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Por lo visto, al presidente Duque no le dio ni cinco de vergüenza nombrar en su gabinete a personajes como Alberto Carrasquilla, Nancy Patricia Gutiérrez, María Victoria Angulo González, entre otros, a pesar de haber estado involucrados en escándalos de corrupción o procesos penales por paramilitarismo. El cinismo afloró muy rápido; en tan solo semanas el joven Iván Duque olvidó los compromisos que hizo ante el país el 27 de mayo, cuando ganó las elecciones: combatir la corrupción, renovar la política y acabar con la práctica de repartir mermelada.

Sin embargo, ya el tarro de mermelada está casi vacío: los empresarios, los corruptos, los militares implicados en falsos positivos, y los representantes de gremios como Guillermo Botero, recibieron su untada. Botero, reconocido empresario de las flores y hasta ahora presidente de Fenalco, fue nombrado ministro de Defensa, y como buen godo, lo primero que ofreció fue represión y control hacia la protesta social, un anuncio muy particular en un país que espera que alguien con autoridad haga algo para detener el genocidio contra líderes y lideresas sociales, cifra que supera 400 asesinatos en los últimos 30 meses.

Alberto Carrasquilla fue nombrado ministro de Hacienda. Este señor es un conservador ortodoxo, según lo definen en el diario El Tiempo, o un godo, como nosotros le diríamos, que se caracteriza como todos ellos por practicar la doble moral. Por un lado, lanzan a los cuatro vientos lecciones de moral y de comportamiento para los demás, pero aplican para sí mismos otras reglas, más flexibles, para beneficiarse de su poder y su cargo con los grandes contratos, o practicar la corrupción y el arribismo abiertamente contra los pobres. Carrasquilla estaría vinculado, por lo menos por omisión como ministro de Hacienda de Uribe, en el caso de contratación de la construcción de la refinería de Cartagena, Reficar, en la que se robaron más de ocho mil quinientos millones de dólares.

Su nombre se encontró en la lista de los papeles de Panamá, eufemismo usado para referirse a los paraísos fiscales en donde personajes como él esconden el dinero que se roban del erario público, o la plata que perciben por facilitar o recomendar meganegocios, práctica muy desarrollada y aplicada por los ricos de todo el mundo, casi siempre respetadísimos empresarios. Recientemente, y como si tuviera las manos y la imagen limpia, el polémico señor Carrasquilla manifestó en el diario económico La República, que el salario mínimo era “ridículamente alto” por lo que habría que rebajarlo. Carrasquilla además lidera el equipo de 295 personas que están haciendo el empalme con el saliente gobierno de Santos. Los multimillonarios, los godos, y las mafias que se apoderaron del Estado en los dos periodos de Uribe, manejarán la línea política y económica del gobierno de Duque. Más mano dura para los pobres.

Por otro lado, la nueva ministra del Interior es ni más ni menos que Nancy Patricia Gutiérrez, excongresista uribista, acusada e investigada por parapolítica y tráfico de influencias. Gutiérrez fue señalada de haber recibido apoyo de los paramilitares en su campaña, por personajes como Andrés Vélez del bloque centauros, Luis Alberto Medina alias “Cristo Malo”, y por la polémica Rocío Arias, ex representante a la cámara, uribista hasta los tuétanos, también condenada por parapolítica. El delito de tráfico de influencias fue por recibir información confidencial del DAS con la que Gutiérrez desprestigió a Piedad Córdoba. Todas estas ilegalidades fueron respaldadas por Uribe y la famosa exdirectora del DAS, María del Pilar Hurtado. Aunque la Corte Suprema de Justicia emitió una sentencia inhibitoria en favor de Gutiérrez, el expediente y el proceso siguen vivos, pues aunque el asunto jurídico tiene debilidad probatoria, podría activarse con nuevas pruebas.
María Victoria Angulo González, nueva ministra de Educación, aunque no es tan conocida se desempeñó en la Secretaría de Educación de Bogotá. Es una mujer muy estudiada, economista de la Universidad de los Andes, que desde 2011 dirigió la fundación Empresarios por la Educación. Según La Silla Vacía, esta fundación “promueve la vinculación activa del sector privado en el mejoramiento de la educación y tiene o ha tenido en su junta directiva a empresarios superpoderosos como David Bojanini, presidente de Suramericana, Antonio Celia de Promigas, Alberto Espinosa de Alpina y Carlos Enrique Cavelier, presidente de Alquería, entre otros”.

Nada de esto es ilegal, el problema es que cuando se presentaron los escándalos de corrupción por los carteles de los alimentos escolares, se pudo observar que la entonces secretaria de Educación del distrito firmó contratos con la Cooperativa de Suministros de Alimentos de Colombia, la misma empresa que con otro nombre le vendía las pechugas de pollo más caras del país a los cartageneros, platica destinada para alimentar a los niños y las niñas más humildes de esa ciudad.

Pero las acciones del nuevo gobierno y sus bancadas en el Congreso también han mostrado, con rapidez, el objetivo central de hacer trizas los acuerdos de paz, como lo había prometido uno de sus máximos voceros, el corrupto Londoño Hoyos. Para ello han atacado con virulencia la Justicia Especial para la Paz - JEP. En realidad a nadie le cabe duda que el fin primordial es la protección de Álvaro Uribe, ya que reconocidos y altos mandos militares se han acogido a la JEP, y allí tendrán que contar la verdad sobre crímenes de lesa humanidad cometidos por ellos y ordenados por el expresidente, o por lo menos con su complicidad o su omisión, y con el apoyo de importantes empresarios. Interesante observar el enredo y los conflictos que van a tener entre sí los áulicos del uribismo. Tal vez en esta oportunidad algunos no querrán pagar los crímenes del patrón.

Por otro lado, tampoco está tan fácil para Duque hacer trizas lo que queda de los acuerdos con las FARC, o patear la mesa con el ELN, pues la directora del FMI, Christine Legarde, advirtió a Duque que la inversión y el crédito dependen de la paz de Colombia. Y como el presidente electo se fue a recibir instrucciones, seguramente se devolvió con preocupaciones al respecto.

No se puede negar que se ha consolidado un gobierno tirano y cruel en contra de los más necesitados, uno con mano de hierro para atacar a la oposición social y política; así lo demuestran los más de 400 asesinatos y los cientos de judicializaciones y acciones de intimidación y amenazas contra los líderes sociales y sus organizaciones. Sin embargo, el viernes seis de julio cientos de miles de personas en Colombia, en más de 50 plazas públicas y en otros países, se congregaron para rechazar los asesinatos y la violencia contra los líderes y lideresas en una velatón por la defensa de la vida. Con esta acción de humanismo dijeron al movimiento social que no estaban solos.

Esta iniciativa democrática provocó el impulso de un pacto por la vida y la paz, que suscribió incluso el nuevo presidente Duque. Pero como desde entonces la violencia no ha parado, diferentes organizaciones sociales y populares, la bancada alternativa del Congreso de la república y la Colombia Humana reaccionaron con una propuesta de carnaval por la vida y la paz: una monumental movilización de millones de personas que se llevará a cabo el siete de agosto en Colombia y en todo el mundo, un mensaje claro para el uribismo y para los asesinos encubiertos. La vida, la democracia y la paz se disputarán y se ganarán en las calles.

Por lo visto, al presidente Duque no le dio ni cinco de vergüenza nombrar en su gabinete a personajes como Alberto Carrasquilla, Nancy Patricia Gutiérrez, María Victoria Angulo González, entre otros, a pesar de haber estado involucrados en escándalos de corrupción o procesos penales por paramilitarismo. El cinismo afloró muy rápido; en tan solo semanas el joven Iván Duque olvidó los compromisos que hizo ante el país el 27 de mayo, cuando ganó las elecciones: combatir la corrupción, renovar la política y acabar con la práctica de repartir mermelada.

Sin embargo, ya el tarro de mermelada está casi vacío: los empresarios, los corruptos, los militares implicados en falsos positivos, y los representantes de gremios como Guillermo Botero, recibieron su untada. Botero, reconocido empresario de las flores y hasta ahora presidente de Fenalco, fue nombrado ministro de Defensa, y como buen godo, lo primero que ofreció fue represión y control hacia la protesta social, un anuncio muy particular en un país que espera que alguien con autoridad haga algo para detener el genocidio contra líderes y lideresas sociales, cifra que supera 400 asesinatos en los últimos 30 meses.

