Alcides Garcia

Alcides Garcia

“La importancia de Girón no está en la magnitud de la batalla, de los combatientes, de los hechos heroicos que allí tuvieron lugar; la gran trascendencia histórica de Girón no es lo que ocurrió, sino lo que no ocurrió gracias a Girón”. Fidel Castro Ruz

El 19 de abril de 1961 es una fecha que duele profundamente al imperialismo norteamericano. Ese día ocurrió la “primera gran derrota del imperialismo en América Latina”.

Solo dos años tenía la revolución cubana desde el triunfo del ejército rebelde, que mantenía su curso abiertamente popular y antimperialista, resistiendo presiones, ataques terroristas, guerra diplomática, intentos de aislamiento y bloqueo. Una gran afrenta para Estados Unidos que solo a 90 millas se desafiara su poderío. Por eso orquestó y ejecutó una invasión directa que fue derrotada en solo 72 horas.

Preludio de la invasión


Le antecedió una escalada de hechos que mostraban la necesidad de prepararse para una guerra. La naciente revolución profundizó su estrategia y tácticas militares, incrementó y perfeccionó el armamento, amplió su ejército y creó milicias populares. El ejército rebelde ya no era solo el grupo de barbudos de la Sierra Maestra, era un pueblo en armas.

Desde inicios de abril de 1961 el ambiente estaba muy cargado. El día 13, el grupo contra revolucionario (MRP) incendió la tienda “Almacenes El Encanto”, la más grande de Cuba. El 15, aviones estadounidenses con insignias cubanas y pilotados por cubanos del exilio en Miami, salieron desde Nicaragua y bombardearon las bases aéreas de Santiago de Cuba y San Antonio de los Baños y la pista de Ciudad Libertad en La Habana. Lo que se presentó como un ataque de “pilotos cubanos sublevados contra Castro”.

La respuesta, anunciada por Fidel el 16 de abril en el funeral de los muertos de estos bombardeos, fue profundizar el proceso que llegó como una puñalada a los Estados Unidos: “esta revolución socialista la defenderíamos con el valor con que ayer nuestros artilleros antiaéreos acribillaban a balazos a los aviones invasores”.

La invasión mercenaria

Corría la madrugada del 17 de abril de 1961. En las costas de Bahía de Cochinos, Playa Girón y Playa Larga se escuchaba el ronroneo de las olas y los ruidos nocturnos de la ciénaga. Pero el pueblo estaba alerta, allí estaba la milicia popular. En Playa Larga, una avanzada mercenaria chocó con los milicianos. La invasión prevista ya estaba en marcha. Corrió la información por todos los canales hasta el Mando Central del Ejército y la respuesta inicó. Por Playa Girón se produjo el desembarco de tropas mercenarias. Las tropas revolucionarias ya estaban en combate, y otras reforzando los puntos estratégicos a lo largo y ancho de la geografía cubana.

Cinco mil hombres entrenados, equipados y financiados por el gobierno de Estados Unidos pretendían tomar una porción de territorio cubano, hacer una “cabeza de playa” con una pista aérea, proclamar un gobierno provisional, y pedir el “apoyo” militar, que ya tenía Estados Unidos en los límites marítimos frente a Playa Girón.

A la resistencia de las tropas cubanas que combatían por tierra, se sumó una épica batalla de la joven pero certera Fuerza Aérea Cubana, que golpeó a la aviación y a los barcos que aún no habían trasladado el resto de las tropas y pertrechos. Esto, unido a una rápida movilización de tropas y artillería desde las zonas más cercanas a Playa Girón, y fundamentalmente, al mando directo de Fidel desde el frente de batalla.

El ejército invasor llegó a las costas y pretendió avanzar en profundidad. Pero no encontraron al pueblo desesperado que los recibiría como “héroes libertadores”. A cada paso, detrás de cada trozo de monte, en cada carretera, encontraba un pueblo armado escupiéndoles plomo por doquier.

