¿Pacific Rubiales es Colombia?

En junio del año pasado cerca de 10 mil obreros de Pacific Rubiales suspendieron sus trabajos en el campo petrolero de Puerto Gaitán. Como en su momento registramos en Periferia, los parados reclamaban las mismas condiciones salariales de los empleados directos, y rechazaban el despido de más de mil obreros. Ante la falta de respuesta de la empresa, el paro se repitió en septiembre. Protestaban, sobre todo, contra las condiciones laborales a que los sometía la petrolera, que recodaba la economía de enclave de principio del siglo XX, como la de Unit Fruit Company en Magadalena. Después de eso, la empresa, de capital canadiense, ha desplegado una estruendosa campaña publicitaria en donde algunos y algunas que hacen las veces de los trabajadores aseguran que es la mejor empresa del mundo. Su eslogan es “Pacific Rubiales es Colombia”. Periferia indagó hasta dónde han cambiado las condiciones de trabajo en los campos petroleros.

 

 

Curiosamente, Pacific Rubiales fue la empresa que en Colombia obtuvo el mayor nivel de utilidades el año pasado, sólo por debajo de Ecopetrol. En Campos Rubiales y en Quifa la petrolera canadiense extrae cerca del 25.8% del total de crudo colombiano, y las ganancias las repatría hacia el mercado internacional sin que la nación reciba un sólo peso por participación. En Petrominerales, un yacimiento en Barranca de Upía, en el Meta, que Pacifc Rubiales viene explotando hace 10 años, extrae 40.000 barriles de petróleo por día; es decir, 14.600.000.000 barriles de petróleo al año.

El negocio en Colombia de Pacific Rubiales es redondo. Explota gas natural y crudo pesado; y se hizo a un negociado con Ecopetrol y la Agencia Nacional de Hidrocarburos. En 1983 Ecopetrol descubrió reservas superiores a 3.000 millones de barriles de petróleo, y en 1987 firmó un contrato de participación en Rubiales, con 60% para Ecopetrol después de regalías de 20%. Y como si fuera poco, después  firmó otro contrato en donde le daba a Pacific el 50%, después de regalías, perdiendo así un 10% con respecto al contrato anterior. Entre tanto, a juzgar por los testimonios de los trabajadores, las condiciones de los trabajadores no han mejorado; todo lo contrario, han empeorado.

Condiciones infrahumanas

Las condiciones en que trabajan los obreros al servicio de Pacific son precarias. Por ejemplo, duermen en grandes carpas, las cuales se tornan invivibles por el calentamiento del plástico. En ellas no tienen ninguna privacidad y, por la cantidad de trabajadores (entre 12 y 13 mil), viven hacinados en estas carpas. Duermen en camarotes, en colchones de espumas o en algodón, sin ninguna condición ergonómica para el descanso de los trabajadores/as. Lo peor, sin embargo, es que se ven sometidos al sistema de la cama caliente: algunos trabajadores deben esperar a que otros se levanten para poder descansar. En ocasiones no encuentran dónde dormir.

Las baterías sanitarias son insuficientes y están en condiciones higiénicas deplorables: todo en rustico y abundan los malos olores. Las duchas para asearse son insuficientes y el agua no alcanza para cubrir la demanda. La relación de duchas es de 40 por cada 1400 trabajadores. Con frecuencia los trabajadores se ven obligados a pasar  sin asearse, lo que es terrible en las condiciones de calor y hacinamiento en que viven. Es todo lo contrario de lo que anuncia la publicidad de la empresa.

Y como si fuera poco, los trabajadores que salen a descanso, para llegar a su sitio de trabajo o residencia o viceversa, se gastan en promedio 2 días de ida y 2 de regreso. Pero las empresas no le reconocen por este concepto salario o algún incentivo.

Los trabajadores se quejan de que las empresas los afilian inconsultamente a las empresas del régimen de seguridad social que les conviene, ignorando que es un derecho que ellos tienen elegir dónde afiliarse. También denuncian que la empresa y sus contratistas no hacen los reportes de accidentes de trabajo de manera oportuna, y a veces ni siquiera los reportan. Hay en este momento 34 personas que fueron despedidas enfermas e incapacitadas, y no han tenido otra opción que insertarse en la economía informal de Puerto Gaitán. “A los trabajadores no se les permite liderar los Comités Paritarios de Salud Ocupacional, que son administrados por las mismas empresas. Por eso, dichos comités están integrados por personas que se convierten en juez y parte en los accidentes laborales”, indica Oscar García, representante de la Uso en Puerto Gaitán.

