Resignificación histórica de la batalla de Boyacá (agosto 7 de 1819)

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“Todas las partes del globo están teñidas en sangre inocente
que han hecho derramar los feroces españoles, como todas ellas están manchadas con los crímenes que han cometido no por amor a la gloria sino en busca del metal infame que es su dios soberano”.
Simón Bolívar Palacios

 

Colombia está plena y embriagada de celebraciones y de olvidos. Y éstos últimos son los más constantes para el Estado colombiano, pues nunca ha tenido el real y verdadero patriotismo que ahora con el gobierno de turno, en forma hipócrita, dice sentir y vivir con triunfos temporales como el logrado por la selección de fútbol en el pasado mundial de Brasil.

¿Qué significación histórica y geopolítica posee esa no tan lejana fecha de agosto 7 de 1819? Muchos afirman que las batallas que se libraron hace doscientos años fueron “batallitas”, que como la de Boyacá culminó en ese “puentecito” entre realistas y libertadores, cuando las comparan con las batallas napoleónicas en Europa. Es simplemente ignorancia y hasta pereza mental de no investigar y estudiar hechos trascendentales y fundacionales de nuestro país.

La batalla de Boyacá fue el final de un plan libertario estratégico, pensado, diseñado y ejecutado victoriosamente por muchos hombres y mujeres bajo la comandancia política y militar del gran venezolano Simón Bolívar Palacios.

La “culta” Europa ha tenido sus colonias en todo el mundo. Una de sus monarquías, España, impuso a sangre, fuego y cruz, su bárbara dominación por medio de virreinatos durante trescientos años, para saquear las fabulosas riquezas americanas que albergaban sus geografías, llevando a estos hermosos y novísimos pueblos a la pobreza y miseria, y destruyendo civilizaciones, esas sí, muy cultas.

Pero los pueblos tienen el legítimo derecho a la resistencia contra el colonizador. Y nuestros ancestros americanos se levantaron erguida y valerosamente contra la opresión española que no dudó en aplastar ferozmente las rebeliones.

A Simón Bolívar Palacios le correspondió organizar y dirigir la guerra de independencia. Con su visión política y su capacidad militar, además de su portentosa tenacidad para vencer todo tipo de obstáculos -geográficos, económicos, culturales y sociales- derrotó con la colaboración en masa de hombres y mujeres al bien dotado y disciplinado ejército español, dando libertad e independencia a Venezuela, Ecuador, Perú, Bolivia y Colombia (antes llamada Nueva Granada). Los miles de combatientes -reales héroes- después de años de triunfos y derrotas, traiciones, deserciones y desplazamientos forzados, cruzaron infernales llanos, ascendieron los altísimos Andes que besan cielos, selvas y desiertos. Se comportaron como superhumanos que bajo la dirección de Bolívar y otros grandes estrategas militares como Sucre, Córdova, Urdaneta y Manuela Sáenz, con escasas armas, pobrísimo parque y grandes privaciones, lograron la victoria de Boyacá después de cuatro meses de cruzar los ardientes llanos en época de lluvias y ascender el páramo de Pisba donde murieron de frío y hambre muchos de ellos además de vastos contingentes de caballos y mulas, y donde se perdió e inutilizó mucho armamento.

¿Qué significó la batalla de Boyacá? Nada menos que la derrota de los españoles en el virreinato de Nueva Granada y la independencia de la sanguinaria monarquía de España. Y políticamente, cuatro meses después, es decir, el 17 de diciembre de 1819, la fundación de la república de Colombia por Bolívar, constituida por Venezuela, Cundinamarca y Quito, que actualmente son Venezuela, Colombia y Ecuador respectivamente. Fue uno de los sueños de Bolívar: La Unión Republicana, la cual fue hecha pedazos, luego de su muerte el 17 de diciembre de 1830, con la participación de apátridas como Santander, Obando, Florentino González, Mariano Ospina Rodríguez, y de países como Estados Unidos de Norteamérica y varios europeos, iniciándose la tragedia de Colombia que aún subsiste bajo la égida de la dictadura liberal conservadora que entregó la patria a un nuevo amo llamado Estados Unidos de Norteamérica. Con razón afirmó Bolívar en 1829: “Si la América no se llama al orden y a la razón, muy poco podremos esperar de sus nacientes Gobiernos y Repúblicas y un nuevo coloniaje legaremos a la posteridad”.

Este pueblo merece más dignidad y nuevos dirigentes que orienten con rectitud y sabiduría política a una nueva independencia que nos libere del Estado más terrorista de toda la historia humana llamado Estados Unidos de Norteamérica, al cual mira con admiración el gobierno de Juan Manual Santos y le cumple fielmente sus órdenes cual perro faldero. No podemos olvidar, claro, los gobiernos anteriores que asaltaron el solio de Bolívar no solo para enriquecerse con la vergonzosa y criminal corrupción sino para impedir el ascenso de la real democracia.

Los dirigentes naturales existen en todas las regiones: son hombres y mujeres, indígenas, obreros, campesinos y comunidades negras, población secularmente excluida de la dirección del Estado, pues es considerada por las ricas castas blancas de este país como ignorante. ¡Qué equivocadas están!

 

Modificado por última vez el 02/09/2014

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