“Veeduría del cese al fuego no tenía una base para actuar” Destacado

Periferia contactó a la delegación de paz del ELN, con el objetivo de conocer sus apreciaciones sobre el cese al fuego bilateral que terminó el pasado nueve de enero, y las perspectivas sobre la mesa de negociación con el Gobierno colombiano. Aureliano Carbonell respondió algunas de nuestras preguntas.

Periferia: ¿Cuál es el balance general del cese al fuego? ¿Qué aspectos positivos y negativos resaltan?
Aureliano Carbonell: Positivo es que por primera vez el ELN, en 52 años, hace un cese al fuego de carácter bilateral, temporal y nacional. Es positivo el clima que se generó en las regiones donde ha sido más agudo el enfrentamiento. Es positivo también el efecto que tuvo sobre el país y el impulso que le dio al proceso de conversaciones. Lo negativo es que después de que hicimos los acuerdos sobre el cese y los protocolos, el Gobierno le dio su propia interpretación, de tal manera que él se eximía de ser examinado en cuanto al cumplimiento sobre los componentes humanitarios. Eso parece que se aplicara solamente al ELN. Por ejemplo cuando se dio la muerte del gobernador indígena del Chocó, ese caso sí era objeto de verificación en el cese. Nosotros reconocimos ese como un error, el Frente de Guerra Occidental así lo planteó, pidió perdón, y sobre todo reconocimos nuestra responsabilidad y nuestra autoría.

El Gobierno no tuvo la misma conducta. Se dieron los hechos de Tumaco donde murieron campesino por disparos de la fuerza pública; también la muerte el ocho de octubre de la periodista del resguardo Kokonuko en medio de un enfrentamiento entre indígenas y ESMAD; así mismo, un tratamiento de guerra a la protesta social que se realizó por parte de los campesinos y de los indígenas a fines de octubre y principios de noviembre. Son hechos graves en los que no se cumple el propósito del cese, de llevar alivios humanitarios a la población, y tampoco el Gobierno aceptó que fuera examinado dentro de los acuerdos de cese al fuego. Nosotros esperábamos que en el cese al menos el Gobierno generase unas medidas especiales, que disminuyeran el número de líderes sociales asesinados en esos tres meses, pero realmente eso no pasó.

El Gobierno en esos meses, especialmente en el último mes, saturó o llevó un gran volumen de tropa a distintas regiones donde nosotros hacemos presencia. Eso alteraba el estado militar y no está dentro del espíritu de lo acordado. Así mismo la fuerza pública asaltó dos de nuestros campamentos en el mes de noviembre, protestando que allí se estaba en flagrancia. Eso contradecía los protocolos y los acuerdos, lo que llevó a que nosotros nos retiráramos del mecanismo de veeduría y verificación, porque este ya no tenía una base para actuar. Sin embargo, decidimos mantener el cese hasta el nueve de enero.
P: ¿Consideran que se lograron alivios humanitarios importantes para la sociedad colombiana?
AC: En las comunidades o regiones donde más agudo es el conflicto, el hecho de que no hubiera una actividad militar mutua, creaba una situación más positiva en la región, y en ese sentido es algo bueno. De todas maneras, por ejemplo el paramilitarismo en distintas regiones seguía actuando, la fuerza pública en muchas de ellas tiene una complacencia con esa actividad, y por eso no había una mejor situación humanitaria.


P: ¿El cese favoreció el avance de la mesa? Si esto fue así, ¿en qué va el primer punto de la agenda?
AC: Durante el tiempo del cese, en el mes de noviembre, se realizaron las que se han conocido como audiencias preparatorias, y eso que es un prólogo, digámoslo así, hacia la participación, la gran participación de la sociedad. Pues es positivo que se haya realizado, porque allí la mesa consultaba a distintos sectores de la sociedad sobre qué propuestas tenían para la participación, cuáles pensaban que eran los mecanismos más apropiados, la metodología, de tal manera que esos elementos jugaran de una manera decisiva en los diseños que vamos a hacer de participación de la sociedad.

P: Falta muy poco para que se acabe el mandato Santos. ¿Cuáles creen que son los avances necesarios para que cuando haya cambio de mandato presidencial se pueda sostener la negociación? ¿Cómo lograrlo?
AC: Efectivamente ya queda este semestre para que termine el mandato del presidente Santos. Con la delegación del Gobierno que estuvo hasta el mes de diciembre, hablamos de tratar de dejar el proceso en un punto avanzado que haga que deba ser continuado por el próximo gobierno, gane quien gane. Esperamos en lo que resta, logremos hacer un diseño como mesa, las dos delegaciones, de lo que sería propiamente la participación de la sociedad, y también esperamos que se haga un primer escalón de esta participación, que se den unos primeros pasos. Vemos que el tiempo se agota, y con estos impasses que se han presentado para iniciar el quinto ciclo, se hace más crítico. La participación como tal no se va a lograr en forma plena, pero si hay voluntad de parte del Gobierno, podemos dar unos primeros pasos, y eso sería positivo porque mostraría un camino, le daría un aliento al proceso, a ese ambiente de participación que hay en algunos sectores.

P: Si se rompen los diálogos, ¿qué piensa hacer el ELN?
AC: En este proceso, y lo mismo sucedió en el caso de La Habana, hay momentos en los que el Gobierno ha querido imponer sus propias condiciones, es decir, asumir un condicionamiento unilateral, e imponer por fuera de las conversaciones de las mesas posiciones y aspiraciones que tiene. Aquí hay dos partes que están enfrentadas, y por lo tanto tiene que regirse por la bilateralidad, igualmente si hay una mesa, entonces los problemas se examinan, se abordan y se resuelven en la mesa, y no por fuera de ella. Ahora pasa que en la medida en la que no prolongamos un cese al fuego, que para nosotros estaba en crisis, y en el cual ellos estaban incumpliendo lo acordado, entonces viene de nuevo el condicionamiento por fuera de la mesa. Un proceso en esa forma no es positivo, no logra sus objetivos.

De todas maneras, nosotros por la situación del país, por la situación en que se encuentra este Gobierno, por la presión que hay desde distintos sectores de la sociedad y de la comunidad internacional, pensamos que esta crisis se va a superar y que el proceso va a seguir para adelante. La paz es algo positivo, que tenemos que seguir buscando. Nosotros estamos en ese camino, pero la paz necesita de transformaciones, necesita de nuevas realidades. Siempre y cuando el Gobierno se disponga a ello, podremos avanzar, y aspiramos a lograr una nueva situación para Colombia, más promisoria, de cambios, de equidad, y por lo tanto de paz.

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