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Wednesday, 06 September 2017 19:00

Una visita al abuelo Macuna

Desde los cielos del Amazonas, la selva extensa y densa llamaba nuestra expectativa a un nuevo territorio colombiano por conocer.

El tiempo esperado se acercaba y luego de estar durante días en el municipio de Leticia, el calor producía el intenso sudor de siempre, las aves nos despertaban dulcemente de la misma forma que siete días atrás. Era martes 11 de julio de 2017. A las 10:00 a.m. tomamos un Tuk Tuk (moto-carro) hacia el kilómetro 11, y media hora después iniciamos el recorrido entre la selva amazónica, caminando por un sedero entre árboles nativos; algunos mochileros, loros y oropéndolas nos escoltaban hacia el lugar. Allí estaba, después de atravesar el último puente, una gran Maloca.

Un hombre de piel oscura y gruesa nos sonreía, nos invitaba a pasar y a tomar un descanso antes de iniciar. Él regresaba de su trabajo en la chagra (el lugar del cultivo); sudando se quitó la camisa para arreglarse. Nosotros lo saludamos y le pasamos un paquete con algunas cosas que le ofrecimos por su recibimiento: fariña (harina gruesa a base de yuca), café colombiano y azúcar.

Sin saber nada aún sobre lo que iba a pasar, sentía que al lugar le faltaba algo. Mientras Gustavo se refrescaba y se ponía con delicadeza uno a uno sus collares con piedras, semillas y colmillos, yo me preguntaba internamente, ¿dónde está su esposa?, ¿dónde están su hijos?, ¿no hay otro Macuna más? Sólo lo acompañaba un señor que lo ayudaba en sus labores y que mientras nosotros esperábamos el encuentro más cercano con Gustavo, llegaba con leña y la comenzaba a ubicar en lo que parecía ser la cocina del lugar. Esta estaba ubicada dentro de la Maloca hacia una esquina; en la otra esquina había una especie de altillo que parecía ser el lugar donde alguien dormía. Por dentro la Maloca era muy amplia, un comedor largo de madera dividía el lugar, allí nos sentamos; a un lado colgaban varias hamacas en la que por algo de dinero podíamos pasar la noche. El lugar estaba impregnado de tranquilidad y buena energía, y nosotros de ansiedad por descubrir lo que se escondía tras este hombre; habíamos llegado allí por la necesidad de conocer mundos ocultos y olvidados de la periferia de nuestro territorio colombiano, y aquí estábamos, pacientemente esperando.

Gustavo Salgado se sentó más allá del comedor de madera y mientras acomodaba a su lado una máscara, unos recipientes y otros elementos de su cultura, nos invitó a sentarnos frente a él en unos troncos de madera firme; nos recibió en su casa que no llama Maloca sino casa del abuelo “Ukuabiri” en lengua Macuna, que significa: la casa que construyen los abuelos con mucha sapiencia y espiritualidad para organizar a su comunidad; eso nos dice después de ponernos a deletrear la palabra “Ukuabiri” lentamente frente a la grabación de la cámara de nuestros celulares. Cuenta que a partir de sus siete años de edad se empoderó de sus ideas, que hacen parte de una cultura ancestral guiada por su madre, padre y abuelo a quienes menciona constantemente con respeto y admiración; ideas que hoy nos cuenta para mantener viva su cultura que poco a poco se ha ido extinguiendo.

Tal vez Gustavo sea el último abuelo de este lugar, sus hijos y sus nietos no quieren continuar sus tradiciones; la contaminación del hombre blanco ha hecho desviar sus caminos hacia un mundo civilizado “entre trago, mujeres y tecnología”, nos dice. En este momento se respondieron mis preguntas sobre la ausencia de las otras personas; él ya no hace parte de un resguardo indígena, y cuenta que aquí sólo vive junto con cinco personas más. Insiste que el mundo de hoy está perdido: “no sabemos a quién creerle, no sabemos para dónde vamos, quién nos está engañando a nosotros”, repite, por eso Gustavo viene “a compartir con el mundo entero”.

Hoy a sus 66 años de edad transmite con cariño, sabiduría y espiritualidad solo unos puntos de esta muy grande y dinámica historia. Su cultura viene de la orilla del río Amazonas y otros lugares que atraviesan los ríos Comeña, Pirá, Apaporis, Mirití-Paraná, Caquetá, Putumayo, San Rafael y La Chorrera. Él explica que el ser humano de donde quiera que venga debe tener claro cuatro ideas o principios para la existencia de la vida:

Herencia
La herencia es la sangre de nosotros, es totalmente intangible y se teje entre el trabajo de toda una comunidad; una herencia que se multiplica y se forma. “Multiplicar y formar”, repetía con constancia. Según Gustavo, la sangre nos mantiene vivos y sanos. Y si la herencia es la sangre, la existencia de las comunidades indígenas depende de la conservación de esa herencia.

Trabajo
Gustavo dice: “El mundo entero no está hablando de trabajo, habla mucho chéchere y le hace falta trabajo”.
Un trabajo sin ganancia económica que no necesitaba ninguna forma de comercio. Un trabajo vinculado al campo, a la construcción y el fortalecimiento de una comunidad. Gustavo nos contó que antes no tenían las herramientas que tenemos ahora, no había machetes, ni palas, pero sí mucha fuerza física, el trabajo era de la casa a la chagra y de la chagra a la casa. El trabajo es hacer la casa, sembrar y organizar la comida, sin distracciones, ni pagos que hacer, ni ocupaciones banales que alejan al ser humano de la naturaleza. Enfoca su principio en no manejar ideas ajenas, y lo repetía con voz de consejo durante su charla.

Comunicación
“Hay que mejorar la oración y mejorar el habla”, recalca Gustavo. Con sus palabras Gustavo nos enseña que la comunicación es respeto, es mantener una conexión transparente con la persona que miras, sonríes, compartes y vives. Él nos cuenta que existían las bancas de oración para la comunicación de sus abuelos y padre con la espiritualidad. Dice que el habla es poderosa y por eso hay que hablar bonito, no pronunciar palabras que traigan una espiritualidad negativa.

Sudor de los amigos
Es trabajo en equipo pensando en todos. Gustavo nos cuenta que durante la construcción de su “Ukuabiri” fue importante hacer las bases fuertes para evitar accidentes que pudieran afectar al otro. El sudor de los amigos es tener claro que no trabajamos solos y que construimos con todos un mundo para todos. “Blanco al indígena y el indígena al blanco, cuando el blanco no puede, el indígena puede y cuando el indígena no puede el blanco puede. Todos somos hermanos”, decía manifestando un mensaje de paz.

Gustavo hoy transmite su cultura para que sea sentida en unas pocas horas. Pero es imposible apropiarse de ella en tan poco tiempo, por lo que hay mucho que heredar aún. De Gustavo heredemos el amor al trabajo, la buena comunicación con nuestro entorno, la capacidad de valorar el sudor de los amigos trabajando en equipo, sonriendo siempre como sonríe él.

