Natalia Andrea Peña Chacón

Natalia Andrea Peña Chacón

 

En el Putumayo, la Minga Indígena no ha terminado. Ya se cumplen aproximadamente dos meses de unión y resistencia, desde que bastones, banderas y plegarias se convirtieron en el arma de los pueblos indígenas para enfrentar cualquier amenaza y reclamar sus derechos.

Aunque la minga cumple 46 días, sus antecedentes se remontan al 2010, cuando gracias al liderazgo de José Homero Mutumbajoy, del resguardo Inga de Tunguillo, las comunidades se alzaron contra la violencia. La minga resurgió en el 2012 y se consolidó en el Resguardo de Condagua, donde llegaron a acuerdos con el Gobierno nacional que hasta el momento han sido incumplidos; por eso renació la “Minga de Resistencia”, un movimiento que hoy busca la creación de mesas de diálogo que permitan resolver las problemáticas en materia de territorio, derechos humanos, consulta previa, cultivos ilícitos, seguridad de líderes y lideresas, entre otros.

Los guardianes

En medio de la vía que desde Pitalito conduce al departamento del Putumayo, a 18 kilómetros de la ciudad de Mocoa, está la vereda Yunguillo, donde este proceso de resistencia ha tenido lugar. Sobre su carretera, se encuentran aproximadamente 200 personas que conforman la “Guardia Indígena”, es decir, los encargados del cuidado de la comunidad.  

Entre bastones y filas, la guardia visualiza a las personas que transitan su territorio, pero además da a conocer los motivos de esta movilización a los conductores de camiones, volquetas, carros, buses y motos por medio de volantes y de sus voces.

La cultura y la ancestralidad para muchos tienen poca importancia, pero para los pueblos indígenas siguen siendo vigentes. Los Cofán, Awá, Pastos, Inga, Yanacona, Coreguaje, Kamentsá, Siona, Kichwa, Murú, Emberas, Pijaos y Kiyasingas, buscan fortalecerlas en sus niños y niñas, y es por eso que en la Guardia Indígena se puede participar desde los siete años hasta los 150. En Putumayo son aproximadamente 700 participantes, de los cuales hacen presencia 200, acompañados por su bastón de mando. Su chaleco posee el nombre del pueblo al cual pertenecen y sus cintas identifican los colores de su bandera.  

La Guardia Indígena “es la parte fundamental del equipo humano para apoyar a las autoridades con el proceso de protección del territorio. Es la autoridad que protege los lugares sagrados, la parte espiritual de nuestros Mayores, las cordilleras donde nace el agua, la medicina, las montañas. Ese es el valor de ser guardia dentro de las mingas”, añade Luis Jansasoy Quinchoa, coordinador del grupo Cuidadores de la Madre Tierra. A su lado está Sinaida Yucurujaca, una mujer guardiana. Ella muestra la importancia de su rol dentro de la familia, dice que ser guardiana es una manera de mostrar la equidad, de apoyarse mutuamente con el hombre, y que ellas también son capaces de cuidar a su comunidad.

La comitiva de la Minga

Entre kioscos y senderos está reunida otra parte de la familia. Unos descansan mientras sigue su turno en la guardia, los otros organizan la comida y la bebida para sus compañeros y compañeras. En la hoguera hay una olla grande, la denominada “olla india”, mujeres y hombres preparan los ingredientes, pican la papa, la yuca y otros cargan el agua, porque se encuentra en un tubo a unos seis metros de la carretera.  

Cuando el almuerzo está listo, Luis hace el llamado. “El fisco -nombre que le dan al alimento- ya está para que pasen primero”, les dice a las mujeres. Luego, el grupo de “los “tigres” se dirige a la hoguera, y así sucesivamente va avanzando la comitiva indígena. Un hombre alegre, risueño y amigable es quien sirve la comida. Con un plato sopero saca el alimento de la olla para servirlo a las demás personas.

