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CAÑO LIMÓN, ARAUCA – 99 familias ajustan cinco años desde que retomaron las tierras de las que fueron desplazados con engaños por la OXY - Occidental Petroleum Corporation-, en 1995, cuando llegó el boom petrolero al departamento de Arauca. Hasta allí, en medio de esteros y un extenso bosque húmedo tropical, llegó la Caravana de la Red de Hermandad y Solidaridad con Colombia (Redher), en su sexto día de recorrido por la región del Centro Oriente.

Luego de cruzar un retén militar, desde el que la OXY controla este extenso territorio, se observan las primeras casas de El Vivero, una de las veredas que hacen parte de este proceso de retoma de tierras. A escasos 100 metros, rodeados de platanales y otros de los cultivos de estos campesinos, se aprecian pozos de petróleo liviano que la empresa transporta por el oleoducto Caño Limón – Coveñas.

En total, son 4000 hectáreas en disputa, que además de El Vivero, comprenden otras veredas como Corralito, Líbano y La Osa. Estas familias, aparte de convivir con la explotación petrolera dentro de su territorio, con la contaminación a las fuentes hídricas y las afectaciones al ecosistema que esta genera, han tenido que soportar lanzamientos (intentos de desalojo) por parte del Ejército nacional al servicio de la empresa, y ataques con armas de fuego. Tampoco tienen luz ni servicios públicos, pese a que allí también está la planta que abastece de energía a todo el departamento.

Algunos de los líderes de este proceso relatan que antes de que las 175 familias que habitaban allí fueran desplazadas, también fueron víctimas de los atropellos de la fuerza pública: “la Policía arrancaba o envenenaba los cultivos. También tumbaba las casas y cambuches, pero los campesinos pasábamos la noche con los hijos en el monte, y al otro día volvíamos a montar el rancho”. Con esto, alistaban el terreno para la multinacional, quien impidió que fueran oficializados los títulos de las tierras para los campesinos. Posteriormente, el Estado los obligó a salir, y el Incora ordenó que fueran reubicados en un plazo no mayor de 30 días, pero esto nunca sucedió.

Dixon interviene durante reunión con la caravana de la Redher

Dixon Torres, actual presidente de la Junta de Retoma de Tierras del complejo Caño Limón, y quien salió del territorio con sus padres cuando apenas tenía cuatro años de edad, explica que “esta es una lucha jurídica y de hecho, porque si nos atacan por todos los medios, no nos queda más que coger nuestras herramientas de trabajo para también defendernos”. Además de intentar frenar próximas explotaciones, su lucha es por recuperar plenamente su tierra y por constituir allí Territorios Campesinos Agroalimentarios, que les garanticen soberanía alimentaria y permanencia en condiciones dignas.

 

 

 

YOPAL, CASANARE - En todas las ciudades del país, los barrios de asentamiento ejemplifican la desigualdad y la exclusión social. Con la llegada a Yopal de la Caravana de la Red de hermandad y solidaridad con Colombia – Redher-, se dieron a conocer, entre otros,  los casos de los asentamientos La Libertad, La Victoria, Mi Nueva Esperanza y La Bendición, lugares en donde campesinos y desplazados llegaron en busca de un hogar. Ahora viven bajo la incertidumbre y el miedo constante del desalojo por parte del ESMAD, pero exigen condiciones de vida digna a la administración municipal.

El terreno donde se encuentra Mi Nueva Esperanza fue ocupado en el 2012 y ahora existen 409 casas que no cuentan con servicios públicos, aunque gracias a acciones de tutelas han conseguido recientemente que la administración les suministre agua con un carrotanque.

Alice Miriam Aguilar, hace parte del comité de mujeres Mi Nueva Esperanza de la asociación de Mujeres Unidas por Casanare (ASMUC). Es víctima del conflicto armado y lidera la petición de reubicación con todas las garantías y mejores condiciones por el derechos a una vivienda digna

Mi Nueva Esperanza se encuentra al lado del caño Usibar, el cual está contaminado con desechos orgánicos, pero a pesar de esto, y con carencia de agua, algunas personas hacen uso de sus aguas.

 Esta es la casa de Miriam Hueso, otra de las mujeres que habitan Mi Nueva Esperanza. Tiene tres hijos, uno de ellos en condición de discapacidad, es desplazada de Arauca y ha ido construyendo su casa de a poco.