Wednesday, 30 August 2017 19:00

La loma también es Cali

Por Isabel Campos

Cali, una ciudad enorgullecida de su salsa, de su ritmo y de su valle, alberga un lugar que contradice ese dicho popular que resuena en las canciones y en las voces de muchos de sus habitantes, y que dice “Cali es Cali y lo demás es loma”. Se trata de Siloé, como es conocida la Comuna 20 de esta ciudad, una montaña mágica, un lugar en la ladera en donde se escuchan historias de conflicto, pero también de organización y resistencia. La loma también es Cali, y quienes la habitan se esfuerzan por cambiar el rumbo de su historia.

Nace un barrio
Elizabeth Álvarez ha dedicado sus años a servirle a la comunidad. Vive en el sector de Pueblo Joven, tiene 62 años, y sueña ver su barrio convertido en un lugar donde los niños y jóvenes puedan vivir dignamente. A borde de carretera tiene su puesto con venta de minutos, cigarrillos y dulces, también en su casa una pequeña tienda donde vende helados y productos varios. Recuerda con aprecio pero también con nostalgia su infancia en esta ladera. Allí llegó con sus padres a los ocho meses de nacida, cuando decidieron asentarse en uno de los terrenos de lo que hoy se conoce como Tierra Blanca.

Para esa época, Siloé apenas empezaba a poblarse. Aunque desde 1907 se asentaron los primeros pobladores, mineros provenientes de Marmato, fue en 1948, luego de la muerte de Jorge Eliecer Gaitán, cuando muchos desplazados por la violencia llegaron a construir en la loma. Igual ocurrió en 1954 luego del golpe de Estado de Gustavo Rojas Pinilla. Por eso cuando doña Elizabeth llegó a este lugar, los asentamientos aunque precarios, ya tomaban forma y dinámica.
Cuenta ella que “nos tocaba cargar el agua desde la parte baja hasta la parte de arriba, la remesa nos tocaba cargarla en caballo. Y para poder sobrevivir teníamos que trabajar en el Centro. La niñez fue muy dura. La carretera era toda destapada; cuando llovía, la gente que subía en las 'gualas' (jeeps) tenía que subirse a pie, porque los carros se devolvían por el barrizal que se hacía”.

El ingenio y la necesidad de los habitantes fueron fundamentales para construir el barrio. Según David Gómez, historiador popular y líder comunitario de Siloé, en 1971, a raíz de los Juegos Panamericanos, Cali se convirtió en una metrópoli. Entonces a la ciudad llegaron con comercio pobladores de Cauca y Nariño, los cuales se asentaron posteriormente en esta ladera, dando paso a una nueva generación de habitantes que persiste hasta ahora. Por eso, como cuenta Elizabeth, no es casualidad encontrar que los rasgos de la mayor parte de la población sean caucanos.

Una lucha por el territorio con distintas caras
Asentarse y construir en la ladera es y ha sido un ejercicio mismo de resistencia. Aunque las administraciones municipales nombran este como un lugar de invasión, para David Gómez habitar la ladera es recuperar el territorio que fue arrebatado desde la época de los ancestros. Algunos barrios de esta comuna, como Belén, albergan esa rebeldía; la Anapo y el Partido Comunista fueron partícipes en esta construcción. Por eso David cuenta con orgullo que hoy en Siloé, luego de 60 años, el Monumento en contra de la opresión y en memoria a los estudiantes caídos el 8 y 9 de junio de 1954, durante la dictadura de Rojas Pinilla, se mantiene erguido y como un legado de esas épocas.

“Después de todo esto, en la década del 80, el M-19 llegó al territorio. Este fue el primer grupo que visibilizó a Siloé, aunque dejaron un legado de autoridad. Antes de ellos el barrio era más estigmatizado, pero ellos por ejemplo hicieron negociaciones para que el carro recolector de basuras recogiera los residuos que quedaban a cielo abierto, causando la muerte de muchos niños”, cuenta David, haciendo referencia al momento en que la lucha por el territorio empezó a tener otros matices.
El M-19 logró desarrollar un trabajo de organización barrial que tenía como fin la conquista de los derechos. Cuando lograron un acuerdo de paz con el Gobierno nacional, algunos de sus fusiles quedaron en el territorio, lo que, sumado a la instrucción militar que les dieron a muchos jóvenes, hizo que una confrontación de otro tipo se consolidara. Tomaron fuerza las pandillas y grupos ilegales de jóvenes, influenciados en mayor medida por “la penetración de la televisión con modelos norteamericanos de películas violentas entre pandillas”, explica David.

Estos grupos se enfrentaron para “defender” un pedazo de terreno, y “la comunidad llegó a necesitar maquiavélicamente de ellos para controlar el territorio y defenderse de los otros combos. Ahora, el enfrentamiento se da porque los mafiosos están convirtiendo las pandillas en bandas del crimen, y eso causa un problema mucho más complejo”, puntualiza Gómez mientras explica que la violencia se va volviendo cotidiana, y que seguirá mientras no haya salidas de educación y empleo.

Semillas que van creciendo
La marginalidad, la pobreza, y otros tantos problemas a los que deben enfrentarse estas comunidades que habitan la ladera, han generado que muchos de estos conflictos se arraiguen. David piensa que la rebeldía en los jóvenes ya no es la misma, pero cree que hay posibilidades desde el arte y la cultura para mantener viva la lucha y la esperanza de cambio. Por lo mismo, para no dejar desfallecer la memoria, David sostiene con esfuerzo el Museo Popular de Siloé, una casa llena de objetos, recuerdos e historias, con las cuales ha reconstruido minuciosamente la historia de esta Comuna y que ha servido para que muchos, desde los más pequeños hasta los más grandes, se empoderen de este, su territorio.

En Siloé el espacio público es casi inexistente. 11 centímetros por habitante, cuando la media en Cali es de cinco metros, es equivalente a un hacinamiento que, en medio del sol y los pocos árboles, sofoca. Sin embargo, los mismos jóvenes de esta ladera se han dispuesto no a reclamarlo, sino a construirlo. En Pueblo Joven, por ejemplo, varios jóvenes que crecieron con el rigor del conflicto, se agruparon para recuperar un territorio anteriormente controlado y perteneciente a los carabineros. Allí fundaron el Parque Ecológico Los Guayabales, un sendero en el que siembran plantas, recuperan árboles, reciclan y reutilizan los residuos sólidos. Tienen nueve comités y trabajan de manera autónoma y por medio de la autogestión; con el reciclaje que venden compran la tierra abonada, o papeles para publicidad con mensajes dirigidos a la comunidad. Jhon Caicedo, uno de los jóvenes impulsores de esta propuesta manifiesta con firmeza que “este es un territorio de paz, un territorio que ha roto fronteras. Esta es una propuesta de la misma comunidad, y no queremos que vengan empresas a tirar sobrados. Nos sirven las ayudas, pero no que vengan a invertir”.

