La mujer más bonita es la que lucha

Pocos saben por qué el mundo conmemora el 8 de marzo el Día internacional de la mujer. Es una cadena sangrienta de hechos trágicos, que comenzó en 1857 cuando decenas de obreras textileras del Bajo Manhatan en EEUU, se lanzaron a las calles y declararon la huelga por las miserables condiciones laborales que padecían. El abuso, la explotación y la impunidad continuaron por varias décadas, y en 1908 en la fábrica Cotton Textile Factory de Nueva York, ante la protesta por mejoras laborales, los dueños de la fábrica cerraron los accesos para evitar robos y desórdenes, provocando además un incendio que causó la muerte de 129 mujeres trabajadoras, algunas quemadas y otras arrojadas al vacío ante el temor de las llamas; otras 71 resultaron heridas. La mayoría eran inmigrantes italianas y judías de entre 14 y 23 años.

Arrancando hojas rápidamente de un calendario llega la fecha que conmemora a estas revolucionarias pioneras, indignadas, las sublevadas, las emigrantes y las que pedían mayor equidad en la vida conyugal y laboral en Copenhague en 1910.

Hoy, muchas mujeres y niñas siguen padeciendo violencia, privaciones, abusos y discriminación. Sin embargo, siguen actuando con coraje y fortaleza. Mientras honramos a las mujeres del Holocausto, hagamos el compromiso de crear un mundo donde todas las mujeres de todas las edades puedan vivir en paz, libres del miedo y con todas las oportunidades y libertades que corresponden a los derechos inalienables y fundamentales.

La Juntancia en Círculos...
“Con frecuencia se utiliza una metáfora, para hablar de las relaciones que establecen los seres humanos, y se dice que conforman la tela de la sociedad. En virtud del papel que ha desempeñado la mujer, podríamos decir que es la urdimbre o recto del hilo; el conjunto de hilos paralelos que se colocan en el telar para empezar la tela. Es el primer proceso, sin el que no podrían darse los demás. Por otra parte la dirección del tejido que posee mayor resistencia...El hombre al entrar en relaciones específicas con la mujer, conforma la trama. La tela entonces es una función de enlace correcto de urdimbre y trama, estructura que es producto de la inserción de una dirección con la otra..."

Los círculos entre mujeres eran para soñar y tejer juntas, desde tiempos ancestrales se trababan conversaciones sobre sueños de vida y experiencias personales. La Juntancia es tiempo del compartir, del dar, de entregar lo más preciado, los tesoros que salen del corazón. Como hermanas aprendemos de las otras mujeres, que instruyen entregando su regazo, revelando historias y testimonios de vida, iguales a todas las historias de la humanidad. Tienen vida propia, porque ahondan conscientemente sus luchas, violenta y tierna a la vez, porque sana y evoluciona. Cada palabra, una enseñanza; cada día, una promesa y un milagro. Ellas interpretan la falsa ilusión de la escasez, haciendo gala de la abundancia de espíritu en sus faenas diarias; por eso estas conmemoraciones nos suelen poner a cavilar y tejer lo entretejido. Tomo ese hilo y empiezo a hilvanar con ellas sobre lo que saben y como se sienten.

Laura Vuelvas Martínez, madre de una niña de cuatro años, como muchas mujeres, piensa que el 8 de marzo no es un día para regalar rosas. Rafaella, de 27 años, es comunicadora audiovisual y considera que el día de las mujeres es una conmemoración, es para recordar a quienes lo han dado todo “para que muchas podamos disfrutar de salud, vivienda, recreación trabajo, derechos sexuales y reproductivos; las pioneras nos consiguieron el derecho al voto femenino y una serie de posibilidades que nos ayudan a ser reconocidas”. Ellas mantienen interrogantes sobre la desigualdad que persiste entre hombres y mujeres, y la discriminación en el empleo que hace que a las mujeres nos paguen menos.

Hortensia Díaz, una mujer muy pilosa y guerrera, trabaja con víctimas y con un grupo de venteras y venteros ambulantes, en la zona centro de Medellín. Conversando me dice: “Un día como hoy es para resaltar la lucha de las mujeres a nivel interno y personal, porque cada mujer conoce su liderazgo, en su familia, en la comunidad, por eso es una grandeza reconocer a las mujeres luchadoras, “reinas” de los procesos, dispuestas a dar hasta la vida. No debe ser un día de fiesta, sino de conmemoración. Un homenaje a esas grandes mujeres que entregaron su vida, para que seamos visibilizadas en nuestros Territorios. Las venteras ambulantes son mujeres que luchan por su subsistencia y la de su núcleo familiar -pienso que ponen en escena la economía del cuidado en esencia-, y las mujeres víctimas son heroínas capaces de dar su vida, buscando la verdad y la reparación, para que haya Justicia”.