Se escuchan risas y chistes mientras comparten la comida: “Ya vienen los antimotines, para que les guarden la comida”, haciendo referencia a lo sucedido el lunes 29 de abril, cuando fueron atacados por el Escuadrón Móvil Antidisturbios (ESMAD). El arroz se acabó y los últimos de la guardia esperan. Unas 12 personas rodean la hoguera esperando el arroz, y otras más, pendientes por si se podía repetir. La comida en la minga es otro de los temas para recordar el trabajo en equipo. Siempre se acompañan mientras se alimentan. Entre adultos, niños y niñas, se mandan razones y así llegan al kiosco por el “fisco”.

El lugar sagrado, el lugar espiritual

A cinco minutos de la vía nacional, está ubicado el resguardo Condagua. “Este espacio particular es un resguardo tradicional, sagrado, que le pertenece a los Inga. Siempre buscamos un espacio de territorio propio, es aquí donde está la armonía, la espiritualidad y el ejercicio de la territorialidad”, expresa Mary Rojas, hija del pueblo Pastos, mientras el sol empieza a salir y los niños y niñas juegan descalzos en medio del barro.  

Al lado izquierdo del territorio, está la tienda Samuych Suma Samay –Bienvenidos a la casa de la sabiduría– de don Ramiro Silvino Chindoy, médico ancestral, quien da el conocimiento espiritual por medio de la medicina de la ayahuasca o yagé, al comenzar algún evento. Ramiro cuenta que en cada reunión busca orientar el pensamiento, darle amor a la palabra junto a la ayuda de los abuelos y la medicina, para que todos lleguen a un equilibrio y así se pueda tener unidad en la minga.

Mientras sonríe y muestra sus dientes blancos, dice que la toma del yagé también es importante, pues por medio de ella se brinda apoyo a los hermanos que están al frente para fortalecer cada comunidad. En su casa construida en madera hay una habitación con todas sus plántulas, bebidas, piedras y demás elementos. Allí hay una silla con forma de cama, y un ventanal para visualizar el horizonte, adornado con árboles, montañas y animales. Ramiro narra la historia y el uso de cada una de las plantas presentes. “Estas son las que permiten la armonización”, dice. Cuando reciben los ataques del ESMAD, se encarga de ayudar a eliminar todo el gas tóxico dejado por los gases lacrimógenos; por medio de alguna bebida para vomitar inicia la limpieza. La medicina “es la unidad de pensamiento de la Minga de Resistencia”.

Frente a la casa de Ramiro hay un salón comunal, ahí se reúnen gobernadores y autoridades de la Organización Zonal Indígena del Putumayo (OZIP), y representantes del gobierno de la ciudad de Mocoa. Está presente la Defensoría del Pueblo. La comunidad da a conocer las agresiones recibidas y presentan los cartuchos con los que fueron agredidos varios indígenas. Los funcionarios mencionan las denuncias recibidas y manifiestan que los indígenas han atacado con disparos a los del ESMAD, acción refutada por los y las gobernadoras. La “única arma física ha sido el bastón”, dicen.

Mientras cae la noche en el resguardo Condagua y la reunión continúa, la guardia empieza a llegar, se sientan alrededor del salón, en una cancha de barro con poca iluminación. Entre los murmullos se escuchan personas que hablan sobre la reunión con delegados del Gobierno nacional para alcanzar un acuerdo frente a las falencias presentadas y por la defensa de su territorio. Pero una vez más, y por quinta vez en estos dos meses, el gobierno dejó la silla vacía.  

Lo que inició en una clase de español de la Institución Educativa Caguancito, poco tiempo después se convirtió en un espacio autónomo de la juventud rural de este corregimiento. Aproximadamente 18 jóvenes integran hoy los Colectivos Juveniles de Comunicación Rural, divididos en dos espacios: Colectivo Recolectores de Historias y Voces del campo. La iniciativa ha tenido el acompañamiento de la Asociación Cultural y Ambientalista del Sur (ACAS), y también ha recibido apoyo por parte del Ministerio de Cultura y la Pastoral Social, en el marco de los proyectos de Construcción de Paz e Incidencia.

