“Las potencias occidentales podrían desencadenar la tercera guerra mundial”

Ringo vino a Colombia invitado por la dirección central de Marcha Patriótica. Es politólogo e historiador Belga y Secretario General de Solidarité et Culture Latino en Belgique –ARLAC-, organización internacional creada por refugiados latinoamericanos sobrevivientes de las dictaduras militares. ARLAC trabaja en tres grandes áreas: apoyo a los países y movimientos populares de América Latina; apoyo a los países del ALBA, y apoyo a los movimientos populares de Colombia. Periferia conversó con él a propósito de la actual crisis económica que azota sobre todo a los países desarrollados y el ambiente bélico que los ronda.

 

 

Ramón Alcides Ávila: ¿El desplome financiero capitalista de hoy es un fenómeno cíclico o la decadencia definitiva del capitalismo?

Ringo: el estudio de las tesis económicas desde 1840 muestra más de 25 procesos de crisis cíclicas, que transcurren cada 4 o 5 años, intrínsecas al sistema de producción capitalista; y otras mayores que originan grandes cambios. Una gran crisis emergió en 1895, dando surgimiento al imperialismo, el sistema capitalista pasó a la fase imperialista. Otra crisis histórica dio origen a la primera guerra mundial. El desplome financiero de 1929 tuvo como consecuencia la segunda guerra mundial y la constitución del campo socialista. Por su dimensión, la crisis económica actual es más grande que la de 1929 y de evolución no previsible. Pero se abre como posibilidad un enfrentamiento entre las fuerzas más desarrolladas para ejercer control de la hegemonía del mercado global. Las contradicciones económicas entre los Estados Unidos, la Unión Europea – UE - y Japón exacerban los ánimos e incitan la inestabilidad internacional, que podría desembocar en un conflicto mundial.

R A: ¿Cómo reaccionaría la UE y Estados Unidos para salvarse de la crisis económica?

R: Toda crisis económica es consecuencia de la sobre producción, se produce más de lo que los trabajadores y la población pueden absorber, no porque la gente haya satisfecho sus necesidades, sino porque no alcanzan los medios para poder absorber la producción. Los capitalistas producen como si su límite fuera la capacidad técnica, pero, en realidad, en el mercado, si no hay dinero la gente no compra. Tanto la UE como Japón y Estados Unidos no tienen cómo resolver la crisis de sobre producción dentro del esquema del capitalismo. Las medidas que se toman son de austeridad; pero la austeridad, lejos de resolver la crisis, profundiza las contradicciones y permite hipotéticamente colegir una guerra mundial o enfrentamiento entre las grandes potencias; o los pueblos obligados a sobrevivir se ven involucrados en una lucha más decidida. Existen esas dos grandes perspectivas: guerra, fascismo, enfrentamiento, represión, o una revolución. En 1929 la crisis económica dio surgimiento al militarismo, que dio origen al fascismo; luego, la derrota del fascismo permitió la extensión del campo socialista y la descolonización.

R A: ¿Es inminente el desencadenamiento de una guerra a gran escala con respecto a Medio Oriente?

R: Se deben distinguir las guerras que podrían desatarse entre países que tienen la bomba atómica, con  las agresiones contra el tercer mundo; no son del mismo orden. Irán, Siria, Venezuela no producen electrónicos ni son grandes exportadores de tecnología como Japón, Estados Unidos y la UE. Son productores de materias primas. Una guerra en Medio Oriente puede tener incalculables consecuencias, la guerra de la cual hablamos sería entre las fuerzas imperialistas, sería la tercera guerra mundial: Estados Unidos, Japón, UE. Las otras guerras, las que conocemos desde siempre, son agresiones a países del tercer mundo, son guerras de otro orden, de opresión imperialista por el control de las vías estratégicas, de las materias primas y por la sobre explotación de los trabajadores de esos países.

R A: ¿Qué rol entrarían a jugar China y Rusia en una eventual agresión de Estados Unidos contra Irán?

R: La guerra de Irán está anunciada. Irán ha buscado esa guerra, las fuerzas anti estadounidense están preparadas y no temen un enfrentamiento contra Estados Unidos. El rol jugado por las milicias pro iraníes en los conflictos árabes ha sido abiertamente de provocación y acciones militares muy desafiantes para los Estados Unidos. La República Islámica tiene apoyo de países de Medio Oriente pro iraní, que han decidido invertir en la defensa de sus países, en previsión de una agresión que podría provenir de Estados Unidos o de Israel.

