Arturo Buitrago

Arturo Buitrago

Tuesday, 09 July 2019 00:00

Tres, dos, uno: acción

En estos momentos (2018-2019) los educadores atraviesan por la tercera cohorte para ser ascendidos o reubicados salarialmente en el estatuto de profesionalización 1278 de 2002. El principal instrumento de evaluación es un vídeo que los maestros tienen que grabar de una práctica pedagógica en el aula de clase, lo que ha generado bastante malestar e incomodidad para muchos de ellos. 

 

Manuel Trujillo es un docente de vocación desde hace 38 años que ahora es rector en la institución educativa José Antonio Galán del municipio de La Estrella, Antioquia, sector La Tablaza. Manuel hace parte de los 161.912 maestros vinculados por el decreto “nuevo”, conocido como el 1278 de 2002, aunque en Colombia aún se encuentran maestros vinculados bajo el decreto el 2277 de 1979.

Mucha crítica ha tenido este decreto y más aún con los dos distintos instrumentos que se han implementado en cuestión de escalafón. Antes del 2015, el docente presentaba una prueba tipo Icfes diseñada por la Universidad Nacional de Colombia, basada en competencias. El resultado debía superar el 80%. En el año 2015 uno de los sindicatos más grandes de Colombia, Fecode, en contubernio con el gobierno de Juan Manuel Santos y la Ministra de Educación Gina Parody, negociaron luego de un largo paro. Concertaron una mejora salarial y cambiaron este examen escrito por un vídeo, unas encuestas y una planeación.

En conversación con Manuel, conocimos las críticas que tienen los docentes en contra de los nuevos instrumentos de ascenso en el escalafón.

¿Cómo es la evaluación y el ascenso en el escalafón?
Nosotros éramos evaluados para subir en el escalafón cuando ingresamos a la carrera docente: una prueba escrita de competencias, una prueba psicotécnica, los antecedentes disciplinarios y la experiencia laboral. Luego inicia durante un año el periodo de prueba, que es uno de los más largos de todo el sistema laboral. Cada año nos hacen una evaluación de desempeño, la cual pactamos con el jefe inmediato que en el caso de los docentes soy yo (porque soy directivo), y en mi caso son los directores de núcleo. Al finalizar el año hacemos un cara a cara y se asigna una valoración en cada una de las cuatro áreas de gestión, si el maestro no supera el 60% se realiza un plan de mejoramiento.

En el caso de los ascensos, hay que decir que para ser ascendidos o reubicados salarialmente en el estatuto de profesionalización 1278 de 2002, las cosas han cambiado desde 2015. Nos quieren convertir en payasos, en actores por medio de un vídeo.

¿Por qué el video no responde a las mismas directivas de la evaluación de desempeño (cuatro áreas de gestión) y solo están valorando una práctica de aula?
Lo que pretendían era evitar que nosotros fuéramos sometidos a rigores académicos. Nos toman como unos ineptos. Ahora nos ponen a hacer payasadas en un vídeo, eso no lo voy aceptar. Por primera vez me metí a realizar el vídeo, pero para protestar. Fecode dice “qué pesar de nosotros que somos tan indefensos, no nos evalúen, pongámonos a hacer un vídeo”. Eso se fue convirtiendo en una industria, hay una empresa que capacita a los maestros para responder, les mandan el guion ya listo, le dicen qué tiene que hacer. Además, está la industria de los dueños de las cámaras, o sea, las empresas que filman la práctica pedagógica. Y si no se pasa el 80% y queda muy cerca (79.55%) están las universidades ofreciendo los cursos para el ascenso.

Maestros vinculados bajo el decreto 1278 afirman que el costo de la grabación oscila entre los $150.000 y los $300.000, varía dependiendo de la zona donde hay que ir a grabar. Llevan dos cámaras con trípode, los micrófonos y le entregan al docente el vídeo listo. Muchas veces ellos recomiendan a los maestros cómo hacer que la práctica quede mejor: el testimonio inicial (con telepronter incluido), el desarrollo de la clase y la reflexión final, que son los tres momentos que deben estar en el vídeo.

¿Y quiénes son los pares evaluadores?
Yo realizo un símil que se aplicó aquí en la época de la gran violencia jurídica, que hoy llegó a las aulas y a los escenarios pedagógicos, los pares son anónimos, jueces sin rostro, que nos critican y nos etiquetan como malos simplemente porque quieren, sin una justificación pedagógica. A mí me tocó ver profesores llorando porque los pares evaluadores, que son anónimos, les escribían en la retroalimentación que trataban mal a los estudiantes.

En el sistema educativo el evaluador y el evaluado tienen que mirarse a la cara porque la evaluación es un instrumento que se aplica para mejorar. La evaluación debe ser objetiva, partir de lo que se tiene pactado en el criterio. Las mismas palabras que le mandan a uno, se las mandan a todos, están libreteadas en la retroalimentación.

