiembre amaneció  nublado, grandes y grises nubes salieron como en solidaridad para proteger a los cientos de guerrilleros y periodistas del sol picante de la sabana. Los guerrilleros salieron en formación a primera hora ante la inauguración oficial del evento a espera del acto de instalación pública de la Décima Conferencia, con las palabras de apertura del Comandante Timoleón Jiménez, quien anunció los dos puntos claves para la Conferencia: “... en primer lugar, el análisis y refrendación del Acuerdo Final que hemos suscrito... y en segundo lugar, producir unas disposiciones políticas y organizativas para iniciar el tránsito hacia un partido o movimiento político dentro de las cuales se encuentra la convocatoria al congreso constitutivo que deberá definir el programa, los estatutos y la dirigencia política”. Timoleón también habló directamente a la prensa, manifestando la responsabilidad que tienen los medios de comunicación en la construcción de la paz, tomando en cuenta que son 340 medios de comunicación quienes cubren el evento a nivel nacional e internacional. El comandante de esta guerrilla culminó resaltando  la importancia histórica del momento, y anunciando la apertura oficial de la conferencia; justo en este momento comenzó a lloviznar, y la escena terminó con cientos de guerrilleros sin armas aplaudiendo a la apuesta por la paz.

 

Así mismo, en una rueda de prensa Mauricio Jaramillo, integrante del Secretariado de las FARC, interpeló a los medios asistentes sobre la participación ciudadana: “Sin ustedes no podemos derrocar la corrupción y las malas prácticas políticas”. Aunque las sesiones de la conferencia son restringidas a la prensa, Iván Márquez, Jefe Negociador de la Mesa de Negociación, informó que los acuerdos en las sesiones con los delegados, y el análisis y debate que se está dando en sus espacios, serán socializados constantemente. Explicó que están en la tarea de definir el nombre para su nuevo movimiento político legal, escuchando las propuestas desde las regiones y revisando entre todos los acuerdos por firmar.

El ambiente de la conferencia se tornó distinto a los debates políticos cuando un helicóptero trajo consigo un grupo de presos políticos. La importancia de la participación de estos presos en la conferencia transciende lo emotivo y fraterno que se vio en el momento de reencuentro, ya que como Márquez expresó: “Vemos la llegada de los presos como un gesto de confianza de parte del gobierno nacional,” un hecho que consolida el clima político actual entre el gobierno y las FARC-EP. Frente al rol que cumplirán los presos políticos en la conferencia, Jaramillo confirmó que, “Los presos tienen voz y voto, y vienen como delegados (de los otros presos encarcelados) a la conferencia”.

La conferencia también se desarrolla en medio de actos culturales, como el concierto de Alerta Camarada, donde cientos de guerrilleros bailaron, cantaron, y gritaron manos arriba. Al cierre del concierto, el vocalista dijo: “El arte es un elemento importante para la transformación... y es nuestro aporte a la paz”. Los guerrilleros salieron del espacio alegres, llevando sillas encima de sus cabezas, cantando las últimas letras de ‘raga-raga’ y riendo con sus compañeros en camino a sus cambuches.

La conferencia se sitúa en un campamento en el que se puede conocer lo cotidianidad de la guerrilla: se pueden observar sus cocinas y hornos, y cómo represan quebradas para bañarse y también conversar sobre sus vidas en la guerra, sus opiniones sobre los acuerdos y sus expectativas para el futuro de su organización. Hablan abiertamente sobre sus razones de juntarse a la lucha armada, sobre sus aspiraciones en tiempos de paz y sobre sus pasatiempos. Dos mujeres muestran sus manillas hechas a mano con diseños de colores, algunas con caras del Che, o con nombres escritos y dicen que: “es algo diferente para hacer cuando tenemos tiempo libre”. La invitación constante a la sociedad, de todos quienes hacen parte de esa organización, es leer los acuerdos para saber lo que hay que hacer y entender los retos que vienen. Su meta, dicen, es llegar a una democracia avanzada: lograr una mayor participación ciudadana en la política que ponga en evidencia los problemas del país para poder encontrar soluciones a estos.  “Tenemos la mirada dirigida hacia el futuro” dijo Márquez, y reiteró la fecha del lunes 26 como la fecha de la firma oficial en la ciudad de Cartagena. 