Con un ejército popular en frente, con una retaguardia quebrada, y sin opción de reembarque, el 19 de abril, después de unas 66 horas de combate, las Fuerzas Armadas Revolucionarias y los milicianos tomaron Playa Girón. La invasión fracasaba. Una gloriosa página de la revolución cubana, que costó la sangre de 176 combatientes revolucionarios. También costó sangre de otros cubanos no patriotas, pero cubanos, 115 mercenarios muertos y 1189 capturados junto a un fuerte pertrecho militar.

Trascendencia de una victoria desde las palabras de Fidel


Cuatro años después se explicitaba el significado que ya tenía en contexto: “Subestimaron a nuestro pueblo, calcularon mal; y ellos, acostumbrados a trabajar con cerebros electrónicos, con datos, con cifras, con computadoras de todo tipo, se equivocaron, porque hay algo que sus cerebros electrónicos no podían medir, hay algo que sus computadoras no podían calcular, y eso era: la dignidad, la moral, y el espíritu revolucionario de nuestro pueblo”.

Pero no hay nada mejor que el tiempo y la historia para demostrar verdades y profundizar en hechos. Quince años después de Girón, en 1976, ya la visión y la dimensión del suceso tenía un significado más relevante: “a partir de aquella fecha el destino de los pueblos de este continente sería diferente. Porque a partir de Girón todos los pueblos de América fueron un poco más libres”.

En 1996, en el epicentro de la más profunda crisis económica que ha vivido el pueblo cubano, durante la conmemoración del aniversario 35 de la victoria de Playa Girón, Fidel enfatizó lo que ha sido un principio de la revolución: “No queremos lucha, no queremos guerra. No tenemos que hacer papel de valientes; creo que ni ellos mismos dudan del valor de nuestro pueblo. Trabajaremos por la paz hasta el límite de lo que admiten el honor y la dignidad de nuestro país. Eran días difíciles aquellos de Girón, sabíamos que el imperialismo no perdonaría la revolución que estábamos haciendo”.

Venezuela, un nuevo Girón en etapa de guerra de Quinta Generación


Pareciera nuevo, pero el imperio retoma sus estrategias y actos, las actualiza y perfecciona. Después de la derrota del ALCA y la proyección de afianzar a América Latina y el Caribe como el “patio trasero” de los Estados Unidos, se estudió, probó y está en marcha una estrategia integral contra los pueblos, los movimientos sociales, los gobiernos progresistas, y todo intento que se contraponga a la lógica de Estados Unidos.

Golpe de Estado en Honduras (Zelaya), golpe parlamentario en Paraguay (Lugo), estrategia contra el Kirchnerismo (y la llegada de Macri). En Brasil, los ataques contra Lula, Dilma, el golpe parlamentario, Temer y la “guinda del pastel” con Bolsonaro. Las manos ocultas, y ahora bien visibles, en Ecuador, con la traición de Lenin Moreno. Los ataques continuos a Bolivia, Nicaragua, Cuba; los intentos de despolitización y desarticulación de los mecanismos de integración regionales como la CELAC, UNASUR y ALBA-TCP, son muestra evidente.

Pero sin dudas, es Venezuela el más tangible ejemplo de escenario de batalla actual. Aquí se unen las más antiguas y las más nuevas fórmulas para aniquilar una revolución y su pueblo. Uno de los ingredientes es el manejo manipulador de la opinión pública, por la maquinaria de las trasnacionales informativas. Se ha probado todo contra Venezuela, y la revolución bolivariana sigue en pie de lucha: la guerra económica y política, el bloqueo, las guarimbas de 2017, el atentado fallido contra Maduro, el 23 de febrero en Cúcuta, el golpe eléctrico y más.

La trascendencia histórica de las victorias en Venezuela no es lo que ha ocurrido, sino lo que no ocurrirá porque la revolución bolivariana sigue viva; por eso es el “Girón contemporáneo”, una “segunda gran derrota del imperialismo en nuestra América”.