Docentes que se presentaron para la segunda cohorte (2016-2017) y que no alcanzaron el puntaje de 80%, encontraron en la retroalimentación comentarios como: “El docente no es consistente en el trato respetuoso con sus estudiantes y, algunas veces, es indiferente frente al comportamiento de estos. Aunque en algunas ocasiones promueve la cohesión entre el grupo de estudiantes, se evidencia poco apoyo y por lo general, el trato entre estos es irrespetuoso. Aunque propicia la participación de los estudiantes, no logra motivarlos e involucrarlos en las actividades propuestas”.

Aunque los maestros pueden hacer reclamaciones durante el proceso, las respuestas a los docentes siempre fueron negativas. “Nos permitimos informarle que de conformidad con la Ley Estatutaria 1581 de 2012 y la Ley 1324 de 2009, estas solicitudes no se pueden responder de manera favorable al interesado, ya que esta información ostenta carácter reservado”, fue la respuesta común que recibieron los educadores.

Manuel, ¿qué piensa usted de la evaluación docente?
Creo que hay que prepararlos para las nuevas pedagogías, las nuevas tendencias del aula, los nuevos movimientos sociales. Un maestro es un dinamizador social, el pueblo se transforma en las aulas de clase, en la dinámica de la escuela.

Es muy triste que a los maestros se nos evalúe tanto. No he visto que a los médicos los evalúen para subirles el sueldo, a los jueces tampoco, y los generales solo van y hacen un curso.

Yo no entiendo por qué Fecode no llegó a un arreglo en ese tema, ¿queremos mejorar a los maestros? Gobierno, coja cohortes de maestros y llévelos a las aulas universitarias y actualícelos de cuenta suya, ¿por qué Fecode no arregló así? Preparemos los nuevos maestros, cojamos cohortes de las mismas bases y formemos cohortes de preparación y análisis pedagógico, es que la escuela tiene en su interior su propia dinámica de crítica, tiene maestros muy bien preparados, pensadores, pero nos desconocen, nos creen ineptos, nos creen burros.

¿Qué otros aspectos negativos tiene hacer el vídeo?
Los maestros dejan de ser ellos, llegan donde uno solicitando que le preste un grupo que se maneje bien, no cumplen el protocolo y tienen que volver a grabar. Se estresan porque están en un escenario irreal. El aula de clase es como la habitación del matrimonio, es muy íntima porque es la relación de unos seres humanos que están en controversia permanente. Un aula es un ambiente humano de aprendizaje y desaprendizaje. Cuando le meten a alguien allá, le violan la intimidad, es como hacer una ruptura amorosa.

Yo conozco a una docente de la vereda El Cedro, en el municipio de Yarumal. Me escribió que ellos tenían programado que les grabaran el vídeo un viernes, pero tuvieron que reprogramar porque el camarógrafo se accidentó y les mandó otro diciéndoles que iba un lunes festivo. Citaron los niños un lunes festivo, llegaron cuatro a un aula y seis a otra, porque eran dos profes. Así tuvieron que hacerlo. En medio de los nervios todo salió mal, fuera de eso tuvieron que pedir permiso a los lugartenientes de la zona, que son los que controlan, para poder entrar una persona con cámaras. La docente me escribía y me decía: “rector, sé que voy a perder, es mi oportunidad, y eso no lo entiendo”. Otros maestros me dicen: “yo me gradué de maestría, estoy haciendo mi doctorado. Nos postgraduamos y tenemos que hacer esta payasada para que nos asciendan”.

¿Y los estudiantes qué dicen?
Los muchachos están siendo solidarios con los maestros. De hecho, se comprometen a ser juiciosos y ordenados. Preguntan lo que deben preguntar, mejor dicho, también ellos fingen, se rescata esa solidaridad.

Si la razón de ser de la escuela son los estudiantes, es un absurdo que un vídeo valga un 80%. Debería valer más el comentario de los pares, lo que piensan los estudiantes del maestro, pero no, para el Icfes y el Ministerio vale más ponernos a hacer una cosa que no hace parte de nosotros.

¿Qué dice el sindicato de Adida?
En la última asamblea general se rechazó ese instrumento de ascenso y reubicación. Los delegados votaron negativamente a este sistema de evaluación de cohortes, pero hay unos delegados que la defienden con vehemencia, y lo más triste es que son del 1278. A muchos de esos delegados les queda muy fácil porque se graban en esas asambleas y los hacen ascender.