El rol de otras fuerzas: India, China, Rusia sería difícil predecir. Algunos perderían mucho con la guerra de Irán, uno de ellos sería China: vería interrumpido su abastecimiento de petróleo. Otros arriesgarían mucho: Israel se embarcaría en una aventura de inimaginables consecuencias para la estabilidad regional. En el contexto actual es difícil prever estos eventos, que se van encadenando de manera precipitada, desordenada y difícil de comprender. Se podría inferir la no participación de China y Rusia en defensa de un ataque contra Irán. Pero si abastecen los medios estratégicos electrónicos de defensa antiaérea, aunque no participen directamente en la guerra, sería una contribución determinante, como se ha visto en las guerras de Irak y Afganistán, donde Estados Unidos no ha tenido la capacidad ni la habilidad para combatir con las fuerzas terrestres, donde tiene que enfrentar al enemigo que cuenta con el apoyo de la población.

Desde la invasión a Vietnam hasta ahora, Estados Unidos no aprende cómo hacer las guerras en el tercer mundo. Su opción es la guerra electrónica, para no enfrentar al enemigo que le supera en estrategia de

combate terrestre. Hay que esperar los acontecimientos para ser más resueltos a formular una previsión, pero el desarrollo de los acontecimientos avanza hacia esa resolución armada militar. En un ataque eventual de Estados Unido e Israel a la franja de Gaza, el Hezbolá, que en la guerra de 2006 derrotó a Israel, y las fuerzas patrióticas libanesas no permanecerían neutrales. Es difícil saber cuáles serían las consecuencias, si tanto Israel y los Estados Unidos tienen grave situación económica y dependen mucho del factor psicológico. Si sus países se ven agredidos es probable que se desplomen sus economías antes que se desplomen en otros países.

R A: Dices que Irán provoca bélicamente a Estados Unidos, ¿en qué se beneficiaría de una guerra contra el imperio?

R: Israel es el gendarme de Estados Unidos en Medio Oriente, y frente a él existe un eje anti sionista y antiimperialista que está constituido, esencialmente, por la resistencia iraní y la resistencia que constituye el gobierno de Siria y el Hezbolá. También existen otras fuerzas, como la resistencia afgana e iraquí. La derrota hipotética de las fuerzas estadounidenses e israelíes representaría para Irán su independencia nacional. Estados Unidos cometería grave error si pretende repetir los acontecimientos bélicos desencadenados en Libia.

R A: A propósito de Libia, ¿cuál fue el proceso que llevó a Libia a una confrontación armada, después de ser el mayor referente en calidad de vida de los pueblos africanos?

R: La mayoría de los países árabes tienen como motor de su independencia nacional el partido BAAZ, socialista y antiimperialista, dirigido por facciones de la burguesía nacional. No son proletarios ni tienen estructura marxista leninista o de izquierda radical. La mayor parte de esos procesos fueron liderados por soldados jóvenes que se revelaron contra las autoridades prooccidentales, fue una actitud de independencia nacional. En el caso de Egipto, Nasser retomó el control del canal de Suez, cuya reacción estuvo a punto de desencadenar una guerra mundial, reversada ante la amenaza nuclear de la antigua URSS. El mismo Naser, a los dos meses de haber asumido el poder, sofocó una huelga de trabajadores textiles, haciendo ahorcar al máximo dirigente del partido comunista israelí, seguido de una campaña de exterminio de su militancia. Miles de comunistas fueron ahorcados. Es decir, manejó una doctrina antiimperialista y, a la vez, golpeó a la izquierda revolucionaria.

En Libia el régimen no contó con apoyo comunista. Allí imperan los regímenes de fracción burguesas con divisiones étnicas de grupos tribales, acomodados a la situación dependiendo de favores y prerrogativas para su grupo. Son sistemas de favores estructurados con alianzas muy complejas: la gente sólo sigue al clan, constituyendo no un sistema de partidos políticos de ideas, sino un sistema clánico. Influido por el contexto de la guerra de Vietnam, la lucha progresista de los pueblos y la independencia nacional, el régimen libio jugó un rol muy importante como financista de movimientos antiestadounidense, ganándose el odio común de Estados Unidos, Israel y los gobiernos europeos. En ese rol, Libia exageró, ayudó a quien pudo para crearle problemas a los Estados Unidos.

