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La Unión Europea (UE) impone su frontera en los países más pobres del mundo y obliga a frenar las migraciones africanas hacia su territorio.

 

“Mi sueño es llegar a España, es lo que siento en mi corazón y es lo que mi familia también quiere. Si vuelvo a mi país, seguiré estando en la mierda”, asegura rotundo Joseph, un migrante de Camerún de 31 años, desde Níger, el país más pobre del planeta, en pleno desierto del Sáhara. Como él, Melvin, de 25 años y procedente de Liberia, intentó cruzar a la Península Ibérica por mar, sin fortuna. Las autoridades marroquíes lo interceptaron. La segunda vez lo intentó por las vallas de Melilla, territorio español en suelo africano, pero tampoco tuvo suerte. “Vi gente que se rompió las piernas, otra que se quebró los brazos. Estuve dos años en Marruecos y lo intenté varias veces, pero al final desistí y volví a Argelia porque oí que había otra vía más accesible por Libia”, relata. Finalmente, no logró atravesar. Ahora se encuentra en un centro de tránsito de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) en Burkina Faso, otro país entre los más vulnerables de la tierra.

Las historias de Melvin y Joseph representan las de decenas de miles de personas que no lograron superar los muros que la Unión Europea construye a diario en países del norte de África y ahora también en el desierto del Sáhara. No son muros físicos, pero suponen fosos hondos, barreras y obstáculos que impiden el acceso a la fortaleza Europa, de forma parecida a las fronteras de Trump en México. Los países europeos aprobaron su estrategia represiva en la Cumbre de la Valletta, en Malta, en 2015. Desde entonces, han desplegado un dispositivo basado en seguridad y desarrollo, aumentando las deportaciones y condicionando la ayuda humanitaria al compromiso de los estados con el freno migratorio.

Los países más pobres del planeta se han erigido en nueva frontera de Europa, y el desierto del Sáhara se ha convertido en el cementerio al aire libre más grande del mundo. “Me pregunto cuántos muertos habrá en el Sáhara sin que hablemos de ellos”, señala la responsable de ACNUR en Níger, Alessandra Morelli. Estos cadáveres sepultados por la arena, no contabilizados y olvidados son la otra cara de los obstáculos de la frontera sur de España; de los botes de plástico cruzando el Mediterráneo para alcanzar Italia o Grecia y de las caravanas de migrantes atravesando Centroamérica con destino al “sueño americano”.


El “basurero” de Europa
“Fuimos lanzados al Sáhara, abandonados a nuestra suerte, sin agua ni comida. Nos trataron como animales y nos lo cogieron todo, incluso el móvil”, asegura Ibrahim, procedente de Senegal. “El trayecto por el desierto a la ida no fue tan duro como a la vuelta”, afirma Abdoulaye, de Guinea Conakry, repatriado de Libia. Los africanos subsaharianos que quieren llegar a Europa tienen que pasar forzosamente por el desierto del Sáhara. Cruzar las dunas de arena es de por sí difícil, pero con la policía y el ejército la caza para impedirlo es aún más espinosa. Los que lo logran son interceptados y deportados al punto de partida, Agadez, la puerta del desierto del Sáhara y principal cruce migratorio de toda África. Es el caso de Ibrahim y Abdoulaye, que se encuentran entre los 40.000 expulsados por Argelia hacia suelo nigerino desde 2014 –11.000 solo en 2018–, o los más de 2000 evacuados del “infierno libio” el año pasado.

Todos confluyen en Níger, el cortafuegos contra la migración irregular a cambio de ayudas económicas. El país más necesitado del mundo, con gran parte de su territorio formado por arena y donde proliferan decenas de grupos terroristas, recibe todo lo que Europa no quiere. Los propios lugareños dicen haberse convertido en el “basurero” del viejo continente. Argelia realiza “el trabajo sucio”, según activistas de derechos humanos, y procura sacar rédito en sus negociaciones bilaterales con la Unión. Para Níger, en cambio, “es un chantaje en toda regla. No dan ayuda si nuestros gobiernos no se comprometen a frenar las migraciones”, como asegura el periodista y activista nigerino, Ibrahim Manzo Diallo. Además, desvían fondos humanitarios hacia programas de seguridad para reforzar el control de fronteras y desmantelar redes, según denuncian movimientos sociales africanos y europeos como Concord o Loujna Tounkaranké.

Criminalización provoca más clandestinidad
En Agadez coinciden las personas expulsadas con quienes aún quieren probar suerte, mientras esperan escondidos su oportunidad de embarcarse hacia el norte. Lo hacen en albergues clandestinos, parecidos a las casas de hospedaje de la ruta americana, cada vez más secretos por miedo a ley que criminaliza el tráfico de personas en el país, aprobada en 2015 en instancias de la UE. Con su aplicación, las autoridades nigerinas han detenido a cientos de personas, ha confiscado hasta 200 vehículos y han aplicado “una fuerte represión”, en palabras de la responsable de la agencia contra el tráfico ilícito y trata de personas, Gogé Maimouna Gazibo.

Algunos traficantes se han adherido voluntariamente al programa de reconversión promovido por la UE para incitarles a dejar la actividad. “Me dieron varias motos y ahora hago de taxi, pero tengo varios amigos que aún no han recibido nada”, asegura Ahmed, extraficante. Una asociación creada por contrabandistas en el norte de Níger se queja de la insuficiencia y los retrasos en la llegada de fondos europeos y confirma que el tráfico continúa, aunque menos visible. “Ahora lo hacen de forma clandestina y cogen rutas secundarias mucho más peligrosas, más caras y donde una pequeña avería puede causar la muerte. Hemos visto muchos pasajeros y choferes muertos en el desierto”, reconoce Abba, exconductor de la ruta hacia Libia. Las organizaciones internacionales lo ratifican. “Cuando se pusieron las vallas en Ceuta y Melilla, la gente gritó 'victoria' pensando que los flujos disminuirían, pero no fue así y se triplicaron. La gente solamente cambió de itinerario y tomó más riesgos, como sucede ahora”, argumenta Mahamadou Goita, responsable de la ONG panafricana Pandimir. Las migraciones no se detienen sino que se desvían rutas, generando más obstáculos.

Dispositivo de contención
La UE y el gobierno de Níger se congratulan de la supuesta reducción de los flujos cruzando por Níger, hasta un 90% según aseguran, aunque los expertos lo ponen en duda por la propia clandestinidad de los desplazamientos que escapan a puestos de seguridad y control. No obstante, la comunidad de estados europeos quiere premiar el buen hacer de Níger con casi 2 billones de euros previstos hasta 2020, consolidando al país como el primer receptor de ayuda europea al desarrollo del mundo, procedente sobre todo del Fondo Fiduciario para la Emergencia de África (EUTF), el instrumento creado para supuestamente “atacar las causas profundas de la migración”.

Este dinero se canaliza a través de la OIM, agencia vinculada a la ONU, que se encarga de disuadir a las personas con campañas de información sobre los peligros de las rutas, materializa proyectos de desarrollo local y refuerza el control fronterizo. También organiza los retornos de expulsados de Argelia y evacuados de Libia hacia sus países de origen, a través de distintos centros de tránsito esparcidos por toda la región, no solo en Níger, sino también en Mali o Burkina Faso. Estos regresos, “calificados de voluntarios, vienen determinados por una deportación forzada”, según especialistas como Idrissa Zidnaba, investigador del Centro Nacional para la Investigación Científica (CNRS) de Burkina Faso.

El papel de la OIM, por tanto, es cuestionado por gran parte de la sociedad civil que la califican de “agencia de deportación” u “organización al servicio de las fronteras cerradas”, según la red europea Migreurop. El organismo trabaja por “una migración regular, ordenada y segura”, en la línea del Pacto Mundial para las Migraciones, pero sin ofrecer alternativas oficiales y canales regulares a las personas que desean moverse. Su propósito es “la reducción de los flujos irregulares”, pero admite su incapacidad de reclamar “más rutas legales y seguras”, según reconoce el coordinador en Bamako, David Cumber. Su jefe de misión en Níger, Martin Wyss, también admite la voluntad de la UE de “externalizar fronteras” y asegura no poder pronunciarse ni criticar las expulsiones de Argelia “porque es una cuestión que concierne a los dos países”. No obstante, se muestra satisfecho por su apoyo al despliegue de “controles biométricos muy sofisticados para controlar quién entra y quién sale del país”.

La OIM, como instrumento clave de las políticas de contención de la UE, se ha asentado con fuerza en los últimos tiempos en países vecinos como Burkina Faso y Mali, mediante un discurso disuasorio y una vinculación entre falta de desarrollo y la migración, algo discutible puesto que “el desarrollo intensifica la movilidad”, según especialistas como Harouna Mounkaila, de la Universidad Abdou Moumouni de Niamey.


Historias de arena
El cierre de Europa no solo hace más vulnerables a las personas en movimiento, sino que afecta también a los desplazamientos en el interior de África que, aunque se desconozca, son los más importantes. De hecho, la imagen de africanos queriendo llegar a Europa no es ni mucho menos la más frecuente, pero “los medios han construido este relato eurocéntrico dejando de lado la mayoría de las movilidades internas”, según el sociólogo, Hamani Oumarou, del LASDEL, el centro de estudios sociales más importante de Níger. El 75% de las migraciones en África subsahariana se produce hacia países vecinos y, de estas, el 90% se da entre estados de África Occidental. Por tanto, la obsesión de la UE en frenar los flujos hacia su territorio no está fundamentada y las muertes a sus puertas son solo consecuencia de la restricción y no de un incremento desmesurado de los flujos.