Queda claro que la base del sindicato está en oposición, no sé cuándo va a llegar a los que negocian, mejor dicho, a los que politiquean con el sindicato. Para mí el sindicato es un partido político, una plataforma política con sus ideologías, muchos llegan a puestos burocráticos en las Gobernaciones y Alcaldías, eso efectivamente pasa como fue el caso del dirigente sindical de Adida, Hazz Mariaga que ahora es director de la educación rural en Antioquia. Muchos de los sindicalistas llevan años sin estar en un aula de clase, eso de estar en un aula les es muy difícil.

***


Testimonio de un par evaluadora
Martha*, una educadora que se inscribió en la convocatoria para ser evaluadora, nos contó lo siguiente: “El operador para realizar la selección y todo el proceso de capacitación es la Corporación Mixta para la Investigación y el Desarrollo de la Educación – Corpoeducación. De primera mano me enteré porque unos compañeros de la escuela en la que trabajo me contaron. Además, la convocatoria fue publicada en la página web del Icfes el sábado 25 de mayo para que los interesados se inscribieran hasta el 29 de mayo.

Para ingresar tuvimos que realizar dos pruebas, la primera fue un cuestionario de 30 preguntas de lectura crítica y la visualización de un vídeo del cual teníamos que responder unas preguntas. Los mejores resultados pasábamos a la segunda fase que correspondía a una capacitación de cuatro horas durante cinco días. Por cada una de las capacitaciones nos pagaron $107.000 y por cada vídeo evaluado $80.000.

Lo que nos insistían mucho, para lo cual tuvimos que firmar fueron unas cláusulas de confidencialidad. Todos los participantes somos educadores en ejercicio, durante los talleres nos colocaban a analizar entre todos los 75 ítems con los cuales evaluamos los vídeos, este ejercicio generó mucho debate por las posturas de los pares; algunas muy extremas y otras más conciliadores. Para las capacitaciones teníamos prohibido entrar al salón celulares, lapiceros, cuadernos y todo el material que nos entregaban, como unas guías, se tenían que quedar allá. En las conversaciones insistían también que nos preocupáramos más por la forma de dar la clase y no tanto por el contenido desarrollado por el docente durante su clase.

Cada día vamos a un salón, dispuesto por Corpoeducación, con computadores y unos monitores encargados. Nos cargaban dos o tres vídeos por día, cada uno tiene un promedio de tiempo para ser evaluado de una hora y 15 minutos. Nosotros llenamos las respuestas, unas seleccionando sí o no, y otras de frecuencia (con respuestas como “muchas veces, algunas veces”). El promedio de la duración de los vídeos está entre 45 y 55 minutos. No se pueden adelantar, solo retroceder, por si tenemos dudas.

Por el momento hay un promedio de 88.000 vídeos para ser evaluados. Los monitores están preocupados porque son muchos, para cumplir el cronograma figado por el Icfes nos va tocar doblar horarios. Por mi parte yo voy a coger dos turnos de los tres que hay: de 2:00 p.m a 6:00 p.m y de 6:00 p.m a 10:00 p.m. La platica me sirve bastante.
*El nombre fue cambiado a solicitud de la fuente.

Sunday, 04 February 2018 19:00

El cronista de la revolución

La escuchas y la vuelves a escuchar,una y otra vez. Es esa canción que ha sonado desde los años 60, y que ha sido traducida en distintos idiomas. No sabes si ponerte de pie y buscar una pareja para bailar, o simplemente encontrar tu propia sombra y bailar con ella,o quedarte sentado para dejarte encantar por esa cancióny evocar el sentimiento que una guitarra, con sus seis cuerdas, sobre el pecho y muy cerca del latido del corazón, le hacía vibrar a su intérprete. A un lado de él, Santiago Martínez, Rafael Lorenzo y Pedro Sosa, uno de ellos con otra guitarra marcando el ritmo, unas maracas moviéndose al vaivén de las olas del mar cubanas,y el percusionista con una lata de betún golpeando el piso, como un cencerro recordando el paso libertario de aquellos hombres y mujeres que un día bajaron de la Sierra Maestra al ritmo de la revolución.

Ese son musical develó el sentimiento más profundo de amor hacia el pueblo, de aprendizajes del Caribe que le transmitió a otros pueblos para entonar la libertad como esperanza y verdad; un amor profundo de los bardudos a las personas sencillas, a los campesinos a todo el pueblo cubano, en esa voz ronca y gruesa de Carlos Puebla y su conjunto Los Tradicionales que fundó en 1953.



…Aprendimos a quererte
desde la histórica altura
donde el sol de tu bravura
le puso cerco a la muerte…


Esas crónicas convertidas en ritmos tradicionales del Caribe le dijeron al pueblo cubano y atodo el mundo, especialmente a su vecino del norte, que nadie ni nada podría detener la gran marcha hacia un mundo mejor, iniciada un primero de enero de 1959. Carlos como muchos cubanos vivió el cambio de sistema político al ver llegar una nueva estrella a su país.

