Acueductos comunitarios: un bien común al alcance de la gente

De niño pensaba que el agua salía sólo de la llave y su origen era toda una incógnita. Ahora me encuentro con la afirmación de José Arango Echeverri, quien me dijo que muchos/as niños/as de las veredas del municipio de Copacabana -al norte de la capital antioqueña- sí saben de dónde viene. Estas/os niñas/os saben diferenciar con respecto a sus congéneres de la ciudad que ese recurso hídrico les llega a sus casas a través de unas redes que están conectadas a unas plantas de tratamiento y estas a su vez están conectadas a unas fuentes o quebradas. Pero además saben que los acueductos fueron construidos por la misma comunidad y que es ella quien la administra y la disfruta.

 

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Construyendo tejido comunitario
José Arango Echeverri es un entusiasta de los acueductos comunitarios. Pareciera que no lo motivara el lucro que pudiera obtener de un negocio con el agua, más bien le interesa que el agua sea un bien común al alcance de las comunidades.

Este hombre es representante del acueducto comunitario Multiveredal José Antonio Correa y administrador del acueducto veredal comunitario Zarzal la Luz. Uno de estos acueductos, el José Antonio Correa, que cuenta con 250 familias, ha ampliado su cobertura a 96 familias más que corresponden a la vereda El Totumo parte alta del municipio de Girardota. Estos no tenían acceso a agua potable. “La mayoría de estas personas, que habitan en las veredas de este municipio pertenecen a  estratos 1 y 2, son de escasos recursos quienes se dedican especialmente a labores agropecuarias, a ser obreros y jornaleros”, señaló José Arango.

La diferencia tan sustancial que se está marcando entre los acueductos comunitarios y las empresas prestadoras de servicios públicos -privadas o públicas- es el propósito y el resultado que están logrando los primeros. Por un lado, el/la usuaria/o está pagando unos costos muy bajos por el suministro del preciado líquido. Ante esta situación tan evidente, José Arango señaló que “en los dos acueductos veredales el cargo fijo en promedio con un consumo de 10  metros cúbicos tiene un costo de alrededor de $8500, mientras que en fincas similares donde el agua es suministrada por EPM los costos son de alrededor de $35000 a $40000”.

En segunda instancia, las facilidades de pago que ofrecen estas asociaciones se convierten en una herramienta de solidaridad y reciprocidad dentro de la comunidad, beneficiando en gran medida a quienes poseen escasos recursos. José Arango nos explicó que a la gente, cuando le queda muy difícil pagar, lo hacen a través de trabajo para el acueducto. “Cuando hay una labor con el acueducto y la persona está atrasada en el pago, a esta se le invita a trabajar en apertura de brechas, en mantenimiento, instalación de redes, reparación de daños, etc. Las señoras cabezas de familia también nos ayudan con el lavado de los tanques o con el mantenimiento de la planta, de acuerdo a la labor que puedan realizar. Le pagamos su día de trabajo a ($25000) y descontamos lo que debe. Si debe más pues hablamos de cuántos días necesita de trabajo”.

Sin embargo, a pesar de las gestiones que han realizado las asociaciones de acueductos ante la administración municipal para obtener subsidios destinados a las familias de estratos más bajos tal como lo ordena la Ley 142, estos no han llegado. Ante este panorama, José Arango nos comentó que varias asociaciones están subsidiando a los estratos más bajos. “Acomodamos unas tarifas muy similares a la fórmula que nos da la Comisión de Regulación de Agua Potable y Saneamiento Básico. Ellos nos aplican unos costos muy altos de inversión, pero nosotros tratamos de proyectar esos costos lo más mínimo posible. Esto se ve reflejado en el costo del metro cúbico. Lo mismo sucede con los costos de administración, pues se reducen porque en muchos acueductos no pagamos administración. Además, optamos por tener nuestra propia oficina, dejando de pagar arriendo, permitiéndose así más reducción de costos”.

Gabriel Olarte Areiza, representante del acueducto veredal Cristo Rey, manifestó que no ha sido impedimento para el funcionamiento de los acueductos la falta de colaboración del gobierno municipal; por el contrario, “las comunidades con esfuerzo propio han logrado atender su necesidad de tener agua para sus casas con poca ayuda externa”. Tanto ha sido el fortalecimiento de estas organizaciones comunitarias de agua que su conformación data, según José Arango, de hace 60 años: a través de convites se construyeron tanques y redes para suministrar el agua; mientras tanto las Juntas de Acción Comunal, que les dio más impulso, empezaron a nacer a partir del año 1962.

Y es que haber resistido en el tiempo deja ver que las comunidades se sienten dueñas de estos acueductos, y de esta manera hacen una especie de escudo contra la privatización. Estas comunidades están convencidas de que los acueductos que tienen son los mejores y las tarifas que pagan son justas. Inclusive el acueducto veredal José Antonio Correa creó hace dos años un fondo para la compra de predios donde el usuario aporta mil pesos voluntariamente. Esperan que este próximo mes de agosto se compre el primer predio destinado para área de protección de las zonas de nacimiento de agua.

La nueva asociación
El 3 de julio de 2011 se conformó la nueva “Asociación de Organizaciones Comunitarias del Agua y Saneamiento Básico del municipio de Copacabana” con el ánimo de articularse y fortalecer los acueductos. Para ello tienen previsto evaluar qué acueductos asociados tienen necesidades más apremiantes como la potabilización de sus aguas, la modernización y mantenimiento de infraestructura, entre otras. La idea es buscar la manera de solucionarlos. Además, los nuevos asociados destacan que ahora van a tener más fuerza para hablar con la administración municipal para que puedan obtener los subsidios y otras obligaciones que dicta la ley. Para ello, la primera tarea de esta nueva asociación es presentar un proyecto de acuerdo con la administración municipal que consiste en que el municipio adquiera los terrenos aledaños a las cuencas hidrográficas para que sean cedidas en comodato, para poder trabajar en la conservación de los nacimientos de agua.

Otra de las expectativas que tiene esta nueva asociación es el crecimiento, tanto en conocimientos como en su consolidación organizativa. El reto de representar a cerca de 2500 familias de 14 acueductos asociados apenas comienza. Desde ya se piensa cómo atraer al resto de las 18 asociaciones veredales comunitarios del municipio que no se vincularon, a través de visitas para socializar sus propuestas de proyección comunitaria y la concientización para defenderse de planes privatizadores como los Planes Departamentales de Agua.

Para cerrar, como dato curioso que llama la atención, el comentario que hizo Gabriel Olarte Areiza y que demuestra lo atroz que puede resultar la privatización de este recurso: “mientras que aquí en el municipio de Copacabana las asociaciones de acueducto comunitario cobran en promedio por metro cúbico de agua cerca de 500 pesos, un metro cúbico de agua embotellada que vende Cocacola u otra empresa puede llegar a costar 2 millones de pesos”.

Modificado por última vez el 16/06/2012

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Andrés "El Germen"  Markez

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