Wednesday, 24 October 2018 00:00

Reforma Constitucional en Cuba

Desde el 13 de agosto y hasta el 15 de noviembre del presente año, cubanas y cubanos tienen la posibilidad de participar en una consulta popular sobre el proyecto de nueva Constitución que debe responder al momento internacional y nacional actual, y que ordenará el proceso de actualización del modelo político, económico y social que tiene como objetivo la construcción del Socialismo. Pero entre pretensión, propuesta y realidad, emerge un debate necesario donde juegan muchas cartas.

Cuba se encuentra en efervescencia. Se asiste a otro momento relevante para quienes desde dentro y desde fuera siguen la realidad de un proceso que despierta sentimientos diversos y polémicos. Las lecturas, pese a todo argumento dado, nunca escaparán a visiones que navegan entre la realidad histórica, la complejidad cotidiana, la verdad sublimada, y abundantes percepciones hipercríticas que tampoco ayudan al verdadero entendimiento.

Una pregunta sigue latente desde que en 2006 se diera la transición del poder de Fidel a Raúl, y las reformas que siguieron: ¿Cuál será el destino de la Revolución Socialista? A ello siguieron otros procesos no menos complejos y polémicos: los llamados Lineamientos de la Política Económica y Social; luego la Conceptualización del Modelo Socialista Cubano; varias leyes principales aprobadas como la que regula un naciente (y en vías de consolidación) sector privado, la empresa estatal socialista, inversión extranjera, código de trabajo y seguridad social… y ahora la nueva Constitución. Un verdadero momento de cambios.

La nueva Constitución. El proceso
En el mes de junio se creó una comisión liderada por Raúl Castro, que retomó varios estudios y propuestas desde hace varios años, y que tenía como misión escribir un anteproyeto de Reforma Constitucional. Un mes después se discutió en el Parlamento cubano ese documento, y con algunas modificaciones, se convocó a consulta popular para enriquecer la propuesta. Este momento en el que estamos tiene múltiples espacios para que la población opine sin restricciones de ningún tipo. La comisión nacional tomará el resultado de esta consulta y reformulará el proyecto que debe someterse nuevamente al Parlamento, para luego ser votado en referendo a inicio del próximo año. Cuba tendría una nueva Constitución.

Analizado técnicamente, el proceso recibiría loas de todo tipo. Pero deberían entrar al análisis otras variables no menos influyentes en el resultado final: el poco tiempo de preparación entre un momento y otro, sobre todo para que el pueblo maneje y tenga criterios más fundados para la consulta popular; las sabidas fallas que tienen nuestros mecanismos de participación popular, y la cultura propia del pueblo cubano de aceptar más que disputar; la no poca apatía que también se manifiesta; los criterios con bases lógicas de para qué voy a opinar si ya eso es decisión tomada, o no podré cambiar nada en la práctica; las tendencias que desde hace 30 años se vienen dado en Cuba; y muy significativo, que los resultados de esta consulta no tienen carácter vinculante.

El proyecto. Puntos relevantes y el criterio popular
El proyecto, sin dudas, es mucho más avanzado y revolucionario que la Constitución vigente. Se mantiene el papel rector superior del Partido Único que está por encima de la propia Constitución. En los fundamentos económicos se admiten diversas formas de propiedad, reconociendo la privada y la cooperativa, aunque la principal es la social sobre los principales medios de producción controlados por el Estado; se habla de regular la concentración de propiedad pero no de la riqueza; de autonomía de la empresa socialista, pero sin establecer pautas que aseguren su efectividad; de que el trabajo debe ser la fuente principal de ingresos, pero no asegura revertir la actual pirámide invertida que incumple el principio de distribución socialista de “cada cual según su capacidad, a cada cual según su trabajo”.