Alberto Carrasquilla fue nombrado ministro de Hacienda. Este señor es un conservador ortodoxo, según lo definen en el diario El Tiempo, o un godo, como nosotros le diríamos, que se caracteriza como todos ellos por practicar la doble moral. Por un lado, lanzan a los cuatro vientos lecciones de moral y de comportamiento para los demás, pero aplican para sí mismos otras reglas, más flexibles, para beneficiarse de su poder y su cargo con los grandes contratos, o practicar la corrupción y el arribismo abiertamente contra los pobres. Carrasquilla estaría vinculado, por lo menos por omisión como ministro de Hacienda de Uribe, en el caso de contratación de la construcción de la refinería de Cartagena, Reficar, en la que se robaron más de ocho mil quinientos millones de dólares.

Su nombre se encontró en la lista de los papeles de Panamá, eufemismo usado para referirse a los paraísos fiscales en donde personajes como él esconden el dinero que se roban del erario público, o la plata que perciben por facilitar o recomendar meganegocios, práctica muy desarrollada y aplicada por los ricos de todo el mundo, casi siempre respetadísimos empresarios. Recientemente, y como si tuviera las manos y la imagen limpia, el polémico señor Carrasquilla manifestó en el diario económico La República, que el salario mínimo era “ridículamente alto” por lo que habría que rebajarlo. Carrasquilla además lidera el equipo de 295 personas que están haciendo el empalme con el saliente gobierno de Santos. Los multimillonarios, los godos, y las mafias que se apoderaron del Estado en los dos periodos de Uribe, manejarán la línea política y económica del gobierno de Duque. Más mano dura para los pobres.

Por otro lado, la nueva ministra del Interior es ni más ni menos que Nancy Patricia Gutiérrez, excongresista uribista, acusada e investigada por parapolítica y tráfico de influencias. Gutiérrez fue señalada de haber recibido apoyo de los paramilitares en su campaña, por personajes como Andrés Vélez del bloque centauros, Luis Alberto Medina alias “Cristo Malo”, y por la polémica Rocío Arias, ex representante a la cámara, uribista hasta los tuétanos, también condenada por parapolítica. El delito de tráfico de influencias fue por recibir información confidencial del DAS con la que Gutiérrez desprestigió a Piedad Córdoba. Todas estas ilegalidades fueron respaldadas por Uribe y la famosa exdirectora del DAS, María del Pilar Hurtado. Aunque la Corte Suprema de Justicia emitió una sentencia inhibitoria en favor de Gutiérrez, el expediente y el proceso siguen vivos, pues aunque el asunto jurídico tiene debilidad probatoria, podría activarse con nuevas pruebas.
María Victoria Angulo González, nueva ministra de Educación, aunque no es tan conocida se desempeñó en la Secretaría de Educación de Bogotá. Es una mujer muy estudiada, economista de la Universidad de los Andes, que desde 2011 dirigió la fundación Empresarios por la Educación. Según La Silla Vacía, esta fundación “promueve la vinculación activa del sector privado en el mejoramiento de la educación y tiene o ha tenido en su junta directiva a empresarios superpoderosos como David Bojanini, presidente de Suramericana, Antonio Celia de Promigas, Alberto Espinosa de Alpina y Carlos Enrique Cavelier, presidente de Alquería, entre otros”.

Nada de esto es ilegal, el problema es que cuando se presentaron los escándalos de corrupción por los carteles de los alimentos escolares, se pudo observar que la entonces secretaria de Educación del distrito firmó contratos con la Cooperativa de Suministros de Alimentos de Colombia, la misma empresa que con otro nombre le vendía las pechugas de pollo más caras del país a los cartageneros, platica destinada para alimentar a los niños y las niñas más humildes de esa ciudad.

Pero las acciones del nuevo gobierno y sus bancadas en el Congreso también han mostrado, con rapidez, el objetivo central de hacer trizas los acuerdos de paz, como lo había prometido uno de sus máximos voceros, el corrupto Londoño Hoyos. Para ello han atacado con virulencia la Justicia Especial para la Paz - JEP. En realidad a nadie le cabe duda que el fin primordial es la protección de Álvaro Uribe, ya que reconocidos y altos mandos militares se han acogido a la JEP, y allí tendrán que contar la verdad sobre crímenes de lesa humanidad cometidos por ellos y ordenados por el expresidente, o por lo menos con su complicidad o su omisión, y con el apoyo de importantes empresarios. Interesante observar el enredo y los conflictos que van a tener entre sí los áulicos del uribismo. Tal vez en esta oportunidad algunos no querrán pagar los crímenes del patrón.

Por otro lado, tampoco está tan fácil para Duque hacer trizas lo que queda de los acuerdos con las FARC, o patear la mesa con el ELN, pues la directora del FMI, Christine Legarde, advirtió a Duque que la inversión y el crédito dependen de la paz de Colombia. Y como el presidente electo se fue a recibir instrucciones, seguramente se devolvió con preocupaciones al respecto.

No se puede negar que se ha consolidado un gobierno tirano y cruel en contra de los más necesitados, uno con mano de hierro para atacar a la oposición social y política; así lo demuestran los más de 400 asesinatos y los cientos de judicializaciones y acciones de intimidación y amenazas contra los líderes sociales y sus organizaciones. Sin embargo, el viernes seis de julio cientos de miles de personas en Colombia, en más de 50 plazas públicas y en otros países, se congregaron para rechazar los asesinatos y la violencia contra los líderes y lideresas en una velatón por la defensa de la vida. Con esta acción de humanismo dijeron al movimiento social que no estaban solos.

Esta iniciativa democrática provocó el impulso de un pacto por la vida y la paz, que suscribió incluso el nuevo presidente Duque. Pero como desde entonces la violencia no ha parado, diferentes organizaciones sociales y populares, la bancada alternativa del Congreso de la república y la Colombia Humana reaccionaron con una propuesta de carnaval por la vida y la paz: una monumental movilización de millones de personas que se llevará a cabo el siete de agosto en Colombia y en todo el mundo, un mensaje claro para el uribismo y para los asesinos encubiertos. La vida, la democracia y la paz se disputarán y se ganarán en las calles.

El norte del Tolima no es ajeno a la historia del conflicto armado entre insurgencia, fuerza pública y el paramilitarismo, y mucho menos ahora. Los habitantes de esta región llevan en su espalda la experiencia y energía que los ha mantenido con vida y en el campo, como es la solidaridad con el vecino, tramitar las discordias con la junta de acción comunal, cuidar, respetar y trabajar por lo común, como el derecho a la tierra. Aunque esto último los pone en discusión con particulares, sectores privados y el Gobierno, pues no dimensionan ni respetan la vida de los campesinos en su territorio.

Ser líder social y defensora de derechos humanos en el norte del Tolima no solo trasciende en la defensa del territorio, en organizarse y trabajar para mejorar las condiciones de vida de hombres, mujeres, niños y niñas que viven en el campo. Con estos esfuerzos, que deberían ser los mínimos a brindar por parte del Estado, parecen generar molestia e inconformidad a personas o proyectos que, a toda costa, y por medio de la fuerza física y psicológica, siguen poniendo cercas para que los campesinos y campesinas del norte del Tolima puedan vivir en paz.

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Sandra Milena Castro es una joven campesina, madre y abuela, cabeza de familia. Es vicepresidenta de la Asociación Agroalimentaria y Ambiental Camilo Rodríguez Restrepo “Asacol”, que tiene presencia en el norte del Tolima, y presidenta de la Junta de Acción Comunal de la vereda La Aurora del municipio del Líbano, Tolima. Esta mujer, como muchas otras en Colombia, inicia su jornada en el campo a tempranas horas, cuando el sol aún no da cara. Toma una taza de café o agua de panela luego de alimentar a sus animales, fuente principal para su alimentación y apoyo económico para solventar los gastos diarios de ella y su familia. Durante su jornada también arregla la huerta, siembra, y platea el café y plátano que cultiva en su parcela.