En el caso del asentamiento La Bendición, este comenzó en el año 2012 con la urbanización ilegal por parte del ex alcalde Jhon Calzones. Posteriormente, personas desplazadas y sin vivienda llegaron a ocupar los predios que faltaban.

En la Bendición, las condiciones de vida para los actuales pobladores son muy difíciles: no tienen servicios públicos; los acuíferos están contaminados con materia fecal, lo cual genera enfermedades en muchos de los niños; muchas de las madres son cabezas de hogar; hay personas en situación de discapacidad sin acceso a salud; y población afro desplazada y discriminada.

Doris Constaza Niño vive junto con su marido. Esta es una de las más de 700 familias que ocuparon este predio. A raíz del cáncer de su esposo y su inmovilidad, Doris llegó del campo a este asentamiento para buscar atender la enfermedad de su esposo. Pero por el estrés de los desalojos y con las difíciles condiciones para desplazarlo, sufrió una parálisis facial.

El papel de las mujeres en estos asentamientos se hace muy relevante. Marly García es una de las lideresas del asentamiento La Bendición. Por su papel en la defensa de los derechos de los pobladores ha recibido constantes amenazas de muerte y tiene ahora un esquema de protección que es insuficiente: “si yo me retiro, quién va a defender a estas familias”, manifestó durante su intervención a la llegada de la caravana.

 

FORTUL, ARAUCA – Cuando el Ejército dispara, mata. El 5 de agosto de 2004, el Ejército disparó y acabó con la vida de Leonel Goyeneche, Héctor Alirio Martínez, y Jorge Eduardo Prieto; también hirió los procesos sociales que lideraban estos hombres, y dejó huérfanos y viudas en sus familias. Casi siempre que el Ejército dispara, tira a matar.

Los que mueren por la defensa de la vida y los derechos humanos –como Leonel, Héctor y Jorge– no pueden llamarse muertos, porque son semilla y  florecen en la memoria. Aunque los asesinos usaron tierra para alterar la escena del crimen, las manchas de sangre todavía podían advertirse al siguiente día del crimen, las heridas también, hasta el día de hoy.

El teatro del horror ahora es un espacio que honra la vida y la memoria. La casa donde los asesinaron, hoy se llama Urim Ubasha: Casa de la sabiduría y memoria histórica de los pueblos. En el zaguán contiguo a la casa hay tres palmas, altas y rebosantes, en las que hay amarrados tres carteles con la cara y el nombre de los tres muertos vivos en la memoria.

Monumento en homenaje a  Alirio Martinez, Leonel  Goyeneche y Jorge Eduardo prieto

A metros del mausoleo, en una de las calles de tierra la vereda Caño Seco de Fortul, las patas de una carpa naranja están apoyadas sobre cajas de cerveza. Debajo de la carpa, una camioneta cuatro por cuatro blanca. Y en el volco de la camioneta, una mesa blanca que hace las veces de atril.

Es una mañana soporífera de domingo. Hoy se conmemoran catorce años del asesinato de Leonel, líder de la Central Unitaria de Trabajadores, Héctor, líder de la Asociación Departamental de Usuarios Campesinos, y Jorge, líder de la Asociación Nacional Sindical de Trabajadores del Sector de la Salud. Frente a la carpa, más de trescientas personas escuchan las palabras de una familiar de Héctor Alirio Martínez:

 –Nos quitaron a tres hombres valientes que dejaban de estar con sus familias por estar luchando con ustedes. Los padres de toda una comunidad.

La Caravana organizada por la Red de Hermandad y Solidaridad con Colombia (Redher), que desde hace varios días recorre el Centro Oriente colombiano, llegó hasta este caserío ubicado en el departamento de Arauca, uno de los más militarizados del territorio nacional, para participar del emotivo acto.

No es la primera vez que Redher visita Arauca. Los días posteriores a la dolorosa masacre, representantes de esta organización visitaron el lugar y acompañaron en el duelo a los familiares y a la comunidad. Redher puede dar testimonio de la saña con que el Estado y los grupos al margen de la ley han violentado al departamento.

Asistencia de la comunidad durante el acto de mermoria

Arauca resistió –y sigue resistiendo– a los asesinatos selectivos, los falsos positivos, las masacres, las tomas, la persecución, y la aspersión de glifosato que envenena el cuerpo humano, las fuentes hídricas, la fauna y la flora.