Nació en Manzanillo, una ciudad ubicada en el oriente de Cuba en la provincia de Granma un 11 de septiembre de 1917, día que coincide, curiosamente, con el golpe de Estado al presidente socialista Salvador Allende en Chile en 1973, a quién unas coplas también le escribió (Elegía a Salvador Allende), y con el atentado a las Torres Gemelas en los EEUU en 2001.

Carlos: cómo no aprender tanto de él en sus canciones, cuando cantaba con la cadencia del ritmo cubano, sintiendo el calor del otro en las manos,moviéndose a este ritmo en el baile. Ya sabía muy bien cómo expresarlo antes de la revolución, cuando desde sus inicios como músico popular y tradicional del folklore cubanosus canciones eran especialmente boleros, canciones de amor. Luego del triunfo, Carlos siguió cantándole al amor, a un amor revolucionario; fue insistente en hacer música los hechos triunfantes en la voz y el sentir del pueblo.En esas canciones narraba la nueva vida para el pueblo cubano, y las letras descubrían la importancia de las reformas educativas, agrarias, culturales, etc. Esas canciones aún siguen mostrando el porvenir y la esperanza.

Una vez leí que desde muy niño se dedicóde forma autodidacta a aprender música, primero con la armónica y luego con la guitarra;además que tuvo que trabajar en esa época en distintos oficios: carpintero, zapatero, azucarero, entre otros más, y por ello sabía muy bien cuál era el camino para hacer la revolución con su voz y guitarra.Eso hasta que pudo dedicarse a la música por completo en 1953, en La Habana. Enla Bodeguita del Medio entonaba las canciones que tanto recorrieron el mundo por las radios y los LP, como una especie de afrodisiaco musical.


Sin duda, las letras de todas las canciones siempre estaban cargadas de poesía y como decía Gabriel Celaya “la poesía es un arma cargada de futuro”, era y es música para hacer el amor en su marcado compás caribeño: en las reuniones de amigos, en las tertulias, en la intimidad y soledad de la casa, en el recorrido hacia el lugar de estudio, en los café-bar de salsa y boleros, en todas partes canciones como: Hasta siempre Comandante Che Guevara, Canto a mi Pueblo, Cuba que linda es Cuba,Duro con él, La Bola, Soy del pueblo, Queremos vivir en paz, Que pare un momento el Son, Soy del pueblo, Todo por la reforma agraria, YankeeGo Home,  Mira yanqui como nos reímos, Y en eso llego Fidel, esta última una de las más sonadas.


Aquí pensaban seguir
ganando el ciento por ciento
con casas de apartamentos
y echar al pueblo a sufrir

Se acabó la diversión,
llegó el Comandante
y mandó a parar (Bis)



En eso llegó Fidel, describe claramente cómo era cuba antes de la revolución,la “diversión” simboliza el casino, la lotería, el juego, lo que se había convertido la isla, como el patio trasero de diversión para los gringos, con el amparo de los gobiernos cubanos.

Pasamos la vida escuchando canciones, y esta se va transformando en la medida que estas ondas sonoras se integran al latido del corazón, ese que está al lado izquierdo y tiene la sangre roja. Carlos Puebla como muchos de la generación de músicos de los años 60, que comprendían movimientos como la Nueva Trova Cubana, la Nueva Canción, la Nueva Canción Chilena, Canción Social, tenían tres cualidades particulares, independiente del país: un gran amor por las personas más humildes y sencillas del país, porque muchas veces no tienen cómo expresar sus necesidades, querer mejorar las condiciones sociales, especialmente de las zonas más vulnerables para que no haya desigualdad, y un respeto profundo por la cultura, sus tradiciones, su lenguaje sencillo, sus instrumentos y la forma de relacionarse. Como se repetía luego de las elecciones en Chile un 4 de septiembre de 1970, luego del triunfo de la Unidad Popular liderado por Salvador Allende: "No puede haber una revolución sin canciones".

Y nada más sencillo que Carlos Puebla, como lo escribió el mismo para su epitafio:
Yo soy esto que soy
un simple trovador que canta.

Monday, 11 September 2017 19:00

El cronista de la revolución

La escuchas y la vuelves a escuchar,una y otra vez. Es esa canción que ha sonado desde los años 60, y que ha sido traducida en distintos idiomas. No sabes si ponerte de pie y buscar una pareja para bailar, o simplemente encontrar tu propia sombra y bailar con ella,o quedarte sentado para dejarte encantar por esa cancióny evocar el sentimiento que una guitarra, con sus seis cuerdas, sobre el pecho y muy cerca del latido del corazón, le hacía vibrar a su intérprete. A un lado de él, Santiago Martínez, Rafael Lorenzo y Pedro Sosa, uno de ellos con otra guitarra marcando el ritmo, unas maracas moviéndose al vaivén de las olas del mar cubanas,y el percusionista con una lata de betún golpeando el piso, como un cencerro recordando el paso libertario de aquellos hombres y mujeres que un día bajaron de la Sierra Maestra al ritmo de la revolución.