En este sentido, la sociedad civil denuncia la vulneración del protocolo de libre circulación de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO) y critica que el aumento de controles en carreteras y fronteras viola la libertad de movimiento de los ciudadanos de la zona. El Gobierno de Níger lo niega y la responsable de la agencia de trata de personas defiende que la ley contra el tráfico proporciona más garantías a las personas migrantes. La UE, por su parte, niega incluso la externalización de fronteras y se escuda en que los acuerdos en Níger son fruto de una relación “de igual a igual”, según su embajadora, Denise-Elena Ionete.

Distintas entidades sociales como Alternative Espace Citoyen, de Níger, o la Casa del Migrante, de Mali, también denuncian la vulneración sistemática de derechos para las personas migrantes a lo largo de toda la ruta, no solo por parte de traficantes, como expone la UE, sino también por parte de autoridades, policías, militares y bandas criminales. Certifican violaciones de mujeres, e incluso de hombres; infracciones del derecho internacional; deportaciones forzadas; tráfico de todo tipo de mercancías ilícitas –desde drogas hasta armas–, y limitación del derecho a migrar, reconocido en la Carta de Derechos Humanos. “Níger se ha convertido en una especie de prisión a cielo abierto para los candidatos a la migración”, según el activista Tcherno Hamadou Boulama. En la misma línea, el antropólogo y misionero argentino afincado en el país, Mauro Armanino, denuncia el neocolonialismo vigente y subraya la importancia de estar presente en Níger. “Aquí la gente vuelve herida de espíritu y cuerpo. Son criaturas de arena, historias de arena, marcadas por las dunas, frágiles, donde no es fácil pisar tierra sólida. Lo que aquí se necesita no es dinero, sino respeto”, concluye.


*Este reportaje se enmarca en el proyecto de Alianza por la Solidaridad y Oriol Puig titulado “El Sáhara, un desierto en movimiento: más allá de Frontera Sur y mar Mediterráneo”, financiado por la Beca DevReporter, impulsada por Lafede.cat-Organitzacions per a la justicia global con fondos europeos. @oriolpuigce

En estos momentos (2018-2019) los educadores atraviesan por la tercera cohorte para ser ascendidos o reubicados salarialmente en el estatuto de profesionalización 1278 de 2002. El principal instrumento de evaluación es un vídeo que los maestros tienen que grabar de una práctica pedagógica en el aula de clase, lo que ha generado bastante malestar e incomodidad para muchos de ellos. 

 

Manuel Trujillo es un docente de vocación desde hace 38 años que ahora es rector en la institución educativa José Antonio Galán del municipio de La Estrella, Antioquia, sector La Tablaza. Manuel hace parte de los 161.912 maestros vinculados por el decreto “nuevo”, conocido como el 1278 de 2002, aunque en Colombia aún se encuentran maestros vinculados bajo el decreto el 2277 de 1979.

Mucha crítica ha tenido este decreto y más aún con los dos distintos instrumentos que se han implementado en cuestión de escalafón. Antes del 2015, el docente presentaba una prueba tipo Icfes diseñada por la Universidad Nacional de Colombia, basada en competencias. El resultado debía superar el 80%. En el año 2015 uno de los sindicatos más grandes de Colombia, Fecode, en contubernio con el gobierno de Juan Manuel Santos y la Ministra de Educación Gina Parody, negociaron luego de un largo paro. Concertaron una mejora salarial y cambiaron este examen escrito por un vídeo, unas encuestas y una planeación.

En conversación con Manuel, conocimos las críticas que tienen los docentes en contra de los nuevos instrumentos de ascenso en el escalafón.

¿Cómo es la evaluación y el ascenso en el escalafón?
Nosotros éramos evaluados para subir en el escalafón cuando ingresamos a la carrera docente: una prueba escrita de competencias, una prueba psicotécnica, los antecedentes disciplinarios y la experiencia laboral. Luego inicia durante un año el periodo de prueba, que es uno de los más largos de todo el sistema laboral. Cada año nos hacen una evaluación de desempeño, la cual pactamos con el jefe inmediato que en el caso de los docentes soy yo (porque soy directivo), y en mi caso son los directores de núcleo. Al finalizar el año hacemos un cara a cara y se asigna una valoración en cada una de las cuatro áreas de gestión, si el maestro no supera el 60% se realiza un plan de mejoramiento.

En el caso de los ascensos, hay que decir que para ser ascendidos o reubicados salarialmente en el estatuto de profesionalización 1278 de 2002, las cosas han cambiado desde 2015. Nos quieren convertir en payasos, en actores por medio de un vídeo.

¿Por qué el video no responde a las mismas directivas de la evaluación de desempeño (cuatro áreas de gestión) y solo están valorando una práctica de aula?
Lo que pretendían era evitar que nosotros fuéramos sometidos a rigores académicos. Nos toman como unos ineptos. Ahora nos ponen a hacer payasadas en un vídeo, eso no lo voy aceptar. Por primera vez me metí a realizar el vídeo, pero para protestar. Fecode dice “qué pesar de nosotros que somos tan indefensos, no nos evalúen, pongámonos a hacer un vídeo”. Eso se fue convirtiendo en una industria, hay una empresa que capacita a los maestros para responder, les mandan el guion ya listo, le dicen qué tiene que hacer. Además, está la industria de los dueños de las cámaras, o sea, las empresas que filman la práctica pedagógica. Y si no se pasa el 80% y queda muy cerca (79.55%) están las universidades ofreciendo los cursos para el ascenso.

Maestros vinculados bajo el decreto 1278 afirman que el costo de la grabación oscila entre los $150.000 y los $300.000, varía dependiendo de la zona donde hay que ir a grabar. Llevan dos cámaras con trípode, los micrófonos y le entregan al docente el vídeo listo. Muchas veces ellos recomiendan a los maestros cómo hacer que la práctica quede mejor: el testimonio inicial (con telepronter incluido), el desarrollo de la clase y la reflexión final, que son los tres momentos que deben estar en el vídeo.

¿Y quiénes son los pares evaluadores?
Yo realizo un símil que se aplicó aquí en la época de la gran violencia jurídica, que hoy llegó a las aulas y a los escenarios pedagógicos, los pares son anónimos, jueces sin rostro, que nos critican y nos etiquetan como malos simplemente porque quieren, sin una justificación pedagógica. A mí me tocó ver profesores llorando porque los pares evaluadores, que son anónimos, les escribían en la retroalimentación que trataban mal a los estudiantes.

En el sistema educativo el evaluador y el evaluado tienen que mirarse a la cara porque la evaluación es un instrumento que se aplica para mejorar. La evaluación debe ser objetiva, partir de lo que se tiene pactado en el criterio. Las mismas palabras que le mandan a uno, se las mandan a todos, están libreteadas en la retroalimentación.

Docentes que se presentaron para la segunda cohorte (2016-2017) y que no alcanzaron el puntaje de 80%, encontraron en la retroalimentación comentarios como: “El docente no es consistente en el trato respetuoso con sus estudiantes y, algunas veces, es indiferente frente al comportamiento de estos. Aunque en algunas ocasiones promueve la cohesión entre el grupo de estudiantes, se evidencia poco apoyo y por lo general, el trato entre estos es irrespetuoso. Aunque propicia la participación de los estudiantes, no logra motivarlos e involucrarlos en las actividades propuestas”.

Aunque los maestros pueden hacer reclamaciones durante el proceso, las respuestas a los docentes siempre fueron negativas. “Nos permitimos informarle que de conformidad con la Ley Estatutaria 1581 de 2012 y la Ley 1324 de 2009, estas solicitudes no se pueden responder de manera favorable al interesado, ya que esta información ostenta carácter reservado”, fue la respuesta común que recibieron los educadores.

Manuel, ¿qué piensa usted de la evaluación docente?
Creo que hay que prepararlos para las nuevas pedagogías, las nuevas tendencias del aula, los nuevos movimientos sociales. Un maestro es un dinamizador social, el pueblo se transforma en las aulas de clase, en la dinámica de la escuela.

Es muy triste que a los maestros se nos evalúe tanto. No he visto que a los médicos los evalúen para subirles el sueldo, a los jueces tampoco, y los generales solo van y hacen un curso.

Yo no entiendo por qué Fecode no llegó a un arreglo en ese tema, ¿queremos mejorar a los maestros? Gobierno, coja cohortes de maestros y llévelos a las aulas universitarias y actualícelos de cuenta suya, ¿por qué Fecode no arregló así? Preparemos los nuevos maestros, cojamos cohortes de las mismas bases y formemos cohortes de preparación y análisis pedagógico, es que la escuela tiene en su interior su propia dinámica de crítica, tiene maestros muy bien preparados, pensadores, pero nos desconocen, nos creen ineptos, nos creen burros.

¿Qué otros aspectos negativos tiene hacer el vídeo?
Los maestros dejan de ser ellos, llegan donde uno solicitando que le preste un grupo que se maneje bien, no cumplen el protocolo y tienen que volver a grabar. Se estresan porque están en un escenario irreal. El aula de clase es como la habitación del matrimonio, es muy íntima porque es la relación de unos seres humanos que están en controversia permanente. Un aula es un ambiente humano de aprendizaje y desaprendizaje. Cuando le meten a alguien allá, le violan la intimidad, es como hacer una ruptura amorosa.