Todas estas actividades las alterna con el trabajo comunitario en su región; en su quehacer cotidiano también atiende situaciones de deslizamientos y reubicaciones temporales que suceden en su vereda; gestiona ayudas para las viviendas de los damnificados; lidera proyectos económicos para las familias campesinas; hace parte y lidera un proceso de titulación de tierras para las 30 familias desplazadas que habitan desde hace un poco más de 40 años en la vereda La Aurora. A esto se suman las actividades de la Asociación a la que pertenece el norte del Tolima, como su participación en el paro nacional de 2015 que tuvo como nombre Minga de Resistencia por la Vida.

Pero su vida como mujer campesina, líder social y defensora de derechos humanos le ha ocasionado recibir amenazas por medio de llamadas telefónicas; seguimientos por parte de la Fuerza Pública; allanamientos y robo de documentación de sus asociados por personas sin identificar. En lo que va de este año, estas situaciones se han agudizado.

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Escucho a Sandra llena de zozobra, cuando se aproxima la noche y recibo su llamada. Comenta que no saben qué pasa o quién anda, porque los perros de la casa y de los vecinos no han dejado de ladrar en lo que va del fin de semana. Tienen conocimiento que en el camino que conduce a su casa hay un hombre escondido en el monte. Su familia y vecinos no saben de quién se trata; la semana pasada en una vereda aledaña apuñalaron a un campesino por robarle lo que había trabajado en la semana. Se sabe que desde el sábado tumbaron unos palos sobre la carretera de la vereda Zaragoza del municipio del Líbano, para no permitir el paso de carros y nadie sabe quién fue. Estas situaciones no dan espera. Ella y su familia solo están a la expectativa de lo que pueda pasar en la noche que hasta ahora inicia. Hoy vive la incertidumbre sobre lo que pueda pasar con su vida y la de su familia.

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Los gobiernos nacional, regional y local demuestran una vez más que los decretos nacionales no son garantías para la vida de los líderes comunitarios y defensores de los derechos humanos que viven en zonas rurales en Colombia. Sus acciones demuestran que entre ellos no existe coordinación, ni una ruta mínima de comunicación para el desarrollo de lo que se plasma en los decretos. No se puede seguir entendiendo como casos aislados lo que pasa en los territorios con los líderes sociales, quienes son desplazados a causa de amenazas, seguimientos o allanamientos. Salvaguardar la vida y la permanencia en el territorio no se puede quedar en los trámites que ha puesto el Gobierno nacional, y que se agilizan solo cuando los movimientos y organizaciones sociales ejercen presión.

Quedan preguntas entre los defensores de derechos humanos y organizaciones sociales, sobre si el Gobierno nacional a posesionarse el siete de agosto del presente año mantendrá las comisiones y mesas de interlocución con el movimiento social, las cuales intentaban ser un mínimo de garantía para la preservación de la vida de los líderes sociales. También sobre si estas agendas de trabajo con sus avances se mantendrán bajo los criterios de respeto a los espacios autónomos, en los que los participantes llegan con posibilidad de voz y voto y con facultades para la toma de decisiones, siendo vinculantes para el Estado como para el movimiento social que representan.

Corría el 13 de marzo de 1986. A las cuatro de la tarde de ese jueves la Policía acordonó un edificio en el barrio Quinta Paredes de Bogotá. Una barahúnda de falsos obreros de la compañía de teléfonos, del gas y de la empresa de electricidad, se adentró en el edificio en donde se sabía que estaba el comandante guerrillero.

23 años atrás, el recio comandante era un dócil joven que vivía en Cartago, Valle del Cauca, y estudiaba el bachillerato en el Seminario de Santa Rosa. Para entonces, ya empezaba a plantearse preguntas de difícil resolución. En el año 1965 ingresó a la Universidad Nacional de Colombia; su anhelo era convertirse en psicólogo. Allí conoció al Sacerdote Camilo Torres Restrepo, con quien entabla una poderosa amistad que supera sus distintas militancias. En ese momento Fayad ya militaba en la Juventud Comunista Colombiana (JUCO), en donde se encuentra con Jaime Bateman Cayón, a quien le corresponde ocupar hasta la eternidad el honroso sitial de haber sido quien le cambió el rumbo de su vida.

El reloj marcaba las seis de la tarde; el inicio de la noche colombiana era el momento propicio para cortar la luz del edificio de Quinta Paredes. Ya los efectivos de los Grupos Operativos Especiales de Seguridad -GOES de la Policía nacional estaban todos en posición de asalto; estos mastines sedientos de pólvora, ansiosos por acabar con la vida y con lo humano, se preparaban azarosos para ejecutar extra judicialmente al comandante. Ellos sabían de su condición inerme y de su soledad, sin embargo, actuaban como si se dirigieran a una confrontación justa, en equiparables condiciones de combate para un bando y el otro. Nada más lejos de eso, sin sospecharlo “El Turco” esperaba su último momento en compañía de la señora de la casa, cuyo primer mes de embarazo acaba de completarse hace pocos días.

El decir que Bateman le cambió la vida a Fayad, podría significarse en su ingreso conjunto a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), hoy convertidas en partido político. En esa guerrilla permanecieron los entrañables amigos hasta finales de 1969, momento en el que, en compañía de algunos otros compañeros, optaron por ingresar a la ANAPO, para luego conformar el M-19 en 1970. En esta guerrilla, Fayad se caracterizó por su claridad política y por insistir en que las armas eran un medio y no un fin. Como una muestra de su hidalguía quijotesca, participó en el año 74 en el robo de la espada de Bolívar, en una intrépida acción que buscaba dar a conocer al M-19 y su postura política bolivariana.

Con cada acción militar ganaban en espectacularidad, sin embargo, la acción para recuperar las armas del cantón norte lo puso en prisión, diez meses después de caer la mayoría de sus compañeros. De su juicio, al lado de 219 miembros del M-19 —que más que un juicio fue un consejo verbal de guerra—, se destaca que asumió él mismo su propia defensa, denunciando las torturas a las que fueron sometidos él y los otros 219. El Tribunal Militar lo condenó a 26 años de cárcel, pena que se interrumpió por la amnistía concedida por el gobierno de Belisario Betancur en 1982.

Su presencia en la capital colombiana ese jueves de marzo, se debía a la preparación de una cumbre de la Coordinadora Nacional Guerrillera ante las próximas elecciones presidenciales en el mes de mayo. Esa era su vocación, un ser profundamente político, de esos que no interesaban al Gobierno, ni a las oligarquías, ni a los colonialistas foráneos, tampoco a los industriales o al bipartidismo imperante por aquellos días y mucho menos a las fuerzas armadas regulares; Fayad era de esos que incomodan y que por tanto sobran en el para-estado. Él, como otros del mismo talante, sobrarán siempre para la corrupta institucionalidad que se niega a encontrar una solución negociada al conflicto armado. ¿A quién podría interesarle la vida de un revolucionario con denotada capacidad negociadora?

El tiroteo fue breve. Entre las 7:00 y las 7:30 p.m. más de 300 policías arremetieron contra el políglota de origen libanés, razón por la cual le apodaban así, “El Turco”. Con él cayeron una mujer y su hijo de apenas un mes de gestación; solo un pequeño niño de ocho años sobrevivió milagrosamente al furibundo ataque, ese mismo que los medios de comunicación insisten en denominar “combate”. Nadie pudo ingresar al edificio, una jauría de más de 300 personas impidió el paso y con ello sepultaron no sólo a “El Turco” y a la desafortunada mujer; con ellos se fue para siempre la verdad de lo ocurrido esa noche, esa parte de la verdad por la que, de vez en cuando, en la historia de las naciones se reúnen algunos jóvenes entusiastas y soñadores para dar la hasta la vida por preservarla.

Thursday, 21 June 2018 00:00

¡Le bajo el salalio malica!