El acto de memoria que año tras año se realiza en el corregimiento Caño Seco ejemplifica la capacidad organizativa y política de las comunidades y los procesos del Centro Oriente colombiano. El mensaje es claro: los familiares de los connotados líderes exigen que el Estado reconozca los hechos y pida perdón en el parque principal de Fortul; la comunidad ratifica que si matan uno matan a todos. Por más que el Ejército tire a matar –por más que quiera matar(los)–, nunca podrá eliminarnos de nuestra memoria.  

 

 

 

TAURAMENA, CASANARE - A pesar del sol inclemente que desde temprano resplandece en los Llanos orientales, cerca de 50 trabajadores de la estación de bombeo Cusiana, en el municipio de Tauramena, salieron este viernes tres de agosto a un mitin convocado por la Unión Sindical Obrera - USO, con el objetivo de presionar a la empresa para conseguir un acuerdo en la negociación de la tabla salarial, que venció desde el 30 de junio de este año.

Hasta allí llegó la quinta caravana de la Red de Hermandad y Solidaridad con Colombia - Redher, en donde los caravanistas nacionales e internacionales, además de sumarse al mitin programado, conocieron de primera mano las problemáticas de este municipio que en los últimos años se ha configurado alrededor de una economía petrolera.

Desde el 2010 la USO se consolidó en este municipio, motivada por las múltiples afectaciones sociales, culturales y ambientales que ha dejado consigo la explotación del petróleo. Con su primer paro en ese año, planeado durante 42 días con comunidades y trabajadores de la industria, lograron concertar con la empresa British Petroleum la creación de cinco mesas de trabajo (ambiental; bienes y servicios; inversión social; derechos humanos; y laboral), en las cuales se trascienden las reivindicaciones salariales, para poner en cuestión el modelo extractivista y sus impactos sobre el territorio, que ya tiene más del 89% en concesión para actividades extractivas.

Llega la explotación de hidrocarburos

“Nosotros sembrábamos el topochito, la yuca, el plátano y el arroz. Nos conocíamos todos porque éramos poquitos”. Así recuerda Serafín Cruz Moreno la vida en Tauramena, al suroccidente de Casanare, antes de la llegada de las empresas petroleras a este municipio.

La realidad cambió de la noche a la mañana, cuando en 1993 llegó la British Petroleum e inició los trabajos de construcción del Centro de Producción del Fluido - CPF, en lo que sería el primer complejo petrolero del municipio. Para entonces, Tauramena apenas podía abastecer en infraestructura a sus cinco mil habitantes, pero con la promesa de empleo llegaron alrededor de tres mil trabajadores de diferentes regiones del país.

“Como se anunciaba que los sueldos petroleros eran superiores a los suelos de nuestros campos, muchas personas, principalmente los más jóvenes, también dejaron las labores del campo”, relata con nostalgia Serafín, casanareño con 75 años de edad y una memoria intacta. De esta manera, Tauramena se expandió exponencialmente y empezó a transformar su economía agrícola y ganadera por una petrolera.

Serafín interviene durante conversatorio con la USO

Pero la bonanza del petróleo y las esperanzas de condiciones de vida digna, luego de algunos años, se transformaron en dolores de cabeza para las comunidades, principalmente las que históricamente habitaban el territorio. La prostitución, la drogadicción, la falta de inversión social, las precarias condiciones laborales, sumado a las afectaciones ambientales, fueron semilla de fuertes movilizaciones sociales que le hicieron frente a estas empresas, a pesar del fuerte conflicto armado que atemorizaba a la región.

Así, no solo nace la USO con sus múltiples paros, sino que también en el 2013, Tauramena se convierte en un referente nacional por la defensa del territorio, con la realización de la consulta popular en la que los taurameneros rechazaron el proyecto Odisea 3D, el cual pretendía realizar exploración y explotación en el piedemonte llanero, zona de recarga hídrica de la región.

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Durante este segundo día de caravana también se llevó a cabo un conversatorio, en el que además de exponer estas problemáticas, William Eslava, integrante de la subdirectiva Tauramena de la USO, explicó algunas de las apuestas y proyecciones que tienen en este ejercicio de organización social. Además de continuar la defensa de Ecopetrol como una empresa 100% nacional, y de impulsar la creación de un sindicato de rama que agrupe petroleras, hidroeléctricas y carboneras, participan en la construcción de una Ley Orgánica de Hidrocarburos que regule el modelo de explotación petrolero en el país.

