En Medellín los Desconectados luchan por la dignidad

Los Servicios Públicos Domiciliarios (SPD) son importantes en la medida en que determinan el nivel de calidad de vida de la población, pues sin estos, las actividades cotidianas de supervivencia se dificultan y afectan la condición de dignidad de las personas. En la actualidad, en la ciudad de Medellín se presentan varias problemáticas relacionadas con la prestación de los SPD, como son: las altas tarifas, el cobro del alumbrado público, la implementación de la energía prepago, la refinanciación de las deudas y la mala facturación en las “pilas públicas”, como consecuencia de la privatización de estos derechos por parte del Estado y de las Empresas Públicas de Medellín (EPM). Pero lo más grave lo constituye la desconexión de más de 50.000 hogares, que se les corta y/o suspende el agua y la energía, ya que con esto se está afectando más directamente la dignidad de las familias, vulnerando sus derechos humanos fundamentales.

También, se encuentran problemas relacionados con el acceso a los SPD, pues existen barrios enteros que no cuentan con los servicios de acueducto y alcantarillado que presta las EPM. Para suplir esta necesidad, los habitantes de estos sectores han tenido que autoabastecerse, construyendo sus propios servicios de manera artesanal, que, aunque con buena intención, no cumplen con unos mínimos estándares de calidad y sanidad; el agua que consumen no es apta para el consumo humano y no llega en suficiente cantidad; y el alcantarillado corre a cielo abierto desembocando en las quebradas sin ningún tipo de tratamiento previo, produciendo graves afectaciones a la salud pública de sus habitantes y del medio ambiente.

El derecho de las comunidades y sectores populares a los SPD está siendo vulnerado debido a que las lógicas del neoliberalismo y la privatización han convertido estos servicios en una mercancía, a la que sólo pueden acceder aquellas personas que tienen con qué pagarlos.


La Cruz y La Honda, ejemplo de organización para otras comunas.

Estos barrios ubicados en la parte alta de la comuna 3, son invisibles para la institucionalidad, pese a que hace más de 10 años son lugares receptores de población desplazada. La Honda, por ejemplo, aún no es legalizado por la Alcaldía, sigue siendo un asentamiento; para Planeación es solo una zona de alto riesgo, en su mayoría no recuperable, y para EPM no llegan a ser ni clientes, pues la empresa no está obligada a prestar servicios a viviendas ubicadas por fuera del perímetro urbano. Pero lo que no se puede ocultar es que allí sus habitantes sobreviven en las condiciones más difíciles: sin agua potable ni alcantarillado, sin viviendas aptas, sin seguridad social, sin trabajo y, sobre todo, sin dignidad

Por eso, frente a esta realidad de abandono gubernamental, los pobladores de estos barrios, conscientes de su potencial individual y colectivo, optan por la unión y la solidaridad para exigir sus derechos. Ellos prefieren capacitarse en derechos, hacer manifestaciones culturales, convites y acciones directas antes de esperar la caridad de las autoridades o de fundaciones solidarias. Hombres y mujeres que hace unos cuantos años encontraron allí un lugar, ahora su territorio, y que constituyeron una comunidad, saben hoy que organizados suman la fuerza conjunta para exigir cambios significativos en sus vidas y en las de sus familias.

En Abril de 2009, un grupo de líderes y liderezas del barrio la Cruz decidieron promover un “diagnóstico comunitario” que diera cuenta de las condiciones sociales y económicas en las que vivían, con lo cual se determinarían las necesidades más apremiantes de esta población y marcaría un derrotero en los derechos fundamentales de exigencia más urgente. La idea del censo surgió desde las mujeres del barrio La Cruz pertenecientes al grupo “Las Aventureras Gestoras en Derechos”, que convocaron a distintas organizaciones sociales y a la acción comunal para coordinar la realización de las encuestas. Allí llegaron jóvenes, niños, señoras, amigos y personas de las organizaciones sociales, que realizamos las encuestas por varios fines de semana, días enteros de movilidad y solidaridad comunitaria donde no faltó la ollada de sancocho y la limonada.

Con este censo, no solo se pretendía determinar en números cuántas y cuántos son, sino, y más importante, querían saber quiénes eran sus vecinos, de dónde venían y cómo vivían actualmente. La idea de la encuesta no era una finalidad en sí misma, era el punto de partida para reconocerse en el otro, para recordar que la mayoría de estos pobladores llegaron a La Honda y a La Cruz no por azar, sino huyendo del conflicto armado; muchas familias que aquí se encuentran son víctimas del desplazamiento interno o intra-urbano, que viven en un total hacinamiento, sin SPD, recorriendo la ciudad en busca de comida y vestido, con un alto índice de analfabetismo y sin ningún tipo de ingresos económicos, sumidos en un total abandono estatal y con la mayoría de sus derechos vulnerados.

Este panorama general, ya conocido por sus habitantes, se visualizan para la ciudad a través del censo comunitario y tiene una doble finalidad: a partir de aquí la comunidad podrá decir lo que está pasando con cifras tangibles y por medio de esto hay una sensibilización para que se identifiquen en la vulneración de los derechos humanos y hacer algo a partir de ello. De otra parte, a partir de ese diagnóstico se pretende presentar peticiones y exigencias a la administración municipal, demostrando que sí hay desconexión, que sí hay viviendas en alto riesgo de deslizamiento, y que no son pocas las personas en condiciones de vulnerabilidad.