Yo conozco a una docente de la vereda El Cedro, en el municipio de Yarumal. Me escribió que ellos tenían programado que les grabaran el vídeo un viernes, pero tuvieron que reprogramar porque el camarógrafo se accidentó y les mandó otro diciéndoles que iba un lunes festivo. Citaron los niños un lunes festivo, llegaron cuatro a un aula y seis a otra, porque eran dos profes. Así tuvieron que hacerlo. En medio de los nervios todo salió mal, fuera de eso tuvieron que pedir permiso a los lugartenientes de la zona, que son los que controlan, para poder entrar una persona con cámaras. La docente me escribía y me decía: “rector, sé que voy a perder, es mi oportunidad, y eso no lo entiendo”. Otros maestros me dicen: “yo me gradué de maestría, estoy haciendo mi doctorado. Nos postgraduamos y tenemos que hacer esta payasada para que nos asciendan”.

¿Y los estudiantes qué dicen?
Los muchachos están siendo solidarios con los maestros. De hecho, se comprometen a ser juiciosos y ordenados. Preguntan lo que deben preguntar, mejor dicho, también ellos fingen, se rescata esa solidaridad.

Si la razón de ser de la escuela son los estudiantes, es un absurdo que un vídeo valga un 80%. Debería valer más el comentario de los pares, lo que piensan los estudiantes del maestro, pero no, para el Icfes y el Ministerio vale más ponernos a hacer una cosa que no hace parte de nosotros.

¿Qué dice el sindicato de Adida?
En la última asamblea general se rechazó ese instrumento de ascenso y reubicación. Los delegados votaron negativamente a este sistema de evaluación de cohortes, pero hay unos delegados que la defienden con vehemencia, y lo más triste es que son del 1278. A muchos de esos delegados les queda muy fácil porque se graban en esas asambleas y los hacen ascender.

Queda claro que la base del sindicato está en oposición, no sé cuándo va a llegar a los que negocian, mejor dicho, a los que politiquean con el sindicato. Para mí el sindicato es un partido político, una plataforma política con sus ideologías, muchos llegan a puestos burocráticos en las Gobernaciones y Alcaldías, eso efectivamente pasa como fue el caso del dirigente sindical de Adida, Hazz Mariaga que ahora es director de la educación rural en Antioquia. Muchos de los sindicalistas llevan años sin estar en un aula de clase, eso de estar en un aula les es muy difícil.

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Testimonio de un par evaluadora
Martha*, una educadora que se inscribió en la convocatoria para ser evaluadora, nos contó lo siguiente: “El operador para realizar la selección y todo el proceso de capacitación es la Corporación Mixta para la Investigación y el Desarrollo de la Educación – Corpoeducación. De primera mano me enteré porque unos compañeros de la escuela en la que trabajo me contaron. Además, la convocatoria fue publicada en la página web del Icfes el sábado 25 de mayo para que los interesados se inscribieran hasta el 29 de mayo.

Para ingresar tuvimos que realizar dos pruebas, la primera fue un cuestionario de 30 preguntas de lectura crítica y la visualización de un vídeo del cual teníamos que responder unas preguntas. Los mejores resultados pasábamos a la segunda fase que correspondía a una capacitación de cuatro horas durante cinco días. Por cada una de las capacitaciones nos pagaron $107.000 y por cada vídeo evaluado $80.000.

Lo que nos insistían mucho, para lo cual tuvimos que firmar fueron unas cláusulas de confidencialidad. Todos los participantes somos educadores en ejercicio, durante los talleres nos colocaban a analizar entre todos los 75 ítems con los cuales evaluamos los vídeos, este ejercicio generó mucho debate por las posturas de los pares; algunas muy extremas y otras más conciliadores. Para las capacitaciones teníamos prohibido entrar al salón celulares, lapiceros, cuadernos y todo el material que nos entregaban, como unas guías, se tenían que quedar allá. En las conversaciones insistían también que nos preocupáramos más por la forma de dar la clase y no tanto por el contenido desarrollado por el docente durante su clase.

Cada día vamos a un salón, dispuesto por Corpoeducación, con computadores y unos monitores encargados. Nos cargaban dos o tres vídeos por día, cada uno tiene un promedio de tiempo para ser evaluado de una hora y 15 minutos. Nosotros llenamos las respuestas, unas seleccionando sí o no, y otras de frecuencia (con respuestas como “muchas veces, algunas veces”). El promedio de la duración de los vídeos está entre 45 y 55 minutos. No se pueden adelantar, solo retroceder, por si tenemos dudas.

Por el momento hay un promedio de 88.000 vídeos para ser evaluados. Los monitores están preocupados porque son muchos, para cumplir el cronograma figado por el Icfes nos va tocar doblar horarios. Por mi parte yo voy a coger dos turnos de los tres que hay: de 2:00 p.m a 6:00 p.m y de 6:00 p.m a 10:00 p.m. La platica me sirve bastante.
*El nombre fue cambiado a solicitud de la fuente.

Las imágenes diarias y cotidianas son contundentes: en cualquier lugar del mundo y a toda hora hombres y mujeres son atropellados por automóviles, caen en los huecos de las calles, se estrellan contra postes o contra otros seres humanos. Diariamente perecen (¿o se suicidan?) decenas o centenas de seres humanos como resultado de estos “accidentes”, normalmente evitables. El motivo es idéntico, ya que las personas que mueren o quedan heridas, segundos antes estaban ensimismadas mirando el Smartphone e iban cabizbajos sin tener la más elemental precaución sobre lo que sucedía en el mundo exterior.

Esto no es algo anecdótico, sino que marca un verdadero salto atrás en el proceso de evolución humana, puesto que ha surgido una variante de nuestra especie, que puede ser bautizada como Homo absortus, que se caracteriza por andar siempre mirando en dirección al suelo, o más exactamente al infaltable teléfono móvil. Como lo hubiera dicho Pierre Paolo Pasolini, estamos viviendo una mutación antropológica, por la generalización de ese insoportable aparatejo que supuestamente fue hecho para comunicar, pero que en realidad produce una incomunicación total y la completa desconexión de la realidad, que los sujetos que solo están conectados confunden con la realidad virtual.

El retroceso evolutivo es notable si se recuerda que Homo erectus, en sentido estricto, fue un género de la familia de los Homínidos que nos antecedió, un antiguo pariente nuestro, que surgió hace unos dos millones y medio de años. Usaba instrumentos, dominaba el fuego, tenía una estatura de 1.80 metros y una capacidad craneana de 1200 centímetros cúbicos. Caminaba imponente con su cuerpo erguido, mirando con cautela a su alrededor, era cazador y se alimentaba de animales como el mamut. Homo erectus fue el primero en desplazarse durante largos trechos y el primero de nuestros antecesores que abandonó su lugar de origen, el norte de África. Como ha dicho el biólogo Daniel Lieberman: “fue el primer antepasado que podemos caracterizar como significativamente humano”.

En sentido amplio nosotros somos, o lo habíamos sido hasta ahora, Homo erectus, denominación usada para destacar nuestra posición bípeda al andar, como uno de los atributos físico evolutivos que nos distinguen como Homo Sapiens. Caminar en nuestra historia evolutiva se ha relacionado con pensar, trabajar y ver el mundo exterior con nuestros ojos. Por eso, los primeros seres humanos que existieron se extasiaban mirando el cielo, las estrellas, los árboles, el mundo circundante, lo cual era a la vez una cuestión de supervivencia y de admiración de las maravillas del mundo.

Se hizo tan famoso el mirar las estrellas como parte de la reflexión humana que se cuenta que Tales de Mileto, uno de los primeros filósofos de la antigüedad griega, se encontraba concentrado en observar el firmamento y de repente cayó en un pozo de su jardín, por no divisar el suelo por el que caminaba. Tracia, la esclava y cocinera del filósofo, al verlo caído en el pozo se burló de él y, según Platón, le dijo: “Tanto preocuparse por conocer las cosas del cielo, que se te ha quedado oculto lo que está bajo tus pies”.

Ahora no caemos al suelo por mirar las estrellas o meditar, sino por estar pegados fijamente en el celular, algo más trivial para nada relacionado con la grandeza del pensamiento y de la reflexión filosófica. Se ha perdido el sentido profundo de la contemplación y de la observación para quedar sumidos y sometidos a la dictadura omnipresente del móvil, al que se debe mirar cada instante, como si de ello dependiera la vida misma, y en muchos casos así es, porque, por ejemplo, se muere en el intento, atropellado por un automóvil, cuyo conductor también está pegado al celular. El capitalismo y sus tecnologías de la incomunicación han creado un ejército de zombis, especie de muertos vivientes, que caminan como simios en las atascadas ciudades del mundo.

Charles Darwin había dicho en 1871 que el bipedalismo fue la característica que nos situó por encima de otros simios (y tuvo más importancia que el tamaño cerebral, el lenguaje o el uso de herramientas), porque nos liberó las manos para hacer diversas cosas, como tomar un fruto, escarbar la tierra, cargar cosas… Si eso fue así, hoy estamos en el camino de regreso, porque no solamente se está abandonando la posición erguida, sino que además las manos se han limitado a desempeñar solo una actividad rutinaria y mecánica: chatear en el celular.