Respecto a derechos, deberes y garantías, se amplía en diversas categorías que no estaban contempladas, pero aún sin reconocer libertades civiles claves para la auto organización y la participación política, al margen de la estructura social armada desde el propio Estado. La nueva estructura del Estado introduce cambios sustanciales en sus nombres, más no en las funciones. Se incorpora el cargo de Presidente y Vicepresidente de la República; se separan los cargos de Primer Ministro y Presidente del Consejo de Estado (que será a la vez el presidente del Parlamento); se elimina a la Asamblea Provincial del Poder Popular y se crea el cargo de Gobernador con un Consejo de Gobierno a esa instancia; se habla de más autonomía a los municipios en donde se mantiene la Asamblea Municipal del Poder Popular, y se introduce el cargo administrativo de Intendente.

El criterio popular es muy diverso, pero sin dudas, el tema que acapara la atención es la propuesta de reconocer el matrimonio igualitario, lo que tiene dividida a la nación con una legendaria cultura machista y patriarcal, sin formas asociativas de una comunidad que defienda por derecho y afectación propia este tema, y una iglesia evangélica y algunas otras denominaciones haciendo fuerte campaña por preservar la familia desde el concepto tradicional. Cosas como estas quitan la atención a otros aspectos más relevantes para el presente y futuro de la Nación.

Puntos de alerta y la construcción del socialismo
En medio de todo este complicado proceso, hay puntos que deberían ser debatidos con mucha profundidad, como que el pueblo debería tener mayor incidencia, y quienes conformarían el proyecto final asumirlo con toda transparencia y responsabilidad. Me refiero a temas claves que asegurarían un proceso legítimo de construcción del socialismo, y evitarían una concentración indebida del poder en una élite estatal y partidista que controle todos los procesos vitales. Para ello debería explicitarse y legitimarse las formas de participación y control popular, la nominación, elección y revocación directa por el pueblo de todos los principales cargos públicos; y la construcción de poder popular real que sigue siendo planteo discursivo pero esquivo en la práctica concreta.

Cuba se encuentra, como era de esperar, en el epicentro de un debate (con consecuencias en la vida cotidiana que prolonga una situación de estancamiento muy nociva) entre fuerzas ortodoxas del socialismo tradicional, con bases en un sector de la dirigencia histórica de la Revolución; la emergencia de fuerzas mixtas con bases y límites muy mixturados que abogan por cambios necesarios en un momento político extremadamente complicado en lo nacional e internacional; posturas reformistas muy apegadas a lo que podría ser un capitalismo de Estado muy perjudicial para para el pueblo, y la propia intención manifiesta de construir el socialismo; tendencias internas y externas que alimentan un giro al capitalismo neoliberal.

Por otro lado, está un pueblo que siempre confió en su Revolución y su dirigencia histórica, y hoy ve cambiar muchas cosas y a mucha velocidad que a veces no da tiempo para procesar objetivamente. El mismo pueblo que no tiene toda la experiencia y el acumulado, ni la base social verdaderamente organizada y formada para enfrentar un debate como el que se está dando más allá de la Reforma Constitucional, y mucho menos para disputar y acumular en el actual debate y reconfiguración política de la Nación, y todo lo que ello deriva en la práctica. Un pueblo que tiene aceleradamente que aprender-haciendo, porque no seguimos la idea del Che cuando nos dijo que era preciso haber aprendido antes.

No obstante, toda mi confianza al pueblo cubano, aquí subyace una base que es la fuerza principal que mueve todo proceso.
*Periodista y educador popular cubano.

Pasado y presente, con líneas no siempre rectas mirando al futuro. Una historia monumental. Un presente. Fidel y Colombia: Gaitán, Gabriel García Márquez, la Paz. Un pueblo cubano que libra una dura batalla, nuevos desafíos ante viejos y nuevos enemigos, y el líder de una Revolución verdadera.