Ese son musical develó el sentimiento más profundo de amor hacia el pueblo, de aprendizajes del Caribe que le transmitió a otros pueblos para entonar la libertad como esperanza y verdad; un amor profundo de los bardudos a las personas sencillas, a los campesinos a todo el pueblo cubano, en esa voz ronca y gruesa de Carlos Puebla y su conjunto Los Tradicionales que fundó en 1953.



…Aprendimos a quererte
desde la histórica altura
donde el sol de tu bravura
le puso cerco a la muerte…


Esas crónicas convertidas en ritmos tradicionales del Caribe le dijeron al pueblo cubano y atodo el mundo, especialmente a su vecino del norte, que nadie ni nada podría detener la gran marcha hacia un mundo mejor, iniciada un primero de enero de 1959. Carlos como muchos cubanos vivió el cambio de sistema político al ver llegar una nueva estrella a su país.

Nació en Manzanillo, una ciudad ubicada en el oriente de Cuba en la provincia de Granma un 11 de septiembre de 1917, día que coincide, curiosamente, con el golpe de Estado al presidente socialista Salvador Allende en Chile en 1973, a quién unas coplas también le escribió (Elegía a Salvador Allende), y con el atentado a las Torres Gemelas en los EEUU en 2001.

Carlos: cómo no aprender tanto de él en sus canciones, cuando cantaba con la cadencia del ritmo cubano, sintiendo el calor del otro en las manos,moviéndose a este ritmo en el baile. Ya sabía muy bien cómo expresarlo antes de la revolución, cuando desde sus inicios como músico popular y tradicional del folklore cubanosus canciones eran especialmente boleros, canciones de amor. Luego del triunfo, Carlos siguió cantándole al amor, a un amor revolucionario; fue insistente en hacer música los hechos triunfantes en la voz y el sentir del pueblo.En esas canciones narraba la nueva vida para el pueblo cubano, y las letras descubrían la importancia de las reformas educativas, agrarias, culturales, etc. Esas canciones aún siguen mostrando el porvenir y la esperanza.

Una vez leí que desde muy niño se dedicóde forma autodidacta a aprender música, primero con la armónica y luego con la guitarra;además que tuvo que trabajar en esa época en distintos oficios: carpintero, zapatero, azucarero, entre otros más, y por ello sabía muy bien cuál era el camino para hacer la revolución con su voz y guitarra.Eso hasta que pudo dedicarse a la música por completo en 1953, en La Habana. Enla Bodeguita del Medio entonaba las canciones que tanto recorrieron el mundo por las radios y los LP, como una especie de afrodisiaco musical.


Sin duda, las letras de todas las canciones siempre estaban cargadas de poesía y como decía Gabriel Celaya “la poesía es un arma cargada de futuro”, era y es música para hacer el amor en su marcado compás caribeño: en las reuniones de amigos, en las tertulias, en la intimidad y soledad de la casa, en el recorrido hacia el lugar de estudio, en los café-bar de salsa y boleros, en todas partes canciones como: Hasta siempre Comandante Che Guevara, Canto a mi Pueblo, Cuba que linda es Cuba,Duro con él, La Bola, Soy del pueblo, Queremos vivir en paz, Que pare un momento el Son, Soy del pueblo, Todo por la reforma agraria, YankeeGo Home,  Mira yanqui como nos reímos, Y en eso llego Fidel, esta última una de las más sonadas.


Aquí pensaban seguir
ganando el ciento por ciento
con casas de apartamentos
y echar al pueblo a sufrir

Se acabó la diversión,
llegó el Comandante
y mandó a parar (Bis)



En eso llegó Fidel, describe claramente cómo era cuba antes de la revolución,la “diversión” simboliza el casino, la lotería, el juego, lo que se había convertido la isla, como el patio trasero de diversión para los gringos, con el amparo de los gobiernos cubanos.

Pasamos la vida escuchando canciones, y esta se va transformando en la medida que estas ondas sonoras se integran al latido del corazón, ese que está al lado izquierdo y tiene la sangre roja. Carlos Puebla como muchos de la generación de músicos de los años 60, que comprendían movimientos como la Nueva Trova Cubana, la Nueva Canción, la Nueva Canción Chilena, Canción Social, tenían tres cualidades particulares, independiente del país: un gran amor por las personas más humildes y sencillas del país, porque muchas veces no tienen cómo expresar sus necesidades, querer mejorar las condiciones sociales, especialmente de las zonas más vulnerables para que no haya desigualdad, y un respeto profundo por la cultura, sus tradiciones, su lenguaje sencillo, sus instrumentos y la forma de relacionarse. Como se repetía luego de las elecciones en Chile un 4 de septiembre de 1970, luego del triunfo de la Unidad Popular liderado por Salvador Allende: "No puede haber una revolución sin canciones".