De tal manera que el cuerpo humano adopta posiciones simiescas al caminar por la utilización del móvil en el desplazamiento cotidiano, y la mano se le ha convertido en un simple instrumento que activa las teclas de un celular, con cuyo accionar esquizofrénico también se daña, como se evidencia con la generalización de nuevas enfermedades, tales como la tendinitis y el síndrome del túnel carpiano. El uso compulsivo del celular no solo afecta a los pulgares sino a toda la mano, la parte media del antebrazo, el cuello, la nuca, la parte trasera de los hombros y puede producir lesiones en las terminaciones nerviosas que salen de la columna vertebral. Que más puede esperarse cuando el pulgar, un extraordinario y exclusivo órgano nuestro que contribuye a diferenciarnos anatómica y socialmente de los demás animales, ha sido reducido a un simple instrumento para chatear y wasapear. Esto es una prueba más de nuestra preocupante involución que, como van las cosas, nos puede llevar a caminar como los gorilas y a andar con las manos vendadas de manera permanente.

El temperamento de las comunidades campesinas y organizaciones de base comunal del Cesar y El Catatumbo se reveló después de estar escondido y callado durante 18 meses de presión y ataques por parte de los militares del Ejército nacional acantonados en límites del Catatumbo y el departamento del Cesar. Las comunidades manifestaron no estar de acuerdo con las acciones represivas llevadas a cabo por el batallón número 10, quien tiene a su mando miembros de la Primera y Segunda División del Ejército nacional, olvidando completamente su compromiso y responsabilidad de proteger la vida en una zona de alta concentración de riquezas y grupos armados.

Tras la detención de cédulas por más de dos horas con fines de empadronamiento, la retención de vehículos particulares y públicos, el hurto de bienes personales, el ingreso a las casas sin autorización, los continuos tiros al aire cerca de las casas, escuelas y la tienda comunitaria, los controles de mercados y ofrecimientos económicos a campesinos, especialmente menores de edad, para que se vinculen o hagan parte de la red de cooperantes, la única alternativa que encontraron las comunidades fue manifestarse frente a la base militar ubicada en la vereda El Tigre del municipio de Chimichagua, departamento de Cesar, la cual limita con la vereda El Edén del municipio de El Carmen, en Norte de Santander, y refugiarse en la palabra como medio para llegar a un acuerdo y exigir la desmilitarización del terreno perteneciente a las Juntas de Acción Comunal que tiene fines comunitarios.

Aproximadamente 500 campesinos y campesinas integrantes del Comité de Integración Social del Catatumbo (CISCA), el Movimiento Comunal, el Movimiento de Trabajadores y Trabajadoras, Campesinos y Campesinas del Cesar (MTCC) y la Asociación Campesina del Catatumbo (ASCAMCAT), se encontraron en esta zona conocida como el Alto Bobalí acompañados de representantes de los indígenas Barí, la Red de Hermandad y Solidaridad con Colombia (REDHER) y profesionales del Equipo Jurídico Pueblos para realizar durante una semana un plantón, denominado Asentamiento Humanitario Alto Bobalí, y de ser necesario darle un carácter indefinido hasta obtener una clara respuesta de un superior del Ejército nacional.

“El pasado y el presente nos puso los pies aquí”
En esta región, el modelo de desarrollo extractivista ha hecho que los campesinos se acostumbren a convivir con los intentos de sabotaje por parte del Ejército para desplazarlos. Por eso, estaban preparados ante cualquier irregularidad que se presentara durante esta movilización.
Desde la firma del Acuerdo de Paz se han presentado múltiples atropellos contra los Derechos Humanos y contra el Derecho Internacional Humanitario que cobija a los campesinos. Por eso con el Asentamiento Humanitario, este pueblo, que ha sido asesinado, silenciado y judicializado, pretendía reclamar la protección de sus vidas y el desmonte de la base militar.

Muchos no salían a una movilización desde hacía ocho meses por el miedo esculpido a causa de las insurgencias y las armas del Estado, aunque eso no impidió su presencia en el plantón. Otros aún tienen miedo de reclamar sus derechos y no asistieron. Alguien dice que en el Catatumbo naturalizaron la guerra, en otras palabras, les robaron el miedo.
Y cómo no perder el miedo si la guerra ha degradado esta región y su entorno. Un campesino cuyo nombre se omite por cuestiones de seguridad, denunció que el pasado mes de marzo casi lo pierde todo luego de que un helicóptero del Ejército despegara tras entregarle las raciones a la tropa. “Por lo general los helicópteros del Ejército aterrizan en una zona alta y plana. Estratégicamente en mi finca se presentan estas dos condiciones y ese día tipo seis de la tarde, una vez se levanta el helicóptero, el potrero se prende, casi hasta se queman ellos mismos. De la vereda fui el único afectado. Me quemaron el cercado, las mangueras, acabaron con los nacimientos de agua, quemaron una parte de la montaña equivalente a 30 hectáreas de bosque, me dejaron sin pasto para el ganado, afortunadamente se me salvaron mis dos mulas y un caballo. A un campesino por rescatar unas mulas se le quemó el celular. Imagínese el daño que me hicieron y hasta el momento nadie me ha respondido”.

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El Catatumbo es un imponente despliegue montañoso que a la distancia forma un nudo verde cobijado de nubes grisáceas que se precipitan tras los fuertes vientos, en una altura promedio de 1500 metros sobre el nivel del mar. El martes, primer día del Asentamiento, los campesinos y campesinas que llegaban representaban una figura de valentía, sus rostros rodeados de sudor marcaban el inicio de una jornada histórica, definitiva y trascendental.

Poco a poco el lugar se transformaba en un asentamiento humanitario rodeado de carpas negras hechas con troncos húmedos arados a punta de azadón y machete y clavados firmemente a la tierra. A lado y lado de la pantanosa carretera se formaban círculos de conversación y se propiciaban los reencuentros. Tres líderes sociales templaban varios pendones del MTCC. En su fondo se leía: “Por la defensa del territorio y la vida, MTCC presente”, “los derechos del pueblo se arrancan al calor de la lucha organizada, MTCC”, y “el departamento del Cesar avanza a través del MTCC”.

Según Elías Nahum Quintero, el orden de las frases tiene un trasfondo: “Nuestro proceso propende por la defensa de la vida, cuando nosotros hablamos de la defensa de la vida tenemos que hablar de la defensa del agua, de los ríos, de las ciénagas, de los caños, de las montañas y de la vida de quienes habitamos el territorio. Es una palabra plural e incluyente. Primero se defiende la vida, luchando en la organización, luchando por los derechos del pueblo y creemos que aquí ya venimos avanzando, organizando las mujeres y organizando los jóvenes. Luego de eso exigimos nuestros derechos”, explica Nahum con un conocimiento impecable.
En la vereda Maicitos, municipio de La Gloria, departamento del Cesar, la tranquilidad de uno de sus habitantes dejó de ser la misma desde el día que apareció con otros seis compañeros en un intimidante listado donde lo tildan de guerrillero y lo amenazan con quitarle la vida. “Por medio de los abogados que trabajan en el territorio me di cuenta que estaba en esa lista. Allí aparece mi nombre y también el nombre de mi yerno y unos vecinos, no sabemos cuál grupo armado nos amenazó, solo sé que de la vereda aparecemos seis o siete. Por ejemplo, a mi yerno lo señalan de ser el cabecilla de la guerrilla… somos personas que trabajamos en la agricultura, no obstante, eso nos llena de mucho pánico –dice mientras piensa por unos segundos cómo proseguir en medio de un silencio extraño–. Hoy en día como campesinos no vamos a tener una vida digna, el Estado nos quiere acabar”.

Él todavía desconoce las razones por las cuales apareció en ese papel, y sostiene que nunca en su vida le han gustado las armas, y durante el conflicto les huyó varias veces a los grupos armados. Esto lo obligó a protestar con mucha dignidad en el Alto de Bobalí, aunque corriera el riesgo de morir en el momento menos esperado.

La tienda comunitaria
A pico y pala las comunidades mantienen transitables las vías de acceso; a punta de autogestión en el Catatumbo pueden pagar una retroexcavadora, una motoniveladora y una volqueta; gracias a las ventas de paletas y otros productos los habitantes pueden solventar el olvido del Estado que solo aparece una vez al año por medio de la Gobernación o las Alcaldías. Allí no saben qué es un ingeniero civil, un arquitecto ni un topógrafo. Ellos mismos han planificado sus vías, sus escuelas y han utilizado las tiendas comunitarias como puestos de salud y a la vez como droguerías.

Los puestos de salud que había en el Alto Bobalí se cerraron desde el 2000 y actualmente no hay personal médico, pero los campesinos han aprendido a ser sus propios enfermeros. Además, en cinco veredas no hay escuela primaria. En el Catatumbo solo el 1% puede acceder a una educación superior, esto quiere decir que el 99% termina trabajando el campo.

