“Si el presidente tiene las llaves de la paz, nosotros somos los dueños de la casa”

“Queremos decirle al presidente Santos, que él podrá tener las llaves de la paz, pero si es así, nosotros tenemos la casa y él no podrá abrir la puerta sin la ayuda de todos nosotros.” Esta es la expresión que sintetiza, en boca Ana Deida Secué, gobernadora suplente del resguardo de Huellas-Caloto,  las conclusiones de la Minga por la Vida, el Territorio y la Paz realizada en Caloto- Cauca entre el 9 y el 11 de mayo pasado. Allí se dieron cita cerca de ocho mil personas indígenas, afrodescendientes, campesinas, hombres y mujeres para discutir el asunto de la paz desde sus propias perspectivas.{jcomments on}

Ana Deida nos cuenta que “la iniciativa nació en el municipio de Caloto, porqué en la última década, el municipio se ha convertido de alguna manera en epicentro del conflicto armado en el norte del Cauca y de agresión contra la autonomía de los pueblos. Es muy simbólico a la vez porque Caloto es uno de los municipios con mayor población interétnica. Lo más importante es que se haya acogido la convocatoria, porque nació de acá, pero poco a poco se ha convertido en una convocatoria muy amplia y eso es justamente lo que necesitamos para demostrarle al país que el tema de la paz no es un tema reservado a instancias del gobierno y los grupos armados”.

La minga ha sido convocada por las organizaciones sociales del Cauca, en primer lugar para deliberar conjuntamente acerca de estrategias para poner fin a la guerra en sus territorios, y en segundo lugar para posicionar las iniciativas de paz que se vienen construyendo desde las comunidades a lo largo y ancho del territorio colombiano. Estas comunidades desde hace años vienen diciéndole al país que la paz no es un asunto coyuntural, ni es un estado; por el contrario, la paz es un proceso de construcción permanente.

En palabras de uno de los jóvenes participantes en el evento: “la paz pasa por discutir asuntos estructurales del conflicto social, político y económico que vive nuestro país, pero desafortunadamente el escenario de guerra y de confrontación permanente no nos permite enfrentar de manera propositiva el modelo... Es prioritario, es necesario, buscar una salida política y negociada al conflicto armado. Porque si no detenemos esta guerra, si no detenemos la confrontación armada en nuestros territorios, no podremos consolidar, fortalecer, desarrollar y gozar los planes de vida que venimos construyendo”. Agregó, además, que la paz es un derecho y un deber de todos y todas, por lo tanto no es privilegio del gobierno nacional decidir quién, cuándo y cómo puede hablarse de ella.

La paz pasa también por el DIH
En un primer momento, el día 9, los representantes de diversos espacios como el Congreso de los Pueblos y la Red de Iniciativas y Comunidades de Paz desde la base, conversaron y concretaron sus propuestas. Por una parte, el Congreso de los Pueblos dejó claro que no es suficiente decir que termine ya este conflicto, sino que es importante reconocer las causas estructurales que subyacen a él (las desigualdades sociales, la inequidad en la distribución de la riqueza, la falta de garantías para la organización y movilización social, las continuas violaciones a los derechos humanos y un régimen antidemocrático que ha favorecido el saqueo, el despojo, la corrupción y el asesinato); por tanto “la guerra y la paz son asuntos estructurales en nuestro país”. También hizo el Congreso un llamado a todas las organizaciones sociales, políticas y populares a construir la propuesta para la paz como un escenario en el que converjan las diferentes iniciativas y experiencias de paz en torno a la posibilidad de un mandato conjunto. Para ello se definió la realización de un seminario nacional preparatorio los días 3 y 4 de Agosto, en un lugar que aún está por confirmar.

Por su parte la Red de Iniciativas de Paz (de la que hacen parte ACIN, CRIC, CIMA y otras organizaciones sociales de todo el país) continúa con su propuesta de fortalecer los diálogos humanitarios regionales, una propuesta que, según Donaldo Quiroga, representante de la ATCC- organización campesina del Magdalena Medio-, “surgió de las comunidades mismas en regiones fuertemente golpeadas por el conflicto armado, como el Magdalena medio, el Chocó, el Urabá antioqueño, entre otras. Lo que busca es hacer acercamientos con los actores armados, para trabajar temas como la desmilitarización del territorio, la violación sexual en el marco del conflicto armado, el uso de minas antipersona, el reclutamiento y vinculación de niños y niñas a las dinámicas de la guerra y los atentados frecuentes a la autonomía de nuestras comunidades y organizaciones...”

