En Marmato el oro vale más que la vida

Desde la colonia a la seguridad democrática

La historia de Marmato ha corrido de la mano de la historia de la colonización. Tierras habitadas ancestralmente por las tribus Cartamas, desde el comienzo de la conquista han tenido que lidiar con la sed insaciable de oro que trajo por sus laderas en 1536 a las huestes conquistadoras bajo la orden de los genocidas Sebastián de Belalcázar y Jorge Robledo. Se calcula que para mediados del siglo XVII (1625) la población indígena explotada, que se mantuvo en pie de guerra durante más de una centuria, fue aniquilada. Luego vendrían varios siglos de explotación esclavista de las poblaciones negras traídas desde África a morir exhaustas en las minas. Es además interesante señalar cómo tras el advenimiento de la República y la mal llamada independencia que cumple 199 años, en 1825 se entregan las minas de Marmato a compañías inglesas para garantizar un empréstito que permitió consolidar la independencia de la Gran Colombia.

Colombia llego a ser el mayor productor histórico de oro del imperio español. La producción de oro entre 1514 y 1934 se estima en 49 millones de onzas, el 38% de la producción total de América del sur. Sin embargo, tras el embrujo de la inseguridad democrática la explotación minera por empresas extranjeras se ha incrementado sustancialmente. Entre el 2006 y 2007 la producción de oro fue de 770.000 onzas por año, lo que le ha significado el séptimo puesto a nivel latinoamericano y el veinteavo a nivel mundial. Multinacionales como la AngloGold Ashanti con solicitudes de contrato de concesión en más de 21 departamentos del país, actualmente piensan explotar minas como Gramolete (Antioquia) con más de 2.12 millones de onzas y la Colosa (Cajamarca, Tolima) con mas de 9.7 millones de onzas.

Despojo de los marmateños en beneficio de las multinacionales

Los problemas de la población Marmateña se agudizan desde que la Colombian Goldfiels Limied empieza a apoderarse de algunas minas en el cerro “el burro” en 2005, a través de su filial la Compañía Minera de Caldas S.A. Esta estrategia ha recibido un total apoyo del gobierno colombiano, quien declaró, a partir de la emergencia invernal vivida en 2006 en todo el país, como zona de alto riesgo al casco urbano del municipio, lugar donde pretenden establecer la mina a cielo abierto. La declaración de alto riesgo que pretende desterrar a la población al sector “El Llano”, desconociendo los estudios de Corpocaldas, según los cuales: “La conformación geológica de la zona favorece la estabilidad del área, debido a que las rocas ígneas, dacíticas y andesititas, por su textura homogénea y compacta son altamente resistentes a la acción de los procesos erosivos”, limitando el riesgo a fenómenos antrópicos. Sin embargo, el estado colombiano, cegado por la fiebre del oro y la “inversión extranjera”, ha asumido que el riesgo no es mitigable y que se corre el riesgo de una avalancha similar a la del nevado del Ruiz, equiparando el cerro “El Burro” con un volcán en actividad.

En realidad, el proyecto de exploración y explotación está compuesto por dos proyectos: “The Marmato Mountain Development Project”, en el Departamento de Caldas, y “The Caramanta Exploration Project”, en el Departamento de Antioquia. El “Proyecto Caramanta” englobaría los municipios de Tamesis, Valparaíso y Caramanta (mas de 200 km2) en el sur del departamento de Antioquia. Estos proyectos aparecieron en bolsas de valores internacionales como promesas de las riquezas a explotar, pretendiendo la capitalización de las empresas.

Sin embargo, tras la crisis del capitalismo financiero que sacudió a las bolsas mundiales a finales del año pasado, la multinacional Colombia Goldfields Limited se vio en la obligación de vender sus activos a la multinacional Medoro Resourses, propietaria de la empresa petrolera canadiense Pacific Rubials, con presencia en los Llanos Orientales de Colombia, en Venezuela y en Malí. En marmato, de las 117 minas que se han podido legalizar, 95 son propiedad de dicha empresa, que si bien no ha presentado un proyecto minero concreto, es de conocimiento colectivo que sus intereses están colocados en el territorio ancestral de los marmateños y en sus montañas aledañas (Caramanta, Tamesis, Valparaíso, Jardín).