Desconocimiento y persecución a la Uso

La estrategia para levantar el paro el año pasado no fue negociar con la Unión Sindical Obrera – Uso-, sindicato de los trabajadores petroleros, sino crear amañadamente un sindicato de papel, con el auspicio de la Fundación Colombia Primero, que preside José Obdulio Gaviria. Esta suplantación no tiene antecedentes en la historia de la lucha obrera en Colombia. Eso le permitió desconocer la mayoría de reclamos que hacían los trabajadores a través de la Uso. Desde entonces, según cuenta García, arrecian las estrategias de la empresa y sus contratistas contra el sindicato. “Hay despido de trabajadores por el sólo hecho de haber difundido los boletines oficiales de la Unión Sindical Obrera en el Campo Rubiales. En nuestra presencia algunos directivos de las empresas les rapaban los boletines de las manos a los trabajadores para que no los leyeran. Hay presión indebida de la empresa y sus contratistas a los trabajadores para que no se afilien al sindicato so pena de ser excluidos de los listados de las Juntas de Acción Comunal”.

Otro elemento de la campaña desatada contra la “USO”, según cuenta Oscar García, son las infiltraciones y actos vandálicos, premeditados y calculados, para después endilgárselos a la Uso y mostrarlos así a la opinión pública. “Además, se ha considerado a puertas cerradas la necesidad de apartar a los líderes de la comunidad que acompañan este proceso, bajo la amenaza de atentar con grupos criminales contra la dirigencia sindical y sus activistas, todo encaminado a que el sindicato salga del área de Puerto Gaitán”.

La fuerza púbica ha sido un bastión fundamental aupado por la empresa para reprimir la protesta de los trabajadores/as. El ejército, en compañía de unidades de policía judicial, ha retenido a decenas de trabajadores y activistas, los ha trasladado a las instalaciones de las empresas y, según afirma García, los ha intimidado y acusado de guerrilleros, los ha reseñado e individualizado. En todos los casos ha tenido que dejarlos en libertad por falta de pruebas. Pero con eso han generado miedo y zozobra entre los trabajadores para disolver las manifestaciones. “Se ha convertido en una constante que las primeras reuniones de negociación que se hacen sean con los militares (generales del ejército y la policía). Pero la presencia de la fuerza pública en una mesa de acuerdos es intimidatoria y sus posturas inadecuadas para manejar esta clase de temas”.

A todas estas prácticas se suma, según algunos trabajadores de Pacific, la intimidación a los  trabajadores/as por parte de las empresas contratistas y subcontratistas para que se afilien a otra organización sindical y se desafilien de la Uso, so pena de no ser contratados nuevamente. Por lo demás, las empresas operadoras como Pacific Rubiales, Cepcolsa y Petrominerales han hecho acuerdos para discutir los temas laborales con la Uso. Pero niegan, según García, toda posibilidad de hacer acuerdos que beneficien a los trabajadores de empresas contratistas y subcontratistas con la Uso. “El argumento es que los trabajadores tercerizados no son sus empleados y por eso no pueden negociar por terceros. No obstante, las empresas operadoras son las únicas beneficiarias del trabajo que realizan los trabajadores tercerizados”.

Negociaciones sin acuerdos

El 19 de julio de 2011 se llegó a un acuerdo entre la empresa Pacific Rubiales y la Uso para sentarse a negociar las peticiones de los trabajadores/as. Sin embargo, la empresa Pacific Rubiales manifestó que no permitiría que la Uso hiciera presencia en sus instalaciones. En la mesa laboral se presentó el pliego de peticiones a Pacific Rubiales, que recogía las solicitudes para configurar las condiciones del trabajo decente en los campos petroleros. No obstante, la empresa, en el tema de derechos de los trabajadores, no ha querido negociar con la Uso. “El 19 de septiembre de 2011, ante la dilación de los compromisos de Pacific Rubiales y el irrespeto de los acuerdos para sentarse a negociar los derechos y las garantías laborales de  los obreros/as, los trabajadores decidieron nuevamente realizar asamblea permanente y salir a las jornadas de protesta”.

