Resguardo indígena de Cerro Tijeras cercado por la guerra

El resguardo indígena Nasa de Cerro Tijeras está ubicado en el norte del Cauca en plena cordillera occidental, región montañosa y escarpada, de difícil acceso; las pocas vías de comunicación que existen las han construido los propios indígenas, con sus manos y recursos, en Minga. Dada la dispersión de su territorio, esta falta de vías ahonda sus problemáticas de salud y educación. Pero también, y paradójicamente, esta falta de vías ha mantenido las inmensas riquezas naturales y minerales del territorio lejos de la voracidad capitalista de las transnacionales. Hasta hoy, cuando el Estado ha decidido convertirla en una mina a cielo abierto.

 

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Enno Yandi, uno de los comuneros que participó en el Congreso de Tierra Territorio y Soberanía-  y no hay nada con qué ayudar; años atrás se trabajó con los puestos de salud, pero ahora están botados. A veces se enferman nuestras mujeres o las que están en embarazo tiene que dar a luz aquí o sacarlos en “chacanas”, también se complica la situación con los niños enfermos. Nosotros le pedimos al municipio una ambulancia, pero nunca llega y eso ha sido el problema; no ha habido el personal adecuado para que atienda las comunidades indígenas allá en ese territorio”.

Según Enno Yandi las cosas han mejorado un poco desde que constituyeron su propia EPS, a la cual llamaron ISE. Pero tampoco es gran cosa, porque ni siquiera realizan las visitas a las que se comprometieron, ni desarrollan ningún programa de prevención. Con el municipio de Suárez es más complicado, porque la alcaldía nunca hace visitas. “Incluso a mis compañeros les toca salir desde acá a las 3 de la mañana para llegar a una cita a las 6, y son mal atendidos”.

En lo referente a la educación, la comunidad está compuesta por 37 veredas y sólo 22 de ellas tienen escuela indígena y atienden a unos quinientos niños. Cada escuela cuenta con un solo docente, que trabaja con el cabildo…

Y ahora la guerra por las riquezas
Hasta hoy los mayores problemas de la comunidad eran la falta de acceso a salud y educación, la incomunicación con el resto del departamento por la falta de vías de comunicación, y, en general, el total abandono del Estado. Pero ahora sí el Estado los ha arropado de la única forma que sabe arropar a los pobres: con la guerra. Y es que con la fiebre de las exploraciones mineras y la búsqueda de recursos naturales para la apropiación y exportación, los capitalistas y el Estado se han dado cuenta que esta tierra es rica en bosques nativos con madera de calidad, que abunda el agua cristalina y pura, y que bajo su subsuelo se encuentran bancos inmensos de minerales como oro, plata, platino, zinc, molibdeno, calizas y demás concesibles.

“Por eso al anterior presidente, Uribe Vélez, le dio por entregarle concesiones mineras sobre estas tierras a empresas extranjeras para explorar y explotar las minas de nuestro territorio. Desde entonces se ha aumentado la presencia de la fuerza pública en nuestro territorio y también la guerrilla, concretamente las Farc. El gobierno del presidente Santos ha seguido con la intención de ocupar nuestro territorio para dárselo a las multinacionales y ese es su mayor objetivo”.

La presencia misma de la guerrilla, como cuenta el comunero, ha servido de excusa al gobierno para incrementar también la presencia militar, con el fin de brindarle seguridad a las multinacionales. Antes del gobierno de Uribe, sin embargo, la presión militar sobre estos territorios no era tan grande. “Uno sí veía presencia de la guerrilla y también empezaban a sentirse los sobrevuelos del ejército, pero no entendíamos por qué  pasaban por aquí y hacían esos sobrevuelos sin necesidad, durante mucho tiempo”.
De todas maneras, como denuncian los indígenas en un comunicado reciente, la presencia guerrillera no puede justificar un despliegue oficial tan enorme de fuerza militar como la que se ha estado dando en los últimos meses en esta región. De las 37 veredas que conforman el resguardo indígena, hoy cinco están plenamente ocupadas por la fuerza militar que, además, avanza hacia el cubrimiento de todas ellas, irradiando la confrontación con la guerrilla a todo el cabildo. “En el noroccidente- dice el comunicado- se descargó tropa, por el sur avanzan contingentes humanos, desde el casco urbano ascienden unidades blindadas, denotando irremediablemente el escalonamiento inmediato de la guerra y sus acciones en detrimento de más de cinco mil habitantes de la parcialidad”. Todo esto sin contar los dos batallones de alta montaña que protegen el embalse de la Salvajina, a pocos kilómetros del resguardo.