En la parte baja del sendero, y a pocos metros de las últimas casas del sector, están las canchas de deporte que creó la misma comunidad sobre lo que antes era un basurero. Allí han logrado encontrarse alrededor del fútbol, lo que ha permitido que jóvenes de diferentes sectores, que antes tuvieron conflictos entre sí, lleguen para compartir. “A pesar que no hay donde sentarse, esto se llena”, cuenta esperanzado Jhon, porque sabe que con ello contribuyen a que el “conflicto de balas” se acabe. Habitar el espacio público y generar otro entorno es su apuesta de transformación. Ese es el legado que quieren dejarle a los más pequeños, esa es la semilla que están sembrando y que esperan pronto ver nacer y dar frutos.

Wednesday, 13 September 2017 19:00

Amenazado el complejo cenagoso del Sur de Bolívar

Por José Antonio Gutiérrez D.

Bajando desde Micoahumado, camino hacia la cabecera municipal de Morales, Sur de Bolívar, hay un complejo ecosistema donde se encuentran las lomas de la Serranía de San Lucas con una sabana donde el tórrido aire se siente aplastante, y con la ciénaga, donde en sus cálidas aguas babillas y manatíes coexisten con infinidad de peces en las épocas de desove. En esta región se encuentra una de las Zonas de Reserva Campesina (ZRC) más antigua de la región, la de Arenal y Morales, creada por una resolución el 24 de junio de 1999 y desarrollada con un importante impulso del Programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio.

Esta ZRC, de 29.100 hectáreas como todas las que hay en el país, se creó en el marco de marchas y protestas campesinas en la región, según cuenta Víctor Campos, presidente de la ZRC, “durante una protesta en San Pablo, en 1996, ahí surgió la propuesta”. Hasta ese momento, la región era considerada Zona de Reserva Forestal, por lo cual los campesinos no tenían propiedad de la tierra. Los principales productos de la ZRC son arroz, yuca, plátano, maíz y pequeña ganadería. Todo es a pequeña escala: los arroceros más grandes no pasan de las 20 hectáreas; el promedio son dos o tres hectáreas. Los ganaderos tienen entre 30 y 50 vacas.

Pero una de las actividades más importantes en la región es la pesca. Existe en la región un complejo cenagoso compuesto por Simoa, Confín, Morrocoy, Manatí, San Rafael y Paredes, parte del cual se encuentra en la ZRC y está siendo amenazado por distintas actividades humanas. Un ejemplo puede ilustrar la problemática. Hace unos siete años se secó la ciénaga de Morales: para hacer caminos carreteables y para evitar inundaciones, fueron construyendo muros y puentes de relleno con los cuales bloquearon los caños que irrigaban la ciénaga. En gran medida han sido responsables de esto los ganaderos y políticos de Morales, que cercaron la ciénaga para utilizarla como pastizales para las vacas. Esto ha sido posible porque desde hace décadas el INCORA (luego INCODER, ahora ANT) entrega títulos a los ganaderos sobre los playones.

La ciénaga de Morales está sedimentada, y allí están sembrando palma aceitera, la cual succiona, cada una, unos 30 litros de agua al día. Estos terrenos luego son cercados y a veces protegidos con seguridad privada. Debido a esto, la ciénaga se ha secado, y los pescadores que antes pescaban allí se han ido para la ciénaga de Simoa, lo que genera una gran sobreexplotación. Los pescadores que llegan de Morales son unos 60, mientras que de Simoíta apenas son unos 15 pescadores, y de Simoa son apenas unos 10. Esta situación se ha vuelto insostenible y demanda, según Campos, todo un re-ordenamiento territorial.

Como consecuencia, el 16 de enero del 2016, guerrilleros del Frente Luis José Solano Sepúlveda del Ejército de Liberación Nacional (ELN) retuvieron a 15 pescadores en la ciénaga de Simoa mientras estaban realizando sus labores de pesca con transmayos. A las 36 horas los dejaron en libertad, pero un par de veces volvieron a tomar acción destruyendo los transmayos. En un reciente comunicado de este frente, aclaran que “conocedores (…) de la labor que ustedes desempeñan para sacar la alimentación para sus familias, (…) ustedes (…) están causando un daño muy grande al medio ambiente porque están haciendo una pesca destructora (…) por esa razón nos ha tocado actuar con algunos reteniéndolos y destruyendo los transmayos; tenemos conocimiento que se están organizando para hacer una pesca adecuada, nos parece que ese debe ser el camino correcto, respetar las normas de pesca. En ningún momento hemos prohibido la pesca, lo que sí estamos en contra es del método que están utilizando y mientras ustedes no piensen en el futuro de sus hijos y nietos (…) vamos a estar muy vigilantes y cuando ustedes no cumplan nos toca actuar porque nosotros no compartimos el daño que ustedes hacen con coger un pescado y matar dos para botarlo”.

Para evitar nuevos incidentes, parte de la población ha tomado la iniciativa, como se menciona en el comunicado. Se han puesto ciertas regulaciones sobre la pesca: la malla del transmayo con la que permiten pescar debe ser de 320 en adelante, una malla grande, para que no atrape al pescado pequeño. Cada canoa no puede llevar un transmayo de más de cuatro kilos. Los pescadores comerciales pueden pescar solamente de lunes a viernes, quedando esta práctica estrictamente vedada los fines de semana, aunque sí se permite la pesca para el consumo familiar. Se pueden instalar las redes solamente desde las 2pm en adelante. La caza del manatí y del caimán queda terminantemente prohibida. La comunidad se encarga de que haya gente de ellos mismos vigilando que esta normativa se cumpla. Al que no cumple con las medidas de las mallas, se les queman. Si reincide o si caza, se le prohíbe el ingreso a la ciénaga.

Pero si bien las regulaciones están ayudando a un manejo más sostenible de la pesca, los pobladores que dependen de la ciénaga para su subsistencia son concientes de la necesidad de desarrollar alternativas económicas, pues la pesca tiene solamente una temporada de dos a tres meses en la cual se puede desarrollar. Ya han presentado algunas propuestas a la alcaldía de Morales y están a la espera de una respuesta por parte de las autoridades. Sin embargo, es en este punto que se encuentran con el más grande obstáculo: la falta de organización de la comunidad. Como lo reconoce la vicepresidenta de la ZRC, Melina del Real, “no se ha logrado un acuerdo comunitario para hacer la actividad en la ciénaga sostenible, en buena medida, porque las asociaciones de pescadores son inexistentes”.