 

 

Después de casi 4 años de negociaciones las FARC-EP y el Gobierno colombiano llegaron a un acuerdo para que cese el ruido de las armas entre dos partes del conflicto armado. Los puntos  del acuerdo tocan temas centrales: los que originaron y desarrollaron el conflicto, la reintegración de los guerrilleros y la apuesta por un nuevo escenario político para el país. Cada punto negociado tiene total relación con los otros del acuerdo total y final.

1) Hacia un nuevo campo colombiano. Reforma Rural Integral:

El conflicto armado entre las FARC-EP y el Estado colombiano empezó por el campo, luchando por la tierra. Es en el campo donde se debe resolver. El Acuerdo se centra en dos cuestiones: primero, crea un Fondo de Tierras que redistribuye la tierra para que más campesinos puedan ser propietarios, priorizando a madres cabeza de familias y desplazados. Estas tierras provendrán de lotes baldíos, tierras expropiadas por actividades ilegales y tierras de reservas forestales que terminaron siendo utilizado de otra forma y perdieron valor de reserva. Durante los próximos 10 años habrá una extensión objeto de la Reforma Rural Integral de 10 millones de hectáreas. Del Fondo de Tierras (3 millones de hectáreas) y a través de la formalización masiva de la Propiedad Rural (7 millones de hectáreas). Se busca formalizar la tierra, crear condiciones para trabajarla y fortalecer las Zonas de Reserva Campesina. Segundo, se busca garantizar que esa propiedad esté acompañada de recursos para que los campesinos saquen provecho a sus tierras mediante Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET), apoyo tecnológico, capacitaciones y un mejoramiento de las condiciones infraestructurales de sus contextos: construir vías, escuelas, redes eléctricas, agua potable, entre otros, con el fin de reducir la brecha entre el campo y la ciudad.

2) Participación política. Apertura democrática para construir la paz:

Nuestro conflicto es social y político. El sistema social excluye diferencias y el sistema político no permite que proyectos alternativos y democráticos de país sean poder estatal.

Este acuerdo busca que esta realidad cambie dando prioridad a la participación de la mujer como medida afirmativa que promueva su fortalecimiento en el escenario político, garantizando la creación de los partidos o movimientos políticos productos de la negociación, haciendo una revisión del régimen electoral y garantizando la verdadera existencia de una sociedad pluralista y multicultural. El acuerdo crea un Sistema Integral de Seguridad para el Ejercicio de la Política, que busca garantizar la seguridad de los excombatientes que puedan participar en espacios socio políticos y un Consejo Nacional para la Reconciliación y la Convivencia que busque renovar los pactos políticos basados en el respeto, el pluralismo y la diversidad. También el acuerdo reconoce la importancia de la información y el fortalecimiento de los medios comunitarios para la difusión de las diferentes posturas e ideas en el ambiente político.

3) Fin del Conflicto

Este punto contempla las condiciones, procedimientos y el monitoreo y verificación para el Cese al Fuego Bilateral y Definitivo que comenzó la hora cero desde el 29 de agosto de 2016. Después de 52 años de conflicto se deben buscar acciones que lleven a reincorporar de manera efectiva a los excombatientes tanto a la vida civil, como en la garantía económica, social y político. Por primera vez en el país se silencian las armas de manera definitiva entre dos partes del conflicto y con un acompañamiento internacional tan grande por parte de organizaciones como la ONU. Para garantizar el cumplimiento de estos compromisos los guerrilleros se ubicarán en 23 Zonas Veredales Transitorias de Normalización. Allí estarán monitoreada por militares enviados por la ONU y por el ejército colombiano, quienes garantizarán el cumplimiento de la Dejación de Armas. Con estas armas entregadas (180 días después de la firma final del Acuerdo) se procederá a la destrucción y se realizarán tres monumentos uno en la ONU, otro en la República de Cuba y otro en Colombia. Este punto también contempla el fomento de la realización de un gran Pacto Político.

4) Solución al problema de las drogas ilícitas:

Este punto buscar dar un tratamiento radicalmente distinto al problema de las drogas tanto desde la siembra como hasta el tratamiento al consumidor. Se crea el Programa Nacional Integral de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito-PNIS, con el fin de que las comunidades campesinas en situación de pobreza, de manera voluntaria y concertada, que en la actualidad derivan su subsistencia de esos cultivos, encuentren también una solución sostenible y definitiva al problema de los cultivos de uso ilícito y a todos los problemas asociados a ellos en el territorio, con el fin de iniciar la sustitución de cultivos. Busca también abordar el consumo con un enfoque de salud pública e intensificar la lucha contra las organizaciones criminales dedicadas al narcotráfico, incluyendo actividades relacionadas como las finanzas ilícitas, el lavado de activos, el tráfico de precursores y la lucha contra la corrupción, desarticulando toda la cadena de valor del narcotráfico.