Pero la dignidad que ellos y ellas buscan es la fuerza que los une. No se quedan en la queja ni en la resignación; así como las mariposas, estos habitantes esparcen el polen de la identidad y la organización barrial realizando la encuesta comunitaria y además, preparando las actividades que se desarrollarán a partir de este diagnóstico, como los grupos focales de discusión en cada derecho, una acción popular para exigir un saneamiento básico y la salubridad y seguridad públicas y el diálogo que se ha propiciado con las autoridades locales.

 

El Encuentro Municipal de los Desconectados de 2009.

El pasado 12 de julio, en el Colegio Gente Unida del barrio La Honda, se realizó un encuentro entre procesos comunitarios de los barrios La Cruz, La Honda, Llanadas, Golondrinas, Altos de la Torre, Pacífico, Esfuerzos de Paz, Miradores de Calasanz, Nuevo Amanecer, Las Independencias, Betania y Guadalupe. Estas comunidades son víctimas, como muchas otras, del drama de la pobreza, la desconexión y las altas tarifas.

Al evento asistieron aproximadamente 500 personas. En él se realizaron, además de actos de denuncia, charlas formativas, presentación de grupos artísticos de teatro, chirimía y danza, un rico sancocho comunitario y presentación de video-clips de los barrios. Además del “forito” para los niños y niñas, con presentación de películas, obra de títeres y una muestra artística de pinturas donde los más pequeños pudieron plasmar sus realidades.

Se llevaron a cabo intercambios de experiencias sobre la situación que se vive en los barrios y la ciudad en general frente a la problemática de los SPD. Entre otros elementos se denunciaron: la incorporación del sistema prepago de energía, que no es funcional debido a la escasez de recursos para efectuar las recargas; la injusta facturación en las “pilas comunitarias” de energía, ya que se cobra no por un consumo real sino por un promedio a beneficio de las EPM; los tubos de aguas negras que desembocan en cañadas y generan malos olores; la monopolización por parte de EPM de los acueductos comunitarios; el cobro de tasas de aseo cuando esta actividad no se realiza en los barrios periféricos; la indiferencia y la falta de voluntad política por parte de las autoridades municipales para atender estas problemáticas; el desconocimiento de los derechos de los desplazados y las mujeres, así como las condiciones generalizadas de violencia y miseria, el desempleo, la situación de alto riesgo en que se encuentran muchas viviendas, y el excesivo gasto en militarización y poca inversión social para resolver las problemáticas de fondo.

Propuestas de Acción y Movilización.

En el Encuentro se construyeron colectivamente diversas propuestas y acuerdos tendientes a la exigencia de: Establecimiento de un verdadero mínimo vital de 20 mt2 para los servicios de acueducto y alcantarillado y 130 kw/h en energía eléctrica; legalización de predios en los asentamientos subnormales para un mejoramiento en la calidad y cobertura de los SPD; una reducción sustancial de las tarifas, subsidios invertidos directamente en las deudas de los desconectados y mayores subsidios para la población de la tercera edad y en situación de desplazamiento; el rechazo a la privatización de los SPD, y, en cambio, la condonación de las deudas para los desconectados, empleos dignos para la obtención de mejores ingresos económicos y un acuerdo municipal que respete los derechos de los desconectados.

De la misma manera, se propuso fortalecer el proceso de Foro Social Medellín 2009, articulándose a los Foros Populares programados en la zona Nororiental y Noroccidental, además de participar en el Encuentro departamental de los Desconectados que se llevará a cabo en octubre de 2009.

También se estableció como propuesta prioritaria en los barrios la generación de una Mesa Inter-barrial de los Desconectados de Medellín para la exigencia de los SPD como un derecho fundamental. Finalmente, se invitó a la comunidad en general a una marcha de acción directa, que se realizó el 27 de agosto para exigir sus derechos y establecer esa fecha como el “Día de la Dignidad y la Resistencia de los Desconectados”, en honor a la memoria de Susana y Vanesa, niñas que murieron en esa misma fecha en el 2007 en el barrio París, víctimas de la desconexión de energía.

DÍA DE LA DIGNIDAD Y RESISTENCIA de los desconectados.

Ese día llegamos aproximadamente 200 personas de los sectores populares a la plazoleta principal del edificio la Alpujarra, donde intervinimos la normalidad del espacio por una hora y media con una toma pacífica, sacando diferentes pancartas en señal de inconformismo por la situación de desconexión, visibilizando la exclusión, la pobreza y la ausencia de derechos fundamentales en nuestros territorios; la intervención se realizó acompañada del son de la chirimía y la danza.

Allí se repartieron volantes, se presentó un socio-drama, hubo un espacio para las intervenciones de los habitantes de las diferentes comunidades y de doña Estella, madre de las dos niñas que murieron en el barrio Paris. También se entregó un Comunicado de Exibilidad a la Alcaldía de Medellín, a la Gobernación de Antioquia y al Concejo de la ciudad, con el propósito de obtener respuesta pronta y solución de fondo a un buen número de problemáticas asociadas a nuestra condición social como desconectados, que principalmente habitamos las periferias de Medellín. Todo ello, bajo la consigna y la esperanza de que otra ciudad es posible sin miseria ni exclusión, precisamente la consigna del Foro Social Medellín.

 

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