Escuela Nacional Sindical

Escuela Nacional Sindical

En su visita a Medellín, la excandidata vicepresidencial y excongresista Ángela María Robledo se reunió con organizaciones sociales y de mujeres que buscan crear una mesa municipal de economía del cuidado. Robledo, quien prefiere los rótulos de feminista, pacifista y ciudadana, también fue invitada a una conversación sobre el Paro Nacional. La Escuela Nacional Sindical conversó con ella sobre las movilizaciones realizadas a lo largo y ancho del país, y las que estan programadas para los próximos días. Con Angela María también hablamos sobre la economía del cuidado y la Mesa Intersectorial del Cuidado.

Pregunta: ¿En qué consiste el Sistema Nacional de Cuidado y cuál es su importancia?
Respuesta: Este sistema es un dispositivo institucional que concreta una aspiración de toda persona: ser cuidado y cuidar en condiciones de dignidad. Judith Butler, importante autora feminista, dice que la base del cuidado es reconocer que no somos nada sin el otro, sin la otra. Y para que eso sea una realidad nos tenemos que cuidar y tenemos que ser cuidados, esa es la base. Resulta que esa tarea de cuidado en el mundo la hemos hecho sobre todo las mujeres, porque naturalizaron que el cuidado de la prole, de los viejos, los enfermos, nos toca a las mujeres porque, en nuestra condición de creadoras de la vida, nos cayó esa responsabilidad.

Pero eso no ha sido así toda la vida. Ocurrió cuando el mundo del trabajo y la revolución industrial dividió el espacio privado y público. Señaló que el espacio privado, las casas, lo doméstico, es reproductivo; mientras que lo político, los proveedores, es lo público. Ahí empieza la gran desigualdad. Si bien frente al cuidado hay una igualdad, frente a la valoración y la responsabilidad del cuidado hay una desigualdad. Los sistemas de cuidado en el mundo buscan resolver esa desigualdad. En Colombia tenemos la ley 1413, en la que se aplicó una pregunta: ¿en qué usas tu tiempo? Se encontró que las mujeres duplican a los hombres en su tiempo de cuidado no remunerado, y le aportan cerca de 160 billones de pesos a la economía.

Hay que distribuir las tareas del cuidado entre los adultos de la casa, que éstas no solo estén sobre los hombros de las mujeres. Pero también hay prácticas en algunos lugares en donde, vía pensiones, vía cuota moderadora para la atención en salud, y vía reconocimiento a las cuidadoras, hay un tema de redistribución porque toca lo económico. Pensamos en las mujeres del sector rural o de la periferia de las ciudades que hacen un trabajo descomunal, ya que muchas veces tienen que buscar leña para cocinar, sus manos se desgastan lavando. El peso del trabajo hay que reducirlo, esa es la tercera "r".

Yo agrego una cuarta “r”: la representación y la participación política, formulada por una feminista muy importante, Nancy Fraser. El tema del cuidado es político, porque hay una infraestructura de cuidado para las mujeres, que implica el aporte de salud, educación, cultura y económico; se nos devuelve a las mujeres en la reducción y en el tiempo libre. ¿Y ese tiempo libre para qué? Para que las mujeres nos organicemos, podamos disfrutar de nuestra vida, independientemente de que sean madres, abuelas, tías, cuidadoras. Para hacer con ese tiempo libre lo que nos venga en gana; tener tiempo para salir a la calle, para revelarnos, protestar. Es un tema profundamente político.

P: ¿Cuáles son los avances que hay en el país en materia de este sistema?
R: La Mesa Nacional que se creó en el 2014 tiene 3 nichos: producción del conocimiento, incidencia política, y comunicación y pedagogía. Ya ha empezado a desplegarse en las regiones con autonomía y apuestas propias. Salió la conformación de la Mesa Intersectorial de Economía del Cuidado de Antioquia y Medellín, y me alegra profundamente. Desde la Mesa Nacional hay una propuesta de acompañamiento en autonomía a la mesa que va a trabajar aquí. Y lo que entendí también con la presencia de Natalia y Juliana, las secretarias en el departamento y la ciudad, es que se va a generar un canal de comunicación para que, vía planes de desarrollo, se den los primeros pasos para conformar estos sistemas de cuidado.
Es algo nuevo, no tiene referentes anteriores. Por eso encontrarle factibilidad política y presupuestal va a ser difícil. Pero ya hay una infraestructura en las ciudades para el tema del cuidado, hay que articularla. Hay una propuesta de transformarnos culturalmente en nuestras masculinidades, en nuestras feminidades. Hay una voluntad política que va a sumar y hay un sector empresarial, que ha sido un poco esquivo para vincularse al tema del cuidado. Este sector cumple un rol fundamental porque comprende hombres y mujeres que a su vez cuidan, especialmente mujeres que tienen 2 y 3 jornadas. Esto no es un hecho ni gubernamental ni estatal, es de la ciudadanía y del sector empresarial, tan importante en una apuesta como estas.

P: ¿Cuál es su opinión sobre la propuesta de la exministra de trabajo de fomentar el trabajo por horas?
R: Yo dije, un poco irónicamente, que con dos horas semanales del trabajo de Alicia Arango sería suficiente para este país, por todo el daño que nos quiere hacer. La verdad es que la exministra de trabajo es la mentirosa mayor. Salió, tanto ella como Duque y Marta Lucía Ramírez, a decir que era mentira que iba a haber una reforma laboral. Tenemos un país donde el sector informal alcanza el 60%, pero la vía para generar condiciones de formalización no es volver todavía más precario el mundo laboral. Yo le pregunto a la señora Arango, quien seguramente ya tiene garantizada su pensión, ¿cuánto se va a demorar un joven que termina la universidad o su estudio técnico para hacerse a una pensión digna para su vejez? No hay que olvidar que toda la propuesta va atada a los Beneficios Económicos Periódicos (BEPS), que es otra forma de precarizar el mundo del trabajo. Un mundo que está en crisis en todas partes, no sólo en Colombia.