5) Víctimas:

Este punto es central, inédito y valorado positivamente en el mundo por todos los países garantes, por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y un paso más para todas las organizaciones de víctimas del país. El punto crea el Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición, incluyendo la Jurisdicción Especial para la Paz; y contiene un Compromiso sobre Derechos Humanos. Este Sistema busca la satisfacción de los derechos de las víctimas, mediante la combinación de mecanismos de carácter judicial y extra-judicial. Se especifica las formas de reparaciones desde materiales hasta simbólicos, individuales y colectivos en las que deberán participar los actores del conflicto vinculados en la situación. Habrá amnistías e indultos excepto para los delitos de lesa humanidad. Se crea la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición, que busca ser una fuente de reparación no solo para las víctimas sino para que todo el país sepa la verdad de lo ocurrido en este conflicto armado. También se crea la Justicia Especial para la Paz (JEP) que será encargada de sancionar a los excombatientes, que si contribuyen con la verdad tendrán sanciones alternativas entre 5 y 8 años. Si son conductas muy graves y se contribuye con la verdad antes de la sentencia, la sanción tendrá una función esencialmente retributiva de pena privativa de la libertad de 5 a 8 años de prisión. Si las conductas son muy graves y el procesado no reconoce verdad y responsabilidad y resulte declarado culpable por el Tribunal, tendrá sanciones previstas en el Código Penal, con privación efectiva de libertad no inferior a 15 años ni superior a 20 en caso de graves infracciones o violaciones. En todo caso, la sanción se asignará de acuerdo al grado de verdad y a la gravedad y participación en la conducta sancionada.

6) Implementación, verificación y refrendación:

En este punto se crea la Comisión de Implementación, Seguimiento y Verificación del Acuerdo Final de Paz y de Resolución de Diferencias. Se encargará de hacer todo el acompañamiento al proceso luego de la aprobación del SI en el plebiscito. El punto explica todos los principios y los protocolos de la implementación y verificación, tanto en el compromiso asumido por Gobierno y FARC, como por todo el acompañamiento internacional que tendrá el proceso. Finalmente las partes se comprometieron a aceptar el mecanismo de refrendación popular PLEBISCITO, que será votado el 2 de octubre.

 

El gobierno de Enrique Peñalosa en Bogotá,  en apenas 7 meses de gobierno, ha despertado distintas polémicas y conflictos en la ciudad y el país. Cambió el diseño del metro y la propuesta de transporte masivo que estaba aprobada, haciendo perder miles de millones de pesos en estudios previos; anunció y aprobó la venta de la Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá (ETB); aumentó el presupuesto del Plan Distrital de Desarrollo en más de 10 billones de pesos; llegó a la alcaldía falsificando sus títulos y hoja de vida, entre otras nefastas polémicas y situaciones para la ciudad.

Pero sin duda una de las mayores polémicas en la ciudad, está relacionada con la reserva ambiental Thomas Van Der Hammen, y los anuncios de construir allí una gran ciudadela con miles de unidades de vivienda, “corredores verdes” y tres autopistas. No obstante, antes que concentrarnos en esta polémica particular, es importante identificar las tensiones de fondo que allí se evidencian.

Porque sin duda, aunque la defensa de la Reserva Van Der Hammen es una tarea crucial de la ciudadanía bogotana, lo que está en riesgo es mucho mayor. El modelo de ciudad y el modelo económico, no sólo afectan a las comunidades campesinas, afros e indígenas, sino que además vienen amenazando las comunidades urbanas y suburbanas, deteriorando su territorio, y deteriorando sus condiciones y sus posibilidades de vida digna.

En este marco más amplio de discusión, la Reserva Van Der Hammen es sólo un caso paradigmático por su gravedad y dimensión, pero no es el único, ni el peor. Miremos algunos de estos casos:

Ibagué está en medio de un proceso de consulta previa, en la perspectiva de impedir que se construya la mina “La Colosa”. Esta mina que se proyecta como una de las más grandes explotaciones de oro a cielo abierto, y amenaza con contaminar la cuenca del río Coello, que surte de agua varios municipios, entre ellos Ibagué. La comunidad, de la mano del alcalde y de algunos concejales de la ciudad, impulsa esta importante iniciativa para detener la minería y sus impactos negativos.