Sin embargo, la recursividad es la única mirada para enfrentar esta problemática. Desde que está la tienda comunitaria llamada La Sierra en el Alto Bobalí, 24 comunidades se benefician de ella, “la idea surgió del Comité de Integración Social del Catatumbo, de cómo inventar las tiendas de economía solidaria. Entonces se recogieron unos fondos de las mismas comunidades y poco a poco comenzó su funcionamiento. Esto lo hacemos para regular precios y evitar la especulación de algunos campesinos. Tratamos de que los precios sean justos y equitativos, buscamos que la administración sea propia y que todo nos salga más económico que comprarles a los comerciantes que vienen a la región. Consideramos que es un modelo de economía solidaria donde representamos el cooperativismo, la justicia y la solidaridad entre las mismas comunidades. En definitiva, cambiamos ese modelo mercantil que busca la acumulación del capital para generar posibilidades comunitarias de vida digna”, plantea Pedro Duarte, líder social de la vereda Dos Quebradas.

Esta propuesta ha sido estigmatizada por la Fuerza Pública que hace presencia en la zona. Estas iniciativas comunitarias, autóctonas y de autodeterminación de los pueblos tienden a ser señaladas por el Ejército de ser financiadas por los grupos armados y las insurgencias.

En los últimos meses, la tienda ha quedado en medio de los fusiles. El Ejército se ha burlado de la población al ver sus reacciones de miedo después de disparar al aire a menos de 50 metros de la residencia de una familia que tiene dos niños de dos y nueve años de edad.


Objetivo cumplido o la palabra cumplida
Por ese espíritu de sacrificio en medio de la brisa, la niebla, el frío, el calor, la lluvia, el hambre y el desvelo de la noche, fue que las comunidades lograron reclamar los derechos que les han quitado. Por esos rostros agotados, por esos pies descompensados tras el cansancio acumulado de la semana fue como los catatumberos ganaron legitimidad y recuperaron un poco de su dignidad. En medio de la última asamblea, un líder social dijo que por creer en el diálogo como la principal arma para llegar a una solución fue que el Estado y las Fuerzas Militares tuvieron que someterse a las exigencias de las 24 comunidades movilizadas en el Asentamiento Humanitario, y anunciaron su traslado de la zona.

Una de esas reivindicaciones la ha dado Miguel Quintero, líder social e integrante del MTCC, satisfecho con la actitud de todos y todas durante los seis días de movilización: “El tiempo es una gran victoria y por eso nos llevamos en las manos ese honor, esa la lucha y esa la valentía de que en el primer encuentro hayamos logrado hacer salir a la fuerza militar del territorio. A nosotros nos obligaron a hacer esto, felicitamos a cada comunidad por su aguante y perseverancia”, agradece Miguel con una inigualable emoción en su voz. “El territorio no se vende, el territorio se defiende”, finaliza en medio de la euforia del pueblo.

Recuerda y repite resplandeciente el gran triunfo que se llevan a casa y la posibilidad de revivir y hacer creer a los que no fueron, que vale la pena buscar la unidad del pueblo catatumbero. La militarización ha sido una forma de represión que el Estado ha utilizado para desplazar el campesinado y condenarlo a un abandono que no parece tener fin. Por años, a ellos los han querido acabar viendo cómo se llevan los mejores hombres de sus manos. De todas maneras, estas comunidades se aferran a permanecer en este territorio donde la gente es la gran riqueza.

Pedro Nel Gómez

Este año se conmemoran 120 años del nacimiento de Pedro Nel Gómez, cuyo lugar de origen, Anorí, Antioquia, y su entorno familiar, fueron determinantes para la formación del futuro artista, arquitecto, pensador y humanista. Su indeclinable vocación le dejó al país uno de los valores patrimoniales de mayor riqueza, cualificada por sus propuestas estéticas, por los contenidos de corte social y político, por el tratamiento dado a temas habituales del arte como el paisaje, el retrato y el bodegón, y por su osada incursión en el muralismo. Es, a 120 años del nacimiento del artista, cuando su obra ha alcanzado mayores niveles de aceptación y cobra nuevos valores en medio del panorama mundial.

Fue en los años 60 del siglo XX, época de consolidación de las vanguardias artísticas nacionales, que emergió la figura de Pedro Nel Gómez, después de que los valores incontenibles de sus propuestas estéticas rompieran el dique de contención impuesto por la crítica del momento. Ser cronista de la historia y de su época es una de las mayores virtudes de Pedro Nel Gómez; por eso, y por lo amplia de su obra, siempre será necesario revisar su producción artística con nuevos intereses y relacionándola con todas las esferas de la vida humana.

Si bien su proceso de formación tuvo origen en el insinuado panorama artístico de Medellín de comienzos de siglo, fue durante su estancia en Florencia, Italia, entre 1925 y 1930, cuando el artista inició un periodo de madurez creativa, que a su regreso al país le sirvió de soporte para enfrentar la realidad nacional, con el interés de dejar un testimonio y legarle así a Colombia una de las colecciones de mayor valor patrimonial.

El legado de Pedro Nel Gómez es un nutrido inventario de óleos, acuarelas, pasteles, dibujos, grabados, esculturas y murales al fresco, todos de sugerente contenido que, en conjunto, configuran un profuso retrato de la vida nacional colombiana, extraído de sus fenómenos sociales, políticos y culturales, de su suerte biológica y de la vida cotidiana.

Su incesante búsqueda de medios y formas para la expresión, obligaron al artista a recorrer un intrincado camino, no exento de las dificultades originadas en una crítica que durante años lo mantuvo desterrado del panorama artístico nacional, situación que, al contrario de los efectos esperados por quienes denigraron de su propuesta creativa, lo mantuvo a flote hasta lograr imponerse como uno de los mayores artistas del país.

La trascendencia de Pedro Nel Gómez tiene su comprobación en la vigencia cada vez más contundente de su obra, cuya recurrencia es indispensable en toda revisión al proceso de conformación social colombiana y a las dinámicas de consolidación de un arte nacional.

La Casa Museo Pedro Nel Gómez es la custodia de este patrimonio, entidad dotada por el mismo artista del poder y las condiciones necesarias para cumplir con su tarea divulgativa en los ámbitos local y nacional, atendiendo a las formulaciones del artista tendientes a renovar la mirada sobre el país, los postulados americanistas, las complejidades científicas y biológicas, las expresiones de la cultura popular y los hechos cotidianos.

La lucha social y el trabajo colectivo fundamentan el pensamiento creativo de Pedro Nel Gómez y, en tanto fenómenos sociales, actúan como el canal por el que se conducen las ideas del artista para proponernos, desde sus contenidos y formas, otros modos posibles de observación y reflexión sobre el acontecer humano.

Las transformaciones sociales derivadas de cada momento histórico, vistas siempre como una responsabilidad de las disciplinas social y antropológica, trascienden su campo y encuentran en el ámbito creativo otras posibilidades de recreación y análisis. Es este uno de los mayores valores contenidos en la producción artística de Pedro Nel Gómez, en la que los mayores aconteceres de la humanidad pasan por su visión, legando para la sociedad sus particulares ideas sobre el trabajo, las luchas de los pueblos, el fenómeno biológico de la maternidad, el paisaje, y la revolución de las ideas, entre otros hechos humanos.

Del acontecer histórico de la vida nacional, Pedro Nel Gómez ha sido una figura relevante por sus agudas observaciones a las dinámicas sociales del país, y por el llamado que hace a repasar, de manera permanente, episodios de la historia escrita por el conjunto social colombiano. También se le considera el iniciador de un arte moderno nacional, por sus renovadas estéticas y por los temas que motivaron sus obras. Estos son algunos de los temas esenciales en sus obras:

Maternidades
En su proceso de exploración de las ideas, Pedro Nel Gómez valora la procreación como el fenómeno biológico que mayormente determina el comportamiento humano, y exalta la maternidad como el origen de las grandes transformaciones sociales. Es este el punto de inflexión en el que el artista reconoce en lo femenino el poder que desarrollará la mujer a lo largo de la historia. El acontecer biológico de la mujer está signado por derivaciones que el ámbito social le reserva. Las luchas y el trabajo son escenarios en los que lo femenino ejerce su concurso y desarrolla su inteligencia en el proceso de supervivencia.

Sociedad y política
El reclamo colectivo expresado en las obras de conjunto social de Pedro Nel Gómez, es su abierta vinculación con las acciones reivindicatorias contadas en la historia nacional y universal, en las que se nutre la unicidad que, como un coro vigoriza el reclamo social.

El trabajo colectivo
En las ideas de Pedro Nel Gómez sobre el trabajo predomina el concepto de reunión, no tanto física, como de inquietudes, angustias y necesidades comunes a conjuntos sociales. La recurrencia sobre el tema llevó al artista a señalar esas preocupaciones comunes en muchas de sus obras.

Voces silenciadas
Por su intención ejemplarizante, el escarnio público es uno de los métodos de mayor recurrencia en los procesos de sostenimiento en el poder. A la figura de José Antonio Galán recurre Pedro Nel Gómez, por su significado histórico, en tanto configura el sacrificio de un notable defensor de los derechos sociales.

Vorágine urbana
Con la obra La Familia y la miseria en la esquina de la ciudad, Pedro Nel Gómez expresa su compromiso con el problema de las migraciones, y propone una mirada reflexiva sobre el inminente desbordamiento de los centros urbanos, en sintonía con las luchas y las manifestaciones sociales.

La revolución desde las ideas
La historia de Colombia, entre finales del siglo XIX y comienzos del XX estuvo influenciada por expresiones de la inteligencia claramente manifiestas. Poetas, periodistas, políticos, escritores, pintores que habían desarrollado un agudo sentido de la crítica, dieron identidad a una generación desde la que la vida social y política del país estuvo bajo la mirada, siempre suspicaz sobre las decisiones políticas.