“Hemos dicho que somos las víctimas directas de este conflicto- continúa Donaldo-, pero además somos actores sociales que construimos en medio del conflicto nuestros planes de vida y acciones de defensa de nuestros derechos y de nuestros territorios. Por eso necesitamos establecer ejercicios de diálogo y convivencia y lo hemos venido haciendo desde hace más de veinte años; es más, es a ese ejercicio que muchos de nosotros le debemos la vida y son esos diálogos los que han posibilitado nuestra permanencia en los territorios”.

A las dos propuestas anteriores se sumó la de entablar una demanda constitucional por parte de las organizaciones sociales en contra del artículo 3 de la Ley 1421 de 2010, que impide la realización de labores humanitarias, como acercamientos y diálogos con grupos armados a personas que no hayan sido designadas o delegadas por el gobierno nacional para tal función. Con esta ley los hombres y mujeres que han participado en diálogos o acercamientos con la insurgencia podrían ser judicializados. El objetivo consiste en devolver a la sociedad civil su papel natural de facilitadora de acuerdos humanitarios, para que se puedan salvar vidas humanas y abrir caminos hacia la paz.

Diálogos humanitarios y diálogos políticos
José Domingo Caldón, del equipo de paz de la ACIN, plantea lo siguiente con relación a los actores armados y las autonomías indígenas: “Nosotros en el Cauca, en el marco del ejercicio autonómico de los pueblos indígenas, hemos venido llevando un proceso de interlocución con el gobierno nacional, a través de la mesa de concertación nacional, donde discutimos la política de los pueblos indígenas y hemos cruzado hasta el momento tres cartas con el secretariado mayor de las FARC en términos de que es urgente que ambos, el gobierno y la guerrilla, se manifiesten en torno a si es que quieren exterminar a los pueblos indígenas”.

“En ese sentido –insiste José Domingo-, la semana pasada le hemos cruzado una carta al comandante Timoleón Jiménez para que nos responda si el ejercicio de agresión a los territorios indígenas se debe a que los ejercicios de autonomía que venimos promulgando los pueblos indígenas son incómodos para ellos. Pero también el día once las organizaciones sociales estaremos entregando un pronunciamiento a las autoridades locales y departamentales y al Presidente Santos en el que expresemos nuestra posición respecto a que es urgente la desmilitarización de nuestros territorios... Por eso nosotros nos estamos pensando el camino en dos vías, diálogos humanitarios para resolver los asuntos de la guerra y diálogos políticos para resolver asuntos estructurales”

Se necesitan muchas palabras y muchas manos para construir la paz
El segundo día comenzaron a llegar las chivas desde las diversas regiones del Sur-occidente del país. Algunas personalidades como Camilo González Pozo, Antonio Navarro Wolf, Piedad Córdoba y los congresistas Hernando Hernández, Gloria Flórez e Iván Cepeda también acudieron a la cita y saludaron la iniciativa de las organizaciones sociales. Paralelamente estaban reunidos los gobernadores del Cauca, del Valle y de Nariño, y los alcaldes del departamento del Cauca, quienes manifestaron su apoyo a la Minga y ratificaron su deseo de participar activamente en la construcción de la paz.

A las cinco de la tarde comenzó la marcha de 25 kilómetros que debía realizarse en dos tramos: de Caloto a Santander de Quilichao y de Santander al municipio de Villarica, donde la esperaba una nutrida delegación de comunidades afrodescendientes. A medida que caminamos, a lo largo de la carretera se observaba la transformación del paisaje tras la implementación de la Ley Páez (Ley 218 de 1996), que posibilitó la industrialización de la zona, vía incentivos tributarios para grandes empresas nacionales y transnacionales que llegaron como respuesta a la tragedia social y económica ocasionada por la avalancha del río Páez en Junio de 1994 y que ha afectado gravemente a comunidades indígenas, campesinas y afrodescendientes. De fondo, imponente, estaba la cordillera occidental en los límites entre el departamento del Cauca y el Valle del Cauca.