En Bucaramanga en el año 2013 se realizó la movilización de las 100 mil voces por el agua. Una gran jornada de protesta y rechazo a la realización de minería en el páramo de Santurbán. Tal como se expresó en un artículo dado a conocer por el Centro  de Memoria, “exigirán ‘la suspensión inmediata de todas las actividades de las multinacionales mineras’ en los complejos biogeográficos de los páramos de Santurbán y Almorzadero, así como en los ecosistemas productores de agua para el consumo humano”.

La ciudad de Cartagena, principal destino turístico del país, ha venido posicionándose también como un destino comercial e industrial. Esto contrasta con las altas tasas de desigualdad, inequidad, pobreza y necesidades básicas insatisfechas. La ciudad que mayor proyección de crecimiento económico tiene, avergüenza por su profunda injusticia, y la indignidad con que trata a su población pobre, negra la mayoría. “La ciudad está en un momento transcendental para posicionarse en el mundo, por lo que deben emprenderse estas acciones, ponderando sus beneficios y minimizando sus efectos colaterales, para actuar en el marco de un urbanismo sustentable”, tal como dice una columna de opinión de Sergio Padilla publicada en El Universal.

Finalmente el caso de Bogotá es paradigmático por varias situaciones. La explotación minera en las localidades de Usme y Ciudad Bolívar, afecta y desplaza a las comunidades; genera problemas respiratorios, además de ir abriendo un socavón de dimensiones gigantescas en las montañas de la ciudad. Finalmente, la intención de urbanizar la reserva Thomas Van Der Hammen, con perspectivas de extensión de la ciudad, amenaza más de 1300 hectáreas de bosque, lo que se considerada el segundo pulmón de Bogotá. Pero parece que la ambición y la voracidad puede más que la necesidad de conservar el aire, el agua, y en últimas la vida.

En síntesis, y como acabamos de ver, la discusión del modelo de ciudad es uno de los puntos más álgidos de cara a construir condiciones y garantías de vida digna, pues choca con los modelos y planes previstos para nuestros territorios. Las nuevas inversiones y perspectivas económicas del “modelo de desarrollo”, desconocen a las comunidades, su tradición, su historia, su arraigo territorial; igualmente desprecian las estructuras ecosistémicas, los cuerpos hídricos, y demás bienes naturales, necesarios para conservar la vida y garantizarla.

Las comunidades urbanas, siguiendo ejemplo de campesinos, indígenas y afros (que dignamente nos enseñan a defender nuestros derechos y nuestro territorio), hemos resistido con tesón esta arremetida, y lo seguiremos haciendo, a pesar de los gobernantes locales y departamentales, que la mayoría de las veces parecen más gestores de negocios y productividad, que administradores y servidores públicos.

Desde el fin de la Guerra Fría, no vemos un esfuerzo tan grande del capital externo en financiar, organizar, espiar y desestabilizar gobiernos, por más democráticos y legítimos que sean.

Quince años después de haber sido lanzado el acrónimo BRICS, que une grandes Estados en desarrollo, de vastos territorios y población (Brasil, Rusia, India, China y África del Sur), su creador, su lógica, y hasta sus críticas, se tornaron bastantes conocidas. Sin embargo, lo que poco se debate, por lo menos de manera abierta, es lo que hizo que esa convergencia de elementos importe de tal manera, que pase a ser el objetivo a ser combatido. La soberanía es lo que incomoda.    

En tiempos de hegemonía del proyecto neoliberal para el mundo, pos crisis de la alternativa socialista, la última barrera a la expansión del capitalismo fueron los pocos focos de soberanía que subsistían. Llegaron las crisis cíclicas de los años 1990 y, pese al desmonte de muchas economías, la respuesta al avance del imperialismo (por urnas o no) fue exactamente el crecimiento de proyectos nacionales para reforzar las respectivas soberanías; tal vez ese sea el hecho más importante de la geopolítica en la primera década del siglo XXI.

No había, aún, concertación política que uniese los cinco Estados capaces de, con el tiempo, contraponerse a los intereses de los Estados centrales en virtud del potencial para crecer, competir y hasta  disputar la atracción de capital y generación de conocimiento. Pero no demoró, como era natural, que se organizaran y  pasaran juntos a debatir cuestiones de interés político común.