La exministra habló de los ingenieros, pero pudo hablar de las enfermeras, los médicos, de tantas formas de trabajo digno que hay en Colombia, y al cual aspiran millones de jóvenes. En lugar de esperar una formulación respecto a una educación que forme para el trabajo que está cambiando profundamente con las plataformas virtuales, con la inteligencia artificial, etc. Pero lo que esta señora hace es un llamado a precarizar más el trabajo, que es una razón más para estar en las calles. Aún no han dicho cómo sería la reforma pensional. Lo que seguramente hará este gobierno neoliberal es fortalecer los fondos privados de pensiones. Cuando Chile, el país del cual copiamos el sistema pensional, no sólo está en un estallido social, sino que se está devolviendo, está debilitando los fondos privados de pensiones.

P: Ahora hablemos del paro ¿cómo ha visto las movilizaciones en este 2020?
R: Creo que hay leerlo como una continuidad del paro que viene del año pasado, que tuvo un receso explicable: la navidad y el año nuevo, que dentro de nuestras prácticas culturales se celebran masivamente. El 21 de noviembre millones de personas en una pluralidad gigantesca, como nunca la habíamos tenido en las movilizaciones en Colombia, salimos a las calles. Para algunos es un estallido social, para otros un despertar ciudadano. Lo que ocurrió el 21 de enero hay que mirarlo en esa continuidad y en el marco de unas grandes tensiones respecto a las reivindicaciones, las representaciones, y a la emergencia de múltiples agendas más cercanas a la cotidianidad de los ciudadanos y ciudadanas. Cruzado todo eso por las luchas sindicales y estudiantiles, que de tiempo atrás, y por décadas, se han hecho en Colombia. Celebro que las colombianas y colombianos estén en las calles protestando, convocando el cambio, la urgencia de vivir con dignidad. Por otro lado, la invitación es a que esa movilización pacífica continúe este año. Ya el gobierno puso de presente dos de los temas que decían que eran mentiras y que están en el corazón de la movilización: la reforma laboral y la reforma pensional.

P: ¿Cómo cree que el gobierno debería tramitar esa inconformidad que hay en las calles?
R: Le hemos dicho que negocie. Siempre hemos estado dispuestos a conversar, la conversación es maravillosa, a las mujeres sí que nos gusta conversar. Aquí se necesitan decisiones contundentes, eso es lo que hemos sentido en las calles, que los jóvenes, los niños y las niñas, los adolescentes sienten que tienen un presente precario y que el futuro no existe para ellos. Creo que esta movilización tiene componentes antisistema capitalista, y eso se va a demorar. Pero por lo pronto, se necesitan reivindicaciones y logros para abordar problemas tan complejos como el mundo laboral.

P: ¿Cuál es su mensaje para la ciudadanía movilizada?
R: Tenemos que seguir en la calle. Hay un enorme debate sobre la agenda inicial, que empezó con 13 puntos, pero mucho más puntual sobre los 104 puntos, en los que prácticamente se vislumbra un país distinto. ¿Cómo manejarlo? Hay que insistir en algunos de los puntos de la agenda para que este gobierno negocie, y para eso necesitamos seguir en las calles pacíficamente, recurrentemente, periódicamente. Pero al mismo tiempo, hay que empezar a vislumbrar en esa amplia agenda de los 104 puntos una plataforma política que nos permita, no sólo un cambio de gobierno, sino un cambio de sistema político, económico, cultural y social.

P: ¿Cuáles son los retos en los planes de desarrollo y la inclusión de temas como la implementación del acuerdo de paz?
R: Yo he dicho que el 2019 es oxígeno para el acuerdo de paz. Sabiendo que la paz va más allá del acuerdo con las FARC. Fue un pacto con la sociedad, que no se está cumpliendo y los gobiernos nuevos que llegan son oxígenos para esa tarea. De una u otra manera en sus planes de campaña estaba el tema de la paz, y es en los territorios donde se hacen y materializan las apuestas del cumplimiento de la paz. A nivel nacional la exigencia continúa, porque por constitución deben cumplirse los acuerdos con las FARC. Por otro lado, está la negociación incipiente, difícil y precaria con el ELN.

Nosotros

Periferia es un grupo de amigos y amigas comprometidos con la transformación de esta sociedad, a través de la comunicación popular y alternativa en todo el territorio colombiano.

 

Por ello comprendemos que la construcción de una sociedad mejor es un proceso que no se agota nunca, y sabemos qué tanto avanzamos en él en la medida en que las comunidades organizadas fluyan como protagonista. Es en este terreno donde cobra siempre importancia la comunicación popular.

Litografía Periferia

 

Ubicación

 

 

Medellín - Antioquia - Colombia

Calle 50 #46-36 of. 504

(4) 231 08 42

periferiaprensaalternativa@gmail.com

Apoye la Prensa Alternativa y Popular

o también puede acercarse a nuestra oficina principal en la ciudad de Medellín, Edificio Furatena (calle 50 #46 - 36, oficina 504) y por su aporte solidario reciba un ejemplar del periódico Periferia y un libro de Crónicas de la Periferia.