Aaron Tauss* y Alexander Bacca Muñoz**

Aaron Tauss* y Alexander Bacca Muñoz**

El pasado20 de febrero Venezuela realizó el lanzamiento del petro, una criptomoneda que basa su valor en las inmensas reservas petroleras del país suramericano. Venezuela es el noveno exportador de petróleo, y cuenta con las mayores reservas probadas de crudo en el mundo. Además, tiene las mayores reservas de crudo liviano afuera del Medio Oriente. Según el presidente Nicolás Maduro, dicha decisión se hizo necesaria “para avanzar en materia de soberanía monetaria, para hacer transacciones financieras y para vencer el bloqueo financiero”. La introducción del Petro forma parte de una guerra económica contra los Estados Unidos, en la cual el crudo venezolano es utilizado como un arma económica lanzada contra el dominio del dólar en los mercados internacionales.

A finales de la Segunda Guerra Mundial, los Estados Unidos asumieron el liderazgo hegemónico en la organización del sistema capitalista a nivel global. En la conferencia de Bretton Woods en 1944, la delegación estadounidense no solamente logró redefinir las reglas del comercio y del sistema financiero y monetario mundial, sino que también estableció el dólar como nueva moneda de reserva internacional, respaldado por el patrón oro.

Tras dos décadas de relativa estabilidad económica y financiera, el sistema de Bretton Woods entró en una crisis estructural. El tipo de cambio fijo entre el dólar y el oro obligó a los Estados Unidos a limitar la emisión de la moneda circulante, siempre en proporción a sus reservas de oro, lo cual resultó ser contraproducente para la reproducción de las políticas keynesianas y del modelo de acumulación fordista, los cuales dependían de la expansión del gasto público de los países industrializados y del endeudamiento estadounidense. Para controlar la creciente inflación y evitar una devaluación del dólar, el presidente Richard Nixon cortó unilateralmente el vínculo entre el dólar y el oro a principios de la década de los 70. Tal decisión frenó la creciente disminución de reservas de oro estadounidenses y, a la vez, defendió al dólar como moneda de reserva internacional.

Mientras las transacciones comerciales y financieras internacionales continuaban realizándose en dólares, los Estados Unidos prepararon profundos cambios estructurales en el capitalismo global, los cuales siguen marcando el sistema internacional hasta hoy en día. En 1973 se firmó un acuerdo con la potencia petrolera Arabia Saudita, convirtiendo al dólar en la moneda principal para la determinación del precio del crudo y las transacciones petroleras en los mercados internacionales. Los dos gobiernos pactaron que las exportaciones petroleras del país árabe se realizarían exclusivamente en dólares y que los petrodólares generados se invertirían principalmente en bonos del Tesoro estadounidense. Además, a cambio de la protección militar y la venta de armamento estadounidense, Arabia Saudita se comprometió a convencer a los otros países de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) de adoptar el “petrodólar estándar”.

Bajo el nuevo sistema, todos los países consumidores y no productores también se vieron obligados a comprar dólares para financiar sus importaciones petroleras. El arreglo generó una creciente demanda internacional por el dólar e impulsó su predominio dentro del portafolio de reservas internacionales en cada país consumidor. A la vez, el petrodólar permitió a los Estados Unidos exportar su inflación, revender su deuda mediante la emisión de bonos del Tesoro ad infinitum y, a la vez, importar bienes y servicios de todo tipo del resto del mundo.


El acuerdo con Arabia Saudita creó las bases para el retorno del dólar como moneda de reserva internacional, pero esta vez sin las restricciones monetarias que acompañaban al sistema de Bretton Woods. Sin embargo, para que un país exportador de petróleo no empezara a aceptar otras monedas y los países importadores no dejaran de comprar los bonos del Tesoro, los Estados Unidos se vieron obligados a mantener una mano firme y, en caso necesario, a tomar las medidas consecuentes para defender el sistema del petrodólar. Los países que en los últimos años han intentado salir del mismo, han tenido que pagar un alto precio. En noviembre de 2000, Iraq, el segundo país petrolero del mundo, tomó la decisión de vender su crudo en euros. El 11-S y la proclamada “Guerra contra el Terrorismo” fueron el pretexto para una intervención militar estadounidense en marzo del 2003. En 2011 el expresidente de Libia, Muhammad Gadafi, concretó su plan de introducir una moneda africana basada en el oro para facilitar la venta de petróleo. Los Estados Unidos no estuvieron de acuerdo con dicha iniciativa (como la historia lo evidenció con su invasión a Libia)

En el caso venezolano, el ex presidente Hugo Chávez anunció en octubre del 2005 la conversión de todas las reservas internacionales a euros. Al mismo tiempo, impulsó la creación del Banco del Sur, un fondo monetario y banco de desarrollo para América Latina con el propósito de disminuir la influencia del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial en la región. Tras la muerte de Chávez, Venezuela se convirtió oficialmente, en marzo del 2015 y bajo la administración de Barack Obama, en “una amenaza de seguridad interna” para los Estados Unidos.

Durante su intervención ante las Naciones Unidas en agosto del año pasado, el actual presidente Donald Trump también dejó claro que estaba dispuesto a intervenir en Venezuela usando las fuerzas militares. Tal acción seguramente sería apoyada logísticamente por los gobiernos de Colombia y Brasil. La misma posición militarista fue reafirmada por el secretario de Estado, Rex Tillerson, en su reciente gira por América Latina.

Ante esta realidad, el pasado septiembre el presidente Nicolás Maduro presentó una serie de leyes económicas con el fin de restaurar la soberanía económica del país y avanzar hacia una desdolarización del comercio petrolero venezolano. La petrolera estatal PDVSA recibió instrucciones para realizar sus futuras transacciones comerciales en euros, yuanes, rublos y rupias. El petro es ahora otra herramienta para debilitar el papel del dólar en los mercados internacionales. Si bien en los últimos años los Estados Unidos han intentado disminuir su dependencia de las importaciones petroleras, Venezuela sigue teniendo una alta importancia geoestratégica con sus inmensas reservas de petróleo. El derrocamiento del gobierno de Maduro significaría además una defensa del sistema del petrodólar y una reafirmación de la hegemonía estadounidense en la región. Como las intervenciones militares en Iraq y Libia han dejado claro, los Estados Unidos están totalmente dispuestos a recurrir al uso de la fuerza más brutal para conservar la supremacía del dólar como moneda de reserva internacional.

*Profesor asociado, Departamento de Ciencia Política, Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín / **Estudiante de Ciencia Política, Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín

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