Por Wilmar Harley Castillo Amorocho*

Ya anda mucha gente indignada en las redes sociales, disparando desde sus trincheras virtuales frases con carga de resignación, odio y pereza frente a los dos acontecimientos que mueven la política diaria y nacional. Por un lado, la derrota del primer partido de la sele ante Japón 2-1, con la expulsión de Carlos Sánchez a los tres minutos de juego por evitar un posible gol (que finalmente sí fue gol); por el otro lado, el aplazamiento en el Senado del debate de la ley de procedimiento de la Jurisdicción Especial para la Paz.

Alrededor del partido en Saransk, pues la rabia patriota ha despertado en aquellos colombianos que se identifican con sacar siempre la buena cara del país ante el mundo. Guillermo Cárdenas, junto a los hinchas que entraron guaro al estadio camuflado en unos binoculares fueron blanco de las críticas por su comportamiento nada ético en Rusia. Al caído caerle, la sele perdió con 10 jugadores y de paso salen estos youtubers criollos reluciendo lo “avivatos” de los colombianos.

Pero esto me preocupa por un asunto reciente. Porque los 10 millones que escogieron a Duque (espero que un porcentaje mayoritario no haya sido por la magia votarum registradurum) a conciencia ¿entran en la corriente avispada del ser colombiano? Porque hay 10.000 razones para pensar seriamente la inclinación política hacia el Centro Democrático, sin contar los muertos de El Aro a manos de paramilitares, mientras el innombrable fue gobernador. Una hoja de vida tan despulida no habla bien de un referente público. La ñapa, ¿hará parte de ese avispamiento criollo querer ser testigo contra Uribe, siendo consciente de que amanecerá muerto? Cosas del altísimo.

Habrá que recordar también el consejito de Alberto Carrasquilla (exministro de Hacienda en el régimen del innombrable, y recientemente nombrado jefe de la comisión de empalme de Duque con el gobierno Santos) cuando fue consultor privado, de bajar el salario mínimo, porque “Cerca del 30% de la población colombiana, gana por debajo del salario mínimo legal y si se le añaden los cargos de los parafiscales, esta proporción aumenta notoriamente. Entonces, ¿para qué aumentamos esta brecha subiendo más el salario, si ni siquiera se garantiza que el promedio en el que está el salario en este momento, alcance para subsanar las necesidades básicas?”.

Además, un pensador del progreso económico nacional de este nivel (según registra la revista Voces, cuando estalló el escándalo de los papales de Panamá, el exministro apareció como accionista de la sociedad de Panamá, Navemby Invesments Group INC, en donde figuraría con un 33% de las acciones, desde el 2001 y ahora maneja el fondo de inversión Konfigura Capital), ha propuesto privatizar los fondos de compensación y el SENA ¿cómo les quedó el ojo?

Con este tipo de gente haciendo política económica, me queda más claro el tipo de avispados que hay en el país, porque de ahí para atrás las políticas en general no fueron las más beneficiosas y todavía sufrimos los estragos de otras imposiciones: Ley 100, falsas desmovilizaciones paramilitares, representantes a la cámara vinculados con el paramilitarismo, etc., sin contar lo que viene en los próximos cuatro años.

Con lo más reprochable que puede ser el comportamiento de los compatriotas en Saransk, nos podríamos ver reflejados en esos videos con un guion más o menos así: Duque: nos van a jodel. Pueblo: Nos van a jodel. Duque: muy bien, ahora: Nos van a bajal el salalio. Pueblo: Nos van a bajal el salalio. Duque: ¡muy bien pueblito!

 

*Secretaría de Comunicación y Formación. Coordinador Nacional Agrario

(ARTÍCULO PUBLICADO EN LA EDICIÓN IMPRESA No. 77 EN EL 2012) 

Una de las dificultades por las que atraviesa el campesinado en Ituango ha sido el acceso a la energía eléctrica. A pesar de la construcción del proyecto hidroituango en su territorio y de que Colombia es un país potencia en generación de ésta energía, muchas veredas cercanas al nudo del Paramillo no han gozado de la electricidad. Pero algunas familias que antes cocinaban con leña ahora lo hacen con biogás. Y no sólo eso: la implementación de bioabonos, a partir de los biodigestores, para sus cultivos, está mejorando la producción. Y la intención es perfeccionar este sistema, y por eso el pasado mes de agosto, entre el 16 y 18 se realizó en el municipio de Ituango, norte antioqueño, el curso Teórico Práctico sobre Agroecología y Energías Alternativas.

  

Hubo en este curso dos detalles significativos: el ingeniero agrónomo y especializado, Dairom Blanco Betancourt, encargado del curso, es de nacionalidad cubana. Por otro lado, John Jairo Álvarez, “el Cangrejo”, un humilde campesino, junto a su hermano y otros albañiles construyeron un biodigestor mientras se hacía el curso.

Dairom trabaja para la Estación Experimental de Pastos y Forrajes “Indio Hatuey” de Cuba. Su presencia en Ituango tenía que ver con la intención de compartir e intercambiar sus conocimientos sobre los biodigestores y, en general, sobre prácticas agroecológicas en el campo.

El “Cangrejo”, por su parte, se convirtió en el primer oficial constructor del biodigestor de tapa fija en Ituango. Él es admirado en su pueblo por su ingenio, agilidad y habilidad para trabajar. Se sube escaleras sin dificultad y se trepa por cualquier barranco como si fuera una araña, y es reconocido por sus conocimientos empíricos en la mecánica automotriz. Todas estas habilidades las puso a jugar para la construcción del biodigestor en la finca “las Chambas”, la primera de este modelo en Ituango. El “Cangrejo” trabaja sin importarle la discapacidad en sus piernas, producto de una poliomielitis, porque no se siente en discapacidad. Pero esta condición no le valió para evitar que fuera detenido el pasado 26 de agosto de 2012, cuando lo sindicaron de guerrillero. Afortunadamente, fue liberado el 3 de septiembre.

Conocimientos y prácticas al alcance de las comunidades
Al iniciarse el curso, Dairom observó que era necesario que los/as participantes aclararan unos conceptos técnicos básicos con respecto al proceso químico y físico de los biodigestores. Y, para ello, empezó por la explicación de la materia prima: el biogás. “El biogás es un compuesto de gas generado en el proceso de fermentación (descomposición) anaeróbica (que no está expuesta al oxigeno) de los compuestos orgánicos como el estiércol de animales, cuerpos de animales y otros elementos provenientes de las plantas. Esta materia va destinado a una planta digestora”.

Dairom agregó que los elementos principales del biogás son el metano (CH4), el dióxido de carbón (CO2) y otros gases. “El metano es el gas inflamable y ocupa el 50% al 70% de la mezcla. Por eso se puede aprovechar el metano como un tipo de combustible. La transformación de los componentes orgánicos es el proceso de descomposición con la participación de microorganismos”.

Dairom destacó, además, que el biogás está presente en los entornos naturales, como ocurre en el fondo de los charcos estancados o pantanos. Pero de manera artificial, el biogás es producido desde las plantas construidas por diferentes procedimientos y se denominan como biodigestores. Uno de los propósitos de la obtención de biogás es el tratamiento de la materia residual para reducir la contaminación. El estiércol que producen las diferentes especies de las fincas, esa materia que produce gas metano, tiene 21 veces más efecto invernadero que el mismo dióxido de carbono, aseguró Dairom. “Estos gases son los que terminan afectando la capa de ozono”.

Beneficios para la economía campesina
Los beneficios en la economía campesina se expresan en las satisfacciones de necesidades como, por ejemplo, utilizar el biogás para cocinar o para iluminar a través de lámparas caperuzas. Según comentó Dairom, se puede utilizar incluso en los motores generadores de electricidad a base de gasolina, siguiendo una serie de procedimientos.

Para demostrar el ahorro en costos con la implementación del biodigestor, Dairom calculó cuánto cuesta cocinar con leña en la finca “las Chambas”. El cálculo determinó que le cuesta en el año, aproximadamente, 6 millones de pesos, y gran parte de ese valor corresponde al jornal de la persona que busca y lleva la leña, más sus herramientas. Pero el costo por la tala de árboles, dijo Dairom, es incalculable, y el uso de la leña para cocinar conlleva enfermedades que pueden ser irremediables. En cambio, con la construcción de un biodigestor de tapa fija para ésta finca, el costo aproximado fue de 5 millones de pesos, y Dairom pronosticó que si se le hace un buen uso, éste puede durar hasta 25 años.

