Mercados Agroecológicos -segunda parte-

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Los mercados agroecológicos se han convertido en una realidad en el eje cafetero durante los últimos años. La realización periódica de los mismos se ha convertido en una manera concreta de romper las barreras del campo y la ciudad, ganando en una relación armónica que le apunta a proyectar la soberanía alimentaria y la economía para la vida. En esta ocasión dialogamos con algunos agricultores que traen sus productos al mercado agroecológico impulsado por el jardín Botánico de Manizales.

¿Qué los ha motivado?
Luis Castaño, integrante de la Fundación Territorios, participa en el mercado hace más o menos 3 años, a partir de una relación que ha venido tejiendo con una cooperativa de productores de Panela del municipio de Riosucio. “Traemos las diferentes presentaciones que ellos comercializan: la panela tradicional, presentación pequeña (8 porciones de 125 gr), y la panela pulverizada”.

“La participación en el mercado es algo que uno hace con mucho ánimo, porque viene y se encuentra con mucha gente, con muchos amigos y comparte. Algo muy importante es no tener el producto en una vitrina sino poder hablar con el consumidor y explicarle cuáles son las características del producto que uno ofrece, cuáles son las ventajas, por qué es bueno y por qué se está comercializando. A uno le da mucha alegría venir al mercado a compartir”.

Juan David Valencia Aristizabal, productor campesino de Neira, Caldas, explica que la relación que se teje en los mercados agroecológicos es una muestra de cómo deben ser las cosas. “El productor no tiene por qué venderle a intermediarios y que los intermediarios se queden con una gran cantidad de plata cuando ellos no han tocado ni siquiera la tierra. Nosotros los pequeños productores lo que pretendemos es tumbar esas barreras y que sean los productores mismos los que ofrezcan sus productos al cliente final para la ganancia monetaria y la satisfacción sea casi que personalizada”.

¿Cuál es la percepción de los consumidores?
Luis Castaño: “A pesar de que la panela pulverizada ha venido teniendo fuerza en los supermercados, nosotros seguimos manteniendo una clientela fija que siempre viene a buscarnos. Incluso muchas veces nos llaman para conseguir el producto. Hay una confianza con el consumidor que se ha venido construyendo a través del tiempo por la continuidad y la posibilidad que da el mercado de construir esa relación, y de poderle garantizar al consumidor que lo que uno está ofreciendo es un buen producto”.

Juan David Valencia Aristizabal: “Las personas que deciden romper con el convencionalismo son muy fieles a este proceso. Pero definitivamente el sistema amarra de una manera tan fuerte a las personas que les es difícil abandonar lo convencional, como ir al supermercado, comprar los productos, sin saber qué es lo que están consumiendo”.

No obstante, Castaño como Valencia aseguran que las relaciones que se tejen en el Mercado Agroecológico son de conocimientos, intercambio de semillas, experiencias de otras personas, estamos tejiendo la red para conseguir que la gente se alimente mejor y mejore la calidad de vida.
¿Cómo es la producción?
Juan David Valencia Aristizabal intercambia productos de cultivo totalmente limpios. “No aplico ningún pesticida, porque todo pesticida mata lo que hay debajo de la tierra, y lo que hay sobre la tierra como plantas, árboles, matas, es una expresión de lo que hay debajo de la tierra. Entonces estos pesticidas matan el suelo”.

Doña Cecilia, productora orgánica y ecológica de la Vereda Alto del Naranjo, en un pedazo de tierra muy pequeño de 1.7 hectáreas, trata de cultivar de todo, porque su interés primordial es tener alimentos sanos para la casa; entonces trato de ser autosuficiente.

“Tengo un trabajo muy especial y tengo una idea que es la de rescatar alimentos olvidados, es de aprender a consumir lo que tenemos alrededor. Es triste darse cuenta que la gente se muere de hambre, cuando hay alimentos que crecen silvestres a nuestro alrededor, como la sidra, la mafafa, el trigo amazónico, especies de hierbas que no sabemos para qué sirven y que las vemos como una maleza; es el caso de la ortiga que es rica en hierro y la podemos consumir, que podemos hacer una crema con ella como si hiciéramos una crema de espinaca; la podemos comer apanada. Así al mismo tiempo que me alimento también estoy ingiriendo una medicina, pues no hay que esperar a estar enferma para tomar una medicina, sino que en la misma alimentación puede estar involucrada. Deberíamos aprovechar que Colombia es uno de los países más ricos en biodiversidad”.

¿Cómo define el espacio de los Mercados Agroecológicos?
Según doña Cecilia, es un tejido de relaciones. “Me parece que es un espacio muy importante para visibilizar este tipo de agricultura, porque nos estamos quejando siempre de las enfermedades, de los productos tóxicos que estamos consumiendo a diario y no nos preguntamos qué hacemos para solucionarlo. Entonces este espacio es una puerta para visibilizarnos como productores, y para concientizar a los consumidores.

“También es un día para compartir conocimientos, es un día de encuentro, un día de fiesta, porque este no es el mercado típico al que tu vienes, me das un dinero y yo te doy un producto y te vas. Este es mercado al que tu vienes y compartimos conocimientos, es un intercambio de saberes. A mí me preguntan, ¿usted dónde aprendió todo esto? Y yo digo, escuchando al otro, yo el trabajo que hago es rescatar simplemente un saber tradicional, y escuchar a la gente, y ser multiplicador de todos los conocimientos que me comparten, como cuando a uno le cuentan que tenía un cáncer o tal enfermedad y se curó con tal cosa, yo anoto eso y luego le cuento a otro esa historia. O si me dicen que me cure con tal planta y yo no la tengo, la busco y la siembro en mi casa”.

 

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Jazmín Grajales Clavijo
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