Y nada más sencillo que Carlos Puebla, como lo escribió el mismo para su epitafio:
Yo soy esto que soy
un simple trovador que canta.

Saturday, 29 April 2017 19:00

Mi amigo Carlitos, el reciclador

“Yo tenía en uno de los costados del parque principal un puestico de mangos, duré casi seis años con él, este me dio el sustento diario para mí y mi madre. Ponía los mangos encima de una cajita de plástico blanca, la recuerdo muy bien, y con unas varillas que servían de patas para que quedara como una mesita. Vendía de todos los precios: desde $100 hasta $500. Los conseguía trepándome en los árboles frutales de las veredas del corregimiento donde vivo: San Antonio de Prado, en Medellín. Con lo que alcanzaba a vender en un día compraba unas panelas, arroz, dos huevos y varias papeleticas de café para llevarlas a mi casa, donde vivo con mi mamá. Ella está ya muy viejita; con sus 84 años de vida ya tiene dificultades para caminar, y casi todo el tiempo está quieta en la casa.  

Esa era mi rutina de todos los días, hasta el día que entendí que la situación económica estaba muy dura. Recuerdo que una tarde mamá llegó al puesto de mangos para pedirme algún peso para comprar lo del almuerzo y no había ni vendido $500, esa noche conversando con ella en casa le dije que ese negocio estaba muy malo. –Claro mijo, ni para comprar dos papeleticas de café alcanza–, me contestó. Entonces decidí rebuscármela de otra forma. Yo no iba a dejar que mamá aguantara ni que se muriera de hambre. Uno no puede dejar morir de física hambre al ser que le dio la vida.

Es que a uno de 49 años dónde lo van a contratar, dónde voy a conseguir trabajo en una empresa con todas las prestaciones y seguridad social. A uno viejo y acabado en ninguna parte lo contratan legalmente. En esos días de desolación, tratando de vender los manguitos, fue cuando se me apareció la virgen en un pensamiento, una idea para salir de este apuro. Me dije: Carlos Arturo, me voy a poner a reciclar. Y pensé que cuáles eran los lugares donde no pasaban reciclando, y fue cuando decidí coger una ruta algo larga para ensayar. Conseguí dos costales de malla, de esos rojos, me los colgué en cada hombro y arranque a caminar loma arriba. Las primeras veces el recorrido era desde el parque principal del corregimiento hasta la vereda Montañita; entraba al lugar que llaman “La Quesera” y volvía a bajar dando una especie de vuelta, eso es como 6 kilómetros en total. Fue un martes, nunca se me olvida cuando empecé, porque ese día es que pasa el camión de la basura por esas veredas. Recogí tanto reciclaje que cuando bajaba llevaba los dos costales llenos, y en las manos como podía también cargaba reciclaje, bueno, lo que creía que era reciclaje, pues no todo lo que llevaba se podía vender. Yo pensaba que todo lo que las personas botaban servía para venderlo en la chatarrería.

Con el pasar de los días los habitantes de la zona me fueron conociendo y dejaban al lado de la basura que se lleva el camión, las bolsas con el reciclaje. Y aprendí con el tiempo que lo que a uno le sirve es papel, cartón, envases de gaseosa grandes, y chatarra, que es por la que mejor pagan.

Con los cinco años que llevo en el reciclaje, he aprendido que no todo se puede ir a vender el mismo día que se recoge, toca ir guardando en la casa, especialmente lo que es la chatarra. El reciclaje cambia mucho de precio. Lo mantengo bien organizado, porque hay que separarlo bien, estripar bien las latas, clasificar el papel archivo de los otros, el cobre, el aluminio, no solo es recogerlo, toca arreglarlo bien para que no lo rechacen donde lo vendo, y no pierda tiempo en la bodega, entonces llevo todo a la casa y allí lo clasifico muy bien. Por eso es que en la casita organicé varios lugares para mantenerlo, muchas veces esa chatarra me ha sacado de unos líos impresionantes. Es muy difícil ahorrar plata en estos tiempos que todo es tan costoso y toca vivir del día a día. Guardar la chatarra es como tener unos ahorros para el día que suba el precio y llevarla a vender.

De las situaciones que le pasan a uno por ignorante al principio, fue la vez que llevaba las botellas de cerveza a la chatarrería, allí me pagaban por kilo de vidrio, pero si las vendo directamente en las tiendas me dan $100 por botella, así le gana uno más.