 

Sangre española por su madre y padre, y vida criolla en una Cuba convulsa. La fértil tierra de Birán al nororiente cubano. Sabor a campiña, a melao de caña, carretas y campesinos. Estudiante desde sus cuatro años. Separado de su familia y cómoda posición económica a sus seis. Estudios en Santiago de Cuba, también hambre y sufrimientos. Un universitario inquieto, deportista, inconforme, visionario, líder estudiantil. Un país es crisis política y económica; dictaduras militares; una historia de luchas y revoluciones nacionales; un ideario martiano alimentando el sentimiento. Materiales y contextos que forjaron el carácter, la personalidad, al ser humano, y al luchador Fidel Castro Ruz.

La fragua de un líder
Los espacios de la Universidad de La Habana son testigos de los inicios de la vida política en lo nacional e internacional de Fidel. Pocos dimensionaban el futuro detrás de la persona. Con 21 años participó en el intento de destitución del dictador dominicano Rafael Trujillo, la invasión de Cayo Confites. Pretendió hacer política en las filas del Partido Ortodoxo para buscar cambios desde la Cámara de Representantes del Congreso cubano, pero el golpe militar de Fulgencio Batista radicalizó su pensamiento. Emergió el líder, el revolucionario, y aglutinó a la “Generación del Centenario” que inició la lucha armada.

Clandestinaje y organización de un Movimiento. Los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes el 26 de julio de 1953. Persecución, juicio, cárcel, destierro a México. El Movimiento 26 de Julio y la lucha en las ciudades. El desembarco del Yate Granma y la Guerrilla en la Sierra Maestra. Unidad campesina. Territorios liberados. Unidad de la Sierra, el llano y las ciudades. Una doctrina propia. Extensión de la guerra y la invasión a occidente. Una ciudad tras otra liberada y el proceso se consolida. Un dictador que huye y el primero de enero del 59: “ahora si los mambises entrarán a Santiago de Cuba”. La Caravana de la Victoria triunfante el 8 de enero entra a La Habana. Se ganaba la Guerra pero comenzaba la Revolución.

Comenzaba el estadista Fidel. Un pueblo en el poder. Leyes y radicalización de la Revolución. Nacionalizaciones, guerra mediática y económica. Disidencia y contrarrevolución interna y externa. Aislamiento y expulsión de la OEA. Acercamiento a la Unión Soviética. Invasión mercenaria por Bahía de Cochinos y la primera gran derrota del imperialismo norteamericano en América Latina. Bloqueo económico y naval. Crisis de octubre o Crisis de los Misiles, una isla y dos potencias (Unión Soviética y Estados Unidos) y la amenaza de una guerra nuclear. Días en los cuales dijo el Ché refiriéndose a Fidel: “nunca antes vi brillar tanto a un estadista”.

A la naciente Revolución le sobrevendrían más peligros, amenazas y guerra de todo tipo. Estados Unidos su enemigo jurado. La disidencia interna. Intentos de desprestigio internacional. Un país, un pueblo que se levanta y fortalece después de cada golpe. Un país que se construye y reconstruye y abre sus brazos solidarios e internacionalistas al mundo, y esos mismos brazos de médicos, maestros, soldados… van a muchas naciones: Asia y África, Centro y Sur América. Cuba un símbolo. Cuba un pueblo. Cuba la verdad que se pronuncia, la voz de los humildes, el renacer vivo de la esperanza posible. Cuba faro y guía de la mujer y el hombre nuevos.

Ejemplo de resistencia y victorias
Innovación y lucha. El derrumbe de la Unión Soviética y el Bloque Socialista. Nuevo aislamiento y aguda crisis económica: El Período especial iniciado en los 90. Cuando todo parecía perdido, cuando llegaba el supuesto fin de la historia, del socialismo, cuando se enarbolaba el supuesto triunfo del capitalismo, del mercado sobre la utopía, del dinero sobre el humanismo, ahí seguía Cuba, una pequeña isla del Caribe, una Cuba en revolución, un pueblo en resistencia y en construcción.