Este proceso ha sido fortalecido desde formatos audiovisuales y radiales en los que se muestra la importancia del cuidado de la naturaleza, el tiempo libre en el colegio, las problemáticas de su territorio, la falta de oportunidades por la corrupción, la poca cobertura del sistema de educación, y sobre todo, un manejo sobre los hechos trascendentales que se dan en el país y que involucran a toda la comunidad, como lo fue el caso del proceso de paz y la reforma rural integral.

Una juventud que quiere ser escuchada
Los miembros de estos colectivos son todos estudiantes de bachillerato, algunos están en octavo y otros en el grado 11, tres son menores de 14 años, y los demás en su mayoría tienen 16. Ellos son instruidos por José Rafael Rodríguez, a quien los chicos lo llaman con cariño y aprecio “Rafa”. Él es la persona que les ha brindado acompañamiento desde el año 2016 y el que ha tenido la tarea del “rebusque” para lograr conseguir la dotación de ACAS, así como la financiación de sus proyectos y la de los equipos como portátiles y grabadoras digitales para realizar sus procesos de producción y edición de los contenidos radiales y audiovisuales.

Angie Cristina Acosta pertenece al Colectivo Voces Rurales, es una joven que ha participado de este espacio desde el año 2016, y expresa que “nosotros también pensamos, opinamos y podemos hacer grandes aportes a la comunidad, nos pensamos como representantes de los jóvenes pero no solo de aquellos de la ruralidad, sino también de la zona urbana, porque tenemos la misma capacidad que cualquier joven”, y resalta que este tipo de procesos genera nuevos puntos de encuentro con sus amigos diferentes al colegio, y que son espacios para conocer y aprender.

Por su parte, Breiner Yefrei Torrres pertenece al Colectivo Recolectores de Historias, y ve el trabajo como uno de los pocos espacios que tienen para ser escuchados, para preparase para un futuro. Invita a la juventud a que despierte, a que se cuestione y recupere la curiosidad para resolver sus propios interrogantes.

De igual forma, Yinni Lizeth Vela Murcia lleva cuatro meses en el colectivo y, sin importar el tiempo, reconoce el valor que tiene el hecho de ser parte de este proceso: “Es importante porque en la mayoría de lugares que uno va tocan temas políticos y creen que un joven no tiene derecho a opinar sobre algo, porque la gente piensa que nosotros debemos estar enfocados en el televisor, en redes sociales, por eso es importante que decidan elegirnos o estar involucrados en este espacio para ser reconocidos”.

Expandir la familia juvenil es el deseo de todos sus integrantes, sin embargo, no es la única meta propuesta. Existe un deseo profundo y sincero de ser reconocidos y apoyados por actores locales como las instituciones gubernamentales. Por eso pretenden crear espacios de socialización con la Junta de Acción Comunal del corregimiento, con concejales y el alcalde Edgar Bonilla Ramírez, con el fin de presentarles su trabajo y coordinar algunas acciones, sin perder su identidad y autonomía como proceso juvenil. Ellos quieren ser escuchados, poder contar con un espacio en la radio y uno físico propio, donde puedan continuar adelantando sus iniciativas y proyectos con sus respectivas dotaciones.

Creaciones técnicas
Frente a los procesos audiovisuales que han venido realizando, tienen la iniciativa de crear nuevos espacios de contenidos como la transmisión en vivo de algunos programas. De igual forma, pretenden una mejora en temas de acceso a la conectividad para cerrar poco a poco las brechas sobre las TIC, pero con un trasfondo más político, que permita observar, cuestionar y contribuir al mejoramiento de los diferentes procesos de comunicación y al mismo tiempo a fortalecer el territorio y la identidad juvenil.
Por su parte, la juventud rural busca la reivindicación de sus realidades y expresiones mediante procesos propios, ya que “la juventud rural se puede definir como una generación de luchadores que está tratando de sacar adelante lo que llevaron sus antepasados y ancestros, mejorarlo porque aquí es muy precario”, manifiesta Breiner Torres.