Pero, además, de los biodigestores se puede obtener un importante bioabono. Por ejemplo, a Orencio Morales, presidente de la Asociación de Pequeños Ganaderos de Ituango –Asogadi-, la utilización del bioabono le ha permitido obtener una mejor calidad en los cultivos de caña, de pastos y de café. Y no sólo obtiene abonos a partir del biodigestor, también tiene dos lombricompuestos que aprovechan el estiércol de los cerdos y así abona las hortalizas, los frutales y los cafetales.

Ha sido tan significativo económicamente, que Orencio, durante un año, ha abonado una sola vez con fertilizantes químicos a su cultivo de café de variedad castilla, mientras que en otras fincas que tienen la misma variedad de café y con la misma edad que el suyo, ya van por la tercera abonada con fertilizantes químicos. Orencio explicó que esto se debe a la preparación que le hizo al terreno previamente a la siembra en la que utilizó abono orgánico. Además, Asogadi ha determinado que ésta finca puede abastecer en un 50% el consumo de una familia, y eso es gracias a la diversificación agropecuaria y al trabajo con los abonos orgánicos.

Del curso quedó la idea de multiplicar el conocimiento adquirido en estos tres días, bien sea a través de cursos sobre elaboración de biodigestores, o con la venta de bioabonos y biopesticidas. O también compartiendo lo aprendido con campesinos/as para que puedan mejorar su economía familiar, ya que la dependencia de las transnacionales en cuestión de semillas y fertilizantes es uno de los elementos que está quebrando a la economía campesina.

Tuesday, 24 April 2018 00:00

Ituango, la guerra contra el pueblo

(ARTÍCULO PUBLICADO EN LA EDICIÓN IMPRESA No. 77 EN EL 2012)

En las tierras donde se construye Hidroituango, sus pobladores/as se sienten entre la espada y la pared. Han manifestado que se sienten abandonados por el Estado y, cuando éste actúa, lo hace para perseguir y criminalizar. La misma situación generada por los grupos armados, según las comunidades, beneficia al gran capital y asegura el despojo.

 

Entre la espada y la pared
“Prácticamente el 100% de la población de Ituango tiene que ver con el negocio del narcotráfico y con las Farc”. Ésta es la acusación hecha por el fiscal 29 especializado de Medellín, Luis Amin Mosquera Moreno, a raíz de la captura de 9 personas, sindicadas de rebelión y de concierto para delinquir, el 29 de marzo de 2011 en este municipio. De paso, con este argumento, soldados de la brigada XVIII y miembros del CTI de la Fiscalía realizaron recientemente 22 capturas en diferentes veredas y en el casco urbano de Ituango el 26 de agosto de 2012. Pero el juez de control de garantías consideró que no había pruebas sólidas sobre sus presuntos vínculos con las Farc y les concedió la libertad el 3 de septiembre, aunque los mantiene vinculados a la investigación. Los capturados en marzo del año pasado tienen actualmente detención domiciliaria, con permiso para trabajar desde las 6am hasta las 6pm.

Al contrario de los anuncios por parte de la fuerza pública y la Fiscalía, en donde resaltan la efectividad y la contundencia de los operativos contra las Farc, diferentes organizaciones de productores y comerciantes de Ituango, y gran parte de su población, han rechazado tajantemente estas capturas masivas. “No se trata de actores armados ni delincuentes, se trata de gente de bien, gente del pueblo que no hace más que trabajar por sus familias y por sacar el municipio adelante; son campesinos, comerciantes, transportadores, albañiles, mecánicos, electricistas y hasta discapacitados, gentes con sus manos llenas de callos, con sus pieles tostadas por el sol y con marcas del trabajo por todo su cuerpo”. Así lo expresa un comunicado de la Asociación de Comerciantes de Ituango –Ascomi-, con fecha del 26 de agosto de 2012.

Giovanni Arango Lopera, uno de los comerciantes detenidos en marzo del 2011, piensa que las capturas obedecen a una exigencia de resultados, en medio del abandono estatal. “Estamos entre la espada y la pared, porque nos joden desde ambos bandos. Los desmovilizados señalan a diestra y siniestra”. Él, junto a los 8 capturados en aquel marzo, dijo que han sido objeto de señalamiento por parte de una desmovilizada de nombre Beatriz Elena Restrepo. Para su caso particular, Giovanni contó que esta mujer lo ha señalado de ser amigo del “Flaco”, uno de los mandos del frente 18 de las Farc, y de aportarles dinero que ella misma había recogido del almacén donde trabaja Giovanni. Sin embargo, este comerciante se ha cuestionado por qué la desmovilizada ni siquiera recuerda el nombre de quien fue su jefe, además de asegurar que nunca los vio juntos. “Entonces, ¿Por qué dice que era mi amigo?”.

Giovanni también ha cuestionado las pruebas presentadas por la fiscalía, entre ellas las interceptaciones telefónicas, pues lo que ha conocido hasta ahora son las transcripciones de dichas llamadas, pero hasta hoy no ha conocido los audios. Y otra pregunta que le retumba es por qué no tuvo sanción el fiscal, quien hizo mal el escrito de acusación al no incluir a uno de los detenidos. El tribunal de Antioquia, luego de percatarse de esto, hizo que lo agregaran de nuevo.


A la espera del juicio final, Giovanni y los demás aguardan su absolución, para gozar de la libertad, a pesar de las secuelas. Pero con la zozobra y la incertidumbre, no solo Giovanni siente temor de ser capturado de nuevo, pues hay personas que han sido detenidas hasta 3 veces sin aún concluir sus procesos judiciales anteriores. Algunos pobladores manifestaron que en cualquier momento pueden realizar de nuevo las capturas, pues el ejército ha anunciado que hay pendientes 300 detenciones en Ituango.

Hidroituango avanza a la par del despojo
La imagen del progreso con la construcción del más grande proyecto hidroeléctrico del país, Hidroituango, ha quedado en entredicho para los pobladores de los municipios de la zona de influencia. Si bien se había anunciado una mayor dinamización y estímulo de la economía regional, los resultados no son los esperados.

El desplazamiento forzado, la crisis económica en la parte productiva y comercial, la violación constante de los derechos humanos por parte de los actores armados, la persecución estatal, etc., son problemáticas del conflicto armado, denunciadas por diferentes organizaciones populares de este territorio. Esto, según los habitantes de Ituango, sumado al abandono por parte del Estado en sus obligaciones con la población, está beneficiando al gran capital. “El Estado está fijando toda su atención en garantizar las condiciones para la implementación de proyectos mineros y energéticos”, expresó Gonzalo, representante de Ascomi. Según él, en el municipio hay más proyectos energéticos a parte de Hidroituango, como son la construcción de varias microcentrales sobre el río Cauca y hay solicitadas 7mil hectáreas para exploración y explotación minera en el municipio.

Un sector que se ha movilizado por los impactos de Hidroituango es el de la pequeña minería. La comunidad minera del río Cauca acampó desde el 26 de agosto de 2012 hasta el 7 de septiembre en la zona de las obras de Hidroituango y exigió una mesa de diálogo con las Empresas Públicas de Medellín–Epm- (operadora del proyecto) y el gobierno departamental. Los líderes de la movilización denuncian que estas dos instituciones no han atendido los impactos sociales, económicos y ambientales, generados por el proyecto. En el corregimiento El Valle, del municipio de Toledo, epicentro de las protestas, las obras del proyecto estuvieron paradas. También se registraron varios combates en la zona, y los rumores entre la población sobre la infiltración de las Farc en este movimiento fueron desmentidos por sus líderes.

Y es que a la comunidad minera le han prohibido el acceso al río, que es, para la mayoría, su única fuente de ingresos. EPM sólo ha querido reconocer a 150 personas dedicadas a la minería artesanal; en cambio, las asociaciones mineras han hablado de cerca de 1400 personas. EPM ha señalado que este aumento de personas se debe a que han llegado desde otras partes del país “avivatos” que quieren aprovechar las indemnizaciones. Las asociaciones mineras han rechazado estas declaraciones y por ello persisten en que es necesario realizar de nuevo un censo que determine quién realmente pertenece al lugar.