 

 

 

FONDO BONITO, PUERTO GAITÁN - Violencia y despojo son denominadores comunes a lo largo y ancho de Colombia; pero en cada región esa violencia y ese despojo se materializan de formas particulares. En el centro oriente colombiano, terratenientes, políticos y empresarios se apropiaron de tierras que ancestralmente le pertenecen a comunidades indígenas y campesinas. El capital privado que se adueña del territorio para explotar los recursos naturales y la fuerza de trabajo, obligaron al Movimiento Político de Masas y Popular del Centro Oriente a conformar una plataforma organizativa que aglutine diversas luchas y procesos de resistencia.

La quinta caravana organizada por la Red de Hermandad y Solidaridad con Colombia (Redher) recorrerá entre el 1 y el 11 de agosto los departamentos de Meta, Casanare, Arauca, Boyacá, y Cundinamarca para que los 25 participantes -entre los que se encuentran internacionalistas y colombianos de diferentes partes del país-  documenten las violaciones a los derechos humanos ocasionados por el abandono estatal, la apropiación ilegal de la tierra, el auge de la agroindustria, la explotación petrolera, y la delimitación de los páramos. 

A la caravana que ya rueda le espera una semana de puro llano. Ayer, 1 de enero, los caravanistas llegaron a Puerto Gaitán, en el extremo oriental del Meta, después de atravesar extensas hectáreas de caucho, arboles maderables, maíz que siembra la empresa Fazenda para alimentar sus cerdos, y caña que siembra Bio Energy para producir etanol.

 

Foto 2: Planta de BioEnergy donde se procesa la caña para producir etanol

 

Puerto Gaitán, municipio que da testimonio de la concentración desmesurada de la tierra, cuenta con nueve resguardos indígenas y tres asentamientos, agrupados en la organización Unuma que significa mano sobre mano.

En horas de la noche, cuando la llanura se convierte en un mar verde y estático, la caravana fue recibida por la comunidad Fundobonito del resguardo Wacoyo, donde viven 1.730 personas de 473 familias.

Sebastián Yepes, líder de la comunidad, manifestó su alegría y su agradecimiento a los caravanistas por la visita. “Personas ajenas a nuestro historia nos han puesto el nombre de nómadas, pero anteriormente podíamos ir desde Venezuela hasta Puerto López porque el territorio era libre y amplio, no había cercas, no había haciendas, no había nada. Pero llegó la colonización con la evangelización, luego las guerrillas y la coca, más tarde los paramilitares, y ahora las multinacionales que nos obligan a pedir permiso para movernos fuera del resguardo”, manifestó Sebastián en el saludo de bienvenida.

“Siempre hemos luchado para que las empresas se acerquen a los pueblos indígenas y hagan una consulta previa (...) Hubo un alcalde de turno que autorizó al Esmad para que nos desalojara. Las entidades públicas siempre han estado en contra de nosotros”, aseguró Ignacio Gaitán, gobernador del resguardo Corozal Tapaojo, en la socialización que hicieron los delegados de cada resguardo la mañana de hoy 2 de agosto. 

 

Foto 3: Intervención de Ignacio durante reunión con representantes de los diferentes resguardos y los caravanistas.

 

A la vulneración de la soberanía territorial de multinacionales como Aliar S.A, se suma la exploración y explotación petrolera que seca y contamina las fuentes hídricas, el ruido de las maquinarias que ahuyenta los animales, la proliferación de enfermedades por culpa de los olores que expelen los criaderos de marranos de la empresa Fazenda, los abusos de autoridad, el narcotráfico, la negligencia de las autoridades estatales, y las deficientes condiciones de salud y educación.

Los pueblos indígenas Sikuani, Piapoco, y Saliba de Puerto Gaitán exigen respeto por su soberanía, sus costumbres y creencias. Todos los que participamos en esta caravana estamos convencidos de que estas tierras de atardeceres salvajemente coloridos les pertenecen a nuestros hermanos indígenas.

Hoy la caravana llegará al municipio de Tauramena, en el departamento del Casanare, para comprobar que la lucha por la tierra es la lucha por la dignidad.

Qué escribir: esa ha sido mi pregunta por un número de horas indeterminadas frente a un ordenador, que refleja mi vacío mental en una hoja blanca. Leer un texto y expresar mi opinión, o hacer lo que considero un análisis del mismo, para agregar a mi mundo nuevos conceptos, no es sencillo, pero no me deja en blanco. Ver imágenes, hablar de historia, procesar las que parecen ser verdades ocultas, sorprenderme, criticar, sentir dolor e incomprensión, asombrarme con lo poco o nada que sabía, y lo perdida, engañada o distraída que estaba, es el humano resultado de mi proceso académico, y tampoco me deja en blanco. Pero escribir y plasmar mi perspectiva desde lo simple, no resulta en lo más mínimo ser lo mismo.