Donde vendía el reciclaje, le caí bien al señor, porque yo desde siempre he sido una persona muy humilde y honrada. Un día llegué con tantos costales trepados en mi hombro y sudando hasta petróleo, como dicen. El señor me propuso prestarme una carreta pequeña que no estaba usando, con la única condición que mientras la usara fuera construyendo la mía, esto para que me fuera más fácil transportar todo el material. Ese día salí empujando la carreta del negocio, y con la chatarra que iba recogiendo en los recorridos fui haciendo la propia. Solo me quedaba faltando pagar a un soldador para armarla y comprarle las llantas, entonces un señor que me regala el reciclaje me prestó la plata y así pude terminarla.

Uno de los días más alegres que tuve fue cuando la armamos. La organizamos muy bien, con llantas grandes para que me quedara fácil moverme al subir y bajar con el reciclaje, y con varas largas para poder agarrarla. Mi carreta es única en el pueblo, quedó lo más de bonita, y pintadita toda azul. Cuando bajo muy cargado la gente me grita: ¿Carlitos compró un camión o qué?

Los martes y los viernes son los días que voy a recoger el reciclaje en la vereda, porque son los días que pasa el camión de la basura, y los otros días me dedico a organizarlo bien. También hay días que voy a ayudarle al señor de la chatarrería a organizar todo el material que le llega, otros días hay personas a las que les recojo el reciclaje que me dicen que les ayude a arreglar el techo de la casa, a trastearse, a limpiar la finca, a revolver la mezcla para tirar segundos pisos, y yo estoy dispuesto a ayudarles para lo que necesiten. Es como un servicio mutuo”.

Carlitos saca de su bolsillo un imán grande, lo pone encima de una lata, y esta no se pega, entonces coge la lata y la mete en una de las bolsas de la basura. “Mire esto, no sirve de reciclaje. Señor, hoy en día las cosas no las hacen como antes, ya todo es basura, y hacen las cosas con pasta, todo es desechable, como la vida misma”.

Wednesday, 02 November 2016 19:00

Hija de su tiempo: Alfonsina Storni

Cómo te conocí
Pasaba en el calendario el año 1996 cuando uno de mis amigos, Ignacio, me prestó un cassete negro viejo que hoy todavía conservo. Era de su padre, pero estábamos en  la época de la juventud en que todos los amigos compartíamos la música que nos gustaba. Era una recopilación de música latinoamericana muy de moda para la época; habían canciones de Inti Illimani, Silvio Rodríguez, Pablo Milanés,  y por el lado B, al inicio, había una canción interpretada por Mercedes Sosa, muy bien la recuerdo, sus versos me conmocionaron... “por la blanda arena que cubre el mar, su pequeña huella no vuelve más, y un sendero sólo de pena y silencio llegó hasta el agua profunda”, cantaba ella con esa voz tan profunda.

Días después llegué a la casa de Ignacio esperando a su padre para preguntarle más sobre aquellos versos. La sensación que tenía era como la de un pequeño niño con ansias de un regalo. Pasadas las 7:30 pm escuché desde el cuarto que estábamos, abrir la puerta de la casa; era el padre de Ignacio. Las emociones se hicieron muy presentes. Luego de saludarlo, inmediatamente lancé la pregunta casi sin dejarlo llegar, -espere un momento me preparo un café y nos sentamos un rato en la sala-, me dijo.

Acomodados en la sala los tres, colocamos el cassete para escuchar en el lado B la canción, que el papá de Ignacio nombró como “Alfonsina y el mar”. Aquellos versos comenzaron a flotar por el aire; de la biblioteca sacó dos pequeños libros café, uno de ellos llamado “Antología poética”, y empezó a leer en voz alta este poema:

“Dientes de flores, cofia de rocío, manos de hierbas, tú, nodriza fina, tenme puestas las sábanas terrosas y el edredón de musgos escardados.
Voy a dormir, nodriza mía, acuéstame. Ponme una lámpara a la cabecera, una constelación, la que te guste, todas son buenas; bájala un poquito.
Déjame sola: oyes romper los brotes, te acuna un pie celeste desde arriba y un pájaro te traza unos compases para que te olvides. Gracias… Ah, un encargo, si él llama nuevamente por teléfono le dices que no insista, que he salido…”

Luego, nos contó que la canción que tanto me gustó fue escrita por Ariel Ramírez y Félix Luna, inspirada en estos versos que hacen parte del último poema que Alfonsina Storni escribió antes de morir. Nos dijo también que de su muerte hay muchos mitos: que ocurrió internándose en el mar lentamente hasta morir, que desde la parte alta del muelle del Club Argentino de mujeres en Mar de Plata, Argentina se lanzó al mar, y otros cuentan que fue un accidente mientras caminaba por el muelle.

Seguimos la noche entre versos y poemas, y las historias de una América Latina convulsionada por los cambios, la migración y las nuevas políticas estatales. Aún trato de recordar muchos más de los detalles que escuchábamos del papá de Ignacio al contarnos sus pasiones por la música y la poesía latinoamericana. Él era muy enfático en la necesidad de tomar como ejemplo aquellas personas luchadoras que lograron revolucionar la vida desde la cotidianidad.