Si la lucha en la Sierra Maestra, el triunfo del primero de enero del 59, la derrota de una invasión, la crisis de octubre, la guerra económica y política, el enfrentamiento al imperialismo norteamericano y sus lacayos internos, el hacer realidad muchos sueños, fueron hitos de un pueblo liderado por Fidel; el sobrevivir al derrumbe del Socialismo y seguir siendo Cuba soberana, independiente, Cuba socialista y revolucionaria, es tal vez el mayor hito y el mayor triunfo de Fidel.

Pasado y presente de una historia viva: Nuevos desafíos
Fidel es historia viva, verdad y ejemplo. Fidel es inspiración de un pueblo, de un continente, de muchas de las mejores obras y causas nobles de nuestro atribulado mundo. “Fidel tiene la capacidad de ir al futuro, verlo, y regresar al presente para contárnoslo y proyectar cómo enfrentarlo”, dicen algunos sobre su capacidad de análisis.

Alejado de sus cargos, de su vida política pública, sigue alertando sobre el presente y el futuro de Cuba. Pero Fidel es humano, y como tal no puede ser perfecto. Tal vez no pudo predecir, o sí lo hizo pero no le hicimos caso, que los desafíos sobre la Isla y su Revolución podrían ser peores que la invasión militar, el bloqueo económico, y la capacidad interna de respuestas.

Ahora los desafíos del mismo enemigo jurado (Estados Unidos) vienen dibujados de acercamiento, de sutilizas y otras no tan sutiles. Vienen en golpes ideológicos y culturales, en peligrosos ritmos comerciales, en sugerencias de buena vecindad de lo que el Ché sabiamente dijo: “Al imperialismo, ni un tantico así”.

90 años, de ellos casi todos dedicados a su Cuba y a las causas nobles del Mundo. Una verdad innegable, como innegable el cielo gris y el calor sofocante que respiran mis días en el verano de la Cuba del 2016.

Gaitán y El Bogotazo. García Márquez el amigo de Fidel y la Paz en Colombia
Fidel dijo quedar enamorado de Colombia desde que en 1948 fue enviado a esta nación como delegado de la Federación de Estudiantes Universitarios a la IX Conferencia Interamericana; compartió con el candidato a presidente Jorge Eliécer Gaitán y volverían a verse el fatídico día del 9 de abril en que este fue asesinado durante “El Bogotazo”. Existe registro gráfico de Fidel ese día en Bogotá, y que hoy figura en el billete de 1000 pesos. Diría Fidel a la periodista cubana Katiuska Blanco: “Bogotá, ¡otra gran aventura en mi vida! ¡Nadie se puede imaginar las grandes aventuras que viví en tan poco tiempo!, pero todas aquellas experiencias me enseñaron, las luchas de grupo, lo de Cayo Confites, El Bogotazo. Fui ganando terreno en la parte táctica, estratégica”.

García Márquez y Fidel compartían una amistad criticada por muchos, pero disfrutada por ellos: “La nuestra es una amistad intelectual, cuando estamos juntos hablamos de literatura” –dijo El Gabo en 1981. Por esa amistad le vetaron la entrada a Estados Unidos durante años. El Nobel de Literatura formó parte del grupo de periodistas que fundó la agencia de noticias cubana Prensa Latina poco después del triunfo de la Revolución en 1959.

Pero ese amor por Colombia tiene otra expresión concreta y muy reciente: La Paz. Según reseña Telesur: “Que el anhelo de paz de los colombianos sea sellado en Cuba no es una casualidad. La paz de Colombia ha sido uno de los tantos empeños del Comandante de la Revolución Cubana. A ella ha dedicado tanto esfuerzo como lo hizo por la caída del Apartheid en Sudáfrica, la liberación de Angola o la independencia de Namibia y otras naciones africanas”.