La necesidad de proteger la ciénaga de la sobreexplotación tras el incidente con los elenos, ha llevado a que comiencen a darse los primeros rudimentos de organización, muy incipiente e informal, que está sirviendo tanto para regular la actividad, como para contribuir a una mayor educación sobre la necesidad de proteger este ecosistema único. Recientemente, 57 organizaciones comunitarias domiciliadas dentro de la ZRC se han agrupado en una figura llamada Azocamsur (Asociación de la Zona Campesina de Morales y Arenal, Sur de Bolívar), la cual reúne a Juntas de Acción Comunal, de mujeres, cooperativas, agropecuarias, de víctimas, de transporte. Los grandes ausentes son los pescadores. Esta asociación, fundada en diciembre del 2016, busca fortalecer las organizaciones sociales, interlocutar con las instituciones e implementar un plan de desarrollo propio sostenible para la ZRC. Este espacio también se relaciona con otros procesos organizativos en el Sur de Bolívar: con Fedeagromisbol y también con las asociaciones de Micoahumado, territorio que se define como agroalimentario.

Nos comenta Melina que “la idea es poder ampliar la ZRC a Micoahumado y hacerla lo más incluyente posible. Porque no podemos permitir que cosas políticas nos afecten, ya que la ZRC es una figura que nos permite la permanencia en el territorio. No estamos todavía en ANZORC, pero estamos ya articulando trabajos. Desde nuestra perspectiva, ANZORC es una asociación nacional que agrupa a ZRC, esto debe ir más allá de los espacios hoy alineados con Marcha Patriótica o con el Congreso de los Pueblos, hay que buscar la unidad. Como ZRC debemos vencer prevenciones para no quedar desarticulados de lo que pasa en el país”. El desafío es grande, pero posible. De la misma manera que la ZRC es una garantía para la permanencia del campesinado en el territorio, debe ser también un mecanismo para la preservación del medio ambiente y la producción sostenible. La preservación del complejo cenagoso del Sur de Bolívar y de esta cultura anfibia parece depender de estos esfuerzos.

Wednesday, 30 August 2017 19:00

Al militante desaparecido

Por Pablo Oviedo

Hoy a más de 20 años las murallas, el barrio Getsemaní y hasta la refrescante brisa marina siente tu ausencia y todavía te extraña. Todavía la heroica llora tu partida, por tu explosiva risa fiestera al momento de sonreír y por robarle las alegrías a la vida. Tú, maduro, seguro y sereno, humilde y de alma noble, el más luchador, el más fraterno y  revolucionario. Así eras, así eres Alonso, así te añora tu Cartagena del alma.

Eras ese muchacho moreno, de gafas redondas que trataba de cambiar el rumbo de la historia como muchos en Colombia,  tus únicas armas siempre fueron tu conciencia,  tus ideales y la fuerza de tu palabra, del debate, tus ideales, tus sueños. Le brindaste la mano al que lo necesitaba. Es así como te recordamos los que tuvimos la oportunidad y la dicha de conocerte, hermano.

No esperábamos que ese 15 de enero de 1996 salieras a cumplirle una cita a la muerte, luego de recibir una llamada y salir de la pensión en el barrio Getsemaní donde habitabas.  Fue el último día que te vimos con vida. Saldrías para nunca más regresar.  Nueve días después, el 24 de enero, tus restos fueron encontrados en una bolsa plástica en la bahía de Cartagena, Bolívar. Paramilitares te cortaron las manos y la parte baja de tu abdomen y luego te ejecutaron, a ti, estudiante de filosofía en la Universidad de Cartagena, a ti, Alonso Corrales Hernández, profesor también de ciencias sociales en el colegio INESI y uno de los fundadores de la Asamblea Nacional de Estudiantes Universitarios (ANEU), además  dirigente de la Juventud Comunista (JUCO) y la Unión Patriótica UP, ex integrante del Consejo Estudiantil de la Universidad de Cartagena.

Sigue en la más completa impunidad tu vil y cobarde asesinato a manos de un estado paramilitar, torturador y asesino. Se equivocaron los que te mataron porque no te enterramos: te sembramos, y a más de dos décadas sigues germinando en nuestros corazones y en  cada revolucionario que existe; seguimos con tus banderas adelante cambiando las cosas con la fuerza de la razón. Hoy en día en la universidad de Cartagena existe el centro de estudios políticos y filosófico Alonso Corrales Hernández. Gracias hermano, camarada, compañero, por tu ejemplo. Hoy sigues vivo. Representas también a las miles de víctimas de crímenes de Estado. Tu único pecado era “ser un soñador”.

Por Corporación Claretiana Norman Perez Bello

Los Indígenas Kubeo-Sikuani que retornaron desde el 2015 a la inspección de El Porvenir en el municipio de Puerto Gaitán, Meta, fueron nuevamente amenazados por resistir en sus territorios ancestrales.

La Corporación Claretiana Norman Pérez Bello (CCNPB), organización defensora de Derechos Humanos y acompañante de esta comunidad indígena, denunció que el pasado lunes 28 de agosto de 2017 el encargado de custodiar “Matarredonda”, una gran porción de tierras invadida por personas de la familia Sierra, en los predios de El Porvenir (Puerto Gaitán), se dirigió a la casa del  Gobernador Kubeo- Sikuani, Mauro Chipiaje para “prevenirlos” de que “en horas de la noche de hoy (28 de agosto), llegarían hombres armados en motos y carros para desplazar a toda la comunidad de los predios donde viven actualmente y que él venía a informarles para evitar una MASACRE”, relata dicha Corporación en una Acción Urgente.

Al día de hoy no hay claridad sobre los autores de la amenaza, sin embargo, en la región vienen operando desde 2010 grupos armados que se identifican como Águilas Negras, El Clan Úsuga, Las Autodefensas Gaitanistas de Colombia, La Empresa, entre otros. Pero estos actos no son nuevos en El Porvenir; tanto indígenas como campesinos han sido constantemente amenazados y perseguidos.

Entre el año 2014 y 2015 fueron asesinadas cinco personas y amenazados varios líderes de la vereda Matarratón y El Porvenir, ocasionando el desplazamiento de uno de ellos.En agosto de 2016 fueron desplazadas por lo menos nueve personas, quienes habían sido llevadas para invadir tierras. Estas sufrieron un atentado con arma de fuego y tuvieron que esconderse varios días en los bosques y casas de campesinos para evitar ser asesinadas.

Estos hechos y otros se han denunciado públicamente y ante las autoridades nacionales competentes como la Fiscalía General de la Nación, Procuraduría General de la Nación, Ministerios y a la comunidad internacional. Actualmente la CCNPB está gestionando reuniones entre las comunidades indígenas y las instituciones con el fin de preservar la seguridad y la defensa de la vida. No obstante, el pueblo Kubeo-Sikuani se siente inseguro y sin ninguna garantía de permanecer en el territorio.

Medios de comunicación y periodistas nos dimos cita en Quito (Ecuador) en el marco del Encuentro Internacional 'Periodismo que Transforma', organizado por la Federación Internacional de Prensa de los Pueblos (FIPU), para discutir sobre el aporte de los medios de comunicación a la construcción de la paz de Colombia y conocer los avances y dificultades que afronta el proceso de paz entre el Gobierno y el Ejército de Liberación Nacional (ELN).