Pero la negativa de EPM persiste. En la más reciente cita entre representantes de las comunidades, el gobierno departamental y EPM, realizada entre el 10 y el 11 de septiembre de 2012 en la ciudad de Medellín, las/os líderes aspiraban concretar unas garantías para la negociación y de allí empezar a definir los puntos de discusión y su respectiva metodología; pero EPM nunca asistió. Aunque el levantamiento del paro estuvo motivado en parte por la falta de condiciones de seguridad, ya que dos días antes se presentaron combates en la zona del campamento minero, las mismas comunidades mineras aseguraron que están preparadas para salir de nuevo a movilizarse si no se avanza en acuerdos con EPM.

Monday, 09 April 2018 00:00

Desarraigo

“Creo que el hombre debe vivir en su propio país y creo que el desarraigo es para el ser humano una frustración que, de una u otra manera, atrofia la claridad de su espíritu.”
― Pablo Neruda


Medellín - Manrique Oriental, 1990.

Era un lunes de abril muy soleado. Luego del colegio, Luisa tenía la tarea de ir a la casa de sus hermanas mayores para saludar a su mamá, quien venía de visita cada veinte días debido a que trabajaba. Eran las tres de la tarde. Aparentemente todo se veía tranquilo en el sector por donde Luisa tenía que transitar, sin embargo, los rostros de los transeúntes, de los jóvenes en las esquinas, de las señoras en las aceras y balcones, sentían sin tocarse y de manera constante una tensión en el pecho, porque el miedo estaba a flor de piel.

Luisa empezaba a doblar en la esquina cuando sorpresivamente se encontró a Toño, que la buscaba. Él era uno de los más jóvenes de la banda. Siempre le pareció lindo y frágil, un chico bueno que por múltiples circunstancias entregó su vida al grupo de “los duros” del barrio, y aunque pertenecer a este lo hiciera sentir importante, a veces anhelaba una vida tranquila, pero era muy tarde, salir de ahí era darle la bienvenida a la muerte.

–Hola Luisa
–Hola Toño
–¿Sabes algo de Chila? –, preguntó Toño.
–No, la última vez que la vi fue la semana pasada que jugamos un partido de futbol, ¿por qué? –, preguntó Luisa.
Fue entonces, cuando un silencio en él terminó haciendo crujir los tendones de Luisa, el miedo se apoderaba de ella.
–¿Le pasa algo a Chila? –, preguntó Luisa.
–No. Ella debe estar bien–, respondió Toño.
Toño llevó los dedos a la boca para comerse las pocas uñas que le quedaban, y con voz baja y sus ojos aguados le dijo:
–Tengo que contarte algo muy delicado, el corazón me dice que te lo diga, pero… prométeme que no mencionarás mi nombre.
–Claro que sí­–, respondió Luisa. –Me tienes muy asustada, dime ya qué sucede.
–A ti y a Chila las han sentenciado para matarlas este Viernes.
–¿Qué? ¿Por qué? ¿Qué hemos hecho?...

–A ti porque quieren vengarse de tu hermano, que no deja verse de ellos para arreglar cuentas pendientes, y a Chila porque la descubrieron reuniéndose con los de la otra banda. Tienes que hablar con tu familia para que te saquen de aquí… yo seguiré mi camino, no pueden verme que esté hablando contigo.

Fue una conversación de segundos, pero en su alma fue eterna. Luisa disimuló su caminar rápido, no querían que la notaran extraña, anhelaba llegar pronto a casa de sus hermanas, pero el viaje también se le hizo eterno. Cuando llegó se dirigió hasta la cocina donde se encontraban ellas, e inundada en llanto y con voz temblorosa les dió la triste noticia que le había comunicado Toño. Su madre se angustió, sus hermanas decían que no era posible que le hicieran tal cosa a una niña de apenas trece años, seguro era una equivocación… Luisa guardó silencio, sólo observaba a su madre. Decidieron salir de allí, Luisa no volvería al colegio, se quedaría encerrada en casa de su madrina; mientras tanto su madre pensaría a dónde enviarla.

Fueron dos noches en las que el insomnio y el llanto de su madrina fueron su compañía. Le tenía miedo al amanecer, a quedarse dormida…

Llegó el miércoles, y con él la buena noticia de que un tío en el Valle la recibiría. Eran las 8:00 am cuando le empacaron la poca ropa que tenía en una caja de cartón, y la llevaron a tomar el autobús. A las cuatro de la tarde la recibió su tío en Cartago, llegaron a la casa, comieron, contaron historias, pues no se veían desde que Luisa tenía cinco años.

Eran las nueve de la noche cuando se disponían a jugar una partida de parqués y quien interrumpió fue el teléfono. Era para Luisa, tomó la bocina, era su madrina que con voz temblorosa le dijo:
–Acaban de matar a Chila.

Monday, 09 April 2018 00:00

Gaitán

70 años después del asesinato de Gaitán, su figura, pensamiento y llamado a la transformación siguen estando vigentes. Por esta razón en este homenaje reproducimos, con la autorización de la Corporación Otraparte, el texto del poeta fallecido Gonzalo Arango. Consideramos que este logra esbozar el vacío que aún permanece en nuestro país por la figura y acción de este hombre que se hizo pueblo.

 

9 de abril: la misteriosa madeja del destino. La muerte de este hombre altera mi vida. Cuando lo mataron, yo ni siquiera había nacido a una conciencia de ser. Era el fruto bastardo de unas bodas entre la ignorancia y una ideología fetichista fundada sobre el mito y la mala fe, que lo único que tenían de bueno era la inocencia en que se inspiraban.

Yo contaba entonces 16 años y tanto el pensamiento como la vida me eran frutos prohibidos. Lo poco que sabía entonces se me había enseñado partiendo de una moral basada en el terror al infierno. Quizá Gaitán había sido arrojado del altar de mi familia como un camarada del demonio, pues sólo hasta ese viernes de 1948 oí por primera vez mencionar su nombre: habían asesinado a un caudillo en Bogotá. ¡Se llamaba Jorge Eliécer Gaitán! Y la radio empezó a tronar los ecos fatídicos de una revolución tardía y frustrada cuyos himnos eran de muerte.

La belleza de la revolución se revolcaba en el lodo de la demencia y el crimen: el aborto era bautizado por el diablo. Esa tarde, la Revolución se resbaló y cayó en el infierno de la violencia. Después supe por qué. Aquella tarde no lo comprendí. Mi padre nos encerró en un cuarto oscuro y nos rezó como siempre que había tormenta: “Aplaca Señor Tu Ira, Tu Justicia y Tu Rigor...”. Y también: “Señor Dios de los Ejércitos, llenos están los Cielos y la Tierra de la Majestad de Vuestra Gloria...”. Para mí esas oraciones eran el fin del mundo, el diluvio y la guerra. Yo rezaba y lloraba de espanto al mismo tiempo.

Cuando después me gaitanicé, o sea me hice revolucionario y ya no rezaba de miedo a los relámpagos ni al granizo, comprendí que el drama de aquel viernes de dolores no era sólo el de un líder sacrificado, sino el drama de millones de hombres, el drama de todo el continente suramericano.

Porque Gaitán tenía la talla de un héroe y de un profeta. En ese espíritu ardía la llama mística del hombre predestinado a la liberación de un pueblo: el hombre que era reclamado desde el fondo del dolor y la desesperación popular. Pues él era un Poeta del Poder. Nunca antes hubo otro más grande en las repúblicas americanas como no fuera aquél que las fundó con su soplo de libertad, del que heredó el fuego sagrado.

Él lo habría cambiado todo en Colombia con su hermosa Revolución, pues tenía la visión y el sentido heroico del Poder. Yo sé que los poetas no se entregan sino a la verdad que encarnan, a la verdad de amor a sus ideas. Y mueren por ellas si tienen que morir. Por eso precisamente son poetas. Porque la verdad es su fin, y su gloria. En esto Gaitán se diferencia de todos los políticos colombianos. Estos toman la política como un fin. Lo que para Gaitán era sólo un medio para realizar los grandes ideales de su pueblo: su glorioso Destino.
Lo que teníamos que esperar de él era su gran fe en el destino de Colombia a través de su Revolución política, que al mismo tiempo era una revolución moral.