He pensado, por el eco imparable, persistente y demasiado fuerte de Man in the mirror de Michael Jackson, si me miré en algún momento realmente en el espejo y fui capaz de empezar por cambiar a quien veo en el reflejo. Me contesté sin duda alguna, y como cuando escuché la canción con la sinceridad de mis sentimientos, que no. A lo largo de los años critiqué y me indigné, señalé y acusé, cuestioné y maldecí. Tuve momentos fugaces de iniciativa y busqué caminos, pero los dejé y simplemente me alejé; no vi más noticias a diario, no leí, no me conmoví igual, perdí la fe si se quiere decir, vi todo igual y monocromático, preferí el mar, el sol, y utilizar las viejas dolencias de injustica solo para clase o buenas impresiones que dieran luces de intelectualismo. Debo decirme a mí misma que guardé en un cajón que siempre llevo conmigo, una parte de mí, y que sin dejar de ser yo omití partes de mí.

Hoy me hice y me hicieron el favor de reaprender algunos conceptos, que generalmente no comprendemos si no los escuchamos constantemente, como burguesía y proletariado, capitalismo y comunismo, guerras mundiales, acumulación de riquezas, centros de poder y periferias de pobreza, guerra fría, manipulación mediática, conquista de los imaginarios, divisiones y bloqueos económicos, países desarrollados y subdesarrollados o tercermundistas, economía global, terrorismo, ataques, manejo y manipulación de la información, entre otros. Con el privilegio de otra perspectiva, traté de borrar la niebla que cargamos en los ojos a causa de un sinfín de basura, para poder vislumbrar lo que llamamos contexto mundial.

No tengo por intención desarrollar un ilustre y muy académico texto para poner posturas y definiciones, con citas de grandes pensadores de los conceptos antes mencionados. Lo que intento es mostrar que la moneda tiene dos caras, y que tratar de comprender los mismos contextos desde el revés puede a lo menos traernos un montón de dudas razonables, que nos den la capacidad de cuestionar y nos despierten el deber de inquietarnos constantemente con lo que leemos, escuchamos, vemos y vivimos.

Tomándonos enserio nuestras realidades, y no dejándolas al paso de los días, nos confesaremos a nosotros mismos las mentiras que trae el ansia, la codicia, la avaricia, la envidia y la competencia de los pocos ricos que sostienen, a costillas de millones pobres, el sistema que conocemos como capitalismo. Confesándonos con nosotros mismos, veremos lo insensibles que nos vuelven al normalizarnos o escondernos las tragedias que cubren el sostenimiento de este modelo económico. Nos debemos esa confesión y se la debemos al mundo, o lo que está quedando de él y de nuestra humanidad tan poco humanizada.

Simplemente preguntemos, para poder así sea inventarnos respuestas y soluciones. Cuestionemos si las guerras mundiales dejaron efectos secundarios tan graves que aun los sentimos, o si seguimos en una guerra mundial maquillada. Preguntémonos si es real que los ataques civiles tan de moda y dolorosos son simples arrebatos religiosos, o si pueden tener otras causas. Si tal vez solo se pasó por alto, en medio del afán de paz, juzgar los crímenes de guerra que cometieron EEUU y sus aliados en la segunda guerra mundial, y solo se alcanzó a juzgar los alemanes.

Cuestionémonos si aún es válido un mundo de malos y buenos a blanco y negro; analicemos si el capitalismo es el único modelo económico que esta generación de humanos puede usar; si la historia es contada de la misma manera por los vencidos; si es necesario borrar nuestra identidad para saciarnos de felicidad con el consumismo; o cómo un pueblo tan pobre es capaz de tener un armamento y una inteligencia tan avanzada, que coordina el mayor atentado a la cuna del capitalismo y derrumba las conocidas torres gemelas; si es cierto que nos invaden para ayudarnos a combatir la corrupción que contamina hasta las más altas cúpulas de nuestro gobierno, pero no roza ni una esquina política del país más consumidor de esa droga que producimos; preguntemos y preguntemos para tener nuestra visión del mundo y no la de otros.