Hacemos un llamado a las partes para que adelanten acciones de desescalamiento del conflicto y construcción de confianzas, y en gesto de voluntad de paz en el marco de la visita del Papa Francisco a Colombia, se firme un cese al fuego bilateral como acto humanitario en favor de la vida y que mejorará sustancialmente las condiciones para continuar el proceso de paz.

 

De igual manera, en respuesta a la carta abierta de la delegación de paz del ELN, enviada al Encuentro, reconocemos como un hecho positivo que se propongan espacios de discusión futuros sobre el quehacer de los medios de comunicación en la construcción de la paz y reafirmamos nuestra disposición a trabajar en ese sentido.

 

Ciudad de Quito, agosto 20 de 2017

Medios firmantes: Con la Oreja Roja | contravia.tv | Análisis Urbano | Revista Hekatombe | Red de Medios Alternativos y Populares (REMAP) | Periferia Prensa Alternativa | Contagio Radio | Revista Generación Paz | La Plena - Prensa Alternativa y Popular del Caribe | Revista Lanzas y Letras | La Barra Espaciadora | ZonaPública | Trochando Sin Fornteras | Federación Internacional de Prensa de los Pueblos (FIPU)


Foto: Gustavo Montoya

Thursday, 10 August 2017 19:00

En lo alto de Soacha le cantan a la paz

Por: Elizabeth Otálvaro

Fotografías: Víctor Calixto y Asociación Codo a Codo

 El municipio de Soacha, Cundinamarca, afronta una fuerte situación de vulneración de derechos humanos. En lo que va corrido del año se suman 19 hechos violentos, registrados por el CINEP, que preocupan y alertan a sus habitantes. La presencia de los grupos armados ha cultivado el miedo, pero, ante este contexto, también hay líderes que hacen del trabajo comunitario y de la música una forma clara de resistencia.

 

Un límite difuso entre lo rural y urbano se traza a 40 minutos a pie desde el parque principal de Soacha hasta el cerro El Esparto, donde se levantan dispersas las casas que forman el barrio Altos de la Florida. Pero ni las facilidades de lo urbano ni la tranquilidad de lo rural son dueñas de la cotidianidad de los habitantes de esta fracción de la Comuna 6 del municipio de Soacha, quienes desde que este cerro comenzó a poblarse –a principios de la década de 1990–, han visto como las problemáticas de la informalidad son la ley.

Al recorrer las calles que van cicatrizando la montaña, cada vez más y con más fuerza al ritmo de un excesivo crecimiento poblacional, y al escuchar las voces de sus líderes, quedan claras las principales angustias de los habitantes del territorio que a sus espaldas tiene la grandeza del Sumapaz. La inseguridad, la drogadicción, la frecuencia de los homicidios, la mal llamada “limpieza social” y el problema de la titulación de predios a manos de los “tierreros” –personas que se apropian de porciones de tierra para luego estafar a otros–, son algunas de las situaciones por las que se reclama atención a esta comunidad.

Por ello, casi entre susurros y con el miedo como velo, se manifiesta la preocupación de sus habitantes al ver como en los últimos meses se viene agravando la situación de violencia. Lo que ocurre en Altos de la Florida no está lejos de las complejidades vividas por otros sectores del municipio de Soacha; tan solo para lo transcurrido en el 2017, el Centro de Investigación y Educación Popular (CINEP) registra 19 casos de violación a los derechos humanos.

Estas acciones tienen unos presuntos responsables y responden a intereses macro que reconocen la ubicación estratégica de este lugar, pues es la conexión de la capital con buena parte del sur del país. De acuerdo con el informe de la Defensoría del Pueblo del 30 de marzo de 2017, “para el municipio de Soacha, presuntos grupos armados autodenominados Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC) han ampliado el control territorial en aquellas zonas donde pretenden manejar los circuitos asociados al tráfico de sustancias psicoactivas”.

El informe agrega que las vulneraciones a la dignidad humana derivadas de la presencia de estos actores no han sido ejecutadas de forma aislada ni independiente; al contrario, se asocian con el accionar de bandas y grupos delincuenciales locales. “Las autodenominadas Águilas Negras presuntamente hacen presencia en seis comunas de Soacha […], podrían estar inmersas en una oferta de servicios que puede ser conveniente para una estructura con mayor grado de organización a nivel nacional como las AGC, en la medida en que facilita su hegemonía sobre los circuitos locales y regionales de actividades ilegales, sin llamar la atención directa de las autoridades sobre su posible responsabilidad en actos delictivos”, explica la Defensoría del Pueblo.

Esta situación, que parece escalar con el tiempo, no es una extrañeza para quienes habitan el barrio Altos de la Florida, es su cotidianidad; sin embargo, no por esto esperan normalizar la vulneración a su dignidad. Este panorama evidencia como a pocos minutos al sur de Bogotá hay quienes aun no ven hecha realidad aquella promesa de una paz con justicia social.

Altos de la Florida: un ejemplo de cómo resistir a través de la música y el encuentro con el otro
Cuando cae la noche y como si se tratara de luciérnagas, se ven las luces en la colina sobre la que se levanta Altos de la Florida; las mismas que, después de algunas acciones organizativas se lograron encender en el año 2000. Y es que la espontaneidad que no conoce planes de ordenamiento y que, por demás, se derivó de los desplazamientos del conflicto armado colombiano, permitió el asentamiento informal de las familias que conforman los cuatro sectores de este barrio, quienes aun hoy siguen librando la lucha por el acceso a los servicios públicos básicos: al agua, por ejemplo, que solo llega en carrotanque y en ocasiones puede tardar semanas en hacerlo.

En medio de tal oscuridad, también hay otras luciérnagas; asoman una vez se pisa el barrio. Son algunos jóvenes que se resisten al miedo con el que han convivido desde que Altos de la Florida es para los grupos armados y las bandas delincuenciales el escenario ideal. Han visto morir a sus amigos, han crecido escuchando el sonido de las balas y aun así han decidido hacer de la música la trinchera contra un futuro que, a simple vista, no parece muy prometedor en este rincón de Soacha.

MaicolOrtíz es uno de esos jóvenes que usa su guitarra contra el miedo. Él hace parte de los voluntarios de la Asociación Codo a Codo que se dedican a formar niños y niñas en el programa de musicalidad ofrecido por la fundación. “No hay que temer, hay que decirles ‘hey, aquí estamos un grupo de personas que queremos lo mejor para el barrio’”, dice al referirse a actividades que Codo a Codo y organizaciones como Kairós, Fe y Alegría, la Casa Pastoral y el Servicio Jesuita a Refugiados, convocan y lideran.

Una muestra del poder de lo colectivo y del arte se dio cita el último sábado de julio en Altos de la Florida. El Servicio Jesuita a Refugiados (SRJ) invitó alrededor de 30 niños, niñas y jóvenes con distintos talentos musicales para que se presentaran en el festival artístico y cultural “Cultura de paz y reconciliación”, instalado justo al lado del “Árbol del amor”, un roble icónico no solo para los habitantes de la comuna sino para todos los soachunos.