Con su muerte, a la que advino una feroz tiranía de plebeyos y reaccionarios capitalistas, Colombia ingresó o fue arrojada a la oscuridad del infierno por las brechas abiertas de la violencia oficial. Esa horripilante tarde de abril Colombia perdió su camino y perdió históricamente el privilegio de haber guiado los destinos de Suramérica y sus revoluciones nacionalistas, inspiradas en la nuestra.

Pues el pensamiento de Gaitán distaba de los extremos ominosos de los imperialistas para definirse en un nacionalismo orgulloso y soberano integrado con las fuentes vivas del pueblo y la nación. Gaitán no buscaba la tierra prometida ni lejos ni fuera de Colombia. Todos sabemos que la tierra prometida es la tierra que amamos, la nuestra, la que cada día santificamos con el amor y la creación, la que también se llama Patria cuando somos dignos de ella: ésa de la que estamos desterrados hace ya largos años, en la que vivimos cautivos y muertos, a la que estamos atados por una cadena interminable de opresión, dolor, disolución y miseria.

Quiero añadir que Gaitán, en su fervor nacionalista, habría ajustado la nación a una síntesis creadora sin lo malo de los imperialismos, y con lo mejor de ellos integrado a la esencia del ser colombiano.

Todos los que en aquella época tenían derecho al uso de la esperanza —ya que el de la razón estaba custodiado por las armas— esperaban de Gaitán la conquista del Poder, que habría significado para Colombia la conquista de su Destino. Pero ese Destino fue abatido a la vez que su vida, en el umbral de poder.

¿Por qué dije antes que la muerte de Gaitán influyó en mi vida de una manera tremenda? Afirmo que la muerte de ese hombre es “responsable” de lo que soy yo. Pues ni en la vida de los hombres ni en la de los pueblos sucede nada por azar. Las fuerzas históricas son determinantes, son causas “racionales” a las que no puede escapar nuestro destino.

Si Gaitán no hubiera muerto, yo no sería hoy Gonzalo Arango. ¿Quién o qué sería? No lo sé. No juego a la nostalgia ni a la profecía. Pero sí tengo la certeza de que si Gaitán viviera, el Nadaísmo nunca habría existido en Colombia. Entonces, ¿dónde estaríamos y qué estaríamos haciendo los escritores nuevos? Es casi seguro que hoy estaríamos al lado de Gaitán, con Gaitán a la carga, defendiendo sus banderas revolucionarias. No hipotecando nuestro arte a la política ni al Poder, sino dignificándolo y haciéndolo libre en el aire puro de la vida y de la Revolución del pueblo. (No pueblo como masa amorfa y borracha, sino como conciencia de vida, amor solidario y pasión creadora de su propio destino histórico).

Hoy nos hace falta en Colombia para vivir y crear el aire jubiloso de la Revolución. Nos ahogamos en la podredumbre que hoy ahoga a Colombia; nos asfixiamos en su rara atmósfera de sacristía y de tumba; estamos secos en este desierto de la vida y del alma colombianas. Estamos estériles por falta de un verdadero amor a Colombia. Somos intelectuales amargos, beatos, derrotistas, indiferentes y sofisticados. Nos hemos vuelto inmunes a la alegría y al dolor de la Patria. Los escritores nuevos hemos desterrado esta palabra de nuestro lenguaje, sentimos vergüenza al evocarla o al mencionarla. Escribimos y vivimos en el exilio de la imaginación; exploradores estéticos de la nada y el vacío. Hace muchos años que los artistas no nos acostamos con la Patria. Haría falta una verdadera posesión carnal con ella que revitalizara nuestro espíritu y lo hiciera florecer. Quiero decir un coito verdadero y espléndido. No basta el amor platónico ni la piedad. Tales amores conducen al onanismo y a la impotencia, a veces también al convento y al suicidio.

Lo que necesitamos es una verdadera revolcada física sobre la sufrida y bendita tierra de Colombia, bajo sus cielos azules y el sol que nos queme y dé sentido a nuestra vida y a nuestros tristes pensamientos abstractos de cloaca e invernadero.

Fuego que purifique con su vida y con su luz. No la que guía hoy los destinos de Colombia que parece la luz de un cirio de sacristía o de velorio, ésa no resplandece: chisporrotea, huele a sebo y amancebamiento del Poder con los poderosos del Templo.

Gaitán habría encendido otra llama en el Poder: ¡la de Prometeo! Porque no sólo era un gran caudillo sino un gran poeta. No porque hiciera versos sino porque su palabra era el fuego de la vida, de la creación, del amor y de la esperanza del hombre. Su ademán era una invitación al canto y a la alegría de vivir. Hoy 9 de abril siento que nos hace falta el poeta Gaitán para cantar la belleza del mundo y el orgullo de tener una Patria nuestra, creada por nuestro amor y para nuestro amor.

Con él, los intelectuales no seríamos hoy esta plebe de sicópatas ambulatorios que no sabemos qué hacer con el poder de la palabra, como no sea degradarla en el desprecio, la calumnia, el derrotismo, el conformismo y la autodestrucción. Por eso erramos sin destino por el desierto de Colombia, oscilando entre la indiferencia y la nada: porque no hay ninguna fuerza viva que nos apasione, que seduzca nuestro espíritu a la acción militante, y nos libre de esta inercia oprimente que se parece a la muerte del alma.

Salgo a la calle. Tengo la ilusión de encontrar una fiesta de muchedumbres, de esas mismas que una vez deliraron con la magia profética de la Revolución gaitanista. Pero no hay fiesta en la ciudad. Todo lo que veo son fusiles, soldados, perros y caballos alimentados con el pan de los pobres y los perseguidos.

Veo también un pueblo muerto de miedo y hambre que se emborracha en las tabernas, que se envilece para recordar aquel 9 de abril y para olvidar que hubo una vez —como en los cuentos fantásticos— en que pudo de verdad ¡ser un pueblo!

Y veo por último tres coronas ajadas, las que cada aniversario deposita el pueblo sobre la tumba de sus ilusiones.

Porque Gaitán fue asesinado yo soy Nadaísta. Y mi protesta la dedico a su memoria, y a la promesa viva de su Revolución.

Tomado de Obra negra, Colección Biblioteca Gonzalo Arango. Medellín, Editorial Eafit, 2016.

Monday, 09 April 2018 00:00

Gaitán

70 años después del asesinato de Gaitán, su figura, pensamiento y llamado a la transformación siguen estando vigentes. Por esta razón en este homenaje reproducimos, con la autorización de la Corporación Otraparte, el texto del poeta fallecido Gonzalo Arango. Consideramos que este logra esbozar el vacío que aún permanece en nuestro país por la figura y acción de este hombre que se hizo pueblo.

 

9 de abril: la misteriosa madeja del destino. La muerte de este hombre altera mi vida. Cuando lo mataron, yo ni siquiera había nacido a una conciencia de ser. Era el fruto bastardo de unas bodas entre la ignorancia y una ideología fetichista fundada sobre el mito y la mala fe, que lo único que tenían de bueno era la inocencia en que se inspiraban.

Yo contaba entonces 16 años y tanto el pensamiento como la vida me eran frutos prohibidos. Lo poco que sabía entonces se me había enseñado partiendo de una moral basada en el terror al infierno. Quizá Gaitán había sido arrojado del altar de mi familia como un camarada del demonio, pues sólo hasta ese viernes de 1948 oí por primera vez mencionar su nombre: habían asesinado a un caudillo en Bogotá. ¡Se llamaba Jorge Eliécer Gaitán! Y la radio empezó a tronar los ecos fatídicos de una revolución tardía y frustrada cuyos himnos eran de muerte.