Carolina Morales Orrego, Carito, abogada de familia y defensora yo diría de todas las causas, conversa conmigo sobre las luchas cotidianas. Las reivindicaciones de las mujeres, dice Caro, no se ven reflejadas en políticas públicas, por eso insiste en el reclamo permanente: “¿Dónde están todos los programas, proyectos, leyes, acuerdos para las adultas mayores?, para nosotras no hay casi nada, es casi lo mismo, gimnasia, recreación, no se han tenido en cuenta los diálogos intergeneracionales, los saberes y las experiencias recogidas por ellas, ni la transversalización de las necesidades, ¿qué hacer entonces?”.

No hay propuestas que disminuyan estas necesidades y no hay apoyo a programas de salud mental especializados; vemos un panorama mas bien incierto y más aún para mujeres negras, campesinas, informales, desplazadas, penadas, y víctimas de las diferentes violencias, las mujeres con movilidad reducida, y/o problemas auditivos, sensoriales, emocionales, entre otros; las de talla pequeña, las LGTBI, entre otras; como las insertadas en la guerra, las mujeres policías, militares, mujeres reinsertadas, mujeres al fin y al cabo, con problemáticas especiales y diferentes, poco recordadas por la mirada sesgada del estado y las instituciones.

Le pregunto a Sandra Liliana López Olarte, artista plástica de 45 años, y se queda mirándome, me comenta que para ella es muy importante conmemorar este día, ya que desde adolescente comprendió que podía decidir sobre su cuerpo, y nunca pensó en ser madre, pues se dio cuenta que esa misión la había cumplido en otras vidas… fue madre de muchas generaciones y legiones; hace años, celebra los círculos de SiHembra, un ritual de mujeres para reivindicar la vida, el amor, la tierra, la paz y el arte. Dice que las mujeres nos hemos reunido por miles de años, simplemente a conversar, compartir y apoyarnos, alejadas de los ruidos de la vida diaria, la competencia y las prácticas vacías, para reconocernos, acompañarnos y nutrir nuestra femineidad.

 

Luz Imelda Ochoa Bohórquez trabaja en la Secretaría de la Mujer de la Gobernación de Antioquia. Expresiva, espontánea, con buen humor, con risa maliciosa, a sus 52 años puede asegurar que en su vida la marcaron dos cosas, la academia de su padre un físico-matemático, y el tradicionalismo de su madre, una mujer religiosa son personalidades que no casaban, pero que influyeron en su vida, porque tuvo que estudiar en un colegio elitista confesional, Jesús María, y allí sintió la discriminación y el control moral; “fui madre soltera a los 17 años,
tuve una hija muy bella que me acompaña siempre, las monjas me colaboraron después del parto y me ayudaron para terminar el grado 11, estudie Medicina en la UPB luego hice Pediatría, esta me encanta porque me da todo lo que soy ahora adoro el libre albedrío, no cargar nada, por eso estudie genética, programación neuro-lingüística, neurobiología, física cuántica, epigenética, en fin todo lo relacionado con el cerebro y como opera en la mente y en el cuerpo humano, lo que somos y lo que queremos ser…”.

Después de los derechos de las Mujeres, es la lucha por llegar a la Igualdad, dice Luz Imelda “somos diferentes, pero somos iguales, hay una unicidad como especie humana, si nos sentimos iguales, luchamos por acciones afirmativas que nos benefician a ambos mujeres y hombres. Las nuevas masculinidades hay que construirlas con los nuevos feminismos; aunque yo no soy feminista, creo en la evolución y desde ahí propongo luchar por los derechos para hombres y mujeres, desde donde creo se encuentra la ruta de los derechos, por eso soy pacifista”.

Y nos seguimos nutriendo de voces, celebrando ese manifiesto: Para la Guerra nada, Polifonías de Mujeres por el fin de la Guerra, ! Mujeres Antimilitaristas!

La voz de mi madre una Elena de Troya, hoy, ahora de 94 años, la escucho suave, casi en silencio, ella resolvió el cambio y el devenir de nosotras y nosotros, dedicando sus ratos de ocio, a enseñarnos a leer y escribir, ella pintaba acuarela, cocinaba manjares, dedicando su resto de vida como Penélope a guardar en secreto el recuerdo del amor de mi padre, sigue tejiendo sueños y promesas que la hacen pervivir en esta tierra amada.

Caigo en cuenta con los testimonios que con la A, se escribe Amor, Alimento, Agua, Albergue, Ancestral; que las mujeres nos jugamos el desafío de sanar y trasformar nuestro entorno, madurando y construyendo mundos alternativos, sobre todo encontrándonos con nosotras mismas. Este día de las mujeres es para reflexionar, para recordar que somos el 54% de la población en Colombia, que contra nosotras pesa el patriarcado, el capitalismo y la violencia de toda índole, los asesinatos y los feminicidios. También pesa la responsabilidad de transformar el mundo y acabar con las opresiones de toda clase.

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Maria Isabel Giraldo

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