Pedro Nel Gómez y el urbanismo cooperativo
Uno de los aspectos que más impulsó el entusiasmo de Pedro Nel Gómez para llevar a cabo propuestas de desarrollo urbanístico para Medellín, como los barrios Laureles y San Javier, fue la esencia cooperativista y asociativa de ambos proyectos. Laureles, por ser una iniciativa de la Cooperativa de Habitaciones, denominado inicialmente como Barrio de la Cooperativa de Habitaciones, y San Javier, proyecto de vivienda para trabajadores, impulsado por la Cooperativa de la Vivienda Ltda. Se destaca, en el desarrollo de ambos proyectos, la calidad de la vivienda, de los trazados urbanos y de las reservas naturales como elemento fundamental para la vida humana.

Del concurso para el diseño del barrio Laureles fue declarado ganador el proyecto presentado por Pedro Nel Gómez y Horacio Longas; sin embargo, en el proceso de construcción, se creó un método colaborativo entre los ganadores y el urbanista belga Karl Brunner, contratado para el desarrollo total del proyecto.

I


Su papá intentó convencerla de que no se fuera para la guerrilla diciéndole que la vida en la milicia era muy dura y que ella estaba muy joven, apenas tenía 16. “Dura es en toda parte. Si uno tuviera la posibilidad de estudiar, de salir adelante, de ser alguien en la vida... pero ustedes no me pueden dar el estudio, ustedes son demasiado pobres”, respondió ella. Rosmel respetó la decisión de su hija y la encomendó a la virgen.

36 años después, Gloria Emilse Padierna Cartagena no se arrepiente de alistarse en las FARC. Asegura que “las causas justas por las cuales luchamos siguen vigentes”, y deja claro que los ideales de aquella miliciana siguen intactos. Pasa sus días entre Medellín y el Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación (ETCR) de Dabeiba, Antioquia. Ya no usa camuflado, pero de la selva extraña “todo”. Hace unas semanas terminó octavo de bachillerato y está próxima a iniciar noveno. Quiere estudiar Derecho y no le teme a la muerte.

–¿Cuántos excombatientes estiman ustedes que están desaparecidos?
–Ah, muchos, miles –responde seca, sin emocionalidad alguna, como quien da una respuesta por todos conocida–. Porque dígame usted en un bombardeo donde mueren cinco, diez, quince, hasta veinte guerrilleros, que no queda prácticamente ni qué recoger. Usted sabe que en esos bombardeos la gente desaparece totalmente, entonces son muchos, muchos. Gloria es una detective sin cartón de bachiller. Es una de siete excombatientes que hacen parte de la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD), mecanismo extrajudicial y humanitario convenido en el Acuerdo de Paz firmado por el gobierno de Juan Manuel Santos y las FARC. Gloria coordina tareas de búsqueda en Caldas, Risaralda, parte del Chocó, parte de Córdoba, y Antioquia, departamento en el que según la Unidad de Víctimas se contabilizan 7.554 casos de desaparición forzada.

En los 20 años que dura su mandato, la UBPD aspira encontrar más de 100.000 desaparecidos; sin la ayuda de Gloria sería imposible. Parte de su vida ahora consiste en buscar y suministrar información que le permita a la Unidad de Búsqueda y a la Cruz Roja localizar el cuerpo, recuperarlo, identificarlo, y luego entregarlo a la madre, el hermano, el hijo o la viuda que lo reclama. Aunque en este caso poco importan los roles y las responsabilidades de guerra, la información que pueda proporcionar Gloria es mucho más determinante y reveladora cuando de un excombatiente se trata. Cuáles son las características físicas, de qué color tenía los ojos, cómo tenía los dientes, en qué año desapareció, qué grupo se lo llevó, a qué grupo se integró, cuáles fueron las circunstancias de la desaparición, si ocurrió en una vereda o en el casco urbano, cuál era el nombre real y el seudónimo que utilizaba en la guerrilla, a qué bloque pertenecía… son estas las preguntas que Gloria le hace a los familiares que buscan algún civil, policía, militar o guerrillero devorado por el conflicto armado. Si, por ejemplo, el desaparecido pertenecía al quinto frente de las FARC, a Gloria le corresponde indagar con los excomandantes, o exintegrantes de dicho frente, si saben en qué circunstancias murió y dónde puede estar enterrado.

–Muchos excombatientes todavía no entienden el proceso a seguir. Ese es uno de los temas que a uno le toca trabajar, la concientización, que los excombatientes entiendan que esto no va traer ningún problema jurídico, al contrario, si ellos dan las informaciones les van a rebajar las penas.

Buscar es arriesgarse a no encontrar nada, sobre todo si lo que se busca es un desaparecido. La geografía cambia y la memoria no es infalible. Lo que hace quince años era un matorral ahora puede ser un sembradío, por donde antes pasaba un río hoy puede pasar una carretera. En varias ocasiones el equipo de las FARC ha señalado puntos donde quizás puedan estar los cuerpos, pero al momento de la exhumación los forenses solo encuentran tierra. A Gloria solo le compete recopilar la información y compartírsela a la Unidad de Búsqueda y a la Cruz Roja, pero, a pesar del riesgo que eso implica, ella prefiere comprobar que en el lugar señalado efectivamente haya un cuerpo. Gracias al aporte de las FARC se han entregado aproximadamente 123 cuerpos, tres de ellos encontrados en las zonas que coordina Gloria.

–Usted sabe que el familiar del desaparecido no va entender que eso es un proceso y que eso no es cuestión de un de un día para otro. Hay muchos resentimientos por parte de la familia. Muchos dirán: “no, hay que meterle a la reconciliación, hay que botar esos rencores”, pero son heridas que no sanan fácil.

Buscar no solo es riesgoso, también costoso. La mayor dificultad que enfrenta hoy la Unidad de Búsqueda es la falta de presupuesto. Este año la UBPD solo pudo contratar 58 de los 261 funcionarios requeridos, pues recibió 33.332 millones de los 104.109 millones de pesos que solicitó para su funcionamiento. Las FARC deben financiarse con recursos propios. Gloria y sus compañeros están a la espera de recibir apoyo internacional para ejercer labores que con sus ingresos, un salario mínimo, no alcanzan a costear.

–Siempre que nos reunimos con el Gobierno le decimos que el problema de nosotros es la financiación. La Unidad no va a conseguir la información como la conseguimos nosotros, les toca aferrarse a nosotros, (…) la Cruz Roja nos ha colaborado mucho. Ellos no nos van a dar un sueldo mensual por el trabajo, pero ellos nos dan los viáticos para verificar un sitio de entierro o si hay que traer una persona para una investigación.

La gratitud del familiar que encuentra su desaparecido –dice Gloria– no tiene precio.

II


No mide más de uno con sesenta. Su espalda es ancha. Los brazos gruesos. La nariz holgada. Lleva bluyín y una camisa de mangas largas color granate. Las uñas pintadas con esmalte blanco. Una cadena con un dije rojo. Tres aretes dorados en cada oreja, uno con forma de rosa. Gafas negras que solo me dejan ver el aleteo de sus pestañas. Me mira de soslayo, y por periodos cortos. La cadencia de su voz es fría y lejana. Su lenguaje, despreocupado de la sintaxis y la gramática, reafirman sus genes rurales y campesinos.

A los 13 años Gloria hacía parte de las Juventudes Comunistas de Colombia (JUCO). Vivía en una vereda ubicada a cuatro horas de Currulao, corregimiento de Turbo, uno de los 11 municipios que conforman el Urabá antioqueño. En uno de los festivales organizados por la JUCO, Gloria le preguntó a una amiga qué debía hacer para ingresar a las FARC. Ella le respondió que no podía hacer parte de la guerrillerada hasta que no cumpliera los quince años. Gloria siguió vinculada a la JUCO, y poco a poco hizo de los ideales guerrilleros su proyecto de vida.

Diez años pasaron desde que Gloria le había comunicado a Rosmel sus firmes intenciones de ingresar a las FARC, no se veían desde entonces. Al momento del reencuentro, ya era madre. El papá de la niña murió cuando ella estaba en embarazo. La familia del difunto, que era tan pobre como la suya, se responsabilizó de la pequeña. Cierta vez, al volver de Apartadó, donde entonces vivía su hija, una compañera le dijo: “Gloria, la verdad es que esa niña mantiene es por la calle en meros calzoncitos”. La información despertó en Gloria el instinto maternal, y de inmediato pidió autorización a los comandantes para ir en busca de su hija.

–¿Cómo era estar embarazada en la guerrilla?
–En la época que yo la tuve no había unas directrices sobre el embarazo. Ya en la octava conferencia fue cuando se pusieron esas normas más estrictas. Sin embargo, la guerrillera que quisiera tener su bebé, lo tenía normal. No lo metían a uno a comisiones peligrosas, sino a comisioncitas muy quietas, hasta que ya lo sacaban a uno a tener el bebé. Pero yo sí cargué una pistola y cargaba mis cositas, tampoco cargaba pesado, pero sí estuve como hasta los seis, siete meses de embarazo. Uno tenía el bebé y tenía que dejarlo a la familia, uno no podía tener niños allá. A la mía me tocó dejarla de 43 días.