Después de pactar no una entrevista, sino una conversación, los tiempos parecían esquivos en medio del Foro de Comunicación para la Integración de Nuestra América que sesionó en Quito, Ecuador, a finales del mes de junio. Como furtivos, aprovechamos un impase en los debates para sentarnos improvisadamente, sin formalismos, y comenzar la plática con una persona que aunque peina canas (si las peina) me pidió tutearlo. Comienzo a provocarlo con unos criterios que despertaron no pocos comentarios.

Dijiste algo que me pareció un diagnóstico sintético y objetivo respecto a la izquierda y la comunicación: “No tenemos agenda propia y no sabemos vender la esperanza”. ¿Cuáles pudieran ser las causas y las consecuencias perceptibles?
Lo perceptible inmediato lo tenés en Venezuela y Argentina. Estamos vendiendo lo que hicimos; todo lo que le dimos al pueblo. Lo mismo está haciendo Correa en Ecuador. Y eso ya está en el imaginario. No es que no usemos esos argumentos, pero, ¿qué me vas a proponer de nuevo para la otra etapa de gobierno?

En el caso venezolano, hay que seducir a una nueva clase media que se formó con el gobierno bolivariano, una clase consumista además. En Argentina millones de personas que accedieron al consumismo están esperando más. ¿Y qué le ofrecemos? Sin ser simplistas, miren cómo con el slogan de “Cambiemos” Macri ganó unas elecciones. ¿Cómo así que después de tener los posibles mejores años de gobierno en Argentina la gente cambia? Porque no le vendemos esperanza, ni el futuro, le vendemos el pasado.

Sobre la necesidad de agenda propia en la comunicación que hacemos…
No logramos desprendernos del “síndrome de plaza sitiada”. Nos hemos pasado demasiados años denunciando, resistiendo y llorando… con esa visión estamos siempre defendiéndonos de la agresión externa, olvidándonos incluso de comunicar lo que hacemos.

Nuestra agenda mayormente está marcada por la que nos impone la derecha y los medios hegemónicos. ¿Por qué no podemos marcar nuestra propia pauta en contenido y estética? Debemos ser proactivos, interpelar al gobierno con propuestas y con la gente en la calle.

¿Será que no tenemos una agenda propia o que la tenemos y no la tomamos en cuenta, por estar más concentrados en informar actividades puntuales, e inmersos en el diarismo?
Creemos que siempre debemos estar denunciando al enemigo. Los medios de la derecha nos venden que vivimos en sociedades inseguras y entonces nos ofrecen armas… y nosotros constantemente vendemos inseguridad política y que la CIA está detrás de todo, y no miramos que a veces es nuestra propia incapacidad, ineficiencia, ineficacia, hasta corrupción… y si es verdad que tenemos evidencia de cuando la CIA está detrás de algo pues vamos a denunciarlo en tiempo y forma, damos el golpe de impacto y seguimos con nuestra agenda de lucha.

En este acto de vender la esperanza mucho tiene que ver la forma y el contenido de la comunicación que estamos haciendo, ¿en dónde estamos fallando, qué rutas podríamos tomar?
Primero en tener formatos propios, no basta con tener los medios si copiamos formas de ser y hacer, si no tenemos nuestra gente para hacer y nuestros contenidos para compartir. Tenemos poca creatividad y ausencia de códigos propios.

No por estar en una comunidad se es un medio comunitario, no por responder a una línea editorial de izquierda ya eres contra hegemónico, no por decir que haces comunicación horizontal y participativa logras que el discurso sea práctica coherente; muchas veces hacemos nuestra comunicación con los mismos códigos y exigencias que los medios hegemónicos como si hacer lo contrario fuera una especie de “pecado profesional”…
¿Por qué seguimos teniendo presentadores de televisión de cuello y corbata, que engolan la voz? ¿Por qué no hacemos un informativo conversado para llegar mejor a la mesa del espectador para que no se sienta ajeno? Lo otro es que al parecer somos incapaces de la horizontalidad en la comunicación de nuestras organizaciones y movimientos sociales. Los que hablan en nuestros medios siguen siendo los dirigentes, las vocerías establecidas, hay tanta ausencia de la voz del pueblo, del campesino, el indígena, la mujer, la sencilla persona de a pie.

