Una lucha digna en La Palma Destacado

Trabajadores y trabajadoras tercerizadas están en Sabana de Torres, junto a la entrada principal de Indupalma. “¡Exigimos un contrato laboral digno! Nos encontramos en una huelga contra el empleador, estaremos aquí dispuestos a seguir luchando por cada uno de nosotros, por un contrato digno, por mejores condiciones de vida para nuestras familias”, expresa Luis Alfredo Bautista. Lo complementa doña Gloria Pérez: “Exigimos a Indupalma la formalización laboral de todos los tercerizados que le hemos prestado por 22 años los servicios a esta empresa”. “¡Viva la huelga!”, gritan sus compañeros, que con alegría y una sonrisa en su rostro guardan la esperanza de que su legitima lucha se vea reflejada en el logro de sus reclamos.

Una mujer sindicalizada
Conversamos con doña Gloria Pérez Carvajalino, una mujer que desde nuestra llegada nos recibió con una sonrisa, nos brindó almuerzo, y se dispuso a conversar con nosotros para contarnos los motivos de la huelga.

“Estoy sindicalizada hace siete meses. Esto inició el 11 de junio del 2017 a causa de lo que como trabajadores estamos viviendo en estos momentos. Me gusta lo que estoy haciendo, es algo muy bonito, es algo que no había vivido en mi vida, y ahí estaré hasta que Dios me lo permita.

Tengo 36 años, y trabajo en La Palma hace 10. Las mujeres realizamos trabajos pesados, prácticamente nosotras hacemos los trabajos que hacen los hombres. Lo único que no hacemos las mujeres es cortar un corozo, un gajo, eso es lo único que no hacemos, pero de resto hacemos la labor de abono, de micro-inyección, de fumigación. Hay mujeres que hacen “guachapeo” con guadaña, la labor de estratego, pero lo que nos diferencia de los hombres es la cortada del gajo.

En este momento hay conmigo 250 mujeres afiliadas al sindicato. Hay más mujeres trabajando en La Palma pero no se afilian al sindicato por temor, hay algunos gerentes de cooperativas que les dicen: “no se meta allá que de pronto las vetan”. Como es el caso mío que fui vetada por Indupalma hace siete meses solo por pertenecer al sindicato”.
Gloria explica que Indupalma se encarga de pasar una carta a cada representante de las cooperativas y les da el nombre de las personas que no pueden trabajar. “En estos momentos estamos vetados tres personas porque la cooperativa para la cual trabajábamos se acabó, y cuando la empresa se dio cuenta que la cooperativa se había acabado enviaron cartas a las otras cooperativas solicitando que a las personas del sindicato no nos contrataran. Es un derecho pertenecer a un sindicato, pero bueno, me he defendido y aquí estoy, pa' lante!”

Una historia de dificultades y aprendizajes
“He aprendido a valorar los trabajadores, que uno no debe mendigarle nada a nadie, y que uno tiene que pelear por los derechos. Con la huelga logramos mucho, porque para estar aquí donde estamos hoy en día, nos tocó luchar con la gente, madrugar, visitar campo, montarnos en los buses para hablar con la gente. Nos reuníamos primero 15 o 20 personas, de ahí fueron subiendo a 50 y 100, y poco a poco fuimos avanzando hasta que la gente entendió por qué estábamos luchando. Me satisface en estos momentos tener a mis compañeros y sus familias luchando por la causa. En un futuro podrán decir: mi mamá o mi papá estuvieron luchando para que nosotros tuviéramos una mejor alternativa, un mejor futuro”.

Con nostalgia recuerda cómo ingresó a trabajar a las parcelas de Indupalma. “Yo entré a trabajar en las cooperativas el 22 de febrero de 2009. Ese año, el 9 de junio, tuve un accidente dentro de las parcelas, recuerdo que estaba cayendo un aguacero y la moto se resbaló. Estuve prácticamente dos años incapacitada, los médicos me enviaban a re-ubicación y la cooperativa nunca cumplía. Indupalma le decía a uno que si la cooperativa no tenía en qué más reubicarlo, pues que pasara la carta de renuncia. En el 2011 ya el diagnóstico médico indicaba que estaba mejor. Entré a laborar otra vez, pero el 22 de abril del 2011 le cancelan los contratos a la cooperativa Nuevo Horizonte, decían que era por cuestiones de administración pero realmente hubo otros inconvenientes de Indupalma con esta cooperativa.


Después, en el 2013, entré a trabajar en una cooperativa que se llamaba S6C, ahí duré trabajando hasta el año pasado que la cooperativa se terminó por pago de seguridad. No tuvimos para pagar la seguridad, fuimos 23 personas que quedamos en ese momento sin trabajo, duramos un mes parados hasta cuando pudimos recoger la plata para la seguridad, que se nos volvió a acabar el 12 de junio del 2017”.

“He sentido temor por mi vida”
A raíz de esto Gloria y sus compañeros hicieron, el 11 de junio de ese año, la asamblea donde se conformó el sindicato de la Unión General de Trabajadores Tercerizados de la Agroindustria -Ugtta-. Fue ahí cuando Indupalma les canceló los contratos. Gloria, al igual que sus compañeros, intentó trabajar en otras cooperativas, pero en todas le dijeron que no. Indupalma amenazó las cooperativas con bajarles puntos, y con quitarles los contratos, si los recibían. “Eso me dio más fuerza para seguir en la Ugtta y hoy en día me enorgullece pertenecer a este sindicato”, expresó.

Una anécdota de Gloria es que el día que se declaró la hora cero de la huelga, tuvo un altercado con un abogado de Indupalma. Al “doctor Lara” le dijo lo que sentía, lo que le dolía por las condiciones de tantos trabajadores en tantos años de trabajar con Indupalma, a lo que él les dijo que no los reconocía como trabajadores. También cuenta el dolor que sintió cuando el Ministerio de Trabajo llegó a verificar el cese de actividades de los trabajadores, pero poco le importaron los reclamos que estos estaban haciendo.

Gloria, que ahora está liderando la creación de unos talleres de formación para las mujeres, cuyo enfoque es la importancia y el sentido político de estar sindicalizadas, afirma que ha temido por su vida. Su municipio ha sido muy golpeado por la violencia, han matado muchos líderes sociales. Además, es víctima: ha perdido a varios amigos, y uno de sus hermanos fue asesinado. Aun así afirma con entereza que el único que puede decidir sobre su vida es Dios, y que si le toca morir por estar peleando una lucha digna, por algo que le nace, ella lo asumirá.

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Jazmín Grajales Clavijo
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