La última vez que la tuvo en sus brazos, su hija tenía seis meses. Preguntando, Gloria la encontró tal y como la había visto su compañera: en calzones, con un raspón en el brazo y sin la cadena de oro que le había regalado. A pesar del llanto de la abuela paterna, Gloria se llevó la niña que para entonces tenía seis años. Le pidió a su papá que se la recibiera, él aceptó y la dejó con él en la finca que tenía en Belén de Bajirá, territorio que hoy se disputan Antioquia y Chocó. A los dos años, volvió a encontrarse con su papá y su pequeña en las estribaciones del río San Jorge, en Córdoba. Tiempo después, monte adentro, un compañero le informó que a su papá lo habían asesinado en Medellín, adonde llegó huyendo de los paramilitares que lo sacaron de su finca. De no ser por el compañero, Gloria no se hubiese enterado que nunca más lo volvería a ver.

La guerra anestesia los nervios de quienes la protagonizaron, y provoca escamas y anticuerpos que repelen los sentimentalismos. Pero no puede acabar por completo con la emoción humana más potente y elemental de la cual se desprenden todas las demás: la tristeza. La congoja con la que mueve los labios, los silencios hondos y entrecortados, demuestran que a Gloria –esa mujer que parece hecha de metal– le pesa, la lastima, y la estremece algo cuando recuerda y habla de su papá.

Gloria ha visto lo más solemne y perverso de la condición humana, pero nunca olvida esa vez que los bombardearon en Santa Cecilia, un caserío situado entre Chocó y Risaralda: “Es una guerra muy degradante, muy desigual con esa tecnología de punta que llegó. Los bombardeos para mí eran muy desastrosos, uno veía los compañeros partidos, muertos. Uno sabe que la guerra es así, pero le duelen también sus compañeros, que los maten así de esa manera. No es como uno ir al combate, que sabe que se está enfrentando, y es el que más iniciativa tenga, pero así como a la bandida…”.

– ¿Extrañas algo de esa época?
–Claro, todo. La comida, la selva.
–¿La comida por qué?
–Porque la comida de la ciudad es muy maluca. Aquí que no viven comiendo sino esas comidas chatarras y todo eso. A mi esas comidas no me gustan, por ahí un perrito de vez en cuando.
–¿Y qué extrañas de la selva?
–El medio ambiente, las aguas, la gente, todo. A mí nunca me pesó haberme ido para la guerrilla, y no es que esté arrepentida de que las FARC hayan tomado la decisión de dejar las armas, lo hecho ya está hecho, pero sí digo que no se hubieran dejado las armas hasta que el Gobierno no hubiera cumplido si quiera la cuarta parte del Acuerdo.

III


La mayoría de la guerrillerada estuvo a favor del Acuerdo, Gloria también. De no ser por las impopulares negociaciones entre Santos y las FARC, tal vez yo no podría comprobar que detrás de la exguerrillera hay una mujer, una persona, una estudiante que la pasa mal con el inglés y la raíz cuadrada que le enseñan en clase de matemáticas, una madre a quien su hija de 36 años le reclama porque prefirió dedicarle su vida a la milicia y amamantar un ideal.

–Ella todavía no ha podido entender que me tocó dejarla por las circunstancias, pero ella algún día tendrá que entender, ¿sí o qué? Ella dice que sufrió mucho, pero sufrió qué, si yo siempre estuve pendiente de ella, al tanto de lo que le faltara, de que hiciera sus estudios, colaborándole económicamente.
–¿Y ahora tenés pareja?
–Yo sí, allá en el espacio, pero él mantiene es allá, yo mantengo es trabajando. A ese sí lo han amenazado de muerte, lo han amenazado los paramilitares, dizque Otoniel. Él es líder allá en el espacio, mantiene reuniéndose con la gente y con diferentes entidades, es encargado de la seguridad. No sé realmente por qué las amenazas, qué hizo él o en contra de quién. Dizque le tienen ahí unos manes para que supuestamente lo maten. Allá hay un esquema colectivo y él cuando sale siempre se mueve en ese esquema, pero como hay tanta gente para moverse, ese esquema a veces no da abasto. Yo le digo: “no salga tanto a Dabeiba, salga a cosas a las que necesariamente tenga que bajar usted, no dé mucha papaya”.
–¿Y vos no sentís miedo?
–¿De qué, de morirme? Pues no, eso el día que uno se va morir ni siquiera se da cuenta –responde Gloria, mientras florece en su rostro una de las pocas sonrisas que se permitió durante esta conversación–. La muerte lo sorprende a uno en cualquier parte, ¿o no es así? Yo me meto pa' todas partes, y si me van a matar en mi trabajo, pues qué se va hacer.

IV


Solo permanecen 80, 70, 60, ni Gloria sabe cuántos, de los 250 excombatientes que se concentraron inicialmente en el ETCR de Dabeiba. Únicamente les han cumplido con la renta básica mensual. Los proyectos productivos no llegan. Muchos están intentando montar cooperativas piscícolas y ganaderas por cuenta propia, otros retornaron a las armas y la ilegalidad. En este momento no son dueños de nada, ni del predio donde están asentados, mucho menos de su futuro. En las mismas condiciones estaba la familia de Gloria cuando ella decidió echarse un fusil al hombro.

*Un contenido de Periferia para Periodismo de Verdad

La explicación clásica sobre la estructura del Estado dice que está compuesto por tres ramas: ejecutiva, legislativa y judicial. Las tres, según la teoría, deben caminar hacia un mismo horizonte. Un segundo postulado clásico dice que se debe respetar el debido proceso, así como las providencias judiciales, de manera que cuando no se esté de acuerdo con ellas, los mecanismos para expresar el desacuerdo sean los estipulados por la ley. Un tercer principio básico de toda democracia dice que hay instituciones que no están obligadas a funcionar siguiendo el clamor popular (sino la defensa de los derechos fundamentales), esto, que muchos tachan de antidemocrático, en realidad es una salvaguarda para el Estado de derecho. Ninguno de estos principios tiene cumplimiento en Colombia. No hay relación entre poderes, no hay respeto por las decisiones judiciales y no se acepta que haya instituciones contramayoritarias.

Hacia un mismo horizonte
Desde que se creó la Corte Constitucional, en 1991, muchas personas han debatido sobre su alcance y función. La mayoría de sus detractores han criticado que esta tome decisiones de gran impacto social, suplantando, según ellos, a los otros poderes. Hay dos ejemplos claros: lo referente al matrimonio homosexual y al aborto. En ambos casos la Corte ha tomado posturas progresistas, en defensa de las libertades individuales, y al hacerlo, se ha adelantado al trámite común que deben seguir este tipo de asuntos en una democracia, en otras palabras, ha hecho lo que los otros poderes no han podido (no han querido). Específicamente, el Congreso. En ningún momento desde que el país estrenó Constitución ha habido una legislatura que se atreva a estudiar de manera rigurosa y objetiva estos temas, básicamente por el temor de los congresistas a perder votos. La Corte, por el contrario, se ha hecho responsable de esa tarea, cargando encima el costo político que implica tomar decisiones que la mayoría no comparte.


Respetar las instituciones
La falta de madurez política y de cultura democrática se refleja en las reacciones de muchos sectores políticos cuando la justicia toma una decisión con la que no están de acuerdo. Dos casos recientes lo ejemplifican, el de Santrich y el del consumo de sustancias psicoactivas y licor en los espacios públicos.

A Santrich, que era retenido por la Fiscalía, lo ordenó liberar la Jurisdicción Especial para la Paz -JEP-. Pero más se demoraron los magistrados de la Justicia Especial en tomar la decisión que el Presidente, el Fiscal, y los congresistas, en salir a condenarla. La única entidad que actuó de una manera adecuada fue la Procuraduría, que anunció que apelaría la decisión, en otras palabras, siguió el orden legal que exigía el proceso.

El “caso Santrich” merece mención especial. Terminó, por fortuna, donde debía: en la Corte Suprema. La Constitución dice que al ser un congresista (Santrich fue reconocido como uno por el Consejo de Estado), la entidad encargada de juzgarlo es la Corte Suprema. La llegada del caso a esta instancia garantiza un mínimo de rigurosidad en el proceso, lejos de las manipulaciones de la Fiscalía sobre jueces y funcionarios de menor rango para enlodar al exguerrillero. Esperemos que quienes creen en la inocencia de Santrich se comporten de manera respetuosa en caso de que la Corte demuestre su culpabilidad, es decir, que no cometan el mismo error que cometieron sus enemigos cuando la JEP ordenó su libertad.

El segundo ejemplo lo trae la Corte Constitucional. Esta entidad tumbó los artículos del Código de Policía que prohibían el consumo de alcohol y sustancias psicoactivas en espacios públicos, aduciendo la defensa del derecho a la libre personalidad, y argumentando que perseguir el consumo no guarda relación directa con “proteger la tranquilidad y las relaciones respetuosas”.
Esta vez no fue solo el Presidente, sino también los partidos tradicionales, los que mostraron el poco respeto que le tienen a las instituciones. Iván Duque no vaciló en decir que el decreto que creó para confiscar sustancias en espacios públicos aún está vigente, que los policías seguirán confiscando. Un presidente puede estar en desacuerdo con las decisiones de la justicia, pero es muy dañino el mensaje que transmite a la ciudadanía cuando sale en rueda de prensa a desautorizar a los magistrados y a poner en duda sus fallos, en especial cuando aduce razones populistas como “el cuidado de los niños y de la familia colombiana” tergiversando el debate real de la problemática, y haciendo ver a la Corte Constitucional como enemiga de la ciudadanía. Esta reacción no solo es engañosa y populista, además es completamente irresponsable.