Ari, vocero de las comunidades afro comentó al respecto: “a nuestro territorio han venido llegando y están llegando muchas empresas multinacionales. Hay una estrategia del gobierno para enfrentarnos a indígenas, afros y campesinos por el territorio. Fíjese lo que pasó con la finca San Rafael, en el municipio de Buenos Aires; esa era una finca en la que trabajábamos muchos afros, y de un momento a otro, en diciembre de 2007, el gobierno se la entregó a los indígenas como reparación por la masacre del Nilo. Desde entonces han habido enfrentamientos entre las dos etnias y ya tenemos dos muertos, por un conflicto que se podría solucionar fácilmente con la recompra de esas tierras a los indígenas y la titulación a la comunidad afrodescendiente; con el producto de esa venta se puede adquirir otro predio en zona indígena y así se soluciona el conflicto interétnico. Eso lo han venido prometiendo en diferentes espacios públicos, primero el vicepresidente Santos en el gobierno de Uribe y ahora los de este gobierno, pero hasta el sol de hoy no ha pasado nada”.

“Por eso – continúa Ari- estamos muy contentos de que hoy estemos juntos en esta minga por la paz, porque el problema del conflicto armado es de todos nosotros, tanto indígenas como afrodescendientes, población urbana, campesina, hombres, mujeres, todos somos víctimas de este conflicto. Como acto simbólico mañana nos vamos a encontrar en un abrazatón con los niños afros e indígenas antes de llegar a Villarica, para que vayamos entendiendo que este problema no se resuelve si no es entre todos”.

Al anochecer, antes de llegar a Santander se encendieron las antorchas que ambientaron la llegada de los y las caminantes entre cantos, música y consignas, que resaltaban una y otra vez que “sólo las comunidades deben ser las que decidan y conduzcan el desarrollo de su propio destino en busca de la paz”.

Cuenten con nosotros para la paz, nunca para la guerra
Por la mañana temprano salimos de Santander rumbo al municipio de Villarica, cuya población mayoritariamente afrodescendiente, recuerda el horror que dejó el ataque de las FARC al puesto de policía el pasado 2 de febrero. “Casi me morí ese día - cuenta don Eucasio, habitante de 75 años del municipio-. Estaba ahí parado, a menos de tres metros de donde explotó la bomba, hablando con los amigos y no sé cómo nos salvamos... Antes de eso Villarica no había tenido problemas, era un municipio muy tranquilo; la mayoría vivimos de trabajar en las empresas de la zona franca, otros son comerciantes, pero muy pocos son campesinos. Desde ese día todos vivimos con temor y uno ni se imagina cómo es la situación de otros municipios, como el Palo, donde no paran los ataques, la gente se desplaza una y otra vez, la zozobra es insoportable”.

Otra de las caminantes, habitante del resguardo de Toribío, nos relata lo siguiente: “Una mira que aquí en el Cauca las muertes más violentas se dan en las mujeres, a las mujeres indígenas las están matando, nuestros niños ya no rinden en el estudio y tienen pesadillas y comportamientos extraños como consecuencia de la guerra. Hoy le repetimos a los actores armados que no queremos más violaciones sexuales y que no queremos que se lleven a nuestros hijos, hombres y mujeres para la guerra”.

Al llegar a Villarica nos esperaban representantes de las autoridades locales y departamentales con un pronunciamiento en el que los gobernadores y alcaldes se declararon en movilización permanente a efectos de crear una gran fuerza moral y política que facilite el camino a la paz y la negociación del conflicto. De igual manera, expresaron su apoyo a las iniciativas de la sociedad civil en este sentido, como la consulta por la paz.

Finalmente, las organizaciones sociales con sus actos culturales y con un pronunciamiento contundente que consigna las propuestas sobre las que se debatió durante toda la jornada, con sus cuerpos cansados y erguidos le dijeron una vez a más a todos los actores del conflicto: ¡Cuenten con nosotros para la paz, nunca para la guerra!”

Modificado por última vez el 20/03/2015

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