La juventud rural debe ser apoyada por diferentes herramientas tanto tecnológicas como culturales y sociales, que permitan fortalecer las características de su territorio. Con un fuerte mensaje para la comunidad en general, dicen que tienen claridades frente a sus capacidades y en estos tres años de trabajo han demostrado que pueden hablar de paz y reconciliación, adelantar noticieros, abordar asuntos como la urbanización del campo y expedir sus propios productos rurales radiales.

Han logrado consolidar en la comunicación una estrategia capaz de generar empatía en la juventud, de ser un espacio alternativo de encuentro y diálogo colectivo, y una herramienta que permite cuestionarse aquello que dicen los medios corporativos y especial para abordar los asuntos de la comunidad de forma pedagógica y participativa, por este motivo la comunicación es el elemento fundamental en la libertad académica y social.

Finalmente, son estos los procesos que requieren continuidad y ser acompañados respetando sus particularidades, para permitir que se creen más, que más jóvenes ocupen su tiempo libre en actividades alternativas y comunitarias, y que dicho ejercicio comunicativo permita fortalecer la identidad juvenil y el tejido social de las comunidades. Estos desafíos son grandes y requieren tiempo, pero ACAS y los Colectivos Juveniles de Comunicación Rural son un ejemplo de constancia y disciplina que muestra que todo vale la pena.

San Agustín es un municipio del Huila reconocido por su historia artesanal y arqueológica, y declarado por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad en 1995. Algunos de sus habitantes se han dedicado a conservar y transmitir sus prácticas ancestrales para el fortalecimiento de su identidad cultural. Esta región arqueológica no solo es habitada por sus nativos, pues cantidad de extranjeros se reconocen como hijos adoptivos de ella.

El 14 de abril se dio apertura a la “XIX Feria Artesanal un espacio de arte, naturaleza y espiritualidad”, denominado así por la Secretaría de Cultura. Durante su inicio se homenajearon a maestros artesanos que han dedicado sus vidas a este oficio; la señora Dolores Urbano Muñoz, José Guillermo Urbano Urbano y Rubén Darío Morad Gómez.

La organización y ejecución de este evento está a cargo de la Secretaría de Cultura, Turismo y Deporte, quien se articula a la Parroquia municipal, en cabeza del párroco Oscar Javier Vargas, para hacer la programación y el desarrollo de la Feria Artesanal. Sin embargo, algunos artesanos se encuentras insatisfechos con esta decisión, pues consideran que se han encargado de pregonar la religión católica por encima de sus prácticas artesanales.

La noche del martes 16 de abril se llevó a cabo una presentación teatral en la que niños y niñas portaban vestuarios alusivos a las imágenes de los santos de la religión católica. “Se ha mezclado un poco de religiosidad en el tema. Se ha experimentado con grupos de teatro y de niños que hacen su mejor esfuerzo, pero no están acorde al contexto de la feria que es artesanal, sin estar ligada a ninguna religión”, declaró el artesano de pirograbados, Brayan Alexis Rubiano Buendía.

Por la misma línea se manifestó Darwin Fidel Prieto, artesano de lutería: “Yo no digo que ser católico sea malo, yo digo es que las cosas deben tener su identidad y un sentido de pertenencia, y esto acá no se ve. Sencillamente se le ha dado mucha potestad. Esto parece que fueran los años 50, 60 y 70 donde el obispo es el presidente y el padre era el alcalde del pueblo”.

La secretaria de cultura del municipio, Adriana Catherine Adarmes, explicó que “se tuvo en cuenta el turismo religioso por la semana mayor o semana santa para todos los cristianos y la máxima influencia de personas”.  

“La feria esta bonita, pero la feria no es 100% artesanal, eso es lo que se ha podido evidenciar, lo que uno mira como artesano.”, declaró Matías Gastón Blanco Marino, artesano argentino e hijo adoptivo de San Agustín desde hace dos años. Esta aseveración la hace en crítica por los llamados ´revendedores´ que han ocupado gran espacio de esta Feria Artesanal.