Los indígenas también trabajaban la minería, por una herencia ancestral. Y lo hacían en el Danubio, de una manera artesanal. Así lo hicieron hasta hace unos meses, cuando empezaron a llegar las retroexcavadoras y le pagaban a la gente para que las dejara pasar. “Conozco el caso de una señora a la que le pagaron 5 millones para que dejara pasar la maquinaria. Además, el municipio, que nunca se había preocupado por la electricidad de los comuneros, ahora que la multinacional llegó están alumbrando todo; también cortaron los caminos que intercomunicaban las regiones, por eso ya nos toca buscar otros caminos para llegar al otro lado”.

Desde el año pasado empezó a llegar a las veredas gente de una empresa minera a hacer “mojones” en diferentes puntos, cuyos recursos eran sagrados para la comunidad. Al parecer encontraron abundante cantidad de diversos minerales, entre ellos el oro. “La guardia indígena no los dejamos entrar al “Cerro Tijeras”; en cambio al otro lado del cerro, en el Danubio, como no habita casi gente y por lo tanto no hay guardia, sí lograron entrar. Nosotros les hemos preguntado qué buscan por aquí. Ellos dicen que quieren conocer el terreno y que no nos preocupemos, que al final lo que traen es  muchas ayudas nacionales e internacionales para la comunidad. Muchos se dejan engañar por esto y los dejan entrar”.
El caso es que con las multinacionales llegó el ejército y se reactivó militarmente la guerrilla. A menos de un kilómetro de la vereda El Amparo, perteneciente al resguardo, donde la comunidad se concentra en resistencia, se instaló una base militar que más duró en ubicarse que en ser atacada por la guerrilla. Cuando el ejército se vio atacado desplegó su fuerza y represión por toda la cordillera.

“Lo peor se presentó el fin del mes pasado. La presencia del ejército empezó el viernes 23 de septiembre. A eso de las 9 de la mañana 5 helicópteros empezaron a sobrevolar y lo hicieron como hasta las 12 del mediodía. Después vimos que bajaron 3 de estos hacia un cerro, volaban bajito. El sábado 24 de septiembre, a las 6 de la mañana volvieron a sobrevolar 4 helicópteros; la preocupación era que no sólo sobrevolaban sino que a veces paraban, y bajaban a descargar soldados en algunos puntos. Eso fue hasta las 10 de la mañana. Y el domingo 25 de Septiembre a las 5 de la mañana empezaron los combates con la guerrilla en la vereda El Amparo”.

Cerro Tijeras no sólo es un territorio que alberga inmensas riqueza minerales, sino que es estratégico para la guerra de posiciones entre la guerrilla y el ejército. Si la guerrilla logra posicionarse allí tendrá una gran ventaja para llegar al casco urbano del municipio de Suárez; por el contrario, si es el ejército que controla el territorio cortará el corredor de la guerrilla hasta allí. Entre tanto la población sufre el cerco, vive la terrible zozobra de los conflictos diarios y muchos habitantes han tenido que desplazarse de sus viviendas y concentrarse en algún sitio que brinde mayor protección. Ante los últimos acontecimientos la población se ha concentrado en la escuela de El Amparo en Asamblea Permanente, a donde llegó población de otras cinco veredas.

“Desde el lunes 26 de septiembre- denuncia el comunicado del cabildo indígena-, en horas de la noche los aviones y helicópteros de la fuerza aérea y ejército han ametrallado y bombardeado indiscriminadamente las vías de comunicación - carreteras, caminos, etc., viviendas de la zona, infraestructura eléctrica, dejándonos sin el fluido por más de 30 horas continuas, realizando operaciones militares a no más de 100 metros de la zona en donde hemos instalado la Asamblea Permanente, dejando material bélico –explosivos- a no menos de 50 metros en donde está concentrada la población civil, colocando en mayor riesgo a quienes ahí nos encontramos”.