A partir del 2009, los Estados de los BRICS pasaron a organizar cúpulas anuales. Un año antes, el G-20 había organizado su primer encuentro. En el mismo año, es rebautizado el ALBA en su forma actual como mecanismo de integración propuesto por Chávez  y seguido por países progresistas, enfocado en programas de cooperación económico y social de alto impacto para la población de los países miembros; así mismo, se crea y va consolidándose paralelamente la Articulación Continental de Movimientos Sociales hacia el ALBA (ALBA Movimientos) que favorece la unidad de lucha de los pueblos de Nuestra América. La creación de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) y de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) también contribuyó para las nuevas ropas de la integración latinoamericana y caribeña.

No hay coincidencias en la Historia. Se llegaba al auge del multilateralismo.  En este sentido, la construcción de un contexto que dé voz, por la primera vez, a intereses no sólo imperialistas como también periféricos. Mejor organizados en bloques significativos, con fuerza suficiente para intentar imponer sus intereses, o al menos para frenar los avances del neoliberalismo y la aniquilación de la poca soberanía que les restaba. Llegamos, en aquellos años, posiblemente, al más cercano de la utopía que se soñó en la segunda pos-guerra mundial.

Escribió el antropólogo Darcy Ribeiro, en su libro El Pueblo Brasileño (1995), sobre la formación social del Brasil, que “las elites dirigentes, primero lusitanas, después luso-brasileña y, al final, brasileña, vivieron siempre y aún viven sobre el pavor pánico del alzamiento de las clases oprimidas”. Para el pobre, organizarse es defensa. Sabemos bien, no hay movimiento social de base que no esté sujeto a la constante tentativa de criminalización.

Lo mismo sucedió en la geopolítica. A partir del momento en que los Estados periféricos pasaron a organizarse en torno de sus propios intereses y proyectos, surge casi concomitantemente la necesidad urgente de combatir estas iniciativas. Ya hay muchas informaciones disponibles denunciando el foco de las acciones militares y de espionaje contra gobiernos y gobernantes que se colocaron entre los intereses de las economías centrales y proyectos nacionales que inviabilizan estas ambiciones.

En ese contexto, se comprende el cerco de la Organización de Tratado de Atlántico Norte (OTAN) a Rusia, por sobre territorios esenciales a su defensa, como la base de su flota en el Mar Negro. O el golpe dado a la presidenta Dilma Rousseff, en la explícita tentativa de privatizar la mayor reserva de petróleo de Brasil, más que documentado en el lobismo del actual ministro interino de Relaciones Exteriores José Serra, en representación a los intereses de una multinacional norteamericana, bien como en las extensas denuncias realizadas sobre el espionaje de Estados Unidos al gobierno del Partido de los Trabajadores (PT) y a la estatal petrolera brasileña Petrobras.

Son innumerables los ejemplos recientes. Como la región latinoamericana es próxima al mayor y más imperialista de todos los Estados, no es de espantarse que los Estados del ALBA estuvieron sujetos a la misma suerte de ataques, como viene ocurriendo en Venezuela. Más aun, habiendo sido creada con el propósito específico de proponer una alternativa a la hegemonía estadounidense. 

Hay así una concentración de esfuerzos por vulnerar cualquier forma de organización entre los Estados latinoamericanos que se coloque frente a los intereses del capital externo. No vemos, desde el fin de la Guerra Fría, un esfuerzo tan grande del capital externo en financiar, organizar, espiar y desestabilizar gobiernos, por más democráticos y legítimos que sean, substituyéndolos por lo que hay de más nocivo a la soberanía nacional. En otras palabras, representa la vuelta de la misma burguesía que, históricamente, ha gobernado América Latina, en representación a la injerencia externa y en beneficio propio.

Así cayó Manuel Zelaya (Honduras), Fernando Lugo (Paraguay) y, cuando acreditábamos que apenas las democracias menores estaban en peligro, la ola se transformó en un tsunami, derrumbando buena parte de los proyectos de soberanía nacional, instituyendo gobiernos conservadores y neoliberales, de forma democrática o no, en Perú, Argentina, Venezuela y Brasil, sin señales de que la tendencia llegue a su fin. 

Lo que siempre asustó a los Estados centrales no fue exactamente el modelo económico, el alineamiento o no a las doctrinas de izquierda, en el período de la Guerra Fría. Lo que nos torna más vulnerables y aun sujetos a las investidas del capital, sea por el barril de un financial hitman, sea por el acuerdo entre una horda de políticos corruptos que atienden a los intereses de nuestros pueblos.

*Tatiana Berringer es profesora de Relaciones Internacionales de la Universidad Federal del ABC (Brasil) y Rodrigo do Val Ferreira es abogado socio-fundador de la consultora Ala Holding Group (China).

**Traducción: María Julia Giménez

 

 

 

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