El encuentro tuvo el objetivo claro de integrar a la población. En palabras de Maryi Marroquí, integrante del SRJ, “se logró mostrar cómo la cultura, la música, el arte, el baile, empiezan a movilizar masas para contribuir a la transformación social”, para ella el sentido de agrupar diferentes esfuerzos y esperanzas se agranda si se recuerda que el país entero camina hacia un escenario de reconciliación y que para ello es preciso comenzar por encontrarse con el vecino, con el otro.

Ritmos urbanos, africanos, andinos, canciones infantiles y baladas románticas se escucharon en una tarde en la que no fue precisamente el miedo el invasor. Los juegos, el compartir y, por supuesto, la música sirvieron de excusa para reunir a un estimado de 50 personas de la comunidad, entre ellas los integrantes de las organizaciones sociales presentes en el territorio y otros invitados interesados en acompañar los procesos comunitarios que allí se gestan, como es el caso de la Corporación Nysqua: Semillas de Justicia y Dignidad, un colectivo interdisciplinar de profesionales enfocado en la defensa de los derechos fundamentales de la población más vulnerable.

“Me pareció que el evento fue importante porque nos permitió un acercamiento personal, es decir, en nuestra formación jurídica siempre nos enseñan a ver el problema, pero se nos olvida la parte humana o sencillamente uno la refunde entre todo el trámite y los papeles. Ese evento nos permitió conocer a fondo las personas por las cuales vamos a iniciar procesos o lo que haya que hacer por ellos”, manifiesta Andrea Angulo, abogada e integrante de la Corporación Nysqua.

Pero todo esto tiene un origen en aquellos que creen en la juventud y en el arte. “La importancia que tiene la formación musical con los niños de Soacha y en el barrio en particular es arrancarnos un poquitico de esos problemas tan fuertes a nivel social. Sabemos que estos niños constantemente están influenciados por problemas de seguridad, pandillismo, microtráfico, así que la música siempre va a rescatar vidas”, esta es la opinión que comparte Ricardo Londoño, coordinador del programa de musicalidad de la Asociación Codo a Codo.

Es entonces así como la identidad por el territorio está enraizada en esos jóvenes que caminan y viven las calles de Altos de la Florida, MaicolOrtíz es uno de ellos. Ante las problemáticas no es ingenuo, pero en sus ojos, en sus palabras y en su canto está la fuerza de la juventud y la esperanza que no se desvanece con la violencia. “Los buenos en el barrio somos más”, dice con plena contundencia y sabe que así como a él, a aquellos niños y niñas que forma a través de la música, el arte los puede salvar.

 

Por Freddy Toro / TatuyTv*

 

A casi ningún pueblo le es ajena la situación que actualmente vivimos en Venezuela, la cual algunos no muy difícilmente logran remontar hasta los primeros años de la llegada de la revolución bolivariana al poder, en manos del estadista Chávez, cuando este decidió que los recursos de Venezuela eran para su pueblo y para los expoliados pueblos latinoamericanos, y dijo NO a los beneficios que durante décadas habían disfrutado las transnacionales principalmente norteamericanas, aunque también algunas otras de distinta latitud geográfica pero del mismo hemisferio. Tras su fallecimiento, o incluso desde algunos meses antes cuando su estado de salud agravó en el 2012, arreció nuevamente la arremetida neo‑imperial con el constante apoyo de sus lacayos apátridas, quienes han afinado sus estrategias y a través de una guerra no convencional[i] intentan doblegar a esta revolución -léase pueblo chavista-, y lograr el quiebre institucional que les arrebate el poder y así recuperar los privilegios económicos y el acceso a los valiosos recursos naturales que esta patria ha tenido, a bien preservar por y para la supervivencia de la especie humana, y en contra de un modelo que pone la mercancía -principalmente el dinero- por delante de los seres humanos.

 

Esta guerra no convencional, referida por los venezolanos y venezolanas comúnmente como "Guerra Económica", por ser el factor más agravado pero también por ser el más palpable en la cotidianidad de las familias de este país, no ha hecho sino profundizar los anti‑valores propios de la "cultura" del capital: acaparamiento, especulación, bachaqueo[ii], contrabando de extracción, además de un golpe monetario y un cerco financiero; son solo algunas de las manifestaciones de esta guerra que en la realidad profunda y estructural ha socavado todo el orden, la legalidad y la institucionalidad del estado‑nación venezolano, haciendo cada vez más difícil la gobernanza, que se ha visto incluso boicoteada desde dentro a causa de un revés electoral para la revolución (segundo frente a diecinueve victorias) a finales del año 2015, que le permitió a la oposición hacerse con el poder legislativo nacional. Llegado a este punto, durante el año 2014 y nuevamente durante el año en curso, hemos sido víctimas de una guerra sin cuartel, patrocinada a través de los emporios financieros, comunicacionales y hasta políticos (OEA) neoliberales, conocida popularmente como "Guarimbas"[iii]. La "guerra económica" y las "guarimbas", no son más que el principal par de estrategias extraídas de los manuales de Gene Sharp[iv] y de las Fuerzas de Operaciones Especiales del Ejército de los EE.UU.[v] para socavar las bases de un gobierno que no convenga a sus intereses, a través del desgaste y descrédito del aparato institucional, y la disminución de su respaldo popular.

 

En vista de este golpe de Estado continuado que sufre el pueblo venezolano, el presidente, democráticamente electo, Nicolás Maduro ha convocado (según lo establecido en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, CRBV) al poder originario de la nación, que reside intransferiblemente en el pueblo y lo ejerce de distintas maneras, como es el caso de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), única vía legal y pacífica para solucionar la grave descomposición institucional y social que vive la nación bolivariana.

 

La asamblea constituyente es un mecanismo constitucional en el que se convoca al poder originario -el pueblo- para "transformar el Estado, crear un nuevo ordenamiento jurídico y redactar una nueva constitución" (CRBV, artículo 347), y como en cada proceso de transformación propuesto por la revolución bolivariana la derecha lo ha atacado de las formas más bajas y viles, teniendo como principales herramientas la falacia y la manipulación. No obstante, la mayoría de la población -no solo los partidarios de la revolución- ha manifestado rechazar la violencia[vi], expresando preferencia por opciones como el diálogo y la constituyente.

 

"El pueblo de Venezuela, fiel a su tradición republicana", tal como lo señala su constitución ha participado masivamente en todo el proceso previo a la instalación de la Asamblea Constituyente. Cientos de asambleas populares se han desarrollado, no solo para la postulación de sus candidatos sino para el análisis y debate sobre la constitución y todo el marco legal vigente, además de la elaboración y recolección de propuestas que creemos imprescindible mencionar:

 

La propiedad social como derecho progresivo de todo el pueblo en ejercicio de su soberanía. Los derechos hacia la auto‑determinación ecosocialista, también denominada derechos de la naturaleza. La des‑patriarcalización del Estado y el tema de identidad de género como eje transversal dentro de los derechos socio-políticos. La urgencia de declarar el control del Estado sobre los recursos naturales estratégicos para el desarrollo de la nación y la satisfacción de las necesidades de todos sus ciudadanos. La transversalización del poder popular en el que-hacer del Estado, y su participación en la toma de decisiones estratégicas de la nación. La comunicación como un derecho político y humano por encima de la libertad de empresa en que se ha convertido la libertad de expresión. La superación del modelo económico rentista, mono‑productor y dependiente.