Hoy, luego de tantos años de leer poesías, sigo resaltando en Alfonsina Storni su verso tierno y amoroso, su revolución de sentir la vida, de cómo los versos que se postraron de sus manos a los cuadernos en la intimidad se convirtieron en luz.


Alfonsina por ella misma
Mi nombre es Alfonsina Storni, nací el 29 de mayo de 1892 en Sala Capriasca, Suiza; mis padres fueron Alfonso Storni y Paulina Storni. A mis 4 años, junto a mis padres y hermanos nos trasladamos hasta Argentina en la ciudad de Rosario. Cuando tenía 12 años escribí un poema algo triste y centrado

Mi vida siempre ha estado enfocada al mundo de las artes; aunque mis primeras experiencias laborales fueron ayudando a mi madre en labores simples dentro de un pequeño lugar para tomar café, como lavar los platos y atender las mesas.

En mi adolescencia me adentre más al mundo del teatro convirtiéndome en actriz, después decidí realizar una carrera como maestra rural en Coronda y allí recibí mi título profesional. En esos momentos me vincule a dos revistas literarias: "Mundo Rosarino" y "Monos y Monadas", donde escribía y conocí muchos de los poetas más importantes para la época como Horacio Quiroga, Federico García Lorca, entre otros. Como mujer fui una de las primeras en hacer parte de la comunidad de escritores de Argentina. Mi verdadera pasión siempre ha sido escribir.

Friday, 01 August 2014 16:39

Tocó esperar las volquetas

Volquetas

Levantarse temprano, antes que el sol salga, ponerse la ropa de trabajo, las botas y el sombrero se está convirtiendo para muchos campesinos que viven en los alrededores de la ciudad de Medellín en historia del pasado. Y no es producto de las nuevas tecnologías agropecuarias, sino que esa vocación campesina de sembrar cuando la luna indique el cuarto creciente, podar,  desyerbar o abonar en menguante ha cambiado para los nuevos campesinos. A ello los ha forzado el precio tan bajo de sus productos en el mercado y las “oportunidades”, que abre para las fincas campesinas los nuevos planes de ordenamiento territorial –POT-, que intenta convertir lo urbano en suburbano.

Tuesday, 01 July 2014 17:28

¡Foooo!, yo no fui

malos-olores

Ingresamos al baño y nos sentamos en eso que el artista Marcel Duchamp en 1917 inmortalizó con el nombre “La Fuente” en el museo de Nueva York, otros lo han denominado como la silla de la filosofía y otros como el lugar de la intimidad más importante en esta sociedad. Luego de levantarnos le activamos el dispositivo que hace que corra una corriente de agua y se lleve bien lejos lo depuesto allí. Y no hay nada más incómodo que verlo dar vueltas y quedarse en aquel lugar o devolverse porque el desagüe se tapó.

Saturday, 15 September 2012 17:34

El periódico El Mundo y su disfraz

Desde el primero de septiembre en el periódico El Mundo, que circula principalmente en la ciudad de Medellín (área metropolitana), aparece, debajo de su logo, particularmente en una franja roja, "la compra de este periódico financia los proyectos de Fundamundo”. Además, el costo del periódico rebajó de $1.200 a $1.000 de lunes a viernes. Todos sabemos que los medios de comunicación masiva están inscritos en contextos de intereses económicos y políticos, oportunistas, donde la información y la opinión están sujetas a esto, entonces, la pregunta obligada es: ¿por qué el cambio de razón comercial de este periódico y su baja de precio?{jcomments on}

Friday, 25 May 2012 15:01

¡Como que nos engañaron!

Hace aproximadamente 1 año una señora visitó la institución donde laboro como docente, en Itagüí- Antioquia, a ofrecer una maestría en gestión de la tecnología educativa. Y varios docentes nos reunimos para escuchar cuál era su propuesta. Inicialmente nos motivamos, porque la maestría que nos ofrecía tendría un subsidio del 50% por el hecho de ser docentes vinculados al magisterio.

María Mercedes Becerra Espitia fue una joven estudiante esperanzada en culminar sus estudios e ingresar formalmente al mundo laboral, ese que pensaba era justo; recordaba siempre una frase que en el colegio le decían mucho los profesores: “el trabajo dignifica al ser humano”; pero en el momento de llegar al almacén 9:00 am, nunca había sospechado que el trabajo no es ese simple ejercicio de vender y que cada 15 días le paguen su sueldo. Ese día que salió a las 7:00 pm aprendió una verdad que muchos conocían desde sus propios sufrimientos y que nunca se la enseñaron en el Sena durante las clases de “emprendimiento”.

 

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