Informamos sucesos pero nos falta contar la historia de nuestra gente luchadora en su diario, en su constancia y naturalidad, que son expresiones genuinas, legitimadas y convincentes, y apelamos a la estructura técnica que nos marcan los medios hegemónicos para supuestamente informar, en vez de buscar dialogar…
Si, hemos eliminado las crónicas. ¡Y qué sabrosas son las crónicas! En nuestros materiales es como si la gente no existiera. La mejor forma de identificarse es que la gente le hable a la gente, y no ser portavoz de los demás.

¿Podemos o no podemos cambiar eso?
Sí se puede cambiar, pero debemos comenzar a aceptar que lo estamos haciendo como no debemos. No tener miedo a la innovación, hacer bajar de la burocracia a quienes deciden en nuestros medios. No son enemigos, son nuestros compañeros. Es una cuestión de conceptualizar diferente nuestra comunicación, ¿para quiénes la hacemos? ¿Cuál es el mensaje político, la línea editorial? Se confunde una línea editorial con consignas.

Desde la izquierda hay una especie de subestimación del pueblo. ¿Cuántas veces vamos a un barrio y nos sentamos a hacer un debate abierto sobre la organización y los medios que gestionamos? ¿Tenemos miedo a las verdades que nos van a decir? Y entonces somos los primeros en hablar de pluralismo, libertad, de diversidad… recitamos todo eso, y somos los primeros estalinistas.

Para ir cerrando te propongo una especie de juego de Ping Pong respecto a una serie de temas que están, o deberían estar en el debate respecto a la comunicación…
Tránsito de lo informativo a lo dialógico: Es largo y debemos tener gente preparada para hacerlo. Investigación y formación para hacer la comunicación que necesitamos: No hay una investigación real. La praxis está 30 años adelantada a la teoría. Transnacionales de la información y las telecomunicaciones: La comunicación la hace la gente. Puede existir Google pero la información la pone la gente. Redes de medios y articulación: Necesario pero difícil. Todos queremos ser cabeza de león y no cola de ratón. Todos pretendemos ser los mejores y los que tenemos la razón. Es difícil hacer redes horizontales.

Periferia es un proyecto en construcción de comunicación popular. ¿Qué le dirías tanto al colectivo como a los lectores?
Que es un esfuerzo loable. A quienes están en el periódico que no todos van a opinar como ellos. No hay que mediar en la opinión de la gente, se puede hacer algo de corrección de estilo pero sin ir más allá. No es bueno estandarizar tanto. El diálogo es lo más importante. Construir desde abajo. Lo único que se construye desde arriba es un pozo. Hay que respetar a los demás.

Ellos te invitan a ir a dialogar sobre estos temas…
¡Pues vamos! Yo encantado de poder aportar lo poco que pueda.

Monday, 19 October 2015 19:00

Cuba: una utopía, una realidad

Cuba es noticia. Lo ha sido por más de 50 años, desde que unos jóvenes rebeldes se fueron a la Sierra Maestra, liderados por Fidel Castro y con la resolución de que “seremos libres o mártires”. Fue noticia la manera en que el Movimiento 26 de Julio logró unificar los distintos grupos de lucha en la Sierra, el llano y las ciudades. Fue noticia el triunfo del primero de enero de 1959, las reformas, el hacer la Revolución a 90 millas de los Estados Unidos, el desembarco mercenario por Girón, la Crisis de Octubre, la tenacidad de un pueblo, la solidaridad y el internacionalismo de la isla para con los pueblos del mundo, la crisis económica interna, la  resistencia, las nuevas transformaciones, las aperturas, la actualización de un modelo económico y social, la actual coyuntura. Cuba fue y sigue siendo noticia.

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