Eso sí, no te asustes, no fatalices, no desesperes, no abandones, no odies, no huyas, no te mientas, no te escondas, no cambies lo que eres, no camines sin preguntarte si te gusta a dónde vas, no desconfíes ni confíes, no seas extremista, no apuntes con el dedo, no te permitas la ignorancia, no desfallezcas, no veas imposibles, no te menosprecies ni menosprecies, no tragues entero como dicen las mamás, no te atragantes con tu conocimiento e inquietudes y multiplícalas. Niégate y di todos los no que no te permitirás, para que el mundo siga siendo tan tóxico como lo es. Ponte en frente todos los sí que necesites: sí sueño, sí puedo, sí hay alternativas y cambio, sí hay verdad, sí voy a donde quiero, sí aprendo y entiendo, sí me transformo y transformo, sí podemos, sí cuestiono, sí confió y creo en mí, sí apoyo, sí hay felicidad con sabiduría, con mi pueblo y sin fama. Sí y sí y sí.

Empoderarse no es un término del feminismo, de un grupo minoritario exclusivo o nuevo. Es un término que fue muy bien aprendido y mal empleado por algunos pocos, y que le fue negado o escondido a otros muchos. Empoderarse es quererse, es querer las raíces, la tierra, el territorio, la cultura, la idiosincrasia, las tradiciones y las innovaciones, las diferencias y las similitudes; es comprensión absoluta, es ser y hacer tejido social; es entendernos como pueblos y comprendernos como comunidades; es proponer trabajar juntos y cambiar; es sin lugar a dudas tener el poder en nuestras manos y saber compartirlo al tocar la mano de los demás.

Los individuos, las familias, las comunidades, los pueblos, las regiones, los países, el mundo se merecen que nos confesemos con nosotros mismos ante el espejo, en un proceso de autocrítica y cambio, pues nos debemos al mundo y tenemos una deuda milenaria con el mismo. Yo me prometo intentarlo, como tal vez otros que ya lo hicieron y lo lograron, y que buscan el cambio mientras me veo en el espejo solo para peinarme o maquillarme.

 *Estudiante de Derecho

“No a las hidroeléctricas”, decían las camisetas de algunas personas que participaron en la Asamblea Comunitaria organizada por los Vigías del río Dormilón, que se realizó el sábado 30 de junio, bajo el palo de mango del parque principal de San Luis, en el Oriente antioqueño.

En la Asamblea, los Vigías socializaron el proceso de resistencia a los proyectos hidroenérgeticos con habitantes oriundos del municipio que migraron del territorio por diversas circunstancias, y estaban de visita en el municipio para aprovechar las Fiestas de la Madera.

Durante más de cuatro años diversas empresas han querido captar las aguas del río Dormilón para producir energía. Desde entonces, los Vigías han llevado a cabo acciones jurídicas, políticas y de movilización para que este bien natural y cultural de los sanluisanos sea protegido por la Corporación Ambiental (Cornare), y las administraciones municipales.

Las personas que intervinieron en la audiencia que congregó aproximadamente 80 sanluisanos, resaltaron el secretismo burocrático de diversas organizaciones, y el afán de los servidores públicos por apadrinar este tipo de proyectos, pues podrían representar un salvavidas económico para las limitadas finanzas públicas del municipio.

 

No obstante, varios participantes aseguraron que el río Dormilón podría generar recursos si se diseña un plan ecoturístico sostenible, que reparta las ganancias de forma equitativa entre todas los comerciantes que dependen del turismo en el río. Los Vigías y los asistentes a la Asamblea saben que el desafío es tan grande como la ambición de las empresas.

Durante este espacio, el Concejo municipal a través de su presidente, se comprometió con la Asamblea Comunitaria a convocar al pueblo este próximo 20 de julio, para dialogar sobre este tema de tanta sensibilidad para los sanluisanos.

El pasado viernes 6 de julio, miles de colombianos se dieron cita en más de 50 plazas del país para rechazar el asesinato de líderes sociales a través de una "Velatón por la vida". En Medellín esta actividad se realizó en el Parque de los Deseos, habitual sitio de reunión en la ciudad, en donde se congregaron esta vez más de tres mil personas que encendieron velas, corearon consignas, llevaron pancartas, música y performances para exigir que cesen los asesinatos de los líderes que han incrementado en los últimos días y que, según el Instituto de Estudios Sobre Paz y Desarrollo (Indepaz), se elevan a 385 entre el 1 de enero de 2016 y el 15 de mayo de 2018.

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