 

Mientras que en la otra acera política, la oposición venezolana se desgasta en un nuevo llamado inconstitucional a una consulta sin árbitro, sin garantías ni control, pero principalmente sin propuestas, simplemente un capricho: arrebatarle el poder a un pueblo que ha conseguido mejorar su dignidad de vida y desea que esa posibilidad más nunca sea invisibilizada. Esta última es la apuesta constituyentista del pueblo bolivariano que, parafraseando al Che, dijo basta en el '99, y su marcha de gigantes ya no se detendrá con esta constituyente.

 

En otras palabras, aún no se ha instalado el proceso constituyente, apenas comienza, y ya es abundante la ganancia democrática y política en general para la patria de Bolívar, y lxs venezolanxs pueden comenzar a radicalizar esta revolución pacífica, amorosa y profundamente socialista, "Pueblo mediante".

 

 

 

*Tatuy Tv de cara al proceso constituyente hace parte de la plataforma “Los de abajo firmantes” y la “Plataforna Popular constituyente” donde confluimos diversas organizaciones de base.

 

[i]       "Conjunto de actividades dirigidas a posibilitar el desarrollo de un movimiento de resistencia o la insurgencia, para coaccionar, alterar o derrocar a un gobierno"

        (http://pcc.umcc.cu/wp‑content/uploads/2014/05/guerra_no_convencional.pdf)

[ii]      "Actividad ilegal cada vez más común en Venezuela que consiste en revender los productos básicos que no siempre se encuentran en tiendas" (http://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/08/150818_venezuela_bachaqueros_dp)

[iii]     "acciones vandálicas que implican el cierre arbitrario de calles, quema de basura, agresiones con objetos contundentes, alambres dispuestos a la altura del cuello y disparos, que suponen el encierro de los ciudadanos en sus casas por temor a perder la vida" (https://laradiodelsur.com.ve/2014/03/12/claves-conozca-que-son-las-guarimbas-en-venezuela-y-quienes-estan-detras/)

[iv]    https://cnnespanol2.files.wordpress.com/2014/04/la-lucha-politica-nonviolenta.pdf

[v]     https://nsnbc.files.wordpress.com/2011/10/special-forces-uw-tc-18-01.pdf

[vi]    http://hinterlaces.com/violencia-o-constituyente-analisis-situacional-de-oscar-schemel/

        http://hinterlaces.com/84-esta-de-acuerdo-con-un-dialogo-entre-gobierno-y-oposicion/

        http://hinterlaces.com/54-de-acuerdo-en-mejorar-constitucion-para-no-perder-conquistas-sociales/

 

Porfirio sigue siendo majestuoso e inmediato en la referencia de la condición humana. Cuentan los que han escrito de él que fue un soldado del ejército conservador en la triste guerra de 1886, la de los Mil días. Este hombre de expresión agreste sobrevivió al enfrentamiento fratricida y luego se hizo maestro de escuela; en el oficio de la enseñanza era muy bueno, compartía sus ingresos con la gente más necesitada y también los usaba para refaccionar los daños de la edificación de la escuela.

No es una excepción que un soldado,  un maestro, se sienta opacado en un país tan estrecho y busque una salida. Para Porfirio esta salida era necesaria para continuar escribiendo sus sentires sobre la vida. Entonces comenzó el viaje, decidió bajar hacia el río Cauca, luego al río Magdalena, y siguió hasta Puerto Colombia en Barranquilla. Allí continuó sus quehaceres intelectuales, e intentó comenzar un periódico. Pero pronto miró al Norte y nuevamente emprendió el camino.

Llegó a México, siempre asilo de los incomprendidos en Colombia. En ese momento la tierra de la revolución lo protegió, porque allí a la gente la respetaban por su opinión. Buscó este refugio porque no tenía espacio para desarrollar su obra en Colombia, dada la rigidez impuesta básicamente por el Partido Conservador de la Iglesia católica romanista, eso no necesita explicación.

Era un hombre que estaba asfixiado en un territorio mandado por un pacto con el Vaticano. Ya sabemos el poder político de la Iglesia católica; en esos momentos la escuela colombiana era un instrumento más de la Iglesia católica. Era un hombre que sabiamente entendió que no podía quedarse aquí porque aquí se moría; tenía que irse a un lugar que le diera garantías para hacer su ejercicio de la libertad.

Miguel Ángel Osorio, como aparece en los registros oficiales, es y murió siendo un iconoclasta, un hombre pensante de la justicia. Tuvo una grandiosa amistad con Federico García Lorca, otro monstruo de la poesía. Todo su esplendor periodístico y literario fue en Ciudad de México, en la República Mexicana. Cuentan también que hizo periódicos en Guatemala, en Nicaragua, en El Salvador.  

Podríamos resaltar su grandeza, su majestuosidad, que sigue siendo perenne como la que podemos ver siempre en la Canción de la Vida Profunda. Era un buscador de la libertad y creo que sigue siendo vigente porque él reivindicó las libertades, las libertades democráticas por las que tantos perecieron en este país y por las que aún pueden perecer.

Porfirio tiene su peso, su sitial de honor, dentro de la poesía latinoamericana y mundial. Retrató la vida y al ser esplendoroso que busca el sol, que busca la libertad, que hace el ejercicio de ser inmensamente crítico. En él encontramos la destrucción de la hipocresía, en él encontramos el ser pleno, el ser en su ejercicio maravilloso.

Su obra habla sola, entra en el concepto de lo universal, de lo atemporal, de lo perenne. Lo grandioso de Porfirio Barba Jacob es que fue un hombre de mucha inteligencia, que supo evadir el conflicto que se le cernía en Colombia.

Aunque volvió al país, fue una cosa de entrada por salida, porque fue un hombre de mucho conflicto individual, familiar y personal por su condición personal de ser. Desafortunadamente en esos momentos no se disfrutaba de las libertades democráticas que podemos disfrutar ahora, no queriendo decir que estemos en un paraíso; pero él necesitaba de un lugar esplendoroso donde se valorara su creación y no se le persiguiera.

Su obra se reconoció en vida, pero no con la majestuosidad de ahora, porque de todas maneras en estos momentos hay más valoración y más conocimiento de su obra. Es que estamos hablando de una Colombia de principios de siglo XX y de un México también a principios de 1900, que no tenía las facilidades que hay ahora, estamos hablando de que en esos momentos se hacía prensa con lingotes, igual que los libros. Ahora los medios de comunicación masifican cualquier evento o cualquier elemento; él no disfrutó de estos momentos. Hacer poesía y periodismo en esa época implicaba estar sometido a linotipo, a la tecnología disponible en esa época.