 

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El punto de encuentro está en la Plaza Cívica. Cuenta con 90 stands o casetas aproximadamente. Cada uno de estos se dio por sorteo de balotas, según la Secretaria de Cultura. A pesar de ello, los artesanos dieron otra versión sobre el método de repartición. “Se canceló y por orden de pago fueron asignando el puesto”, declaró Daniela Sofía Muñoz. El equipo de Periferia Prensa Alternativa, preguntó si se había hecho algún sorteo para la asignación del puesto, y al respuesta fue la misma: fue por orden de pago.

Por otro lado, algunos artesanos se han sentido excluidos por la ubicación de su caseta, porque para llegar a ellos hay que pasar por una tarima que limita con escombros, bolardos, tubos y con muy poca iluminación. Darwin Prieto indicó: “El espacio está lleno de escombros, la tarima impide que la gente pase, hay dos bolardos y un tubo que prácticamente funcionan de cerco. El circuito de stands está organizado para que la gente de una vuelta y prosiga, eso es gravísimo porque hay sectores donde la gente no va a llegar y las personas no van a hacer ni siquiera para pagar el stand”.

Como si fuera poco, por la falta de organización no se tuvieron en cuenta las prácticas de los participantes respecto al uso de las plazoletas, pues entre las artesanías también están los alimentos, las bebidas y la venta de plantas. Faiber Alfonso Huesaco, vendedor de comidas, afirmó: “Hubiese sido bueno que estuvieran por sector, que queden separas comidas, artesanías o lo que tengan las personas para vender”.

 

¿A quién beneficia la Feria?

Más allá de temas de organización e infraestructura, lo que ha mostrado esta XIX Feria Artesanal es un clientelismo por parte de algunos locatarios. Darwin Fidel, dice: “La artesanía agustiniana no se está viendo, no se está sintiendo. Hay intereses políticos que no permiten que haya una muestra integral de lo que es la artesanía. Es un problema tenaz de fondo, la mala organización, las roscas y los círculos alimentados por la política y los intereses familiares. Esto es una dura crítica que se hace a la organización de esta feria”.

De igual manera, Matías Blanco, lo manifestó al equipo de Periferia Prensa Alternativa: “Segundo Cerón es un concejal de acá, y la mayoría de artesanos son familiares, que cuando hay reuniones llaman a otros familiares, entonces ganan la mayoría de los que “tienen” que ganar, ese ha sido el inconveniente”. Blando no fue el único en denunciar los interesas a favor del concejal. “Un sobrino del concejal Cerón, obtuvo un puesto como “Maestro de Artesanos” y él no lo es”, manifestaron.

De este modo, consultamos con la Secretaria de Cultura qué relación había entre el concejal y el evento. Su respuesta, en vez de ser esclarecedora, siembra dudas sobre la relación que hay entre la Administración municipal, y los concejales, encargados naturales de hacerle control político. “El concejal Segundo Cerón es artesano y tiene a toda su familia que es artesana y pertenece a la administración municipal. Por su puesto, hace parte de la administración municipal y hace parte de la organización por ser artesano”, manifestó la funcionaria.   

Los espacios de participación que buscan el fortalecimiento de la identidad cultural del municipio de San Agustín, se han ido anclando a temas políticos, económicos y con un alto grado de influencia de la iglesia católica. La Feria Artesanal se convirtió en fuente económica para las entidades estatales y de regocijo de la parroquia municipal.

Saturday, 16 March 2019 00:00

¿Cómo defiendo mi territorio?

El jueves 14 de marzo, en el marco de la conmemoración del día Internacional en contra de las represas, diferentes actores sociales que luchan por defender el territorio participaron en el Encuentro Campesino realizado en el municipio de Oporapa, Huila.

