Arauca: paz para las transnacionales

El departamento de Arauca es recordado por sacar al país de la grave crisis energética de los años 80 con el inicio de la explotación petrolera en el campo Caño Limón. En esa época, Colombia se vio obligado a importar combustibles, debido al agotamiento de sus reservas de hidrocarburos. Antes de eso, el departamento era utilizado como zona de colonización dirigida por el Estado, a fin de “ubicar” allí a las miles de familias desplazadas y despojadas por la violencia bipartidista de mitad del siglo 20.

 

Más allá de las problemáticas generadas con ese proceso de colonización, entre las cuales se destaca el nuevo despojo y casi el aniquilamiento de los pueblos originarios de esa parte de la orinoquía colombiana, el resultado del repoblamiento fue el germen de un movimiento social que se procuró mejores condiciones de vida a través de la organización y la lucha.

Desde finales de la década del 60, los pobladores de Arauca denunciaban el abandono estatal en materia de inversión social e iniciaban sus primeras exigencias al respecto con paros y movilizaciones masivas. Irónicamente, el hallazgo y explotación del campo petrolero de Caño Limón -que fue cedido a la transnacional de origen estadounidense OCCIDENTAL- no significó progreso ni mejoramiento de las condiciones de vida para los habitantes de esta región del país. Las vías, puentes, colegios, hospitales, centros de salud y demás obras de inversión pública fueron resultado de esas históricas jornadas de movilización.

A la par de la explotación petrolera, el conflicto armado hizo presencia en Arauca, y desde entonces el departamento ha sido uno de los principales escenarios de confrontación bélica en el país. La mayor parte de su territorio ha sido considerada por décadas como “zona roja” y en la época de la 'seguridad democrática' varios de sus municipios fueron declarados de 'reahabilitación y consolidación'. Con frecuencia se presentan combates, ametrallamientos, bombardeos, atentados contra la infraestructura petrolera y violación a los derechos humanos y al derecho internacional humanitario, especialmente contra la población civil.

El inicio del conflicto en su expresión armada no significó para Arauca la resolución de las contradicciones sociales, económicas, políticas, culturales y ambientales. Por el contrario, el pueblo organizado ha tenido que continuar luchando por defender el territorio de la agresión extranjera y por materializar lo que ha dado en llamar el “Plan de Vida”. Éste no es otra cosa que un sistema de propuestas alternativas de organización de la producción y de las principales actividades de la vida humana en equilibrio con el entorno ambiental.

Por ende, el proceso de diálogo entre las guerrillas y el gobierno, la desmovilización de aquéllas y el posible fin del conflicto armado, no necesaria-mente representarán para la población civil una mejora en sus condiciones de vida o una paz integral que contenga la resolución a las principales contradicciones que se reflejan en la pobreza y la injusticia.

Un claro ejemplo de ello lo podemos encontrar en el hecho de que la actividad exploratoria de hidrocarburos -y con ella, la proyección de su explotación

Modificado por última vez el 06/05/2015

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