Cinismo del gobierno

El pasado 29 de Julio de 2009 el Ministro de Minas y Energía Hernán Martínez Torres; el Gobernador del Departamento de Caldas, Mario Aristizabal Muñoz; el Representante a la Cámara, Mauricio Lizcano, y los alcaldes de los municipios de Marmato y Riosucio visitaron a Marmato. La reunión programada por el Comité Cívico Pro defensa de Marmato tenía la intención de informar y buscar soluciones a la grave problemática social, cultural y minera que sufre la comunidad marmateña.

No obstante, no se permitió que los asistentes a la reunión presentaran públicamente sus denuncias, exigencias y dudas a los funcionarios. Con el subterfugio de salir a conocer el pueblo directamente, el ministro no recibió a los asistentes que pretendían denunciar la violencia económica ejercida por las compañías mineras, el riesgo constante a que se ven sometidos por la falta de condiciones laborales dignas, el destierro obligado, la falta de consulta sobre los proyectos a las comunidades étnicas presentes en el territorio, la inexistencia de espacios de socialización de los proyectos de las multinacionales, entre otras problemáticas.

Además, el ministro de minas declaro que no se desarrollará el proceso de Consulta Previa con la comunidad indígena de Cartama, argumentando que no aplica por tratarse de una explotación minera centenaria. Esta declaración que no solo viola el Convenio 169 de la OIT, sino que desconoce el auto 004 de 2009 de la Corte Constitucional sobre la protección de los derechos fundamentales de los pueblos indígenas desplazados o en riesgo de desplazamiento, donde se reconoce el alto riesgo del pueblo Embera Chami, y la necesidad de establecer los planes de salvaguardia étnica.

La visita del ministro, calificada por las organizaciones sociales presentes como “simple show mediático” de los funcionarios, ignoran la complejidad social y étnica de las problemáticas que se ciernen sobre la región. El desempleo generado por la compra y posterior cierre de minas, los obstáculos para la compra de la dinamita a los pequeños mineros, la incertidumbre sobre las regalías, los impactos sociales, ambientales y culturales de la ejecución de los proyectos mineros son temas sobre los cuales se espera todavía una respuesta seria, respetuosa y digna al pueblo de Marmato, Caramanta y Tamesis por parte del gobierno y las multinacionales.

Alternativas de la comunidad

Los pueblos tras el caminar la historia hemos sabido que los poderosos nunca nos regalarán nada, antes nos quitarán todo si lo permitimos. Las organizaciones presentes (El Consejo Regional Indígena de Caldas (Cridec), El Comité Cívico Pro defensa de Marmato, La Asociación de Mineros Artesanales de Marmato, El Cabildo Indígena de la Parcialidad de Cartama, Asap Caramanta, Biabuma (Támesis) y Censat - Agua Viva), después del desplante del Estado, realizamos una reunión donde, tras evaluar lo sucedido, hemos llegado a algunos acuerdos:

La movilización, la organización de las bases y las construcciones de redes de solidaridad son el camino para configurar realidades dignas donde se respete el derecho de los pueblos a su autodeterminación, a un ambiente sano y a un territorio libre de macroproyectos de multinacionales.

Es necesaria la realización de un encuentro académico y popular en la región, donde se retomen los aportes de los foros mineros realizados en Marmato y Tamesis los años anteriores, con el fin de socializar la problemática del pequeño productor minero y campesino.

Consolidar la red entre las organizaciones presentes en el evento mediante un acompañamiento a los procesos locales con miras a la participación en la Minga de Resistencia Social y Comunitaria para el mes de octubre.

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