Esta integración tuvo como eje fundamental las preguntas: ¿qué es defender el territorio? Y ¿soy defensor del territorio? De las cuales surgieron respuestas que conllevan a promover la movilización social por aquellas problemáticas que afectan a cada comunidad, pero también a entender que el cuidado del territorio se da desde el pensar y actuar de cada persona que habita el planeta y que desde esta perspectiva se puede luchar contra cualquier proyecto que ponga en riesgo el bienestar del ambiente y el ser.

La actividad organizada por la Asociación Social No a las Represas en el Territorio (ASONARET) contó con la participación de aproximadamente 150 personas entre líderes sociales, alcaldes, concejales y organizaciones como Plataforma Sur, sindicatos de PJA y campesinos. De igual forma, estuvieron presentes diferentes delegados de los municipios del sur del departamento como Pitalito, Acevedo, Salado Blanco, Elías e Isnos, y dos grupos de investigación de la Universidad Surcolombiana, Insurgentes de la ciudad de Neiva y Comunicando Sur de Pitalito.

El Encuentro Campesino, aunque es una fecha de conmemoración, busca principalmente resaltar la fuerza campesina, apoyarla y fortalecerla, así lo dijo Robinson Sánchez, presidente de AZONARET, quien además recalcó la importancia que tienen estos espacios.

Durante el desarrollo de la actividad, intervinieron Lorena Gómez, funcionaria de la Corporación Autónoma Regional del Alto Magdalena (CAM),  y  Oscar Andrés Hernández Bolaños, integrante del grupo Defensores del Territorio del Sur del departamento del Huila, ambos explicaron las razones por las que resulta imprescindible saber los tramites administrativos y legales de las gobernanzas participativas, las competencias de los Concejos Municipales y las herramientas que están al servicio de la ciudadanía pero que no se utilizan por desconocimiento.

 “Es importante tener incidencia en los procesos de ordenamiento territorial, no solamente en los documentos de planes básicos y esquemas, sino de lo que habita alrededor de ellas como lo son los cuidados de las áreas protegidas, que tienen categoría de Parques Regionales Naturales y de los Distritos de Manejo Integrado que actualmente se están construyendo y definiendo sus planes de manejo. Esas incidencias deben tener un blindaje real para ejercer una protección definitiva en torno a la administración de los suelos de los territorios de las reversas ambientales, para que repercutan de manera directa en el resto del territorio de las entidades territoriales, por ello es primordial que la gente participe. Esto constituye un renglón primordial en lo que tiene que ser la lucha y la defensa del territorio acompañada por la movilización social”, manifestó Oscar Hernández.

Otro aspecto fundamental de estos encuentros que se han realizado desde el año 2015 en Oporapa, es el hecho de participar como municipios en la implementación de propuestas y tareas que fortalezcan cada una de las organizaciones, Juntas de Acción Comunal y actores organizados y no organizados que quieren proteger su territorio, pues como lo afirmó José Herney Trujillo, líder comunitario, “el territorio es nuestro, entonces lo nuestro tenemos que defenderlo”.

Asimismo, Tatiana Salamanca, asistente al encuentro, aseguró que: “Considero que es importante defender el territorio por ciertos aspectos: primero el ambiental, ya que el Huila cuenta con grandes reservas y además tiene el río Magdalena que es uno de los más importantes del país, y si dejamos que multinacionales intervengan con el fin de realizar proyectos de extractivismo o minero energético empezaremos a ver cómo afecta el clima, las tierras fértiles ya no serán productivas, y la contaminación será abundante. Ahí surgiría una crisis social, puesto que nuestros campesinos se verán afectados en cuanto al desarrollo económico en el sistema agrícola y por ende toda la comunidad estará afectada, porque ellos son quiénes nos dan el alimento. También es un tema cultural porque si somos obligados a despojar los lugares en donde vivimos, estaríamos acabando con cierta cultural, ya que el lugar donde vivimos no es solo el pedacito de tierra, sino dónde hemos creado costumbres”

Finalmente, para cerrar el evento, los participantes enviaron un mensaje de resistencia y apoyo a la minga indígena que lucha por sus derechos sociales y ambientales en el suroccidente del país.

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