El 20 de septiembre de 2011 la asamblea permanente fue levantada mediante acta acordada por el gobierno nacional y la Uso en una mesa de negociación en la ciudad de Bogotá. En esa acta se acordaron algunas garantías para los trabajadores e iniciar el proceso de negociaciones y el ingreso de la Uso al Campo Rubiales. El 21 de septiembre de 2011 el acta fue refrendada por la empresa Pacific Rubiales y se pactó un mes de negociaciones entre la Uso y PR, sin ningún punto de acuerdo. “El 6 de octubre de 2011 Pacific Rubiales anunció un acuerdo con otro sindicato, el cual no tenía conocimiento de la problemática laboral de los obreros de Campo Rubiales”. Según García, este acuerdo desconocía los escenarios habilitados con la Uso y los trabajadores afiliados. Pero estuvo apoyado y avalado por la Vicepresidencia de la República, el Procurador General de la Nación, la Procuradora Delegada para Asuntos de Trabajo y Seguridad Social, el Subdirector (E) de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional –USAID, y el Secretario General de la Confederación General de Trabajadores-CGT.

El 1 de diciembre de 2011, en Villavicencio -Meta- se hizo un acuerdo entre Pacific Rubiales, el presidente de Asojuntas, el presidente de Asotransfuturo, representantes de los gremios de comerciantes y representantes de los trabajadores, donde se fijaban asuntos salariales. De forma paralela, sin embargo, ese mismo día en Bogotá se realizaron negociaciones entre representante de Pacific Rubiales, la Uso y el Ministerio de Protección Social sobre salarios, descanso y condiciones laborales, pero no se llegó a firmar acuerdo sobre la materia.

Inestabilidad laboral

Tal vez lo más terrible de la situación de los trabajadores petroleros en Puerto Gaitán y en todos los yacimientos que explota Pacific Rubiales es la calidad de los contratos. Alrededor de 13 mil trabajadores son subcontratados por empresas temporales y Coperativas de Trabajo Asociado (Sertempo y Servicios Asociados son dos de ellas), mientras el número contratado directamente por las operadoras es ridículamente escaso. Según denuncia la Uso, algunas temporales son de propiedad de empresas contratistas, con lo que se configura una doble intermediación, que necesariamente rebaja más el salario y las condiciones de los trabajadores.

Además, se dificultan las posibilidades de reclamaciones, pues las oficinas de las temporales y las cooperativas no están en Puerto Gaitán, sino en Bogotá. Y la Pacific Rubiales, como empresa operadora, no asume la responsabilidad solidaria frente al incumplimiento de los compromisos de las firmas contratistas y subcontratistas. “Los acuerdos con las empresas contratistas se convierten así en una expectativa de corta duración, pues, normalmente, los acuerdos son inestables y de corta duración, porque terminada la obra contratada con la operadora y al inicio de otra, las condiciones pactadas en la obra anterior son modificadas deliberadamente”.

En la mayoría de los casos, las empresas contratistas no tiene vocación de duración en el tiempo; otras son empresas débiles económicamente, y la gran mayoría son conformadas coyunturalmente para la realización de una obra específica, como las uniones temporales o los consorcios. “El cambio de su razón social, su liquidación y disolución son el pan de cada día”.

Un primer obstáculo que este tipo de contratación levanta es el hecho de que  los contratos de los trabajadores, en el mejor de los casos, alcanzan periodos máximos de cuatro meses. “Las prórrogas se otorgan como un premio a su obediencia ciega y a su desempeño laboral”. Así las cosas, la terminación del contrato para un trabajador sindicalizado, independiente de su fuero como dirigente, es el resultado simplemente del vencimiento del periodo por el cual se contrató. La decisión queda, de esta manera, cubierta de legalidad y oculta las razones políticas.

Por lo general, los contratos son de 28 días, que se ajustan a las jornadas de trabajo: 21 días de trabajo, siete de descanso. Pero estos días de descanso los trabajadores deben reponerlos con horas extras.

No pudimos conocer cuánto se gasta Pacific Rubiales en la campaña publicitaria que desplegó, pero por la agresividad y la constancia con que la sostiene cabe suponer que la cifra es astronómica. Deja mucho que desear la actitud de una empresa que mantiene a los trabajadores en estas condiciones de precariedad y prefiere gastarse una suma escandalosa de dinero en publicidad, en vez de atender las reclamaciones de los trabajadores.

 

Modificado por última vez el 17/06/2012

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