El jueves 29 de septiembre el ejército llegó por la carretera hasta la escuela donde se encontraban concentrados los indígenas. Un soldado empezó a apuntarle con su fusil a la chiva que le sirve a la comunidad de transporte cotidiano; en ella iban varios indígenas de la guardia con víveres y comida para la comunidad desplazada y concentrada allí. Por fortuna, algunos de la comunidad lograron percatarse a tiempo de las intenciones del soldado, entonces la guardia reaccionó y cercó a los militares e impidió “un hecho de mayor complejidad en nuestro detrimento”.

El cerco crece
Por su parte, la empresa EPSA ESP, que administra la Hidroeléctrica de Salvajina, decidió no permitir el tránsito de los planchones al interior del embalse, lo que deja incomunicada a gran parte de la comunidad de Cerro Tijeras. Como si fuera poco, el ejército no permite desde la fecha de los combates el tránsito de vehículos (chivas, particulares, motos) por los lados del Corregimiento de Mindalá, paralelo al lago, hacia las veredas del Alto Badeas, La Meseta y Agua Clara en horas de la tarde. Lo que implica que no hay posibilidad de subir remesa para las familias que están en estas zonas.

A esto se suman los atropellos por parte del ejército a los pobladores. Por lo menos un integrante del cabildo ha denunciado que personal del ejército ingresó a su casa y se apoderó de los enseres y víveres que encontró y después le dañó sus cultivos.

Entre tanto los combates y la lucha por el posicionamiento de las fuerzas enfrentadas se aproximan cada vez más al sitio de concentración de la comunidad indígena. Los últimos combates se han dado incluso a cincuenta metros de la comunidad, donde se ubica el ejército estratégicamente para atacar o repeler a la guerrilla. La situación es tan complicada, que la comunidad indígena ha pensado implementar nuevos sitios de Asamblea Permanente en Playa Rica, La Chorrera, La Alejandría y en La Estrella. Acciones que se llevan a cabo como mecanismo de protección de la comunidad y del territorio.

La situación, desde luego, se ha complicado con las irresponsables, pero no por eso inconscientes, declaraciones del presidente de la república frente a la situación. El mandatario ha insinuado recientemente en los medios masivos de comunicación que en los lugares donde se concentran los indígenas para protegerse de los combates y en la guardia indígena se encuentran camufladas personas de la  guerrilla. Según los cabildantes, eso los deja en mayor riesgo, en tanto las declaraciones podrían ser interpretadas (y esa tal vez es la intención del gobierno) como que le está dando órdenes precisas a los miembros de la fuerza oficial para disparar en contra de la comunidad misma con el argumento de que ahí se refugian los guerrilleros.

“Al respecto- dicen los representantes del cabildo en el comunicado- manifestamos que antes por el contrario, hemos sido nosotros, la comunidad de Cerro Tijeras, quienes nos hemos apersonado de tomar medidas de protección identificándonos con banderas o banderines blancos, en el objetivo de hacer ver dentro de los principios del Derecho Internacional Humanitario que somos gente de paz y no agenciamos ni convalidamos estos feroces ataques en contra de seres humanos y sus bienes”.

“En el momento sufrimos- comenta el comunero-porque tampoco hay comida, ni el departamento se ha reportado con ayuda, y los víveres ya se nos agotaron. Nosotros estamos resistiendo, porque si nos quitamos pueden atacar y además nos van a dejar encerrados sin vías de comunicación y sin comida, porque esa es nuestra ruta. Lo que estamos es exigiendo al gobierno nacional, al ejército y a las fuerzas insurgentes es que respeten nuestros territorios, que nada tiene que ver la comunidad con el conflicto y nos están perjudicando. Y lo peor es que son los niños los que más sufren con esto, quieren volver a sus casas y recuperar sus cosas, no están bajo buenas condiciones”.

Modificado por última vez el 16/06/2012

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