Cuando cayó el muro de Berlín, Estados Unidos y sus aliados aplicaron un embargo, creando dificultades en el país libio. Desaparecidos los regímenes socialistas de Europa del este, Libia ya no contó con el apoyo para garantizarse su independencia nacional. Se quedó sola en el plano del enfrentamiento y tuvo que cambiar su actitud. Para flexibilizar el embargo, se negoció aplicar un programa de ajuste semejante a los de América Latina, que incluyó la privatización de la rama clave de su economía, especialmente el campo energético y las finanzas.

Antes del primer acuerdo con el FMI, en Libia una pareja recientemente casada recibía una casa amueblada, y cuando alguien se titulaba en la  universidad recibía el valor del sueldo asignado a su rama profesional hasta la incorporación al ejercicio de sus funciones. El crédito bancario se prestaba sin interés a través de la  banca Estatal. Una gran parte de la administración pública estaba en manos de los comités populares, y en los barrios la junta de vecinos decidía muchas cosas: era un sistema avanzado y progresista.

Como se produjo esta modificación en la globalización de la sociedad, en la propiedad privada, generó nuevos conflictos, los prooccidentales se alejaron del régimen de Gadafi y organizaron la oposición. Eso fue aprovechado por los países europeos para organizar una revuelta, hasta tal punto que el jefe militar de la ciudad de Benghazí pidió asilo en Francia, donde suministró información que permitió entender que el régimen de Gadaffi pasaba por una crisis política. Esto fue aprovechado para un levantamiento armado, financiado y dirigido por Occidente con apoyo de fracciones islamistas.

R A: Estados Unidos está retirando sus soldados de Okinawa. ¿Es un desmantelamiento de su base militar, un repliegue táctico o el reacomodo estratégico del imperio?

R: Estados Unidos es un país sumido en una decadencia económica muy profunda. Para impedir su desplome quiere mantener su iniciativa militar; toda su táctica consiste en impresionar a sus adversarios y aliados para que sigan considerándolo amo del mundo.

Una de las bases del debilitamiento de Estados Unidos es que su moneda, el dólar, poco a poco ha sido remplazada por otras monedas internacionales, como el euro, el yuan, y, en menor escala, por el sucre en las transacciones del ALBA. Toda la economía estadounidense se basa en la existencia de una moneda de transacción internacional que le permite atraer hacia su país 450 mil millones de dólares cada año. Su economía depende de que se respete y se use su moneda, pero esa moneda, a diferencia de otras, no tiene respaldo en oro en el Banco Central de su país.

En el año 1970, en medio de la guerra de Vietnam, Nixon anuló la ley que garantizaba que cada dólar que circulara tuviera en contrapartida un metal precioso en las Bancas Federales. En consecuencia, este es un papel, una moneda psicológica. Si Estados Unidos no logra impresionar a sus aliados, y estos desean extender el comercio internacional con monedas alternativas, se vería limitado a seguir absorbiendo la masa de capitales que produce.

Por otro lado, Estados Unidos, para mitigar su contaminación ambiental, no produce dentro de su propio territorio; las empresas las tiene localizadas en otros lugares, las maquilas en México, Centro América y China, fundamentalmente. Al mismo tiempo, es uno de los países de mayor producción de servicios, con China. Una guerra contra China, una tentativa de guerra, un aislamiento contra China o un boicot contra ese país sería homólogamente comparable a lo sucedido en la época de la Europa feudal: los judíos prestaban plata a los reyes para hacer guerras, y después los reyes, para no pagar la deuda, defendían la mentira de los manantiales acuíferos envenenados por judíos. La gente se indignaba contra los judíos, los mataban y se acababa la deuda. Estados Unidos, por su parte, tiene una balanza comercial muy negativa, y está muy endeudado, especialmente. Por eso toda operación militar suya tiene como objetivo generar temor, desconfianza y psicosis entre sus aliados.

 

Modificado por última vez el 16/06/2012

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