Su poesía es un pregón de la libertad, otros la llaman que es el cinismo poético. La poesía de Barba Jacob es un grito angustiado que busca entender la opresión contra el hombre, contra el ser, es un grito que busca la libertad, que quiere un espacio para el ejercicio vital de existir. A través de toda su obra, podríamos decir que es la autenticidad andando; de los seres más auténticos que haya dado nuestra América es Porfirio Barba Jacob. Allí se refleja el ser buscando las respuestas al dolor, a la opresión, a la mentira. Esa es la grandeza de este señor. Releerlo es redescubrirlo.

Por Rosa Ballesteros - Tierra Libre

La región del Sumapaz, como otras tantas regiones del país, se encuentra amenazada por el avance de la locomotora mineroenergética. Diferentes proyectos como el Bloque Petrolero VMM29 de explotación bajo técnica fracking, o los Bloques COR33, COR04 y COR11 de yacimientos no convencionales, agenciados por empresas transnacionales canadienses, como Allange Energy Corp, Canacol Energy y ADA; así como la Hidroeléctrica Agua Clara de Emgesa Endesa sobre el río Sumapaz, y diversas explotaciones de minerales y materiales como la arena sílice, son la preocupación de los habitantes de este territorio, en el que se alberga el páramo más grande del mundo.

Con lo anterior, se han puesto en riesgo aspectos como la producción de alimentos, que hace del Sumapaz una de las despensas agrícolas mas representativas del centro del país; las numerosas fuentes hídricas de la región que nacen principalmente en el Páramo, y sobre las que se desarrollan diversas prácticas de gestión comunitaria del agua y se tejen importantes ecosistemas para su preservación; así mismo la permanencia de las comunidades campesinas, que constituyen la mayor parte de la población.

Pero en el marco de estos proyectos, las comunidades de la Provincia han impulsado diversas Consultas Populares para manifestar su rechazo a este tipo de proyectos. Es el caso del municipio de Cabrera que en febrero del presente año dijo No a la Hidroeléctrica El Paso, con una votación del 97,2%. Vale mencionar que antes de que la Consulta tuviera lugar, Emgesa ya se encontraba en el resto de municipios de incidencia socializando a los Concejos Municipales que había decidido retirarse de Cabrera con el fin de implementar un proyecto con condiciones ambientales mucho más “sostenibles”. Bajo este argumento, la empresa pretendió invisibilizar la capacidad de organización de la comunidad, manifiesta en la alta movilización contra el proyecto y la constitución de la Zona de Reserva Campesina.

Según lo socializado por la empresa en el Concejo Municipal de Pandi, el proyecto se llamará ahora Hidroeléctrica Agua Clara, y tendrá lugar principalmente en el municipio de Icononzo (Tolima), en segundo lugar Pandi y en tercer lugar Venecia,  para la extracción de materiales. Informaron también que durante el 2017 se dedicarán a reelaborar y radicar el Estudio de Impacto Ambiental, así como a llegar a acuerdos con las comunidades implicadas.

Siguiendo el ejemplo de Cabrera, el pasado nueve de julio con 4.312 votos, el 98,54% del total de votantes, el municipio de Arbeláez le dio un No rotundo a la explotación de hidrocarburos en su territorio. Igualmente, se gesta para el seis de agosto la Consulta Popular para la capital agrícola de la Provincia: el municipio de Pasca. Allí, los enruanados paramunos también pretenden rechazar la entrada de transnacionales canadienses para la explotación petrolera. También las poblaciones de Fusagasugá, Tibacuy, Silvania y Sibaté vienen discutiendo y movilizándose en torno a este mecanismo, que permitiría decidir sobre la entrada de este tipo de proyectos a los territorios.

Este auge de Consultas Populares se ha dado en el marco del debate sobre la implementación de la técnica fracking para la explotación de yacimientos no convencionales de hidrocarburos. Los principales argumentos a favor se basan en la idea de que Colombia solo tiene seis años de reservas de petróleo y simultáneamente presenta un aumento de la demanda energética, con ello, a muy corto plazo no tendríamos la capacidad de producir  lo que consumimos y estaríamos a puertas de una crisis fiscal grave, en la que pasaríamos de ser un país productor de petróleo a uno importador.

El presidente de Ecopetrol, Juan Carlos Echeverry, defiende la idea de que “no podemos darnos el lujo de no hacer fracking”, y mas recientemente, tras el resultado de las Consultas en Arbeláez y Pijao, el director de la Agencia Jurídica de Defensa para el Estado, Luis Guillermo Vélez, advirtió que "se acabaría con el Estado Social de Derecho", ya que según Vélez, es imposible financiar "el Estado Social de Derecho como el que hemos querido crear en Colombia con un cubrimiento de salud para la población, con vivienda y vías sin tener regalías mineras, no hay forma de sustituir esos recursos".

Las Consultas Populares han puesto de manifiesto dos modelos en confrontación. Por una parte el del Gobierno basado en la profundización de un modelo minero energético que desplaza la vocación agropecuaria de los territorios, y despoja y amenaza la vida de las comunidades y ecosistemas; y por otro, el que demandan las mismas comunidades, en donde haya dignidad para el campo colombiano. Estas últimas, por tal razón, insisten en las Consultas y en la movilización como un escaño en la lucha por la defensa del agua y el territorio, y como manera de resistir a situaciones de amenazas directas,  intimidación, sabotaje y militarización de sus espacios de participación.

 

La Provincia del Sumapaz está ubicada al suroccidente de Bogotá, en el departamento de Cundinamarca, y está integrada por los municipios Silvania, Tibacuy, Pasca, Arbelaéz, Pandi, San Bernardo, Venecia, Cabrera,  y Granada. Su capital y centro económico es Fusagasugá. Esta región se caracteriza por albergar el páramo más grande del mundo con una extensión de 223 hectáreas, que se encuentra ubicado sobre la cordillera oriental entre los departamentos de Cundinamarca, Huila y Meta. Este páramo es una de las regiones biodiversas más importantes de Colombia y tiene una gran importancia por su riqueza hídrica, ya que actúa como esponja para el almacenamiento y liberación de agua lluvia, lo que en palabras coloquiales, le constituye como un productor de agua que nutre numerosas lagunas y corrientes. Es por ello que se le ha considerado como una de las reservas de agua dulce más importantes del mundo.

De este páramo nace la cuenca hidrográfica del río Sumapaz, que se extiende sobre 20 municipios de Cundinamarca y Tolima, por lo que se le conoce como la ‘columna vertebral’ de la Provincia, en la que existen numerosas fuentes hídricas provenientes de este río.  Esta es una región con una amplia extensión territorial rural, y una vocación agropecuaria y forestal, que configuran a la Provincia como una de las despensas agrícolas más representativas del centro del país.

 

 

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