La belleza de la revolución se revolcaba en el lodo de la demencia y el crimen: el aborto era bautizado por el diablo. Esa tarde, la Revolución se resbaló y cayó en el infierno de la violencia. Después supe por qué. Aquella tarde no lo comprendí. Mi padre nos encerró en un cuarto oscuro y nos rezó como siempre que había tormenta: “Aplaca Señor Tu Ira, Tu Justicia y Tu Rigor...”. Y también: “Señor Dios de los Ejércitos, llenos están los Cielos y la Tierra de la Majestad de Vuestra Gloria...”. Para mí esas oraciones eran el fin del mundo, el diluvio y la guerra. Yo rezaba y lloraba de espanto al mismo tiempo.

Cuando después me gaitanicé, o sea me hice revolucionario y ya no rezaba de miedo a los relámpagos ni al granizo, comprendí que el drama de aquel viernes de dolores no era sólo el de un líder sacrificado, sino el drama de millones de hombres, el drama de todo el continente suramericano.

Porque Gaitán tenía la talla de un héroe y de un profeta. En ese espíritu ardía la llama mística del hombre predestinado a la liberación de un pueblo: el hombre que era reclamado desde el fondo del dolor y la desesperación popular. Pues él era un Poeta del Poder. Nunca antes hubo otro más grande en las repúblicas americanas como no fuera aquél que las fundó con su soplo de libertad, del que heredó el fuego sagrado.

Él lo habría cambiado todo en Colombia con su hermosa Revolución, pues tenía la visión y el sentido heroico del Poder. Yo sé que los poetas no se entregan sino a la verdad que encarnan, a la verdad de amor a sus ideas. Y mueren por ellas si tienen que morir. Por eso precisamente son poetas. Porque la verdad es su fin, y su gloria. En esto Gaitán se diferencia de todos los políticos colombianos. Estos toman la política como un fin. Lo que para Gaitán era sólo un medio para realizar los grandes ideales de su pueblo: su glorioso Destino.
Lo que teníamos que esperar de él era su gran fe en el destino de Colombia a través de su Revolución política, que al mismo tiempo era una revolución moral.

Con su muerte, a la que advino una feroz tiranía de plebeyos y reaccionarios capitalistas, Colombia ingresó o fue arrojada a la oscuridad del infierno por las brechas abiertas de la violencia oficial. Esa horripilante tarde de abril Colombia perdió su camino y perdió históricamente el privilegio de haber guiado los destinos de Suramérica y sus revoluciones nacionalistas, inspiradas en la nuestra.

Pues el pensamiento de Gaitán distaba de los extremos ominosos de los imperialistas para definirse en un nacionalismo orgulloso y soberano integrado con las fuentes vivas del pueblo y la nación. Gaitán no buscaba la tierra prometida ni lejos ni fuera de Colombia. Todos sabemos que la tierra prometida es la tierra que amamos, la nuestra, la que cada día santificamos con el amor y la creación, la que también se llama Patria cuando somos dignos de ella: ésa de la que estamos desterrados hace ya largos años, en la que vivimos cautivos y muertos, a la que estamos atados por una cadena interminable de opresión, dolor, disolución y miseria.

Quiero añadir que Gaitán, en su fervor nacionalista, habría ajustado la nación a una síntesis creadora sin lo malo de los imperialismos, y con lo mejor de ellos integrado a la esencia del ser colombiano.

Todos los que en aquella época tenían derecho al uso de la esperanza —ya que el de la razón estaba custodiado por las armas— esperaban de Gaitán la conquista del Poder, que habría significado para Colombia la conquista de su Destino. Pero ese Destino fue abatido a la vez que su vida, en el umbral de poder.

¿Por qué dije antes que la muerte de Gaitán influyó en mi vida de una manera tremenda? Afirmo que la muerte de ese hombre es “responsable” de lo que soy yo. Pues ni en la vida de los hombres ni en la de los pueblos sucede nada por azar. Las fuerzas históricas son determinantes, son causas “racionales” a las que no puede escapar nuestro destino.

Si Gaitán no hubiera muerto, yo no sería hoy Gonzalo Arango. ¿Quién o qué sería? No lo sé. No juego a la nostalgia ni a la profecía. Pero sí tengo la certeza de que si Gaitán viviera, el Nadaísmo nunca habría existido en Colombia. Entonces, ¿dónde estaríamos y qué estaríamos haciendo los escritores nuevos? Es casi seguro que hoy estaríamos al lado de Gaitán, con Gaitán a la carga, defendiendo sus banderas revolucionarias. No hipotecando nuestro arte a la política ni al Poder, sino dignificándolo y haciéndolo libre en el aire puro de la vida y de la Revolución del pueblo. (No pueblo como masa amorfa y borracha, sino como conciencia de vida, amor solidario y pasión creadora de su propio destino histórico).

Hoy nos hace falta en Colombia para vivir y crear el aire jubiloso de la Revolución. Nos ahogamos en la podredumbre que hoy ahoga a Colombia; nos asfixiamos en su rara atmósfera de sacristía y de tumba; estamos secos en este desierto de la vida y del alma colombianas. Estamos estériles por falta de un verdadero amor a Colombia. Somos intelectuales amargos, beatos, derrotistas, indiferentes y sofisticados. Nos hemos vuelto inmunes a la alegría y al dolor de la Patria. Los escritores nuevos hemos desterrado esta palabra de nuestro lenguaje, sentimos vergüenza al evocarla o al mencionarla. Escribimos y vivimos en el exilio de la imaginación; exploradores estéticos de la nada y el vacío. Hace muchos años que los artistas no nos acostamos con la Patria. Haría falta una verdadera posesión carnal con ella que revitalizara nuestro espíritu y lo hiciera florecer. Quiero decir un coito verdadero y espléndido. No basta el amor platónico ni la piedad. Tales amores conducen al onanismo y a la impotencia, a veces también al convento y al suicidio.

Lo que necesitamos es una verdadera revolcada física sobre la sufrida y bendita tierra de Colombia, bajo sus cielos azules y el sol que nos queme y dé sentido a nuestra vida y a nuestros tristes pensamientos abstractos de cloaca e invernadero.

Fuego que purifique con su vida y con su luz. No la que guía hoy los destinos de Colombia que parece la luz de un cirio de sacristía o de velorio, ésa no resplandece: chisporrotea, huele a sebo y amancebamiento del Poder con los poderosos del Templo.

Gaitán habría encendido otra llama en el Poder: ¡la de Prometeo! Porque no sólo era un gran caudillo sino un gran poeta. No porque hiciera versos sino porque su palabra era el fuego de la vida, de la creación, del amor y de la esperanza del hombre. Su ademán era una invitación al canto y a la alegría de vivir. Hoy 9 de abril siento que nos hace falta el poeta Gaitán para cantar la belleza del mundo y el orgullo de tener una Patria nuestra, creada por nuestro amor y para nuestro amor.

Con él, los intelectuales no seríamos hoy esta plebe de sicópatas ambulatorios que no sabemos qué hacer con el poder de la palabra, como no sea degradarla en el desprecio, la calumnia, el derrotismo, el conformismo y la autodestrucción. Por eso erramos sin destino por el desierto de Colombia, oscilando entre la indiferencia y la nada: porque no hay ninguna fuerza viva que nos apasione, que seduzca nuestro espíritu a la acción militante, y nos libre de esta inercia oprimente que se parece a la muerte del alma.

Salgo a la calle. Tengo la ilusión de encontrar una fiesta de muchedumbres, de esas mismas que una vez deliraron con la magia profética de la Revolución gaitanista. Pero no hay fiesta en la ciudad. Todo lo que veo son fusiles, soldados, perros y caballos alimentados con el pan de los pobres y los perseguidos.

Veo también un pueblo muerto de miedo y hambre que se emborracha en las tabernas, que se envilece para recordar aquel 9 de abril y para olvidar que hubo una vez —como en los cuentos fantásticos— en que pudo de verdad ¡ser un pueblo!

Y veo por último tres coronas ajadas, las que cada aniversario deposita el pueblo sobre la tumba de sus ilusiones.

Porque Gaitán fue asesinado yo soy Nadaísta. Y mi protesta la dedico a su memoria, y a la promesa viva de su Revolución.

Tomado de Obra negra, Colección Biblioteca Gonzalo Arango. Medellín, Editorial Eafit, 2016.

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