Hay principios contramayoritarios
Cuando Álvaro Uribe era presidente hizo alarde del “Estado de opinión”, este es, según él, la máxima expresión del “Estado de derecho”. Consiste en someter los poderes públicos a lo que digan las mayorías. No importa si lo que dicen viola derechos fundamentales, no importa si lo que dicen atenta contra las minorías, no importa si lo que dicen desbarata el llamado “equilibrio de poderes”. No importa.

Esta expresión está tomando fuerza últimamente, a raíz, según analistas, de las últimas dos decisiones de la Corte Constitucional: la de tumbar las objeciones a la JEP y la de permitir el uso de sustancias en espacios públicos. Aunque realmente tiene que ver con que por primera vez en décadas la Corte Suprema está cerca de juzgar al expresidente. El punto es que las providencias de la Corte Constitucional han servido para revivir el discurso sobre la “impunidad”, “la entrega del Estado”, o que la familia y los valores están siendo violentados.

De hecho, Herbin Hoyos está promoviendo un referendo para acabar con la JEP y revocar las Altas Cortes. Esta propuesta, que fracasará rotundamente, muestra la inconsciencia de muchos sectores políticos, que sin tener conocimientos básicos sobre la institucionalidad del país, promueven discursos de odio en contra de ella. El punto es que son propuestas alimentadas por la teoría uribista del “Estado de opinión”.

Aquí vale la pena volver al pasado, exactamente, nueve años atrás. Iniciando el 2010, la Corte Constitucional decidió declarar inexequible el referendo que buscaba que los ciudadanos dieran el aval para que Uribe se reeligiera por segunda vez. Esa decisión es realmente histórica. Uribe contaba con el respaldo del sector empresarial, el grueso de los partidos políticos, y en especial, con un apoyo de la ciudadanía que se llegó a calcular en un 80%. En resumen, si por la “opinión”, es decir por el apoyo de las mayorías se tratara, Uribe hubiera sido presidente por tercera vez. En ese entonces, los líderes sociales, los movimientos, y los juristas del país, conformaron la minoría opositora de la reelección. Este último grupo, integrado por académicos, magistrados, y constitucionalistas, le pidieron a la Corte que no diera ese aval. La razón era clara: un presidente, en un país de tradición presidencialista como este, es un funcionario con mucho poder, por ende, permitir que una persona continúe en tal cargo por varios periodos, atenta contra todos los pilares básicos de una democracia, y el poder deja de ser equilibrado. Y así lo entendió la Corte que, tomando una decisión contraria a la que el clamor popular pedía, nos salvó a todos de un daño institucional inmenso.

El pasado 9 de mayo la Fundación Forjando Futuros presentó ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos su reciente informe sobre las sentencias que condenan a la empresa ARGOS S.A. a restituir tierras a familias despojadas. La empresa ha sido condenada en 12 sentencias –desde 2016 hasta 2018–, a devolver 1023 hectáreas a familias despojadas de la región de Montes de María, en los municipios de El Carmen de Bolívar (Bolívar) y San Onofre (Sucre). En total, distintos Tribunales ordenaron a Argos restituir 26 fincas a campesinos víctimas del despojo de tierras, luego de que los opositores “no probaron su buena fe exenta de culpa”.

Argos sabía lo que pasaba
La primera sentencia que castigó a Argos fue proferida el 17 de febrero de 2016 por el Tribunal Superior de Cúcuta. En ella se lee: “Se omitió la situación de conocimiento público y notorio de conflicto armado y violencia generalizada que por más de 20 años se vivió en el municipio de Carmen de Bolívar. Circunstancia que ha de presumirse era conocida por Cementos Argos, en tanto allí desarrolla actividades relacionadas con su objeto social”.

Esta idea fue ratificada por el Tribunal Superior de Cartagena en noviembre del mismo año, al estudiar la compra de otro inmueble, también en el municipio del Carmen. Esta sentencia explica que varias empresas y personas se apropiaron de tierras (entre ellas Fiduciaria Fiducor, y Claudia María y Paula Moreno Ángel), o bien, compraron predios a los campesinos aprovechándose de su situación de desplazados, y explica, posteriormente, que Argos siguió el mismo camino. “Cementos Argos despliega la misma actuación en claro desconocimiento del principio de solidaridad con la población desplazada y la normatividad vigente en materia de protección de dicho grupo poblacional”.

Pero que Argos fuera consciente de la violencia en el pueblo no fue lo único que desvirtuó su “buena fe exenta de culpa”, pues en un segundo momento se comprobó que la empresa utilizó maniobras jurídicas para obtener los predios: “Se observa descuido, incuria e infracción de normas legales en el actuar de dicha sociedad”.

Estrategia jurídica
Las sentencias que condenaron a la empresa permitieron descubrir toda una estrategia jurídica construida para la compra y acumulación de las hectáreas. La idea fue utilizar unas empresas que compraron inicialmente y luego le traspasaron a Argos.

“Para la acumulación de tierras en Montes de María, Argos creó diferentes figuras jurídicas, dándole apariencia de legalidad en las negociaciones. Hubo unos compradores iniciales que ellos llaman terceros, que fueron los que fomentaron el interés de las personas de vender, ellos compraban la tierra, luego se las compraba Tekia o se las compraba Alianza Fiduciaria, o Fiducor y luego pasaban a manos de Argos”, explica Gerardo Vega, director de la Fundación Forjando Futuros, autora del informe.

Por otro lado, la buena fe de Argos, las empresas cercanas, y de las personas naturales condenadas en las 12 sentencias, se descalificó porque estas no demostraron haber investigado bien los predios que iban a adquirir, por ejemplo, no se fijaron en qué condiciones estaban quienes vendían sus tierras, qué hechos sucedían en la región, si eran desplazados, si los títulos eran legales, e incluso, si los vendedores sí eran los verdaderos dueños de los predios.

Argos contra la Ley de Víctimas
El periodista Juan Diego Restrepo denunció en 2016 que Argos pretendía cambiar la regulación presente en la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras. En concreto, la intención era modificar el artículo 94, que expresa lo siguiente:

“ACTUACIONES Y TRÁMITES INADMISIBLES. En este proceso no son admisibles la demanda de reconvención, la intervención excluyente o coadyuvante, incidentes por hechos que configuren excepciones previas, ni la conciliación. En caso de que se propongan tales actuaciones o trámites, el Juez o Magistrado deberá rechazarlas de plano, por auto que no tendrá recurso alguno”.

Para ello, Argos se habría valido, según Restrepo, de la ayuda de un abogado cercano: Maximiliano Londoño Arango, de la firma Londoño & Arango Abogados. Este fue quien presentó la demanda ante la Corte Constitucional alegando la inconstitucionalidad del artículo por ser contrario, según él, a principios como el debido proceso. Londoño pidió a la Corte revisar la constitucionalidad de la expresión “ni la conciliación”.

Según Gerardo Vega, la Ley de Víctimas no permite estas figuras porque es una ley de transición, una ley para salir del conflicto, lo que implica que las compensaciones de los involucrados no sean solo económicas ni la mera devolución de la tierra. La reparación incluye la verdad, contar qué otros delitos o hechos de violencia se cometieron y a quién se benefició. “Esto no puede ser aceptado en justicia transicional. Eso se presta para manipular a las víctimas. Decirles: “venga, yo le doy más de lo que le va a dar el juez”. ¿Pero qué pasa con la parte de la verdad, los delitos que se cometieron, los hechos de violencia?”.

El sector privado y su responsabilidad en el conflicto
Argos no es la única empresa vinculada con casos de despojo, desplazamiento, y restitución de tierras, empresas del sector financiero como Bancolombia, o multinacionales como la Continental Gold Limited y Anglo Gold Ashanti, también se han visto implicadas. En la actualidad, con la creación de la Comisión de la Verdad se abre una nueva oportunidad para dar a conocer la responsabilidad del sector privado no solo en temas de tierras y de despojo, de sino en general sobre el rol que jugó en el conflicto armado.

La Comisión de la Verdad trabajará por mostrar los patrones, en función de explicar cómo fue que tanto personas y empresas cometieron despojos y se aprovecharon de los desplazados con mecanismos aparentemente legales. Incluso, servirá para conocer qué sectores políticos, y más específicamente, qué gobiernos tienen responsabilidad en el tema de tierras.

En palabras de Gerardo Vega, “la Comisión será muy importante para comprender por qué empresas tan representativas terminaron involucradas en esto. ¿Quién las invitó? ¿Quién incitó a invertir en esas zonas y por qué razones? Muchas empresas alegan que era una política pública en el gobierno del expresidente Álvaro Uribe, dicen que el expresidente y el ministro los invitaban a regiones, decían ya estaban pacificadas, y ellos invirtieron de buena fe. Ahí hay otra verdad más allá de la responsabilidad de las empresas. Esa verdad es la que el país necesita, creo que la principal labor de la Comisión de la Verdad será esa”.
* Un contenido de Periferia para Periodismo de Verdad

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